Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

La resistencia de las PyMEs en Misiones: menos empresas, más empleo

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Cada ciclo económico que atravesó y atraviesa la Argentina tiene su consecuente correlato en el empleo. En períodos de recuperación y expansión, como los que vimos post-pandemia, el empleo recorre un sendero de crecimiento mientras que, por el contrario, en épocas de enfriamiento y posterior recesión, ese indicador transita necesariamente un trayecto de contracción. 

A la par, la dinámica empresarial experimenta un proceso similar: es frecuente observar como el número de empresas crece con expansión y como se reduce con recesión. La cuestión, en este marco, es intentar entender cómo afectan estos procesos a las empresas según sus tamaños. 

Tener una empresa en Argentina es una tarea desafiante: inestabilidad económica, frecuencia inflacionaria y altos costos laborales, entre otras cosas, generan que históricamente en procesos de crisis sean las empresas más chicas las que tengan menos contención y por ende, las que registren los mayores volúmenes de cierre. Distinto es el caso de las empresas medianas y grandes, que por escala tienen algunos escudos más de contención. 

Para ver este proceso en Misiones, usaremos en primer lugar los registros de la SRT. Allí podemos identificar la variable no de empresas sino de Empleadores, que a los fines de hacer el análisis deseado es un indicador válido para observar la dinámica, y usaremos ambos términos con igual significado. Tomemos el período 2021 a 2024 y veamos cómo impactaron los dos procesos (crecimiento postpandemia y recesión 2023-2024). Para los casos de 2021, 2022 y 2023, se tomarán los datos a diciembre; y para 2024, a agosto, que es el último disponible.

En 2021 el 90% de los empleadores misioneros eran empresas con hasta 25 personas, con la particularidad que la mayor porción está en empresas de hasta 5 personas (68% del total). A su vez, el 8% de los empleadores tenían entre 26 y 100 personas y el 2% contaba con más de 100 personas. En ese año, las empresas con hasta 25 personas concentraban el 27% del empleo misionero; las que tenían entre 26 y 100 representaban el 25% y las empresas con más de 100 personas, el 48%. 

Por ende, se puede observar que en volumen de empresas, las pequeñas concentran la enorme mayoría en la economía misionera, pero el empleo está más concentrado en las grandes, naturalmente por su escala. En ese año, en promedio, las empresas más chicas tenían 4,4 empleos por empresa; las medianas 48,9 y las grandes 276,4. 

¿Qué pasó en 2022? En primer lugar, la cantidad de empleadores creció en 6,5%; por tamaño, las pequeñas lo hicieron en 6,1%, las medianas 9,4% y las grandes 9,4%. Aún con variaciones diferentes, su participación en el total provincial se mantuvo constante respecto al año anterior: el 90% son empresas chicas, el 8% medianas y el 2% grandes. En términos de concentración del empleo, se mantuvo relativamente estable: las empresas chicas concentraron el 26% del empleo, las medianas el 26% y las grandes el 48%. ¿Cuál fue el cambio? Las chicas perdieron un punto de participación y las medianas ganaron un punto. 

En 2023, se empieza a ver un cambio. Los empleadores crecieron 2%: en este marco, los chicos lo hicieron en 2,1%, los grandes en 2,9% pero los medianos cayeron 0,1%. Esto provocó un ligero cambio en la distribución de mercado: las empresas chicas mantuvieron el 90% de participación; las medianas cayeron de 8% a 7% y las grandes crecieron del 2% al 3%. Lo mismo ocurrió con la participación en el empleo: las chicas mantuvieron el 26%, las medianas pasaron del 26% al 25% y las grandes crecieron del 48% al 49%.

