Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

Récords

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Mauricio Macri cerrará su mandato con un récord de desempleo. El 10,6 por ciento de los argentinos no tiene trabajo y muchos más sufren problemas de empleo en una economía paralizada en la que solo la agricultura asoma como ganadora, mientras la industria, el comercio y la construcción se hunden en una agonía sin fin.

Es la tasa de desempleo la más alta desde el primer trimestre de 2006, momento en  que llegó al 11,4 por ciento. Desde el tercer trimestre de 2015 (último dato disponible de la gestión anterior) el desempleo se incrementó en 4.7 puntos porcentuales, lo que equivale a 635 mil desocupados nuevos respecto de la población relevada por la EPH y un millón cuando se lo proyecta al total del país. 

La caída en el producto (PBI) tiene como consecuencia natural un aumento en la desocupación a través de los despidos por la parálisis de la producción o el cierre de empresas. La desocupación se potencia además por la enorme cantidad de personas que sale a buscar un empleo o un segundo ingreso para compensar la pérdida de poder adquisitivo como efecto del aumento de precios. Recuperar el empleo y la inclusión en el mercado laboral de estos miles deberá ser prioridad del futuro Gobierno.

En ese escenario, con la inflación de septiembre que estará por encima del 6 por ciento, el Presidente encara el último tramo de la campaña electoral en busca de su reelección. 

Envalentonado, hará un raid por 30 ciudades al grito de ¡Sí, se puede! ¿Se puede? ¿Qué se puede? Las consecuencias de las políticas tomadas en los últimos tres años y medio se hicieron visibles abrumadoramente rápido. Hasta el excesivo endeudamiento tomado desde que asumió, es hoy una carga pesada que amenaza con dejar a la Argentina en default incluso antes de que termine su mandato. El inédito “reperfilamiento” de la deuda en pesos y los vencimientos con acreedores externos todavía está por definirse en un Congreso donde la mayoría está a la espera de un nuevo Gobierno. El argumento del ministro de Economía Hernán Lacunza es que se busca “disipar los riesgos de incumplimiento hoy implícito en las cotizaciones de los papeles argentinos, influenciados por el estrés de liquidez de corto plazo y no por reales fundamentos de solvencia de la deuda argentina”.

“Argentina no tiene un problema de solvencia sobre la capacidad de pago de su deuda, en un marco de políticas económicas consistentes, pero sí sobre la liquidez de mediano plazo que incide en la inestabilidad actual y corta el financiamiento voluntario del mercado” detalla el ministro.  

Por supuesto, nadie cree que Argentina no tenga un problema de solvencia. Siquiera el FMI que tiene en sus manos un último desembolso de 5.400 millones de dólares que hoy está en duda, a la espera de ver qué rumbo tomará Fernández. La realidad indica que tampoco hay un modelo económico definido. Las metas rigurosas e impolutas del Banco Central fueron dejadas de lado en las últimas horas por el abandono de la emisión cero, que, de todos modos, fue un fracaso. La inflación es récord y cerrará el año por encima de las proyecciones más pesimistas. 

La lluvia de inversiones prometida mutó en una dolorosa y permanente caída de todos los sectores. A la alimentaria se sumaron pedidos de emergencia en el sector comercial y hasta el automotriz, cuya industria apenas muestra signos de vitalidad. 

Las medidas anunciadas tras la derrota en las Primarias, apenas fueron una gota de agua en el incendio y siquiera el contexto internacional le juega a favor: el congelamiento del precio de los combustibles por 90 días duró apenas un mes, esta vez por un conflicto en el Medio Oriente petrolero. El descongelamiento implicó un aumento promedio de 4,5 por ciento, acumulando en la era Macri una suba de 239 por ciento para la nafta común. Un detalle: en Misiones el litro superó la barrera de los 50 pesos y cuesta, en promedio, entre cinco y seis pesos más caro que en la Capital Federal

¿Cuál es entonces el convencimiento de que en un último envión pueda torcer el humor de los votantes? ¿Cuál es el mérito de pedir participación en su propia marcha de apoyo? 

Llegar a una segunda vuelta parece ser una quimera, de acuerdo a las encuestas que repiten escenarios: Alberto Fernández crece contra el debilitamiento de la fórmula de Cambiemos. 

Pero Macri necesita al menos retener el 30 por ciento del electorado para no ser un paria del sistema político. Eso además le garantizaría una representatividad en el rompecabezas por armar de la oposición. Dependerá también de los resultados en Buenos Aires y Capital Federal, donde algunos sondeos vaticinan, podría haber un ballotage entre Horacio Rodriguez Larreta y Matías Lammens.

Casi todos los demás gobernadores ya piensan en un nuevo escenario con Fernández al frente. El gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad tuvo una intensa gira por Estados Unidos, junto al tucumano Juan Manzur, como avanzada diplomática de Fernández. El vicegobernador ratificó su decisión de crear una secretaría de Prevención de Adicciones y aprovechó para mostrar las potencialidades de Misiones, especialmente en materia educativa y de producción. Una de las posibilidades exploradas fue la de contar con un vuelo directo entre las Cataratas del Iguazú y Estados Unidos, que podría sumar otro incentivo clave al turismo, después de la conexión directa con Madrid. 

Los gobernadores, que en su mayoría fueron a elecciones antes que las presidenciales, tienen preocupaciones más urgentes que el 27 de octubre: atender las demandas provinciales derivadas de la crisis nacional. 

Misiones no escapa a las consecuencias del modelo, pero así y todo, es de las que menos sufre. El desempleo también aumentó aquí, pero menos de medio punto, aunque recrudecen las demandas salariales de diversos sectores. Una muestra del estrés del bolsillo fue la altísima demanda por un nuevo plan lanzado por el gobernador Hugo Passalacqua: diez mil consultas en unas pocas horas para sumarse al Ahora Tarjeta, diseñado para aliviar la carga de los intereses en la deuda de la tarjeta de crédito. El Gobierno provincial subsidiará el 50 por ciento de la tasa de interés para los trabajadores o jubilados del sector público y privado que solo estén pagando el mínimo de la tarjeta. 

Mientras se atiende las demandas del presente, se planifica el futuro. Esta semana equipos técnicos de la Renovación fueron a Formosa a comenzar a diagramar un plan de Gobierno para los primeros cien días de Fernández en el poder, con las principales demandas de Misiones y el NEA. Estuvieron los diputados nacionales Verónica Derna y Daniel Di Stefano, la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, el subsecretario del Agro, Sebastián Oriozabala y la de Desarrollo Social, Benilda Dammer.

