Mes a mes, el análisis de las cuentas públicas y el fondeo a las provincias por parte del Estado nacional, en sus diferentes conceptos, muestran un mismo resultado: con las particularidades de cada caso, la Nación destina cada vez menos dinero a la provincia de Misiones, cuando se la ubica en un contexto comparativo con el escenario regional del NEA, Norte Grande y nacional.
Hace un mes atrás, en esta columna de Economis, habíamos hablado acerca de las asimetrías que sufre la provincia en lo referido a las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias, con datos correspondientes a marzo. En abril, ¿algo cambio? No. La distribución y, por ende, el injusto reparto sigue vigente.
Pero esta semana podemos observar otro tipo de indicador que vuelve a poner sobre la mesa esta cuestión: lo referido a la inversión pública que realiza el estado nacional en las provincias. Los datos del período acumulado del primer cuatrimestre del año muestran que este indicador (que agrupa a la inversión real directa y las transferencias de capital) atraviesa un proceso de dos caras en Misiones: por un lado, el incremento interanual es importante (+83,9%), pero así y todo sigue siendo el de menor valor ejecutado, medidos en pesos corrientes, de todo el NEA.
La inversión pública nacional en Misiones totalizó $3.174,2 millones; pero en el Chaco, fue por $6.075,5 millones; en Corrientes, de $3.250,6 millones, y en Formosa, de $4.996,1 millones.
El hecho de crecer de manera importante, pero aun así ser la de más baja del NEA en pesos, habla a las claras de un proceso que no es nuevo, sino histórico, de asimetrías hacia la provincia en lo que refiere a recursos nacionales, algo que la provincia sufre en diversos puntos.
Por supuesto, ser Misiones la provincia más poblada del NEA y a su vez, la de menor volumen en pesos volcados para inversión por parte del Estado nacional, hace que la medición ajustada por población marque una asimetría aún más profunda: por misionero, la inversión alcanzó los $ 2.468,4, lejos de lo que se invierte por cada formoseño ($8.190), chaqueño ($4.995,3) y correntino ($2.875,8).
Esto genera, necesariamente, impactos presupuestarios: ante menor asistencia nacional, ya sea en forma de fondos o de inversión directa, la provincia se ve obligada a fondear la inversión provincial con recursos propios. Esto lo dejan claro los datos: del total de la inversión real directa realizada por la provincia, en 2021, solo el 15% fueron con recursos provenientes del estado nacional para este fin. Por ende, el financiamiento propio fue del 85%. En Formosa, el financiamiento local fue del 50%; en el Chaco del 55% y en Corriente del 75%. La conclusión es clara: Misiones es la provincia que usa más recursos propios para invertir en proyectos de desarrollo.
Una de las conclusiones que deja lo anteriormente mencionado, es que Misiones puede sostener un volumen importante de inversión con fondeo propio a partir de tener un nivel de actividad económica más grande, que le permite a su vez hacerse de recursos propios vía recaudación.
La prueba más grande de ello es el tamaño del sector privado: en Misiones, hay 81 asalariados registrados del sector privado cada 1.000 habitantes, siendo un valor superior al promedio NEA (65,5) y, naturalmente, el mayor de la región (y segundo en el Norte Grande, detrás de Tucumán). Además, en el NEA es también Misiones la provincia de mayor volumen de empleadores y empresas, con un par de cabezas de ventaja contra las otras provincias.
Un mercado laboral formal privado de mayor tamaño, pero que, además, atraviesa un proceso de expansión, implica un mayor movimiento económico que repercute en la posibilidad de mayores recursos para el estado provincial que puedan volcarse a la inversión.
En Misiones, esto es casi una necesidad, debido justamente a décadas de relego por parte de los gobiernos nacionales; pero a su vez, es una virtud, porque logro no solo hacer crecer el volumen de empleo en la provincia, sino incluso de salarios, como lo habíamos contado en esta otra columna de Economis.
Por supuesto que la no aprobación del Presupuesto nacional 2022 perjudicó a Misiones por las obras y proyectos para la provincia que allí estaban detallados. Sin embargo, las famosas “planillas de la felicidad”, jerga utilizada comúnmente en los pasillos del Congreso nacional, no son siempre ejecutadas pese a estar en el texto del presupuesto, y por ese su mote de fantasía.
Eso demuestra que más allá de la conquista lograda ya sea por los mandatorios provinciales a cargo y/o de los legisladores, la decisión final de ejecutar proyectos de inversión en las provincias está en la muñeca del presidente y del ministro de Economía nacional, y ahí está hoy la posibilidad misionera de poder dar vuelta una situación histórica de discriminación hacia la provincia.