¿Qué pasa en el parcial del 2024? El total de empleadores cae 2,1% arrastrado por los chicos, cuya baja es del 2,9%, al contrario de los medianos y grandes que crecieron en 6,6% y 1,6%. Esto provocó que las empresas chicas descendieran en un punto su participación sobre el mercado: del 90% al 89%; las medianas ampliaron de 7% a 8% y las grandes se mantuvieron en 3%. Sin embargo, se da una situación curiosa con el empleo: las chicas pasaron del 26% al 27% (es decir, incrementaron su posición en un punto), las medianas pasaron de 25% a 26% pero las grandes bajaron del 49% al 47%.

Entonces, lo que vemos, es que en este 2024 hay menos empresas chicas pero hay más empleo en las mismas; a su vez, hay más empresas grandes pero hay menos empleos. Con esto podemos llegar a una primera reflexión muy global: las empresas chicas tratan de cuidar mucho más los puestos de trabajo (aún a riesgos de cierre) y en las grandes, las crisis se transitan con ajustes que incluyen reducción de la planta. 

Hagamos un punteo breve en la industria y el comercio, los dos sectores, por escala, más importantes de la economía misionera. En la Industria manufacturera, en 2021 el 85% de las empresas eran chicas y concentraban el 25% del empleo; el 11% eran empresas medianas con el 24% del empleo; y las grandes eran el 4% con el 51% del empleo. Hacia 2024, las chicas se redujeron levemente al 84% de las empresas con el 23%; las medianas pasaron al 12% de las empresas con el 26% del empleo; y las grandes se mantuvieron en el 4% con el 51%. Aquí se observa que los principales afectados fueron las más pequeñas, algo que puede deducirse como lógico dado los altos costos fijos de un proyecto industrial que se ve altamente afectado en épocas de crisis.

Por el lado del comercio, la participación de pequeñas empresas es aún más significativa. En 2021, el 94% eran chicas que concentraban el 48% del empleo; las medianas el 5% de empresas y 29% del empleo; y las grandes el 1% de empresas y 23% del empleo. Hacia 2024, las empresas chicas sostuvieron su participación del 94% de empleadores totales pero su participación en el empleo se redujo al 47% (un punto menos); las medianas sostuvieron su posición (5% empresas y 29% empleo) y las grandes sostuvieron el 1% de empresas pero ampliaron un punto su participación en el empleo (de 23% a 24%). En este punto, vemos como el problema de costos, inflación e incertidumbre afecta a los más pequeños en mayor medida. 

Analistas del mercado laboral afirman que, con cierta estabilidad de la macro, reducción del proceso inflacionario y mejora en las condiciones del sistema financiero, es el momento de comenzar a recuperar el empleo, aunque esto naturalmente es muy distinto según los sectores. El comercio, por ejemplo, depende de una reactivación del consumo que aún no se ve en fuerte magnitud, aunque hay datos alentadores para Misiones como los que detallamos la semana pasada.

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Mirando al 2025: claves del repunte económico y las señales de recuperación en Misiones

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Estamos entrando en el último mes del año y con ello, comenzamos los debates respecto a que esperar para el cierre y, más aún, que podemos ver en el horizonte para el año que viene. En términos de estadísticas públicas, el tradicional rezago de la difusión no nos permite ver en tiempo real a la mayoría de los indicadores más relevantes, pero es factible hacer cierta aproximación. 

Repasemos en primer lugar que ocurre en el plano nacional. Algo de esto ya hablamos la semana pasada en la columna de Economis pero vale recordar puntos centrales. Primero, la actividad económica. El último mes del tercer trimestre, es decir septiembre, mostró una merma mensual el 0,3% según el Estimador Mensual de Actividad Económico (EMAE-INDEC), un proxy de la evolución del PIB. 

En términos interanuales, la merma de la actividad llegó al 3,3%. Si bien hay rojos en ambos indicadores, el dato resonante fue el resultado acumulado trimestral: el tercer trimestre 2024 creció 3,4% vs. el segundo trimestre de igual año, resultado alcanzado pese a la merma de septiembre pero producto de importantes rebotes de julio y agosto. Este punto es central para encarar el último trimestre. 

