Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

¿Se está dando una reactivación económica en Misiones?

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Parece ser que ya pasó lo peor en términos económicos de la pandemia del COVID19, y ante ello, debemos ver el estado de evolución de diferentes variables económicas en Misiones para poder saber en donde está parada hoy la provincia, y si podemos hablar de una reactivación firme o aún en proceso.

En primer lugar, veamos en términos de actividad, tomando como base a indicadores de consumo eléctrico y del sector de la construcción. Cabe destacar, antes de arrancar, que no todas las variables analizadas tienen el mismo nivel de actualización, y por ello destacaremos en cada caso su situación.

En primer lugar, el consumo eléctrico en Misiones ha dado un salto importante. En este punto, se debe aclarar que el consumo medido toma tanto a la actividad industrial como al uso residencial, por lo cual todo tipo de variación debe verse también en términos de estacionalidad (por ejemplo, usos de aires acondicionados en los hogares). El dato global de consumo de energía eléctrica tuvo una baja del 3% en abril respecto a marzo, y no es casualidad dado que se trató del primer mes completo de cuarentena estricta. Por ende, si bien el uso en los hogares pudo haber crecido por mayor presencia en los mismos de las personas, la actividad industrial y comercial fue casi a 0, por lo cual generó una caída consolidada, pero a partir de allí, se inicio un camino de recuperación. El pico de esta recuperación se dio en junio (último mes con datos disponibles) cuando creció un 30% respecto a mayo. Primer punto para Misiones.

Vamos a la construcción. El empleo en la construcción (en términos mensuales) acumula dos meses de crecimiento (junio +3,3% y julio + 3,1%), y su mayor caída la tuvo en abril (-15,6%). La variación mayo – julio muestra un sendero de recuperación del empleo en dicho sector, con la aclaración de que estos datos no reflejan el empleo informal en la construcción, sino solo el registrado. Al mismo tiempo, se debe destacar que en términos interanuales dicho indicador muestra caídas (como en todo el país), pero se viene desacelerando de manera notable.

En línea con eso, también vemos un crecimiento en la cantidad de empresas constructoras en actividad en la provincia, que mostró una fuerte caída en mayo, para empezar a crecer y acumular ya tres meses de incremento (+16% junio, +9% julio y +4% agosto, todos en términos mensuales). El hecho de que ya se disponga del dato de agosto (que fue positivo), nos permite proyectar un nuevo incremento del empleo en la construcción para ese mes, dado que lo mencionado anteriormente al respecto contempla hasta el mes de julio.

El ultimo indicador en esta línea tiene que ver con algo que ya hemos detallado en Economis (ver acá), que tiene que ver con el crecimiento del consumo de cemento. Luego de una caída del 10% mensual en abril (que se agravaba por la caída del 26,5% en marzo), Misiones inicio una senda de crecimiento que ya lleva cuatro meses en términos mensuales, pero también (y más importante aún) lleva cuatro meses consecutivos de incrementos medidos en términos interanuales. Una gran noticia para Misiones.

Pasemos a otro tema, donde se prenden algunas alertas: el empleo. Según el INDEC, en Posadas creció significativamente la desocupación finalizado el segundo trimestre 2020: 8,2%, cuando en el trimestre anterior fue de 2,9%. Al mismo tiempo, cayó muy fuerte la actividad y el empleo. A la par, comparemos la situación con lo que se observa con el empleo privado registrado en la provincia (un dato que se hizo publicó ayer): en términos mensuales, tuvo una fuerte caída en abril y fue desacelerando esa caída hasta llegar a julio 2020 con una variación 0%. Esto significa que se cortó con la sangría para quedar estable, y pensar así en empezar a crecer. ¿Qué conclusiones nos permite ver esta comparación? En primer lugar, que el empleo registrado tuvo caídas pero que no han sido del todo significativas, y, por ende, en segundo lugar, que el alza de la desocupación en el aglomerado de Posadas afectó no tanto al empleo privado formal sino a cuentapropistas y trabajadores informales, idéntica situación a la nacional, que podemos corroborar con los datos publicados por el INDEC.

Vayamos ahora a la cuestión de los recursos: la pandemia tiró para abajo casi a todas las proyecciones presupuestarias y de recaudación, y ello se evidencia cuando observamos la evolución enero a agosto de las transferencias automáticas de recursos de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensación del consenso fiscal): en ese período Misiones captó $42.038 millones, cuando en el mismo período de 2019 había recibido $32.552 millones. La variación, en términos reales (es decir, ajustado por inflación) equivale a una caída real de 10,4%, pero cabe destacar que vino mejorando en los últimos dos meses.

