Alerta por el té: productores aseguran que el precio cayó 30% en dólares

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El semáforo de las economías regionales debería sumar otro rojo en Misiones, considera el productor Cristian Klingbeil. Además de la crisis que atraviesan la yerba mate y la mandioca, advirtió sobre el deterioro que enfrenta la actividad tealera y aseguró que el precio que recibe el productor perdió alrededor de 30% medido en dólares desde el inicio del gobierno de Javier Milei.

La advertencia aparece en un momento particularmente sensible para la cadena. El precio de la próxima zafra está en discusión en el ámbito de la Comisión Provincial del Té (Coproté), mientras productores, secaderos e industria intentan encontrar un valor que permita sostener la producción frente al incremento de los costos. Para los productores, no debería ser menos de 130 pesos por kilo. 

Desde que asumió Milei, el productor perdió 30% en dólares el valor del té”, resumió Klingbeil. Y planteó que, si la actividad estuviera incluida en el relevamiento de economías regionales de Coninagro, difícilmente escaparía de la zona crítica: “El té debería estar también en ese semáforo rojo. No sé si en rojo o en violeta, pero estaría seguro dentro de ese lote de producciones”.

Según explicó, la actividad queda afuera de ese monitoreo porque no existe una entidad tealera asociada a Coninagro que aporte regularmente la información sectorial.

El reclamo por un té a $200

La discusión inmediata pasa por el precio del brote verde para la nueva campaña. Klingbeil señaló que en la última reunión de Coproté no hubo acuerdo y se resolvió pasar a un cuarto intermedio. Las negociaciones continuarán durante agosto y hacia fin de mes debería producirse una instancia decisiva.

Dentro del sector primario ya existe una referencia concreta: un grupo de productores reclama $200 por kilo de brote verde.

No me parece mal. Me parece un reclamo, un pedido y un precio lógico, porque ahí hablan de una rentabilidad que se debería recuperar y que hace años se viene perdiendo”, sostuvo.

De acuerdo con Klingbeil, distintos sectores llevaron a la mesa cálculos que ubican el costo de producción alrededor de los US$0,10 por kilo, pero esa cifra prácticamente no contempla rentabilidad.

Ahí no hay rentabilidad para nadie. Agregándole un mínimo de rentabilidad para el prestador de servicio y para el propietario de la chacra, tenés esos $200 que están pidiendo algunos sectores”, explicó.

La brecha respecto de la última campaña es considerable. Klingbeil recordó que $100 por kilo fue el mejor precio de referencia de la zafra anterior, aunque señaló que hubo secaderos que terminaron pagando incluso por debajo de ese valor.

El problema es que, mientras el precio del producto quedó rezagado, prácticamente todos los componentes de la estructura de costos continuaron subiendo.

El gasoil como termómetro 

Klingbeil utiliza una comparación sencilla para describir el deterioro del poder de compra del productor: cuántos kilos de té hacen falta para comprar un litro de gasoil.

Según sus cálculos, entre el comienzo y el final de la última zafra, el productor necesitó entre siete y ocho kilos adicionales de té para comprar el mismo litro de combustible.

El dólar está muy bajo y los costos en dólares subieron muchísimo. El dólar se mueve a paso de tortuga cuando los costos están en modo acelerado”, describió.

El combustible es apenas una parte de la ecuación. Mano de obra, energía eléctrica, fertilizantes, servicios de cosecha, transporte y costos industriales también presionan sobre una actividad esencialmente exportadora y, por lo tanto, muy condicionada por la relación entre el tipo de cambio y los costos internos.

Ahí aparece una de las principales dificultades estructurales del té misionero: la industria vende en un mercado internacional donde tiene poco margen para trasladar el incremento de los costos argentinos.

Afuera pedís precio y te ponen el precio de tu producción. Es difícil”, sintetizó Klingbeil.

El productor recordó que uno de los últimos intentos por sostener una referencia cercana a los US$0,10 por kilo de brote verde necesitó complementar el precio industrial con herramientas públicas.

