Juan Carlos Argüello

Periodista, director de Economis

La película entera

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El 12 de diciembre de 2015, Mauricio Macri inauguraba su mandato con una inédita foto con los 24 gobernadores en una postal de gobernabilidad que se mantuvo firme. El epílogo de su mandato se escribe -el final de la historia se conocerá en octubre-, con la mayoría de los gobernadores abroquelados y al borde de ir a la Corte Suprema para frenar un manotazo a los recursos provinciales con el que el Presidente pretende financiar su supervivencia electoral.

Para recuperar su frescura, Macri anunció rebaja del IVA a algunos productos de la canasta básica y una suba del mínimo no imponible de Ganancias, lo mismo que el límite del monotributo, entre otras medidas. Los gobernadores se enteraron por los medios, lo mismo que el resto de los argentinos, pese a que las oportunas promesas se financian en buena parte con recursos que se coparticipan. Misiones pierde más de mil millones de pesos y por eso exige, como mínimo, una compensación. 

La primera provincia que visitó Macri tras el descalabro electoral fue Misiones. Llegó este viernes a Iguazú a inaugurar simbólicamente el vuelo Madrid-Cataratas que se inició regularmente una semana antes de las PASO. Aprovechó el discurso para hacer una elíptica alusión al rechazo electoral. “Escuchamos a los argentinos, los escuché, y por eso junto a la transformación que estamos haciendo, vamos a estar al lado de cada argentino para que nadie se quede atrás”, expresó el Jefe de Estado.

“Mi sueño, mi propósito, es siempre el mismo: cuidar a los argentinos, ayudar y crear las condiciones para que cada persona encuentre su oportunidad en la provincia que elija vivir y trabajar”, y añadió que “paso a paso, con logros como éste, lo estamos haciendo”.

Destacó que mucho más importante que cualquier discurso “es tener claro el objetivo, el para qué hacemos lo que hacemos. Y es para que todos podamos vivir mejor. Tan simple y tan importante como eso, para que todos podamos vivir mejor”.

Nadie puede poner en cuestionamiento que la sociedad quiere vivir mejor. Lo que se discute es el camino y la velocidad de inclusión.

Ningún mandatario quiere ser el que derrame nafta al incendio político en el que está envuelto el Presidente desde la derrota en las primarias. Pero es la gobernabilidad lo único que evita que la guerra deje de ser fría. 

La tensión es inocultable, porque al mismo tiempo, ninguno quiere ser arrastrado por una crisis económica de la que no se sienten parte, pero que puede afectar -más- su propio terruño. Ni quedar como mandatarios que no defendieron recursos propios. ¿Qué pasó para que la relación esté hoy hecha jirones? Hay que mirar la película completa.

Durante esos días dulces de la asunción, Macri prometía “pobreza cero”. Ahora el flamante ministro de Economía, Hernán Lacunza -el indicado-, admite que estabilizar el tipo de cambio es lo mejor que podemos hacer por las familias de menores ingresos y de ingresos medios”. 

En el medio, la economía sólo fue en retroceso, con apenas un leve rebote en 2017. Pese a contar con el mejor equipo, fue la economía el Talón de Aquiles del Gobierno y una de las causas del escaso caudal de votos obtenido en las Primarias, apenas dos años después de haber pintado el país de amarillo. 

Un repaso breve permite graficar que la volatilidad de la economía no tiene nada que ver con un resultado electoral ni “a los riesgos de una eventual alternancia en el poder”

El primer ministro de Economía, Alfonso Prat Gay -el que vaticinaba que el dólar iba a estar “más cerca de 16 pesos” si se hacían las cosas mal-, duró apenas un año en el sillón. Lo reemplazó el saliente Nicolás Dujovne, quien posaba sonriente con un cartelito que rezaba “no volvamos al Fondo”, mientras que el Messi de las finanzas, Luis Caputo, se hacía cargo del ministerio homónimo. El dólar estaba 16,1 pesos en ese momento. Se va con un dólar a 60, 260 por ciento más caro. 

En mayo del año pasado, Argentina volvió al FMI, con un préstamo inédito de 56 mil millones de dólares que será parte de la herencia (pesada) para el futuro. 

Casi al mismo tiempo renunció Federico Sturzenegger al Banco Central y lo reemplazó el mismo Caputo, quien se fue apenas tres meses después, presuntamente empujado por el mismo Fondo. 