La mesa de apertura del encuentro estuvo integrada por el Jefe de Gabinete de Formosa, Antonio Ferreyra, el ministro de Economía de esa Provincia, Jorge Ibánez, y en representación de la coordinación nacional de los equipos técnicos de Alberto y Cristina Fernández, el rector de la UMET, Nicolás Trotta y la senadora mandato cumplido Virginia García. Ibáñez dio unas palabras iniciales y allí resaltó que el mayor desafío del Fernández- Fernández será dar de comer a todos los argentinos y darles un trabajo digno. 

García, por su parte, subrayó que estaban presentes para escuchar a Formosa, a Chaco, a Corrientes y a Misiones. “Nos pidieron que escucháramos en clave federal, que dejáramos de lado la elaboración de políticas centralistas y pensemos todos juntos un  modelo verdaderamente federal,” sintetizó.

Aunque el peronismo es pata oficial, el Frente de Todos necesariamente recurre a la Renovación como aliada indispensable. La conducción política de la Renovación propuso al secretario de Energía, Sergio Lanziani como enlace de Misiones con el equipo de Fernández que está diseñando el plan de Gobierno.  Misiones demanda con celeridad obras de energía e infraestructura.

El encuentro realizado en Formosa planteó la necesidad de recuperar el federalismo y atender especialmente a las provincias más postergadas. “No existió un Plan Belgrano sino un Plan Mitre. El unitarismo del actual gobierno nacional se refleja en que el 80% de la obra pública nacional se concentró en la CABA y la Provincia de Buenos Aires. Además, en nuestras provincias se han visto paralizadas múltiples obras estratégicas, con lo cual se limitan nuestras posibilidades de desarrollo económico, industrial y social, ampliando las asimetrías con las regiones centrales del país”, señala uno de los puntos del documento firmado por los representantes políticos del NEA. 

El nordeste no solo ha sido relegado en las políticas públicas, sino también en la campaña presidencial. En su gira por 30 ciudades, no hay ninguna misionera, aunque podría haber una visita fugaz a Iguazú, con la idea de inaugurar el aeropuerto de la ciudad de las Cataratas.

Los dirigentes locales de Cambiemos no pueden disimular el fastidio con el mal momento económico. Saben que dependen de un milagro para no perder votos en un contexto adverso y con la Renovación con la maquinaria en marcha para recuperar terreno. 

La estrategia de la Renovación, distinta de las Primarias, ahora incluye el estímulo de la boleta de Fernández y apuesta a pelear el primer lugar en el reparto de bancas. 

Fernández bajó la intensidad de la campaña, pero ya se mueve como un eventual Jefe de Estado. Las reuniones con Evo Morales en Bolivia y Martín Vizcarra en Perú, lo tuvieron como un protagonista con “trato presidencial”.

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Consensos básicos

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De “la inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar” a una suba de precios de 54,5 por ciento anual y un acumulado en los últimos cuatro años que será de 300 por ciento. De la Pobreza Cero a la Emergencia Alimentaria. De la lluvia de inversiones a rezar para que llegue una cuota del enorme préstamo del FMI y poder cerrar el año eludiendo al default autogenerado.

Esa es la parábola descrita por la gestión de Mauricio Macri: expectativas altísimas y resultados exiguos que definen lo que será el fin de su mandato. La inflación es, por lejos, más elevada que la que recibió. La pobreza y el desempleo son problemas mucho más dramáticos que la pesada herencia. La deuda es exponencialmente más peligrosa que hace cuatro años y condiciona no solo el presente, sino el futuro de la Argentina: un aumento de más de 100 mil millones de dólares, equivalente a un PBI entero. 

Si el FMI decide postergar el giro de 5600 millones de dólares hasta después de las elecciones, es muy probable que la Argentina no pueda afrontar sus compromisos financieros. Las autoridades del Fondo pueden presionar de ese modo al futuro presidente, al mismo tiempo que se desmarcan del Gobierno de Macri, aunque sean corresponsables del endeudamiento. 

Por eso, Alberto Fernández diagrama su futura gestión -las encuestas ratifican que la diferencia con Mauricio Macri puede ser más abultada- en la búsqueda de consensos que permitan encauzar el rumbo y aflojar las tensiones que están a flor de piel.

La mesa de trabajo armada en Tucumán, con la Unión Industrial Argentina y la CGT, es una herramienta para la coincidencia en puntos básicos que, aunque no trascendieron detalles finos, incluiría precios y salarios congelados hasta lograr la estabilización. 

Los gobernadores aportan el poder territorial y en ese mapa, Misiones asoma con fuerte protagonismo. El gobernador electo, Oscar Herrera Ahuad está en el círculo de confianza del candidato a presidente y por estas horas, forma parte de una avanzada, junto al tucumano Juan Manzur, en Estados Unidos, para aceitar vínculos diplomáticos y de acceso al crédito en el país gobernado por Donald Trump, uno de los principales sostenes de Macri, junto al Fondo Monetario Internacional. 

Herrera Ahuad aprovechará las horas en Washington para gestiones vinculadas con Misiones. Es su obsesión aprovechar la ubicación central de la provincia en un Mercosur nuevamente por armar. También mantendrá reuniones en Nueva York con ejecutivos de American Airlines para hacer realidad un vuelo directo entre Estados Unidos y las Cataratas del Iguazú, que se convertiría en la segunda conexión internacional después de Air Europa, con Madrid-Iguazú.

Pero más que en las fotos, hay que mirar la película entera. En un mismo día, Fernández dio señales de cuáles serán sus prioridades en los primeros cien días de Gobierno. Por la mañana relanzó su campaña con un fuerte mensaje dedicado a la educación y la salud como políticas de Estado y por la noche, logró sentar en una misma mesa a los protagonistas de un necesario gran pacto social: las organizaciones sindicales, la Unión Industrial Argentina, más otros empresarios importantes y el ala política en cabeza de los gobernadores. La síntesis en la casa tucumana es que todos coincidieron en la necesidad de trabajar con reglas claras hacia adelante y no ajustando hacia abajo. 

La búsqueda de consensos de Alberto Fernández contrasta con la desesperada reacción del Gobierno al que se le escurre el poder de las manos.

El Presidente no atina a buscar recuperar votos perdidos, sino que parece conformarse con sostener su núcleo duro y ampliar la grieta como elemento diferenciador después del 10 de diciembre. En el almuerzo anual del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires, Macri ratificó su idea de que la crisis se inició a partir del resultado de las Primarias a la que atribuyó el “clima de incertidumbre que generó un impacto político, pero también económico”.

“A partir de aquel lunes posterior a la PASO nos hemos hecho cargo de esta situación”, tomando “las medidas que hacen falta para llevar tranquilidad a las familias, sobre todo a la clase media, que siempre se dedicó a trabajar para sacar adelante a nuestro país y realmente siente que nunca se la escucha como corresponde”. “La incertidumbre política hace más difícil llegar a fin de mes”, insistió Macri. 

