El informe de diciembre de 2024 de CB Consultora Opinión Pública destacó a los mandatarios más valorados de Argentina, colocando a líderes de Misiones entre los mejores a nivel nacional. Hugo Passalacqua, gobernador de la provincia, y Leonardo Stelatto, intendente de Posadas, se encuentran entre los principales referentes políticos del país por su alta aprobación.
El ranking de gobernadores es encabezado por Maximiliano Pullaro, de Santa Fe, quien obtuvo un 62,4% de aprobación, seguido de Osvaldo Jaldo (Tucumán) con un 62,2% e Ignacio Torres (Chubut), con un 61,1%. Hugo Passalacqua, con un 57,9% de imagen positiva, ocupa el quinto lugar y destaca como el mandatario mejor posicionado del NEA. Este reconocimiento refleja el respaldo a su gestión, marcada por un enfoque en el desarrollo económico y social de Misiones.
Stelatto, el intendente mejor valorado del país En el ámbito municipal, Leonardo Stelatto, intendente de Posadas, volvió a consagrarse como el líder con mayor imagen positiva entre los intendentes a nivel nacional, alcanzando un 58,7% de aprobación. Lo siguen Gustavo Sastre, de Puerto Madryn, con un 57,3%, y Gustavo Saadi, de San Fernando del Valle de Catamarca, con un 57,1%. El éxito de Stelatto radica en su trabajo enfocado en modernizar los servicios públicos y potenciar el crecimiento urbano de la capital misionera.
Misiones en el centro de la escena La presencia destacada de Passalacqua y Stelatto en los rankings nacionales no solo reafirma su popularidad, sino que también posiciona a Misiones como una provincia con liderazgos fuertes y comprometidos. En un contexto político complejo, los mandatarios locales logran consolidar su gestión y proyectar a la provincia en el escenario político nacional.
En el marco del Día Internacional del Yaguareté, que se conmemora este 29 de noviembre, WWF y Fundación Vida Silvestre presentan “Conectando Puntos: el impacto socioeconómico de los hábitats del yaguareté en Latinoamérica”,un informe que cuantifica la importancia de los hábitats de este emblemático felino y destaca su relevancia como bastiones de ecosistemas cruciales, generadores de servicios ambientales esenciales. De acuerdo con los resultados, los servicios ecosistémicos generados en 15 Paisajes Prioritarios para el Yaguareté* alcanzan un valor estimado de entre 1.5 y 4 billones de USD al año, superando hasta seis veces la actividad económica de la región. Según el estudio, la selva de Misiones, al tener la mayor población de yaguaretés salvajes -al menos 100 de los 250 que se estima hay en la Argentina-, tiene un valor ecosistémico aproximado de entre 21,8 y 57 mil millones de dólares.
El reporte señala que estas áreas estratégicas, seleccionadas por su importancia ecológica para la especie y su capacidad para sostener poblaciones saludables de yaguaretés y otros servicios ambientales vitales, abarcan 244.3 millones de hectáreas en 14 países, albergan a 62 millones de personas y generan anualmente $708.3 mil millones de USD en actividad económica (comercio, transporte, banca y educación). Mientras que, por hectárea, estos paisajes aportan entre $15,800 y $22,200 USD anuales en servicios ecosistémicos de aprovisionamiento, regulación y culturales, como la provisión de alimentos y recursos naturales, el suministro de agua limpia y la estabilidad climática.
“El yaguareté es mucho más que un símbolo cultural; representa un recurso estratégico para la estabilidad ambiental y económica de la región. Proteger sus hábitats significa también resguardar una fuente de riqueza natural que impulsa el desarrollo sostenible en América Latina”, señaló Roberto Troya, director regional para América Latina y el Caribe de WWF.
Para María José Villanueva, coordinadora de conservación de Latinoamérica y el Caribe y Líder de la Iniciativa Yaguareté de WWF, “este informe es un llamado a la acción para gobiernos, instituciones financieras, empresas y sociedad civil. Invertir en la conservación de los hábitats del yaguareté no solo es una responsabilidad ambiental, sino también una estrategia económica de alto valor. La importancia de estos ecosistemas debe ser reconocida y protegida con el compromiso de todos los sectores”.
