Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Treinta mil millones

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Treinta mil millones de pesos es lo que al Estado nacional resta ejecutar presupuestariamente en Misiones. Acumulado a agosto, la ejecución presupuestaria totalizaba (devengado) $63.556,08 millones en la tierra colorada. Veamos en que consiste ese gasto y que resta hasta fines de año.

En primer lugar, algo muy importante a destacar: esos sesenta y tres mil millones de pesos mencionados anteriormente no son únicamente transferencias al gobierno o inversión de capital, sino que se trata del acumulado de gasto a cargo del Estado nacional, que incluye, entre otras cosas, pagos de salarios de empleados públicos nacionales con asiento en Misiones, jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares, así como también, el gasto de funcionamiento del Estado en las oficinas nacionales que están en la provincia, como ser, por ejemplo, la resma de papel A4 en la oficina de Anses de Posadas.

Una primera forma de analizar el gasto es a partir de su clasificación económica, que se divide en gastos corrientes y gastos de capital.

Entre los gastos corrientes encontramos a los Gastos de consumo (erogaciones que realiza la Administración Nacional en la producción de bienes y servicios públicos de utilidad directa para los destinatarios. Comprenden las remuneraciones), las Transferencias corrientes (erogaciones destinadas a financiar a agentes económicos, y no involucran una contraprestación efectiva de bienes y servicios. Los respectivos importes no son reintegrables por los beneficiarios), Prestaciones de la Seguridad Social (abarca erogaciones destinadas a financiar programas sociales directo a los agentes económicos), e Impuestos Directos, entre otros.

En el caso misionero, los gastos corrientes del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $60.686,10, el 95,6% del total devengado en la provincia, y predomina las transferencias corrientes con el 47% del total de los gastos corrientes.

Entre las transferencias corrientes encontramos, entre otras cosas, los recursos que el Estado nacional envió de manera directa al gobierno provincial, que totalizan $4.090,5 millones: $1.944 millones fueron a la administración central misionera; otros $1.082 millones a organismos descentralizados de la provincia; $1.005,5 fueron transferidos en el marco del Acuerdo Nación Provincias (Ley 27.260) y $58,6 al instituto de seguridad social de la provincia.

Por jubilaciones y/o retiros el Estado nacional gastó en Misiones un total de $14.0239 millones, por Pensiones otros $13.648,3 millones; en Becas se erogaron $260,5 millones y en el concepto “Ayuda Sociales a las personas” (auxilios o ayudas especiales acordados a personas. Si bien incluye también gastos en concepto de premios y recompensas abonados por los organismos en certámenes, premios a la calidad, en reconocimiento por acciones destacadas, entre otros, el mayor monto actual se da por la emergencia a partir de la pandemia) se llegan devengados $21.072,6 millones.

Luego encontramos otras transferencias a instituciones, como ser $51,2 millones a los bomberos voluntarios, $3 millones a grupos de teatro independientes y $2,4 millones a salas de teatro; y hubo otros $12,5 millones destinados a actividades científicas y académicas.

Por el Régimen Federal de Promoción Forestal y Cumplimiento Ley 25.080, el Estado nacional erogó en Misiones $33,3 millones; mientras que, por su parte, se transfirieron $1.963,76 a la Universidad Nacional de Misiones para financiar gastos corrientes. A la Universidad Nacional del Alto Uruguay, por ese mismo fin, se transfirieron $51 millones.

Todo lo detallado previamente tiene que ver con el gasto corriente en Misiones por parte del Estado nacional. Veamos que pasó con el gasto de capital.

Los gastos de capital son aquellos destinados a la adquisición o producción de bienes materiales e inmateriales y a inversiones financieras, los cuales incrementan el activo del Sector Público Nacional y sirven como instrumentos para la producción de bienes y servicios. Incluye, asimismo, las transferencias de capital que incrementan el activo de los destinatarios.

Los gastos de capital se desagregan en Inversión Real Directa (gastos destinados a la adquisición o producción por cuenta propia de bienes de capital, como ser edificaciones, instalaciones, construcciones y equipos que sirven para producir otros bienes y servicios. Se incluyen las ampliaciones y modificaciones de los activos fijos que mejoren su productividad o prolonguen su vida de modo considerable, así como los gastos relacionados con la adquisición o instalación de activos fijos. Incluye los gastos por materiales y factores de producción, incluida la mano de obra, si se producen bienes por cuenta propia.

