Arguello Juan Carlos

Periodista, director de Economis

¿Cinco? ¿Siete? ¿Cuántos continentes hay? La respuesta quizá no es la que esperas

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El mundo está dividido en siete continentes en total.

Si quieres que sea divertido, hagamos una lista musical,

Empezamos con el pequeñito y terminamos con el colosal…

En Estados Unidos, es muy posible que los niños vuelvan de la escuela cantando esa cancioncilla pegajosa, u otra parecida. Pero, ¿existen realmente siete continentes?

Por Matt Kaplan, New York Times. Cualquiera con un mapa puede ver que Asia y Europa están conectadas. Por eso se les suele llamar Eurasia. La división es bastante arbitraria, más cultural que científicamente definida. Entonces, ¿podríamos decir que en realidad solo hay seis continentes?

Es solo el primer paso resbaloso sobre una pendiente bien engrasada. ¿Qué pasa con América del Norte y Asia?

Están conectados por el estrecho de Bering, antaño tierra seca atravesada por el hombre e inundada solo en un pasado geológicamente reciente. Técnicamente, Asia, Norteamérica y Europa son un solo continente. ¿Eso significa que solo hay cinco?

Otros expertos sostienen que cinco, seis y siete son erróneos y abogan por ocho continentes. Incluso hay quien llega a decir que solo hay dos.

Escondida dentro de la simplicidad de la canción, existe una ilusión de acuerdo general sobre el número de continentes.

La disputa surge en parte porque en realidad hay dos tipos de continentes: los que reconocen las culturas de todo el mundo y los que reconocen los geólogos. Las culturas pueden definir un continente como quieran, mientras que los geólogos tienen que utilizar una definición. Y la investigación geológica de los últimos años ha hecho que la definición de los límites continentales sea menos sencilla de lo que parecía, ya que los investigadores han encontrado pruebas de material continental inesperado.

“Esto despierta un gran interés porque tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión de los mecanismos de separación de los continentes, la formación de los océanos y las placas tectónicas”, dijo Valentin Rime, geólogo de la Universidad de Friburgo, en Suiza. Y añadió: “Pero tras la emoción vienen la comprobación rigurosa y el debate para asegurarnos de que las pruebas son sólidas”.

Desde el punto de vista geológico, para ser un continente, un trozo del planeta tiene que reunir cuatro características:

  • Una gran elevación respecto al fondo oceánico.
  • Una amplia gama de rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias ricas en sílice.
  • Una corteza más gruesa que la corteza oceánica circundante.
  • Límites bien definidos en torno a una zona suficientemente extensa.

Los tres primeros requisitos figuran en casi todos los manuales de geología. Pero no ocurre lo mismo con el cuarto. Lo que es “suficientemente grande” o lo “bien definidos” que tienen que estar los límites de un posible continente son cuestiones que se discuten con menos frecuencia, a menos que un geólogo esté estudiando trozos del planeta que están a punto de ser continentales.

“Cualquier cosa lo suficientemente grande como para cambiar el mapa del mundo es importante”, dijo Nick Mortimer, geólogo del instituto de investigación GNS Science, propiedad del gobierno neozelandés. “Etiquetar e identificar una parte de la Tierra como continente, incluso uno pequeño, delgado y sumergido, es más informativo que dejar el mapa en blanco”.

Esto crea problemas a la hora de enumerar los continentes.

Pensemos en Islandia, que se asienta sobre una grieta que se extiende alrededor de la Tierra, la rama atlántica de la dorsal oceánica media. La actividad volcánica separa lentamente las placas tectónicas sobre las que descansan Norteamérica y Europa. La mayor parte de la dorsal se encuentra bajo el océano. Sin embargo, en Islandia se encuentra por encima del nivel del mar.

Otro enigma es que los volcanes suelen escupir lava de corteza continental fundida, a pesar de que Islandia está a miles de kilómetros de cualquier continente. Por eso, algunos geólogos sospechan que Islandia no es una isla solitaria en el mar, sino que forma parte de un continente (aunque eso también puede ser complicado).

Esta idea encuentra apoyo en la costa oriental de África.