El nuevo rol de los gobernadores, sumado a la irrupción del bloque “federal” en el Congreso Nacional, puede ser la ventana de oportunidad que necesita Misiones para lograr nuevos paradigmas de asistencia nacional. Bienvenida sea la política, única figura que puede lograr esto.
Misiones es, por lejos, la provincia con el mayor volumen de trabajadores formales en el sector privado de todo el NEA. Concentra el 35% del total regional, y es la única en superar los 100 mil puestos de trabajo. Además, ampliando la comparación al Norte Grande, Misiones se ubica tercera, solo por debajo de Tucumán y Salta, dos provincias con un fuerte perfil agroindustrial, pero también comercial, similares características al perfil misionero.
Además de esa caracterización, Misiones fue la provincia que más empleo creó en el Norte Grande, en valores absolutos, durante 2021: 5.623, sobre un total regional agregado de 35.521. Detrás quedaron Chaco y Tucumán (+5.442 y +5.302, respectivamente), según datos del CEP XXI.
En ese marco, el protagonismo misionero está dado en el sector industrial, donde no solo se destaca su volumen de empleo, sino también su crecimiento. La industria, en el agregado regional, concentra 124.960 empleos. De ese total, el 18,2% está en Misiones, siendo la segunda más alta, solo detrás de Tucumán (22,9%), y estas dos provincias son las únicas con más de 20 mil empleos registrados en la industria.
En el NEA, particularmente, la industria de Misiones casi duplica a Corrientes en puestos de trabajo (22.745 vs. 13.133), y le saca más de una cabeza de ventaja a Chaco (8.317) y Formosa (2.693)
Pero lo más relevante en este escenario es la generación de puestos de trabajo: en 2021, el Norte Grande logró crear unos 4.315 empleos industriales. De ese total, 1.009 se lograron sólo en Misiones. Es decir, Misiones generó 1 de cada 4 nuevos empleos industriales en toda la región ampliada del Norte Grande. Si la comparación la hacemos solo en el NEA, el predominio misionero es aún más fuerte, creando casi 2 de cada 4 nuevos empleos.
La comparación contra 2020, sin embargo, no es requisito único para poder determinar si existe recuperación, rebote o crecimiento, debido a los problemas que trajo la pandemia y sus consecuentes impactos sobre el empleo. Por ende, lo verdaderamente relevante es observar su situación contra el 2019, período también impactado por otro tipo de problemas (recesión) pero indicador válido para hablar de un crecimiento.
El Norte Grande, en su conjunto, logró crear en 2021 5.078 empleos industriales en relación con 2019. De ese total, 1.476 se crearon en Misiones, el mayor valor entre las diez provincias de la región: representa el 30% del total de los empleos creados, y el 42% solo en el NEA.
Gráfico 1. Puestos de trabajo generados en el sector industrial, en valores absolutos. Provincias del Norte Grande. 2021 vs. 2020 y 2019
Fuente: Politikon Chaco en base a CEP XXI
Misiones, con estos datos, ratifica su condición de líder en el sector industrial, algo que se consolida con la comercialización de su producción: recordemos que, dentro del Norte Grande, Misiones se ubica en el top tres de mayores exportaciones de productos manufacturados tanto de origen agropecuario como industrial.
Esta situación no está dada por azar, sino que es la consecuencia del aprovechamiento de las capacidades productivas propias y de políticas públicas que tienden a ello. El fortalecimiento de la industria no solo genera empleo, sino también desarrollo local, recursos para la provincia y la posibilidad de potenciar otros sectores conexos a esta actividad, que a su vez permitirán mayor generación de puestos de trabajo.
Además, la industria implica, sobre todo en el caso misionero, añadir valor agregado a la riqueza local, que repercute de manera muy importante en el círculo mencionado anteriormente.
La foresto-industria es prueba de ello. El sector forestal representa casi el 10% del PBG provincial y cerca del 40% de las exportaciones misioneras. Además, Misiones es una de las provincias con mayor superficie de plantaciones forestales: 417.627 hectáreas, el 32% del total nacional, según el MAGyP de la Nación.
El empleo foresto-industrial está compuesto de dos sectores: el vinculado a la silvicultura y extracción forestal (actividad primaria) y el industrial (madera y elaboración de productos vinculados a ella).
A diciembre de 2021, la foresto industria explicaba 21.926 empleos en el Norte Grande; de ese total, 12.035 están situados en Misiones: es decir, participa del 54,9% del total regional, y del 65,5% si se limita al NEA.
