Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Mirando el desendeudamiento misionero hacia adentro

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En la semana que pasó, el Ministro de Hacienda de Misiones, a través de un hilo de twitter, destacó la política de desendeudamiento de la provincia, manifestando que en términos per cápita es la segunda más baja del país, al tercer trimestre de 2019.

Ello nos trae una oportunidad de hablar de manera más profunda de la cuestión de la deuda pública, tomando otra serie de variables para ver al fenómeno de un modo más abarcativo.

Si bien el ministro mencionó los datos al 3º trimestre 2019 que fueron relevados por el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal (del cual Safran es Secretario suplente del Comité Ejecutivo), podemos ir un poco más allá y ver datos que son provisorios al 4º trimestre de 2019, que el sitio web del Ministerio de Hacienda misionera publicó a finales de mayo pero luego los quitó de la web, seguramente esperando a reconfirmar los datos.

En esa información, nos cuentan que el stock de deuda publica al cierre de 2019 de la provincia de Misiones totalizaba $8.416,25 millones, creciendo un 3,4% respecto al III Trimestre 2019, pero cayendo un 1% en comparación con el cierre de 2018, algo que se destaca como una de las pocas jurisdicciones del país que lograron una baja en el stock total de deuda.

Ese dato nos permite corroborar la información del ministro Safran, en el sentido de la deuda per cápita: de los $6,5 mil por misionero se pasa a los $6,8 mil, una diferencia de trescientos pesos por habitante que no cambia para nada el escenario.

Actualizando el ranking nacional mostrado por el ministro, Misiones sigue estando en el lote más bajo del país: en este caso, tercero, detrás de La Pampa y San Luis.

Esta noticia sin duda es positiva y marca la importancia de tener un bajo nivel de deuda, sobre todo cuando lo comparamos con las provincias de la región: Corrientes está un poco más cerca de Misiones, con una deuda per cápita de $9,6 mil; Formosa ya sube un poco más: $15,8 mil, y Chaco se ubica muy por encima: $31,8 mil.

Pero Misiones no es solamente la provincia con el menor stock de deuda de la región solo en términos per cápita, sino también absolutos: Formosa acumula un total de $9.564,1 millones; Corrientes $10.863,2 millones y Chaco $38.329,2 millones, todo esto al cierre 2019.

Ahora bien, comparar el stock y su relación per cápita no es suficiente para medir el impacto en las finanzas provinciales, sino que debemos ir un poco más allá y ver cómo impacta en el presupuesto.

En 2019, las erogaciones de intereses y gastos de la deuda en Misiones, según el informe del esquema ahorro inversión financiamiento provincial a diciembre de ese año, totalizaron $653,6 millones: esto equivale apenas al 0,7% de los ingresos corrientes de la provincia; en 2018 fue del 1%; pero en 2005 era del 3,9%. Para 2020, se estima que sea del nuevamente del 0,7%.

En la comparación regional, las erogaciones en intereses y gastos de la deuda del Chaco en 2019 fueron del 6,2% del total de los ingresos corrientes; en Formosa del 1% y en Corrientes del 2,4%. Nuevamente posiciona a Misiones como la provincia con la mayor tranquilidad en este punto.

El magro impacto de los servicios de deuda en el presupuesto provincial es no solo fundamental para sostener el equilibrio financiero, sino sobre todo, para no generar stress de caja: las obligaciones mensuales de la provincia son bajas en pesos, y en un marco de un período de estrepitosas caídas de la recaudación (como lo fueron sobre todo abril y mayo), es sumamente positivo no cargar con el peso de una deuda abultada.

Otro aspecto importante de la deuda es el monto expresado en dólares sobre el total: en Misiones es de apenas el 12%, contra, por ejemplo, Formosa que es del 15%, y el Chaco, que es del 61%. La baja proporción de deuda expresada en la moneda estadounidense permite que, ante los saltos cambiarios, el stock total convertido a pesos no sufra variaciones importantes.

Sin dudas, este es un aspecto a destacar en la provincia, ya que como dijimos antes, genera más certidumbre en el gasto, equilibrio en las finanzas e incluso, la posibilidad de salir al mercado de capitales con ventaja, en caso de necesitar financiamiento.