“El yaguareté, presente Argentina en la selva misionera, el Gran Chaco, las Yungas y recientemente reintroducido en los Esteros del Iberá, en Corrientes es un símbolo de nuestra biodiversidad y un indicador clave de la salud de nuestros ecosistemas. En Misiones, los esfuerzos de conservación dieron resultados, con un aumento en la población de este majestuoso felino, pero aún queda mucho por hacer. Proteger al yaguareté significa garantizar la integridad de los ecosistemas que sostienen la vida, no solo para la fauna, sino también para las personas que dependemos de los servicios ecosistémicos que nos brinda. Este Día del yaguareté es una oportunidad para reforzar nuestro compromiso con su conservación y con un futuro en armonía con la naturaleza”, expresó Manuel Jaramillo, director general de Fundación Vida Silvestre Argentina. Agregó “Con menos de 250 individuos en Argentina, su supervivencia depende de nuestra acción urgente. Es esencial fortalecer las medidas de conservación, no solo para proteger al felino más grande de América, sino para preservar la biodiversidad asociada en los ecosistemas que habita, garantizando así un presente y futuro sustentable“.
La metodología utilizada en el reporte se basa en datos de estudios de valoración económica y coberturas de suelo disponibles en la región; además incluye estudios de caso en 5 paisajes —Selva Maya (México), Cuenca del bajo Pastaza (Ecuador), Suroeste de la Amazonía (Bolivia), Pantanal (Paraguay) y Misiones-Alto Paraná (Argentina)—que ofrecen una visión de las percepciones locales, que podrían guiar esfuerzos de conservación en contextos particulares.
El felino más grande del continente enfrenta serias amenazas debido a la pérdida histórica del 50% de su hábitat, la cacería en represalia y los cambios ambientales, entre otros. Actualmente, se estima que existen alrededor de 173,000 yaguaretés en 18 países de América Latina. Es por lo anterior, que este Día Internacional del Yaguareté, WWF y Fundación Vida Silvestre Argentina destacan la necesidad urgente de aumentar el apoyo financiero para la conservación de sus hábitats, convoca a todos los sectores a reconocer el valor de proteger los 15 Paisajes Prioritarios del Yaguareté y a reforzar las políticas de conservación que aseguren un futuro más sostenible para todos, donde la biodiversidad y los recursos naturales puedan seguir sustentando la vida y la economía en América Latina.
El mundo está dividido en siete continentes en total.
Si quieres que sea divertido, hagamos una lista musical,
Empezamos con el pequeñito y terminamos con el colosal…
En Estados Unidos, es muy posible que los niños vuelvan de la escuela cantando esa cancioncilla pegajosa, u otra parecida. Pero, ¿existen realmente siete continentes?
Por Matt Kaplan, New York Times. Cualquiera con un mapa puede ver que Asia y Europa están conectadas. Por eso se les suele llamar Eurasia. La división es bastante arbitraria, más cultural que científicamente definida. Entonces, ¿podríamos decir que en realidad solo hay seis continentes?
Es solo el primer paso resbaloso sobre una pendiente bien engrasada. ¿Qué pasa con América del Norte y Asia?
Están conectados por el estrecho de Bering, antaño tierra seca atravesada por el hombre e inundada solo en un pasado geológicamente reciente. Técnicamente, Asia, Norteamérica y Europa son un solo continente. ¿Eso significa que solo hay cinco?
Otros expertos sostienen que cinco, seis y siete son erróneos y abogan por ocho continentes. Incluso hay quien llega a decir que solo hay dos.
Escondida dentro de la simplicidad de la canción, existe una ilusión de acuerdo general sobre el número de continentes.
La disputa surge en parte porque en realidad hay dos tipos de continentes: los que reconocen las culturas de todo el mundo y los que reconocen los geólogos. Las culturas pueden definir un continente como quieran, mientras que los geólogos tienen que utilizar una definición. Y la investigación geológica de los últimos años ha hecho que la definición de los límites continentales sea menos sencilla de lo que parecía, ya que los investigadores han encontrado pruebas de material continental inesperado.
“Esto despierta un gran interés porque tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de los mecanismos de separación de los continentes, la formación de los océanos y las placas tectónicas”, dijo Valentin Rime, geólogo de la Universidad de Friburgo, en Suiza. Y añadió: “Pero tras la emoción vienen la comprobación rigurosa y el debate para asegurarnos de que las pruebas son sólidas”.
