Alejandro Pegoraro

Director de Consultora Politikon Chaco

Misiones terminó el segundo trimestre con déficit financiero ¿Es para preocuparse?

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Empecemos esta columna por el final. Es decir, dando la respuesta a la pregunta realizada en el título de la misma. La respuesta es NO. No es para preocuparse que la provincia de Misiones haya finalizado el segundo trimestre del año con un déficit financiero, a pesar de los buenos resultados que había mostrado en los períodos anteriores. Veamos punto por punto el estado de situación de las cuentas públicas misioneras, acumulados a junio 2020 para desgranar esta cuestión.

Misiones en el acumulado enero a junio 2020 finalizó con un total de ingresos corrientes que ascendió a los $54.893,5 millones, y muestra un incremento del 35,9% respecto al mismo periodo del año 2019. Primer indicador: ingresos con caídas reales, al haber quedado bastante por debajo de la inflación del mismo período. ¿Qué se destaca en este marco?

Por un lado, los Ingresos Tributarios totalizaron $43.027,2 millones y representan el 78,4% del total de los ingresos corrientes. Dentro de ellos, los de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensaciones) representan el 69,1%, pero crecieron a nivel interanual apenas un 26,8%; por su parte, los ingresos tributarios de origen provincial representan el 30,9% del total de los tributarios, pero crecieron a un ritmo mayor: +49,5%. Esto nos muestra que el efecto pandemia sobre la recaudación afectó en un nivel mucho mayor a la recaudación nacional y en menor medida a la provincial que, de hecho, muestra un incremento real.

Por su parte, los ingresos corrientes por Contribuciones a la Seguridad Social representan el 12,3% del total, y tuvieron un incremento interanual del 45,4%; los Ingresos No Tributarios representan apenas el 0,7% del total (+3,1% interanual) y los ingresos por Rentas de la Propiedad participan del 1% del total y han tenido una caída interanual significativa: -43%, pero se trata de valores marginales por lo cual no impacta demasiada en el conjunto de los ingresos.

El punto más relevante en esta cuestión viene de la mano de las Transferencias Corrientes: representan el 7,7% del total y crecieron un 103,4%, que se explica por la asistencia del estado nacional a las provincias (vía ATN y FFDP) en el marco de la pandemia. Para graficar mejor el impacto de estas transferencias, se puede observar su participación sobre el total: así como es del 7,7% en la actualidad, en el mismo período de 2019 fue del 5,1%.

Vamos a los gastos corrientes: totalizaron $47.569,9 millones y crecieron a nivel interanual un 42,3%, levemente por debajo de la inflación, pero varios puntos por encima de los ingresos corrientes (6,4 p.p por encima). En este punto, los Gastos de Consumo se llevan la mayor parte de la torta: representa el 49,6% del total y crecieron en el último año un 30,9%. Dentro de este punto encontramos los gastos de personal (léase, salarios públicos) que representan el 85,9% del total de los gastos de consumo y crecieron 29,7% interanual.

Luego encontramos a las Rentas de la Propiedad, que no es otra cosa que el pago de servicios de intereses y gastos de la deuda pública: representa apenas el 0,7% del gasto corriente y a nivel interanual, cayó 6,5%. Una buena noticia: Misiones está reduciendo el gasto de pago de deuda. De hecho, la participación en el total de período enero – junio 2019 fue del 1%, y ahora cae al 0,7%.

Por su parte, las Prestaciones de la Seguridad Social representan el 10,9% del total del gasto corriente, con incremento del 30% interanual, y las Transferencias Corrientes participan del 38,7% del total y subieron un 67,1% interanual, el alza más significativa dentro de este punto. Razones: las mismas que las explicadas para las transferencias recibidas por la provincia y que, en este caso, la administración misionera transfiere a su vez a distintos sectores como contención de la emergencia.

