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Gendarmes incautaron mochilas con más de 20 kilos de cocaína

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Ayer, efectivos del Escuadrón 11 “San Ignacio” mientras realizaban patrullajes preventivos por caminos cercanos entre el arroyo “San Juan” y la Ruta Nacional N° 12, observaron cómo moradores al percatarse de su presencia, emprenden una veloz huida, descartando unas mochilas que llevaban sobre sus espaldas.

Tras asegurar el lugar, los funcionarios ampliaron el rastrillaje por entre las malezas sin poder dar con los evadidos. Ante testigos en la Unidad, extrajeron del interior de los morrales, 20 paquetes rectangulares envueltos en papel aluminio que contenían una sustancia blanca.

Las pruebas de campo Narcotest, arrojó como resultado positivo para cocaína, con un peso total de 20 kilos 266 gramos.

La Fiscalía Federal Posadas orientó al secuestro del estupefaciente, en infracción a la Ley Nro 23.737 “Ley de Estupefaciente”. 

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Científicos argentinos desarrollan telas antivirales para barbijos de uso social

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Un equipo de investigación integrado por científicas y científicos del CONICET, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con el apoyo de la PYME textil Kovi S.R.L., desarrolló telas tratadas con activos antivirales, bactericidas y fungicidas para, entre otras cosas, fabricar barbijos de uso social. Sus propiedades antimicrobianas fueron testeadas con éxito por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y su acción antiviral por el Instituto de Virología del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

“Los estudios realizados en el Instituto de Virología del INTA mostraron que estas telas tienen la capacidad de inhibir Coronavirus similar al SARS-CoV-2- agente patógeno que causa el COVID-19- en menos de cinco minutos”, destaca Silvia Goyanes, investigadora del CONICET en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA) y una de las directoras del proyecto. “Una gran ventaja de este desarrollo es que todos los insumos que requiere están disponibles en grandes cantidades en nuestro país y que el proceso industrial utilizado para su manufactura se puede hacer en cualquier fábrica textil, dado que es el mismo que se usa para teñir telas; por lo que es posible producir estos barbijos en las cantidades que se requiera. Este barbijo no es una promesa sino una realidad, cualquier persona que quiera comprarlo, ya puede hacerlo”, agrega y aclara que, de todos modos, son aptos para uso social, pero no para uso médico o profesional.

Otra ventaja de este barbijo, que se comercializa bajo el nombre de Atom Protect, en comparación con los tapabocas comunes, es que, al ser autosanitizante, no solo disminuye simultáneamente la probabilidad de infectarse con el patógeno que provoca el COVID-19 -al menos a través de la boca y de la nariz- y la posibilidad de contagiar a otros; sino que también por sus propiedades bactericidas y antihongos es más higiénico y evita que el individuo que lo usa respire sus propios gérmenes; lo que permite que se los pueda usar muchas horas seguidas. Por la misma razón, también se reduce el riesgo de que una persona termine contrayendo una infección por tocarse el barbijo con las manos, aunque hacerlo, de todas maneras, nunca es aconsejable. A esto se suma el hecho de que, al estar fijados mediante materiales poliméricos, los activos antivirales, fungicidas y antibacterianos se mantienen en la tela, inamovibles, tras al menos quince lavados.

“La ventaja que tiene este barbijo, con respecto a productos que ejercen acción antiviral a través de campos electrostáticos, es que esta acción antiviral de las telas desarrolladas no tiene fecha de vencimiento”, indica Goyanes, que es también profesora titular del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN, UBA), donde dirige el Laboratorio de Polímeros y Materiales Compuestos. “La resistencia de los activos bactericidas, fungicidas y antivirales a ser removidos de la tela tras muchos lavados es también garantía de que la persona que usa este barbijo no va a ‘tragarse’ estas partículas (iones de plata y cobre y otros compuestos antimicrobianos). En este sentido, es necesario señalar que también se realizaron pruebas que mostraron que Atom Protect no es citotóxico; lo que es importante en un producto que está en permanente contacto con la piel”, agrega Ana María Llois, investigadora del CONICET y directora de la Unidad Ejecutora Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (UE-INN, CONICET-CNEA) y otra de las personas responsables de la dirección del proyecto.