La vuelta al Fondo no significó ninguna mejora en la economía. Los problemas se agudizaron. La pobreza creció al 35 por ciento de la población y el desempleo volvió a los dos dígitos. La inflación es del 54 por ciento interanual y la última devaluación pulverizó el poder adquisitivo del salario. 

Hasta Christine Lagarde, de quien los argentinos debían enamorarse, renunció al FMI y con ella se fue la mejor socia de la política económica que fue rechazada de forma contundente el 11 de agosto. Dujovne fue el superviviente, pero también dejó su cargo. 

Lacunza, ungido en el desbande, no mostró nada que haga extrañar a su antecesor. También hizo gala de frases parecidas al ex columnista televisivo. “Los resultados económicos, crecimiento e inflación no han sido los esperados. Seguramente fue una combinación de herencia, errores propios y algo de mala suerte”. Mala suerte y crecimiento invisible. 

Después, para calmar a los mercados, apuntó que “nuestra contribución a la estabilidad nominal es que garantizaremos el cumplimiento de las pautas fiscal establecidas en el acuerdo con el FMI”. 

En realidad, Lacunza no es demasiado distinto a lo que fue Dujovne. Durante su paso como ministro de Economía de Buenos Aires, la provincia gobernada por María Eugenia Vidal se convirtió en la segunda emisora de deuda de América y deja una deuda de 12 mil millones de dólares, un desempleo de 11,1 y una pobreza 31,3%, sin contar los efectos de la última devaluación. 

Por eso, su bravuconada a los gobernadores suena a destiempo. “Que los gobernadores digan si no quieren que bajen los impuestos”, ironizó.

Lo cierto es que los gobernadores no cuestionan las medidas tomadas por el Presidente, sino su fuente de financiamiento. Ven que están pagando los platos rotos de una fiesta ajena. El manotazo implica, según las cuentas de los ministros de Economía, más de 30 mil millones de pesos -mil en el caso de Misiones- y deja a varias provincias al borde de incumplir compromisos asumidos. 

Los gobernadores se sintieron sorprendidos por la actitud de la Nación. El misionero Hugo Passalacqua aseguró que nadie les alertó de lo que se venía.  “Como Gobernador tenemos el deber de defender los intereses de todos los habitantes de la provincia. Nosotros tenemos una forma de ser elegante, pero muy firme de defender nuestros intereses. Nos sorprendió, porque yo me enteré de las medidas por la tele, me parece que en términos institucionales no es constructivo. Esto se dialoga. Porque este dinero ya estaba asignado para remedios, obras y otras cuestiones y no tenerlo fue un golpe muy duro. Por suerte Misiones no es una provincia endeudada, por lo que no hay que entrar en pánico», sentenció.

Aunque se intentará evitar el conflicto judicial, los mandatarios ya dan por roto el vínculo que solo se sostiene por lo institucional. 

El fin de semana la Fiscalía de Estado de Misiones trabajó en un documento conjunto con el resto de los fiscales provinciales para presentar la demanda ante la Corte. 

La chicana de Lacunza terminó por derrumbar la posibilidad de que haya algún puente de diálogo. Pero de ningún modo los gobernadores aceptarán compartir la responsabilidad por la crisis. 

Con lógica, señalan que si no hubiese sido tan aplastante el mensaje de las urnas, ninguna de las medidas hubiera sido anunciada. En un escenario de empate técnico, como el que ilusionaba al equipo de Cambiemos, la política de ajuste iba a seguir como si nada. Solo el peso de los votos obligó a anunciar de apuro el desordenado paquete de medidas, que, de acuerdo a los especialistas, es inconstitucional, por lo que la Corte debería inclinarse a favor de las provincias. 

Hay en los gestos de los gobernadores, dejos de fastidio. Fueron durante tres años y medio la garantía de la institucionalidad aún en momentos en que no estaban de acuerdo con las medidas que afectaban los recursos de las provincias. Pero el nuevo tijeretazo es insoportable y afecta los planes provinciales a medio camino de octubre y fin de año, cuando las demandas se hacen más acuciantes. 

Advierten además que el Gobierno pretende tirar la pelota a las provincias con un objetivo electoral: no ser el responsable único de la crisis.

El jueves, en la Legislatura, se vivió una escena repetida. En la primera sesión tras las primarias, el presidente de la comisión de Presupuesto, Marcelo Rodríguez, hizo un detallado repaso de la situación económica y advirtió que a través de distintos ajustes (como la eliminación del Fondo de la Soja o programas educativos), la Nación le quitó a Misiones más de tres mil millones de pesos en los últimos meses. 