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Segunda mitad de año con ingresos a la baja: el desafío de sostener el equilibrio fiscal en una provincia claramente desfavorecida en el reparto

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Misiones es una provincia que mostró en los últimos años equilibrios fiscales que la diferencio de otras jurisdicciones y le permitió sostener un piso mínimo de gasto aún en tiempos de vacas flacas, como los que estamos atravesando en este momento. Los ingresos misioneros vienen a la baja (no solo por la pandemia, sino también por la propia recesión de los últimos dos años), y si bien se profundizó en estos últimos meses, la provincia todavía muestra capacidad de respuesta: el pago del bono a personal de salud y seguridad, el sostenimiento de los programas Ahora y la inversión en la cuestión ambiental son un ejemplo de ello.

Pero el debate de fondo, ya planteado en numerosas ocasiones tanto en esta columna como por las propias autoridades provinciales, es la injusticia en el reparto de los recursos federales para Misiones: siendo la provincia con más habitantes de todo el NEA, es la que menos recibe.

Acumulado el primer semestre de 2020, por coparticipación federal, leyes especiales y compensación del consenso Fiscal (a lo que se agrega un pequeño monto a principios de año por compensación de Medida Cautelar CSJN 01-10-2019), Misiones captó un total de $29.922,07 millones, la más baja de la región: casi dos mil millones de pesos menos que Formosa, que tiene la mitad de habitantes; y 14.000 mil millones de pesos menos que Chaco, que tiene poco más de 50 mil habitantes menos que Misiones.

Justamente, en la comparación per cápita es donde se evidencia la disparidad: Misiones tuvo una asignación de $23.988,28 por habitante, la menor de la región: un misionero recibió 29 mil pesos menos que un formoseño, 13 mil pesos menos que un chaqueño, y 6 mil pesos menos que un correntino.

Si comparamos la asignación per cápita de las transferencias automáticas de Misiones en el primer semestre de 2017 ($9.285,96) contra los del primer semestre del 2020, notamos un alza del 158,3%; pero la inflación de la región del NEA en ese mismo período fue del 194,7%: una clara pérdida.

Como mencionábamos en un principio, los ingresos están a la baja y el semestre cerró con una pérdida real del 13,1% para la provincia en lo que respecta a las transferencias automáticas. Los datos de recaudación propia de la provincia aun no fueron publicados, pero se estiman con pérdidas de aproximadamente el 20%. Eso genera que el segundo semestre del año, considerando además que seguimos en emergencia sanitaria por la pandemia, se proyecte con una continuidad de la caída de los ingresos, que pone en jaque el equilibrio fiscal.

Aquí es donde entra la fortaleza misionera: el 2019 terminó con un superávit financiero de $1.134,7 millones; su stock de deuda pública es de solo $8.416 millones a fines de 2019 (apenas el 8% de los ingresos totales previstos para el 2020), y los servicios de deuda que afronta este año la provincia equivalen a apenas el 1% del presupuesto. De hecho, la provincia ha venido cumpliendo todos los servicios en lo que va del año.

Por último, la situación municipal: la cuestión de los ingresos de la provincia se traslada automáticamente a los municipios, ya que los recursos para los mismos dependen justamente de la variación de coparticipación y de recaudación en propia. En ese marco, en el acumulado del primer semestre 2020, la provincia transfirió a los municipios por coparticipación municipal un total de $3.538,3 millones, creciendo nominalmente un 33,4% contra el primer semestre de 2019, lo que configura una caída real del 9%. Abril y mayo golpearon duro a los municipios, pero junio mostró una considerable recuperación.

Lo que resta de julio y sobre todo agosto serán claves para la recuperación, siempre y cuando la situación sanitaria sea aún más contenida.

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¿Qué le espera a Misiones en el segundo semestre del año?

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La irrupción, ya tan hablada, de la pandemia del COVID19 en la Argentina y en todo el mundo tiró por la borda todas las estimaciones en materia económica de principios de año, y ahora el desafío está puesto en erradicar el virus, por un lado, y de poder volver a poner en cierto equilibrio la economía por el otro.