En el NEA, los empleos foresto industriales de Misiones casi triplican a los de Corrientes (12.035 vs. 4.470), y son infinitamente mayores a los chaqueños (1.698), mientras que Formosa prácticamente no tiene desarrollada esta actividad (apenas 170 empleos)
En todo el Norte Grande, además, es la única provincia en tener más de diez mil empleos formales en esta actividad. Pero, también, es la que muestra la mayor expansión.
En 2021, Misiones logró crear 775 empleos en este sector, comparado con 2020. Todo el Norte Grande generó 1.059: es decir, el año pasado Misiones generó 7 de cada 10 empleos foresto industriales de todo el norte (y casi 8 de cada 10 en el NEA). Contra 2019, la situación es similar: Misiones sumó unos 963 empleos y el Norte Grande en su conjunto, 1.351.
Gráfico 2. Puestos de trabajo generados en la foresto-industria, en valores absolutos. Provincias del Norte Grande. 2021 vs. 2020 y 2019
Fuente: Politikon Chaco en base a CEP XXI
Si bien Misiones aún no logró alcanzar los valores máximos históricos que tuvo esta actividad (poco más de 14 mil empleos en 2008), existe un proceso muy importante de recuperación de empleo de la mano de políticas públicas activas tendientes al fortalecimiento del sector, y a una agenda ambiental-industrial inédita en la Argentina.
La foresto industria, de la mano de los complejos té y yerba mate, tabaco y el turismo, son los grandes pilares económicos-productivos de la provincia, y en todos está mostrando buenos desempeños en el último año.
La participación y protagonismo del sector privado es fundamental, y su articulación con el sector público es el eje clave para potenciar estos sectores. Aun con muchos desafíos pendientes, el avance positivo de estas actividades colabora de manera más que significativa al proceso de desarrollo integral, sustentable e inclusivo que busca la provincia.
En Misiones a diciembre de 2021 había 237.180 asalariados formales, entre privados y públicos, con un crecimiento del 4,6% respecto a igual período de 2020 (+10.470 empleos), pero también contra los dos años previos: +4% contra 2019 (+9.222 empleos) y +5,7% vs. 2018 (+12.740 empleos).
El departamento Capital (que comprende a Posadas, Garupá y Fachinal) concentra el 41,4% del total del empleo, con 98.157 trabajadores formales Oberá (departamento que comprende al municipio homónimo y a otros ocho como Campo Ramón, Campo Viera, Colonia Alberdi, General Alvear, Guaraní, Los Helechos, Panambí y San Martín) concentra el 8,8% (20.870 trabajadores formales) y Cainguás (departamento que comprende a los municipios de Aristóbulo del Valle, Dos de Mayo, Campo Grande y Salto Encantado) participa del 8,3% del total del empleo (19.777 trabajadores).
Iguazú (Wanda, Puerto Esperanza, Puerto Iguazú y Puerto Libertad), con el 7,5% del total del empleo (17.901 trabajadores) y Eldorado (comprendido por el municipio homónimo junto a Colonia Delicia, 9 de Julio, Santiago de Liniers y Colonia Victoria) con el 7,2% (17.121 trabajadores) completan el top cinco de departamentos con mayor volumen de trabajadores formales.
Los doce departamentos restantes, que comprenden a otros 52 municipios, concentran entre todos el 26,7% del empleo restante, según un mapa del empleo que presentó el ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación, a través de su Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI). Esta base de datos permite realizar una radiografía del empleo en Misiones, para así determinar no solo como se distribuye en los departamentos, sino también su evolución y su composición por sectores.
Metodológicamente, cabe aclarar dos cosas: en primer lugar, la desagregación se realiza por departamentos y no por municipios; en segundo lugar, la asignación de trabajadores se realiza en base a la ubicación del domicilio del trabajador (una metodología inversa a la serie de datos publicada por el Ministerio de Trabajo de la Nación, que toma como indicador el domicilio del empleador).
Ahora bien, ¿qué pasa cuando excluimos al sector público –tanto administración como empresas públicas-, y nos enfocamos solamente en el empleo registrado en el sector privado?
El universo de trabajadores formales en el sector privado misionero asciende a 108.777 asalariados, con un crecimiento del 5,5% contra 2020 (+5.623 empleos), pero también contra 2019 (+1,6%, con +1.734 empleos) y 2018 (+0,3% con +359 empleos).
El top cinco de departamentos con mayor cantidad de trabajadores registrados en el sector privado está compuesto por los mismos que en el detalle anterior, pero con diferencias en el posicionamiento.
Iguazú pasó a ocupar el segundo lugar, concentrando el 10,3% del total del empleo privado formal en la provincia (11.183 trabajadores), explicado sobre todo por el peso de la actividad turística, aunque no es exclusivo.