Desde el punto de vista geológico, para ser un continente, un trozo del planeta tiene que reunir cuatro características:
Una gran elevación respecto al fondo oceánico.
Una amplia gama de rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias ricas en sílice.
Una corteza más gruesa que la corteza oceánica circundante.
Límites bien definidos en torno a una zona suficientemente extensa.
Los tres primeros requisitos figuran en casi todos los manuales de geología. Pero no ocurre lo mismo con el cuarto. Lo que es “suficientemente grande” o lo “bien definidos” que tienen que estar los límites de un posible continente son cuestiones que se discuten con menos frecuencia, a menos que un geólogo esté estudiando trozos del planeta que están a punto de ser continentales.
“Cualquier cosa lo suficientemente grande como para cambiar el mapa del mundo es importante”, dijo Nick Mortimer, geólogo del instituto de investigación GNS Science, propiedad del gobierno neozelandés. “Etiquetar e identificar una parte de la Tierra como continente, incluso uno pequeño, delgado y sumergido, es más informativo que dejar el mapa en blanco”.
Esto crea problemas a la hora de enumerar los continentes.
Pensemos en Islandia, que se asienta sobre una grieta que se extiende alrededor de la Tierra, la rama atlántica de la dorsal oceánica media. La actividad volcánica separa lentamente las placas tectónicas sobre las que descansan Norteamérica y Europa. La mayor parte de la dorsal se encuentra bajo el océano. Sin embargo, en Islandia se encuentra por encima del nivel del mar.
Otro enigma es que los volcanes suelen escupir lava de corteza continental fundida, a pesar de que Islandia está a miles de kilómetros de cualquier continente. Por eso, algunos geólogos sospechan que Islandia no es una isla solitaria en el mar, sino que forma parte de un continente (aunque eso también puede ser complicado).
Esta idea encuentra apoyo en la costa oriental de África.
Una dorsal oceánica en el Mar Rojo divide África de Asia. Esta separación se está produciendo a la velocidad a la que crecen las uñas. A lo largo de la mayor parte de la dorsal, la separación es directa. Pero la separación es mucho más complicada donde el Mar Rojo se encuentra con el Golfo de Adén. En lugar de un punto obvio de adelgazamiento donde se está formando la corteza oceánica, la corteza continental entre África y Asia se está astillando en cientos de trozos. En ese lugar, no hay un punto obvio donde termine África y comience Asia.
“Es como un caramelo muy fuerte y muy grueso que se estira, pero no se rompe”, dijo Gillian Foulger, geóloga de la Universidad de Durham, Inglaterra.
Rime y sus colegas publicaron recientemente un estudio en la revista Geology que demuestra que Islandia también tiene un caramelo muy estirado bajo los mares que la rodean. En lugar de una ruptura limpia entre Norteamérica y Europa, parece haber una compleja mezcla de magma y fragmentos de corteza continental esparcidos en un camino entre las dos masas de tierra que atraviesa Islandia. Al igual que el punto donde se unen el Mar Rojo y el Golfo de Adén, no hay un punto claro donde termine Norteamérica y empiece Europa.
Por supuesto, si África sigue unida a Asia a través del golfo de Adén y Norteamérica sigue unida a Europa, esto estropea un poco la cantinela de los “siete continentes”. Si la corteza entre estos continentes se estira pero no se rompe, ¿está lo suficientemente bien definida como para identificar las dos masas de tierra como continentes separados? ¿O siguen siendo uno solo?
Luego está Nueva Zelanda, que realmente estropea las cosas para la canción.
Aunque a menudo se agrupa a Nueva Zelanda y Australia, no están en el mismo continente. Mientras que Australia se considera un continente por derecho propio, la noción de que Nueva Zelanda forma parte de su propio continente, Zelandia, es un argumento más reciente.
Las plataformas sumergidas que se elevan por encima del fondo del océano se extienden kilómetros más allá de la pequeña nación insular. A lo largo de los bordes de esas plataformas, hay aguas profundas y corteza oceánica que es más delgada que la corteza debajo de las plataformas. Las perforaciones practicadas, las muestras de dragado de los fondos marinos y las rocas recogidas en la región demuestran que la gigantesca masa sobre la que se asienta Nueva Zelanda está compuesta por rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias ricas en sílice, al igual que ocurre en el resto de los continentes.