Miguel Ángel Pichetto abundó en la diferenciación: “Hay que reestructurar los planes sociales para “alivianar la carga impositiva a la clase media trabajadora y las pymes”, y cuestionó a los “gerentes de la pobreza” que reciben “muchos recursos del gobierno nacional”. “Decir que la gente no come en Argentina, es una exageración”, agregó el senador (siempre) oficialista. 

La Universidad Católica Argentina dijo que la pobreza será superior al 35 por ciento antes de fin de año, que el 14% de chicos está bajo inseguridad alimentaria grave y que un 7% se va a dormir sin cenar”.

En las últimas semanas el Gobierno de Macri se convirtió en un bunker de desesperación, con culpas repartidas entre ministros que no quieren ser mariscales de la derrota. Primero fue Federico Sturzenegger el que disparó con reproches que llegaron hasta el propio Presidente. Después, Carlos Melconian, quien apuntó que “esta administración comenzó sus errores de mala praxis el primer día, porque sobre la base de la estrategia política que se planteó, decidió no hacer público lo que iba a hacer para que la gente no se asuste. Y hay una política económica que puso en práctica este gobierno que no acertó”.

El reparto de culpas alcanza al ministro de Producción, Dante Sica, quien no logró frenar ni un solo mes la caída de la industria. Los radicales apuntan a la política del Banco Central que no logró frenar ni la inflación ni las corridas y el resto recuerda a Nicolás Dujovne, el panelista televisivo que fue el responsable del endeudamiento récord. 

No es casual entonces que casi el 80% de los encuestados por la consultora Clivajes, entienda que la principal problemática a nivel nacional engloba una situación económica actual que no muestra signos de mejoría alguna y que se encuentra integrada por una profunda caída en el consumo debido al continuo incremento de la inflación (47,40%), seguido por un importante número de participantes que entienden que el desempleo está entre sus preocupaciones más destacadas (25,80%) y

acompañadas por un sector minoritario que afirma que el desequilibrio económico está fundamentado por un fuerte proceso de devaluación que hace incontrolable la relación entre el peso y el dólar (4,50%).

Otro sondeo de Ricardo Rouvier revela que la expectativa de la evolución de la situación económica, de aquí al 10 de diciembre, es altamente negativa. El 54% cree el Presidente Macri no logrará controlar la crisis económica y social para terminar su mandato en forma ordenada.

Rouvier anticipa que la diferencia a favor de F² crece levemente y ahora roza los 17 puntos de distancia, tomando en cuenta sólo los votos positivos y  realizando la proyección de indecisos.  

 La dupla kirchnerista-peronista supera el 51%, mientras Macri y Pichetto se acerca a los 35 puntos. El tercero es el candidato de Alternativa Federal, Roberto Lavagna que se mantiene cercano al 8%. Estos resultados descartan la posibilidad de un balotaje, ya que el Frente de Todos lograría un cómodo triunfo en la primera vuelta.  

La crisis es tan dura que atraviesa casi con el mismo lamento a trabajadores y empresarios. Ambos sufren por la inflación y la caída del consumo. La paradoja es que el Gobierno se había hecho fuerte con las empresas como activo político y ahora el Presidente les pide a los empresarios que “pongan el hombro” antes de las elecciones para socializar un bono de cinco mil pesos prometido para mitigar los efectos de la devaluación. Pero muchas de las empresas que lograron seguir funcionando, apenas pueden proyectar el pago de salarios y no están en condiciones de afrontar un bono “extra”. 

«La mayoría de las pymes vivimos del consumo interno y lo necesitamos, pero no podríamos afrontar un bono. Desde CAME trabajaremos en propuestas y alternativas como siempre lo hicimos», disparó el presidente de la entidad, el misionero Gerardo Díaz Beltrán.

Solo se puede hacer en caso de que el Gobierno ceda en Ganancias o aportes patronales, indicó Alejandro Haene, presidente de la Confederación Económica de Misiones. 

“Estamos muy preocupados, queremos saber si alcanza a las industrias de mano de obra intensiva, porque será un golpe muy duro. El Gobierno le tira la pelota a los privados en lugar de solucionar los problemas. No estamos de acuerdo, pero obviamente vamos a acatar. Esto es inviable para muchas industrias que hoy no pueden pagar los sueldos, imaginate un bono”, respondió a Economis, Román Queiroz, presidente de la Asociación Maderera Aserraderos y Afines del Alto Paraná y uno de los que estuvo hace una semana en la presentación de Sinceramente, el libro de Cristina Fernández.

La ecuación es sencilla: una empresa con cien trabajadores debe juntar medio millón de pesos en momentos en que las ventas están en baja y no hay acceso a financiamiento por las tasas estratosféricas. ¿Cómo hacen?

Nadie duda que hace falta inyectar recursos a la economía. Por eso, los mismos empresarios celebraron el bono de siete mil pesos que ofreció el gobernador Hugo Passalacqua a los estatales. Es dinero que se inyecta inmediatamente al consumo y actúa como un bálsamo. Un detalle: el bono Primavera de Misiones es más del doble del que anunció María Eugenia Vidal a los estatales bonaerenses, mientras que en esa provincia, los docentes quedaron afuera. No es la única diferencia. La jubilación mínima en Misiones es superior a la de Buenos Aires, pese a un aumento del 45 por ciento otorgado por la gobernadora en plena campaña.

En Misiones, el tránsito a octubre también encuentra humores distintos. Los candidatos del Frente de Todos quedaron fortalecidos después de la visita de Cristina y encaran el último recorrido con el convencimiento de que van a repetir los resultados de las Primarias.

La Renovación también retomó la campaña con buena sintonía. Los candidatos saben que el tercer lugar de las Paso ya quedó atrás y que están en condiciones de pelear el primer lugar recuperando los votos anulados en la categoría diputado nacional. Desde otro ángulo, la Renovación es clave para el armado de F² y la cercanía de Herrera Ahuad con el candidato presidencial, anticipa un trabajo en equipo. Del otro lado, en Cambiemos cargan con el karma de la crisis y la nula respuesta del Gobierno nacional a las principales demandas sociales. Será difícil retener los votos de agosto y el pesimismo abunda. La visita de Lilita Carrió fue opaca en comparación con la multitudinaria presentación de Sinceramente, apenas hace una semana. Las frases de la polémica dirigente también fueron inquietantes: “Macri, explicó que falló porque «le faltó conocimiento real del pueblo a pueblo y agarró un país vaciado. La política no se hace sacándose fotitos con la gente, la política es más profunda que todo eso, se hace abrazando y sintiendo la realidad del otro”.

