La Nación destina cada vez menos pesos para Misiones

Mes a mes, el análisis de las cuentas públicas y el fondeo a las provincias por parte del Estado nacional, en sus diferentes conceptos, muestran un mismo resultado: con las particularidades de cada caso, la Nación destina cada vez menos dinero a la provincia de Misiones, cuando se la ubica en un contexto comparativo con el escenario regional del NEA, Norte Grande y nacional.

Hace un mes atrás, en esta columna de Economis, habíamos hablado acerca de las asimetrías que sufre la provincia en lo referido a las transferencias automáticas del Estado nacional a las provincias, con datos correspondientes a marzo. En abril, ¿algo cambio? No. La distribución y, por ende, el injusto reparto sigue vigente.

Pero esta semana podemos observar otro tipo de indicador que vuelve a poner sobre la mesa esta cuestión: lo referido a la inversión pública que realiza el estado nacional en las provincias. Los datos del período acumulado del primer cuatrimestre del año muestran que este indicador (que agrupa a la inversión real directa y las transferencias de capital) atraviesa un proceso de dos caras en Misiones: por un lado, el incremento interanual es importante (+83,9%), pero así y todo sigue siendo el de menor valor ejecutado, medidos en pesos corrientes, de todo el NEA. 

La inversión pública nacional en Misiones totalizó $3.174,2 millones; pero en el Chaco, fue por $6.075,5 millones; en Corrientes, de $3.250,6 millones, y en Formosa, de $4.996,1 millones.

El hecho de crecer de manera importante, pero aun así ser la de más baja del NEA en pesos, habla a las claras de un proceso que no es nuevo, sino histórico, de asimetrías hacia la provincia en lo que refiere a recursos nacionales, algo que la provincia sufre en diversos puntos.

Por supuesto, ser Misiones la provincia más poblada del NEA y a su vez, la de menor volumen en pesos volcados para inversión por parte del Estado nacional, hace que la medición ajustada por población marque una asimetría aún más profunda: por misionero, la inversión alcanzó los $ 2.468,4, lejos de lo que se invierte por cada formoseño ($8.190), chaqueño ($4.995,3) y correntino ($2.875,8). 

Esto genera, necesariamente, impactos presupuestarios: ante menor asistencia nacional, ya sea en forma de fondos o de inversión directa, la provincia se ve obligada a fondear la inversión provincial con recursos propios. Esto lo dejan claro los datos: del total de la inversión real directa realizada por la provincia, en 2021, solo el 15% fueron con recursos provenientes del estado nacional para este fin. Por ende, el financiamiento propio fue del 85%. En Formosa, el financiamiento local fue del 50%; en el Chaco del 55% y en Corriente del 75%. La conclusión es clara: Misiones es la provincia que usa más recursos propios para invertir en proyectos de desarrollo. 

Una de las conclusiones que deja lo anteriormente mencionado, es que Misiones puede sostener un volumen importante de inversión con fondeo propio a partir de tener un nivel de actividad económica más grande, que le permite a su vez hacerse de recursos propios vía recaudación. 

La prueba más grande de ello es el tamaño del sector privado: en Misiones, hay 81 asalariados registrados del sector privado cada 1.000 habitantes, siendo un valor superior al promedio NEA (65,5) y, naturalmente, el mayor de la región (y segundo en el Norte Grande, detrás de Tucumán). Además, en el NEA es también Misiones la provincia de mayor volumen de empleadores y empresas, con un par de cabezas de ventaja contra las otras provincias. 

Un mercado laboral formal privado de mayor tamaño, pero que, además, atraviesa un proceso de expansión, implica un mayor movimiento económico que repercute en la posibilidad de mayores recursos para el estado provincial que puedan volcarse a la inversión. 

En Misiones, esto es casi una necesidad, debido justamente a décadas de relego por parte de los gobiernos nacionales; pero a su vez, es una virtud, porque logro no solo hacer crecer el volumen de empleo en la provincia, sino incluso de salarios, como lo habíamos contado en esta otra columna de Economis.

Por supuesto que la no aprobación del Presupuesto nacional 2022 perjudicó a Misiones por las obras y proyectos para la provincia que allí estaban detallados. Sin embargo, las famosas “planillas de la felicidad”, jerga utilizada comúnmente en los pasillos del Congreso nacional, no son siempre ejecutadas pese a estar en el texto del presupuesto, y por ese su mote de fantasía. 

Eso demuestra que más allá de la conquista lograda ya sea por los mandatorios provinciales a cargo y/o de los legisladores, la decisión final de ejecutar proyectos de inversión en las provincias está en la muñeca del presidente y del ministro de Economía nacional, y ahí está hoy la posibilidad misionera de poder dar vuelta una situación histórica de discriminación hacia la provincia. 

El nuevo rol de los gobernadores, sumado a la irrupción del bloque “federal” en el Congreso Nacional, puede ser la ventana de oportunidad que necesita Misiones para lograr nuevos paradigmas de asistencia nacional. Bienvenida sea la política, única figura que puede lograr esto.

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