Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Presupuesto aprobado: llegó la hora de la verdad

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El pasado jueves 12 de noviembre, el Senado de la Nación aprobó el Presupuesto 2021 de la Administración Pública nacional, y pese a que falta aún una instancia formal para dar sanción definitiva (que le corresponde a la Cámara de Diputados), el texto final no sufrirá modificaciones.

Por lo tanto, ya con el Presupuesto convertido en Ley, empieza finalmente la hora de la verdad sobre dos cuestiones significativas: la aplicación del artículo 123 y la inversión del Estado nacional en obras para la provincia de Misiones.

Respecto al primer punto, la historia ya es conocida: el pedido de un área aduanera especial inició bajo el mote de “Polo Misiones”, en el recinto luego se llamó “Polo NEA” tras los pedidos de los gobernadores del resto de las provincias de la región, y finalmente se aprobó el texto con la constitución de “áreas Aduaneras Especiales en zonas geográficas de distintas regiones donde se verifique el comercio bilateral con países limítrofes”, que estará a cargo de los Ministerios de Economía y del Interior.

Por ende, ¿el área aduanera para Misiones ya es un hecho? La respuesta es que no, ya que ahora falta lo que es, quizás, la instancia más decisiva: convertirlo en realidad a partir de las reglamentaciones necesarias para la misma. ¿Qué se necesita para eso? La voluntad política del Gobierno nacional.

En este punto, Carlos Rovira fue contundente al expresar que “quedan pasos institucionales” y en referencia al apoyo de las autoridades nacionales y al texto aprobado, dijo que “eso es la tela, ahora tenemos que hacer el traje a medida”.

Desde la política, queda claro que Misiones se encuentra en una nueva instancia de negociación: las autoridades misioneras, en conjunto con los legisladores, han realizado un arduo trabajo de negociación, adecuaciones al proyecto y búsquedas de consensos para que este proyecto sea incorporado en el Presupuesto, como una forma de compensación a las históricas asimetrías que enfrenta Misiones, desde lo tributario, comercial y fiscal, entre otras cosas.

Otro fuerte trabajo de lobby se dio ya en la discusión en Diputados, cuando los gobernadores Insfran y Capitanich no quisieron quedar afuera de los eventuales beneficios que trae la instauración de áreas aduaneras especiales, y allí se forjó la primera idea del Polo NEA; finalmente se dio lo que era previsible, cuando otras provincias también pidieron su incorporación.

Nobleza obliga: Misiones puso en el mapa nacional el tema, la idea y sus beneficios. Ninguna otra provincia se ocupó de desarrollar el asunto ni de trabajar durante años en su posible implementación. Por ello, el artículo 123 del Presupuesto es al mismo tiempo dulce y salada para Misiones. Es dulce porque logró su cometido, pero al mismo es algo salado porque no fue bajo las condiciones originales. Pero Misiones hizo lo que debía, y a partir de ello, elevó la discusión del federalismo y puso en agenda las asimetrías más profundas que hay entre las provincias. Punto para Herrera Aguad, Rovira y Wellbach, entre otros.

La segunda instancia de negociación, mencionada previamente, se dará en los despachos de la Rosada y en la Rosadita misionera, para acelerar los procesos y contar con la reglamentación y puesta en vigencia del régimen de área aduanera especial lo antes posible. ¿Es factible que esto se inicie el 1º de enero? Si. ¿Es difícil? También.

El cierre de un año tan complicado encuentra al gobierno nacional sumido en la búsqueda de alternativas para hacer realidad el crecimiento económico previsto en el mismo Presupuesto, mientras intenta a la par contener la presión social. Por ello, en la agenda política parece ser que no sería una prioridad ni una urgencia el trabajo sobre el artículo 123, pero lo cierto es que, si el gobierno aspira al desarrollo de mediano plazo, debe ocuparse ya mismo del asunto. El costo fiscal no es menor, pero los beneficios son muy superiores.