Finalmente, pidió al pleno respaldar al Gobernador en su pulseada ante la Nación. Nadie de la alianza Cambiemos levantó la mano, en un nuevo capítulo de defender primero las decisiones de Macri antes que los intereses de los misioneros. El radical Gustavo González fue más allá y pidió que quedara registrado su voto en contra de la defensa de los recursos provinciales. 

Para la Renovación, la postura de la alianza Cambiemos es el mejor argumento para fortalecer el voto misionerista de cara a octubre. Aunque haya una cercanía con Alberto Fernández, es mejor mantener las distancias a la hora de plantear las demandas locales.

En contraste, Luis Pastori, frustrado candidato a vicegobernador, repitió su latiguillo: “Nunca las provincias han recibido tantos recursos”. Y negó la responsabilidad del Gobierno en la crisis. “La idea (de los gobernadores) era horadar a la figura del presidente Macri. Ellos aprovechan para ver qué tajada pueden sacar”, acusó.

La estrategia es la misma que está usando el Presidente con Alberto Fernández, el principal contendiente electoral. Desde el 11 de agosto, el propio Macri y después sus principales espadas, intentan trasladar la responsabilidad de la crisis a la victoria del oponente. Es Fernández quien debe dar explicaciones y no el que está en el Gobierno. Fernández, con buen tino, sabe que quedándose al margen de esa compulsa, sostiene la ventaja y octubre queda cada vez más cerca. Pero una frase suya sirve como contraste: Una de las frases de la entrevista a Alberto: “Cuando llegamos con Néstor en 2003 nos pedían planes sociales. Cuando se fue Néstor en 2007 nos pedían mejores condiciones laborales. Cuando se fue Cristina en 2015 le reclamaban por Ganancias. Ahora nos piden trabajo y comida”.

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Las horas más oscuras

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A dormir y a empezar a trabajar desde mañana”. Con esa frase, el presidente Mauricio Macri inició la semana más negra para él, los mercados y la Argentina. El orden no es arbitrario, sino que describe las prioridades de los mensajes presidenciales durante  estos siete días que parecen haber sido una eternidad. 

Eran las 22.20 del domingo y los argentinos todavía no tenían un solo dato certero sobre el resultado de las elecciones primarias, hasta hace poco tiempo bastardeadas, hoy convertidas en definitivas. Finalmente, la derrota de Macri marcó la mayor distancia en contra para el oficialismo en una elección presidencial desde el regreso de la democracia (15 puntos de diferencia) y el magro 32 por ciento es el resultado más bajo de un oficialismo en una elección presidencial desde 1983 -con excepción de 2003-.

El candidato a la reelección mandaba a la sociedad a dormir en un nuevo capítulo de la mezcolanza entre Estado, Gobierno y partido. 

Los votos cosechados por Alberto y Cristina Fernández dejaron al rey desnudo ante la evidencia de la crisis económica que sólo pretendieron obviar el Gobierno, sus encuestas y buena parte de la prensa concentrada en el centro del país. 

Los resultados previos en casi todas las provincias que fueron a elecciones durante el año no hicieron más que magnificarse el último domingo: sólo Córdoba y Capital Federal quedaron pintadas de amarillo, apenas dos años después de que la ola de Cambiemos inundara todo el mapa. 

Solo un puñado de encuestadores vio el tsunami que se avecinaba para el Gobierno. El resto hablaba de empate técnico y hasta de un posible triunfo de Macri por un escaso margen. Por eso, dicen en Cambiemos, Macri prefirió mandar a dormir a los argentinos antes que oficializar los datos provisorios del escrutinio. 

El paso de las horas no mitigó su frustración. El lunes, mal dormido y enojado, el Presidente culpó a los argentinos de haber votado mal, y pidió una autocrítica al kirchnerismo mientras el mercado se desperezaba con una corrida inusual que, ahora se sospecha -a partir de una denuncia de Martín Redrado-, fue deliberadamente empujada por el mismo Mauricio Macri para que el dólar “se vaya donde se tenga que ir y que los argentinos aprendan a votar“. 

Los mercados, ese abstracto tan poderoso, habían sido tentados el viernes previo con un falso optimismo brindado por algunas consultoras y el Gobierno, que aseguraban como mínimo una derrota remontable en octubre. 

El lunes, ante el fiasco del mejor equipo, se produjo la segunda caída más grande de un día en cualquiera de las 94 bolsas de valores rastreadas por Bloomberg desde 1950. La primera fue durante una guerra civil en Sri Lanka. 

