Alertan sobre el agotamiento del modelo económico paraguayo
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Paraguay atraviesa un momento decisivo. Con recursos fiscales limitados, mayor presión sobre el endeudamiento y crecientes demandas sociales, especialistas advierten que la ventana para encarar reformas estructurales se está cerrando. El riesgo: que el propio modelo económico entre en una fase de agotamiento y comprometa la estabilidad futura.
Así lo planteó el economista Alberto Acosta, directivo del centro de análisis Desarrollo en Democracia (Dende), durante una reciente conferencia en Asunción. Allí sostuvo que el país está llegando al final de varios “bonos” que durante décadas sostuvieron su crecimiento, pero que hoy muestran señales de agotamiento.
Uno de los puntos centrales de su exposición fue el inminente fin del llamado bono energético. Durante cincuenta años, la disponibilidad abundante y barata de energía -producto del esquema hidroeléctrico binacional- fue uno de los grandes motores del desarrollo paraguayo.
Ese escenario comenzó a cambiar. “Se vislumbra una crisis energética cercana”, advirtió Acosta, lo que afecta directamente a un país que construyó parte de su competitividad sobre tarifas bajas y suministro estable.
Un modelo fiscal que ya no alcanza
El análisis también cuestionó la continuidad del bono impositivo. Paraguay es conocido por su estructura tributaria de baja presión (“diez, diez, diez”), que favorece la inversión y ha sido parte de su narrativa de competitividad regional.
Sin embargo, el costo de ese esquema es cada vez más evidente: servicios públicos deficientes, infraestructura insuficiente, y carencias profundas en salud y educación. Todo esto, acompañado de un déficit fiscal persistente, abre dudas sobre la sostenibilidad de mantener un modelo atractivo para los capitales pero incapaz de financiar adecuadamente al Estado.
A ello se suma otro punto sensible: la ineficiencia del gasto público. El mayor peso del presupuesto se concentra en “servicios personales”, mientras persisten la burocracia, el clientelismo y los escasos avances en transparencia. En ese contexto, Acosta remarcó que “no hay margen político ni social” para discutir una reforma impositiva seria mientras el Estado siga sin mostrar resultados.
El director de Dende lamentó que, pese a la mayoría parlamentaria del oficialismo, no se hayan impulsado reformas clave, especialmente la reestructuración de la caja fiscal y otros sistemas que exhiben problemas de sostenibilidad. Con la proximidad del ciclo electoral, señaló, cualquier intento de encarar medidas políticamente costosas se vuelve aún más improbable.
Dependencia creciente del endeudamiento
Acosta también alertó sobre la expansión del crédito y del endeudamiento externo, que en los últimos años se convirtieron en el principal sostén del crecimiento económico.
Esa dinámica derivó en un “déficit gemelo”: números en rojo tanto en el sector externo como en las cuentas fiscales. Este doble desequilibrio, advirtió, compromete la estabilidad futura y expone la vulnerabilidad del modelo.
La conclusión del economista fue categórica: Paraguay necesita una reestructuración profunda de su modelo económico, con foco en eficiencia del gasto, responsabilidad fiscal y un rediseño del esquema tributario.
Pero el clima político-electoral actual juega en contra. “El país está perdiendo una oportunidad histórica para encarar las reformas que necesita”, sintetizó Acosta.