Sobre esto, esta semana se conoció el dato del Indicador General de Actividad (IGA) de Orlando Ferreres y Asociados (OJF), que es uno de los indicadores de actividad de elaboración privada más precisos que existe actualmente y de gran reputación. Según el IGA-OJF, en octubre habría un repunte mensual del 0,2% pero, más importante aún, es que la caída interanual sería de sólo -0,3%, quedando a tiro de recuperar niveles previos. Al respecto, se escuchan muchas voces que critican este tipo de análisis, partiendo de la base de que como la actividad económica tuvo derrumbe entre diciembre y febrero, es casi inevitable volver a mostrar variaciones positivas año-año. Pueden entenderse las críticas, pero no por ello es un dato menor. 

Justamente el gobierno nacional (a veces forzando mucho las comparaciones temporales) tiene como objetivo que la actividad vuelva a los niveles de noviembre-diciembre para así mostrar una recuperación plena de la fuerte recesión que atravesó todo este año. 

En la “épica” libertaria, haber hecho una devaluación feroz y aplicado el “mayor ajuste de la historia de la humanidad” según dicen, pero en solo un año volver a recuperar lo perdido en términos de actividad, es un hito en sí mismo. Algo de razón tienen. 

Volviendo un poco a los resultados del IGA-OJF de octubre, lo relevante además de recortar la caída interanual dejando a tiro del equilibrio, es que dos sectores fundamentales del devenir económico comenzaría ya a mostrar recuperación: la Industria, según este indicador, crecería 1,4% interanual y el Comercio +0,3%. En ambos casos, se alcanzó luego de más de un año de caídas consecutivas. Por supuesto que esto deberá ser ratificado con el dato del EMAE-INDEC, pero presenta un panorama optimista. 

De cara a 2025, lo que todos estamos mirando es justamente la evolución del nivel de actividad. Pero naturalmente, hay otras cuestiones de relevancia que no hay que desatender. El plano financiero, aun con un cierre de mes algo ruidoso, sigue mostrando resultados positivos. Reservas Internacionales lograron crecer 5,6% en noviembre y llegan +8,8% en el año, el BCRA compró USD 1.440 millones en el mes (pese a la fuerte venta del pasado viernes, que fue la primera en 42 ruedas), el Riesgo País sigue en niveles debajo de los 800 puntos y cayó 23% en noviembre y el SP Merval medido en dólares superó los 2.000 puntos y se expandió 27,5% en noviembre y +113% en el año. Mercados celebran, y los veinte palos verdes que ingresaron por el blanqueo le compraron al gobierno de Milei, por lo menos, un semestre de tranquilidad. 

Lógicamente, los nuevos episodios en Brasil obligan a mirar atentamente los posibles efectos en la economía local; además, no hay que perder de vista la situación de la cuenta corriente: la salida de divisas por turismo y gastos en el exterior generó un déficit de la balanza de servicios por USD 744 millones; si a ello se suma el giro anticipado de dólares a Estados Unidos realizado por MECON para pago a bonistas, el rojo de cuenta corriente cambiaria supera los USD 1.500 millones. 

¿Qué pasa en la economía real? Quizás lo más relevante en términos de optimismo sea uno de los resultados que dejó el éxito del blanqueo: los dólares que ingresaron permitieron capitalizar a los bancos que expandieron los créditos y permitió financiar muchos proyectos privados (sobre todo energéticos a través de ON); esto a su vez mueve sectores específicos de actividad y toda la cadena que la rodea (proveedores, empleo, etc.), aunque de manera muy heterogénea y no esparcida en todos los sectores. 

Por otro lado, los indicadores que seguimos mes a mes muestran volatilidades si miramos la variación mensual. Esta semana en particular conocimos tres. Uno fue el de ventas en supermercados, que en septiembre cayeron 0,4% mensual en el país, cuando el mes previo fue +0,1%, en julio 0% y en junio +0,1%. En Misiones, fue más 4,8% en junio, +5,3% en julio pero -2,8% y -8,3% en agosto y septiembre.