Durante aquel período hubo asistencia vinculada al fertilizante y mecanismos para aliviar costos de la industria. Posteriormente, en la última campaña, Misiones instrumentó herramientas financieras y asistencia energética para amortiguar parte de la crisis.

Entre ellas, Klingbeil mencionó el financiamiento de intereses de cheques de hasta 90 días utilizados por los secaderos y aportes destinados a aliviar el costo eléctrico de la industria.

Sin embargo, sostuvo que esas herramientas no consiguieron evitar el deterioro del ingreso primario.

El precio fue de $100 en el mejor de los casos. Muchos secaderos incluso pagaron menos”, afirmó.

Con un dólar en torno de los $1.500 utilizado como referencia por el productor, esos $100 están lejos de los diez centavos de dólar que el sector había conseguido tomar como referencia anteriormente.

La diferencia ayuda a explicar el cálculo de Klingbeil sobre una pérdida cercana al 30% en dólares.

Un problema que no termina en la chacra

La advertencia tealera se conecta además con otra crisis productiva de Misiones: la forestal.

Una parte importante de los secaderos utiliza chips de madera como fuente energética, y Klingbeil alertó que la fuerte caída de actividad de los aserraderos podría generar dificultades adicionales para conseguir biomasa.

Los aserraderos no pueden trabajar, están todos parados. Algunos, si trabajan, solamente hacen chip”, describió.

La paradoja es que un subproducto que históricamente representaba un ingreso secundario para los aserraderos pasó a convertirse, en algunos establecimientos, en uno de los pocos negocios con demanda y pago relativamente rápido.

Hace años vendías el chip y no había problema si te pagaban a 120 días porque era un extra del sobrante. Hoy, en muchos aserraderos, es el único ingreso o el mejor ingreso”, señaló.

Las condiciones climáticas agregan otra dificultad. Las lluvias complican el ingreso a las plantaciones forestales y la extracción de rollos, reduciendo todavía más el abastecimiento de materia prima a los aserraderos y, por extensión, la disponibilidad de residuos para producir chips.

Para el sector tealero, el problema no es menor. Sin acceso generalizado al gas natural –reclamo que expresó el gobernador Hugo Passalacqua en la cumbre del Norte Grande-, buena parte del proceso industrial depende de fuentes alternativas de energía, por lo que cualquier encarecimiento o escasez de biomasa termina impactando sobre los costos de secado.

Una economía exportadora atrapada en costos argentinos 

El planteo de Klingbeil expone una ecuación que se repite en distintas economías regionales de Misiones: precios primarios que pierden contra los costos, industrias con dificultades para trasladar esos aumentos y productores cada vez con menor margen financiero.

En el té, esa tensión se potencia por su perfil exportador. La competitividad depende en buena medida del tipo de cambio, mientras que buena parte de los costos se ajusta a valores internos que avanzaron mucho más rápido.

Por eso, para Klingbeil, el té merece ocupar el mismo lugar de alerta que hoy tienen la yerba mate y la mandioca.

La producción es un tema nuestro, es un tema que golpea a la provincia, a miles de familias productoras y dependientes de la actividad tealera”, remarcó.

La discusión de Coproté determinará ahora cuánto de esa pérdida puede recuperar el productor en la próxima campaña. El pedido de $200 por kilo implica prácticamente duplicar la referencia de la última zafra, pero desde el sector primario sostienen que no se trata simplemente de una aspiración de mejora: es el valor que permitiría volver a incorporar una rentabilidad mínima después de años de deterioro.

La incógnita es cuánto puede absorber la industria. También enfrenta aumentos de electricidad, biomasa, combustible y salarios, mientras vende el producto en un mercado externo que no necesariamente reconoce el incremento de los costos argentinos.

En ese delicado equilibrio se definirá la próxima zafra. Y detrás de la discusión por algunos centavos de dólar aparece un problema bastante más profundo: otra de las grandes economías regionales de Misiones comienza la campaña intentando determinar no cuánto puede ganar, sino cuánto necesita cobrar para seguir produciendo.