Aunque pocos piensan en Zelandia como un continente en términos culturales, “cada vez se reconoce más como un continente geológico”, dijo Mortimer.
Pero no todos están de acuerdo, y señalan ese entrometido cuarto criterio ignorado en la mayoría de los libros de texto. La corteza que compone Zelandia tiene entre 10 y 30 kilómetros de espesor, lo que la hace más gruesa que los siete kilómetros de la mayor parte de la corteza oceánica. Pero no es tan gruesa como la corteza de otros continentes, que suele tener entre 30 y 46 kilómetros. Esto hace que los límites entre Zelandia y el océano estén menos definidos y sean más difíciles de discernir. El tamaño también plantea problemas. Con 4,9 millones de kilómetros cuadrados, Zelandia es mucho más pequeña que Australia, que solo tiene 7,7 millones de kilómetros cuadrados.
Además, Zelandia está sumergida en su mayor parte. Estar por encima del agua no forma parte de la definición geológica de continente, pero sí parece importar culturalmente, porque la gente está acostumbrada a pensar que los continentes son tierra firme.
Los geólogos siguen discutiendo qué significan estos descubrimientos sobre la corteza continental y oceánica para el número de continentes. Lo que es seguro es que la investigación está revelando que hay más de una manera de que dos continentes se separen, y que la división no siempre es limpia o incluso completa.
“Básicamente, solo hay dos grandes continentes”, dijo Rime. “La Antártida y todo lo demás, ya que América del Sur está conectada a América del Norte a través de Panamá, América del Norte está conectada a Asia a través del estrecho de Bering, y Asia está conectada a Europa, África y Australia a través de los Urales, el Sinaí e Indonesia, respectivamente”.
Mortimer no está de acuerdo.
“Zelandia está separada de Australia por una depresión oceánica de 25 kilómetros de ancho y 3600 metros de profundidad”, dijo. “Según la lógica de Valentin, eso significaría que en realidad hay tres continentes”.
Pero reconoció cierta incertidumbre, añadiendo: “A menos que se descubra que la depresión es corteza continental muy profunda, como en el caso de Islandia, en cuyo caso Zelandia sería una parte de Australia”.
Y luego está la posibilidad de que Islandia esté asentada sobre su propio gran trozo de corteza libre flotante como quizá el continente número 9.
“De ser cierto, ‘Islalandia’ se uniría a una creciente comunidad de continentes grandes y pequeños”, dijo Foulger.
Culturalmente, esta investigación y los argumentos que suscita no cambian nada, lo cual es bueno, porque si solo hubiera dos continentes, no habría una melodía contagiosa para que la cantaran los niños.
En las Jornadas Tecnológicas de la Yerba Mate en Apóstoles, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones brindó una capacitación en producción orgánica como un modelo rentable y sustentable que potencia el crecimiento del sector yerbatero.
Con el objetivo de incentivar prácticas sostenibles y mejorar la competitividad del sector yerbatero, el Ministerio del Agro y la Producción, encabezado por Facundo López Sartori, lleva adelante un bloque específico de producción orgánica en el marco de las Jornadas Tecnológicas de la Yerba Mate. A esta edición, que se desarrolla en el contexto de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, se sumaron el INTA, el INYM, el municipio de Apóstoles, el Ministerio de Agricultura Familiar y el RENATRE, en articulación para brindar a los productores información de punta para mejorar sus prácticas productivas y adaptarlas a un mercado cada vez más exigente.
La subsecretaria de Desarrollo Vegetal, Luciana Imbrogno, destacó la importancia de la jornada: “Desde el Ministerio ofrecemos herramientas para que más productores se sumen a la producción orgánica. Este enfoque no solo cuida el ambiente y la salud de las personas, sino que permite obtener un producto diferenciado y de valor agregado que incrementa la rentabilidad y la sostenibilidad de los establecimientos yerbateros“.