Semanas atrás habíamos mostrado en esta misma columna (ver acá) algunas de las consecuencias que trajo la pandemia (en conjunto con la recesión económica que data de más tiempo en nuestro país), por lo cual ahora queremos hacer un breve repaso de otras variables de importancia y ver que se espera para la provincia en este segundo semestre que recién arrancó.

Un tema que no fue del todo abordado aún, salvo ciertas menciones, tiene que ver con el gasto de capital del estado nacional a las provincias, que es uno de los puntos que más ajuste presupuestario había mostrado en un principio, para atender las necesidades de la emergencia económica y sanitaria. Sin embargo, para Misiones ha sido, por el momento, positivo: acumulado al 31 de mayo, el gasto devengado totalizó $1.189 millones, el más alto en todo el NEA nominalmente hablando, y mostrando un crecimiento del 6,5% respecto al mismo período de 2019 (que había totalizado $1.116 millones).

La razón de este resultado tiene que ver con el alto incremento de la inversión real directa y los gastos de capital en marzo, que fue el mes de mayor gasto devengado ($482 millones), y luego fue en descenso ($286 en abril y $274 en mayo). Si bien estos descensos pueden verse como un dato negativo, lo cierto es que se logró mantener un piso mínimo en meses de una extrema complejidad en lo social, en lo presupuestario y en lo laboral.

Para el segundo semestre de 2020 hacer una proyección sobre esto es complicado en tanto y en cuanto no sepamos que va a pasar con la cuestión epidemiológica, pero en la medida que se continué avanzando en flexibilizaciones de la cuarentena (y, por ende, que se vaya achicando la problemática sanitaria), el gasto de capital mantendrá un ritmo estable y será además un elemento de suma importancia para movilizar la economía y el mercado de trabajo.

Por otro lado, el tema de la deuda pública en Misiones está controlado, pero sin dudas genera cierta tensión en la caja provincial, aunque en mucha menor medida que otras provincias. Este lunes 13 de julio Misiones pagará $19,9 millones de servicio de renta y amortización de los Títulos de Deuda MI31 (ver acá), y en lo que resta del año le quedará por abonar otros $99 millones por el mismo concepto.

$100 millones de pesos no es un problema de afrontar, pero en el marco de una situación de recaudación que se achica y los gastos (principalmente de la emergencia) a erogar, genera una situación que no llega a ser un stress de caja, pero está cerca. Sin embargo, tal como ya se dijo antes, en la comparación con otras provincias del país, la situación misionera es sumamente manejable.

Lo mencionado anteriormente refiere exclusivamente a la deuda en títulos públicos, pero el grueso del stock total de deuda misionera está concentrado con el Gobierno nacional (66,2% del stock total), pero justamente por la naturaleza del acreedor, no existe riesgo alguno en los pagos, incluso contemplando posibilidades de refinanciaciones.

A su vez, la ejecución presupuestaria total del Estado nacional en Misiones avanza en ritmos acelerados, al punto que llegó al 71,6% de grado de ejecución, habiendo transcurrido un 52,6% del año. En términos de grado de ejecución, es la más baja del NEA; y en términos nominales, acumula $48.982 millones, segundo más alto del NEA detrás de Chaco, algo que es esperable que así suceda.

A este ritmo, y considerando además las readecuaciones presupuestarias nacionales, y también el hecho de que el Presupuesto 2020 es una prórroga del 2019, Misiones (y todas las provincias) mostrará sobreejecuciones presupuestarias.

Por último, el refuerzo al consumo: el presidente de la Nación anunció un tercer IFE, que en Misiones significan casi $3 mil millones directo a las personas, que lo volcarán al consumo y ello mostrará un impacto también en la recaudación. Es una buena medida para sostener un piso mínimo de consumo, pero el gran desafío será pensar la transición cuando el IFE ya no esté en vigencia. Es difícil pensar que el “bache” del consumo que se generaría si se quieta este beneficio se quita se compense con mayores flexibilizaciones de la cuarentena, ya que necesitaríamos algunos meses para volver a equilibrar medianamente la situación

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La pandemia derrumbó el empleo privado en Misiones

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Se dieron a conocer los primeros datos del impacto pleno de la cuarentena en el empleo privado registro y los datos confirman el mal escenario que se preveía: la cantidad de asalariados registrados del sector privado en abril 2020, primer mes completo de aislamiento social, preventivo y obligatorio, mostró una caída del total nacional del 5,3% respecto al mismo mes del año anterior, lo que equivale a 312,8 mil puestos de trabajo perdidos. A su vez, comparando con el mes de marzo 2020, en todo el país cayó un 2,2%, que equivale a la desaparición de 128,3 mil puestos de trabajo solamente en el sector privado en solo un mes.