Alberto Fernández, en tanto presidente de la Nación, le debe esto a Misiones. Nuevamente citando a Rovira: “Misiones ha venido perdiendo injerencia en la Coparticipación, que es una síntesis de la escala amor de cómo te mide Nación o el país central; es una forma de atender necesidades”.

El problema de las asimetrías y desigualdades es complejo, amplio y sumamente abarcativo de diferentes temas. Pero el actual presidente de la legislatura misionera citó uno de los principales temas por ser quizás el más significativo, y algo que desde esta columna venimos insistiendo desde hace muchos meses.

Vamos a otro punto del presupuesto: la ejecución de obras para Misiones. El texto del proyecto asigna $2.519,5 millones de pesos para inversión real directa en la provincia y otros $5.475,6 millones para transferencias de capital. Por ende, el total del gasto de capital del Estado nacional en Misiones es por $7.995 millones, un 7% del total del gasto asignado en la provincia.

En lo referido específicamente a proyectos de obra (detalladas en la planilla 12 del capítulo I), el presupuesto estipula un gasto por $2.234,2 millones, equivale a un 28% del total de gasto de capital asignado.

El protagonista en la sesión del Senado fue el Artículo 11º del Presupuesto, que autoriza la contratación de obras o adquisición de bienes y servicios cuyo plazo de ejecución exceda al ejercicio financiero 2021. Faltan cerca de 33 hojas de las planillas del anexo y por ello debe ser nuevamente ratificado por Diputados incorporando esa información faltante, pero ya adelantaron los protagonistas de dicho trámite que no tendrá modificaciones.

Observando dichos anexos, en lo relativo a las obras detalladas para Misiones, existen 87 proyectos mencionados, que van desde desagües cloacales, agua potable, infraestructura barrial, saneamiento ambiental, hospitales, viviendas y energéticas. De ese total, hay 23 proyectos que tienen ya planificado una ejecución hasta el 2023; 61 finalizarían en 2022, y solo tres proyectos no tienen asignación por fuera del 2021.

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Misiones está entre las provincias con mayor inversión en capital

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Iniciando ya el último tramo del año, la agenda económica está centrada en la reactivación y recuperación económica, en claro contraste con el “¿cómo nos salvamos?” que predominó al inicio de la pandemia. En este marco, la inversión de capital cobra una relevante importancia como motor de esta ansiada recuperación, en tanto mueve con mayor dinamismo la actividad económica y se fortalece como generadora de empleo.

Por ello, la decisión del Estado nacional de acelerar el gasto de capital en las provincias, a partir de transferencias de capital y de inversión real directa, permite ver este movimiento mencionado en diferentes provincias del país. En ese escenario, Misiones se destaca en el NEA al tener no solo la inyección de capital más alta de la región, sino también el crecimiento respecto al año anterior también mayor.

En el acumulado enero – octubre del corriente año, el gasto de capital del Estado nacional en la provincia de Misiones totaliza $4.118,8 millones, incrementándose en un 62,9% en comparación con el mismo período de 2019. Además de ser la más alta en la región, es la única cuyo crecimiento supera con creces a la inflación, registrando así un incremento real que repercute positivamente en el territorio.

Entre las demás provincias de la región, Chaco está apenas por debajo de Misiones en la ejecución del gasto, con un total devengado de $4.044 millones, creciendo un 21,4%. Esto muestra que, a esta misma altura del año pasado, Chaco tenía una ejecución bastante superior a la de Misiones, y ahora se da vuelta el escenario. Por su parte, Corrientes acumulada una ejecución del gasto por $1.993 millones, con una caída del 20% interanual (única en la región), al tiempo que Formosa tiene ejecutados $2.040 millones, creciendo 40,9%.

