El dólar oficial volvió a subir, pero se mantiene lejos del techo de la banda
Tras cinco ruedas consecutivas de bajas, el dólar oficial retomó la senda alcista, aunque sin alterar el escenario de relativa estabilidad cambiaria que domina al mercado desde las últimas semanas. El tipo de cambio mayorista avanzó hasta los $1.436,50, todavía muy por debajo del límite superior del esquema de bandas y en un contexto donde la oferta de divisas continúa superando la demanda.
La dinámica cambiaria mantiene bajo seguimiento a operadores e inversores, que ahora concentran la atención en tres variables determinantes para la segunda mitad del año: el ritmo de liquidación de las exportaciones agropecuarias, el incremento esperado en la demanda de dólares por los viajes vinculados al Mundial y la estrategia del Banco Central para continuar acumulando reservas sin alterar el funcionamiento del mercado.
El dólar mayorista subió $8,50 y cerró en $1.436,50, recuperando parte de la caída de $12 registrada durante la semana anterior, la primera baja semanal desde mediados de mayo. Aun así, la cotización permanece con un amplio margen respecto del techo de la banda cambiaria, ubicado en $1.785,41, lo que deja una distancia cercana al 24,3%. La jornada estuvo acompañada por un elevado nivel de operaciones, con un volumen superior a los 723 millones de dólares en el mercado de contado.
En el segmento minorista, el Banco Nación ubicó la cotización en $1.455 para la venta, mientras que el promedio relevado por el Banco Central alcanzó los $1.453,61. Con ese valor, el dólar tarjeta se posicionó en torno a los $1.885.
Los tipos de cambio financieros también registraron leves avances. El contado con liquidación cerró en $1.497,16 y el dólar MEP en $1.453,91, manteniendo una brecha reducida respecto del oficial. El dólar blue, por su parte, avanzó $10 hasta los $1.470.
Las operaciones en el mercado de futuros reflejan que los inversores continúan descontando una depreciación gradual del peso. Los contratos proyectan un dólar mayorista de aproximadamente $1.446 para fines de junio y cercano a $1.613 hacia diciembre, mientras que las estimaciones relevadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central ubican la cotización en torno a los $1.658 al cierre del año.
De cumplirse esas previsiones, el tipo de cambio avanzaría alrededor del 14,5% durante 2026, un ritmo inferior al de la inflación proyectada, consolidando el esquema de apreciación cambiaria que caracteriza al actual programa económico.
La acumulación de reservas gana impulso
El Banco Central continúa fortaleciendo su posición externa. Luego de adquirir USD 121 millones el miércoles y otros USD 73 millones el jueves, el saldo positivo acumulado durante junio asciende a USD 823 millones.
Sin embargo, detrás de esa mejora aparecen factores estructurales que van más allá de la intervención oficial.
Un informe elaborado por Estudios Económicos del Banco Provincia sostiene que la menor actividad industrial se convirtió en un aliado inesperado del proceso de acumulación de reservas. Entre enero y la primera mitad de junio, la autoridad monetaria compró más de USD 10.000 millones, uno de los mejores desempeños de los últimos años.
La contracara de ese proceso es una fuerte reducción en la demanda de dólares para importar insumos industriales. Según el informe, el déficit cambiario del sector manufacturero se redujo prácticamente a la mitad debido a la menor actividad económica y no como consecuencia de un incremento de las exportaciones.
El Índice de Producción Industrial (IPI) refleja una caída del 11,5% respecto de la primera mitad de 2023, con bajas especialmente pronunciadas en los sectores textil, maquinaria y equipos, industria automotriz y caucho y plástico.
Energía y minería consolidan un nuevo motor de ingreso de divisas
Mientras la industria reduce su demanda de dólares, otros sectores comenzaron a ocupar un lugar cada vez más relevante en la generación de divisas.
Entre enero y abril, el complejo energético y minero acumuló un superávit comercial cercano a los USD 8.200 millones, equivalente a aproximadamente el 85% del aporte generado por el complejo agropecuario durante el mismo período.
Esta diversificación de las fuentes de ingreso de dólares constituye uno de los cambios estructurales más importantes de la balanza externa argentina y explica parte de la estabilidad cambiaria observada en los últimos meses.
Los analistas coinciden en que el actual equilibrio cambiario responde a una combinación de factores que hoy juegan a favor del Gobierno: una elevada liquidación de exportaciones agroindustriales, el creciente aporte de energía y minería, una demanda industrial deprimida y la continuidad de las compras oficiales de divisas.
No obstante, el verdadero desafío aparecerá durante el segundo semestre. A medida que disminuya el ritmo de liquidación del agro y aumente la demanda privada de dólares —tanto para turismo como para ahorro— el mercado pondrá a prueba la capacidad del Banco Central para sostener la estabilidad cambiaria sin recurrir a intervenciones de mayor magnitud.
En ese escenario, la evolución del tipo de cambio dependerá menos de las compras oficiales y más de la capacidad de la economía para seguir generando dólares genuinos mediante exportaciones y mantener contenida la demanda de divisas en un contexto de recuperación económica.