Misiones sigue esa misma lógica: el empleo privado tuvo un fuerte derrumbe que viene a consolidar todavía más la crisis del mercado laboral privado que ya venía arrastrando desde el año 2018: entre abril 2019 y abril 2020, la provincia perdió 6.815 puesto de trabajo registrado en el sector privado: un 6,4%, que la convierte en la quinta provincia con la mayor caída en todo el país y primera en el NEA, bastante lejos de sus seguidoras (Formosa -5,8%, Chaco -5,4% y Corrientes -5%). Si lo medimos en términos absolutos, esos 6,8 mil empleos privados perdidos son la séptima cifra más alta del país y nuevamente primera en el NEA: Chaco, que se ubica segunda en la región, perdió 3,9 mil.

El golpe al empleo privado en Misiones se evidencia además al notar que la caída de abril fue la más grande de los últimos 10 años: lo más cercano a esto ocurrió en septiembre de 2016, pero allí el descenso fue del 5,4%, bastante lejos de la caída actual.

Ahora bien, si la comparación la hacemos en la serie desestacionalizada (mensual), respecto a marzo 2020, es donde más se nota el impacto de la cuarentena: el empleo registrado privado en Misiones cayó un 2,4%, lo que equivale a que hubo una merma de 2.444 puestos de trabajo en solo un mes, nuevamente la mayor de toda la región en términos absolutos. Esto no solo tiró por la borda el crecimiento que Misiones había experimentado en marzo, sino que además ubica a la provincia en los mismos niveles que noviembre de 2012.

La pandemia y su correspondiente cuarentena llegó para dar un golpe más al golpeado sector laboral privado. La provincia no sufre de caídas solo en estos últimos meses: en la serie original (que compara las variaciones interanuales) el empleo privado no crece en Misiones hace 20 meses. En una situación similar están las provincias de la región: Chaco y Formosa acumulan 23 meses sin crecimientos, Corrientes solo 8; y en el país ya van 21 meses sin incrementos.

Por ALEJANDRO PEGORARO. Director de Consultora Politikon Chaco.

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Pandemia, cuarentena y recesión: su impacto en Misiones

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Semana a semana surgen nuevos datos que grafican de manera cruda la crisis económica en todo el país, y de la que prácticamente ningún sector ha podido escapar.

El argumento de que se trata de la cuarenta y/o de la pandemia es válido, pero es parcial: el verdadero problema es la recesión económica, que fue sin dudas fue agravada notablemente por el coronavirus y llevó a que ciertas variables toquen pisos nunca antes visto, 2001-2002 inclusive.

La recuperación económica de la Argentina no se arregla con el fin de la cuarentena y con el levantamiento de las restricciones: impulsará la actividad, sin dudas. Intentará compensar pérdidas. Es el paso necesario, pero harán falta medidas de fondo, profundas y contundentes para poder hablar de recuperación económica, que no es lo mismo que reactivación.

Para graficar esta situación, únicamente en la provincia de Misiones, tomamos seis indicadores que simbolizan la situación, en relación por un lado a las cuentas públicas, por otro al consumo y por otro, al empleo. En todos los casos tomaremos como punto de inicio a enero 2019 para ver la evolución de los últimos 15 o 17 meses de acuerdo a la variable en cuestión.

1- La recaudación pierde con la inflación desde hace más de un año y medio. Consecuencia: pérdida de coparticipación.

Mucho se habló del drástico derrumbe de la coparticipación en los últimos meses (sobre todo mayo), provocando un fuerte stress en las finanzas provinciales. Pero lo cierto es que las caídas reales existen desde enero 2019 (si no antes). Misiones, desde esa fecha a mayo 2020 (17 meses consecutivos) ve caer los recursos que reciben de coparticipación, leyes especiales y compensación de consenso fiscal.