Del total de recursos ejecutados en Misiones, el 53,7% corresponde a transferencias de capital (de ese total, el 94% fue al sector público y el 6% al sector privado) mientras que el 46,3% corresponde a inversión real directa (donde el 99% es para construcciones y maquinarias)

Es interesante observar la velocidad de la ejecución del gasto de capital en Misiones: naturalmente, en el período enero-febrero la misma fue muy lenta, para dar un nuevo impulso en marzo, cuando la actividad empezaba a mostrar signos de vitalidad, pero ante la irrupción del coronavirus, los meses de abril y mayo fueron muy lentos. En junio y sobre todo julio, tomó una importancia velocidad, para desacelerar en agosto y pisar a fondo en septiembre: solo en ese mes se ejecutó el 25% del total acumulado a octubre. En ese último mes, volvió a niveles de agosto.

De este modo, Misiones es la provincia con la séptima mayor ejecución de gasto de capital del país, superando a provincias como Salta, Mendoza y Tucumán, que históricamente solían tener más inyección de recursos que la tierra colorada.

Medidos en términos de la evolución interanual, Misiones registró la sexta suba más alta del país, y se posiciona en el lote de las únicas siete provincias cuyos incrementos fueron superiores a los de la inflación nacional.

Ahora bien, si el total del gasto de capital lo medimos en términos per cápita, Misiones sigue estando por debajo de sus provincias hermanas de la región: el total ejecutado al 31 de octubre equivale a $3.301,98 por misionero; cuando esa cifra asciende a los $3.390,73 por chaqueño y $3.398,94 por formoseño. Si bien Misiones continúa tercera en la región, lo cierto es que acortó considerablemente la brecha comparando con otros períodos.

Las obras viales cobran relevancia para el caso misionero, donde el Ministerio de Obras Públicas y sus organismos está financiando trabajos en la Autopista Ruta Nacional N° 12, la Ruta Nacional Nº 14 y la Ruta Provincial Nº 17, entre otras.

Además, los $4.118,8 millones devengados en Misiones en concepto de gasto de capital representa el 81,3% del crédito presupuestario asignado para el 2020, y le restan por ejecutar poco más de $900 millones.

Pensando ya en el 2021, el Presupuesto nacional, que está a días de ser aprobado por el Senado y darle sanción definitiva, contempla un gasto de capital para Misiones de $7.995 millones: apenas un 58% más que este año (al momento de haberse presentado el proyecto, desde Politikon Chaco habíamos estimado la suba en un 61,5%, pero tras ello, el crédito vigente 2020 creció luego de que el Jefe de Gabinete nacional realizara reasignaciones presupuestarias, incrementando el crédito vigente para este año en este concepto para Misiones), cuando en Chaco crecerá un 239% y
en Corrientes un 306%.

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Recuperar el empleo: Misiones muestra incrementos en el trabajo registrado

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Uno de los puntos más críticos de la Argentina de los últimos años tiene que ver con el empleo, y particularmente el registrado. La destrucción de los puestos de trabajo producto de sucesivas crisis económicos, sumado al garrotazo mundial que trajo el coronavirus, generó un escenario de preocupación para aquel que todavía conserva su empleo e incertidumbre acompañada de angustia para aquel que estaba fuera del mercado y no veía posibilidades de acceso. Para los gobiernos, genera además un desafío extra de lograr el mayor nivel de sostenibilidad del mercado de trabajo.

En este marco y como ya se mencionó previamente, el coronavirus y sus consecuentes medidas de restricciones y aislamiento fue contundente con esto: las caídas del empleo fueron fuertes y no distinguió provincias ni estructuras productivas.

Pero una vez pasada la peor fase de la tormenta (a la que esperamos no volver), Misiones está mostrando un todavía leve pero sostenido crecimiento del empleo registrado.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, publicados este viernes 30 de octubre y que corresponden al mes de agosto, Misiones tuvo un incremento mensual (agosto vs juli 2020) del 0,5% en la cantidad de asalariados registrados del sector privado. Esta es la más alta entre las provincias del NEA y también mayor a la media nacional que marcó 0% de variación.

De este modo, es el segundo mes consecutivo de alzas para la provincia, y si consideramos que en junio la variación mensual fue del 0%, se puede decir que se trata del tercer mes sin caída, luego de haber atravesado dos meses (abril y mayo – el momento más fuerte de la pandemia en términos de actividad económica) con caídas de considerable magnitud.