Sin embargo, la situación de la recaudación provincial es distinta: pese a que las primeras proyecciones indicaban fuertes caídas, la realidad es totalmente lo contrario: según informe la ATM en la ronda de debate del proyecto del Presupuesto 2020, entre enero y agosto 2020 la provincia recaudó 19.797 millones, contra $11.958 millones del mismo período de 2019, lo que equivale a un crecimiento real del 14,9%. Una verdadera envidia para las provincias hermanas, cuyas recaudaciones propias no han sido tan favorables.

Un punto importante desde el punto de vista de los recursos tiene que ver con lo que está ocurriendo con el gasto de capital del Estado nacional en Misiones (que se contabilizan por fuera de la coparticipación, ya que no son transferencias automáticas sino partidas presupuestarias): en el acumulado enero – septiembre 2020 crece un 66% respecto al mismo periodo 2019, totalizando $3.868,7 millones, teniendo los mejores resultados del NEA hasta el momento. Solo en septiembre, de hecho, el gasto de capital devengado fue por $1.093 millones, casi el 30% del total del año.

Por último, veamos el consumo. En primer lugar, el patentamiento viene mostrando datos positivos tanto en autos como en motos. De hecho, en la comparación interanual, en septiembre Misiones lideró los rankings nacionales en ambos casos, y en términos mensuales sostiene un buen ritmo.

A su vez, la venta de combustible de agosto (un dato recién sacado del horno) mostró un incremento mensual del 8,1% respecto a julio, representando así el cuarto mes consecutivo de alzas, pero en términos interanuales todavía no logra mostrar crecimiento neto. Pese a ello, es alentador que mes a mes se consuma más combustible (esta variación se mide en volumen y no en facturación, por lo cual equivale a crecimiento neto).

Por último, el tema de las ventas en supermercados. Dos puntos a destacar aquí: hace tres meses que Misiones muestra crecimientos mensuales a precios constantes (es decir, ajustado por inflación), tras una abrupta caída de abril. Pero medidos en términos interanuales, tiene caídas, algo que no ocurre en otras provincias del NEA.

Por lo cual, la venta en supermercados viene creciendo mes a mes a un ritmo todavía lento y, además, no debe dejar de considerarse un dato relevante: el factor de los comportamientos de los consumidores. En el marco de la pandemia, se observa que hay menos operaciones (porque la gente va menos al supermercado) y que ciertos rubros (como carnicería y panadería) muestran caídas, algo que se explica por el cambio de hábito de compra: menos supermercados y más negocios de cercanía.

Una vez que volvamos a una situación lo más parecida posible a la anterior normalidad quizás volvamos a ver un retorno a viejos hábitos de compra, pero también es cierto que algunos de ellos llegaron para quedarse.

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Los “verdes” que no son problema para Misiones

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En estas columnas de Economis hemos hablando en muchas oportunidades del tema de la deuda pública misionera, enfatizando en su correcta administración y las ventajas que eso trae para el gobierno provincial y, por ende, para los misioneros.

Ante cada actualización de los datos, es bueno volver a poner el foco en ello, dado que la situación nacional no se parece a la provincial, e incluso hacia dentro de las provincias varia notablemente. Empecemos por lo macro para ir luego viendo la situación local.

Hacia finales de agosto, la Argentina finalmente logró finalizar las negociaciones con los acreedores de títulos de deuda bajo legislación extranjera, y así pudo reestructurar 66.137 millones de dólares, tras una negociación que duró más de cuatro meses, y el país así salió de la zona del default.

A la par, hubo 12 provincias que iniciaron sus propios procesos de renegociación por deuda en dólares y euros bajo legislación extranjera, con 28 bonos en discusión, por un total de U$S 13.225,9 millones. De esas doce, una ya logró cerrar su acuerdo (Mendoza, por 590 millones de dólares), y quedan once aún en discusión. Estos distritos son: provincia de Buenos Aires (once bonos por USD 7.201,9 millones); Córdoba (cuatro bonos por USD 1.944,4 millones); Chaco (un bono por USD 250 millones); Chubut (dos bonos por USD 678,6 millones); Entre Ríos (un bono por USD 500 millones); Jujuy (un bono por USD 210 millones); La Rioja (un bono por USD 300 millones); Neuquén (dos bonos por USD 693 millones); Río Negro (un bono por USD 300 millones); Salta (dos bonos por USD 388 millones); y Tierra del Fuego (un bono por USD 170 millones).