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La industria sigue siendo central para el empleo, pero pierde escala en Misiones

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La industria manufacturera continúa siendo la principal empleadora formal de Misiones, pero los datos oficiales muestran que esa posición se sostiene sobre una base cada vez más reducida. Más allá de la estacionalidad propia de actividades como la yerba mate o el té, el empleo industrial exhibe una tendencia descendente que ya acumula tres años consecutivos y alcanza a la mayor parte del entramado productivo provincial.

Lejos de tratarse de un fenómeno aislado o concentrado en un puñado de actividades, la pérdida de puestos de trabajo atraviesa a buena parte de las cadenas industriales de la provincia. 

Al mismo tiempo, la elevada concentración del empleo en pocos rubros amplifica los riesgos: cualquier retroceso en la foresto-industria, la yerba o el té tiene efectos directos sobre la dinámica laboral de numerosas localidades del interior.

El problema, por lo tanto, no es que la industria haya dejado de ser relevante. Es exactamente el contrario: sigue siendo demasiado importante para Misiones como para naturalizar que año tras año funcione con menos trabajadores.

La industria misionera exhibe una caída que excede la estacionalidad. En enero de 2023, la industria manufacturera misionera registraba 20.287 trabajadores asegurados, según la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT). En julio de ese año alcanzó un pico de 21.741 puestos, coincidente con el período de mayor actividad de la cosecha y el procesamiento de yerba mate y té. 

Desde entonces, la tendencia fue mayormente descendente. En abril de 2026, último dato disponible, el sector contabilizó 18.895 trabajadores. Esto implica una pérdida de 2.846 puestos respecto del máximo de julio de 2023, equivalente a una contracción del 13,1%. 

Frente a abril de 2025, la reducción fue de 1.312 empleos, es decir, un 6,5%; y respecto de noviembre de 2023, el retroceso alcanza a 1.425 trabajadores (-7,0%).

Si se mira el dato en promedios anuales, el empleo industrial promedió 20.929 trabajadores en 2023, bajó a 20.234 en 2024 y volvió a reducirse hasta 19.765 en 2025. En los primeros cuatro meses de 2026, el promedio se ubicó en apenas 18.477 puestos. Esta distinción es importante porque la industria misionera presenta una estacionalidad marcada, pero esa estacionalidad puede explicar ciertos movimientos dentro del año, pero no la tendencia descendente que se consolida desde 2023

La foresto-industria muestra dos velocidades. La cadena forestal es uno de los principales pilares productivos de Misiones, aunque su comportamiento interno dista de ser uniforme. El aserrado y cepillado de madera nativa pasó de 1.923 trabajadores en noviembre de 2023 a 1.135 en abril de 2026. La pérdida de 788 puestos (-41,0%) constituye la mayor caída absoluta entre todos los rubros industriales relevados en la provincia. 

En sentido contrario, el aserrado y cepillado de madera implantada incrementó su dotación en 147 trabajadores (+5,0%) y alcanzó los 3.066 puestos. Con ese volumen se consolidó como la segunda actividad industrial con mayor empleo de Misiones. La fabricación de pasta de madera también mostró un desempeño positivo: sumó 61 trabajadores (+4,5%) y llegó a 1.416 puestos.

Estos resultados muestran que no existe una contracción homogénea de toda la actividad forestal. Sin embargo, el crecimiento de la madera cultivada y la pasta celulósica convive con fuertes retrocesos en otros eslabones. 

La fabricación de hojas de madera para enchapado perdió 206 puestos (-27,0%); la producción de muebles de madera, 64 (-37,0%); y la instalación de maquinaria y equipos industriales redujo su personal en 52 trabajadores (-41,0%). A su vez, la fabricación de carpintería metálica cayó a la mitad, con 95 empleos menos.

El dato relevante es que el deterioro se concentra, en buena medida, en actividades vinculadas con una mayor transformación del recurso. 

Mientras resisten o crecen algunos segmentos de base, retroceden rubros como muebles, enchapados y carpintería, que permiten agregar valor, diversificar la producción y generar más empleo por unidad procesada. 

Por eso, el balance de la cadena no puede considerarse favorable únicamente porque la madera implantada exhiba una evolución positiva.