Vamos a la cuestión de capital. Los ingresos de Capital de Misiones finalizaron el período enero – junio 2020 totalizando $1.476,7 millones, un 68,9% más que en el mismo período 2019. Dentro de estos, encontramos los Recursos Propios de Capital que representan solo el 0,1% del total, pero cayeron un 66% interanual; las Transferencias de Capital que participan del 66,5% del total y crecieron un 114,4% interanual; y la Disminución de la Inversión Financiera que representa el 33,4% del total y creció un 19,9%.

Por su parte, los Gastos de Capital totalizaron $8.916,6 millones, crecieron un 33,5%.

Aquí la Inversión Real Directa es el punto más importante, ya que representa el 86,9% del total y mostró un incremento interanual del 34,6%; a su vez, las Transferencias de Capital representan solo el 5,2% del total, pero crecieron de manera significativa (+83,8%), y la Inversión Financiera participa del 7,9% del total (+5,4% interanual).

¿A que llegamos con todo esto? Resumamos: los ingresos corrientes de Misiones equivalen al 97,4% del total de los ingresos misioneros; y los ingresos de capital solo el 2,6%. En total de los ingresos de la provincia fue de $56.370,2 millones.

Los gastos corrientes de la provincia (aquellos que financian el propio funcionamiento del Estado, salarios, jubilaciones, política social, pago de deuda, etc) representan el 84,2% del total del gasto misionero, y los Gastos de capital (los que permite la ejecución de obras) el 15,8%. El total de los gastos de Misiones fue por $56.486,5 millones.

¿Cómo llegar a los resultados primarios y financieros? En primer lugar, el resultado primario de Misiones se obtiene observando los ingresos totales y los gastos primarios. ¿Qué son los gastos primarios? Es la totalidad del gasto realizado, pero sin incluir el pago de servicios de deuda. Por ende, el total del gasto primario misionero fue por $56.139,4 millones.

Entonces, el resultado primario misionero para el periodo enero – junio 2020 fue superavitario en $230,7 millones. Si tomamos los resultados primarios trimestrales desde el primer trimestre 2018 al II trimestre 2020, vemos que Misiones siempre tuvo superávit en este punto. La particularidad que se observa en este II trimestre 2020 fue que se trata del superávit más bajo de la serie. ¿Por qué? Ya vamos a llegar a eso.

Vamos al resultado financiero: este es un dato que sí incluye los servicios de deuda y, por ende, se trata de observar la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales. En este punto, Misiones mostró un déficit de $116,4 millones. Observando la serie mencionada anteriormente, vemos que en solo dos trimestres (sobre un total de 10) Misiones tuvo déficit financiero. El otro fue en el tercer trimestre 2019 (cabe la aclaración sobre este punto: todos los datos aquí mostrados son en etapa devengada, pero la información del 3er trimestre 2019 es en etapa “pagado”, ya que la provincia no tiene publicada la etapa devengada solo en ese período).

Ahora vamos al por qué de la situación y a explicar el motivo por el cual estos resultados misioneros no deben ser preocupantes. En primer lugar, el hecho de sostener un resultado primario superavitario ya es en sí una buena noticia, y que haya sido el más bajo en diez trimestres está explicado por el propio contexto. El gobierno provincial, como casi todas las otras provincias, debió realizar erogaciones extraordinarias en un contexto de emergencia sanitaria y económica por que cayó una pandemia que nadie esperaba. Sostener dicho superávit en un escenario como el actual es sumamente positivo, y cabe destacar que los aportes nacionales ayudaron para eso (si bien, como hemos insistido tantas veces, Misiones es la menos favorecida en el NEA, fueron claves los aportes recibidos)

En relación al déficit financiero de $116,4 millones, hay que mirarlo también en su contexto. A lo dicho anteriormente, se le suman dos factores: en primer lugar, el hecho de que la provincia redujo el peso del pago de la deuda, que como detallamos antes, paso del 1% al 0,7% en la actualidad, colaborando en achicar el déficit. De hecho, el stock de deuda pública se redujo un 7%, una noticia de enorme relevancia que lo trataremos en otro momento.