Muchas de estas provincias tomaron deuda en el mercado de capitales en dólares y bajo legislación extranjera (New York) en los dos primeros años de gestión del ex presidente Macri, luego del acuerdo con los fondos buitres que les permitió a estos distritos endeudarse en dólares. Claro está que la situación del 2016/2017 en términos cambiarios y de proyecciones en materia fiscal era muy distinta a lo que luego vimos en 2018 y 2019, con crisis cambiarias que disparan los stocks de deuda provincial al pesificarlos, y con el agravante de la disponibilidad de dólares para enfrentar estos pagos. Además de las propias crisis provinciales ante un contexto inflacionario galopante (sobre todo 2019) y pérdidas reales en sus recaudaciones, algo que fue luego todavía más preocupante por la irrupción de la pandemia del coronavirus, que desplomó la economía nacional.

De hecho, de esas once provincias que está en proceso de renegociación con sus acreedores (algunas más avanzadas que otras), hay cuatro en una situación de default técnico: Buenos Aires, Chaco, Entre Ríos y Rio Negro (La Rioja será la próxima en unos días) no pagaron sus cupones, pidieron usar el período de gracia de 30 días para iniciar negociones, pero venció el período de gracia sin llegar a acuerdos.

Si bien desde algunas de esas provincias quisiera negar estar en situación de default, lo están. La diferencia (y muy importante) es que, al estar con procesos de renegociación abiertos, no se ejecutan esos defaults para continuar los diálogos.

Esta es la situación general. Veamos ahora la situación de deuda por provincias y el caso Misiones.

Para esto, hemos tomado los datos de stock de deuda pública por provincia al segundo trimestre de 2020, que es la última información actualizada ya que aún no termino el tercer trimestre el año.

Han sido 16 provincias las que cumplieron con la publicación de estos datos, y Misiones finalmente también lo hizo. El stock de deuda pública misionera es de $9.628,5 millones al 30 de junio 2020: muestra una caída del 7% respecto al mismo trimestre de 2019, siendo así el cuarto trimestre consecutivo de descensos interanuales del stock de deuda. Contra el primer trimestre del año, tuvo un crecimiento del 9,1%, explicado en gran parte por la toma del crédito con el Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial (FFDP) en el marco del programa de asistencia financiera de emergencia a las provincias por el COVID19. Esta es la primera buena noticia para Misiones.

La segunda buena noticia en este punto es que Misiones, del total de los 16 distritos con datos al 30/06, es la que tiene el tercer menor stock de deuda del país, solo por encima de Formosa ($5.568,6 millones) y La Pampa ($2.235,3 millones); y la tercera buena noticia es que Misiones es, junto a Tierra del Fuego, las únicas dos provincias que tuvieron descensos interanuales de su stock de deuda, en un contexto donde creció en la enorme mayoría de las provincias, algunas hasta por encima del 70%.

Ahora, veamos otro aspecto de la deuda: medida per cápita. En Misiones bajó (comparando con el segundo trimestre 2019) un 8%, y también es el cuarto mes consecutivo de caída de la deuda per cápita misionera, que para el 30/06 es de $7.633,8 por habitante de la tierra colorada.

Ese nivel de deuda per cápita es el segundo más bajo a nivel nacional, solo por encima de La Pampa ($6.236,3 por habitante); y midiendo su variación interanual, es nuevamente junto con Tierra del Fuego las únicas dos provincias que lograron hacerla bajar. En muchas otras provincias crecieron hasta por encima del 50%.

Otro tipo de análisis de la deuda y su impacto en la administración provincial: el peso del pago de los servicios e intereses de la deuda sobre los ingresos corrientes de la provincia: al segundo trimestre 2020, es de apenas el 0,6%, y está en su nivel más bajo de los (por lo menos) últimos seis trimestres, lo que significa que no altera en nada el peso de la deuda en las obligaciones provinciales.

Si lo vemos en términos absolutos, por intereses y servicios de la deuda entre enero y junio de este año, Misiones abono un total de $347,1 millones. Es el segundo nivel nominal más bajo del país, solo por encima de Formosa ($312,7 millones); y, además, ese 0,6% de participación de estos pagos sobre el total de los ingresos corrientes es el más bajo de todo el país.

Siguiendo en este punto, esos $347,1 millones abonados son un 6% menos que lo abonado por este concepto al segundo trimestre 2019, y en este punto, Misiones de nuevo se destaca en el país: es una de las únicas cuatros provincias que redujeron este punto, pero con un dato todavía más fuerte: las otras tres provincias (Chaco, Río Negro y Jujuy) están todas en procesos de renegociación de sus deudas en dólares.