Una dorsal oceánica en el Mar Rojo divide África de Asia. Esta separación se está produciendo a la velocidad a la que crecen las uñas. A lo largo de la mayor parte de la dorsal, la separación es directa. Pero la separación es mucho más complicada donde el Mar Rojo se encuentra con el Golfo de Adén. En lugar de un punto obvio de adelgazamiento donde se está formando la corteza oceánica, la corteza continental entre África y Asia se está astillando en cientos de trozos. En ese lugar, no hay un punto obvio donde termine África y comience Asia.

“Es como un caramelo muy fuerte y muy grueso que se estira, pero no se rompe”, dijo Gillian Foulger, geóloga de la Universidad de Durham, Inglaterra.

Rime y sus colegas publicaron recientemente un estudio en la revista Geology que demuestra que Islandia también tiene un caramelo muy estirado bajo los mares que la rodean. En lugar de una ruptura limpia entre Norteamérica y Europa, parece haber una compleja mezcla de magma y fragmentos de corteza continental esparcidos en un camino entre las dos masas de tierra que atraviesa Islandia. Al igual que el punto donde se unen el Mar Rojo y el Golfo de Adén, no hay un punto claro donde termine Norteamérica y empiece Europa.

Por supuesto, si África sigue unida a Asia a través del golfo de Adén y Norteamérica sigue unida a Europa, esto estropea un poco la cantinela de los “siete continentes”. Si la corteza entre estos continentes se estira pero no se rompe, ¿está lo suficientemente bien definida como para identificar las dos masas de tierra como continentes separados? ¿O siguen siendo uno solo?

Luego está Nueva Zelanda, que realmente estropea las cosas para la canción.

Aunque a menudo se agrupa a Nueva Zelanda y Australia, no están en el mismo continente. Mientras que Australia se considera un continente por derecho propio, la noción de que Nueva Zelanda forma parte de su propio continente, Zelandia, es un argumento más reciente.

Las plataformas sumergidas que se elevan por encima del fondo del océano se extienden kilómetros más allá de la pequeña nación insular. A lo largo de los bordes de esas plataformas, hay aguas profundas y corteza oceánica que es más delgada que la corteza debajo de las plataformas. Las perforaciones practicadas, las muestras de dragado de los fondos marinos y las rocas recogidas en la región demuestran que la gigantesca masa sobre la que se asienta Nueva Zelanda está compuesta por rocas ígneas, metamórficas y sedimentarias ricas en sílice, al igual que ocurre en el resto de los continentes.

Aunque pocos piensan en Zelandia como un continente en términos culturales, “cada vez se reconoce más como un continente geológico”, dijo Mortimer.

Pero no todos están de acuerdo, y señalan ese entrometido cuarto criterio ignorado en la mayoría de los libros de texto. La corteza que compone Zelandia tiene entre 10 y 30 kilómetros de espesor, lo que la hace más gruesa que los siete kilómetros de la mayor parte de la corteza oceánica. Pero no es tan gruesa como la corteza de otros continentes, que suele tener entre 30 y 46 kilómetros. Esto hace que los límites entre Zelandia y el océano estén menos definidos y sean más difíciles de discernir. El tamaño también plantea problemas. Con 4,9 millones de kilómetros cuadrados, Zelandia es mucho más pequeña que Australia, que solo tiene 7,7 millones de kilómetros cuadrados.

Además, Zelandia está sumergida en su mayor parte. Estar por encima del agua no forma parte de la definición geológica de continente, pero sí parece importar culturalmente, porque la gente está acostumbrada a pensar que los continentes son tierra firme.

Los geólogos siguen discutiendo qué significan estos descubrimientos sobre la corteza continental y oceánica para el número de continentes. Lo que es seguro es que la investigación está revelando que hay más de una manera de que dos continentes se separen, y que la división no siempre es limpia o incluso completa.

“Básicamente, solo hay dos grandes continentes”, dijo Rime. “La Antártida y todo lo demás, ya que América del Sur está conectada a América del Norte a través de Panamá, América del Norte está conectada a Asia a través del estrecho de Bering, y Asia está conectada a Europa, África y Australia a través de los Urales, el Sinaí e Indonesia, respectivamente”.