El otro factor tiene que ver con una cuestión de neto índole político: la decisión de no ajustar el gasto. El gobierno de la provincia de Misiones aún en este contexto difícil no realizó grandes ajustes y, por el contrario, incentivó el gasto en algunos aspectos que son centrales para la provincia, como ser la inversión de capital y el fomento al consumo; a lo que se suma los incrementos salariales en esta segunda parte del año cuyos impactos fiscales veremos dentro de unos meses.

Para decirlo claramente: el déficit financiero de Misiones fue generado de manera consciente con la firma decisión de no ajustar el gasto para no perjudicar a la provincia. Estamos en un contexto donde el desequilibrio fiscal es menos importante que la contención a la población en tiempos de emergencia, y aún con eso, también no debe dejar de mencionarse que este déficit es de apenas el 0,2% del total de los ingresos, por ende, es “fácilmente” recuperable.

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“La lucha por más federalismo”; Misiones en el período 2010-2019

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El tema que dominó en la agenda pública de esta semana fue sin dudas la decisión del presidente Alberto Fernández de quitarle recursos de coparticipación a la CABA para pasarlo a un fondo especial para la provincia de Buenos Aires. Esta medida disparó en primer lugar la discusión sobre si la CABA recibe más de lo que debería, y terminó generando un debate mucho más amplio y que es sin duda uno de los grandes temas que la democracia argentina aún no supo resolver: la coparticipación federal.

No es objetivo de esta columna hacer un resumen de la historia de la coparticipación porque ya se ha hablado y mucho de eso. Pero no se puede dejar de mencionar que las situaciones provinciales (en términos económicos, sociales y demográficos) no son iguales a las del año 1988, año de la sanción de la ley que rige la distribución de recursos por coparticipación. Ello generó enormes asimetrías entre las provincias, pero al mismo tiempo, impulsó un debate que muchas veces tiene serios errores de concepto.

Desde el punto de vista político, el federalismo argentino (como lo establece el artículo 1º de la Constitución Nacional) es un sistema que confiere autonomía a los niveles de gobierno subnacionales (provincias). Ahora bien, el federalismo fiscal lo que implica es una descentralización de potestades tributarias y un sistema de transferencias de recursos recaudados a las provincias.

El federalismo, en términos fiscales, establece que el sistema a aplicar sea “solidario y equitativo”. Sin embargo, en términos prácticos dichos conceptos no siempre van de la mano. De hecho, casi nunca lo hacen, y menos en el sistema actual de reparto.

Si queremos ser “solidarios”, las provincias más robustas fiscalmente deberían ceder recursos en pos de aquellas que son más débiles; si queremos ser “equitativos”, no debe cederse nada, sino ajustar las transferencias en función de los desempeños propios.

En el sistema actual predomina más la solidaridad que la equidad, y cuando se habla de “más federalismo”, se entremezclan deseos en una misma bandera. ¿Cómo se explica que, en la carta firmada por 19 gobernadores al presidente en apoyo de la medida tomada, haya algunos que son fuertemente beneficiadas por el sistema actual – caso Formosa, y otros donde se claramente perjudicados – caso Misiones?

¿Gildo Insfran y Oscar Herrera Ahuad hablan de lo mismo cuando firman una carta solicitando más federalismo? Claramente no. En el primer caso, pide más asistencia del Estado a una provincia donde más el 90% de los recursos son de origen nacional; en el segundo caso, pide ajustar asimetrías para que su provincia empiece a recibir los recursos que debería haber recibido hace tiempo. La bandera es la misma. El fondo es completamente distinto.

Vemos la situación del NEA para observar en particular el caso misionero.

Para hacer este análisis, se tomo el período 2010-2019, para no ir tan atrás en la serie histórica y poder enfocar mejor el argumento. En todo este período, Misiones ha ido por detrás del resto de las provincias en transferencias automáticas (coparticipación y leyes especiales, sin contar FO.FE.SO ni Compensaciones). Si consolidamos la serie, en todo ese período a Misiones ingresaron $169.315 millones por este concepto. Chaco recibió $249.692 millones, Corrientes $189.333 millones y Formosa $181.276 millones. Es decir, quedó doce mil millones abajo que la provincia que le sigue.

