Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Boleta corta, estrategia larga

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Cuando Cristina anunció a Alberto Fernández como candidato a presidente, se corrió ella del eje y de la centralidad que alimentaba la grieta. Se jugada, en segundo plano, permitía discutir sobre políticas y economía con todos. Corrió el eje y al mismo tiempo, pero no perdió protagonismo.

Miguel Ángel Pichetto llega para volver a correrlo. Al centro, al centro de la grieta, al extremo de los extremos. Pichetto no le aporta votos a Mauricio Macri -perdió casi todas las elecciones en su terruño, Río Negro-, sino que fortalece el perfil antikirchnerista. ¿O se puede ser antiperonista de los últimos 70 años con un candidato peronista de 68? Ya no se trata entonces de peronismo, sino más bien de la última versión de ese peronismo.

Pichetto le aporta a Macri la versión peronista friendly con los mercados, el viejo peronismo menemista. Pichetto trae consigo conocimiento parlamentario, donde es empleado desde hace más de 20 años y una absoluta fidelidad al modelo, cualidad casi exclusiva. A fin de cuentas, el rionegrino fue fervoroso menemista, útil duhaldista, soldado de la primera hora de Néstor y eficiente gestor de Cristina hasta el último día en la Rosada. Pichetto es un eterno oficialista y es curioso que para evitar el regreso del pasado, se recurra a quien mejor lo representa.

Ya en las pocas horas en Cambiemos se ubicó en el ala dura y mostró que es capaz de ser mucho más audaz que los socios radicales: “El peronismo de Buenos Aires lleva como candidato a gobernador a un comunista”, acusó, sobre Axel Kicillof, el ex ministro de Economía que amenaza el liderazgo suizo de María Eugenia Vidal. Macartismo siglo XXI. No es el único argumento de la guerra fría: el relato de Cambiemos es “reelección” o autoritarismo. Nada que ver con la profunda crisis, la creciente pobreza, la pérdida de puestos de trabajo y poder adquisitivo por una inflación galopante. No. Reelección o autoritarismo.

Sin embargo, la inclusión del senador no deja de ser una jugada maestra de Macri y sus pensadores. En una sola movida dejó huérfana de líderes a la aguada Alternativa Federal, que se ilusionaba con disputar un tercio del electorado. Obligó a Sergio Massa a definirse por los Fernández. Juan Manuel Urtubey -quien rechazó la oferta que aceptó gustoso Pichetto-, no tuvo más que unir fuerzas con Roberto Lavagna en una fuerza que casi sin fuerzas, semi testimonial.

Con el reacomodamiento de piezas, Macri se aseguró disputarle votos a Fernández-Fernández en la primera vuelta y, eventualmente, arrastrar los de Lavagna-Urtubey -y el resto- en una segunda vuelta. Solidificó posiciones y ahondó la grieta. Nuevamente, quedan dos lados bien definidos. El resultado de las urnas dirá si fue una genialidad o el neoperonismo forzado no logró enamorar a los desencantados del cambio unidos todos por el espanto.

Por lo pronto, calmó (un rato) la voracidad de los mercados y la volatilidad del dólar. Pero la euforia del Gobierno y de los “mercados” contrasta con los datos económicos que siguen siendo negativos. La inflación de mayo fue de 3,1 por ciento y acumula el 57 por ciento interanual, lo que representa un enorme agujero para el bolsillo y la olla de millones de argentinos. El precio de los alimentos está entre lo que más sube: “En un año se duplicó el precio de la leche y el consumo tuvo una caída histórica. Hoy se toma un 21% menos que en 2016. Y la ingesta de lácteos cayó al nivel más bajo en 16 años”, relató el diario Clarín. El Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) calculó que, en enero y febrero el consumo de leche -directo y vía derivados- cayó a un nivel equivalente a 183 litros anuales por habitante. Fue el más bajo registrado desde 2003. Y, sacando ese año, el menor desde 1991. Estiman, en tanto, que el primer cuatrimestre de 2019 tuvo una media de 180 litros, muy lejana a los 193 litros por cápita consumidos en todo el 2018, los 197 de 2017, los 201 de 2016 y los 217 de 2015.

Los pibes son los que más sufren.

La economía no levanta cabeza y el único atisbo de recuperación se aprecia en los dólares del agro sojero. La deuda pública volvió a crecer y ya alcanzó 89,2% del PBI en el primer trimestre del año (había sido de 86,2% en el último trimestre de 2018).

La incorporación de Pichetto en la fórmula cumple con una de las demandas de los integrantes de la alianza, que pedían mayor apertura. Pero los radicales, que se enteraron por los medios, según admitió Luis Pastori, el frustrado candidato a vicegobernador de Misiones, querían que ese lugar sea reservado para ellos. “En mi corazón esperaba que el vice de Macri sea radical”, admitió, desolado, el veterano legislador. Pero al mismo tiempo, celebró que como quedaron fuera de las candidaturas centrales, “el radicalismo puede aspirar a otros cargos que puedan ser muy importantes (…) aunque lo más importante no son los cargos, sino que es un proyecto que consolide el país”.

Después de los resultados conseguidos en Misiones, el radicalismo exige internas para dirimir las candidaturas a diputados nacionales. La matemática es exacta. De los 115 mil votos que sacó Juntos por el Cambio, los radicales aportaron 63 mil mil votos, el PRO 42 mil y Activar, el partido de Ramón Puerta, menos de diez mil. En Posadas, la diferencia es más abultada: de 45 mil votos, 33.500 fueron radicales, 9.600 del PRO y 2.900 de Activar. Esos números alimentan la cruzada  de los más jóvenes, como Ariel Pianesi, Martín Arjol o Gustavo González. Eso sí, la rebeldía les nació ahora. Nunca antes contra la política económica a la que ahora responsabilizan por la aplastante derrota en Misiones.