La inversión real también incluye las compras de tierras y terrenos y los activos intangibles); Transferencias de Capital (gastos sin contraprestación, con el objeto de que los diferentes agentes económicos públicos, privados o externos beneficiarios, se capitalicen mediante inversiones reales o financieras) e Inversión Financiera (gastos que efectúa la Administración Nacional en aportes de capital; adquisición de acciones u otros valores representativos de capital de empresas públicas, así como de instituciones nacionales e internacionales; y la concesión de préstamos a corto y largo plazo, de carácter reintegrable, otorgados en forma directa o mediante instrumentos de deuda que se acuerdan a instituciones del sector público, del sector externo y otras entidades y personas de existencia visible)

En el caso misionero, los gastos de capital del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $2.775,6 millones, equivalente al 4,4% del total devengado en la provincia. En este punto, la inversión real directa representa el 53% del total del gasto de capital, y las transferencias corrientes el restante 47%.

Entre las transferencias de capital, podemos desagregar los destinatarios: la Universidad Nacional de Misiones recibió $7,5 millones; otros institutos de enseñanza $7,7 millones; Instituciones Sociales y Culturales sin fines de lucro $23,4 millones; para cooperativas se erogó $70,3 millones.

Por su parte, el Gobierno misionera recibió $765,5 millones de transferencias de capital, y los organismos descentralizados provinciales otros $436,1 millones.

¿Qué y cuánto falta?

Como se mencionó en el título de esta columna, según el presupuesto vigente, lo que resta por erogar en lo que queda del año en Misiones por parte del Estado nacional es un total de $29.824,2 millones.

Por supuesto que la mayor parte de ese total se orienta a jubilaciones, remuneraciones, pensiones, prestaciones de la seguridad social y gastos de funcionamiento. Si analizamos en términos de recursos directos a la administración provincial, restarían por ejecutar transferencias corrientes por $120 millones para organismos descentralizados provinciales y otros $1.100,2 millones de transferencias de capital. Además, por inversión real directa resta ejecutar casi $500 millones.

Además de esto, todavía queda una partida de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por ejecutar por $20 mil millones, por lo que a Misiones podría corresponderle $600 millones (ya accedió a $1.299 millones).

Todo esto parecería sonar como mucho dinero. De hecho, lo es. Pero la pandemia vino a agravar todo. De hecho, si hacemos las comparaciones entre los recursos que recibió la provincia (automáticos, no automáticos y presupuestarios – aún con partidas extraordinarias) con la pérdida de recursos ocasionados por la pandemia (y el arrastre de la recesión), Misiones está en terreno negativo: más de tres mil millones de pesos de pérdida es la estimación, algo que le sucede a la gran mayoría de las provincias.

Por ALEJANDRO PEGORARO. Director de Consultora Politikon Chaco.

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La construcción y el gasto de capital lideran la recuperación misionera

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Todos los indicadores económicos nacionales y provinciales sufrieron caídas de gran magnitud entre los meses de abril y mayo particularmente, a partir de la irrupción de la pandemia y la instauración del aislamiento social, preventivo y obligatorio (APSO), generando así una profunda depresión en sectores claves de la economía nacional, que venían en picada producto de la recesión económica que el país atravesaba ya desde mediados de 2018. 

En ese marco, estamos prestando particular atención a la evolución mensual de ciertas variables, de modo tal de poder visualizar si “lo peor ya pasó” o si, por lo contrario, no se ven aún indicios de recuperación alguna. 

El comportamiento de las provincias argentinas es bastante heterogéneo. En parte, porque la situación sanitaria no es igual en todos los casos, y porque, además, hay provincias que no tienen la fuerza estructural suficiente para salir “más rápido” del momento más profundo de la crisis. 

Veamos que está pasando en Misiones, en función de distintos indicadores que relevamos mes a mes. 

En primer lugar, durante la semana pasada, desde Politikon dimos a conocer un informe (se puede ver acá) sobre el empleo registrado en la construcción, que nos mostraba que Misiones tuvo un buen repunte en el mes de junio, habiendo crecido un 4,9% respecto a junio, siendo así el primer crecimiento en términos mensuales desde febrero o, dicho de otra forma, el primer crecimiento desde la pandemia. Si bien en términos absolutos los puestos de trabajo están todavía por debajo de los niveles pre pandemia, se alejó bastante del piso tocado en abril. 