En la yerba y el té se observa una estabilidad relativa sobre una base frágil. La elaboración de yerba mate es el principal rubro industrial de Misiones. En abril de 2026 empleaba a 3.816 trabajadores, alrededor de uno de cada cinco puestos manufactureros de la provincia. Si se compara esa cifra con noviembre de 2023, la dotación permaneció prácticamente estable (+0,3%), aunque en la comparación interanual (es decir, vs. abril 2025) perdió 255 empleos (-6,3%).

También aquí la estacionalidad obliga a interpretar los datos con cautela. El empleo yerbatero pasa de promedios de entre 3.607 y 3.671 trabajadores durante noviembre y diciembre a cerca de 4.903 en julio. Esa diferencia refleja el peso de la cosecha y la molienda sobre la demanda laboral. Pero la elevada amplitud estacional también expone la sensibilidad del sector: cualquier deterioro en el nivel de actividad, los precios o el consumo repercute rápidamente sobre miles de empleos temporarios y permanentes.

El té presenta una trayectoria más claramente contractiva. Con 1.691 trabajadores en abril de 2026, la preparación de hojas de té perdió 125 puestos desde noviembre de 2023 (-6,9%) y otro 3,2% frente al mismo mes de 2025. No es la caída más profunda del entramado industrial, pero sí una reducción sostenida en una de las actividades más relevantes de la provincia.

El tabaco aparece como una excepción. La elaboración de productos de tabaco pasó de 248 trabajadores en noviembre de 2023 a 654 en abril de 2026, un incremento del 164%. Sin embargo, se trata de un rubro de menor escala y con oscilaciones pronunciadas, por lo que su expansión no alcanza para modificar el diagnóstico general ni permite afirmar todavía que exista una tendencia consolidada de crecimiento.

Hay un deterioro extendido y, a la vez, concentrado. El cuadro no se agota en las principales economías regionales. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, 57 de los 85 rubros industriales relevados en Misiones redujeron su dotación de personal, mientras que solo 23 la incrementaron. En la comparación interanual más reciente, 50 actividades registraron caídas y 31 mostraron aumentos.

La amplitud del retroceso permite descartar la idea de una crisis limitada a uno o dos sectores. La panadería industrial perdió 119 puestos desde noviembre de 2023 (-15,8%); la fabricación de calzado de otros materiales se redujo 94,3% y quedó con apenas 19 trabajadores; y otros rubros de escala media o pequeña también achicaron sus planteles. 

Hubo algunos pocos desempeños positivos (como la maquinaria agropecuaria y forestal o los envases de papel) pero parten de bases reducidas y no compensan las bajas de las actividades de mayor tamaño.

A la extensión del deterioro se suma un problema estructural: solo cinco rubros (yerba mate, aserrado de madera implantada, preparación de té, pasta de madera y aserrado de madera nativa) concentran el 58,9% del empleo industrial provincial mientras que los diez principales explican el 72,2% del total. Esa concentración otorga escala a cadenas históricas y profundamente arraigadas en la provincia, pero también limita la capacidad de amortiguar las crisis. Cuando una de ellas enfrenta problemas de demanda, costos, precios o competitividad, existen pocas actividades alternativas con suficiente tamaño como para absorber el impacto laboral. 

El desempeño provincial se inscribe en un escenario nacional igualmente adverso. Según la misma base de la SRT, la industria manufacturera argentina fue el sector que más empleo formal perdió en términos absolutos entre noviembre de 2023 y abril de 2026: 82.173 puestos menos. En ese período también dejaron de registrarse 3.617 empleadores industriales. La coincidencia entre la dinámica provincial y la nacional no elimina las particularidades de Misiones; por el contrario, las vuelve más relevantes. En la provincia, la industria no constituye una actividad más dentro de una estructura productiva, sino uno de los principales sostenes del empleo formal. Por eso, una contracción manufacturera de alcance nacional puede generar efectos económicos y laborales más profundos en la provincia.