En tercer lugar, quedó el departamento de Oberá, que participa del 9,8% del total del empleo privado formal misionero (9,8% con 10.661 trabajadores), y el top se completa con Cainguás (9,4% con 10.174 trabajadores) y Eldorado (9,0% y 9.873 empleos).
De estos datos se evidencia que, salvo el departamento Capital, el resto de los que conforman el top cinco incrementan su participación en el total del empleo privado respecto al empleo total.
¿Cómo evolucionó el empleo privado formal en los departamentos?
De los 17 departamentos misioneros, quince tuvieron alzas en el empleo privado formal durante 2021. La mayor, en términos relativos, estuvo en Iguazú, con una suba del 13,4% que le permitió crear 1.319 empleos respecto al año anterior, teniendo una fuerte suba en los dos últimos meses del año, a partir de la reactivación de la actividad turística, particularmente.
En segundo lugar, siempre hablando de variación relativa, quedó San Javier con un incremento del 10,7%, sumando 110 empleos.
Observando el desempeño de los departamentos con mayor concentración de empleo privado formal, Capital creció 5,5%, teniendo la mayor variación absoluta (+1.977 empleos). Además, Oberá creció 2,2% (+232 empleos), Cainguás tuvo una suba del 3,3% (+323 empleos) y Eldorado lo hizo en 8,1% (737 empleos).
Por ende, entre los departamentos Capital, Iguazú, Eldorado y Cainguás explicaron el 77% de los puestos de trabajo privado formales que se crearon en 2021 en Misiones (4.356 sobre un total de 5.623).
En el otro extremo, los únicos departamentos con retroceso en los niveles de empleo fueron Concepción (-1,4%, con -11 empleos) y Libertador General San Martín (- 1,0%, con -40 empleos). Como se observa, en términos absolutos se trata de valores menores, que no impactan sobre el total provincial de manera significativa.
El crecimiento contra 2020 marca la recuperación contra un año que, a nivel país, estuvo signado por la pandemia y sus consecuentes impactos en el empleo. Por ello, es relevante observar su evolución contra 2019: así como el total provincial exhibe un alza del 1,6% contra ese año (+1.734 empleos), la gran mayoría de los departamentos vieron también alzas.
Los únicos casos donde el empleo quedó debajo del 2019 se ven en Apóstoles (-1%), Cainguás (-0,3%), Libertador General San Martín (-2,8%) y 25 de Mayo (-0,1%). Por el contrario, Guaraní y San Javier crecen por encima del 9%; Eldorado, Leandro N. Alem, Gral. Manuel Belgrano y Montecarlo lo hacen por encima del 3%, entre otros.
Variación porcentual interanual de los asalariados registrados del sector privado, por departamento. Diciembre 2021 vs igual mes de 2020 y 2019
Ahora bien, hecho el análisis de variaciones relativas y volúmenes absolutos del empleo privado formal por departamento en Misiones, se puede hacer una radiografía hacia dentro respecto a los sectores más preponderantes de empleo. Para ello, se puede hacer una primera desagregación por sector general, y una segunda por actividad específica.
Cuando se analiza el total del empleo privado formal en Misiones, por sectores, la Industria Manufacturera se convierte en el de mayor empleabilidad, concentrando el 20,9% del total de los asalariados. Hacia adentro de los departamentos, esta situación se repite en diez de los diecisiete, dando así un importante perfil industrial a la provincia en general, y a los municipios en particular.
De esos diez con mayor empleabilidad en el sector industrial, el pico de participación sobre el total de trabajadores se ve en Apóstoles, con el 42,1% (1.843 trabajadores), seguido por Montecarlo con el 37,9% (1.742 trabajadores). Detrás, quedan Leandro N. Alem (34,1%), 25 de Mayo (32,8%), Libertador General San Martín (31,4%), Eldorado (30,6%), Cainguás (28,5%), Candelaria (27,1%), Oberá (26,8%) y San Ignacio (26,2%).
Por su parte, en tres departamentos, el sector con mayor volumen de trabajadores privados formales es el Comercio: aquí se ubican Capital (24,4% de su total), Manuel Belgrano (22,5%) y Guaraní (29,3%).
A su vez, la Agricultura, Ganadería, Caza, Silvicultura y Pesca lidera como mayor empleador en dos departamentos: Concepción (40,4% de su total) y San Javier (32%).
Finalmente, queda Iguazú, departamento donde el sector más empleador es el de Servicios de alojamiento y Servicios de Comida, que concentra el 24,9% de su total, ratificando así su fuerte perfil turístico.