Si observamos la variación en lo que va del año se puede corroborar la línea de crecimiento misionera: febrero (por cuestiones ajenas al coronavirus) había registrado una importante caída pero que fue de cierta manera compensada por el alto incremento de marzo; abril, ya con el coronavirus encima, volvió a mostrar un descenso de magnitud, pero fue el piso al que Misiones no volvió más: desaceleró la caída en mayo y dejó de perder a partir de junio.

La caída del empleo registrado en abril fue más fuerte que en el promedio nacional y también del regional, pero la recuperación se dio en un nivel un poco por encima del resto del NEA, reafirmando entonces (a partir de una variable distinta) lo que se señaló semanas atrás en Economis, que Misiones es la provincia del NEA con el mayor nivel de recuperación económica.

En este punto es fundamental también poder analizar la situación actual del empleo con la inmediatamente anterior a la crisis pandémica. Si bien lo menciona en los párrafos anteriores toma el análisis mes a mes, si hacemos la observación de agosto contra febrero, Misiones es también la provincia con la mejor performance de la región, teniendo una caída consolidad del empleo registrado de solo el 0,3%, cuando el promedio regional es de -1,6% y el nacional de -3,2%. Además, es la única provincia en el noreste cuya caída es menor al punto: Corrientes muestra una retracción de – 1,3%, Chaco de -2,7% y Formosa de -4,4%.

Otro dato auspicioso de la recuperación del empleo tiene que ver con el trabajo registrado, pero exclusivamente del sector de la construcción: también en agosto, Misiones mostró el mayor incremento del NEA respecto a julio. En la provincia, el empleo creció un 2,6%, superando al promedio regional (+2,3%) y con más fuerza al nacional (+1,5%). Dato importante considerando que la construcción es un sector muy dinámico de la economía nacional.

Este escenario es positivo, pero todavía falta: las consecuencias no solo del coronavirus sino del arrastre de la crisis en términos laborales son fuertes y se necesitan muchos meses de incrementos sostenido para volver a hablar de crecimiento real. En el caso misionero, el primer desafío sería volver a superar el nivel de los 100 mil trabajadores registrados del sector privado que tenia al iniciar el año, pudiendo incorporar al mercado de trabajo no solo a los que perdieron su empleo sino también a aquellos que desde hace mucho tiempo buscan y no encuentran.

En este punto será fundamental la zona aduanera especial en Misiones: todavía faltan varios pasos, como ser la aprobación del Senado y la posterior reglamentación. La auténtica voluntad política del Presidente y su Gabinete de impulsar esto se analizará justamente a la luz de la velocidad que le impriman a esto. El hecho de que sea aprobado junto al Presupuesto es necesario (e importante), pero no es el final del camino. Iniciar el 2021 con la reglamentación ya establecida podrá cambiar el rumbo de manera positiva.

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¡Abran las escuelas! y enseñen federalismo

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Artículo 1º de la Constitución Nacional: “La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa republicana federal, según la establece la presente Constitución”

¿Qué era, al momento de la redacción de la Constitución, el federalismo? Era un sistema organizacional que se basada en la asociación de las provincias (preexistentes a la Nación) que delegaban ciertas atribuciones, que le eran propias, a un poder central, pero conservando su autonomía. Lo “representativo” y lo “republicano” son más bien formas de gobierno; pero lo “federal” tiene que ver con una forma de Estado al existir en él una lógica centrada en la descentralización política a partir de unidades geográficas.

Si lo pensamos desde una lógica “centrípeta”, al estilo de Víctor Bazán, es un mecanismo que va de la periferia al centro: las provincias (subsoberanas) delegan facultades hacia una unidad central (el soberano); al tiempo que éste último a su vez, garantiza la autonomía de las provincias a partir de mecanismos de descentralización (como una fuerza centrífuga).