Ahora bien, la situación que da origen a lo dicho anteriormente tiene que ver con la participación de las provincias sobre el total repartido. En la distribución secundaria (la que se hace a las provincias) de los recursos por coparticipación, Misiones tuvo un promedio en este periodo 2010-2019 del 3,4%, la más baja de la región y que se explica porque en la ley de origen del actual sistema de reparto ya tenía esa asignación.

Formosa participa del 3,6% del total; Corrientes del 3,8% y Chaco del 5% (todos promedios para el período 2010-2019).

Esos son los promedios solo de la distribución secundaria, por lo cual no contempla el caso de la CABA y su incremento de puntos de 2016. Si tomamos a la CABA para ver el total de las 24 jurisdicciones, la participación promedio misionera cae al 3,3%.

En paralelo a esto, vemos como evolucionó la población de cada provincia, a partir de los datos de proyecciones que realiza el INDEC para cada año. Ya desde el año 2010 Misiones es la provincia con más población del NEA, y fue incrementándose a una tasa promedio del 1,3% por año, llegando al 2019 a una población total de 1.247.362 personas. El Chaco es la provincia que le sigue con una población de 1.192.616 personas, y creció a una tasa promedio del 1,2% por año. Corrientes creció a un ritmo promedio de 1% y Formosa lo hizo en un 0,9% anual.

Entonces: no solo Misiones es la provincia con mayor población, sino que además en la que crece más rápido en términos demográficos en el NEA. Pero sigue siendo la que menos recursos recibe.

Esto generó una situación alarmante en la provincia: entre 2010 y 2019 la brecha entre las provincias de recursos de origen nacional medidos per cápita se incrementó notablemente. En 2010, a nivel per cápita recibió $3.082,5 por misionero (la menor de la región); pero Formosa (la más alta de la región) recibió $6.543,8. Una brecha de 112%. Para 2019, los recursos de origen nacional automáticos (RON) per cápita fue de $38.485,9, y para Formosa de $87.154,6: una brecha del 126%.

Más: entre 2010 y 2019 la población misionera creció un 12% y los RON un 46,1%; pero en Chaco fue de 10,4% y 46,2%; en Formosa fue de 8,8% y 46,7% y en Corrientes de 9,2% y 46,3%.

La conclusión es una sola: hay cada vez menos recursos para los misioneros en este sistema de reparto.

Por último, otro dato a analizar. ¿Qué hubiese pasado si a Misiones le asignaban medio punto más en la distribución secundaria? Solo medio punto (0,5%). La provincia hubiese captado $25.314 millones en el período.

El reclamo misionero es totalmente justo, fundado y necesario. Más federalismo es empezar a reducir asimetrías y esas asimetrías son claras en el caso de Misiones.

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Treinta mil millones

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Treinta mil millones de pesos es lo que al Estado nacional resta ejecutar presupuestariamente en Misiones. Acumulado a agosto, la ejecución presupuestaria totalizaba (devengado) $63.556,08 millones en la tierra colorada. Veamos en que consiste ese gasto y que resta hasta fines de año.

En primer lugar, algo muy importante a destacar: esos sesenta y tres mil millones de pesos mencionados anteriormente no son únicamente transferencias al gobierno o inversión de capital, sino que se trata del acumulado de gasto a cargo del Estado nacional, que incluye, entre otras cosas, pagos de salarios de empleados públicos nacionales con asiento en Misiones, jubilaciones y pensiones, asignaciones familiares, así como también, el gasto de funcionamiento del Estado en las oficinas nacionales que están en la provincia, como ser, por ejemplo, la resma de papel A4 en la oficina de Anses de Posadas.

Una primera forma de analizar el gasto es a partir de su clasificación económica, que se divide en gastos corrientes y gastos de capital.

Entre los gastos corrientes encontramos a los Gastos de consumo (erogaciones que realiza la Administración Nacional en la producción de bienes y servicios públicos de utilidad directa para los destinatarios. Comprenden las remuneraciones), las Transferencias corrientes (erogaciones destinadas a financiar a agentes económicos, y no involucran una contraprestación efectiva de bienes y servicios. Los respectivos importes no son reintegrables por los beneficiarios), Prestaciones de la Seguridad Social (abarca erogaciones destinadas a financiar programas sociales directo a los agentes económicos), e Impuestos Directos, entre otros.