Dos telas, tres capas
Las telas utilizadas para la fabricación de estos barbijos son tejidas de algodón poliéster -como el de las sábanas- que adquieren la propiedad de inactivar virus y matar bacterias y hongos a partir de ser tratadas con diversos productos antivirales y antimicrobianos que desarrolló el equipo de investigación. La capa de tela interior del barbijo –la que queda junto a la boca y la nariz- incorpora iones de plata y otros compuestos fungicidas y antibacterianos, junto con materiales poliméricos que permiten la retención de estos activos. La capa de tela externa es tratada con un producto que contiene iones de cobre –que son los que le brindan al tapabocas la acción antiviral-, compuestos fungicidas, bactericidas y polímeros. “Sobre la tela externa se aplica una tercera capa polimérica semipermeable que permite lentificar el proceso de absorción de la microgotas en las que se transportan las partículas virales. Lo que hace esto es otorgarles más tiempo para ejercer su efecto a los iones de cobre y al resto de los componentes antimicrobianos, cuya acción, de todas formas, es muy rápida. Si uno tira una gota de agua sobre esta capa externa, observará que va a demorar mucho tiempo en humedecer la tela”, explica Goyanes.

Acción instantánea
Las investigadoras destacan que la acción antiviral y antibacteriana de los activos con que se trata la tela para fabricar estos barbijos es casi inmediata, una vez que los patógenos entran en contacto ella. Las pruebas realizadas en el INTI -para testear las propiedades bactericidas, que ya habían sido evaluadas en el Instituto de Investigación en Ingeniería Ambiental (IIIA, UNSAM)- mostraron que luego de dos minutos el número de bacterias se reducía tanto que no era posible contarlas. Además, se constataron en el INTI las propiedades fungicidas. “En el Instituto de Investigación de Virología del INTA se hicieron los testeos de las telas contra varios virus, y se comprobó que en un período de dos horas su acción antiviral era excelente. Pero además se realizó una prueba específica para ver su capacidad para inhibir un Coronavirus similar al SARS-Cov-2 en un intervalo de solo cinco minutos, que es el tiempo mínimo de testeo, y los resultados no pudieron ser mejores. Esto significa que Atom Portect desactiva al virus en incluso menos de cinco minutos”, señala Llois, quien es además investigadora de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y profesora titular la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN, UBA).

Los becarios van a la fábrica
En la dirección del proyecto, junto con Goyanes y Llois, también estuvieron Roberto Candal, investigador principal del CONICET y secretario de investigación del IIIA, y Griselda Polla, directora del Equipo de Vinculación y Transferencia del IIIA. Además participaron, por parte del CONICET, la investigadora independiente Lucía Famá (IFIBA) y los investigadores asistentes Lucas Guz y Patricio Carnelli (ambos de IIIA). Pero de acuerdo con las investigadoras, uno de los motores más importantes que tuvo este desarrollo fue el trabajo que realizaron becarios y becarias durante la primera etapa de la cuarentena.

Las condiciones impuestas por la pandemia y la cuarentena, junto con la particular sinergia que implicaba este proyecto entre el CONICET, universidades nacionales y una empresa textil, llevaron a que becarios doctorales y posdoctorales del CONICET y la Agencia I+D+i, en el IFIBA y el IIIA, acudieran a la fábrica de Kovi S.R.L. en el partido bonaerense de La Matanza, para poder conocer de cerca los equipos y los procesos con los que trabajaban, realizar pruebas a escala industrial y así realizar la transferencia.