Esto lo vinculamos de manera directa, dado el sector en particular del que hablamos, con el consumo de cemento, un informe que también hemos publicado y se puede ver acá. En junio había mostrado un crecimiento total del 19,3% mensual (y 7,7% interanual) y ese dato positivo resultó en otro que fue el incremento de empleo formal mencionado anteriormente. Pero, además, tenemos el dato ya de julio de este indicador: Misiones mostró un nuevo crecimiento en el consumo de cemento: creció 12,2% mensual (y 8,2% interanual), el mayor de todo el NEA en ambos casos, lo que genera que la proyección de puestos de trabajo registrados en la construcción del mes de julio sea altamente positiva. 

La recuperación (gradual) de este sector será fundamental en una provincia como Misiones que se caracterizó siempre por ser una donde la inversión de capital tiene un alto peso y, por ende, la obra (tanto pública como privada) cobran relevancia y son un sector importante de la economía provincial. No la mayor, pero si importante. 

En la columna de la semana pasada (ver acá) destacamos esta cuestión del gasto de capital, y hoy ampliamos ese concepto, a partir de otro informe publicado en la semana (ver acá): las variables antes analizadas del comportamiento de la construcción (cemento y empleo formal) se ven fortalecidas con la inversión que realiza el estado nacional en Misiones, que acumulado a julio 2020 totalizó $2.378 millones, creciendo a nivel interanual un 47,4% (único en la región), pero además, confirma lo anteriormente detallado: junio y julio dieron un enorme empujón. De hecho, en julio, la inversión de capital nacional en Misiones creció, respecto a junio, 67,8%, y en junio ya había crecido 62% contra mayo. 

A nivel local, no podemos saber el gasto devengado que hizo la provincia en inversión de capital, ya que el gobierno aún no actualizó (al cierre de esta columna) las planillas de la cuenta ahorro – inversión – financiamiento. De hecho, Misiones es una de las únicas seis provincias del país que no publicaron aún en su web oficial dichos datos correspondientes al primer trimestre del año, siendo que ya estamos cerca de terminar el tercero. Punto negativo para el gobierno que ha modernizado el sitio web de Hacienda, brindando muchísimos datos nuevos (y relevantes), pero no lo está actualizando al tiempo debido. De hecho, al cierre de esta columna, la web oficial de Hacienda directamente estaba caída. 

Lo mismo ocurre con la recaudación provincial: si bien se puede hacer proyecciones en función del comportamiento de otras variables, la información oficial de la recaudación provincial no se actualiza (hasta el cierre de esta columna) desde diciembre 2019

Estas ultimas aclaraciones se hacen en un tono constructivo: así como se destacó la importancia de los datos públicos (y en formato accesible) que ofrece la provincia, particularmente desde su ultima modernización, es justo reclamar la información faltante que es de suma relevancia, como ser la cuenta ahorro inversión financiamiento de la Administración Pública No Financiera provincial, el stock de deuda pública provincial, y la recaudación tributaria misionera. 
No es un mero reclamo ciudadano, sino un compromiso provincial asumido en el marco del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, y si bien este organismo afirma que la información fue recibida por parte de las autoridades provinciales, aclara que hay información pendiente (a revisión), a la vez que no han sigo publicados en la web oficial.

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Inversión pública para el 2021

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$5.018 millones de pesos es la inversión pública anunciada por el Presidente Alberto Fernández para la provincia de Misiones, que abarcan la finalización de la obra de Autopista Ruta Nacional N° 12 (tramo Cerro Corá y Santa Ana), la construcción de 5 nuevos accesos y colectoras. Además de ese monto, este anuncio prevé la generación de 300 empleos directos.

El monto total a invertir según lo detallado anteriormente, equivale a 160% de lo que, hasta principios de agosto, el estado nacional había invertido en Misiones en concepto de capital. Por supuesto que no será realizado en su totalidad de una sola vez, pero sin dudas permite ya proyectar un fin de año con un balance positivo (en términos de recursos de inversión) para Misiones.

Este anuncio se da en el marco del inicio del debate de Presupuesto 2021 de la provincia, donde desde el propio gobierno dieron a conocer en primer lugar los ejes claves del mismo, al tiempo que la Cámara de Representantes provincial dio inicio formal a su discusión la semana pasada.

El foco puesto al momento de su presentación estuvo puesto en el gasto social, de modo tal de garantizar contención, acompañamiento y desarrollo de políticas públicas tendientes al desarrollo familiar, en un contexto donde seguirán existiendo secuelas de la grave situación vivida (y que aún vivimos) por la pandemia que es la gran protagonista del 2020.