En el caso misionero, los gastos corrientes del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $60.686,10, el 95,6% del total devengado en la provincia, y predomina las transferencias corrientes con el 47% del total de los gastos corrientes.

Entre las transferencias corrientes encontramos, entre otras cosas, los recursos que el Estado nacional envió de manera directa al gobierno provincial, que totalizan $4.090,5 millones: $1.944 millones fueron a la administración central misionera; otros $1.082 millones a organismos descentralizados de la provincia; $1.005,5 fueron transferidos en el marco del Acuerdo Nación Provincias (Ley 27.260) y $58,6 al instituto de seguridad social de la provincia.

Por jubilaciones y/o retiros el Estado nacional gastó en Misiones un total de $14.0239 millones, por Pensiones otros $13.648,3 millones; en Becas se erogaron $260,5 millones y en el concepto “Ayuda Sociales a las personas” (auxilios o ayudas especiales acordados a personas. Si bien incluye también gastos en concepto de premios y recompensas abonados por los organismos en certámenes, premios a la calidad, en reconocimiento por acciones destacadas, entre otros, el mayor monto actual se da por la emergencia a partir de la pandemia) se llegan devengados $21.072,6 millones.

Luego encontramos otras transferencias a instituciones, como ser $51,2 millones a los bomberos voluntarios, $3 millones a grupos de teatro independientes y $2,4 millones a salas de teatro; y hubo otros $12,5 millones destinados a actividades científicas y académicas.

Por el Régimen Federal de Promoción Forestal y Cumplimiento Ley 25.080, el Estado nacional erogó en Misiones $33,3 millones; mientras que, por su parte, se transfirieron $1.963,76 a la Universidad Nacional de Misiones para financiar gastos corrientes. A la Universidad Nacional del Alto Uruguay, por ese mismo fin, se transfirieron $51 millones.

Todo lo detallado previamente tiene que ver con el gasto corriente en Misiones por parte del Estado nacional. Veamos que pasó con el gasto de capital.

Los gastos de capital son aquellos destinados a la adquisición o producción de bienes materiales e inmateriales y a inversiones financieras, los cuales incrementan el activo del Sector Público Nacional y sirven como instrumentos para la producción de bienes y servicios. Incluye, asimismo, las transferencias de capital que incrementan el activo de los destinatarios.

Los gastos de capital se desagregan en Inversión Real Directa (gastos destinados a la adquisición o producción por cuenta propia de bienes de capital, como ser edificaciones, instalaciones, construcciones y equipos que sirven para producir otros bienes y servicios. Se incluyen las ampliaciones y modificaciones de los activos fijos que mejoren su productividad o prolonguen su vida de modo considerable, así como los gastos relacionados con la adquisición o instalación de activos fijos. Incluye los gastos por materiales y factores de producción, incluida la mano de obra, si se producen bienes por cuenta propia.

La inversión real también incluye las compras de tierras y terrenos y los activos intangibles); Transferencias de Capital (gastos sin contraprestación, con el objeto de que los diferentes agentes económicos públicos, privados o externos beneficiarios, se capitalicen mediante inversiones reales o financieras) e Inversión Financiera (gastos que efectúa la Administración Nacional en aportes de capital; adquisición de acciones u otros valores representativos de capital de empresas públicas, así como de instituciones nacionales e internacionales; y la concesión de préstamos a corto y largo plazo, de carácter reintegrable, otorgados en forma directa o mediante instrumentos de deuda que se acuerdan a instituciones del sector público, del sector externo y otras entidades y personas de existencia visible)

En el caso misionero, los gastos de capital del Estado nacional acumulado a agosto (devengado) totalizaron $2.775,6 millones, equivalente al 4,4% del total devengado en la provincia. En este punto, la inversión real directa representa el 53% del total del gasto de capital, y las transferencias corrientes el restante 47%.