Pero aunque no le falte razón al pataleo, en su visita a Posadas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, dejó claro que en Cambiemos se espera “buscar consensos” en todas las provincias y recién en última instancia, recurrir a las primarias. Para fortalecer el mensaje, después cenó con los referentes PRO en Misiones, cara a cara con Alfredo Schiavoni, el candidato puesto para la lista nacional. La señal fue visible. Hubo fotos sonrientes.

Como si fuera poco el desplante, Ramón Puerta, en a su ocaso político en Misiones, se presentó como el negociador clave para el desembarco de Pichetto en Juntos por el Cambio, el nuevo nombre con el que se bautizó a Cambiemos, heredado de la identificación de la alianza en la tierra colorada, tras la incorporación del embajador en Madrid. “Esperemos que sea sólo el nombre y no el resultado”, bromean los macristas de primera hora, en referencia al escaso 17 por ciento obtenido en Misiones.  

Con más del 70 por ciento de los votos, en la otra punta, la Renovación confirmó una decisión que a los lectores de Economis, no sorprendió: irá con boleta corta.

¿Qué es la boleta corta? No tener en la oferta electoral a ninguno de los candidatos a presidente. ¿No es muy arriesgado? Si. Pero es una apuesta a la coherencia de sostener la retórica en los hechos. La Renovación hizo foco -y logró- imponer el sello del misionerismo, que significa, antes que nada, las necesidade de los misioneros.

La conducción política entiende que el centralismo porteño, asentado en la grieta, hace poco y poco entiende las demandas de las provincias. Y que son las provincias las que deben fortalecer esas demandas para que se conviertan en algún momento, en respuestas. Córdoba y Neuquén fluyen en la misma lógica. No debería sorprender que el argumento federal comience a ganar terreno en las discusiones centrales.

No quiere decir que no haya simpatías individuales, ni que los candidatos presidenciales no hagan pie en Misiones. Por el contrario, abundan y abundarán los contactos. El equipo de Alberto Fernández mantuvo diálogos de primer nivel, al otro día llegó Rogelio Frigerio a tantear el ambiente, Lavagna vendrá en la segunda semana de julio, Juan Manuel Urtubey desembarcará el 20 de junio y la propia Cristina vendrá a presentar Sinceramente. También José Luis Espert prepara un regreso después de venir a presentar su libro, según contó Marcelo Delgado, su base local y posible candidato a diputado nacional.

A todos ellos, la Renovación les hará una recepción “misionerista”, con un decálogo de reclamos, fundamentalmente económicos y fiscales, a atender para quien llegue al sillón de Rivadavia. Por eso es vital que quienes representen a Misiones, entiendan los planteos y no defiendan únicamente los intereses de la Rosada, como ocurre ahora con los legisladores de Cambiemos, que obedecen dictados de allá, en lugar de escuchar argumentos de acá.

No queremos votar un no a alguien, sino un sí a un proyecto de provincia. En la grieta no hay voto positivo. Que cada uno tome la decisión de votar al Presidente que quiera, pero que piense que lo que más importa es el voto del misionero, que por eso nos acompañó el 2 de junio”, argumentó Ricardo Wellbach, uno de los hombres fuertes de la Renovación.

En el Gobierno entienden que hay que dar vuelta a la lógica de que todo depende de una oficina en Buenos Aires. El riesgo es alto, pero la convicción es más importante que la conveniencia electoral.

Los resultados electorales obtenidos hasta ahora marcan una verdad ineludible. Gane quien gane, deberá conseguir el respaldo de los gobernadores, porque es ahí donde está el poder político territorial. Este domingo habrá elecciones en Santa Fe -gobernador, intendentes, concejales, diputados y senadores provinciales-, con una pulseada mano a mano entre el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. También votarán San Luis, en una disputa entre los hermanos Rodríguez Saá y en Tierra del Fuego, donde Rosana Bertone no tendría problemas para conseguir su reelección. En Formosa, Gildo Insfrán podría conseguir su séptima reelección, en un choque contra Adrián Bogado, quien cerró un acuerdo con el PRO y la UCR, para encabezar la lista a gobernador bajo el sello Frente Amplio.

Hasta ahora, Cambiemos sumó más de una docena de derrotas y el frente de Todos, se alimenta de los votos conseguidos por los gobernadores. La mayoría, salvo en Jujuy, donde gobierna Gerardo Morales, obtuvo más del 50 por ciento de los respaldos locales, con el récord en manos de Oscar Herrera Ahuad, que conquistó más del 70 por ciento de los votos. 

La Renovación tendrá, sin embargo, el desafío de remarcar esa diferenciación a la hora de entrar al cuarto oscuro. Hacer entender que para fortalecer ese misionerismo, hacen falta diputados nacionales que lo entiendan y defiendan. Que el concepto de misionerismo no es un simple eslogan, sino una forma de entender la política, el futuro y las raíces.

Quedan pocos días para la definición de los nombres, pero algunos ya trascendieron. En la Renovación son números puestos el intendente de Alem, Diego Sartori, la ministra de Educación Ivonne Aquino, Chela Leyes, militante de Derechos Humanos y la aparición del árbitro internacional Néstor Pitana, por estas horas una de las estrellas de la Copa América que se disputa en Brasil y que lo tuvo como protagonista en el partido de apertura entre el local y la Bolivia de Evo Morales.

Juntos por el Cambio, obviamente llevará a Macri en la boleta. Alfredo Schiavoni es el candidato del PRO. El radicalismo apuntará a varios y surgen algunos nombres que incluso no son muy entusiastas del modelo, como Mario Pegoraro. Suena también, aunque nadie lo da por seguro, que Ramón Puerta quiera anotarse en la lista. 