En el encuentro se abordaron temas fundamentales para el sector, como el estado actual de la producción orgánica en Misiones, el proceso de conversión de un yerbal tradicional a uno orgánico y los beneficios de adoptar sistemas agroforestales. Para los productores, la transición a lo orgánico también implica la posibilidad de implementar sistemas de trazabilidad que respalden la transparencia y calidad del producto en el mercado. Este sistema de trazabilidad permite que el consumidor final conozca el origen, las prácticas de producción y los estándares de calidad de la yerba mate, lo que asegura la autenticidad del producto misionero, aumenta su competitividad y responde a la demanda creciente de consumidores que buscan productos sostenibles y certificados.
La Directora de Yerba Mate y Té, Tatiana Bida, resaltó que las jornadas no solo facilitan el intercambio de conocimientos y experiencias entre productores, técnicos y estudiantes, sino que también impulsan un debate necesario sobre el desarrollo sostenible del sector yerbatero. “Estas jornadas son una oportunidad para fortalecer la producción orgánica y la sostenibilidad en el sector, así como para seguir avanzando en el camino de la diversificación productiva y de mercado,” expresó Bida.
La producción orgánica de yerba mate se basa en prácticas agrícolas que priorizan técnicas naturales que conservan la fertilidad del suelo y protegen la biodiversidad. Al trabajar en armonía con el entorno, el productor orgánico contribuye a la salud del ecosistema y reduce la contaminación en el agua y el suelo. Además, la yerba mate orgánica suele tener una alta demanda tanto en mercados nacionales como internacionales, donde los consumidores valoran su origen ecológico y están dispuestos a pagar un precio superior por un producto certificado y respetuoso con el ambiente. Así, quienes optan por la producción orgánica tienen la oportunidad de acceder a nuevos mercados y mejorar sus ingresos, gracias al valor agregado de un producto auténtico y trazable.
Esta iniciativa refleja el compromiso del Gobierno de Misiones con el desarrollo de un sector yerbatero innovador y adaptado a las necesidades del mercado actual, promoviendo una producción que genere ingresos, pero que también respete el ambiente y fortalezca el arraigo de las comunidades yerbateras en toda la provincia.
El 11 de noviembre a las 9 horas en Silicon Misiones, se entregará equipamiento para Smart Farming y Smart Innova, una iniciativa del SPEPM en conjunto con la Cámara de Representantes de la provincia, Silicon, ISES, Escuela de Robótica e Inglés, IMac, Ticmas, gobierno de la provincia y Red de Escuelas Innova que moderniza la enseñanza agrícola mediante tecnología y formación docente.
Las escuelas agrícolas de la provincia recibirán equipamiento de alta tecnología como parte de la iniciativa Smart Farming, una línea de acción dedicada a transformar el aprendizaje en las aulas. Este evento es parte de un proyecto que viene tomando forma en Misiones bajo el nombre de Smart Innova, impulsado por el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM), que busca cambiar el enfoque de la educación desde sus cimientos, llevando herramientas tecnológicas a las instituciones privadas del sistema.
De acuerdo con el SPEPM, el objetivo es claro: integrar la tecnología en la educación pública de gestión privada y fortalecer el Modelo Educativo Misionerista. “Estamos profundizando estas líneas de acción en la educación pública de gestión privada, promoviendo la economía del conocimiento y fortaleciendo la red el Modelo Educativo Misionerista a partir de la entrega de:
1. Herramientas y tecnologías
2. Capacitaciones, formaciones y acompañamiento a las instituciones y docentes
3. Fortaleciendo las SMART SCHOOLL (Escuelas Inteligentes)
4. Fomentando la Red de Ciudadanos inteligentes”
dejando en claro que la provincia quiere que sus estudiantes no se limiten a manejar una computadora; la idea es enseñar a usar la tecnología en el día a día, desde la práctica agrícola hasta la formación de redes inteligentes.
La Agricultura Inteligente (Smart Farming) pretende que los estudiantes de las escuelas agrícolas trabajen con tecnología que no suele estar a su alcance. Equipos, software, algoritmos de análisis de datos aplicados al campo, simulaciones de ambientes y otras herramientas que, de alguna manera, pretenden enseñar a producir de una forma que pocos conocen aún. Este es un intento de crear entornos digitales en el aula, donde el estudiante deje de mirar hacia atrás, hacia lo que ya fue, y apunte hacia los modelos de producción que se perfilan como necesarios en los próximos años.