Sin embargo, en esta columna de hoy queremos desarrollar con algo más de profundidad otro aspecto clave del presupuesto provincial, que tiene que ver con la inversión pública, más específicamente, con el gasto de capital que realiza la provincia.

Como ya hemos mencionado en otras oportunidades, Misiones se caracteriza como la provincia del NEA con mayores niveles de gasto de capital sobre el total de sus gastos, y de hecho, las propias calificadores de riesgo como Moodys señalan “los altos gastos de capital” de la provincia en el marco de la evaluación de sus resultados fiscales.

Si tomamos los presupuestos provinciales entre 2015 y 2020, e incorporamos el proyecto 2021, notamos que Misiones ha tenido un promedio de inversión de capital del 30% del total de presupuesto, con un pico en 2015 con el 33,9% y un piso del 26,7% en 2019.

En ese marco, si hacemos una desagregación del gasto de capital, observamos que los “trabajos públicos” representan entre el 71 y 74% del total, y el gobierno misionero sostiene su importancia dentro del presupuesto al expresar que “es un rubro muy importante en el presupuesto provincial” y que “nuestro proyecto misionerista lo ha utilizado desde siempre como uno de los motores del desarrollo económico de la provincia”.

De hecho, este ítem solo, en el proyecto 2021 tiene una asignación del 19,9% del presupuesto, un nivel similar al promedio histórico de los últimos años.

Esta proyección no solo consolido el perfil de gasto de Misiones de los últimos años, sino que además la sigue diferenciando, como decíamos antes, de sus pares del NEA, donde el promedio de inversión de capital sobre el total del presupuesto no superó en el período de referencia al 25%.

A los $28.133,3 millones presupuestados para “trabajos públicos” en 2021 se le suman otros $5.990,5 de inversión en “bienes de capital” (equipamiento para crear otros bienes, como maquinaria vial); otros $112 millones en “bienes preexistentes” (adquisición de bienes físicos ya existentes), y $4.124 millones en “inversión financiera” (erogaciones que incrementan el activo del estado provincial, mediante inversiones en empresas y préstamos a otros sectores, entre otros).

Si comparamos estos puntos respecto al presupuesto 2020, notamos que el gasto en “trabajos públicos” crece un 22,7%, en bienes preexistentes un 62,3% y en inversión financiera un 17,9%. El total de las erogaciones de capital crece un 20% contra un 27% de incremento del total del presupuesto. La explicación de esta diferencia es muy clara: la necesidad de darle mayor atención presupuestaria al gasto social, donde predomina el gasto denominado “corriente”.

Aún así, lo novedoso de este presupuesto es que, aun incrementando el gasto social, el gasto de capital se mantuvo medianamente estable en valores históricos, lo que permite a la provincia sostener un ritmo de inversión pública acorde a los últimos años.

Por último, y no menos importante: el peso de los servicios de la deuda. En el presupuesto 2020, los intereses de la deuda acumulaban un gasto por $775,3 millones; en el proyecto 2021, caen a $589,1: un descenso del 24,6%, y en términos de participación en el total de las erogaciones, pasa de un 0,7% de 2020 al 0,4% en 2021. Una nueva buena noticia en términos de gestión de la deuda. A su vez, las erogaciones para atender la amortización de la deuda crecen un 46,7% a precios corrientes, pero no afecta para nada en su participación sobre el total.

En relación a esto último, un comentario: en los últimos días los gobernadores llegaron a un acuerdo con el presidente para postergar los vencimientos del primer desembolso del crédito del Fondo de Garantía de Sustentabilidad que las provincias tomaron en 2016. Dicho vencimiento incluía la totalidad del capital y una porción de intereses y se descontaban directamente de la coparticipación en su goteo diario.

En el caso de Misiones, implicaba un descuento de $992 millones de capital y otros 150 millones de intereses, que equivalían a un 29% del total de la coparticipación neta que recibió en julio. No caben dudas que iba a generar un enorme stress de caja en un contexto de caídas reales de los recursos, por lo cual dicha medida (que está sujeta a la aprobación de una ley que debe realizarse lo más rápido posible) trae tranquilidad a las administraciones provinciales.

