Alimentación saludable: una tendencia en auge sobre el buen comer y el cuidado de la salud

Hay un viejo refrán que dice “Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” , algo que podría tomarse como una invitación a cómo deberían ser las comidas durante el día. Esta modalidad no siempre fue muy respetada, debido a que está la costumbre de salir a cenar afuera, el asado con amigos un viernes a la noche o pedir una pizza, empanadas o hamburguesas un miércoles por la noche, después de una extensa jornada laboral.

No obstante, cada vez más personas deciden adoptar dietas saludables, a pesar de no contar con alguna patología, condición o indicación médica. El cuidado del cuerpo, a través de la alimentación, ya no es un terreno exclusivo de deportistas de elite o modelos de ropas de marca.

Florencia Córdoba, secretaria del Consejo Directivo del Colegio de Nutricionistas y referente de la Coalición Nacional para la lucha contra la Obesidad en Niños, Niñas y Adolescentes, señaló que cada vez son más personas que asisten a un nutricionista para consultar sobre la alimentación que tienen, si es necesario reforzar en algún punto o si cubren el requerimiento de determinados nutrientes.

“Cuando comencé a ejercer, las personas que llegaban al nutricionista venían derivadas del médico por alguna patología, donde por lo general, el nutricionista actúa como colaborador del médico”, indicó.

En ese sentido, Córdoba advierte que si bien no hay registros oficiales, del total de personas que asisten a un profesional de la nutrición, aproximadamente un 60% son personas con patologías que desean tratar o evitar complicaciones a través de una buena alimentación. También hay un 40% para saber cómo están comiendo (si es suficiente, nutritivo, etc), entre ellos principalmente, jóvenes, adolescentes, vegetarianos, embarazadas, mujeres en periodo de lactancia y personas que practican deportes.

Las razones que motivan a las personas a las personas a comer bien, a comer sano y a asesorarse con profesionales de la nutrición son varios. En la actualidad se generó un cambio de paradigma general que promueve el consumo de alimentos sustentables y sanos. “También hay que tener en cuenta que la profesión es muy nueva en la provincia y con el tiempo las personas comprendieron más que ir al nutricionista no es solamente una cuestión de tratamiento de enfermedad”, agregó.

Iniciar hábitos alimenticios saludables no es una tarea sencilla, sobre todo en una sociedad donde las ofertas gastronómicas de comida rápida abundan y la variedad de la “comida chatarra” de producción local, importados de otras partes del país y del mundo es amplia. Por ello, cambiar estas costumbres arraigadas en familias y grupos de amigos resulta muy difícil y son las nuevas generaciones quienes llevan el estandarte de esta cruzada nutricional

“En general, son entre adolescentes y adultos jóvenes quienes quieren conocer su alimentación o también consultan si conviene consumir determinados alimentos. Si hay una diferencia entre pan tostado e integral, o si conviene el azúcar común, mascabo o la miel”, remarca Florencia. Sin embargo, muchas siguen sólo por un tiempo las dietas, por lo que es mejo trabajar sobre la alimentación habitual con recomendaciones específicas y progresivas sobre cambio de hábitos.

Cuidar la economía y la salud

Córdoba explica que hay maneras de cuidar la salud física y económica, con detalles a la hora de alimentarse. No colocar paneras, saleros o fuentes en la mesa que se va a comer, evitar gaseosas, elegir preparaciones caseras en lugar de productos comprados listos para consumir, optar por frutas y verduras de estación a gusto, enseñar que los buenos hábitos de sueño también influyen sobre el peso y enfermedades, elegir agua o agua saborizada casera en lugar de gaseosas y jugos, son algunas alternativas. “De esta manera, la dieta se puede sostener en el tiempo y se cuida el bolsillo”.

“Somos un país rico en alimentos de la tierra, pero que ocupa el tercer lugar en la región en consumo de alimentos procesados y ultra proceados que tienen nutrientes dañinos, por lo que hay que reforzar es la importancia de las comidas caseras, tomarse el tiempo de realizar preparaciones”, aconseja.

No obstante, asegura que hay un crecimiento en cuanto al consumo de viandas de productos preparados, con ingredientes naturales y que cada vez se exige más variedad de este tipo de alimentos. “Las personas exigen tener más variedad y exigen tener cerca alimentos más sustentables, libres de nutrientes dañinos, libres de conservantes y químicos que dañan la salud” aseveró.

Se puede comer sano y rico

Muchas veces se tiende a separar lo saludable de lo sabroso, que si es orgánico o natural seguramente no tendrá un sabor exquisito. No obstante, existen una gran variedad de alimentos que son ricos en sabor y nutrientes, sin la necesidad de ser procesados en exceso o de ser cocinados en aceites o grasas saturadas.