El otro fue el de la construcción, quizás el que más esperanza trae por la magnitud de su resultado. En septiembre creció 1,6% mensual en el país pero fue +18,0% en Misiones; en ambos casos, fue el tercer mes consecutivo de subas mes/mes. Centrémonos un segundo en el caso misionero: entre julio y septiembre se recuperaron 1.019 empleos en el sector. Yendo hacia atrás, en el primer trimestre del año se perdieron 1.137 y en el segundo trimestre -128. Así, el saldo global del año está en -246 al cierre del tercer trimestre, cuando al cierre del segundo, era de -1.265. Esto es altamente relevante, sin dejar de mencionar además que el volumen de empleo de septiembre fue el más alto de todo el año, aunque aún muy por debajo del año pasado. El impacto de diciembre 2023 y enero 2024 costará mucho recomponer, pero se está en ese camino. 

La suba del empleo en la construcción misionera viene de la mano de un crecimiento del nivel de actividad del sector: la cantidad de permisos otorgados para edificar en Posadas crecieron fuerte en agosto y septiembre, con especial salto de julio a agosto donde pasaron de 19 a 48 e igual nivel se sostuvo en septiembre. En otros municipios de la provincia, ya agosto había mostrado importantes repuntes, como ser Leandro N. Alem (+50% mensual) y Oberá (+30% mensual), entre otros. Falta muchísimo para recomponer el sector, pero hay señales. 

El tercer es el mercado automotor de noviembre, que mostró resultados diversos. A nivel país, cayó patentamientos de autos -20,5% mensual pero el de motos creció 6,7%. En Misiones la caída fue para ambos segmentos: -20% mensual en autos y -12% en motos. En los meses previos hubo un vaivén en Misiones: en autos fue +25% en julio, +9% en agosto, -1% en septiembre y +1,1% en octubre. En motos fue +23%, +20%, -18% y +15% en esos mismos meses. Por ende, hay intentos de recomponer pero con mucha inestabilidad aún. 

Por otro lado, el Gobierno provincial informó también esta semana que la actividad económica mostró un leve repunte en septiembre y octubre, con alzas del 3% real mensual en la producción y ventas del 3%, una tendencia contraria a los primeros meses del año donde se llegó a ver caídas del 15%. También destacó el gobierno el impacto de los programas Ahora con alza real del 31% intermensual. 

Ante estos escenarios, es innegable que existe una considerable mejora para la provincia en comparación con los niveles de actividad que se vio en el primer semestre del año, aunque todavía queda camino por recorrer para recuperar todo lo perdido y también hay mucha heterogenidad en las intensidades y velocidad de recuperación entre los diferentes bloques sectoriales de la economía. Por ello, la clave es lograr cerrar el 2024 con indicadores parados en tendencias crecientes, aunque sean débiles, pero sostenidas.

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Construcción:  Misiones fue la provincia con la mayor creación de puestos de trabajo del país en septiembre

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Los datos de Posadas ya marcaban el sendero de la recuperación, con un boom de obras privadas. Ahora Misiones dio la nota exhibiendo un muy fuerte rebote en el  empleo en la construcción: se registraron en septiembre 6.316 empleos en el sector, lo que equivale a una suba del 18% respecto al mes previo. Este rebote permitió  que la provincia haya recuperado en un solo mes unos 961 empleos. Así,  Misiones fue la provincia con el segundo mayor incremento relativo pero, a la vez, fue la de  mayor creación de empleos de todo el país en valores absolutos. 

Si bien en la comparación interanual el resultado sigue siendo negativo (-30,2%), se  destacan tres cosas fundamentales: en primer lugar, la tasa de caída interanual se redujo significativamente (pasó de -40% en julio a -30% en septiembre); en segundo, se trata del tercer mes consecutivo con recuperación mensual: fue de +1,0% en julio, +0,1% en agosto y +18,0% en septiembre. En esos tres meses, Misiones recuperó 1.019 empleos en la  construcción. Finalmente, el tercer hito es que en septiembre logró el mayor volumen de  empleo en lo que va del 2024, logrando volver a superar el techo de los seis mil puestos de  trabajo, algo que no se veía desde diciembre de 2023.