Alguno se preguntará: ¿y qué pasa con la deuda en dólares de Misiones? ¿Está renegociando al igual que otras provincias? La respuesta es NO. Misiones no ha colocado títulos en dólares, no tiene bonos en circulación en moneda extranjera y no está sufriendo la situación que si sufren esas once provincias que mencionamos antes.

Misiones ha sabido no sumarse a esa toma de créditos 2016-2017 aun cuando, en ese momento, estaban todas las condiciones dadas para hacerlo.

Del total del stock de deuda misionera, solo el 12% está expresada en dólares, y no son bonos: son créditos de organismos multilaterales como el BID. Por ende, los verdes no son un problema para Misiones.

Misiones está teniendo una muy buena administración de su deuda pública, y a pesar de tener todas las condiciones de tomar crédito (a largo plazo o a corto vía emisión de letras) decide sostener esta política de desendeudamiento que sin dudas repercute en una mejor administración de los recursos para la provincia.

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Misiones terminó el segundo trimestre con déficit financiero ¿Es para preocuparse?

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Empecemos esta columna por el final. Es decir, dando la respuesta a la pregunta realizada en el título de la misma. La respuesta es NO. No es para preocuparse que la provincia de Misiones haya finalizado el segundo trimestre del año con un déficit financiero, a pesar de los buenos resultados que había mostrado en los períodos anteriores. Veamos punto por punto el estado de situación de las cuentas públicas misioneras, acumulados a junio 2020 para desgranar esta cuestión.

Misiones en el acumulado enero a junio 2020 finalizó con un total de ingresos corrientes que ascendió a los $54.893,5 millones, y muestra un incremento del 35,9% respecto al mismo periodo del año 2019. Primer indicador: ingresos con caídas reales, al haber quedado bastante por debajo de la inflación del mismo período. ¿Qué se destaca en este marco?

Por un lado, los Ingresos Tributarios totalizaron $43.027,2 millones y representan el 78,4% del total de los ingresos corrientes. Dentro de ellos, los de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensaciones) representan el 69,1%, pero crecieron a nivel interanual apenas un 26,8%; por su parte, los ingresos tributarios de origen provincial representan el 30,9% del total de los tributarios, pero crecieron a un ritmo mayor: +49,5%. Esto nos muestra que el efecto pandemia sobre la recaudación afectó en un nivel mucho mayor a la recaudación nacional y en menor medida a la provincial que, de hecho, muestra un incremento real.

Por su parte, los ingresos corrientes por Contribuciones a la Seguridad Social representan el 12,3% del total, y tuvieron un incremento interanual del 45,4%; los Ingresos No Tributarios representan apenas el 0,7% del total (+3,1% interanual) y los ingresos por Rentas de la Propiedad participan del 1% del total y han tenido una caída interanual significativa: -43%, pero se trata de valores marginales por lo cual no impacta demasiada en el conjunto de los ingresos.

El punto más relevante en esta cuestión viene de la mano de las Transferencias Corrientes: representan el 7,7% del total y crecieron un 103,4%, que se explica por la asistencia del estado nacional a las provincias (vía ATN y FFDP) en el marco de la pandemia. Para graficar mejor el impacto de estas transferencias, se puede observar su participación sobre el total: así como es del 7,7% en la actualidad, en el mismo período de 2019 fue del 5,1%.

Vamos a los gastos corrientes: totalizaron $47.569,9 millones y crecieron a nivel interanual un 42,3%, levemente por debajo de la inflación, pero varios puntos por encima de los ingresos corrientes (6,4 p.p por encima). En este punto, los Gastos de Consumo se llevan la mayor parte de la torta: representa el 49,6% del total y crecieron en el último año un 30,9%. Dentro de este punto encontramos los gastos de personal (léase, salarios públicos) que representan el 85,9% del total de los gastos de consumo y crecieron 29,7% interanual.

Luego encontramos a las Rentas de la Propiedad, que no es otra cosa que el pago de servicios de intereses y gastos de la deuda pública: representa apenas el 0,7% del gasto corriente y a nivel interanual, cayó 6,5%. Una buena noticia: Misiones está reduciendo el gasto de pago de deuda. De hecho, la participación en el total de período enero – junio 2019 fue del 1%, y ahora cae al 0,7%.

Por su parte, las Prestaciones de la Seguridad Social representan el 10,9% del total del gasto corriente, con incremento del 30% interanual, y las Transferencias Corrientes participan del 38,7% del total y subieron un 67,1% interanual, el alza más significativa dentro de este punto. Razones: las mismas que las explicadas para las transferencias recibidas por la provincia y que, en este caso, la administración misionera transfiere a su vez a distintos sectores como contención de la emergencia.