Entre las transferencias de capital, podemos desagregar los destinatarios: la Universidad Nacional de Misiones recibió $7,5 millones; otros institutos de enseñanza $7,7 millones; Instituciones Sociales y Culturales sin fines de lucro $23,4 millones; para cooperativas se erogó $70,3 millones.

Por su parte, el Gobierno misionera recibió $765,5 millones de transferencias de capital, y los organismos descentralizados provinciales otros $436,1 millones.

¿Qué y cuánto falta?

Como se mencionó en el título de esta columna, según el presupuesto vigente, lo que resta por erogar en lo que queda del año en Misiones por parte del Estado nacional es un total de $29.824,2 millones.

Por supuesto que la mayor parte de ese total se orienta a jubilaciones, remuneraciones, pensiones, prestaciones de la seguridad social y gastos de funcionamiento. Si analizamos en términos de recursos directos a la administración provincial, restarían por ejecutar transferencias corrientes por $120 millones para organismos descentralizados provinciales y otros $1.100,2 millones de transferencias de capital. Además, por inversión real directa resta ejecutar casi $500 millones.

Además de esto, todavía queda una partida de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) por ejecutar por $20 mil millones, por lo que a Misiones podría corresponderle $600 millones (ya accedió a $1.299 millones).

Todo esto parecería sonar como mucho dinero. De hecho, lo es. Pero la pandemia vino a agravar todo. De hecho, si hacemos las comparaciones entre los recursos que recibió la provincia (automáticos, no automáticos y presupuestarios – aún con partidas extraordinarias) con la pérdida de recursos ocasionados por la pandemia (y el arrastre de la recesión), Misiones está en terreno negativo: más de tres mil millones de pesos de pérdida es la estimación, algo que le sucede a la gran mayoría de las provincias.

Por ALEJANDRO PEGORARO. Director de Consultora Politikon Chaco.

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La construcción y el gasto de capital lideran la recuperación misionera

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Todos los indicadores económicos nacionales y provinciales sufrieron caídas de gran magnitud entre los meses de abril y mayo particularmente, a partir de la irrupción de la pandemia y la instauración del aislamiento social, preventivo y obligatorio (APSO), generando así una profunda depresión en sectores claves de la economía nacional, que venían en picada producto de la recesión económica que el país atravesaba ya desde mediados de 2018. 

En ese marco, estamos prestando particular atención a la evolución mensual de ciertas variables, de modo tal de poder visualizar si “lo peor ya pasó” o si, por lo contrario, no se ven aún indicios de recuperación alguna. 

El comportamiento de las provincias argentinas es bastante heterogéneo. En parte, porque la situación sanitaria no es igual en todos los casos, y porque, además, hay provincias que no tienen la fuerza estructural suficiente para salir “más rápido” del momento más profundo de la crisis. 

Veamos que está pasando en Misiones, en función de distintos indicadores que relevamos mes a mes. 

En primer lugar, durante la semana pasada, desde Politikon dimos a conocer un informe (se puede ver acá) sobre el empleo registrado en la construcción, que nos mostraba que Misiones tuvo un buen repunte en el mes de junio, habiendo crecido un 4,9% respecto a junio, siendo así el primer crecimiento en términos mensuales desde febrero o, dicho de otra forma, el primer crecimiento desde la pandemia. Si bien en términos absolutos los puestos de trabajo están todavía por debajo de los niveles pre pandemia, se alejó bastante del piso tocado en abril. 

Esto lo vinculamos de manera directa, dado el sector en particular del que hablamos, con el consumo de cemento, un informe que también hemos publicado y se puede ver acá. En junio había mostrado un crecimiento total del 19,3% mensual (y 7,7% interanual) y ese dato positivo resultó en otro que fue el incremento de empleo formal mencionado anteriormente. Pero, además, tenemos el dato ya de julio de este indicador: Misiones mostró un nuevo crecimiento en el consumo de cemento: creció 12,2% mensual (y 8,2% interanual), el mayor de todo el NEA en ambos casos, lo que genera que la proyección de puestos de trabajo registrados en la construcción del mes de julio sea altamente positiva. 