El Frente de Todos los Fernández, estará representado por el peronismo, el Frente Grande y Kolina, Nuevo Encuentro y el Movimiento Nacional Alfonsinista. Todavía hay posibilidades de que se sume el partido Agrario, que anotó su frente en soledad ante la traba a las Primarias que exigía para dirimir las candidaturas nacionales. Aparentemente el veto vino de Buenos Aires y hay buena sintonía en Misiones. El martes se sabrá. Cristina Britez buscará su reelección. Héctor “Cacho” Bárbaro quiere ser candidato si hay interna.  

Lavagna y Urtubey serán representados por el partido Socialista, Libres del Sur y el Partido Barrios Unidos, que tendrán a Fernando Fernández como candidato a diputado nacional. El socialista fue el más votado en Posadas del Frente Popular, Agrario y Social. Compartirá con los de Cambiemos, el sinsabor de hacer campaña por otro peronista.

Pero ninguno de ellos arriesga mucho. Es la Renovación la que pone en juego cuatro bancas -una ocupada por la kirchnerista Cristina Britez- y aunque el medio millón de votos es caudal suficiente para retenerlas, el desafío es enorme. Pero el posicionamiento político de cara a una eventual segunda vuelta o ante el nuevo Gobierno, marcará una fortaleza inédita.

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Medio millón de votos

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Una virtud del triunfo fue haber renovado las expectativas de los misioneros, explica uno de los principales hombres del gabinete de Hugo Passalacqua. No le falta razón. Los votos jóvenes fueron todos para la Renovación y la corriente femenina, que celebra la paridad de género, sumó 40 mil votos para la enorme cantidad de candidatas mujeres. La Renovación conquistó medio millón de votos y Oscar Herrera Ahuad le sacó una diferencia histórica al segundo: 73 a 17 por ciento, poniendo a Misiones en el primer puesto del ranking de las derrotas más abultadas de Cambiemos en lo que va del año. El segundo, además, es el presidente del PRO, Humberto Schiavoni, el primer candidato macrista puro que se derrumba en el fracaso electoral.

El número 500 mil adquiere otros sentidos: son cien mil votos más que los obtenidos por la Renovación en 2015. La Renovación creció mientras que Cambiemos perdió 20 mil votos en comparación con cuatro años atrás y 91 mil votos en relación con 2017. Y es la primera fuerza en superar la línea de los cien mil votos en Posadas, donde Leonardo Stelatto se quedó con la mitad de los sufragios -50.555- y superó a Joaquín Losada que sacó 34.695, un poco más que cuando llegó a la intendencia.

De hecho, Cambiemos es el único espacio al que se le fugaron votos, ya que el partido Agrario sumó 18 mil votos en relación con 2015 y ahora ganó en tres municipios.

Coherencia, responsabilidad y austeridad en el gasto. Eludir la grieta y cuidar la economía de los misioneros, ofrece el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez como clave electoral.

La Renovación da certezas, previsibilidad y políticas de largo plazo, como el plan Construyo mi Casa, con créditos a 20 años con subsidio a la tasa UVA. Los programas Ahora para alimentar el consumo. Es un Gobierno atento a los problemas de cada sector”, describe otro ministro.

Del otro lado, no hubo argumentos para la seducción. Un gastado decálogo de propuestas rechazadas desde hace varias elecciones consecutivas y candidatos obligados a estar más pendientes de defender las políticas de la Casa Rosada que generaron desempleo, ajuste caída de ventas, endeudamiento y… pobreza. El contexto económico adverso, responsabilidad del Gobierno nacional, sepultó las chances de los candidatos de Cambiemos, que tuvieron que lidiar con explicar la incertidumbre y la imprevisibilidad de no saber qué va a pasar la semana que viene. O peor aún, cuanto peor se estará la semana que viene. La hipotética promesa de un futuro mejor en base al dolor del presente, ya no convence. El segundo semestre no llegó nunca y el bolsillo reaccionó en consecuencia.

La derrota fue tan abultada que abrió un cisma en la alianza misionera. Los radicales, que se ilusionaban con repetir el buen andar de 2017, quedaron golpeados por la debacle. Los jóvenes posadeños pasaron de la esperanza a la desazón de terminar demasiado lejos de los votos necesarios para los puestos de vanguardia. Otro joven, candidato a gobernador en 2015, probó el sabor amargo de una nueva derrota, aunque esta vez quedó incluso más expuesto: Gustavo González quedó tercero en Eldorado, lejos del intendente electo de la Renovación y del derrotado Norberto Aguirre, quien cayó después de cinco triunfos consecutivos.

Así y todo, son quienes encabezan la rebelión en la granja. Ariel Pianesi y el propio González exigen ir a las primarias para definir el candidato a diputado nacional de Cambiemos, rompiendo así el acuerdo que garantizaba esa candidatura para Alfredo Schiavoni, el hermano del frustrado candidato a gobernador. El diputado nacional Luis Pastori quiere terciar a favor del macrismo y respetar el acuerdo, pero parece no haber vuelta atrás en la disputa. Del otro lado, el macrismo se ataja: el radicalismo exige pero no mostró credenciales en la elección, dicen. De todos modos, admiten que no tienen tiempo para una ruptura. Habrá que ceder o negociar, porque el radicalismo tiene algo de lo que el PRO carece: presencia.

Pero la realidad indica que Cambiemos nunca logró asentarse en el territorio. Crecieron en 2017 cuando la ola amarilla parecía incontenible. Pero ahora que se aprecian con claridad las consecuencias de las políticas nacionales, retrocedieron igual que en el resto de las provincias donde hubo elecciones. Dependieron siempre del contexto nacional para hacer campaña, mientras que la Renovación construyó su identidad desde el misionerismo. Incluso el Frente Popular, Agrario y Social, aunque con menos votos, logró lo necesario para, por primera vez, gobernar en tres comunas.