Mortimer no está de acuerdo.

“Zelandia está separada de Australia por una depresión oceánica de 25 kilómetros de ancho y 3600 metros de profundidad”, dijo. “Según la lógica de Valentin, eso significaría que en realidad hay tres continentes”.

Pero reconoció cierta incertidumbre, añadiendo: “A menos que se descubra que la depresión es corteza continental muy profunda, como en el caso de Islandia, en cuyo caso Zelandia sería una parte de Australia”.

Y luego está la posibilidad de que Islandia esté asentada sobre su propio gran trozo de corteza libre flotante como quizá el continente número 9.

“De ser cierto, ‘Islalandia’ se uniría a una creciente comunidad de continentes grandes y pequeños”, dijo Foulger.

Culturalmente, esta investigación y los argumentos que suscita no cambian nada, lo cual es bueno, porque si solo hubiera dos continentes, no habría una melodía contagiosa para que la cantaran los niños.

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El Agro promueve la producción orgánica para una yerba mate más rentable y sostenible

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En las Jornadas Tecnológicas de la Yerba Mate en Apóstoles, el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones brindó una capacitación en producción orgánica como un modelo rentable y sustentable que potencia el crecimiento del sector yerbatero.

Con el objetivo de incentivar prácticas sostenibles y mejorar la competitividad del sector yerbatero, el Ministerio del Agro y la Producción, encabezado por Facundo López Sartori, lleva adelante un bloque específico de producción orgánica en el marco de las Jornadas Tecnológicas de la Yerba Mate. A esta edición, que se desarrolla en el contexto de la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, se sumaron el INTA, el INYM, el municipio de Apóstoles, el Ministerio de Agricultura Familiar y el RENATRE, en articulación para brindar a los productores información de punta para mejorar sus prácticas productivas y adaptarlas a un mercado cada vez más exigente.

La subsecretaria de Desarrollo Vegetal, Luciana Imbrogno, destacó la importancia de la jornada: “Desde el Ministerio ofrecemos herramientas para que más productores se sumen a la producción orgánica. Este enfoque no solo cuida el ambiente y la salud de las personas, sino que permite obtener un producto diferenciado y de valor agregado que incrementa la rentabilidad y la sostenibilidad de los establecimientos yerbateros“.

En el encuentro se abordaron temas fundamentales para el sector, como el estado actual de la producción orgánica en Misiones, el proceso de conversión de un yerbal tradicional a uno orgánico y los beneficios de adoptar sistemas agroforestales. Para los productores, la transición a lo orgánico también implica la posibilidad de implementar sistemas de trazabilidad que respalden la transparencia y calidad del producto en el mercado. Este sistema de trazabilidad permite que el consumidor final conozca el origen, las prácticas de producción y los estándares de calidad de la yerba mate, lo que asegura la autenticidad del producto misionero, aumenta su competitividad y responde a la demanda creciente de consumidores que buscan productos sostenibles y certificados.

La Directora de Yerba Mate y Té, Tatiana Bida, resaltó que las jornadas no solo facilitan el intercambio de conocimientos y experiencias entre productores, técnicos y estudiantes, sino que también impulsan un debate necesario sobre el desarrollo sostenible del sector yerbatero. “Estas jornadas son una oportunidad para fortalecer la producción orgánica y la sostenibilidad en el sector, así como para seguir avanzando en el camino de la diversificación productiva y de mercado,” expresó Bida.

La producción orgánica de yerba mate se basa en prácticas agrícolas que priorizan técnicas naturales que conservan la fertilidad del suelo y protegen la biodiversidad. Al trabajar en armonía con el entorno, el productor orgánico contribuye a la salud del ecosistema y reduce la contaminación en el agua y el suelo. Además, la yerba mate orgánica suele tener una alta demanda tanto en mercados nacionales como internacionales, donde los consumidores valoran su origen ecológico y están dispuestos a pagar un precio superior por un producto certificado y respetuoso con el ambiente. Así, quienes optan por la producción orgánica tienen la oportunidad de acceder a nuevos mercados y mejorar sus ingresos, gracias al valor agregado de un producto auténtico y trazable.