El diagnóstico muestra una industria que conserva su centralidad, pero pierde escala. Esto se observa tanto en el descenso del empleo agregado como en la cantidad de rubros con menos trabajadores. Aunque existen excepciones positivas, todavía son insuficientes para revertir el resultado general.

El desafío para Misiones no pasa solamente por sostener a la yerba, el té o la foresto-industria (que sin duda, debe hacerlo), sino también por fortalecer los segmentos de mayor transformación y promover nuevas actividades capaces de ampliar la matriz productiva. La competitividad, el acceso al crédito, la infraestructura, la logística y la incorporación de tecnología son condiciones necesarias para que el sector recupere capacidad de inversión y generación de empleo. Pero más necesario aún es contar con una política económica nacional que acompañe a las economías regionales, en lugar de castigarlas.

En definitiva, que la industria continúe siendo el principal empleador formal de la provincia no debería ocultar el proceso de achicamiento que atraviesa. Misiones necesita preservar sus pilares productivos, pero también construir una base más amplia para que la próxima recuperación no dependa exclusivamente del comportamiento de los mismos sectores de siempre.

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INTA Misiones anticipa un año desafiante para la yerba mate por el fenómeno de El Niño

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La combinación entre un escenario climático desafiante y la necesidad de incorporar mayor innovación tecnológica marcará la agenda del sector yerbatero y tealero durante los próximos meses. Desde la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA Misiones, la ingeniera agrónoma Sandra Molina anticipó que el fenómeno de El Niño podría generar pérdidas significativas en los yerbales si se repiten las condiciones de elevada humedad y prolongados períodos de nubosidad registrados en eventos anteriores.

La investigadora, que actualmente dirige el equipo de investigación en yerba mate y té del organismo, explicó que el principal riesgo no está asociado únicamente al exceso de precipitaciones, sino a la aparición de enfermedades que encuentran en ese contexto ambiental las condiciones ideales para desarrollarse. En particular, advirtió sobre el hongo responsable de la caída de hojas en yerba mate, una enfermedad que, según los ensayos realizados por el INTA, puede provocar mermas de entre el 20 y el 30% en el rendimiento de hoja verde.

Frente a ese escenario, el organismo recomienda anticipar la cosecha dentro de las posibilidades operativas de cada establecimiento. La estrategia busca reducir la exposición de las plantaciones a las condiciones que favorecen la propagación del patógeno, especialmente durante los meses en que se espera mayor intensidad del fenómeno climático.

El desafío adquiere una dimensión adicional para los establecimientos que incorporaron cosecha mecanizada. Molina explicó que las lluvias persistentes dificultan el ingreso de las máquinas a los lotes, ya que el suelo necesita varios días para recuperar la firmeza necesaria para soportar el peso de los equipos. Esa limitación reduce considerablemente las ventanas disponibles para cosechar y obliga a planificar con mayor precisión cada intervención.

En contraste, el cultivo de té presenta una realidad diferente. Si bien las precipitaciones intensas pueden complicar el ingreso de las cosechadoras durante el inicio de la zafra, previsto para octubre y noviembre, el cultivo no enfrenta actualmente problemas sanitarios de la magnitud observada en la yerba mate. El principal condicionante continúa siendo la operatividad de la cosecha mecanizada y no la aparición de enfermedades generalizadas.

Mientras monitorea el comportamiento climático, el INTA profundiza distintas líneas de investigación orientadas a mejorar la competitividad de ambas producciones estratégicas para Misiones.

Uno de los ejes centrales continúa siendo el mejoramiento genético. En yerba mate se desarrollan ensayos regionales que evalúan el comportamiento de distintos materiales en diversas zonas productivas de la provincia. El objetivo es identificar variedades con mejores niveles de rendimiento, pero también con mayor tolerancia frente a plagas, enfermedades y diferentes condiciones ambientales.

A esa línea se incorpora ahora un nuevo componente vinculado a la calidad industrial y comercial de la materia prima. El equipo comenzará a caracterizar los materiales disponibles según su contenido de cafeína y polifenoles, dos atributos que, aunque todavía no constituyen una demanda masiva del mercado, aparecen como variables de creciente interés para consumidores y segmentos específicos de mayor valor agregado.