Sector de mayor empleabilidad, por departamentos. Diciembre. El % indicador corresponde a la participación del sector mayoritario sobre el total de trabajadores del departamento.
La industria, pilar del empleo misionero
En el caso de la Industria Manufacturera, cuatro departamentos concentran el 51% del total del empleo privado formal industrial misionero. El departamento que tiene el mayor volumen de empleo en este sector es Eldorado, que, con 2.998 empleos, concentra el 13,2% del total industrial provincial; pero cerca queda el resto: Cainguás participa del 12,8% (2.901 empleos), Capital del 12,6% (2.875 empleos) y Oberá, del 12,6% (2.857 empleos).
Pero, además, hay otros seis departamentos con más de mil trabajadores en este sector: Apóstoles, Iguazú, Montecarlo, Leandro N. Alem, Libertador General San Martín y San Ignacio. Aún así, salvo en Capital, la industria participa en más del 20% del total del empleo en los departamentos.
Dentro del sector industrial, dos actividades representan más del 65% del empleo total: elaboración de productos alimenticios (38,4% del total del sector industrial) y elaboración de productos de madera (30% del total sectorial).
En el primer caso, Oberá es el departamento líder de empleo en esta actividad: con 1.718 empleos destinados a la elaboración de alimentos. Es también el de mayor participación sobre el total de la actividad (19,7% del total provincial). En el caso de los productos de madera, el departamento líder es Eldorado, que concentra el 26,7% del total con 1.819 empleos.
Ahora bien, ¿Cómo le fue a la industria en 2021? La recuperación consolidada provincial fue del 4,6% interanual (+1.008 empleos), y en ese marco, catorce departamentos misioneros vieron incrementos.
El mejor desempeño lo tuvo Eldorado, departamento que logró un incremento del 14,4% logrando generar 378 empleos industriales en el último año, con la recuperación de puestos de trabajo en Dass como estandarte -hoy ya hay casi 600 operarios en la fábrica de zapatillas que estuvo a punto de cerrar durante el gobierno de Cambiemos-. Así, explicó el 38% de los nuevos empleos generados en el sector durante el año anterior en Misiones. San Javier creció un poco más en términos relativos (+16,7%) pero con una base absoluta mucho menor. Apóstoles también tuvo un muy buen desempeño, creciendo 11% interanual (+183 empleos).
Los departamentos de Concepción (-1,5%), Gral. Manuel Belgrano (-4,7%) y Libertador General San Martín (-2,6%) fueron los únicos con caídas del empleo industrial, aunque entre los tres, la merma de empleos fue de solo 54 puestos de trabajo.
Contra 2019, la recuperación del empleo industrial es notable: el consolidado provincial exhibe un alza del 6,9%, con 1.475 empleos creados. Pero, además, todos los departamentos crecen, y la mayor parte en niveles significativos.
25 de Mayo, Apóstoles, Concepción, Eldorado, Iguazú y San Javier crecen a doble dígito de tasa. En el caso de Eldorado es más fuerte su crecimiento, debido al alto volumen de empleo industrial que tiene: en 2021 se ubicó 10,2% por encima del 2019, con +277 empleos. En Iguazú, está 10,4% arriba de 2019 (165 empleos). En Oberá, +5% (+136 empleos), entre otros.
El comercio: otro sector de buen crecimiento en los municipios misioneros
A nivel consolidado, el empleo comercial en Misiones creció 5,3% en 2021 logrando generar así unos 1.112 empleos. La mayor parte de esos se dieron en el departamento Capital, con una suba del 5,1% que implicó la creación de 444 empleos comerciales.
En Iguazú, la suba también fue significativa: +11,1%, con 167 empleos creados. En Eldorado, por su parte, se crearon 149 empleos comerciales (+8,3%).
Pero, ¿qué pasa contra el 2019? Si bien Misiones se posicionó de manera muy fuerte en 2020, en términos globales, aprovechando los beneficios del cierre de fronteras, no había indicadores claros si eso impactó solo en Posadas y zonas aledañas o también el crecimiento fue en todo el territorio.
Los datos demuestran que si. El total provincial del empleo comercial formal misionero, en 2021 creció 5,9% por encima de 2019, con +1.214 empleos. En ese marco, la mayoría de los departamentos misioneros exhibe importantes crecimientos. El departamento Capital está 4,6% arriba del 2019 (+402 empleos), pero otros tuvieron desempeños formidables. Eldorado, por caso, creció 19% sumando 309 empleos comerciales formales respecto a 2019; Oberá sumó 110 empleos nuevos (+4,7%); Leandro N. Alem, unos 96 (+11,7%). Guaraní se expandió en 38,9%, entre otros.