Esta iniciativa refleja el compromiso del Gobierno de Misiones con el desarrollo de un sector yerbatero innovador y adaptado a las necesidades del mercado actual, promoviendo una producción que genere ingresos, pero que también respete el ambiente y fortalezca el arraigo de las comunidades yerbateras en toda la provincia.

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El futuro de la educación agrícola llega a Misiones

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El 11 de noviembre a las 9 horas en Silicon Misiones, se entregará equipamiento para Smart Farming y Smart Innova, una iniciativa del SPEPM en conjunto con la Cámara de Representantes de la provincia, Silicon, ISES, Escuela de Robótica e Inglés, IMac, Ticmas, gobierno de la provincia y Red de Escuelas Innova que moderniza la enseñanza agrícola mediante tecnología y formación docente.

 Las escuelas agrícolas de la provincia recibirán equipamiento de alta tecnología como parte de la iniciativa Smart Farming, una línea de acción dedicada a transformar el aprendizaje en las aulas. Este evento es parte de un proyecto que viene tomando forma en Misiones bajo el nombre de Smart Innova, impulsado por el Servicio Provincial de Enseñanza Privada de Misiones (SPEPM), que busca cambiar el enfoque de la educación desde sus cimientos, llevando herramientas tecnológicas a las instituciones privadas del sistema.

De acuerdo con el SPEPM, el objetivo es claro: integrar la tecnología en la educación pública de gestión privada y fortalecer el Modelo Educativo Misionerista. “Estamos profundizando estas líneas de acción en la educación pública de gestión privada, promoviendo la economía del conocimiento y fortaleciendo la red el Modelo Educativo Misionerista a partir de la entrega de: 

1. Herramientas y tecnologías

2. Capacitaciones, formaciones y acompañamiento a las instituciones y docentes 

3. Fortaleciendo las SMART SCHOOLL (Escuelas Inteligentes)

4. Fomentando la Red de Ciudadanos inteligentes”

dejando en claro que la provincia quiere que sus estudiantes no se limiten a manejar una computadora; la idea es enseñar a usar la tecnología en el día a día, desde la práctica agrícola hasta la formación de redes inteligentes. 

La Agricultura Inteligente (Smart Farming) pretende que los estudiantes de las escuelas agrícolas trabajen con tecnología que no suele estar a su alcance. Equipos, software, algoritmos de análisis de datos aplicados al campo, simulaciones de ambientes y otras herramientas que, de alguna manera, pretenden enseñar a producir de una forma que pocos conocen aún. Este es un intento de crear entornos digitales en el aula, donde el estudiante deje de mirar hacia atrás, hacia lo que ya fue, y apunte hacia los modelos de producción que se perfilan como necesarios en los próximos años.

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Viaje al corazón del hormigón: Hormisa y una certificación internacional que pocos tienen

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Lo que llama la atención apenas cruzar el pórtico es el silencio. Inesperado para una empresa de construcción que está a metros de la ruta nacional 12. Cada tanto esa calma se rompe con el ingreso de un camión o el sonido sordo de la mezcladora móvil que está en plena producción para alguna obra en marcha en la capital provincial. Pero por lo demás, silencio y una extraña pulcritud, teniendo en cuenta que se opera con basalto, arena y cemento. Sin embargo, ahí está una de las claves de la certificación internacional que conquistó Hormisa, una de las empresas del grupo Enriquez, que logró garantizar todo el proceso del hormigón armado, desde el uso y tipo de materiales, cantidades exactas, durabilidad, resistencia y transporte. 

Gian Franco Capobianco, un joven ingeniero civil venezolano de 37 años es el gerente de Producción, Venta y Calidad y Sandra Domínguez, la encargada de Gestión Documental y auditorías internas. Ambos reciben a Economis para contar los detalles de cómo llegó Hormisa a alcanzar la certificación de la Norma ISO 9001, lo que posiciona a la empresa misionera en una élite de la Argentina, donde menos del 10 por ciento de los competidores tiene esa distinción. Actualmente, cerca del 70% de los proyectos de infraestructura en la región utilizan productos de Hormisa, impactando directamente en obras viales y de construcción que mejoran la calidad de vida de los misioneros. Según el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), las empresas que implementan normas ISO logran reducir hasta un 25% en costos operativos, lo cual permite una reinversión en el crecimiento y el desarrollo de más proyectos productivos.