La recuperación (gradual) de este sector será fundamental en una provincia como Misiones que se caracterizó siempre por ser una donde la inversión de capital tiene un alto peso y, por ende, la obra (tanto pública como privada) cobran relevancia y son un sector importante de la economía provincial. No la mayor, pero si importante. 

En la columna de la semana pasada (ver acá) destacamos esta cuestión del gasto de capital, y hoy ampliamos ese concepto, a partir de otro informe publicado en la semana (ver acá): las variables antes analizadas del comportamiento de la construcción (cemento y empleo formal) se ven fortalecidas con la inversión que realiza el estado nacional en Misiones, que acumulado a julio 2020 totalizó $2.378 millones, creciendo a nivel interanual un 47,4% (único en la región), pero además, confirma lo anteriormente detallado: junio y julio dieron un enorme empujón. De hecho, en julio, la inversión de capital nacional en Misiones creció, respecto a junio, 67,8%, y en junio ya había crecido 62% contra mayo. 

A nivel local, no podemos saber el gasto devengado que hizo la provincia en inversión de capital, ya que el gobierno aún no actualizó (al cierre de esta columna) las planillas de la cuenta ahorro – inversión – financiamiento. De hecho, Misiones es una de las únicas seis provincias del país que no publicaron aún en su web oficial dichos datos correspondientes al primer trimestre del año, siendo que ya estamos cerca de terminar el tercero. Punto negativo para el gobierno que ha modernizado el sitio web de Hacienda, brindando muchísimos datos nuevos (y relevantes), pero no lo está actualizando al tiempo debido. De hecho, al cierre de esta columna, la web oficial de Hacienda directamente estaba caída. 

Lo mismo ocurre con la recaudación provincial: si bien se puede hacer proyecciones en función del comportamiento de otras variables, la información oficial de la recaudación provincial no se actualiza (hasta el cierre de esta columna) desde diciembre 2019

Estas ultimas aclaraciones se hacen en un tono constructivo: así como se destacó la importancia de los datos públicos (y en formato accesible) que ofrece la provincia, particularmente desde su ultima modernización, es justo reclamar la información faltante que es de suma relevancia, como ser la cuenta ahorro inversión financiamiento de la Administración Pública No Financiera provincial, el stock de deuda pública provincial, y la recaudación tributaria misionera. 
No es un mero reclamo ciudadano, sino un compromiso provincial asumido en el marco del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal, y si bien este organismo afirma que la información fue recibida por parte de las autoridades provinciales, aclara que hay información pendiente (a revisión), a la vez que no han sigo publicados en la web oficial.

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Inversión pública para el 2021

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$5.018 millones de pesos es la inversión pública anunciada por el Presidente Alberto Fernández para la provincia de Misiones, que abarcan la finalización de la obra de Autopista Ruta Nacional N° 12 (tramo Cerro Corá y Santa Ana), la construcción de 5 nuevos accesos y colectoras. Además de ese monto, este anuncio prevé la generación de 300 empleos directos.

El monto total a invertir según lo detallado anteriormente, equivale a 160% de lo que, hasta principios de agosto, el estado nacional había invertido en Misiones en concepto de capital. Por supuesto que no será realizado en su totalidad de una sola vez, pero sin dudas permite ya proyectar un fin de año con un balance positivo (en términos de recursos de inversión) para Misiones.

Este anuncio se da en el marco del inicio del debate de Presupuesto 2021 de la provincia, donde desde el propio gobierno dieron a conocer en primer lugar los ejes claves del mismo, al tiempo que la Cámara de Representantes provincial dio inicio formal a su discusión la semana pasada.

El foco puesto al momento de su presentación estuvo puesto en el gasto social, de modo tal de garantizar contención, acompañamiento y desarrollo de políticas públicas tendientes al desarrollo familiar, en un contexto donde seguirán existiendo secuelas de la grave situación vivida (y que aún vivimos) por la pandemia que es la gran protagonista del 2020.