“Aunque el producto lo teníamos en mente, era importante para nosotros adecuar el proceso de fabricación a uno que se utilizara de forma usual en la empresa textil. Nosotros nos manteníamos en contacto con los becarios mediante videollamadas y filmaciones que nos enviaban para que pudiéramos observar los equipos que tenía la fábrica y los procesos que utilizaban. Me parece significativo destacar el trabajo de estos jóvenes científicos que muchas veces arrancaban su día laboral a las siete de la mañana para volver a su casa a las doce de la noche”, subraya Goyanes.

Un proyecto tecnológico con una función social
El acuerdo realizado entre el CONICET, la UBA, la UNSAM y Kovi S.R.L., que le otorga a la PYME de La Matanza la licencia exclusiva para fabricar estas telas, establece que durante los primeros seis meses de producción, la empresa va a donar el 10 por ciento de las telas que produzca a pequeños talleres del conurbano bonaerense, que confeccionarán barbijos para otorgar de forma gratuita a personas que no se encuentren en condiciones de comprarlos. “Que son justamente quienes más los necesitan”, señala Goyanes.

De cara al futuro
Tras esta experiencia, el desafío que se plantea ahora el equipo de investigación es diseñar mascarillas para uso médico de alta tecnología. Este nuevo desafío es uno de los proyectos seleccionados y financiados por la Agencia I+D+i en el marco de la convocatoria IP COVID 19, lanzada como parte de las acciones de la Unidad Coronavirus. “La principal diferencia que tienen las mascarillas médicas respecto de los barbijos de uso social es que tienen que estar hechos con telas no tejidas; por lo tanto, los procesos y los productos son diferentes”, indica Goyanes. “De todas formas, el ejercicio de desarrollar estos barbijos sociales fue más que útil para el trabajo que viene ahora. Hay que tener en cuenta, además, que las mascarillas son un producto médico de uso constante, y lo seguirán siendo aun cuando no haya pandemia”, agrega Llois.

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Las ferias francas de Misiones en la voz de sus creadores

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Lucía Petry es una de las pioneras de las ferias francas misioneras que hoy generan ingresos a tres mil familias en la provincia, es oriunda de la localidad de Panambi, a unos 30 kilómetros de Oberá, y en diálogo con Télam recordó su historia antes y después de unirse a los feriantes.

La “abuela de la feria”, como la conocen en la localidad obereña, dijo con su acento portuñol, muy característica en algunas zonas de Misiones, sobre todo aquellas que limitan con Brasil, que ella fue una de las primeras en la feria franca.

“Yo soy una pionera de la feria porque nosotros la empezamos entre siete personas. Antes de esto vendía en un bolso dulce casero en el municipio, hasta que un día me invitaron a hacer una feria, me acuerdo un día sábado. Vine en el colectivo y de ahí hace 25 años que no paré más. Con esa plata crié a mis hijos, los puse a estudiar, mantuve a mi familia: todos vivíamos de la feria”, remarcó emocionada Lucía.

La mujer recordó bien aquella crisis que impulsó la creación de esos espacios de compra y venta: “Era una época que no había plata en la chacra, el productor chico como nosotros, que no teníamos yerba, se vio en la necesidad de laburar y laburar y cada vez más, porque en la chacra no había venta, porque no había plata era muy difícil vivir de la producción en aquel entonces”.

Aunque el sacrificio fue mucho, Lucía contó con afecto: “Trabajar en la feria es una belleza, la gente te conoce, porque vendes buena calidad, todos vienen a buscar los productos frescos y les gusta venir a comprar”.

Otro de los pioneros es Eugenio Kasalaba, quien fue dirigente del Movimiento Agrario Misionero (MAM) y uno de los impulsores de la Feria Franca en la provincia.

En diálogo con Télam, precisó que la “feria franca aparece en plena crisis del sector productivo de aquella época” y que él junto a otros productores en su afán de ver cómo podían ayudar a los colonos, tomaron una una idea que ya tenían quienes viajaron a Santa Rosa, Brasil, a conocer la experiencia de los “horticultores” de ese país.