La investigación busca anticiparse a una tendencia internacional que apunta hacia productos diferenciados según sus propiedades funcionales. Sin embargo, Molina remarcó que estos estudios requieren evaluaciones de largo plazo, ya que la concentración de esos compuestos depende no sólo de la genética sino también de factores ambientales como las precipitaciones, la temperatura y el estrés hídrico registrado en cada campaña.

En el caso del té, el programa de mejoramiento también ingresó en una nueva etapa. Durante el último año comenzaron cruzamientos dirigidos entre materiales ya inscriptos con el propósito de desarrollar nuevas variedades que combinen mayor productividad, calidad química y mejores características organolépticas. Se trata de un proceso que demanda varios años de evaluación antes de obtener nuevos cultivares disponibles para el sector productivo.

Otro de los frentes donde el organismo concentra esfuerzos es la adaptación de tecnologías de agricultura de precisión a las condiciones específicas de los cultivos perennes del noreste argentino. Según explicó la especialista, muchas de las herramientas digitales desarrolladas para la agricultura extensiva de la región pampeana requieren procesos de adecuación antes de ser utilizadas eficientemente en yerba mate y té.

Por esa razón, el INTA trabaja en protocolos específicos que permitan incorporar tecnologías de monitoreo, gestión y mecanización adaptadas a la realidad productiva misionera. El desafío, sostuvo Molina, no consiste únicamente en que los productores adquieran nuevas herramientas, sino en lograr una verdadera adopción tecnológica que permita mejorar la eficiencia en el uso de recursos y optimizar la toma de decisiones.

La investigadora también destacó el acompañamiento técnico que el organismo brinda a los elaboradores de té artesanal, un segmento donde la calidad final del producto adquiere un peso determinante en la comercialización. En ese ámbito, los estudios buscan identificar qué materiales genéticos resultan más adecuados para distintos tipos de elaboración, aportando información que permita diferenciar productos y agregar valor.

Respecto al impacto climático sobre la calidad del té, Molina explicó que las respuestas no son uniformes. Algunos materiales reducen su contenido de cafeína durante períodos de abundantes precipitaciones, generando infusiones más suaves, mientras que otros reaccionan de manera inversa y producen hojas con mayor concentración de cafeína, dando origen a tés más intensos y astringentes.

La combinación entre investigación genética, adaptación tecnológica y monitoreo climático configura una estrategia que apunta a fortalecer la competitividad de dos economías regionales centrales para Misiones en un contexto donde las condiciones ambientales y las exigencias de los mercados evolucionan con creciente rapidez.

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Evaluación sensorial de cultivares de té: aportes para el desarrollo del té de especialidad en Misiones

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La Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul del INTA avanza en nuevas líneas de investigación orientadas al crecimiento del segmento de té de especialidad en Misiones. En este marco, se realizó una evaluación sensorial de cultivares de té verde artesanal elaborados a partir de materiales genéticos desarrollados por el programa de mejoramiento genético de la institución.

El trabajo fue llevado adelante con 24 cultivares registrados ante el Instituto Nacional de Semillas, todos desarrollados originalmente para la producción industrial de té negro, que históricamente fue el principal destino de la actividad tealera en la provincia.

“El objetivo fue evaluar la calidad sensorial del té verde artesanal elaborado con estos cultivares y analizar cómo se comportan dentro del segmento de té de especialidad”, explicó el ingeniero agrónomo Guillermo Arndt, de la EEA Cerro Azul.

Según detalló el especialista, la investigación busca generar información útil para productores que actualmente trabajan en la elaboración artesanal y desean incorporar nuevas plantaciones con materiales más adecuados para determinados perfiles de té.

“La idea es que los productores conozcan qué puede aportar cada clon. Por ejemplo, si un material tiene mejores características para elaborar té verde o incluso té blanco”, señaló.

La evaluación estuvo estrechamente vinculada al crecimiento que viene experimentando el té de especialidad en Misiones durante los últimos años, un segmento que combina valor agregado, producción artesanal y diferenciación sensorial.