En el plano regional, las provincias del NEA mostraron igual comportamiento: las cuatro muestran bajas en la comparación año/año y en ese marco, la misionera (-30,2%) es la más leve quedando por debajo de la registrada en Corrientes (-33,5%), Chaco (-49,4%) y Formosa (-57,4%). Por su parte, en la comparación con el mes previo, las cuatro presentaron subas en diferentes intensidades, siendo Misiones la que tuvo la más fuerte (+18,0%) seguida de lejos por Chaco (+6,8%), Corrientes (+4,1%) y Formosa (+3,7%).  

A nivel país, el empleo registrado en el sector de la construcción volvió a exhibir una  recuperación mensual, incrementándose en 1,6% respecto a los registrados en el pasado  mes de agosto, logrando recuperar así 5.704 puestos de trabajo, aunque en la comparación interanual sigue presentando importantes descensos (-18,9% con 82.894 empleos menos que en septiembre 2023). Entre las provincias, San Luis y Misiones lideraron la suba relativa intermensual (+25,5% y +18,0% respectivamente), mientras que en la interanual, solo  Neuquén presenta variación positiva (+1,7%). 

Salarios misioneros crecen por primera vez en un año 

En septiembre el salario registrado promedio del sector a nivel nacional fue por $ 823.793  y cortó con diez meses de caída reales interanuales, marcando 0% de variación. Por su  parte, en Misiones el salario promedio rondó los $ 661.817 y por primera vez desde agosto de 2023, logró una suba real: fue +1,1%.  

De ese modo, se posicionó como la única provincia de NEA con recuperación del salario  real, ya que tanto Corrientes (-2,2%), Chaco (-2,4%) como Formosa (-2,9%) presentaron  bajas. 

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¿Ya hay brotes verdes?

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El pasado viernes estuvo en Corrientes el ministro de Economía Luis Caputo y entre tantas definiciones, mencionó que la economía “está creciendo al 8,5% al tercer trimestre según una proyección de JP Morgan”. En el auditorio se escucharon algunos murmullos, preguntándose posiblemente sobre ese dato, desde ya muy llamativo y hasta en un punto, difícil de entender. 

La película del 2024 tiene varios capítulos: un primer trimestre de enorme caída, un segundo trimestre todavía con debilidad y un tercer trimestre de importante corrección y recuperación, aunque algo heterogénea. Para ver esto tenemos que hacer tres análisis sencillos, que parten de los datos difundidos por el INDEC estos días respecto al EMAE. 

Primero: la actividad económica de septiembre, último dato disponible, sigue por debajo de los niveles de septiembre del 2023 en -3,3%. Esto no es novedoso y se espera, por lo menos, dos meses más con ese resultado en la variación año/año. 

Segundo: la actividad en septiembre quedó por debajo de la de agosto en -0,3% en la serie desestacionalizada. Así, rompió con dos meses de recuperación (en importante magnitud) que se dio en julio y agosto. 

Tercero: ahora viene lo relevante para el equipo económico. Pese a que la variación mensual de septiembre fue negativa, el resultado trimestral fue altamente positivo. La actividad del tercer trimestre del año se ubicó 3,4% por encima del segundo trimestre y 1,5% por encima del primer trimestre del año. Ese salto del tercer trimestre contra el segundo, es el más fuerte para una variación intertrimestral desde finales del 2020, con la economía recuperándose por la pandemia. ¿Qué marca esto? Que el piso ya se tocó en abril. De aquí en más debemos esperar dos cosas: o recuperación gradual pero sostenida; o una volatilidad temporal tipo serrucho que combina subas y bajas, pero sin volver a tocar un nuevo piso, hasta el año que viene.