Recordó que entonces al hombre le daba “vergüenza” salir a vender lo que producía: “Era como perder categoría de ser productor yerbatero, a ser productor de lechuga, más de uno nos criticaba por este tema en ese entonces, pero igual salimos después de pelearla”, señaló.

“Entonces entendimos que el modelo era que el productor pueda salir a mostrar lo que producía y a venderlo y no depender del mercado para que nos fije el precio”, agregó.

Kasalaba también valorizó el rol de la mujer en la feria y señaló que las “ferias tienen una cuestión social mucho más fuerte que la cuestión económica. Es muy interesante porque le dio a la mujer independencia y libertad económica”.

Por otra parte recordó que se empezó con 12 productos “y hoy en las ferias se pueden encontrar más de 200. Creo que la gente se empezó a alimentar mejor con alimentos naturales y se creó un vinculo con el productor”.

Eugenio también construyó una escuela donde estudian 150 alumnos que se reciben de bachiller con orientación Agrícola, para que los hijos de los productores puedan entender la importancia de vivir de la chacra.

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La idea de siete productores que 25 años después genera ingresos a 3 mil familias en Misiones

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Las Ferias Francas cumplen 25 años de vida en Misiones y afianzan el camino del consumo sustentable de los productos frescos que ofrece las chacras misioneras a sus pobladores, de modo que lo que empezó como una iniciativa de un grupo de productores en la ciudad Oberá hoy genera ingresos económicos para unas 3 mil familias en las más de 70 ferias existentes en la provincia.

La primera feria franca nació el 26 de agosto de 1995 en la ciudad de Oberá, en la zona centro de Misiones, de la mano de un pequeño grupo de agricultores familiares, que necesitaban generar una alternativa económica para sus familias que vivían en las chacras, debido a que por aquel entonces el sector agrario de la provincia atravesaba una profunda crisis.

En diálogos con Télam, la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, hizo un recorrido histórico y precisó que “hablar de 25 años de Ferias Francas en nuestra provincia, es hablar en este contexto de producción de alimentos”.

“Las ferias nacieron el 26 de agosto de 1995 en Oberá en la plaza República Oriental del Uruguay, sobre la avenidas de las Américas. Es donde actualmente funciona la feria 1 como la llaman los productores”, indicó la ministra al tiempo que recordó que aquel entonces comenzaron con la feria apenas siete familias, de las cuales algunas todavía siguen, como en el caso de Lucía Petry, Eugenio Kasalaba y Marina Santander de Peñalba, contó.

En ese mismo sentido la Ministra detalló que la iniciativa de los productores de aquella época se dio “producto de una crisis del momento donde había que salir a buscar otras experiencias de sobrevivencia porque había una caída en el precio de los productos madres de la provincia como es la yerba, el té y en aquel momento el tun”.

“Es esa crisis profunda la que hizo que muchos sectores comenzarán a buscar qué otra salida había y así comenzó la experiencia en la que quiero destacar el rol de la mujer de la chacra, porque fueron ellas la que se pusieron al frente y se animaron, en ese momento, a poner la mesa y vender las verduras, el pan casero, la mermelada casera, el pickle y todo lo que producían”.

Ese primer paso, en clave femenina, fue rápidamente replicado: “Después de eso despacito fueron apareciendo otras ferias en otras localidades”, comentó Ferreira, al tiempo que destacó que algunos de los pioneros soñaban en ese entonces con desembarcar en la ciudad capital, cosa que con el tiempo se materializó ya que en Posadas actualmente hay 12 ferias francas funcionando y reciben a unas 10 mil personas por semana que compran los productos frescos de los pequeños agricultores.

En este sentido la Ministra señaló que el desembarco en la ciudades permitió una mayor “visualización del agricultor y creó un vínculo de amistad con el colono, tanto que en el caso de Posadas cambio el horario del posadeño, que se fue dando cuenta que para tener productos frescos y variados tenían que ir temprano. Hoy en las ferias los clientes van a las 6 de la mañana”, indicó

En la provincia, las ferias francas están presentes hoy en más de 70 municipios y en el contexto de la pandemia algunas intendencias empezaron abrir otras por el incremento que hubo en las ventas.