El chef y propietario de Poytavá Comida Misionera, Saúl Lencina, trabaja desde hace años en la elaboración de diferentes platos, con productos naturales, frescos y saludables. “Desde Poytavá buscamos que los ingredientes sean buenos, que se coma bien, pero sobre todo, que se coma rico”, indica Saúl, el bonaerense más misionero de la región y que cuenta con una amplia trayectoria en la cocina y en el uso de productos naturales para cocinar.

Por su parte, el propietario de Hábito Market, Claudio Fusaro, señala que muchos productos poseen un sabor especial y otros emulan a algunas comidas conocidas en textura, forma y sabor. “Hay unas patys de lentejas que se parecen a las de carne que comprás en el súper y si no te avisan, no te enterás”, indica. Claudio, junto a su hijo Ignacio iniciaron su emprendimiento con la idea de vender productos saludables a pacientes oncológicos y personas con diferentes afecciones en la salud que no les permiten consumir cualquier alimento, pero el grueso de su clientela son simplemente personas preocupadas por su salud.

Entonces, comer rico no debe ser tomado como contrario a saludable, ambos conceptos pueden acompañarse, siempre y cuando se acomoden de la manera adecuada. Una proporción ideal debe ser la mitad (50%)  del plato verduras, preferentemente crudas (siempre y cuando no haya contraindicaciones), ya que aportan fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales.

Un 25% del plato se aconseja que sean carnes (vaca, pollo, pescado o cerdo) que aportan hierro y proteínas y el 25% de la porción debe ser completado con hidratos de carbono complejos: arroz, fideo, polenta, derivados de trigo, avena, lenteja, arveja, garbanzo, soja, poroto, papa, batata, choclo, mandioca que aportan principalmente energía para los procesos la vida, como también fibra.

Cabe recordar que, para que la dieta sea equilibrada, hay que respetar todas las comidas, es decir: desayuno, almuerzo, merienda y cena, a los cuales, dependiendo de las actividades de la persona, se les pueden sumar colaciones como frutas, nueces, almendras, yogur, barrita de cereal casera, etc.

Veganos y vegetarianos

En el amplio espectro de personas que deciden cambiar sus hábitos alimentarios, muchas personas optan por seguir una dieta vegana o vegetariana, por cuestiones ideológicas, ambientales o simplemente porque nos les gusta el sabor de las carnes y sus derivados. Esta decisión, asumen, es más sana, pero más laboriosa y costosa.

Si bien, hay un crecimiento en las ofertas de alimentos vegetarianos, tanto como ingredientes para cocinar o comidas ya preparadas, los veganos lo tienen un poco más difícil a la hora de adquirir productos que no tienen ningún derivado animal. Los que hay son pocos y costosos, por lo cual deben aprender a prepararlos o invertir mucho dinero en ellos.

“Requiere mucha planificación, ver qué comida vas a comer cada día, cuidar la manipulación de los alimentos que no abundan”, señaló Silvina Velozo, quien decidió adoptar una dieta vegetariana y un tiempo también vegana. “Uno debe saber que es un desafío, encontrar todo lo que uno necesita, organizarse, pero después se le agarra la mano. Eso sí, la mayoría debe recurrir a un profesional de la nutrición o médico para suplir ciertas proteínas que hay en la carne”, indicó.

Por ello, Florencia Córdoba aconseja asesorarse para no sufrir la faltante de algún nutriente necesario para el organismo. “Hay alimentos de origen animal que tienen nutrientes como el hierro o calcio en óptima disponibilidad y cantidad” apuntó.

“En los alimentos de origen vegetal, estos nutrientes no se encuentran en alta biodisponibilidad o cantidad por lo que se debe buscar reemplazos adecuados y verificar que la cantidad consumida del nutriente por día sea adecuada al requerimiento del individuo” indicó Córdoba.

Más allá de la postura respecto a la alimentación que se elija, las pautas como desayuno, almuerzo, merienda, cena, e hidratación deben cumplirse, para una adecuada calidad de vida y prevención de enfermedades.

Respecto a las infancias que deciden adoptar esta alimentación, Córdoba  aconseja que la persona empiece con esta dieta una vez llegada la adolescencia, debido a que el crecimiento es una etapa que demanda un alto consumo de determinados nutrientes que se encuentran en particular en los alimentos de origen animal.

“Para llegar a estos requerimientos hay que consumir muchos vegetales y los vegetales también tienen incluidos, al igual que los frutos secos, componentes o sustancias que impiden o disminuyen la absorción de nutrientes importantes para el crecimiento” remarcó.

En estos casos, se aconseja acompañar el proceso con un médico que indique suplementación de nutrientes cuando sea necesario y con nutricionista para tener una educación alimentaria. “Pasa muchas veces que un adolescente no consume carnes, leche, huevos, pero si gaseosas o le pone mucha sal a las comidas y su alimentación no es saludable” concluyó.

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