Solo San Ignacio y San Javier (-5,5% y -1,1%, respectivamente) están por debajo de 2019.
Tras un 2021 de fuerte alza, impulsada por un lado por un magro 2020 y, por otro, empujado por el año electoral, la inversión pública del Estado nacional en Misiones arrancó débil en este 2022.
En el primer trimestre se ejecutaron $1.965,8 millones, donde el 67% corresponde a transferencias de capital y el 33% restante a inversión real directa. Comparado con el primer trimestre de 2021, el crecimiento es de apenas el 40%, por lo cual registra una caída real del 10,3%.
El total ejecutado representa el 17,2% de la ejecución en toda la región del NEA, por lo cual se observa una escasa participación de la inversión en Misiones sobre el total regional, y más aún al observar el promedio histórico para un primer trimestre: entre 2017 y 2020, fue del 25,4%. Esta caída en la participación regional se explica por la fuerte alza de provincias como Formosa, que pasó de un promedio histórico de 20,9% al 32,9% actual, mientras que Chaco y Corrientes exhiben escenarios algo más similares a su promedio.
Analizando la inversión pública nacional en moneda constante, la ejecución del primer trimestre 2022, está por debajo de 2021 pero también de 2019 (-12,9%), 2018 (-34,6%) y 2017 (-68,3%); por ende, queda solo por encima del 2020 (+37,5%). Es decir, se trata del segundo menor nivel de los últimos cinco años.
En la comparación regional, el monto absoluto, en pesos corrientes, es el segundo menor del NEA, solo superando a Corrientes (cuya ejecución totalizó, en el período de análisis, $ 1.874,4 millones), pero quedando bastante lejos de Chaco y Formosa ($ 3.849,9 millones y $ 3.761,2 millones, respectivamente).
De este modo, se abre una nueva asimetría en la distribución de recursos del Estado nacional hacia Misiones: al medirlo ajustado por población, por misionero el Estado nacional lleva invertidos en los primeros tres meses del año un total de $ 1.526; pero por cada formoseño, la inversión asciende a $ 6.119. Misiones también queda por debajo de lo marcado, per cápita, para Corrientes, con 1.645 pesos por correntino y Chaco, con 3.123 por cada chaqueño.
Si bien la evolución de este indicador es mucho más volátil que la que se observa para casos como las transferencias automáticas, la situación al primer trimestre evidencia un nuevo caso de perjuicio a Misiones, algo de lo que ya habíamos hablado la semana pasada en esta columna de Economis.
¿Por qué es importante medir la inversión pública nacional? Los recursos destinados por el Estado nacional a las provincias en este punto ya sean de ejecución directa (como la inversión real directa) o bien fondos para gastos de capital que se destinan a los gobiernos provinciales (como las transferencias de capital) determinan, casi necesariamente, el grado de ejecución de proyectos vinculados al desarrollo.
Si bien la inversión pública no es todo obra pública (ya que se incluyen también, por ejemplo, inversión en equipamiento tecnológico y otros) sí determina también el grado de desarrollo de esta. No es casualidad que, por ejemplo, Chaco y Formosa muestren altos niveles de incremento del empleo en la construcción, ya que son dos provincias con fuerte erogación de recursos nacionales para la inversión pública.
Por el contrario, a menor inversión, pueden pasar dos cosas: o cae la inversión pública; o la provincia se ve obligada a poner más recursos propios para sostener el grado de ejecución de proyectos de inversión. Esto último se vio en Misiones durante los últimos años, ayudada por una fuerte base de recaudación tributaria provincial, que le permite hacer frente a diferentes proyectos vinculados al desarrollo, sin sentir de lleno los impactos de la asimetría reinante dentro del NEA y que la tiene como una (junto a Corrientes, en otro nivel) de las principales afectadas.
De hecho, el gasto de capital de Misiones se financió preponderantemente con recursos propios: de cada $100 pesos ejecutados en este concepto, $82 fueron recursos propios; en el Chaco, los recursos propios significan “apenas” $65 de cada $100; y en Formosa, $45 de cada $100.
La política no es ajena a esto: los fuertes vínculos políticos partidarios de los mandatarios del Chaco y Formosa permiten tener mucho más acceso a fuentes de financiamiento fresco, lo que se hace evidente en mayores volúmenes de recursos captados. En Corrientes, si bien el inicio del 2022 registra buenos números, la constante desde el 2020 es a la baja.
Misiones, en su postura más independiente de los dos espacios políticos mayoritarios del país, vive vaivenes: todo debe negociar, y no alcanza necesariamente con un llamado telefónico a la Rosada. Aquí se nota el daño causado por el voto negativo de los diputados de la alianza Cambiemos, que rechazaron el Presupuesto 2022, que contenía obras por casi cien mil millones para Misiones.