Vamos a la cuestión de capital. Los ingresos de Capital de Misiones finalizaron el período enero – junio 2020 totalizando $1.476,7 millones, un 68,9% más que en el mismo período 2019. Dentro de estos, encontramos los Recursos Propios de Capital que representan solo el 0,1% del total, pero cayeron un 66% interanual; las Transferencias de Capital que participan del 66,5% del total y crecieron un 114,4% interanual; y la Disminución de la Inversión Financiera que representa el 33,4% del total y creció un 19,9%.

Por su parte, los Gastos de Capital totalizaron $8.916,6 millones, crecieron un 33,5%.

Aquí la Inversión Real Directa es el punto más importante, ya que representa el 86,9% del total y mostró un incremento interanual del 34,6%; a su vez, las Transferencias de Capital representan solo el 5,2% del total, pero crecieron de manera significativa (+83,8%), y la Inversión Financiera participa del 7,9% del total (+5,4% interanual).

¿A que llegamos con todo esto? Resumamos: los ingresos corrientes de Misiones equivalen al 97,4% del total de los ingresos misioneros; y los ingresos de capital solo el 2,6%. En total de los ingresos de la provincia fue de $56.370,2 millones.

Los gastos corrientes de la provincia (aquellos que financian el propio funcionamiento del Estado, salarios, jubilaciones, política social, pago de deuda, etc) representan el 84,2% del total del gasto misionero, y los Gastos de capital (los que permite la ejecución de obras) el 15,8%. El total de los gastos de Misiones fue por $56.486,5 millones.

¿Cómo llegar a los resultados primarios y financieros? En primer lugar, el resultado primario de Misiones se obtiene observando los ingresos totales y los gastos primarios. ¿Qué son los gastos primarios? Es la totalidad del gasto realizado, pero sin incluir el pago de servicios de deuda. Por ende, el total del gasto primario misionero fue por $56.139,4 millones.

Entonces, el resultado primario misionero para el periodo enero – junio 2020 fue superavitario en $230,7 millones. Si tomamos los resultados primarios trimestrales desde el primer trimestre 2018 al II trimestre 2020, vemos que Misiones siempre tuvo superávit en este punto. La particularidad que se observa en este II trimestre 2020 fue que se trata del superávit más bajo de la serie. ¿Por qué? Ya vamos a llegar a eso.

Vamos al resultado financiero: este es un dato que sí incluye los servicios de deuda y, por ende, se trata de observar la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales. En este punto, Misiones mostró un déficit de $116,4 millones. Observando la serie mencionada anteriormente, vemos que en solo dos trimestres (sobre un total de 10) Misiones tuvo déficit financiero. El otro fue en el tercer trimestre 2019 (cabe la aclaración sobre este punto: todos los datos aquí mostrados son en etapa devengada, pero la información del 3er trimestre 2019 es en etapa “pagado”, ya que la provincia no tiene publicada la etapa devengada solo en ese período).

Ahora vamos al por qué de la situación y a explicar el motivo por el cual estos resultados misioneros no deben ser preocupantes. En primer lugar, el hecho de sostener un resultado primario superavitario ya es en sí una buena noticia, y que haya sido el más bajo en diez trimestres está explicado por el propio contexto. El gobierno provincial, como casi todas las otras provincias, debió realizar erogaciones extraordinarias en un contexto de emergencia sanitaria y económica por que cayó una pandemia que nadie esperaba. Sostener dicho superávit en un escenario como el actual es sumamente positivo, y cabe destacar que los aportes nacionales ayudaron para eso (si bien, como hemos insistido tantas veces, Misiones es la menos favorecida en el NEA, fueron claves los aportes recibidos)

En relación al déficit financiero de $116,4 millones, hay que mirarlo también en su contexto. A lo dicho anteriormente, se le suman dos factores: en primer lugar, el hecho de que la provincia redujo el peso del pago de la deuda, que como detallamos antes, paso del 1% al 0,7% en la actualidad, colaborando en achicar el déficit. De hecho, el stock de deuda pública se redujo un 7%, una noticia de enorme relevancia que lo trataremos en otro momento.

El otro factor tiene que ver con una cuestión de neto índole político: la decisión de no ajustar el gasto. El gobierno de la provincia de Misiones aún en este contexto difícil no realizó grandes ajustes y, por el contrario, incentivó el gasto en algunos aspectos que son centrales para la provincia, como ser la inversión de capital y el fomento al consumo; a lo que se suma los incrementos salariales en esta segunda parte del año cuyos impactos fiscales veremos dentro de unos meses.

