Aranceles de Trump: impacto desigual en América Latina, oportunidades para algunos países

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Aranceles de Trump a América Latina: impacto limitado en lo inmediato, pero con riesgos geopolíticos y oportunidades de reposicionamiento comercial

La nueva política arancelaria de la administración de Donald Trump impone presiones directas a Brasil, genera incertidumbre en México y abre ventanas de oportunidad para otros países de América Latina. Aunque los efectos macroeconómicos parecen contenidos por ahora, la región navega una reconfiguración comercial que podría redibujar su inserción internacional.

La entrada en vigencia del nuevo paquete arancelario de Estados Unidos, impulsado por la administración Trump, inaugura un escenario de tensión comercial y diplomática con América Latina. Si bien los aranceles se dirigen principalmente a productos brasileños —con una tarifa de hasta el 50% en algunos rubros—, las repercusiones potenciales se extienden a toda la región, con efectos dispares según la estructura productiva, los vínculos comerciales y el marco institucional de cada país.

Brasil, en particular, se ubica en el centro de la tormenta, no sólo por la magnitud de los aranceles, sino por el condimento político que añade la Casa Blanca. El presidente Donald Trump justificó las tarifas adicionales aludiendo al juicio que enfrenta el expresidente Jair Bolsonaro en su país, al que calificó de “cacería de brujas”, tensando aún más la relación bilateral con la administración de Luiz Inácio Lula da Silva.

Brasil: fuerte exposición en volumen, pero con amortiguadores sectoriales

Según datos de UBS, Brasil exportó US$40.000 millones a Estados Unidos en 2024, equivalentes al 16% de sus exportaciones totales y apenas el 2% de su PIB. Aunque estas cifras muestran una exposición no estructural, sí revelan vulnerabilidad en sectores puntuales.

Sin embargo, Moody’s destacó que los efectos podrían ser más moderados de lo anticipado gracias a exenciones arancelarias en productos clave como aeronaves civiles, vehículos de pasajeros, jugo de naranja, mineral de hierro, carbón y celulosa. Este alivio es significativo para empresas como Embraer, que obtiene más del 50% de sus ingresos del mercado estadounidense, pero cuya línea de aeronaves civiles estaría exenta.

Desde el gobierno brasileño, Lula advirtió que cualquier acción unilateral será respondida en el marco de la Ley de Reciprocidad Económica, sin descartar eventuales presentaciones ante la OMC o coordinaciones dentro del bloque BRICS.

México: protegido por el T-MEC, pero con incertidumbre en el horizonte

México, en tanto, enfrenta un escenario más estructural que coyuntural. Si bien quedó fuera del nuevo paquete arancelario gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), la proximidad de la revisión formal del acuerdo plantea riesgos sobre la continuidad de las condiciones actuales.

De acuerdo con UBS, el 85% de las exportaciones mexicanas tienen como destino Estados Unidos, lo que convierte a México en el país con mayor exposición comercial directa a la economía estadounidense. Moody’s coincide en que es el “más expuesto” de América Latina a cualquier tensión o renegociación del T-MEC.

Pese a ello, la presidenta Claudia Sheinbaum logró preservar excepciones claves en las cláusulas arancelarias y mantener abierta la vía diplomática con Washington. La mayoría de las exportaciones mexicanas continúan exentas y UBS ubica a México como uno de los países con la tasa efectiva de aranceles más baja del mundo.

Desde Bloomberg Intelligence señalan que sólo cuatro de las 35 empresas del índice Mexbol obtienen más del 50% de sus ingresos de EE.UU., lo que limita la exposición corporativa directa.

Resto de América Latina: matices de exposición y oportunidades indirectas

Fuera de Brasil y México, los impactos directos son menores pero no insignificantes. Moody’s estima que sólo el 9% de las empresas latinoamericanas calificadas tienen exposición directa al comercio con EE.UU., aunque un 21% está expuesto a choques macroeconómicos y un 10% a la volatilidad financiera.

Países como Chile, Perú y Colombia podrían beneficiarse de los desvíos comerciales generados por las nuevas barreras. China, India y otros importadores globales podrían redirigir compras hacia proveedores latinoamericanos, especialmente en el sector de materias primas, tradicionalmente resiliente ante guerras comerciales.

Un ejemplo de oportunidad es Gerdau, la siderúrgica brasileña con operaciones fuertes en EE.UU., que podría beneficiarse de la producción local frente a competidores externos arancelados. En contrapartida, firmas como Camposol (Perú), que obtiene el 50% de sus ventas del mercado estadounidense, se encuentran más expuestas.

Centroamérica y Caribe: dependencia sectorial y rol del turismo

En Centroamérica y el Caribe, el impacto estará mediado por la estructura económica y la posición geográfica. Según el economista de Citi, Ernesto Revilla, la región se beneficia por su ubicación en el hemisferio occidental y puede posicionarse como sustituto de importaciones desde Asia, especialmente en manufactura ligera.

Sin embargo, advierte sobre el riesgo de desaceleración económica en EE.UU. y su posible impacto negativo en exportaciones y remesas.

Los países con fuerte peso del sector turístico, como Costa Rica y República Dominicana, podrían amortiguar el efecto comercial con el ingreso de divisas por servicios. El economista Esteban Tamayo destaca que “el choque sobre la balanza de bienes se ve mitigado dado que la balanza de servicios sigue siendo importante”.

Reconfiguración comercial y perspectivas para la región

Pese a la retórica proteccionista de Trump, el consenso de analistas sugiere que América Latina está relativamente bien posicionada en el nuevo tablero geoeconómico. La combinación de proximidad geográfica, acuerdos comerciales vigentes (como el T-MEC y el Mercosur), y la capacidad de proveer materias primas estratégicas ofrece margen para reposicionamientos.

El riesgo principal no reside tanto en las tarifas actuales, sino en la volatilidad política de Estados Unidos, especialmente ante una eventual reelección de Trump y un posible endurecimiento de políticas exteriores en 2026.

Los mercados ya han empezado a descontar el impacto limitado: el real brasileño mostró sólo una debilidad temporal, mientras que acciones latinoamericanas ligadas a materias primas mantienen atractivo ante escenarios de diversificación comercial.

Próximos pasos y escenarios posibles

  • Brasil podría escalar la disputa al plano multilateral, convocando al BRICS o a foros de la OMC.
  • México se enfocará en blindar el T-MEC y mantener la inversión extranjera.
  • Chile, Colombia y Perú podrían reforzar vínculos con China y otros mercados asiáticos.
  • Centroamérica intentará aprovechar la nearshoring si EE.UU. busca reconfigurar su cadena de suministros.
  • A nivel macro, se espera un ajuste gradual de flujos comerciales y de inversión directa.

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