Sin embargo, en esta columna de hoy queremos desarrollar con algo más de profundidad otro aspecto clave del presupuesto provincial, que tiene que ver con la inversión pública, más específicamente, con el gasto de capital que realiza la provincia.

Como ya hemos mencionado en otras oportunidades, Misiones se caracteriza como la provincia del NEA con mayores niveles de gasto de capital sobre el total de sus gastos, y de hecho, las propias calificadores de riesgo como Moodys señalan “los altos gastos de capital” de la provincia en el marco de la evaluación de sus resultados fiscales.

Si tomamos los presupuestos provinciales entre 2015 y 2020, e incorporamos el proyecto 2021, notamos que Misiones ha tenido un promedio de inversión de capital del 30% del total de presupuesto, con un pico en 2015 con el 33,9% y un piso del 26,7% en 2019.

En ese marco, si hacemos una desagregación del gasto de capital, observamos que los “trabajos públicos” representan entre el 71 y 74% del total, y el gobierno misionero sostiene su importancia dentro del presupuesto al expresar que “es un rubro muy importante en el presupuesto provincial” y que “nuestro proyecto misionerista lo ha utilizado desde siempre como uno de los motores del desarrollo económico de la provincia”.

De hecho, este ítem solo, en el proyecto 2021 tiene una asignación del 19,9% del presupuesto, un nivel similar al promedio histórico de los últimos años.

Esta proyección no solo consolido el perfil de gasto de Misiones de los últimos años, sino que además la sigue diferenciando, como decíamos antes, de sus pares del NEA, donde el promedio de inversión de capital sobre el total del presupuesto no superó en el período de referencia al 25%.

A los $28.133,3 millones presupuestados para “trabajos públicos” en 2021 se le suman otros $5.990,5 de inversión en “bienes de capital” (equipamiento para crear otros bienes, como maquinaria vial); otros $112 millones en “bienes preexistentes” (adquisición de bienes físicos ya existentes), y $4.124 millones en “inversión financiera” (erogaciones que incrementan el activo del estado provincial, mediante inversiones en empresas y préstamos a otros sectores, entre otros).

Si comparamos estos puntos respecto al presupuesto 2020, notamos que el gasto en “trabajos públicos” crece un 22,7%, en bienes preexistentes un 62,3% y en inversión financiera un 17,9%. El total de las erogaciones de capital crece un 20% contra un 27% de incremento del total del presupuesto. La explicación de esta diferencia es muy clara: la necesidad de darle mayor atención presupuestaria al gasto social, donde predomina el gasto denominado “corriente”.

Aún así, lo novedoso de este presupuesto es que, aun incrementando el gasto social, el gasto de capital se mantuvo medianamente estable en valores históricos, lo que permite a la provincia sostener un ritmo de inversión pública acorde a los últimos años.

Por último, y no menos importante: el peso de los servicios de la deuda. En el presupuesto 2020, los intereses de la deuda acumulaban un gasto por $775,3 millones; en el proyecto 2021, caen a $589,1: un descenso del 24,6%, y en términos de participación en el total de las erogaciones, pasa de un 0,7% de 2020 al 0,4% en 2021. Una nueva buena noticia en términos de gestión de la deuda. A su vez, las erogaciones para atender la amortización de la deuda crecen un 46,7% a precios corrientes, pero no afecta para nada en su participación sobre el total.

En relación a esto último, un comentario: en los últimos días los gobernadores llegaron a un acuerdo con el presidente para postergar los vencimientos del primer desembolso del crédito del Fondo de Garantía de Sustentabilidad que las provincias tomaron en 2016. Dicho vencimiento incluía la totalidad del capital y una porción de intereses y se descontaban directamente de la coparticipación en su goteo diario.

En el caso de Misiones, implicaba un descuento de $992 millones de capital y otros 150 millones de intereses, que equivalían a un 29% del total de la coparticipación neta que recibió en julio. No caben dudas que iba a generar un enorme stress de caja en un contexto de caídas reales de los recursos, por lo cual dicha medida (que está sujeta a la aprobación de una ley que debe realizarse lo más rápido posible) trae tranquilidad a las administraciones provinciales.

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