Además, de manera directa e indirectamente las ferias “generan ingresos para unas 3.000 familias misioneras que hoy pueden pagar la luz, mandar a sus hijos a las escuelas y poder ir creciendo despacito”, señaló la Ministra.

En ese sentido Ferreira comentó que “la pandemia nos ayudó a asumir más en profundidad cuán importante es que cada municipio resuelva la alimentación de sus habitantes”.

“Podemos decir también que hay dos o tres generaciones comercializando en las ferias transmitiendo esta cultura de generación en generación, con otra tecnología, con los desafíos de este momento (en referencia a la Covid-19) que requiere ingresar al comercio electrónico”.

“En síntesis los 25 años de la feria franca a los misioneros nos ayudó a visibilizar al pequeño productor como se lo conocía antes, hoy agricultores familiares que producen una gama impresionante de alimentos con valor agregado, y con la incorporación de nuevos cultivos”.

“Misiones tiene hoy una agenda de políticas públicas para los pequeños agricultores familiares y desde entonces viene hablando de autoabastecimiento lo que hoy se conoce como soberanía alimentaria”, comentó la ministra al tiempo que resaltó que el estado (provincial) tiene la responsabilidad de garantizar el acceso a la tierra, al agua a las semillas criollas y nativas y a producciones sostenibles con todo aquello que genere el menor impacto ambiental”, dijo finalmente.

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Brasil supera los 100.000 muertos por coronavirus

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Brasil rebasó este sábado la barrera de las 100.000 muertes por coronavirus, casi cinco meses después de la confirmación de la primera víctima mortal en el país, según datos oficiales divulgados hoy por las Secretarías regionales de Salud.

En las últimas 24 horas se registraron 538 muertes por coronavirus, con lo que el número total de decesos llegó a 100.240 personas, se informó.

Los contagio diarios, en tanto, fueron en 21.732, por lo que el país sigue muy cerca de los tres millones de casos: 2.998.796 infectados.

Estos, según señaló el diario Folha de Sao Paulo, representa el 7,2% de las muertes en el mundo por la pandemis y el 6,5% en la tabla de contagios.

Las cifras ratifican a Brasil como la segunda nación del mundo más afectada por la pandemia, detrás de Estados Unidos.

El 26 de febrero el Ministerio de Salud confirmó el primer caso del nuevo coronavirus. Se trató de un brasileño de 61 años, residente en la ciudad de San Pablo, la más poblada de Brasil con unos 12 millones de habitantes, que rápidamente se transformó en el principal foco del país.

El 17 de marzo, 20 días después, las autoridades sanitarias confirmaron la muerte de un hombre de 62 años en la misma ciudad.

A partir de ese momento las estadísticas fueron aumentando hasta que a mediados de mayo se superó por primera vez la barrera del millar de fallecidos diarios.

De acuerdo con los datos oficiales, la tasa de mortalidad de la enfermedad en el país es de 47,4 por cada 100.000 habitantes, reportó la agencia EFE.

En San Pablo se concentran más de 600.000 positivos y casi 25.000 muertes y cuyas autoridades decidieron este viernes postergar la reapertura de las escuelas un mes más, hasta el 7 de octubre.

Según el Ministerio de Salud, el número de pacientes curados de la Covid-19 se ubica ahora en los 2.068.394, lo que supone cerca del 70% del total de infectados.

Cinco estados del país -Río Grande do Sul, Santa Catarina, Mato Grosso do Sul, Minas Gerais y Río Grande do Norte- registran en este momento los mayores índices de contagios y de muertes por la Covid-19.

Otras nueve regiones de Brasil muestran índices de estabilidad en el número de contagios y fallecimientos, mientras que en las 12 restantes el virus comienza a dar tregua.

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