Aeropuerto de El Palomar: el Orsna descartó su habilitación

La medida es porque “el distanciamiento impacta en la cantidad de operaciones que pueden ser procesadas”, argumentó el Organismo en una carta a la ANAC.

Una decisión del ORSNA, que depende del Poder Ejecutivo, establece que Ezeiza “es el único” aeropuerto habilitado en en AMBA para para aplicar los protocolos sanitarios.

El Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna) descartó por ahora habilitar el aeropuerto de El Palomar, donde operan las aerolíneas low cost.

El Orsna le comunicó a la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) que el único aeropuerto habilitado en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) es el de Ezeiza, ya que el Aeroparque Jorge Newbery estará cerrado hasta al menos marzo de 2021 por obras de refacción.

“Teniendo en cuenta lo señalado por la Gerencia de Operaciones y Experiencia del Usuario, y conforme surge del protocolo Covid-19 a ser aplicado en el ámbito aeroportuario y el transporte aerocomercial, el distanciamiento impacta de lleno en la capacidad del aeropuerto y consecuentemente en la cantidad de operaciones que pueden ser procesadas”, precisa la misiva que el Orsna le mandó a la titular de ANAC, Paola Tamborelli, sobre la terminal ubicada al oeste del Conurbano.

De esa manera, las dos líneas aéreas “low cost” que vienen utilizando El Palomar, Flybondi y JetSmart, deberían mudar toda su operación al aeropuerto de Ezeiza para poder realizar vuelos domésticos, tal como comenzó a hacerlo Aerolíneas Argentinas desde el jueves.

La decisión del organismo que depende del Poder Ejecutivo es del viernes, un día más tarde del regreso de los vuelos. Para ese momento ya había sido cancelado por falta de respuesta un vuelo de JetSmart, cuyo pedido de autorización había sido hecho la semana anterior. 

Pero la decisión del ORSNA impacta además en una disputa más de fondo: desde que comenzó la pandemia, el Poder Ejecutivo viene señalando su intención de cerrar El Palomar para los vuelos de pasajeros, con idas y vueltas. El vocero de esa decisión pasó a ser el ministro de Transporte, Mario Meoni, con el argumento de que “no se justifica” tener tres aeropuertos en la región metropolitana, con la poca cantidad de vuelos que se espera durante la postpandemia.

El Palomar se transformó en símbolo de la “revolución de los aviones” del gobierno de Macri, ya que allí no sólo operan las nuevas aerolíneas “low cost” que en los últimos dos años habían ganado una importante participación del mercado domésticoAdemás, consiguieron ser habilitadas para operar casi sin injerencia de los gremios aeronáuticos tradicionales. Las propias aerolíneas se prestan a sí mismas el servicio de rampas, sin depender de la empresa estatal Intercargo, donde talla la Asociación del Personal Aeronáutico (APA). Las “low cost”, además, tienen cada una su propio gremio por empresa.

El ministro de Transporte, Mario Meoni, había afirmado que el aeropuerto de El Palomar “continuará operando con las compañías low cost”, pero advirtió que se va a realizar “un análisis muy profundo” de su situación, para saber “si se justifica su funcionamiento por el movimiento aéreo y económico”.

“Queremos hacer un análisis muy profundo de cuánta inversión hay que hacer de infraestructura en El Palomar. Ustedes saben que se están haciendo obras de infraestructura muy importantes, por ejemplo, en Aeroparque y en Ezeiza y por lo tanto tenemos que tener en claro si son necesarios tres aeropuertos para Buenos Aires”, señaló el ministro durante una conferencia de prensa ofrecida el pasado 14 de octubre.

Meoni explicó que “es necesario saber cuánta inversión es necesaria para que El Palomar funcione adecuadamente y si esa inversión es amortizable en el tiempo, porque no es razonable que se ponga esa cantidad de dinero y luego no sea redituable”.

El funcionario remarcó que “hay que reconstruir una pista, lo que sale miles de millones de pesos. Es mucha la cantidad de dinero que hay que invertir para hacer una pista de estas características. Por lo tanto, no podemos hacer una pista nueva alegremente o recuperarla alegremente”.

“Yo quiero ver la durabilidad de la pista, el lugar de recepción de pasajeros y cuando tengamos en claro cuánto es la inversión que requiere el aeropuerto, pensando en los próximos 10 años veremos la capacidad de desarrollo económico que tiene y si es razonable”, concluyó.

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