Fue tan abrumadora la diferencia -finalmente 69,31 por ciento de la Renovación contra 16,74 de Cambiemos- que la puja en los municipios estuvo dada casi en su totalidad entre candidatos de la Renovación. Apóstoles, donde María Eugenia Safrán desplazó a Mario Vialey por un puñado de votos, Eldorado que cambió al eterno gigante Norberto Aguirre por Fabio Martínez, un hombre de su riñón, Andresito, donde Bruno Beck logró el mejor volumen de votos de sus varias reelecciones o el caso paradigmático: Celia Smiak, que en Almafuerte derrotó a su ex esposo Darío Pietrowski con una denuncia por violencia de género de por medio.

Toda la atención, de todos modos, estuvo puesta en Posadas, donde se vino Lalo para sorpresa hasta de los más optimistas. No porque no se pensara que pudiera ganar, sino por la diferencia que le sacó a Losada, convencido que estaba de alcanzar una reelección cómoda.

Nadie entiende en el entorno del alcalde capitalino, qué pasó sin que pudieran advertirlo. Es cierto que las encuestas lo tuvieron siempre con la intención de voto que al final sacó, pero también lo es que los sondeos marcaban muchas críticas a la gestión, que fueron pasadas por alto.

Stelatto apareció como una tromba y arrasó. Se mostró activo y mostró -más que prometió- gestión donde aparecían las flaquezas de su rival: asfaltados e iluminación. Su equipo de campaña también ganó el torneo: eslogan corto y pegadizo, pequeñas dosis de humor y un uso intensivo de las herramientas tecnológicas. ¿Qué posadeño no se descubrió cantando el jingle o compartiendo por whatsapp un sticker con Lalo en la topadora? LaloMan, correte que te asfalta”, fue uno de los más ingeniosos. Ningún otro candidato apeló o supo cómo, aprovechar la tecnología.

En el entorno de Losada admiten que el golpe fue durísimo, pero aseguran que el intendente lo asumió como parte posible del juego. “Hay que valorar el triunfo de la Renovación en la provincia”, sostuvo Losada como balance en el que asumió la derrota como un aprendizaje. En el Gobierno apuntan que el jefe comunal tuvo todo el respaldo necesario y no lo supo capitalizar. Su equipo descartó enojos y garantizó que no habrá problemas en la transición. Lalo es también parte de un nuevo tiempo. Dedicado a la gestión y con una extensa trayectoria en la Dirección Provincial de Vialidad, donde empezó desde abajo hasta convertirse en su presidente, sendero marcado por Carlos Rovira.

He aquí otra clave del triunfo de la Renovación. La construcción de una identidad, definida por el “hacedor de gobernadores”, como lo llamó Passalacqua.

Herrera Ahuad y Carlos Arce son emergentes de esa identidad: el electo gobernador no tiene filiación política previa a la Renovación y comenzó su carrera en la gestión pública en San Pedro, donde las carencias obligaban a agudizar el ingenio para dar respuestas. Conoce de primera mano las necesidades de los misioneros.

El vice hace cuatro años estaba en la actividad privada y no tenía ninguna militancia más que con la profesión de médico, de la que todavía no se desprendió.

A ambos los convocó el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira. A Herrera hace varios años, en una visita a Colonia Fracrán, cuando le pidió que se haga cargo del hospital de San Pedro cuando recién comenzaba a germinar la idea que dio vida al misionerismo, con inclusión, apuesta al desarrollo y mejoras en la salud y calidad educativa.

Ese modelo, cuyos resultados se hacen visibles y mitigan el impacto de la crisis nacional, ahora es envidiado por otras provincias y deseado como un aliado invaluable para quienes aspiran a sentarse en el sillón de Rivadavia. Medio millón de votos tienen enorme peso en la balanza.

Pero si algo ha mostrado Rovira en estos tiempos es calma en medio de la tormenta. Aportó desde Misiones la gobernabilidad para la Nación, pero nunca se privó de marcar los cuestionamientos al rumbo elegido por el Presidente. Nada ha cambiado: mesura en la victoria y tranquilidad para el proceso que se avecina, en el que sobrarán las promesas de seducción.

La Renovación seguirá apostando al misionerismo. Es muy probable que octubre llegue con con lista corta y candidatos a diputados nacionales propios, para seguir fuera de la grieta. “Solo Misiones”, repiten en la Rosadita.

Nadie niega que pueda haber preferencias, pero son individuales y no del colectivo.

Alberto Fernández fue uno de los primeros en saludar a Herrera por el triunfo y este sábado, el grupo Callao, su equipo de confianza desembarcó en Posadas para trabajar con la fórmula Doble F. Hubo un par de ministros y dirigentes del peronismo, como su presidente Rafael Pereyra Pigerl. Todos coincidieron en que la unidad es necesaria para conseguir un cambio de modelo en el país. Varios sindicalistas dieron su apoyo y el de la Uocra, Héctor Vallejos, hizo una radiografía del mal momento: “Tenemos más compañeros desocupados que trabajando. El martes declaramos el estado de alerta porque no queremos volver a 2001. En Misiones, gracias a las decisiones políticas, todavía tenemos changas y planes de contingencia. En 2001 comíamos en olla popular. Debemos ser autocríticos y no volver a repetir errores”.

El diagnóstico de Vallejos tiene asidero en los datos. La construcción acumula una caída de 10,3 en el primer cuatrimestre y se desplomó otro 7,5% en abril. La industria cayó 8,8% en abril y completó un año de bajas, con una caída acumulada en el primer cuatrimestre de 10,6 por ciento. La propia Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, admitió que se subestimó la “situación increíblemente complicada” de la economía argentina y admitió que controlar la inflación “tomó mucho más tiempo” de lo proyectado inicialmente.