Cierto es que las caídas de abril y mayo 2020 son las mayores de toda la serie, pero en marzo 2019, junio 2019, octubre 2019, enero 2020 y marzo 2020 las mismas estuvieron por encima de los diez puntos. Ejemplo claro de la recesión económica que tiró hacia abajo la recaudación y ello impactó de lleno las finanzas de la provincia.

2 – Ventas de supermercados: en solo cuatro meses sobre 16 hubo crecimiento

La venta de supermercados en Misiones, en los últimos 16 meses, tuvo apenas 4 con crecimientos reales: tres consecutivos entre septiembre y noviembre 2019, y en febrero 2020. La caída de abril (último dato oficial) fue la más fuerte de la serie (efecto coronavirus), pero ya en febrero, marzo, junio y julio de 2019 tuvo caídas de doble dígito. Entre diciembre y febrero se observó una tendencia al alza, pero fue noqueada en marzo.

3 – Los combustibles querían crecer, pero se chocaron con la cuarentena

Este es un caso donde la recesión impactó fuertemente en el consumo durante los primeros meses de 2019 pero comenzó a recuperarse, hasta que llegó el coronavirus.

En todo el 2019, las ventas de combustibles cayeron en los primeros ocho meses, recuperándose en los siguientes seis, hasta que en marzo y abril tuvo las mayores caídas. Si bien aún no están disponibles los datos oficiales de mayo, el resultado será similar a abril, teniendo nuevamente una fuerte caída.

4 – Patentamientos: no se conocen datos positivos desde hace 17 meses

El caso de los patentamientos de automóviles es otro ejemplo donde hablar de recuperación es cada vez más difícil: desde enero 2019 a mayo 2020 no ha visto crecimiento alguno. El piso lo tocó en abril 2020 con una caída del 85%, que se explica, básicamente, porque la cuarentena hizo que no haya comercialización. En mayo la caída se desaceleró notablemente, pero sigue siendo alta. En toda la serie, las caídas son mayores a los 10 puntos. En 7 de estos 17 meses, las caídas son mayores a los ¡50 puntos!

5 – Empleo: mucho para preocuparse, nada para celebrar

El caso del empleo es quizás el dato más duro que podemos mostrar a la fecha. Si tomamos en primer lugar los puestos de trabajo registrados en el sector privado, vemos como en Misiones han caído sistemáticamente en los últimos 15 meses que tenemos registro (de enero 2019 a marzo 2020). La caída de marzo 2020 fue la más fuerte, y sin la mayor fuerza de la cuarentena aún vigente. Pero en toda la seria hubo caídas superior al 1%, y en la mayoría fue por encima de los 2 puntos. La destrucción del empleo privado se explica no solamente por despidos, sino también por la falta de vacantes, ya que las empresas no quieren sumar más personal. En una economía de norma funcionamiento, una vacante liberada (generada por jubilación, retiro o renuncia, por ejemplo) se cubre con un nuevo trabajador, manteniendo dinámica la entrada / salida laboral. Pero eso no está ocurriendo en Misiones (ni en el país).

Un ejemplo aún más claro de esto tiene que ver con los puestos de trabajo registrados específicamente en el sector de la construcción. En los últimos 15 meses, en solo 1 (marzo 2019) se vio un incremento. En el resto, caídas. Desde diciembre 2019 a marzo 2020 la caída se viene acelerando, algo que se reafirmará con los datos de abril.

“Una economía que se cae, se puede levantar” repite el presidente Fernández. Por supuesto, siempre se puede levantar. Pero las provincias argentinas tienen poco margen para que eso ocurre sin dejar serias consecuencias en el camino. Inyectar recursos, solamente, no alcanza. Un plan económico integral, federal y, sobre todo, real, es necesario para dar primero certidumbre y después, unir voluntades. El país está muy golpeado para para seguir poniendo la mejilla. Es hora de empezar a avanzar. Que sea lento, pero que sea seguro.

Por ALEJANDRO PEGORARO, Director de Consultora Politikon Chaco.

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