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La campaña que se inició en Misiones

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“Las elecciones primarias tuvieron la capacidad de desencadenar una crisis como la que estamos viviendo”. La primera reacción ante la abrumadora diferencia, fue haber culpado a los ganadores y sus votantes de ser responsables de la crisis y disparada del dólar del lunes negro posterior. Después insistió en que debía ser el kirchnerismo el que realice una autocrítica e improvisó un plan para recuperar votos basado en medidas de escasos tres meses de duración, como subsidios, combustible congelado y eliminación del IVA a algunos alimentos. La economía, por supuesto, no hizo más que seguir cayendo. Anunció el reperfilamiento de la deuda y un nuevo cepo a la compra de dólares. La última reacción fue la más desconcertante: Mauricio Macri dijo que en su gobierno están “convencidos de que la elección no sucedió”. Por eso, reina el optimismo en Cambiemos para conseguir forzar una segunda vuelta.

Pero en el fondo, ni en el círculo rojo creen que eso sea posible. La reunión de la Asociación Empresarial Argentina, una cumbre en otros tiempos afín a Cambiemos, esta vez mostró una dura frialdad con el Presidente. No hubo un solo aplauso durante el discurso de Macri, que intentó mostrarse competitivo de cara a octubre y recuperar, de algún modo, la iniciativa política. Los empresarios y Ceos solo celebraron, tibiamente, la llegada de Hernán Lacunza al ministerio de Economía “reperfilado”. Como te ven, te tratan, diría Mirta. 

La reprobación de los empresarios amigos se sustenta en los datos que surgen de las principales encuestas que coinciden en que la posibilidad de un ballotage es ínfima y que, por el contrario, la distancia que sacó Alberto Fernández el domingo 11 de agosto, no hará más que profundizarse. Basta husmear el clima en la calle para percibir que no hay retorno en el malhumor con las decisiones presidenciales. Las medidas que ha tomado después de la derrota tampoco hicieron carne en la sociedad y los indicadores económicos siguen mostrando retrocesos, como en la industria y la construcción. El dólar por las nubes y la fuga que no se detiene, son apenas síntomas de la improvisación. Además del dólar blue, también florecieron las operaciones financieras en las que se gana apenas moviendo la plata entre dólares, bonos y pesos. Solo 1.500.000 argentinos compran dólares. La mitad (800 mil) compran 500 dólares por mes mes. ¿Cuántos pueden comprar más de u$ 10.000 por mes? 26 mil personas (menos del 2% de los que compran dólares) Solo 47 personas compraron más de u$ 50.000 en julio, según admitió el Banco Central. De la economía real, ni hablar. 

Una encuesta de la consultora Clivajes revela que la sociedad no cree que sea el candidato opositor el responsable de la crisis económica: el 66,75% de los participantes no dudó en señalar que es el actual Gobierno el principal responsable, dejando en segundo término y muy alejado de la primera opción a la oposición con el 18,45% de las respuestas. Casi el 70 por ciento también lo responsabiliza por la calma con que se llegue al 10 de diciembre.

De hecho, Alberto Fernández elevaría su caudal de votos al 52 por ciento, relegando al 32 por ciento a Macri. 

En ese punto, coincide con otro sondeo de CB Consultora que revela una caída de 7,2 por ciento en intención de voto de Macri, quien obtendría como techo el 32 por ciento, contra 54,3 de la fórmula Fernández-Fernández. 

Como contraste, el Frente de Todos disfruta por estos días de una tranquilidad surgida de las PASO, pero también del convencimiento de que nada indica que el resultado vaya a cambiar en octubre. Alberto Fernández estuvo de gira en España y Europa y fue recibido -por medios y analistas- como el futuro presidente de Argentina. Se reunió con el presidente español y con el primer ministro de Portugal casi como un par. 

Cristina retomó la presentación de su libro Sinceramente y en Misiones dio el puntapié inicial a la campaña electoral de cara a octubre. La candidata a vicepresidenta aterrizó el viernes a las 21.05 e inmediatamente fue abrazada por los trabajadores del aeropuerto. Después fue recibida por una multitud que la esperó por varias horas en el aeropuerto. La recepción fue a tono con la alegría de los miles que esperaban afuera. 

El gobernador Hugo Passalacqua encabezó la comitiva, acompañado por la diputada nacional Cristina Britez -candidata principal del frente de Todos en Misiones-, el presidente del PJ, Rafael Pereyra Pigerl, el senador Maurice Closs y el intendente Joaquin Losada, además de autoridades provinciales y la ex senadora Sandra Giménez. 

La noche del viernes terminó para Cristina con una cena privada con Oscar Parrilli -bife de chorizo con verduras grilladas-, pero el ex funcionario siguió hasta altas horas con encuentros con los “muchachos peronistas”. 

En la casa de Ricardo Escobar se juntaron Jorge “Topo” Devoto, Tristán Bauer, Juan Manuel “Carancho” Ramírez, el ministro de Energía, Sergio Lanziani y una decena de jóvenes dirigentes de entre 40 y 50 años que abrazan la causa.

Los más cercanos aseguran que Cristina está con toda la fuerza para volver a empezar, aunque en un rol distinto. La única espina es la enfermedad de su hija.

El sábado fue generoso en reuniones. Cristina dejó claro que la relación con la Renovación está intacta y se necesitará del Gobierno misionero para lo que viene. Se reunió con el gobernador Hugo Passalacqua quien destacó: “Valoro el ameno encuentro que mantuvimos con la Cristina, donde pudimos coincidir sobre temas urgentes del país: Salud, sectores vulnerables, endeudamiento. Pudimos de manera cercana expresar nuestros puntos de vista y la voluntad de trabajar juntos, sin demora”. También hubo un encuentro con el gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad y tuvo otros encuentros para conocer la realidad económica de la provincia. “Sabemos que el Frente de Todos no es nada sin el misionerismo”, reconocieron en el entorno de la ex Presidenta.

No les falta razón. Más allá de la pertenencia del peronismo y especialmente de Cristina Britez, para gobernar, se hará necesario el respaldo de los gobernadores y el voto en el Congreso. La frase “es con todos” se hizo evidente en la presentación del libro, en el polideportivo Finito Ghermann. Casi todo el arco político, con la lógica excepción de Cambiemos, se hizo presente. Renovadores: Oscar Herrera Ahuad, Maurice Closs, Juan Carlos Agulla, Sergio Lanziani, José María Arrúa, Rafael Morgenstern, Marcelo Pérez, Adolfo Safrán, Diego Sartori, Edmundo Soria Vieta, Ivonne Aquino, ex funcionarios como Sandra Giménez, José Guccione, diputados como Jorge Franco, Verónica Derna, Flavia Morales o Daniel Di Stefano, Martín Cesino o Marcelo Rodríguez. Cacho Bárbaro y Cristina Britez, todos con la consigna “vamos a volver”, con menos ritmo que el #SiVosQuerés que atormenta a Horacio Rodríguez Larreta, pero igual de efectivo a la hora del coro.