En un escenario de fuertes disparidades y con un oficialismo resquebrajado, esta postura de tercera vía la puede beneficiar en términos de erigirse como una especie de árbitro en las disputas (y votaciones) que sean más cerradas. Por eso, la política cobra un rol aún más necesario e imprescindible que la gestión, propiamente dicha.
El casi indiscutido crecimiento que la Argentina iba a tener en 2022 hoy está en dudas por dos factores: acuerdo con el FMI, y disparada de la inflación, dos situaciones que, jugando otros factores con ellas, amenazan con un período de estancamiento de la economía que sería un golpe directo a las provincias.
Ante eso, la inversión pública nacional está comprometida (principalmente, por el acuerdo con el fondo que busca limitar transferencias discrecionales) pero podría sostenerse si el programa económico ratifica la necesidad de sostener el nivel de actividad como condición necesaria para cumplir metas fiscales.
Por eso, la proyección 2022 en esta materia (considerando, además, que no hay presupuesto vigente) está abierta: las provincias pelearán por recursos para proyectos de inversión, pero la canilla de la Rosada no tendrá tanta presión como la tuvo en 2021. Una vez más, el rol de los gobiernos provinciales cobrará relevancia, no solo para la negociación, sino (y, sobre todo) por la eventual reasignación de fondos que deberán hacer para poder llevar a cabo proyectos de inversión e impedir un nuevo amesetamiento de la economía local.
Como ocurre en cada uno de los encuentros realizados a la fecha, la 9º Asamblea del Consejo Regional del Norte Grande contó con una numerosa agenda de temas a tratar, de los cuales algunos muestran cierto grado de avance, pero otros no logran aún hacer eco en el Gobierno nacional.
Uno de los puntos tratados, aunque más a modo enunciativo que propositivo, fue el actual conflicto, en situación judicial, que nuclea a los gobernadores del país respecto a la distribución de recursos de origen nacional a la CABA, algo puesto en escena por el gobernador del Chaco, Jorge Capitanich.
Esta situación tiene toda una historia, y lo más reciente fue la carta de los gobernadores (con excepción de los tres radicales) a la Corte Suprema de Justicia, donde afirman que en la suba de recursos al distrito gobernado por Horacio Rodríguez Larreta, realizada por Mauricio Macri, “se violaron los principios de equidad, solidaridad e igualdad de oportunidades en todo el territorio nacional“, y se presentaron en la causa amicus curiae.
Ante el tema planteado en el Consejo Regional del Norte Grande, ¿la región se animará a debatir las asimetrías que existen hacia dentro de la región? Veamos los datos.
En marzo, las provincias del Norte Grande recibieron, de manera consolidada, unos $128.443 millones por transferencias automáticas de recursos de origen nacional. En valores absolutos, el Chaco se queda con el 13,9% de ese total; Misiones, con solo el 9,4%, menos que Corrientes (10,5%) y Formosa (10%). Sobre un total de diez provincias de la región, Misiones recibe la cuarta asignación más baja. Si ampliamos el universo al total de las 24 jurisdicciones, Misiones está a mitad de tabla.
Lo que a priori es una situación injusta, se agrava al analizar los recursos ajustados por población: en marzo, Misiones recibió un equivalente a unos $9.423,2 por habitante, lo que es el valor más bajo de todo el Norte Grande, siendo la provincia con el tercer mayor volumen de habitantes de la región, y con el tercer PBG más alto de todo el Norte Grande.
En el plano nacional, Misiones tiene el octavo menor ingreso de recursos nacionales per cápita, quedando solo por encima de las provincias más “ricas” como Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, y de las petroleras, que cuentan con un fuerte ingreso vinculado a regalías.
A Catamarca se le destina 142% más de recursos por habitante que a Misiones; al Chaco, 55% más. Además, junto a Tucumán y Salta (que son, con Misiones, las tres economías más grandes de la región) son las únicas en siquiera lograr superar los $10 mil por habitante en el mes.
Si por catamarqueño se destinan $22.803,1 en un mes como el de marzo, pero por misionero solo $9.423,2, entonces existe un enorme problema de asimetrías hacia dentro de la región, y la discusión hay que darla, necesariamente.
¿Qué hay detrás de esto? En primer lugar, obviamente cuestiones técnicas vinculadas al esquema de reparto. El índice asignado para Misiones en la distribución de la coparticipación es el cuarto más bajo entre las provincias de la región. Pero, en segundo lugar, evidencia un criterio preponderante de una supuesta solidaridad en desmedro de la equidad.