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El impacto del alza de precios en la mesa de los habitantes del NEA

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Durante la semana, el INDEC dio a conocer los datos de inflación del mes de julio en todo el país, desagregado por regiones. En ese marco, se destaca que el NEA continúa teniendo el laza de precios más alto del país tanto en el acumulado del 2020 como en la variación interanual.

Esta es una situación que se repite desde hace ya un tiempo: el NEA tuvo la inflación interanual más alta del país entre febrero y agosto 2019; en septiembre el NOA lo superó, y desde octubre 2019 a julio 2020 el NEA volvió a encabezar. Pero en este último mes se dio una “novedad”: la variación interanual del alza de precios venia experimentando una desaceleración desde diciembre 2019, pero en julio volvió a crecer: este fenómeno se dio solo en el NEA y en la Patagonia, mientras que en el resto de las regiones continúa en descenso.

Los números finales hablan por sí solos, pero en post de entender como impacta de manera más especifica en nuestra región, queremos profundizar un poco más en los precios.

Junto con los datos del índice y sus variaciones, INDEC publica mes a mes un listado de “precios promedio” por regiones de un conjunto de productos de la canasta. Si bien, debe aclarase, hacia dentro de la región los precios tienen diferencias (en algunos casos, bastante importantes), este grupo de datos nos permite analizar regiones y ver la posición del NEA respecto a otras en el país.

El conjunto de productos con precios promedios está compuesto de 14 elementos: 11 alimenticios y 3 de limpieza. Si consolidamos los precios promedio de los productos alimenticios en el NEA, observamos que el incremento interanual de sus precios fue del 52,7% en julio: el más alto de todo el país. De hecho, ninguna de las demás regiones mostró un incremento por encima de los cincuenta puntos.

Si consolidamos los datos de los productos de limpieza, en el NEA fueron un 46,7% más caros que en julio 2019: nuevamente, la mayor alza de precios de todo el país. Solo en el NEA y en NOA, de hecho, superó los cuarenta puntos.

Ahora bien, si consolidamos los catorce productos tomados de referencia, en el NEA nos muestra una variación interanual de sus precios del 51,9%: la más alta de todo el país, siendo (de nuevo) la única región que supera los cincuenta puntos.

Esto que proponemos no se trata de una calculo “paralelo” de inflación. De hecho, por definición la inflación es un fenómeno mucho más abarcativo que la simple comparación de precios promedios de una canasta limitada de productos. Pero de lo que se trata esto es ver como impacta las subas de precios en nuestra región, que tiene los peores indicadores socioeconómicos y laborales del país.

Veamos un ejemplo concreto: preparar un pastel de papa (suponiendo que se utiliza un kilo de carne picada común, un kilo de papa y media docena de huevos) en el NEA cuesta un 62,8% más que en julio de 2019; en este caso, solo el GBA mostró un aumento mayor (+63%), ya que el precio de la carne aumentó más que en el NEA.

Observando los productos en particular, vemos la brecha de precios por región: el NEA tiene el pan más barato que las demás regiones; pero paga la leche y el aceite más caro que en otras, con brechas de hasta el 14%. El arroz, por su parte, lo pagamos hasta un 12,6% mas que en el GBA, por ejemplo.

En cuatro productos específicos el NEA tuvo el mayor incremento de precios: aceite de litro y medio, docena huevos de gallina, detergente líquido por 750 cc, y los 1000 cc de lavandina: todos productos esenciales en cualquier familia. El kilo de pan, a su vez, creció un 36,7%; el kilo de harina de trigo común un 43%; el arroz un 76%, el kilo de carne picada común un 58,5%, la docena de huevos +74,5%, el kilo de papa +75,3% y el kilo de azúcar +79,9%.

Todos estos indicadores deben verse, además, en relación al aumento salarial.

Lamentablemente, hay una gran carencia de datos en este punto: no existe información oficial actualizada de los salarios promedios por provincia ni regiones, y por ende, vamos a tomar un salario sectorial para graficar: el de los trabajadores de la construcción. En Misiones, en julio de 2019 la canasta de productos de referencia que veníamos mencionado tenía un valor de $826,04, por lo cual, un trabajador registrado del sector de la construcción podía adquirir 31,8 canastas de ese tipo; en julio 2020 puede adquirir solo 29. Esto significa un recorte de más de dos kilos de pan, dos kilos de carne, dos kilos de pollo, entre otros.