 Empresarios como el maderero Román Queiroz, Daniel Belda, Álvaro Caamaño o Rubén Jantzon también llegaron temprano. Guaraníes y gauchos, morochos y rubios, juventud y abuelos con bastón. Alegría en el ambiente caluroso.

Cristina celebró que la Renovación lleve la “boleta corta” presidencial a la par del oficialismo local, ya que lo que se necesita es sumar. Para la Renovación también significará un alivio en la campaña ir con la boleta de porque buena parte del electorado misionero se identifica más con sus políticas que con las de Cambiemos, alianza que nunca hizo pie del todo en la provincia. 

“La situación socio económica del país está complicada, hace más de dos años que el Gobierno Nacional no le encuentra la vuelta. El error es decir que todo está bien, cuando la gente sabe que no es así. La toma de decisiones de la clase política tiene que ser siempre a favor de los que más necesitan y esto a nivel nacional no ha pasado en los últimos tres años”, sostuvo el diputado nacional Ricardo Wellbach, uno de los que actuó de enlace entre Todos y Renovadores.

Pese al escenario nacional adverso, el Gobierno provincial mantiene finanzas saneadas y una economía relativamente en marcha gracias al soporte del Estado. Passalacqua fue uno de los primeros gobernadores en trasladar el aumento del mínimo al salario de los activos y después anunció la movilidad para los pasivos. Los jubilados de Misiones, por caso, cobran una mínima más alta que en Buenos Aires. María Eugenia Vidal, necesitada de votos, anunció una suba para los jubilados del 45 por ciento para llevar la mínima a 10.400 pesos. En Misiones los jubilados cobrarán 11.660 desde septiembre.

Las diferencias abundan apenas comienza a escarbarse. En la Argentina se comen 7 kilos menos de carne vacuna con respecto al año pasado. Según el último informe difundido por la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo en enero-agosto cayó a 51 kilos por habitante, una baja del 11,3 por ciento.

¿Qué son 51 kilogramos por habitante por año? ¿Es mucho? ¿Es poco? La respuesta es contundente: es el más bajo del que tenga registro CICCRA: está casi un 20% por debajo de la crisis de 2001/2002.

En Misiones, en cambio, en agosto hubo un repunte en la venta de carne con el aporte del Ahora Carne, financiado por el Gobierno provincial, con un doble beneficio, de ahorro para las familias y para los carniceros, que por lo menos hasta diciembre, pagarán la mitad de la factura eléctrica, lo mismo que los panaderos. 

De todos modos, el camino no será un lecho de rosas. Hay diversos sectores que comienzan a intentar marcar la cancha para lo que vendrá. Se espera que lo hagan los sectores más poderosos, como los empresarios de AEA, que ya anticiparon que no ven con malos ojos a Fernández presidente. Pero llama la atención el posicionamiento de supuestos sectores afines.

Juan Grabois pidiendo expropiar tierras para una reforma agraria, suena inoportuno a poco menos de dos meses para las elecciones. Inoportuno y hasta flojo de argumentos, como explica en este reportaje la especialista Florencia Gómez: “Antes que reforma agraria, hay que hablar de democratización del acceso a la tierra”, sostiene al advertir que el solo hecho de repartir tierra no solucionará el problema de fondo de la pobreza y la desigualdad. Plantearlo en forma desordenada, con un Estado que está virtualmente en default, es alimentar a quienes serán la oposición de Fernández, insiste la santiagueña que dirige una organización socialista. 

Misiones tiene mucha experiencia en la distribución y regularización de la tierra y es la agricultura familiar una política de Estado. Incluso cuando hubo que expropiar, se hizo, pero en el marco de un proceso de trabajo de muchos años. Pozo Azul, el municipio 76, comenzó a germinar durante el gobierno de Carlos Rovira. Se convirtió en realidad durante la gestión de Passalacqua, pero en el medio, nunca dejó de recibir atención del Estado. 

Así como la incontinencia verbal de Grabois, también llamó la atención la sorpresiva virulencia en algunos piquetes, como el que sacudió a Misiones en Puerto Iguazú, donde turistas fueron agredidos por quienes bloqueaban la ruta. Más allá de la pésima imagen que queda para el visitante, los nombres detrás de la protesta son llamativos: varios vinculados a Cambiemos, según quienes los conocen en la ciudad de las Cataratas. ¿Protesta legítima o forzada para crear clima? 

Alberto Fernández ya avisó: “Dejen de embromar con demonios de La Cámpora, sólo quieren un país mejor”.

Al cierre de esta columna, Cristina Fernández terminaba la presentación de Sinceramente. Los memoriosos solo recordaban dos grandes encuentros semejantes. Raúl Alfonsín, el 22 de octubre en la Bajada Vieja a una semana de las elecciones de 1983, en la víspera de la democracia y Néstor Kirchner el 26 de septiembre de 2006, en un acto en la Costanera de Posadas. Ahora solo se presentó un libro, aunque nadie duda que la campaña definitiva, se inició en Misiones.

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Futuro por pasado

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Aquel fallido de María Eugenia Vidal, en la noche del triunfo de Cambiemos en 2015, se convirtió, repentinamente, en realidad: “Cambiamos futuro por pasado”, había celebrado la electa gobernadora de Buenos Aires. Y esta semana la realidad de la Argentina fue un amargo deja vu de los momentos previos a la fuga de De la Rúa en helicóptero: deuda incontenible, fantasma de default, pendientes de un giro del FMI y un riesgo país por las nubes.

El Gobierno de Mauricio Macri ostenta el récord de ser el que más deuda tomó en el mundo en menos de cuatro años. Pero el Presidente terminará su ciclo no pudiendo llegar a fin de mes. Desde agosto del año, cuando se anunció la vuelta al Fondo, Argentina se endeudó por 56 mil millones de dólares solo con el organismo conducido entonces por la buena de Christine Lagarde. 

La lluvia de inversiones no llegó nunca aunque hubo felicidad porque “volvimos al mundo”. Crueldad, Standars & Poors, la consultora que en el 20 de junio del año pasado había calificado a la Argentina como “economía emergente”, fue ahora la que clavó el puñal del “default selectivo”. 

Creíamos que era más fácil. Creímos que solo porque no estuvieran ellos iban a venir las inversiones. Cometimos miles de errores, había muchas cosas que no sabíamos y muchas otras donde tuvimos un sesgo optimista”,  justificó el ¿ingenuo? secretario de Cultura, Pablo Avelluto.