Este domingo el plan Lagarde volverá a ponerse a prueba en las elecciones  de Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Chubut y Mendoza, que sumadas tienen 4.674.599 electores que representan el 14 por ciento del padrón nacional. En todas, el pronóstico es reservado para Cambiemos.

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El impacto del half million votes

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Medio millón de votos obtuvo la Renovación en las elecciones del último domingo. Son casi cien mil más que en 2015 y con una distancia sideral sobre la alianza Cambiemos, que recibió un nuevo revés de los misioneros.

El medio millón evita a Misiones la urgencia de tener que decidir entre las opciones que se ofrecen. La continuidad de un presente de ajuste o la posible vuelta de un pasado cuyo futuro es incierto. Misiones puede plantarse ahora a esperar lo que mejor ofrezcan, para una reparación histórica, que se reclama desde los tiempos de la colonia. “La matriz del centralismo tiene que cambiar, por eso nuestra letanía con el misionerismo”, repitió en cada oportunidad el gobernador Hugo Passalacqua durante la campaña. Fue clave el buen andar de su gestión, con un alto nivel de aprobación desde 2015 y la elección de dos candidatos para el momento: cuidar. Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce son médicos, con el valor agregado de no ser políticos tradicionales. El electo gobernador se curtió en la medicina en el interior profundo, donde las necesidades eran exigencias de vida o muerte. Conoce la urgencia de quien no tiene nada y sabe, en carne propia, la diferencia que hace un peso bien invertido.

El medio millón de votos es un respaldo a la estrategia política que se sostiene en los pilares del “misionerismo”, ese concepto que hizo carne en la sociedad y que obligó a los demás candidatos a incorporar tópicos que fueron bandera original de la Renovación.

Un concepto que se transmitió por celulares desde los más jóvenes, otra novedad de esta elección. Las herramientas digitales y hasta el humor le ganaron a la tradición política de múltiples reuniones y folklore trillado. Cautivar el voto joven y el femenino, ha sido clave para la contundencia de los resultados.  

El medio millón de votos se alimentó de los cien mil obtenidos en Posadas, una ciudad siempre desafiante para los candidatos del Gobierno provincial, que esta vez, decidió ratificar un modelo y retirarle la confianza a Cambiemos, que en 2017 se había hecho fuerte en la capital. Por primera vez, un espacio político obtiene más de cien mil votos en la ciudad y por primera vez, un candidato a intendente obtiene más de 50 mil votos. Leonardo Stelatto tendrá esa marca, tras superar a Joaquin Losada, que, de todos modos, retuvo los 30 mil votos obtenidos en 2015. La Renovación salió fortalecida en el escenario más esquivo. 

Los candidatos ganadores se aggiornaron sin excesos ni postales forzadas. Todo fluyó con naturalidad. En contraste hubo candidatos sin arraigo, nombres desconocidos en sus propios pueblos y los candidatos de Cambiemos cargaron con la mochila de justificar el ajuste y medidas restrictivas, que contrastaron con la urgencia de parar la olla.

La Renovación, en cambio, pudo contar las numerosas medidas tomadas para mejorar el bolsillo de los misioneros. Los Ahora, los planes productivos, el polo Tic, la Escuela de Robótica y el Aula Invertida, la inversión en la salud… todo para más, en contraste con el ajuste y las restricciones que impone la Nación.

Un dato que marca el pulso de la sociedad: el humor del bolsillo es insoslayable a la hora de poner el voto en la urna. Mientras que el Gobierno nacional solo aplicó medidas de ajuste, en Misiones la Renovación usó la política para estimular a la economía y sostener de alguna manera el consumo, herramienta central para la generación y sostén del empleo. La respuesta de las urnas fue contundente.