Para decirlo claramente: el déficit financiero de Misiones fue generado de manera consciente con la firma decisión de no ajustar el gasto para no perjudicar a la provincia. Estamos en un contexto donde el desequilibrio fiscal es menos importante que la contención a la población en tiempos de emergencia, y aún con eso, también no debe dejar de mencionarse que este déficit es de apenas el 0,2% del total de los ingresos, por ende, es “fácilmente” recuperable.

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“La lucha por más federalismo”; Misiones en el período 2010-2019

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El tema que dominó en la agenda pública de esta semana fue sin dudas la decisión del presidente Alberto Fernández de quitarle recursos de coparticipación a la CABA para pasarlo a un fondo especial para la provincia de Buenos Aires. Esta medida disparó en primer lugar la discusión sobre si la CABA recibe más de lo que debería, y terminó generando un debate mucho más amplio y que es sin duda uno de los grandes temas que la democracia argentina aún no supo resolver: la coparticipación federal.

No es objetivo de esta columna hacer un resumen de la historia de la coparticipación porque ya se ha hablado y mucho de eso. Pero no se puede dejar de mencionar que las situaciones provinciales (en términos económicos, sociales y demográficos) no son iguales a las del año 1988, año de la sanción de la ley que rige la distribución de recursos por coparticipación. Ello generó enormes asimetrías entre las provincias, pero al mismo tiempo, impulsó un debate que muchas veces tiene serios errores de concepto.

Desde el punto de vista político, el federalismo argentino (como lo establece el artículo 1º de la Constitución Nacional) es un sistema que confiere autonomía a los niveles de gobierno subnacionales (provincias). Ahora bien, el federalismo fiscal lo que implica es una descentralización de potestades tributarias y un sistema de transferencias de recursos recaudados a las provincias.

El federalismo, en términos fiscales, establece que el sistema a aplicar sea “solidario y equitativo”. Sin embargo, en términos prácticos dichos conceptos no siempre van de la mano. De hecho, casi nunca lo hacen, y menos en el sistema actual de reparto.

Si queremos ser “solidarios”, las provincias más robustas fiscalmente deberían ceder recursos en pos de aquellas que son más débiles; si queremos ser “equitativos”, no debe cederse nada, sino ajustar las transferencias en función de los desempeños propios.

En el sistema actual predomina más la solidaridad que la equidad, y cuando se habla de “más federalismo”, se entremezclan deseos en una misma bandera. ¿Cómo se explica que, en la carta firmada por 19 gobernadores al presidente en apoyo de la medida tomada, haya algunos que son fuertemente beneficiadas por el sistema actual – caso Formosa, y otros donde se claramente perjudicados – caso Misiones?

¿Gildo Insfran y Oscar Herrera Ahuad hablan de lo mismo cuando firman una carta solicitando más federalismo? Claramente no. En el primer caso, pide más asistencia del Estado a una provincia donde más el 90% de los recursos son de origen nacional; en el segundo caso, pide ajustar asimetrías para que su provincia empiece a recibir los recursos que debería haber recibido hace tiempo. La bandera es la misma. El fondo es completamente distinto.

Vemos la situación del NEA para observar en particular el caso misionero.

Para hacer este análisis, se tomo el período 2010-2019, para no ir tan atrás en la serie histórica y poder enfocar mejor el argumento. En todo este período, Misiones ha ido por detrás del resto de las provincias en transferencias automáticas (coparticipación y leyes especiales, sin contar FO.FE.SO ni Compensaciones). Si consolidamos la serie, en todo ese período a Misiones ingresaron $169.315 millones por este concepto. Chaco recibió $249.692 millones, Corrientes $189.333 millones y Formosa $181.276 millones. Es decir, quedó doce mil millones abajo que la provincia que le sigue.

Ahora bien, la situación que da origen a lo dicho anteriormente tiene que ver con la participación de las provincias sobre el total repartido. En la distribución secundaria (la que se hace a las provincias) de los recursos por coparticipación, Misiones tuvo un promedio en este periodo 2010-2019 del 3,4%, la más baja de la región y que se explica porque en la ley de origen del actual sistema de reparto ya tenía esa asignación.

Formosa participa del 3,6% del total; Corrientes del 3,8% y Chaco del 5% (todos promedios para el período 2010-2019).

Esos son los promedios solo de la distribución secundaria, por lo cual no contempla el caso de la CABA y su incremento de puntos de 2016. Si tomamos a la CABA para ver el total de las 24 jurisdicciones, la participación promedio misionera cae al 3,3%.