No es que nadie le hubiese advertido al Presidente que el modelo en el que persistía era inviable financieramente, como ya lo era para millones de personas empobrecidas o sin empleo. Las advertencias fueron múltiples y mucho más en tiempo de campaña. Pero el propio Macri insistía -e insiste- en que si lograba la reelección haría lo mismo pero más rápido. “Este es el camino”, repite. 

El resultado de las elecciones primarias no es, como insiste el Candidato a la reelección, responsable por la corrida cambiaria, el dólar a 60 y las medidas efímeras tomadas en el apuro de la derrota. Lo mismo que la vuelta al Fondo en agosto del año pasado, que fue atribuida entonces al volátil contexto internacional. 

La nueva crisis fue engendrada en la génesis del mismo gobierno de Cambiemos: ajuste, deuda, despidos, pobreza, fuga de capitales, más deuda y ahora, reperfilamiento, un nuevo eufemismo para disimular la desnudez del rey, igual que las metas de inflación recalibradas o el crecimiento invisible de Nicolás Dujovne. 

El reperfilamiento anunciado ahora por Hernán Lacunza es lisa y llanamente reconocer que no se puede pagar el mínimo de la tarjeta de crédito. “El éxito o el fracaso son colectivos”, reflexionó el flamante ministro, socializando las pérdidas. La paradoja del modelo que celebra la meritocracia. El Gobierno autosuficiente, con los Ceos de las mejores corporaciones, clama por la ayuda de la oposición y la comprensión de una sociedad que hasta ayer nomás era un actor de reparto.

La casi nula chance de que Macri sea reelecto tiene como base el rechazo de esa sociedad. Si Alberto Fernández ratifica en octubre sus votos, deberá liderar un largo proceso de reconstrucción del tejido económico y la confianza externa, que  demandará mucho esfuerzo, diálogo y paciencia. No puede de ningún modo, volver a dejar de lado el desarrollo interno. 

La postergación por tres o seis meses de los pagos de la montaña de bonos emitidos por esta administración evidencia el fracaso del mejor equipo de los últimos 50 años que incluyó al Messi de las finanzas, eyectado oportunamente del Gobierno, supuestamente a pedido del FMI, que podrá exhibir en sus vitrinas un nuevo fracaso estrepitoso. 

El límite impuesto a los bancos para girar sus utilidades en dólares al exterior, es una gasa para contener la hemorragia: solo en agosto se perdieron reservas del Banco Central por casi catorce mil millones de dólares. El nuevo control es tan tenue que sólo alcanza a las entidades bancarias y no a empresas ¿Qué harán este lunes las multinacionales que tienen dólares en cartera?

Técnicamente no es un cepo, pero nadie se atreve a descartar que ese sea el siguiente paso “kirchnerista” que adopte el Macri en retirada.  Pero antes fue el mismo Macri el que desarmó todos los controles de capitales y la obligación de los exportadores de liquidar sus dólares en el país. 

El plan de pagos que lanzó el Gobierno no solo afecta a las finanzas, sino a la economía real. “El reperfilamiento es una palabra que inventaron para no decir que se la chorearon“, definió con crudeza Claudio Belocopitt, presidente de Swiss Medical y…uno de los propios.

El empresario señaló que  “es la primera vez en la historia del país que se decide defaultear letras que fueron emitidas en pesos” y cuestionó a quienes creen que las medidas afectan solamente a grandes inversores que tienen el dinero depositado en sus cuentas bancarias. “Es dinero de la economía real que se utiliza para gastos corrientes y que se necesita que circule”, explicó.

No le falta razón. Son muchos los empresarios que, seducidos por las ventajas de la bicicleta financiera, pusieron su dinero a rendir (intereses) y con eso, financiar insumos o pagar sueldos. En el caso de Misiones hay varios fideicomisos que tienen dinero invertido en Letes y Lebacs que ahora tiemblan por no poder acceder al dinero físico. 

Las empresas que dependen de la producción, en cambio, sufren otra consecuencia de la mala praxis económica: la agonía de las tasas altas, que ya tiene más de un año y que frustra cualquier intento por invertir o crecer. Las principales empresas yerbateras, por caso, están hoy 50 por ciento más endeudadas que en 2018 sin necesariamente haber pedido nuevos créditos.

Las compañías forestales, que se ilusionaron con la competitividad de un dólar alto están también acorraladas por la suba de costos con una inflación superior al 55 por ciento y obligadas a rezar minuto a minuto para no anticiparse a liquidar giros al exterior: un par de horas de apuro significan miles de pesos. No es lo mismo liquidar exportaciones con un dólar a 55 que a 63 como llegó a cotizar el viernes en Posadas. 

La Provincia de Misiones, que el jueves demandó a la Nación por la quita de coparticipación derivada del plan electoral de Macri, es espectadora de la crisis financiera, ya que prácticamente no tiene deuda en dólares. 

De todos modos, Misiones es una de las quince provincias que recurrió a la Corte Suprema en una demanda contra la Nación por la pérdida de recursos que significó el plan pos derrota. La eliminación del IVA en algunos alimentos y la suba del mínimo no imponible de Ganancias provocarían una sangría de 1.200 millones de pesos de acá a fin de año. Se esperaba una reacción de la Nación, pero no hubo ningún gesto de acercamiento que justificara retirar la demanda. 

Llamativamente, en medio del incendio, al igual que el Presidente, hay dirigentes que siguen repartiendo culpas en los otros. El radical Luis Pastori, uno de los más enfervorizados defensores de Macri, cuestionó a los gobernadores por desestabilizar al Gobierno con sus demandas ante la Corte. 

“Más de la mitad de los proyectos sobre eliminación del IVA a los alimentos y suba del mínimo no imponible, son de la oposición. No se entiende la actitud de Hugo Passalacqua y gobernadores K, de oponerse a ambas medidas, ahora que Macri las implementa. A tener en cuenta en Octubre”, tuiteó el diputado que seguirá en el Congreso hasta 2021.

No puede discutirse, eso si, la coherencia del veterano dirigente radical. Ha sido el más férreo defensor de Macri y justificó cada medida, aún en medio de la creciente pobreza y el desempleo. 

Pero el discurso de barricada  del legislador no pasó inadvertido. El secretario de Hacienda, de Misiones, Adolfo Safrán, le respondió que “no nos oponemos a las medidas, nos oponemos a que se tomen sin consultar y a costa de recursos que son de todos los misioneros”

Imagínese que la Provincia lanza un programa que tienen que pagar los municipios y los intendentes se enteran por el diario”, cuestionó en referencia al paquete de medidas anunciado de apuro por Macri para intentar revertir el pésimo resultado en las primarias. Los gobernadores se enteraron, literalmente, por la televisión. No solo eso, el plan Octubre de Macri, contradice normas legales elementales sobre impuestos y su modo de distribución. 