Como nos enseñaron en la escuela, son las provincias las que nacieron antes que la Nación argentina, y fueron ellas, a partir de décadas de debates (y también discusiones, guerras y enfrentamientos políticos), las que dieron forma a nuestro Estado Nacional, delegando atribuciones que antes le eran propias para organizar de esa manera un cuerpo más amplio que garantice un presupuesto mínimo de gobernabilidad: seguridad de frontera y comercio exterior, entre los puntos más importantes.

En este proceso de construcción del Estado Nacional, las provincias – naturalmente – fueron perdiendo ciertas facultades que, al delegarse, ya no podían cumplir por si mismas, y debían ajustar sus acciones provinciales a los límites establecidos en la Constitución.

Hasta aquí, todo perfecto. Pero el tiempo pasó, el mundo cambió y la forma de gobernar también. Al 1853 (creación de la Constitución Nacional) las provincias eran 14: Buenos Aires, Córdoba, Catamarca, Jujuy, San Juan, Mendoza, Corrientes, Santiago del Estero, Entre Ríos, La Rioja, Santa Fe, San Luis, Salta y Tucumán. Hoy son 23 y una ciudad autónoma.

A medida que pasó el tiempo, también empezó a rediscutirse lo referido a los recursos: si una provincia recaudaba un impuesto nacional, ¿cuánto le volvía por esa recaudación? Aquí aparece de manera más fuerte el concepto de “federalismo fiscal”

Siguiendo al Dr. Tejeiro, el Federalismo Fiscal es un área dentro de las finanzas públicas que “se ocupa de cómo hay que distribuir (análisis normativo) y cómo se distribuyen (análisis positivo) las responsabilidades de gasto y las facultades impositivas entre distintos niveles de gobierno”.

Tiene por un lado un impacto económico, en términos de cómo afectan dichos criterios a la eficiencia de una gestión; pero también tiene un fuerte lado político: implica llegar a acuerdos de poder en pos de establecer cuanta porción de la torta le toca a cada uno.

En la Argentina, un primer régimen de coparticipación de impuestos federales se estableció en 1935 con la ley N.º 12.139; esa norma fue reemplazada en 1973 cuando se sancionó la ley N.º 20.221 que estableció un nuevo esquema de reparto, que tuvo sistemáticas transgresiones de todo tipo, particularmente en lo vinculado a traspaso de funciones sin contrapartida. En ese momento nacen los famosos ATN (Aportes del Tesoro Nacional), siendo un mecanismo que buscaba compensar (con clara arbitrariedad) problemas de desequilibrio financiero (que nacen con esa misma ley).

Esto duró hasta 1988, cuando se sancionó la vigente (pero obsoleta) Ley N.º 23.548, estableciendo repartos automáticos de una masa de la recaudación determinada a la Nación por un lado (42,34%), a las provincias por otro (54,66%) y otros fondos (ATN y recupero relativo por 3% total). Pero aquí se establecía un punto que es fundamental entenderlo: el artículo 7º de esa ley dice que el monto a distribuir a las provincias no puede ser nunca inferior al 34% del total de la recaudación tributaria nacional, incluyendo impuestos coparticipables y no coparticipables.

¿Qué pasó luego? En la Argentina se fueron creando impuesto que no necesariamente eran siempre coparticipables, y si bien en los últimos 25 años nunca fue incumplido ese artículo, ha tenido momentos donde las provincias quedaron muy rezagadas ante la aplicación de tributos no coparticipables. El piso se tocó en 2002, cuando las transferencias automáticas a las provincias equivalían al 35,9% de la recaudación tributaria nacional (sin incluir comercio exterior ni seguridad social). A partir de allí fue creciendo y tocó su techo en el año 2019, cuando pasaron a equivaler al 49,6% de la recaudación tributaria. Es decir $49,6 de cada $100 que recaudaba el Estado nacional iba a las provincias de manera automática.