Diferencias sensoriales y materiales destacados

Los resultados evidenciaron diferencias significativas entre los distintos cultivares analizados desde el punto de vista organoléptico. Sin embargo, todos los perfiles se mantuvieron dentro de las características típicas del té verde, con notas umami, vegetales, dulces, florales y astringentes.

Para la evaluación se enviaron muestras a diferentes escuelas de té en donde fueron evaluadas por sommeliers y catadores profesionales. Con el propósito de evaluar de manera objetiva su calidad sensorial, se convocó a expertos del sector tealero reconocidos nacionalmente como los sommeliers de la academia “Peichen Tea Palace”, “Gyokuro Círculo Argentino de Té”, el “Club del té”, “La cofradía”, y la catadora Natalia Sánchez. Mientras que con los productores se realizó una jornada de degustación  desarrollada en la EEA Cerro Azul.

Cada evaluador debió seleccionar los cinco materiales más destacados entre los 24 analizados. A partir de las coincidencias se elaboró un ranking general de los cultivares mejor posicionados.

Los materiales destacados fueron SG 1891, TG 3215, CH 426, TG 8107, TG 21103

Continuidad de las investigaciones

El trabajo continuará ampliándose hacia otros tipos de elaboración artesanal. Durante este año ya se produjeron muestras de té blanco con los mismos 24 cultivares, que fueron enviadas a distintas escuelas especializadas para su análisis sensorial.

“En breve vamos a contar con resultados sobre el comportamiento de estos materiales también como té blanco”, adelantó Arndt.

Estas investigaciones buscan fortalecer el desarrollo de una cultura del té orientada a la calidad diferenciada, brindando herramientas técnicas y genéticas para acompañar la consolidación del té de especialidad en Misiones.

Expo Té Argentina 2026

Durante las jornadas del 23 y 24 de mayo en el Parque del Conocimiento de Posadas, INTA contará con un stand institucional donde los visitantes podrán conocer el trabajo que se realiza para el desarrollo del cultivo de té en la región.

Además, el Dr. Alejandro Toro brindará la charla “Caracterización de cultivares de té por su aptitud para té gourmet”, en el marco del seminario “Té argentino: camino a la excelencia”, que se desarrollará el domingo 24 de mayo por la mañana en Silicon Misiones.

Por otra parte, la Dra. Sandra Molina, jefa del grupo de yerba mate y té de la Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, integró el jurado del concurso “Mejor blend de té”, donde se evaluaron 49 muestras. El blend ganador será anunciado durante el evento.

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¿El té adelgaza? Mitos y verdades sobre la bebida

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En el Día Mundial del Té (21 de mayo), quien está intentando bajar de peso probablemente ya ha oído que ciertos tés “aceleran el metabolismo” o ayudan a “quemar grasa” . La idea resulta tentadora — al fin y al cabo, se trata de una bebida simple, accesible y fácil de incluir en el día a día.


Pero, en la práctica, los tés no funcionan exactamente así.


Según el médico nutriólogo Nataniel Viuniski, magíster en nutrición y alimentos y miembro del Consejo para Asuntos Nutricionales de Herbalife, el té puede ser un aliado en el proceso de pérdida de peso, pero no es el protagonista en ese sentido.


“El adelgazamiento ocurre cuando hay un conjunto de hábitos bien estructurados, como una alimentación equilibrada y la práctica de actividad física, que generan un déficit calórico, además de un sueño adecuado y constancia a lo largo del tiempo”, explica.


A continuación, mira qué es mito y qué es verdad:

El té adelgaza por sí solo –

Mito


A pesar de estar muy asociado a la pérdida de peso, ningún té es capaz de provocar adelgazamiento de forma aislada.


Algunas variedades — como el té verde, negro y mate — contienen compuestos bioactivos, como la cafeína, que pueden aumentar levemente el gasto energético, mejorar el enfoque y ayudar a prolongar la disposición durante el día o incluso en la práctica de actividad física. En teoría, esto puede contribuir a un gasto calórico un poco mayor.