“Esta certificación es la garantía de calidad. Y un paso más para nosotros, que teníamos certificados otros eslabones de la cadena de producción desde hace quince años. Ahora nuestro certificado tiene un alcance total en cuanto a diseño, producción, aseguramiento de la calidad y distribución del hormigón elaborado. Eso es muy importante para Misiones y para todo el Litoral, donde tenemos clientes. Todos nuestros procesos están certificados”, explica Domínguez.

¿Qué significa todo el proceso

“Significa garantizar el proceso desde los requerimientos del cliente, tener todos los los materiales, los insumos y componentes del hormigón elaborado. Todo controlado como para que ese producto vaya de la forma que el cliente lo solicite. El principal objetivo es que ellos se encuentren satisfechos. Sin el cliente no somos nada, explica. La gestión de calidad es un día a día y todo el equipo está comprometido. Los choferes son fundamentales, por el traslado de perecederos. El grupo humano es valiosísimo”. 

“Esta renovación del certificado es un desafío, porque renovar calidad implica que todos los procesos los estamos nuevamente renovando, verificando,  encontrando alguna falencia para mejorar. Un sistema de gestión de calidad te habla de que siempre tienes que estar en un proceso de mejora. Nunca puedes pararte o sea no puedes decir que aunque cualquier dificultad que tengas no debes detener ese proceso de evaluación. Desde el diseño, hasta el proceso y la entrega, tenemos que velar porque cada material que estamos utilizando tenga un control, un examen, para saber cómo se comporta, cuando estemos mezclando la piedra, la arena y el cemento, como debe tener ciertos parámetros de acuerdo a las normativas internacionales y las normativas argentinas. Tienen que cumplir cada rango. No estamos utilizando cualquier material que podamos sacar del río, o cualquier material que podamos comprar en una ferretería. Cada material debe pasar por unos procesos que también tienen su certificación y un aval que te permite garantizar que ese material está comprobado y que tiene un ensayo y validez. Eso hace que sea una empresa que tiene un compromiso con el producto que vende y hace que no seamos una empresa común sino especializada sobre el producto que vendemos”, agrega Capobianco. 

¿Qué cambia a nivel construcción? Entre una empresa X y Hormisa… 

“Cambia mucho porque directamente estamos hablando de muchas discusiones tanto públicas como privadas. Como empresas que tenemos esta responsabilidad y dando el aval de una certificación de un proceso, quiere decir que nuestro producto tiene ciertos estándares y cumplen con toda la normativa, primero que esto puede desencadenar algo legal. Cumple con toda la normativa para asegurar que el cliente tenga un producto tal cual lo compró ¿Qué pasa? En la calle estamos encontrando hay empresas que hacen hormigón. No es ilegal, pero te limitan en cuanto a normativas, requerimientos de la construcción. El peso. La resistencia. En Hormisa, toda el agua, toda la arena, toda la piedra tienen que cumplir con los parámetros para que esos hormigones que estás haciendo, tengan una resistencia o una durabilidad garantizada”, afirma Capobianco. 

¿Hay diferencia de precios?

Totalmente. Un proceso estandarizado, con controles, tiene otro costo, pero garantiza que la persona va a dormir tranquila. Lo otro no garantiza eso. Cuando no hay controles, cuando no se puede verificar, se paga 125 por ciento más por reparaciones. La obra común te sale más barato, pero después hay que reparar. Lo barato sale caro. Acá comprás soluciones y eso es costo beneficio. También tenemos servicio de posventa. Problemas en obra, podemos dar el aval del producto que ofrecemos. Si no cumple los parámetros, nos hacemos responsables. Tomamos la muestra en nuestro laboratorio y se mide. Cada obra y cada proyectista tiene que ser responsable de lo que compra y de lo que recibe. Esto abre muchos caminos. E incluso podemos capacitar a la gente. Es un material muy noble el hormigón, pero tiene sus condiciones. Nosotros somos responsables y queremos satisfacer las necesidades de los clientes y también tenemos responsabilidad social, remarca el venezolano. 