Nobleza obliga, si bien nadie puede desconocer que la gestión en materia económica del ex presidente Macri ha sido mala, lo cierto es que las provincias han tenido una participación como nunca antes en el reparto (en 2015 era del 40,5%). El dato negativo de esta situación es que la recaudación fue mala y las variables de la macro también, por lo cual las provincias no pudieron “disfrutar” de ese logro. Pero ¿qué pasaría en las provincias si mantienen ese nivel de participación en la recaudación y la misma mejora en términos reales? Se garantizarían así una masa de recursos importantes.

Sin embargo, y pese a existir cientos y cientos de declaraciones por parte del presidente Fernández respecto a la necesidad de fortalecer el federalismo, lo cierto es que la Argentina dio un paso atrás en este 2020 y lo volverá a hacer en 2021.

Ese 49,6% de participación de las provincias de 2019 cayó al 48,4% en 2020 por el impacto de la no coparticipación del Impuesto PAIS; y caería a un 47% en 2021 según el proyecto del Presupuesto, y si se llegase a aprobar el Impuesto a las Grandes Fortunas caería aun más (45,1%), volviendo a niveles similares de 2017.

En este marco, lo que hay por parte de los mandatarios provinciales son posicionamientos políticos claros: no es pos de recuperar autonomía desde lo fiscal, sino a asegurarse “compensaciones” o “auxilios financieros” a través de envíos de recursos no automáticos, tal como ocurre desde hace décadas en la Argentina.

El auténtico espíritu federal no es el que Gobierno nacional tenga la chequera en la mano y entregue auxilios financieros cuando lo piden las provincias (a un costo, por supuesto). Se trata, por el contrario, de garantizar el mayor nivel de transferencias de carácter automáticas, que no queden a discreción del gobierno de turno, de amiguismos políticos ni ninguna otra variable discrecional y arbitraria.

Por ello es que el federalismo argentino dio un retroceso. En términos monetarios, Misiones, por ejemplo, por la no coparticipación del Impuesto PAIS perdería (entre lo que transcurrió de 2020 y el 2021 según proyecto de Presupuesto) cerca de $10 mil millones: es el mismo monto que Misiones pierde por no explotar sus bosques nativos.

Pero la diferencia es clara: en el segundo caso, Misiones los “pierde” en pos de conservar su biodiversidad; en el primero, los pierde por una decisión del gobierno nacional de no distribuir la torta.

Si se apruebe el impuesto a las grandes fortunas, la pérdida misionera sería ya no de 10 mil millones de pesos sino de poco más de $15 mil millones.

Esto nos lleva a vincularlo con la cuestión del proyecto del área aduanera especial de Misiones: el costo fiscal para la Nación, se si eximiera de todos los impuestos que originalmente pidió la provincia, estaba calculado en $13 mil millones. Si bien ya se introdujeron cambios al proyecto original, si se lo mantenía la Nación podía compensar de esa manera a la provincia por la pérdida mencionada antes y, así y todo, la provincia quedaba $2 mil millones abajo.

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Es tiempo del Polo

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El 13 de octubre pasado, ingresó formalmente al Senado de la Nación el proyecto de ley de creación del “Polo de Desarrollo Productivo, Tecnológico y Exportador de la Provincia de Misiones”, bajo el expediente S-2482/2020, que tuvo a su vez una moción de preferencia el día 15 de octubre impulsado por los senadores Durango, Catalfamo, Closs y Mirkin, para pasar finalmente a las comisiones de Hacienda y Presupuesto y de Relaciones Exteriores y Culto el día siguiente.

El proyecto no es otra cosa que el pedido ya tan hablado de zona aduanera especial para Misiones, impulsado por el gobierno de la provincia, y que ha recibido apoyos de todo tipo, incluido el de algunas autoridades nacionales.