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Elecciones

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Misiones, Corrientes y San Juan, estarán este domingo en el centro de la atención política del país. Hay elecciones en las tres provincias que permitirán volver a auscultar el humor social pensando en octubre.
El único alivio para el Gobierno nacional puede llegar de la mano del correntino Gustavo Valdés, quien, sin embargo, como muchos otros, se sacó de encima el mote de dirigente de Cambiemos y lidera a su coalición sólo como ECO.
Sin embargo, el peronismo correntino se ilusiona con alcanzar el 50 por ciento de los votos, con una particularidad: habrá tres listas, pero todas alineadas con la fórmula Fernández-Fernández.
En San Juan, el gobernador Sergio Uñac no tendría inconvenientes en alcanzar la reelección. Obtuvo el 56 por ciento de los votos en la primera vuelta y el candidato de Cambiemos, que tampoco es de Cambiemos, no recibió el respaldo de ningún dirigente de peso en el Gobierno nacional. Con suerte sacará el 30 por ciento de los votos.
En la tierra roja son candidatos a gobernador Oscar Herrera Ahuad, por el Frente Renovador, Humberto Schiavoni por Cambiemos, Isaac Lenguaza por el Frente Popular, Agrario y Social y Olga Aguirre, la única mujer y representante del Partido Obrero. Se eligen 20 diputados y 76 intendentes, con el nacimiento de Pozo Azul. El dato saliente en Misiones es que debutará la paridad de género, por lo que se multiplicará la presencia femenina en los ámbitos legislativos.
En Misiones no hay grietas, repite el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad, candidato a gobernador por el Frente Renovador que basó su oferta electoral en el fortalecimiento del “misionerismo” como concepto distintivo y de rebeldía contra el centralismo.
Pero Cambiemos, que no es Cambiemos, sino Juntos por el Cambio, sufre por la crisis que golpea el bolsillo de la mayoría de los argentinos y ningún análisis podrá eludir que el candidato a gobernador es al mismo tiempo el presidente del PRO, el partido que diseñó Mauricio Macri. El envión conseguido en 2017 mutó en un interrogante abierto sobre el impacto de la oleada negativa, que hasta ahora resultó en diez derrotas en igual cantidad de elecciones. Si el resultado es negativo, se cumplirá un argumento presentado por una politóloga local: “Suben y bajan de acuerdo a la ola, pero no lograron consolidar una construcción política”.
Aunque en Misiones no se pone en juego la grieta, los resultados se leerán en clave octubre. Cambiemos busca aire, el peronismo kirchnerista y el Federal, esperan señales. Pero en el Gobierno provincial no tienen apuro en brindar definiciones y por el contrario, esperan que sean los aspirantes al sillón de Rivadavia quienes digan cuál será la relación con Misiones. “La matriz del centralismo tiene que cambiar, por eso nuestra letanía con el misionerismo”, dijo el gobernador Hugo Passalacqua en una entrevista con Economis.
Passalacqua insiste en que no se trata de un problema con Mauricio Macri, sino con todos sus predecesores, que nunca modificaron esa mirada centralista. Ese posicionamiento, llamativamente, coloca en la vereda de enfrente a los dirigentes de Cambiemos que insisten en que el Presidente está haciendo todos los deberes y mandando recursos a las provincias.
“El Gobierno de Macri es el más federal desde 1983”, aseguró Humberto Schiavoni, el candidato a gobernador de Cambiemos. Otros dirigentes confunden nominalidad con realidad y celebran que en mayo, la generosa coparticipación que envió la Nación a Misiones, creció 62 por ciento. La inflación rondará el 60, pero parecen no entender el complejo cálculo matemático. La caída real es de 2,6 por ciento.
La inflación carcome bolsillos y empeora los humores. Y el timming del Gobierno parece conspirar contra sus propios dirigentes: a horas de las elecciones en tres provincias, YPF aplicó un nuevo aumento de 1,5 por ciento, lo que lleva la nafta común a acariciar los 50 pesos, casi 20 pesos más que hace un año.
El relato no puede con los propios datos oficiales. El salario perdió 1,6 por ciento contra la inflación en el primer trimestre y el último reporte laboral ratificó que lo único que crece son los despidos: según el Ministerio de Producción, desde diciembre de 2017 se perdieron más de 300 mil empleos registrados.
La crisis económica es el Talón de Aquiles del Gobierno que no encuentra cómo volver a seducir a un público desencantado. “Tenemos un método. El segundo gobierno de Macri va a ser mejor que el primero”, prometió Hernán Lombardi, en un remedo de la promesa de un segundo semestre más venturoso. Pero lo cierto es que hasta ahora no hay certezas de que sea finalmente candidato.
En cambio, parece haberse diluido el temor de un “regreso”. Alberto Fernández suavizó las dudas y parece haber retenido toda la intención de voto de Cristina. Esa centralidad obliga a un reacomodamiento de la oposición y el primero en captar el mensaje fue Sergio Massa, que llevará a su Frente Renovador a formar una gran coalición en la que podría enfrentar en una Paso a su ex compañero de Gabinete. Massa parece ser el único decidido a conformar una “nueva mayoría” que permita alcanzar el triunfo en octubre.
Resta saber qué harán el Peronismo Federal -Juan Manuel Urtubey y Miguel Pichetto suenan como los candidatos de un Cambiemos ampliado- y Roberto Lavagna, que se mantiene en la neutralidad para intentar cosechar votos que no quieran elegir “entre lo malo y lo peor”.
Pero Alberto Fernández gana puntos en terreno que hasta ahora era propio de Cambiemos. Un estudio realizado en conjunto por Focus Market de Damián Di Pace y el consultor Gustavo Córdoba, revela que Fernández le saca ventaja a Macri en varios ejes.
Se indagó sobre las capacidades de los candidatos para lograr objetivos gubernamentales:
lograr superávit, reducir el gasto, lograr que la economía crezca, reducir la pobreza y detener la inflación.
• En todos los casos, con diferencias que van de los 5 a los 17 puntos porcentuales sobre Mauricio Macri, Alberto Fernández lidera las opciones, lo que indicaría mejores condiciones para la gobernabilidad.
• Llaman particularmente la atención dos opciones:
* “Reducir el gasto público” es un issue instalado por el gobierno de Cambiemos como un valor necesario para el crecimiento. Si bien este es un postulado más bien conservador o de centroderecha, se considera que AF está mejor preparado que Macri para llevarlo a cabo.
* “Reducir la pobreza” ha sido uno de los 3 ejes de gobierno de Cambiemos. Justamente en este aspecto, Alberto Fernández duplica a Macri en capacidad para lograrlo.
Se consultó sobre cualidades para la administración de vínculos con sectores de la economía: mercados, Pymes, acreedores. En este aspecto, Alberto Fernández pareciera
complementar las capacidades mencionadas anteriormente con estas cualidades, lo que refleja mejores atributos de presidenciability.
* Casi el 33% considera que Macri se llevaría mejor con los mercados financieros. A sólo 5 puntos se ubica Alberto Fernández: 27%
* Pymes: El 34% sostiene que Alberto Fernández tendría mejores propuestas para las Pymes mientras que el 20% menciona a Mauricio Macri. En este aspecto encontramos el valor más alto de Sergio Massa con casi 16%.
* Honrar la deuda. El talón de Aquiles de la gestión de Cambiemos. Las entrevistados consideran que Alberto Fernández reúne más cualidades que Mauricio Macri para
afrontar los pagos de la deuda externa: 30% vs 25%.

Fernández, de todos modos, debe reactivar los vínculos, porque las realidades son distintas en cada terruño. Por lo pronto, el grupo Callao hará su primer encuentro el próximo sábado en Posadas.
Pero en Misiones todavía no hay ninguna atención puesta en la elección nacional. La concentración está puesta en este domingo, que define el rumbo de los próximos cuatro años y la conducción de los 76 municipios.
La Renovación busca validar la estrategia política marcada por Carlos Rovira y ratificar en las urnas el resultado de la gestión. En Cambiemos admiten resignados que “harán un buen papel” en algunos municipios. Los agrarios quieren hacerse fuerte en las zonas urbanas y los obreros, se ilusionan con una sorpresa.