Entonces, la economía está mostrando una importante recomposición. No está creciendo, está recuperando. Parece lo mismo, pero no. Para crecer todavía hace falta mucho más. 

Pero volvamos un poco más atrás. Caputo dijo que la actividad crece, basado en un informe de JP Morgan que marcaba que la Argentina crecía al 8,5% al tercer trimestre. Leído así nomás, parece ser un dato fenomenal, muy superior al resultado trimestral de +3,4% que mencionamos antes. Pero no es así. El JP Morgan dijo que la actividad económica creció al tercer trimestre del año a un ritmo tal que si anualizáramos esa expansión, el país crecería 8,5% anual. 

De nuestra parte hacemos el ejercicio de anualizar el dato de EMAE-INDEC: la Argentina al tercer trimestre del año crece, anualizado, alrededor del 13% anual. Está claro que ni uno ni otro será el resultado final, pero abre una nueva perspectiva de recuperación para el país.

En este marco, el interrogante que se plantea tiene que ver con la amplitud de la recuperación en términos sectoriales. Visto por bloques, en septiembre hubo tres que mostraron alzas interanuales: la minería (que crece de manera ininterrumpida desde abril del 2021); el agro (que acumula un año al hilo de alzas), las finanzas (vieron su primera suba tras diez meses de caídas consecutivas) y la enseñanza, aunque esta es menor por su incidencia. En el caso minero, está claro que su evolución va más allá de la macro, está menos atada a su fluctuación y por ello crece desde hace tiempo. 

Para el agro, el fin de la sequía permite su alza pese a la situación macro; las finanzas, en cambio, más vinculadas a los ritmos económicos, ya muestra recuperación (con factores vinculados a la corrección de balance del BCRA, el blanqueo y las políticas de expansión del crédito al sector privado). 

Ahora bien, otros sectores, y que tienen significativa importancia en la economía real, todavía andan dando vueltas: la Industria “mejoró” su resultado en septiembre con una tasa de caída inferior a la del mes previo, pero sigue en altos niveles de retracción. El comercio, por el contrario, empeoró su resultado, aunque no hay que perder de vista que en septiembre de 2023 (y también en octubre y algo menor en noviembre) había un boom de consumo. 

Lamentablemente hay muy poco para aportar en este sentido respecto a las provincias. Este año hubo una limitación muy fuerte de información, no por su eliminación sino por su lento ritmo de actualización que nos impide ir comparando las situaciones provinciales a la par de las nacionales. Quizás el dato más relevante en referencia a la economía provincial que tuvimos esta semana tiene que ver con la recuperación del consumo de combustible: seguirá teniendo bajas interanuales de importante magnitud durante algunos meses, pero recuperó en octubre contra el mes previo y tuvo el tercer volumen de venta más importante del año. 

Estos indicadores hay que seguirlos mes a mes para lograr, de ese modo, ver cómo se ajusta la recuperación de la actividad hacia dentro del territorio y hacia dentro de las actividades.

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¿Qué pueden esperar las provincias del Presupuesto 2025?

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La agenda política, y económica, actual está centrada en la discusión del proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2025. Las posturas legislativas son bastante claras: por un lado, la denuncia de profundización del ajuste, y del otro, la ratificación de un proyecto que podría impulsar la economía nacional. En el medio, muchísimos grises que aún no logran resolverse. Los discursos, grandilocuentes en su mayoría, de referentes de ambos extremos de la discusión ideológica son más conceptuales que específicos y omiten generalmente los detalles más importantes, la famosa letra chica del texto en debate. 

En este marco, nuevamente fueron los gobernadores los que comienzan a aportar algo más de profundidad al debate. Aun con posturas algo heterogéneas en relación con el acompañamiento o rechazo global del proyecto, hay puntos en común entre los mandatorios centrados, lógicamente, en una cuestión fundamental: recursos. Analicemos punto por punto de que se trata esto.