En paralelo a esto, vemos como evolucionó la población de cada provincia, a partir de los datos de proyecciones que realiza el INDEC para cada año. Ya desde el año 2010 Misiones es la provincia con más población del NEA, y fue incrementándose a una tasa promedio del 1,3% por año, llegando al 2019 a una población total de 1.247.362 personas. El Chaco es la provincia que le sigue con una población de 1.192.616 personas, y creció a una tasa promedio del 1,2% por año. Corrientes creció a un ritmo promedio de 1% y Formosa lo hizo en un 0,9% anual.

Entonces: no solo Misiones es la provincia con mayor población, sino que además en la que crece más rápido en términos demográficos en el NEA. Pero sigue siendo la que menos recursos recibe.

Esto generó una situación alarmante en la provincia: entre 2010 y 2019 la brecha entre las provincias de recursos de origen nacional medidos per cápita se incrementó notablemente. En 2010, a nivel per cápita recibió $3.082,5 por misionero (la menor de la región); pero Formosa (la más alta de la región) recibió $6.543,8. Una brecha de 112%. Para 2019, los recursos de origen nacional automáticos (RON) per cápita fue de $38.485,9, y para Formosa de $87.154,6: una brecha del 126%.

Más: entre 2010 y 2019 la población misionera creció un 12% y los RON un 46,1%; pero en Chaco fue de 10,4% y 46,2%; en Formosa fue de 8,8% y 46,7% y en Corrientes de 9,2% y 46,3%.

La conclusión es una sola: hay cada vez menos recursos para los misioneros en este sistema de reparto.

Por último, otro dato a analizar. ¿Qué hubiese pasado si a Misiones le asignaban medio punto más en la distribución secundaria? Solo medio punto (0,5%). La provincia hubiese captado $25.314 millones en el período.

El reclamo misionero es totalmente justo, fundado y necesario. Más federalismo es empezar a reducir asimetrías y esas asimetrías son claras en el caso de Misiones.

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Treinta mil millones

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Treinta mil millones de pesos es lo que al Estado nacional resta ejecutar presupuestariamente en Misiones. Acumulado a agosto, la ejecución presupuestaria totalizaba (devengado) $63.556,08 millones en la tierra colorada. Veamos en que consiste ese gasto y que resta hasta fines de año.

En primer lugar, algo muy importante a destacar: esos sesenta y tres mil millones de pesos mencionados anteriormente no son únicamente transferencias al gobierno o inversión de capital, sino que se trata del acumulado de gasto a cargo del Estado nacional, que incluye, entre otras cosas, pagos de salarios de empleados públicos nacionales con asiento en Misiones, jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares, así como también, el gasto de funcionamiento del Estado en las oficinas nacionales que están en la provincia, como ser, por ejemplo, la resma de papel A4 en la oficina de Anses de Posadas.

Una primera forma de analizar el gasto es a partir de su clasificación económica, que se divide en gastos corrientes y gastos de capital.

Entre los gastos corrientes encontramos a los Gastos de consumo (erogaciones que realiza la Administración Nacional en la producción de bienes y servicios públicos de utilidad directa para los destinatarios. Comprenden las remuneraciones), las Transferencias corrientes (erogaciones destinadas a financiar a agentes económicos, y no involucran una contraprestación efectiva de bienes y servicios. Los respectivos importes no son reintegrables por los beneficiarios), Prestaciones de la Seguridad Social (abarca erogaciones destinadas a financiar programas sociales directo a los agentes económicos), e Impuestos Directos, entre otros.

En el caso misionero, los gastos corrientes del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $60.686,10, el 95,6% del total devengado en la provincia, y predomina las transferencias corrientes con el 47% del total de los gastos corrientes.

Entre las transferencias corrientes encontramos, entre otras cosas, los recursos que el Estado nacional envió de manera directa al gobierno provincial, que totalizan $4.090,5 millones: $1.944 millones fueron a la administración central misionera; otros $1.082 millones a organismos descentralizados de la provincia; $1.005,5 fueron transferidos en el marco del Acuerdo Nación Provincias (Ley 27.260) y $58,6 al instituto de seguridad social de la provincia.

Por jubilaciones y/o retiros el Estado nacional gastó en Misiones un total de $14.0239 millones, por Pensiones otros $13.648,3 millones; en Becas se erogaron $260,5 millones y en el concepto “Ayuda Sociales a las personas” (auxilios o ayudas especiales acordados a personas. Si bien incluye también gastos en concepto de premios y recompensas abonados por los organismos en certámenes, premios a la calidad, en reconocimiento por acciones destacadas, entre otros, el mayor monto actual se da por la emergencia a partir de la pandemia) se llegan devengados $21.072,6 millones.