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A una semana de las elecciones, es casi una certeza que Misiones significará la décima derrota consecutiva para la alianza Cambiemos. Las encuestas marcan una diferencia que puede ser histórica a favor de la Renovación y sus candidatos, Oscar Herrera Ahuad y Carlos Arce. Pero más allá de los sondeos, la apatía de los aspirantes de Cambiemos se hace evidente en las calles, donde es muy difícil intentar seducir a votantes que culpan al presidente Mauricio Macri por la extensa crisis económica que azota a la Argentina: desde que asumió hay más días de recesión que de crecimiento.
Los candidatos renovadores recorren cada rincón de la provincia, llegando a zonas a las que los candidatos de Cambiemos nunca pusieron un pie. Los candidatos del frente Popular, Agrario y Social no dudan en reconocer que son renovadores con los únicos que se cruzan en las rutas del interior profundo.
Incluso, en los municipios, gobernados sin excepción por la Renovación, la disputa parece centrarse únicamente en candidatos del oficialismo, mientras que los de la alianza nacional retroceden hasta en las ciudades en las que se hicieron fuerte en 2015 y 2017.
En Posadas, por ejemplo, el crecimiento en las últimas semanas de Leonardo Stelatto, concentró la pulseada capitalina con el actual intendente Joaquín Losada. En el equipo del presidente de Vialidad Provincial evalúan que uno de los motivos del crecimiento es la cosecha de adhesiones en sectores medios y altos que se sintieron defraudados con la promesa del cambio.
En la Municipalidad posadeña confían en que Losada será ratificado, como un reconocimiento a la gestión que sorteó el combo de crisis económica, pérdida de recursos y asimetrías, sin mayores sobresaltos y con calma social.
Los sondeos difieren en el posicionamientos. Uno da ganador a Stelatto, otro un empate técnico y un tercero, una victoria cómoda del actual alcalde.
Del otro lado, los jóvenes radicales que asomaban como amenaza, aparecen relegados en las encuestas, bastante lejos de la pelea hasta por una banca del Concejo Deliberante.
En el radicalismo podría ser sorpresa Pablo Velázquez, el que menos pegado está a la alianza nacional, a diferencia de Ariel Pianesi y Martín Arjol, identificados plenamente, aunque hayan sacado a la marca Cambiemos de sus afiches. Ninguno de ellos está por encima del 10 por ciento de intención de votos.
Según los datos de Prolatina, del consultor correntino Aníbal Gronda, Oscar Herrera Ahuad alcanzaría el 56 por ciento de los votos, contra apenas 18 de Humberto Schiavoni.
Un sondeo del Instituto de Estudios Superiores Hernando Arias de Saavedra revela cómo el declive presidencial desarma las posibilidades de los candidatos de la alianza rebautizada Juntos por el Cambio.
Según la investigación, el Frente Renovador de la Concordia obtendría más del 50% de los votos mientras que el Frente Juntos por el Cambio, llegaría al 20%; dejando en tercer lugar a la población que todavía no tiene decidido su voto con un 14% y al Frente Agrario y Social con un 13%.
En Misiones la figura de Mauricio Macri se fue deteriorando y esto influye directamente en la intención de voto que tienen actualmente los candidatos del frente Juntos por el Cambio. El 74,4% de la población valora negativamente su gestión, mientras que el 23,3% lo valora de buena manera.
No es casual que en los municipios la disputa esté centrada en los intendentes que buscan su reelección y contendientes de la misma Renovación. Eldorado, la gran apuesta del ex candidato a gobernador, Gustavo González, podría cambiar de timón, pero a manos del joven médico renovador Fabio Martínez, que podría derrotar a Norberto Aguirre después de 20 años.
¿Es mérito apenas de la crisis nacional? Sería una simplificación. El gobernador Hugo Passalacqua entiende que “el misionerismo” ya no es un concepto sólo del oficialismo, sino que fue apropiado por diversas capas de la sociedad, incluso de dirigentes de otros partidos.
La construcción ha sido también distinta. La estrategia planteada por el conductor de la Renovación, Carlos Rovira, se revela como acertada: candidatos jóvenes, amplia participación femenina y una campaña que mezcló la militancia cara a cara con las herramientas tecnológicas. Muchos candidatos rompen con la tradición de tener un extenso curriculum, lo que descoloca hasta a los más convencidos. Los mismos Herrera Ahuad y Carlos Arce no son “clásicos”. Ambos vienen de la medicina, el primero con una mayor participación, mientras que el actual presidente del Instituto de Previsión Social, hasta hace cuatro años se desempeñaba en el sector privado con casi nula actividad política.
Y, fundamentalmente, haberse parado por encima de la grieta, resultó clave, pese a que la idea de dar gobernabilidad parecía un exceso de arrojo en aquel lejano diciembre de 2015. La gobernabilidad nunca significó simbiosis y, en cambio, le dio vida al misionerismo que hoy identifica un modo de hacer política.
Por eso no hay apuro en dar definiciones nacionales. Después de que se conozcan los resultados en Misiones, habrá tiempo para decidir en qué espacio comulgar, aunque está claro que no hay coincidencia con el modelo económico nacional.
De todos modos, considera un puntilloso analista político con acceso a las principales mesas de decisión de aquí y de allá, a Misiones le conviene -como a otras provincias- que la incertidumbre nacional se extienda en el tiempo. Un ganador claro en primera vuelta, asume con un poder desmesurado que contrasta con las demandas del interior. En cambio, si hay una segunda vuelta, los respaldos cotizan mejor y se puede discutir en una mejor posición relativa.
La irrupción de Alberto Fernández en el tablero nacional aporta mesura al kirchnerismo de Cristina, pero no se olvida aquí que el ex jefe de Gabinete jugó a fragmentar la Renovación. Deberá ganarse la confianza perdida, acotan los memoriosos.
Pero para preocupación del Gobierno nacional, Fernández parece haber retenido toda la intención de voto de Fernández, Cristina. Ambos debutaron el sábado como candidatos ante una multitud, en la inauguración de un parque en homenaje a Néstor Kirchner, que asumió como presidente el 25 de mayo, pero de 2003, con Alberto como armador y jefe de gabinete.
La doble F resquebrajó al peronismo opositor y Alternativa Federal se ve obligado a apurar definiciones para no ser relegado en la discusión. La indefinición conspira contra las posibilidades de Sergio Massa y mucho más de Roberto Lavagna, que quiere ser él solo el candidato del consenso. Juan Schiaretti, hasta hace poco patrón del interior por su aplastante triunfo en Córdoba, se desdibujó tras el abrazo para la foto con Macri, una imagen que no cayó bien en la liga de gobernadores.
La crisis económica es actriz fundamental en la película electoral. Alimenta las oportunidades de la oposición y corroe a cada hora las bases de Cambiemos. Los sondeos de la semana, ya con Cristina como compañera de fórmula, siguen teniendo a la senadora y el otro Fernández, como líderes en la intención de voto. La sorpresa no es que Macri pudiera ser derrotado, sino que el plan V también podría caer en el derrumbe. María Eugenia Vidal resiste en Buenos Aires, pero en Cambiemos la quieren, sino primera, como compañera de Macri en la boleta. Es poner toda la carne al asador.