Un punto de fuerte reclamo, aunque no alcanza a las 24 jurisdicciones subnacionales sino solo a trece, es la deuda por transferencias a las cajas previsionales provinciales. Para recordar de que se trata esto, en el año 1992 se firmó un Pacto Fiscal entre provincia y la nación que, entre otras medidas, dispuso que el Estado nacional podía descontar el 15% de los fondos coparticipables para destinarlos al pago de las jubilaciones nacionales. Más tarde, la Nación y las provincias firmaron un nuevo Pacto Federal por el cual el Gobierno nacional se comprometía a absorber las cajas de jubilación provinciales y en ese marco, entre 1994 y 1997, 11 jurisdicciones transfirieron a la ANSES sus cajas previsionales y las otras 13 no lo transfirieron. Por ello, en 1999 se firmó un nuevo acuerdo entre la Nación y las provincias, que fue llamado Compromiso Federal que estableció que el gobierno nacional iba a financiar el déficit de los sistemas previsionales de las provincias que no transfirieron sus recursos. 

A lo largo de los últimos años, hubo muchos capítulos tensos en este mecanismos pero en líneas generales la relación se mantuvo relativamente calma. Sin embargo, en marzo de este año el Gobierno nacional resolvió vía decreto N° 280 suspender la vigencia de los artículos 92 y 93 del Presupuesto 2023, que había prorrogado para todo 2024 en el mes de enero. Esos artículos referían, justamente, a las transferencias a las cajas previsionales provinciales. 

Estos fondos son fundamentales para las provincias que no transfirieron sus cajas a la Nación, aunque tienen mucho más peso en algunas. En 2023, el Estado nacional envío $ 170.354 millones por este concepto, que equivale al 9% del total de las transferencias no automáticas a las 24 jurisdicciones subnacionales. Entre las provincias que recibieron estos recursos, hay importantes brechas: en Córdoba, por ejemplo, representaron el 19% de los envíos totales que recibió ese año por fondos no automáticos; en La Pampa representaron el 16% y en Santa Fe el 14%. En el caso de Misiones, representaron solo el 3% del total recibido por esa vía, pero aquí entra un juego otro aspecto importante: ya durante el 2023 (pero también en años anteriores), Nación transfería montos menores a lo que las provincias reclamaban. Es decir, se financió vía transferencias solo una parte del déficit previsional declarado por los distritos. Por lo tanto, en 2024 hay un doble problema: no se pagó nada durante este año y se arrastra deuda por años anteriores.

¿Qué se espera entonces para el 2025? Dos cuestiones: la primera, garantizar el pago que corresponde a ese ejercicio fiscal específico; es decir, retomar el flujo de envíos suspendido este año. Pero también, lograr cobrar la deuda que se arrastra de años anteriores, particularmente desde 2019 a la fecha. ¿De cuanto es la deuda de la Nación con Misiones por este concepto? Incluyendo 2024, ascendería a unos $ 60.000 millones. 

Hecho el diagnóstico de este punto de reclamo, ¿que se espera? Respecto a la deuda, el Gobierno ya anunció un régimen de compensación mutua de deudas entre provincias y Nación, por lo cual allí se incluiría esta deuda de Anses (de esto hablamos la semana pasada en esta columna de Economis). Respecto a los flujos de pago para el 2025, el artículo 59 del proyecto de Presupuesto Nacional establece un crédito presupuestario por $ 254.421 millones, aunque para hacer uso de este, el gobierno nacional anticipó que primeramente Anses debe realizar los correspondientes informes técnicos, algo que no está garantizado que se cumpla en tiempo y forma. De hecho, aún no hay noticias de los informes técnicos 2024. 

