Aficionado a los fierros cuenta parte de la historia de Eldorado a través de motocicletas

Desde sus primeras apariciones, a finales del siglo XIX, la motocicleta fue considerada un símbolo de libertad, de empoderamiento y de rebeldía juvenil. Usada como medio de transporte, como herramienta de trabajo o como un elemento para ostentar status social, las motos despierta la pasión de millones de “fierreros”, alrededor del mundo, llegando al punto de generar hermandades en torno al vehículo de dos ruedas.

Omar Ocampo es un apasionado por las motocicletas de la ciudad de Eldorado que decidió montar un museo de motos donde cada vehículo cuente un poco la historia de la Capital del Trabajo. Luego de 19 años de mucho trabajo a pulmón, el pasado 29 de septiembre (fecha aniversario de la ciudad) abrió sus puertas al público, de manera totalmente gratuita para quienes quieran conocer de qué se trata esta propuesta.

Pero, ¿De dónde surge esta la idea de montar este espacio?Omar explica que la historia puede remontarse a su infancia, donde uno los momentos felices que recuerda era cuando un amigo le prestaba su bicicleta los fines de semana. “Era de una familia humilde, donde mis padres no podían comprarme una bici, entonces andaba con la de un vecino que era más pudiente y que los fines de semana iba a visitar a su abuela y me la dejaba para que la cuide”, recuerda.

Años más tarde, ya de adulto pudo comprarse su primera bicicleta, luego una moto y esa pasión que guardaba por las dos ruedas lo llevó a invertir en un proyecto que no lo redituaría económicamente, pero si en lo emocional. Empezó comprando motos baratas, en desuso, deterioradas, con la única condición de que los primeros propietarios fueran eldoradenses. El resto, la inversión, la reparación de las unidades y la proyección del emprendimiento que abrió sus puertas para locales y visitantes de la ciudad.

“La idea es, fue y será preservar la cultura de Eldorado a través de las motos, cada una tiene una historia detrás, algo que contar y mi deseo es que se pueda contar parte de la historia de acá, con esto, creo firmemente que somos una comunidad fierrera”, explica Omar.

Para la inauguración del museo lo visitó el gobernador, Oscar Herrera Ahuad, quien lo acompañó en los últimos meses, cuando ultimaba detalles para la gran apertura. “Debo agradecerle que siempre fui muy solidario y atento en todo lo que iba necesitando, estoy muy agradecido por todo lo que hizo”, agradeció.

Omar aclara que no es un coleccionista de motos, cada adquisición tiene como destino ser patrimonio de la ciudad, que cada persona que la visite se sienta parte de esa historia que reflejan. La unidad más “nueva”, es modelo 95´ y la más antigua es del año 1922. “De esta manera, la más nueva a la fecha tiene más de 20 años y los que lo conocieron en su juventud, cuando salió, tendrían cerca de 40 años”, explicó.

De esta manera, alrededor de 70 motos y 30 bicicletas se exponen en un local cedido por comodato en el km 2 de la ciudad. Los horarios de visita son de 15 a 22 horas los sábados, domingos y feriados, con entrada totalmente gratuita. “Tal vez algunos puedan pagar una entrada, pero no es la idea, el museo para todos”, detalló.

A pesar de contar con un número importante de piezas expuestas, entre motos y bicicletas restauradas y otras en proceso de restauración, es sólo el comienzo de varias aristas más que tendrá este proyecto. Entre los planes está la creación de un espacio de lectura dedicado a Horacio Quiroga y entre las muestras hay una réplica a la moto que tenía él. Otra personalidad presente, a través de las motos es el Che Guevara, con una Norton similar a la que el ícono revolucionario tenía al recorrer el continente.

Una siambreta que revivió

Cada moto tiene su historia, todas pertenecieron a algún vecino de la ciudad, sin embargo hay una que Omar destaca de las demás, por su carga emotiva. Hace doce meses decidió comprarle a don Cáceres una siambreta, una moto de carga que el dueño original usaba para trabajar. Don Cáceres vendía achuras, algo muy común años atrás, lo usó para llevar los muebles que construía en su carpintería, entre otras cosas.

“Cuando se la compré, no me creía que era para un museo. La moto estaba muy deteriorada y costó acceder a todos los repuestos, pero la pude terminar”, indicó Omar. Cuando la terminó, lo invitó a Don Cáceres para que la vea expuesta en el museo, quien no pudo contener las lágrimas al ver a su vieja compañera de trabajo en un espacio de reivindicación histórica. “Son esas las historias que me motivan a continuar, Don Cáceres con sus 97 años es parte importante de la historia de Eldorado y su moto es parte formó parte de ella”, explica Omar que busca inmortalizarlos a través del museo.

“Esto no está pensado para el 103 aniversario (Eldorado cumplió 102 años de su fundación9, si no para el 200 aniversario, para cuando nosotros ya no estemos, esto quedará y le contará a los que vienen que hubo acá antes que ellos y es lo que busco”, finalizó Omar.

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