Luego encontramos otras transferencias a instituciones, como ser $51,2 millones a los bomberos voluntarios, $3 millones a grupos de teatro independientes y $2,4 millones a salas de teatro; y hubo otros $12,5 millones destinados a actividades científicas y académicas.

Por el Régimen Federal de Promoción Forestal y Cumplimiento Ley 25.080, el Estado nacional erogó en Misiones $33,3 millones; mientras que, por su parte, se transfirieron $1.963,76 a la Universidad Nacional de Misiones para financiar gastos corrientes. A la Universidad Nacional del Alto Uruguay, por ese mismo fin, se transfirieron $51 millones.

Todo lo detallado previamente tiene que ver con el gasto corriente en Misiones por parte del Estado nacional. Veamos que pasó con el gasto de capital.

Los gastos de capital son aquellos destinados a la adquisición o producción de bienes materiales e inmateriales y a inversiones financieras, los cuales incrementan el activo del Sector Público Nacional y sirven como instrumentos para la producción de bienes y servicios. Incluye, asimismo, las transferencias de capital que incrementan el activo de los destinatarios.

Los gastos de capital se desagregan en Inversión Real Directa (gastos destinados a la adquisición o producción por cuenta propia de bienes de capital, como ser edificaciones, instalaciones, construcciones y equipos que sirven para producir otros bienes y servicios. Se incluyen las ampliaciones y modificaciones de los activos fijos que mejoren su productividad o prolonguen su vida de modo considerable, así como los gastos relacionados con la adquisición o instalación de activos fijos. Incluye los gastos por materiales y factores de producción, incluida la mano de obra, si se producen bienes por cuenta propia.

La inversión real también incluye las compras de tierras y terrenos y los activos intangibles); Transferencias de Capital (gastos sin contraprestación, con el objeto de que los diferentes agentes económicos públicos, privados o externos beneficiarios, se capitalicen mediante inversiones reales o financieras) e Inversión Financiera (gastos que efectúa la Administración Nacional en aportes de capital; adquisición de acciones u otros valores representativos de capital de empresas públicas, así como de instituciones nacionales e internacionales; y la concesión de préstamos a corto y largo plazo, de carácter reintegrable, otorgados en forma directa o mediante instrumentos de deuda que se acuerdan a instituciones del sector público, del sector externo y otras entidades y personas de existencia visible)

En el caso misionero, los gastos de capital del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $2.775,6 millones, equivalente al 4,4% del total devengado en la provincia. En este punto, la inversión real directa representa el 53% del total del gasto de capital, y las transferencias corrientes el restante 47%.

Entre las transferencias de capital, podemos desagregar los destinatarios: la Universidad Nacional de Misiones recibió $7,5 millones; otros institutos de enseñanza $7,7 millones; Instituciones Sociales y Culturales sin fines de lucro $23,4 millones; para cooperativas se erogó $70,3 millones.

Por su parte, el Gobierno misionera recibió $765,5 millones de transferencias de capital, y los organismos descentralizados provinciales otros $436,1 millones.

¿Qué y cuánto falta?

Como se mencionó en el título de esta columna, según el presupuesto vigente, lo que resta por erogar en lo que queda del año en Misiones por parte del Estado nacional es un total de $29.824,2 millones.

Por supuesto que la mayor parte de ese total se orienta a jubilaciones, remuneraciones, pensiones, prestaciones de la seguridad social y gastos de funcionamiento. Si analizamos en términos de recursos directos a la administración provincial, restarían por ejecutar transferencias corrientes por $120 millones para organismos descentralizados provinciales y otros $1.100,2 millones de transferencias de capital. Además, por inversión real directa resta ejecutar casi $500 millones.

Además de esto, todavía queda una partida de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por ejecutar por $20 mil millones, por lo que a Misiones podría corresponderle $600 millones (ya accedió a $1.299 millones).

Todo esto parecería sonar como mucho dinero. De hecho, lo es. Pero la pandemia vino a agravar todo. De hecho, si hacemos las comparaciones entre los recursos que recibió la provincia (automáticos, no automáticos y presupuestarios – aún con partidas extraordinarias) con la pérdida de recursos ocasionados por la pandemia (y el arrastre de la recesión), Misiones está en terreno negativo: más de tres mil millones de pesos de pérdida es la estimación, algo que le sucede a la gran mayoría de las provincias.

Por ALEJANDRO PEGORARO. Director de Consultora Politikon Chaco.

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