El segundo punto de reclamo de los gobernadores es la Coparticipación del impuesto a los combustibles líquidos. ¿A que apunta este reclamo? Parte de este impuesto ya llega a las provincias, pero el 2,55% tiene una asignación específica: financiar el Fondo Compensador de Transporte Público de Pasajeros, que fue eliminado este año por el gobierno nacional. Por ende, el Tesoro se quedó con esa porción. Ante esto, los gobernadores reclaman que se coparticipe ese porcentaje de modo tal de poder financiar ellos mismos las compensaciones tarifarias correspondientes. Para el 2025, su recaudación sería por $ 5,5 billones creciendo 155,2% anual nominal por las actualizaciones pendientes de las sumas fijas para determinar el impuesto, que se incorporarán gradualmente durante el año 2025. Pasaría del 0,38% de PIB al 0,73% en 2025. Con esto en consideración, los fondos que reclaman los gobernadores llegarían a los $ 138 mil millones; Misiones captaría unos $ 5 mil millones. En lo que va de este 2024, las provincias perdieron $ 45 mil millones por el no uso de estos fondos para el fondo compensador. Misiones, por su parte, perdió unos $ 1.500 millones.

Tercer punto de reclamo: la distribución del fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN). Los gobernadores plantearon la necesidad de un reparto regular de este fondo, que es habitualmente subejecutado por la nación. Recordamos que el fondo se constituye con el equivalente al 1% de la masa coparticipable prevista por la Ley 23.548, pero se reparte según plena discrecionalidad del poder ejecutivo nacional. ¿Qué pasó en los últimos años? Salvo en 2020 (por la emergencia de la pandemia) el Fondo ATN fue altamente subejecutado. En 2019 se usó solo el 8,5% del fondo; en 2021 el 69,7%; en 2022 el 26,2% y en 2023 el 74,9%. Entre enero y octubre de 2024, solo se distribuyó el 5,4% del fondo. Si medimos esto a precios de octubre 2024, vemos que quedó un remanente de este fondo, acumulado entre 2019 y 2024, por $ 1.963.948 millones (es decir 1,9 billones de pesos). Supongamos que se decida distribuir ese remanente a las provincias según coeficientes de coparticipación (como se ha hecho en pandemia en el 2020 y el diciembre pasado previo al cambio de gobierno), Misiones podría recibir un extra de $ 67 mil millones solo por subejecución pasada. 

Cuarto punto: limitar la alícuota por autarquía de ARCA. El sistema vigente establece que el 1,9% de la recaudación nacional vaya al ente recaudatorio en concepto de autarquía de organismo. Esto lo que genera es una disminución de la masa coparticipable para distribuir entre las provincias. Si bien los gobernadores no piden su eliminación, si solicitan una limitación para engrosar los envíos a los distritos.

El ultimo punto de reclamo pesa sobre las compensaciones pendientes del Consenso Fiscal. Cuando se firmó el Consenso Fiscal entre nación y provincias en el año 2017, se estableció que un esquema de compensación que afirma lo siguiente: “Compensar, a través de transferencias diarias y automáticas, a las provincias que adhieran y cumplan con el Consenso, con un monto equivalente a la disminución efectiva de recursos en 2018 resultante de la eliminación del artículo 104° de la Ley de Impuesto a las Ganancias y del aumento de la asignación específica del impuesto al Cheque”; luego, aclara que se debe “actualizar trimestralmente en los años siguientes las compensaciones previstas con base a la inflación”. Este es el reclamo de los gobernadores, ya que las actualizaciones no suelen aplicarse con automaticidad y ello genera que los recursos recibidos por las provincias lleguen con descenso real. En 2024 el ritmo de actualización fue algo menor que en años previos, pero el problema es que en años previos la misma no fue realizada correctamente y ello generó una acumulación de deudas muy importante del Estado nacional con los distritos. 

En resumen, los reclamos de los gobernadores están centrados en fondos que le corresponden por ley y por derecho y buscan que termine la discrecionalidad del Estado nacional en quedarse con recursos que debería distribuir, fortaleciendo el centralismo y atentando contra el esquema federal. 

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