Sin embargo, los números de la economía pueden hacer que todo sea en vano. Abril marcó otro derrumbe de 6,8 por ciento, con una caída acumulada en el trimestre de 5,7 por ciento y once meses consecutivos con la economía en declive. La industria hace cuatro meses que no reacciona y en términos interanuales registró en abril una caída de 9.6 por ciento, con una pérdida de empleo desde 2015 que llega a 137 mil expulsados.
Si quedarse sin trabajo es un problema, la inflación, no baja del tres por ciento, lo que destruye salarios y poder de compra de bolsillos cada día más exhaustos.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos de fines del 2018, la pobreza alcanzó 32% en el año de la crisis cambiaria, la devaluación, el préstamos del FMI y los saltos del dólar una cifra similar a la de 2015, cuando Mauricio Macri llegó al poder.
De acuerdo alIndec, un hogar promedio –matrimonio y dos hijos– necesitó en abril 29.493,65 para no ser clasificado como pobre. La cifra es $11.235,58 más que hace un año. En Misiones, en tanto, para una familia tipo la canasta básica alimentaria se ubicó en 13.081,57 pesos, mientras que la Canasta Básica Total, costó 33.542,88 pesos.
No es casual que al tope de las preocupaciones de los argentinos estén los problemas económicos: el 21 por ciento considera que la inflación es el principal problema, un 19 el desempleo, el 17 la corrupción  y el 12 por ciento, el exagerado nivel de endeudamiento, reveló el consultor Gustavo Córdoba.
Hasta el sector financiero parece haberse agotado de los escasos resultados obtenidos desde 2015. Nadie huye desesperado de un eventual regreso de Cristina, que está, según la encuestadora entre siete y doce puntos arriba. De hecho, un sondeo de la consultora Taquión, revela que el 41,6 por ciento tiene temor de un segundo mandato de Macri.
Otra encuesta, de la consultora Circuitos, ubica primera en las preferencias a la fórmula peronista con 9 puntos de ventaja sobre Macri (33,4% a 24,2%) y una ínfima diferencia entre el segundo y el tercero. Alternativa Federal se encuentra apenas 3 puntos debajo de Macri.
¿Puede Macri ser superado y quedar tercero? Es una hipótesis que no es descabellada según varios analistas. Su imagen negativa es superior al 60 por ciento y casi el mismo porcentaje está seguro que votará por un cambio -vaya paradoja- de gestión.
Pero de cualquier modo, por ahora Cambiemos no cambia de estrategia. En el Gobierno quieren disimular la pérdida de confianza y apelan a repetir una contienda “futuro” contra “pasado”. El problema es que el presente no conforma. “Este cambio lleva esfuerzo”, se defendió Macri quien comparó su gestión con la Revolución de Mayo. Hace 209 años los argentinos decidíamos por primera vez ser protagonistas de nuestro futuro, de la misma forma que sucedió en 2015“, sostuvo Macri.
Mirada distinta y desde el interior profundo, casi a la misma hora, Passalacqua recordaba en San Vicente, donde se hizo el acto central de Misiones, algunos puntos de la gesta de mayo. “En este momento tan difícil, la Patria nos necesita unidos”, subrayó el Gobernador.
Después, como fiel historiador, recordó que Misiones fue la primera provincia en reconocer a la nueva junta y trazó un paralelismo con la elección del próximo domingo. “Se hace el cabildo abierto, un día de frío como hoy;  llovía, sala capitular llena, todos desorganizados… el que más gritaba se llevaba la razón…comienza la asamblea y nadie sabía mucho qué hacer. Manuel Belgrano le empuja a Juan José Castelli que diga unas palabras, que fije posición, que diga lo que durante tantos años habían pensado. La pregunta era ¿dónde estaba el Poder si el rey estaba preso? Y Castelli tuvo unas palabras que fueron maravillosas: ‘El poder está en la gente’…era la que estaba en la Plaza de la Victoria. El Poder está en la gente…y el domingo que viene va a estar donde tiene que estar, en esta gente. El poder está en ustedes”.

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