El punto es que este efecto es discreto e insuficiente para generar una pérdida de grasa significativa por sí solo.


“Los tés pueden contribuir, pero no sustituyen una estrategia bien estructurada que incluye cambios en la alimentación y en el estilo de vida”, refuerza el especialista.

Los tés pueden aportar beneficios para la salud más allá del adelgazamiento –

Verdad 


Aunque el impacto en el peso sea limitado, los tés — especialmente los derivados de la planta Camellia sinensis, como el té verde — han sido estudiados por sus posibles efectos en la salud.


Metaanálisis publicados en el British Journal of Nutrition sugieren que el consumo regular de la bebida puede contribuir a una leve reducción de la presión arterial a lo largo de algunas semanas.


Por su parte, un análisis en Nutrition & Metabolism indica que el té verde puede reducir discretamente la glucosa en ayunas, aunque sin impacto relevante en marcadores más amplios de control glucémico.


Estudios con grandes poblaciones, publicados en el American Journal of Clinical Nutrition y en el Annals of Internal Medicine, también asocian el consumo regular de té con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, como el ACV, e incluso con una menor mortalidad general. Aun así, es importante tener cautela al interpretar estos estudios, ya que muestran asociación, no necesariamente una relación de causa y efecto.

Endulzar el té con edulcorante perjudica el adelgazamiento –

Mito


Existe una preocupación común de que los edulcorantes puedan estimular la liberación de insulina o “confundir” el metabolismo, perjudicando el adelgazamiento. Sin embargo, hasta el momento, la evidencia más sólida no respalda esta hipótesis.


Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en el European Journal of Clinical Nutrition muestra que los edulcorantes no calóricos tienen un efecto neutro sobre la glucemia y la respuesta insulínica en la mayoría de las personas.


Además, una metaanálisis en el Journal of Endocrinological Investigation señala que sustituir el azúcar por edulcorantes puede ayudar a reducir la ingesta calórica diaria — lo que puede favorecer el control del peso, especialmente a largo plazo.


“Por otro lado, el edulcorante puede estimular el hábito de buscar el sabor dulce, lo que puede dificultar el cambio de patrón alimentario en algunas personas”, comenta Viuniski.

Los tés pueden consumirse sin restricción –

Mito


El hecho de que sean naturales no significa que los tés puedan consumirse libremente, sin ningún cuidado.


Los tés con cafeína, como el verde, negro y mate, pueden causar efectos como ansiedad, palpitaciones, irritación gastrointestinal e insomnio, especialmente en personas más sensibles o cuando se consumen en exceso. “Por eso, es importante evitar su consumo al final del día, sobre todo en personas más sensibles a la cafeína”, orienta el nutrólogo.


Además, los productos que alegan efectos “detox” o efecto laxante requieren atención. Pueden provocar pérdida excesiva de líquidos y minerales, causar molestias intestinales y, cuando se usan con frecuencia, incluso perjudicar el funcionamiento natural del intestino.


“Mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas — como hipertensión, problemas cardíacos o renales — y quienes usan medicamentos de forma continua deben tener un cuidado redoblado, ya que algunas plantas pueden interactuar con fármacos o agravar condiciones de salud”, añade Viuniski. En estos casos, es importante consumirlos bajo la orientación de un médico o nutricionista.

Incluir té en la rutina puede ser una estrategia saludable –

Verdad ✅


Cuando se utiliza bien, el té puede ser un aliado interesante dentro de una rutina orientada al adelgazamiento y a la salud.


Contribuye a la hidratación, puede sustituir bebidas calóricas — como refrescos y jugos industrializados — y además aporta compuestos con potencial antioxidante y efectos metabólicos leves.


Una forma práctica de consumo es adaptar el tipo de té al momento del día:


• opciones con cafeína, como té verde, negro o mate, por la mañana o antes de la actividad física.
• versiones sin cafeína, como manzanilla o anís, por la noche, para no interferir en el sueño.

La recomendación general es mantener un consumo moderado — alrededor de hasta 1 litro al día, ajustando según la tolerancia individual.

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