Los gobernadores K, que desdeña Pastori son los mismos que supuestamente iban a trabajar veladamente por la reelección de Macri tras la incorporación a la alianza del senador siempre oficialista Miguel Ángel Pichetto. La seducción de Pichetto parece no haber sido suficiente para los mandatarios, de nuevo K, y mucho menos para los argentinos. 

La encendida defensa de Pastori contrasta con el silencio de otros dirigentes de la UCR. Los jóvenes se han llamado a silencio y algunos admiten críticas públicas, como Martín Arjol. Otros están más preocupados por su futuro inmediato en una eventual retirada. Esta semana se conoció que un grupo de jóvenes radicales alineado con el diputado Ariel Pianesi, copó casi todos los cargos administrativos de la novel Universidad Nacional del Alto Uruguay, cuyo rector es Iluminado Magno Ibáñez -veterano dirigente radical-. El padre de Pianesi fue elegido como vicerrector, como secretario de la asamblea fue designado Santiago Koch, militante de la juventud radical y el propio presidente de la Juventud, Bruno Ariel Gini, es parte de la asamblea -también es asesor de Pianesi en la Legislatura-. El secretario general de la UNAU es Santiago Larrea, abogado y referente de la JR Misiones. Un comité rentado. La Franja Morada también se adueñó del Centro de Estudiantes en una elección que fue impugnada por otros estudiantes, que denunciaron no poder competir en igualdad de condiciones.

Hubo silencio de los protagonistas, pero las dudas llegaron al Congreso, con un pedido de informes que deberá responder en algún momento Magno Ibáñez, aunque quizás sea después de diciembre. El rector fue uno de los pocos que firmó una solicitada a favor de Macri. 

El grueso de los rectores de universidades nacionales, en cambio, acaba de pedir un urgente aumento de partidas porque por la inflación y el ajuste presupuestario, no llega a cumplir con los compromisos asumidos y, con recursos propios, deben afrontar gastos de comedor o albergues, desatendidos por la Nación.

La crisis tiene final abierto. Dependerá del “humor de los mercados” la calma en el tránsito hasta octubre. De todos modos, en Cambiemos buscan mostrar optimismo en que Macri pueda torcer la historia. Mínima, la esperanza es lo único que se pierde. 

En la Renovación, en cambio, se preparan para una campaña intensa. Passalacqua, en una reunión de Gabinete, formalizó la jugada con doble boleta corta. La de Alberto Fernández y la del misionerismo. 

La convivencia con el Frente de Todos es buena y la relación con el candidato presidencial es excelente, pero ahora se abre una pulseada directa con la coalición local representada por Cristina Britez y Héctor “Cacho” Bárbaro, que se impuso en las primarias y tendrá el respaldo explícito de Cristina, quien vendrá el próximo sábado a presentar Sinceramente

De todos modos, el trabajo de la Renovación se concentrará no en sacarle votos al Frente de Todos, sino en recuperar los votos nulos de la categoría diputados nacionales y sumar los que deje en el camino Cambiemos.

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La película entera

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El 12 de diciembre de 2015, Mauricio Macri inauguraba su mandato con una inédita foto con los 24 gobernadores en una postal de gobernabilidad que se mantuvo firme. El epílogo de su mandato se escribe -el final de la historia se conocerá en octubre-, con la mayoría de los gobernadores abroquelados y al borde de ir a la Corte Suprema para frenar un manotazo a los recursos provinciales con el que el Presidente pretende financiar su supervivencia electoral.

Para recuperar su frescura, Macri anunció rebaja del IVA a algunos productos de la canasta básica y una suba del mínimo no imponible de Ganancias, lo mismo que el límite del monotributo, entre otras medidas. Los gobernadores se enteraron por los medios, lo mismo que el resto de los argentinos, pese a que las oportunas promesas se financian en buena parte con recursos que se coparticipan. Misiones pierde más de mil millones de pesos y por eso exige, como mínimo, una compensación. 

La primera provincia que visitó Macri tras el descalabro electoral fue Misiones. Llegó este viernes a Iguazú a inaugurar simbólicamente el vuelo Madrid-Cataratas que se inició regularmente una semana antes de las PASO. Aprovechó el discurso para hacer una elíptica alusión al rechazo electoral. “Escuchamos a los argentinos, los escuché, y por eso junto a la transformación que estamos haciendo, vamos a estar al lado de cada argentino para que nadie se quede atrás”, expresó el Jefe de Estado.

“Mi sueño, mi propósito, es siempre el mismo: cuidar a los argentinos, ayudar y crear las condiciones para que cada persona encuentre su oportunidad en la provincia que elija vivir y trabajar”, y añadió que “paso a paso, con logros como éste, lo estamos haciendo”.

Destacó que mucho más importante que cualquier discurso “es tener claro el objetivo, el para qué hacemos lo que hacemos. Y es para que todos podamos vivir mejor. Tan simple y tan importante como eso, para que todos podamos vivir mejor”.

Nadie puede poner en cuestionamiento que la sociedad quiere vivir mejor. Lo que se discute es el camino y la velocidad de inclusión.

Ningún mandatario quiere ser el que derrame nafta al incendio político en el que está envuelto el Presidente desde la derrota en las primarias. Pero es la gobernabilidad lo único que evita que la guerra deje de ser fría. 

La tensión es inocultable, porque al mismo tiempo, ninguno quiere ser arrastrado por una crisis económica de la que no se sienten parte, pero que puede afectar -más- su propio terruño. Ni quedar como mandatarios que no defendieron recursos propios. ¿Qué pasó para que la relación esté hoy hecha jirones? Hay que mirar la película completa.

Durante esos días dulces de la asunción, Macri prometía “pobreza cero”. Ahora el flamante ministro de Economía, Hernán Lacunza -el indicado-, admite que estabilizar el tipo de cambio es lo mejor que podemos hacer por las familias de menores ingresos y de ingresos medios”. 

En el medio, la economía sólo fue en retroceso, con apenas un leve rebote en 2017. Pese a contar con el mejor equipo, fue la economía el Talón de Aquiles del Gobierno y una de las causas del escaso caudal de votos obtenido en las Primarias, apenas dos años después de haber pintado el país de amarillo. 

Un repaso breve permite graficar que la volatilidad de la economía no tiene nada que ver con un resultado electoral ni “a los riesgos de una eventual alternancia en el poder”

El primer ministro de Economía, Alfonso Prat Gay -el que vaticinaba que el dólar iba a estar “más cerca de 16 pesos” si se hacían las cosas mal-, duró apenas un año en el sillón. Lo reemplazó el saliente Nicolás Dujovne, quien posaba sonriente con un cartelito que rezaba “no volvamos al Fondo”, mientras que el Messi de las finanzas, Luis Caputo, se hacía cargo del ministerio homónimo. El dólar estaba 16,1 pesos en ese momento. Se va con un dólar a 60, 260 por ciento más caro. 