Tal como se mencionó al inicio, dentro de las regiones hay diferencias de precios (por eso el indicador tomado son precios promedios), pero no pueden especificarse del todo por falta de datos. Para tomar un punto de comparación, la Canasta Básica Alimenticia (CBA) de Misiones es un 3% más barata que la de Chaco (siempre pensado para una familia tipo de dos adultos y dos niños) pero la Canasta Básica Total (CBT) es un 0,9% más cara.

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El empleo privado volvió a mostrar caídas y pone en alerta a las provincias

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La pandemia y su impacto en la actividad económica nacional continúa generando duros golpes en las provincias: se conocieron los datos oficiales del empleo privado registrado del mes de mayo 2020, y volvió a mostrar un preocupante escenario, en el marco de un contexto donde el empleo ya venía siendo muy golpeado, sobre todo en los últimos dos años.

Analizando los datos, la cantidad de asalariados registrados del sector privado en mayo 2020, segundo mes completo de aislamiento social, preventivo y obligatorio, mostró una caída del total nacional del 4,8% respecto al mismo mes del año anterior, lo que equivale a 294.628 empleos menos. A su vez, comparando con el mes de abril 2020, en todo el país cayó un 0,1%, que equivale a la desaparición de 5.911 asalariados del sector privado en solo un mes.

En relación a lo que se observó en abril, el golpe de mayo fue menos duro, pero engrosa una situación de crisis laboral que la Argentina ya venía atravesando desde el 2018.

En ese marco, Misiones no escapa a la situación de crisis: el empleo privado volvió a tener un fuerte derrumbe: entre mayo 2019 y mayo 2020 la provincia perdió 6.268 empleos en el sector privado: una caída del 5,8%, que la convierte en la provincia con la séptima mayor caída en todo el país, y la primera en el NEA, seguida por Formosa – 5,3%, Chaco -5,0% y Corrientes -3,9%). Si lo medimos en términos absolutos, esos 6,3 mil empleos privados perdidos son también la mayor en el NEA: Chaco, que se ubica segunda en la región, perdió 3,6 mil, pero se trata de algo completamente lógico ya que Misiones tiene 33 mil asalariados mas que el Chaco.

Si el análisis comparativo lo hacemos en la serie desestacionalizada (variación mensual), respecto a abril 2020, se observa en mayor medida el golpe que trajo el Covid19: el empleo registrado privado en Misiones cayó un 0,5%, lo que equivale a que hubo una merma de 455 puestos de trabajo en solo un mes, nuevamente la mayor de toda la región del NEA tanto en términos porcentuales como absolutos. Además, a nivel nacional, se ubica como la provincia con la quinta mayor caída.

Si bien este descenso es muy inferior al que mostró abril, viene a profundizar la problemática del empleo privado.

Tal como ya hemos afirmado en otras columnas para ECONOMIS, la pandemia impacta duro a un sector laboral privado ya muy golpeado: Misiones, en la comparación interanual, acumula 21 meses consecutivos de descensos del empleo privado, igual situación de Chaco y Formosa (24 meses consecutivos cada una), Corrientes (9 meses consecutivos), y el total nacional (22 meses).

Pero si queremos abocarnos exclusivamente al período atravesado por el COVID, tomando la serie marzo – mayo 2020, observamos que Misiones repite comportamiento comparado con el resto de las jurisdicciones del país: mantiene la quinta mayor caída del país con una variación negativa del 2,8%. Todas las jurisdicciones del país experimentan caídas, pero en un extremo tenemos a La Pampa con -0,1%, y del otro, a La Rioja, con -7,1%.

Sin dudas, el Estado nacional por su lado, y el provincial por el otro, han realizado esfuerzos para que los impactos se minimicen en el mayor grado posible, desde diferentes aspectos: fomento al consumo, contención financiera familiar, aportes a empresas para pago de salarios, entre otras. Pero la fuerza de pandemia, efectivizada en la cuarentena, es mucho más poderosa y genera esta situación crítica, en un país donde, repetimos, ya veníamos atravesando una grave situación en materia de empleo privado, entre otros.

¿Qué podemos esperar para los datos de junio? Según la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo nacional, el empleo privado volvería a caer, pero con menor velocidad que abril y mayo, ya que en muchas partes del país se pasó de un “aislamiento obligatorio” al “distanciamiento”, generando así la reactivación de numerosas actividades productivas.

Sin embargo, la recuperación del empleo será un enorme desafío para el gobierno nacional y para las provincias, y demandará no solo esfuerzos significativos sino también, y sobre todo, tiempo.

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