Además de la certificación de toda la cadena productiva, un trabajo que demandó un año, Hormisa, donde trabajan 60 personas, tiene como nuevo objetivo, alcanzar la certificación ambiental. La ISO 14000. Hasta ahora se cumplen los parámetros operativos, pero se está completando la documentación exigida. 

¿Esta certificación, cómo los posiciona en el país?

Nos diferencia en el mercado, porque muchas empresas pueden tener una hormigonera, pero no garantizar toda la cadena del producto. Apenas somos el diez por ciento las certificadas de todas las empresas del mercado argentino. Eso nos destaca y entramos a la excelencia. A ese rango en el que todas las empresas quieren trabajar. 

La calidad del hormigón va desde la piedra elegida. El basalto misionero es más resistente que piedras de otras geografías. También la arena es especialmente seleccionada de las costas del río Paraná. La mezcla se pone a prueba en un laboratorio que a su vez es certificado por el INTI. Las muestras de hormigón se someten a una exigente prueba en prensas para medir resistencia y condiciones del material. 

Después de un comienzo de año complejo, el mercado se está reactivando desde junio, tras una primera mitad del año compleja y difícil proyección. Ahora se está recuperando la obra privada en Posadas, destacan los ejecutivos. Sin embargo, Hormisa también puede trabajar en otros destinos. Tienen mezcladoras y laboratorios móviles para atender eventuales demandas de otras latitudes. 

La empresa que fue adquirida por Carlos Enriquez en 2009 también ofrece otras soluciones integrales, como premoldeados, tuberías y nuevos proyectos que permitirían ahorrar tiempo en la construcción. 

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Deforestación: Arca debuta con una flexibilización de los controles

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en consonancia con lo dispuesto por la Unión Europea para el ingreso y comercialización de granos en sus mercados a partir de 2025, avanza en la simplificación de los trámites para que el sector privado pueda cumplir con la nueva normativa de esa comunidad. El organismo conducido por Florencia Misrahi dictó la Resolución General 5.594/2024, que permitirá agilizar las gestiones que deben realizar los productores agrícolas para certificar que sus campos no han sido deforestados, requisito exigido por ese bloque de países a partir de 2025.

La actualización de la normativa vigente facilitará la supervisión y seguimiento de los campos utilizados para la producción de granos, a través de controles vía geolocalización y verificaciones presenciales de los lotes. Se trata de una opción voluntaria, dentro del Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA), para compartir datos como la ubicación, georreferenciación, movimientos y existencias, a las empresas inscriptas en el Directorio de Esquemas de Diferenciación Agroindustriales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca.

De esta manera, los titulares y representantes de explotaciones agropecuarias no deberán acudir personalmente a una entidad certificadora, por lo que podrán concretar el trámite en menos pasos. En ese sentido, el nuevo mecanismo permitirá una baja en los costos operativos de los productores, que ya no tendrán que demostrar por su cuenta el origen de su producción.

Esta opción estará disponible para las presentaciones correspondientes a la campaña agrícola 2024/2025 y sucesivas, realizadas a partir del 1 de octubre de 2024.

La Resolución apunta a una mayor simplificación y agilización de procesos administrativos para la exportación. Al mismo tiempo, busca adaptar los sistemas a las nuevas normativas internacionales que buscan asegurar la sustentabilidad y trazabilidad de los productos agrícolas. Así, la Argentina se convierte en el primer país que con base en su trazabilidad podrá determinar fehacientemente el origen de los granos a exportar.

Mediante el Reglamento 2023/1115, la Unión Europea estableció que a partir del 30 de diciembre de 2024 estará prohibido el ingreso y la comercialización en su mercado, así como la exportación desde el mismo, de determinados productos agropecuarios y agroindustriales provenientes de zonas que hayan sido deforestadas en fecha posterior al 31 de diciembre de 2020.

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