¿Qué es el Polo Misiones? Un territorio aduanero especial (en los términos de los artículos 600 a 607 del Código Aduanero de la República Argentina); que busca, entre otras cosas, permitir que Misiones pueda competir en igualdad de condiciones con sus propias fronteras, lo que implica reducir las diferencias de costos estructurales con Brasil y Paraguay. ¿Qué podría permitir esto? Reducir asimetrías impositivas y aduaneras en la zona de frontera de mayor flujo de mercaderías y personas, promover un epicentro de inversiones productivas e incrementar la participación comercial en la región, entre otras cosas.

Una de las razones fundamentales de creación de un área aduanera especial es la de favorecer a una región apartada de los grandes centros de consumo del país. Ese es uno de los argumentos mas fuertes del régimen que tiene Tierra del Fuego. Misiones, por su parte, tiene la particularidad de frontera: Paraguay y Brasil, con alta competitividad.

Para no ahondar demasiado en las especificaciones del proyecto que ya está en el Congreso, que ya ha sido bastante explicada, recomendamos al lector su lectura directa del trámite que está publicado en la web del Senado.

A su vez, se debe destacar que la iniciativa misionera no surgió ahora: ya había sido en su momento planteada al ex Presidente Macri, y en esa oportunidad, la periodista Julieta Martínez de Economis escribió una muy interesante nota al respecto, que aún siendo de 2018 se mantiene vigente, y se recomienda también su lectura acá.

Ahora bien, yendo específicamente a la necesidad de creación del Polo Misiones, nadie que conozca el proyecto, que sepa de las potencialidades misioneras y de la necesidad de implementar este tipo de iniciativa puede pretender demorarla o cajonearla. Es tiempo de que la provincia de Misiones pueda avanzar hacia su pleno desarrollo productivo, económico y, en consecuencia, social.

Misiones es una provincia que es perjudicada en términos de distribución de recursos de origen nacional, que debe competir de manera desigual con países fronterizos y que no ha recibido el apoyo que mereció tener en sus pedidos de aplicación de políticas diferencias. Pese a ello, consolidó su recaudación propia, mantuvo indicadores fiscales de equilibrio, no salió a tomar deuda en el mercado de capitales, tiene los niveles más altos de exportaciones de manufacturas de la región, impulso programas de consumo y dio facilidades de impositivas en tiempos de pandemia, y se “da el lujo” de perder más de diez mil millones de pesos anuales solo de ingresos brutos en pos de proteger la biodiversidad misionera y sus bosques.

Con todo eso, Misiones se encuentra entre las diez economías más grandes del país. ¿Qué pasaría si el Polo Misiones finalmente es una realidad? La expectativa en torno a ello es muy alta, ya que los resultados que se esperan serían altamente positivos. No solo para la provincia, sino para el país.

El debate en el Congreso no debe demorarse, por una razón muy práctica: implementar el Polo Misiones implica readecuar la política económica del Gobierno nacional para el 2021, algo que está actualmente en discusión también en el Congreso con el proyecto del Presupuesto 2021. El costo fiscal que traería consigo la sanción de la ley del Polo Misiones no es menor, pero también es cierto que los beneficios fiscales tampoco son menores.

Si el Presupuesto 2021 se aprueba, será más difícil (pero no imposible) aplicar de manera más rápida el Polo Misiones, y la moción de preferencia pedido en el Senado tiene que ver con eso.

Lo cierto es que el momento del Polo Misiones ES AHORA. Así como la
pandemia desnudó las falencias argentinas, también hizo más evidente las
virtudes provinciales.

En el caso misionero, el cierre de fronteras según autoridades de la ATM generó que cerca de 10.000 millones de consumo queden en la provincia. Además, y en esa misma línea, un dato no menor: Misiones es la única provincia argentina que, a agosto de este año, ya había superado su meta de recaudación provincial para todo el 2020: solo en el acumulado enero – agosto de este año, la recaudación provincial equivale a un 103,6% del total estimado para todo el año, cuando otras provincias no llegan ni al 60%, y las del NEA no superan el 77%, incluso incluyendo los datos de septiembre.

Lo único que hoy obstaculizaría la creación del Polo Misiones sería la mezquindad política. Esperemos se haga a un lado.

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