De hecho, la caracterización de un esquema de reparto basado en “principios de equidad, solidaridad e igualdad de oportunidades” hasta parece un oxímoron: si es solidario, no puede ser equitativo.
La equidad, en el caso misionero, sería recibir recursos de acuerdo no solo a sus características geográficas y sociales, sino también a su aporte a la economía nacional: como hablamos semanas atrás en esta columna de Economis, Misiones es la provincia que más aporta de IVA en toda la región y la segunda en el total de impuestos nacionales, que son los que conforman la masa coparticipable.
Además, es la provincia que más recursos propios genera en la región, dando cuenta así de un importante nivel de actividad, pero también de la necesidad de generar ingresos a partir de estructuras tributarias más presentes.
Entonces, la equidad no existe. Sí existe la solidaridad, bajo el supuesto de que provincias como Catamarca y Formosa (que son las que más reciben de manera per cápita) contarían con un menor grado de desarrollo relativo y de potencialidad de generar recursos propios, por lo cual se le asigna un monto superior.
El Norte Grande tiene una virtud más que importante: la unión del bloque, más allá de algunas diferencias puntuales que pueda existir. Pero tiene el riesgo de caer en una fuerte contradicción en esta discusión.
Más allá de que exista un consenso de que el incremento en la participación de CABA en la asignación de recursos realizada por el ex Presidente Macri fue desmedida, son los argumentos los que van a pesar en las posteriores discusiones que puedan abrirse.
Vayamos al año 2019, que fue el último año completo donde rigió, para CABA, el esquema establecido por Macri. A nivel per cápita, fue el segundo distrito que menos recursos recibió, solo por encima de la provincia de Buenos Aires, por lo que, siempre ajustado por población, seguía en el fondo de la tabla. ¿Cuáles son los contraargumentos? Más allá del cálculo efectivo sobre el costo del traspaso de la policía, se argumentaba que se trata del distrito más rico del país.
¿Por qué este argumento le puede jugar una mala pasada a una potencial discusión que abra, o que involucre, a Misiones? Bajo el argumento de ser una de las principales economías de la región, podrían no corregirse las asimetrías que tiene bajo el supuesto de que la provincia tiene los recursos necesarios para hacer frente a su programa de gobierno. Salvando las distancias que existen entre un caso y otro, el argumento de fondo es el mismo.
Este problema que podría enfrentar Misiones (como también podrían sufrirlo, por ejemplo, Salta o Tucumán) no solo se basa en lo argumentativo, sino también en lo normativo: los fondos coparticipables para las provincias salen de la distribución secundaria, por lo cual, incrementar el índice de asignación para una provincia implica, necesariamente, la disminución para otro distrito. Ninguna podría aceptarlo. Los fondos a CABA, por el contrario, salen de la distribución primaria y, por ende, su incremento de 2106 afectó al Tesoro Nacional, no a la distribución a provincias. Lo mismo ocurre hoy: su disminución benefició al Tesoro, no a los índices dados a las provincias.
¿Qué solución podría aplicarse para este caso? Partiendo siempre de que el reclamo contra CABA es justo, las provincias con fuerte desfase en la asignación de recursos, como Misiones, podría pedir compensaciones de recursos que salgan de ese excedente generado por la baja en el índice a CABA.
Para el 2022, se estima que ese excedente es de cerca de $120 mil millones que, en lugar de ir a CABA, quedan en el Tesoro Nacional. Si bien no se puede contar con la totalidad de este (porque una porción va al Fondo de Fortalecimiento Fiscal de la provincia de Buenos Aires y otro poco a los servicios de seguridad de CABA), existe un amplio margen de recursos que las provincias pueden pedir en forma de compensación, estableciendo montos fijos anuales, un esquema similar al que actualmente goza la provincia de La Rioja.
Además, Misiones puede pedir compensaciones (de monto fijo, pero también podría ser variable, de acuerdo con el avance en la recaudación) a partir de recursos generados por el impuesto PAIS y del impuesto a la riqueza, dos tributos creados por la actual administración nacional y que no son coparticipables.
De esta forma, no se tocan los índices de coparticipación, no se afecta a provincias que tienen fuerte dependencia de esta, pero se compensa a aquellas que son altamente perjudicadas.
Pero, volviendo al inicio de esta columna, el Norte Grande también debe plantearse esa discusión hacia dentro de la misma, y necesita que el liderazgo de estas banderas esté justamente en las provincias más afectadas; ya que el debate no será puesto sobre la mesa por gobernadores como Capitanich o Zamora, ya que justamente son dos casos donde sus provincias son altamente beneficiadas por el esquema de reparto vigente.