En mayo del año pasado, Argentina volvió al FMI, con un préstamo inédito de 56 mil millones de dólares que será parte de la herencia (pesada) para el futuro. 

Casi al mismo tiempo renunció Federico Sturzenegger al Banco Central y lo reemplazó el mismo Caputo, quien se fue apenas tres meses después, presuntamente empujado por el mismo Fondo. 

La vuelta al Fondo no significó ninguna mejora en la economía. Los problemas se agudizaron. La pobreza creció al 35 por ciento de la población y el desempleo volvió a los dos dígitos. La inflación es del 54 por ciento interanual y la última devaluación pulverizó el poder adquisitivo del salario. 

Hasta Christine Lagarde, de quien los argentinos debían enamorarse, renunció al FMI y con ella se fue la mejor socia de la política económica que fue rechazada de forma contundente el 11 de agosto. Dujovne fue el superviviente, pero también dejó su cargo. 

Lacunza, ungido en el desbande, no mostró nada que haga extrañar a su antecesor. También hizo gala de frases parecidas al ex columnista televisivo. “Los resultados económicos, crecimiento e inflación no han sido los esperados. Seguramente fue una combinación de herencia, errores propios y algo de mala suerte”. Mala suerte y crecimiento invisible. 

Después, para calmar a los mercados, apuntó que “nuestra contribución a la estabilidad nominal es que garantizaremos el cumplimiento de las pautas fiscal establecidas en el acuerdo con el FMI”. 

En realidad, Lacunza no es demasiado distinto a lo que fue Dujovne. Durante su paso como ministro de Economía de Buenos Aires, la provincia gobernada por María Eugenia Vidal se convirtió en la segunda emisora de deuda de América y deja una deuda de 12 mil millones de dólares, un desempleo de 11,1 y una pobreza 31,3%, sin contar los efectos de la última devaluación. 

Por eso, su bravuconada a los gobernadores suena a destiempo. “Que los gobernadores digan si no quieren que bajen los impuestos”, ironizó.

Lo cierto es que los gobernadores no cuestionan las medidas tomadas por el Presidente, sino su fuente de financiamiento. Ven que están pagando los platos rotos de una fiesta ajena. El manotazo implica, según las cuentas de los ministros de Economía, más de 30 mil millones de pesos -mil en el caso de Misiones- y deja a varias provincias al borde de incumplir compromisos asumidos. 

Los gobernadores se sintieron sorprendidos por la actitud de la Nación. El misionero Hugo Passalacqua aseguró que nadie les alertó de lo que se venía.  “Como Gobernador tenemos el deber de defender los intereses de todos los habitantes de la provincia. Nosotros tenemos una forma de ser elegante, pero muy firme de defender nuestros intereses. Nos sorprendió, porque yo me enteré de las medidas por la tele, me parece que en términos institucionales no es constructivo. Esto se dialoga. Porque este dinero ya estaba asignado para remedios, obras y otras cuestiones y no tenerlo fue un golpe muy duro. Por suerte Misiones no es una provincia endeudada, por lo que no hay que entrar en pánico», sentenció.

Aunque se intentará evitar el conflicto judicial, los mandatarios ya dan por roto el vínculo que solo se sostiene por lo institucional. 

El fin de semana la Fiscalía de Estado de Misiones trabajó en un documento conjunto con el resto de los fiscales provinciales para presentar la demanda ante la Corte. 

La chicana de Lacunza terminó por derrumbar la posibilidad de que haya algún puente de diálogo. Pero de ningún modo los gobernadores aceptarán compartir la responsabilidad por la crisis. 

Con lógica, señalan que si no hubiese sido tan aplastante el mensaje de las urnas, ninguna de las medidas hubiera sido anunciada. En un escenario de empate técnico, como el que ilusionaba al equipo de Cambiemos, la política de ajuste iba a seguir como si nada. Solo el peso de los votos obligó a anunciar de apuro el desordenado paquete de medidas, que, de acuerdo a los especialistas, es inconstitucional, por lo que la Corte debería inclinarse a favor de las provincias. 

Hay en los gestos de los gobernadores, dejos de fastidio. Fueron durante tres años y medio la garantía de la institucionalidad aún en momentos en que no estaban de acuerdo con las medidas que afectaban los recursos de las provincias. Pero el nuevo tijeretazo es insoportable y afecta los planes provinciales a medio camino de octubre y fin de año, cuando las demandas se hacen más acuciantes. 

Advierten además que el Gobierno pretende tirar la pelota a las provincias con un objetivo electoral: no ser el responsable único de la crisis.

El jueves, en la Legislatura, se vivió una escena repetida. En la primera sesión tras las primarias, el presidente de la comisión de Presupuesto, Marcelo Rodríguez, hizo un detallado repaso de la situación económica y advirtió que a través de distintos ajustes (como la eliminación del Fondo de la Soja o programas educativos), la Nación le quitó a Misiones más de tres mil millones de pesos en los últimos meses. 

Finalmente, pidió al pleno respaldar al Gobernador en su pulseada ante la Nación. Nadie de la alianza Cambiemos levantó la mano, en un nuevo capítulo de defender primero las decisiones de Macri antes que los intereses de los misioneros. El radical Gustavo González fue más allá y pidió que quedara registrado su voto en contra de la defensa de los recursos provinciales. 

Para la Renovación, la postura de la alianza Cambiemos es el mejor argumento para fortalecer el voto misionerista de cara a octubre. Aunque haya una cercanía con Alberto Fernández, es mejor mantener las distancias a la hora de plantear las demandas locales.

En contraste, Luis Pastori, frustrado candidato a vicegobernador, repitió su latiguillo: “Nunca las provincias han recibido tantos recursos”. Y negó la responsabilidad del Gobierno en la crisis. “La idea (de los gobernadores) era horadar a la figura del presidente Macri. Ellos aprovechan para ver qué tajada pueden sacar”, acusó.

La estrategia es la misma que está usando el Presidente con Alberto Fernández, el principal contendiente electoral. Desde el 11 de agosto, el propio Macri y después sus principales espadas, intentan trasladar la responsabilidad de la crisis a la victoria del oponente. Es Fernández quien debe dar explicaciones y no el que está en el Gobierno. Fernández, con buen tino, sabe que quedándose al margen de esa compulsa, sostiene la ventaja y octubre queda cada vez más cerca. Pero una frase suya sirve como contraste: Una de las frases de la entrevista a Alberto: “Cuando llegamos con Néstor en 2003 nos pedían planes sociales. Cuando se fue Néstor en 2007 nos pedían mejores condiciones laborales. Cuando se fue Cristina en 2015 le reclamaban por Ganancias. Ahora nos piden trabajo y comida”.

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