A contramano de lo que piensa el Presidente, el Financial Times advirtió que “la desconexión” que exhibe el Jefe de Estado con la realidad, “puede haber asustado a los mercados más todavía que el fantasma de Cristina Fernández”.

Por supuesto, la suba del dólar a 60 pesos no hace más que profundizar la crisis en el bolsillo que afecta a millones de argentinos que han elegido, vaya paradoja, cambiar.

Fue el apenas candidato Fernández quien, casi sin proponérselo, aportó calma a la crisis cuando dijo que el dólar a 60 era un punto de equilibrio. Macri lo llamó y, aunque hubo reproches, se acordó una tregua que traiga algo de paz. Pero el rol de pacificador y de dador de certezas, todavía no le cabe a Fernández. Es simplemente un candidato que debe ser ratificado en octubre. Todas las responsabilidades de gestión, de materia económica y política, le corresponden al Gobierno.

Recién el miércoles, cuando el dólar y la corrida cambiaria agitaban los peores fantasmas, el Presidente decidió anunciar algunas medidas paliativas para contener el nuevo salto inflacionario y “poner plata en el bolsillo” de los votantes que le dieron la espalda. Pero ninguna ataca el problema de fondo: la agonía de la economía, la falta de créditos por las elevadísimas tasas de interés y la inflación desbordada, que superará nuevamente el 50 por ciento anual y que empuja a la pobreza a millones de argentinos.

Poner plata en el bolsillo es, para el Gobierno, dar un bono, aumentar la Asignación Universal y ofrendar, por un par de meses, el aporte personal de los trabajadores, lo que equivale a unos pocos miles de pesos. 

Todo con fecha de vencimiento en tres o cuatro meses, apenas lo suficiente para mejorar el humor electoral y generar alguna posibilidad de dar vuelta una elección que es irremontable, como admiten por lo bajo algunos macristas de lo más convencidos.

El paquete evidencia la falta de un plan o por lo menos, de uno con mirada social. Es un espasmo que contradice los dogmas de Cambiemos. Populismo de corto plazo que, si no fuera por la necesidad electoral, escandalizaría a cualquier macrista que se precie. Profundiza el déficit fiscal y ni un ápice modifica el modelo que generó el cierre de miles de empresas, un desempleo superior al diez por ciento y una pobreza que lastima al 35 por ciento de los argentinos. 

No hubo consultas ni aviso. Macri prometió congelar el precio de los combustibles por 90 días, pero antes se vio obligado a negociar con las petroleras y apenas YPF asumió el compromiso de acatar la orden bajo protesta: perderá 120 millones de dólares mensuales por los precios congelados. 

Lo mismo sucede con el aumento del mínimo no imponible de Ganancias o la eliminación del IVA a una decena de productos de la canasta básica. Ambos tributos son coparticipables y los gobernadores se enteraron por televisión. Misiones perderá 186 millones por la eliminación del IVA y, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal, otros 904 millones por los cambios en Ganancias y Monotributo. Es decir, generosidad con dinero ajeno. 

La frazada es corta y la campaña es cara. La baja en la recaudación que sentirán el fisco y las provincias no garantiza que la realidad económica cambie de la noche a la mañana. Los mil o dos mil pesos que recibirán trabajadores equivalen a menos de un changuito lleno en un supermercado. La eliminación del IVA con mucho empuje, empardará los aumentos provocados por la corrida y devaluación iniciada el lunes. No vaya a esperar, estimado lector, encontrar rebajas sustanciales en el supermercado, mucho menos en la despensa de la esquina.

La desorientación del Gobierno con los abrumadores votos en contra, se refleja en la carencia de decisiones de fondo que modifiquen sustancialmente las condiciones que motivaron el rechazo. 

Pensar que por un puñado de pesos devaluados la sociedad va a cambiar drásticamente la opinión sobre el Gobierno es subestimar a un electorado al que se elogió como inteligente hasta hace no demasiado tiempo cuando respaldaba la expectativa de un cambio positivo. 

El comité de crisis, conformado por las principales figuras del Gobierno y el amigo Ramón Puerta, no atina a dar señales de tranquilidad.

Durante buena parte de su mandato, la gobernabilidad de Macri estuvo asentada en el respaldo tácito de los gobernadores a sus decisiones. Pero hoy hasta la gobernadora María Eugenia Vidal prefiere hacer campaña en soledad. Haber atado su suerte a la de su jefe político la llevó a una catástrofe política extremadamente difícil de revertir: el denostado marxista Axel Kicillof obtuvo el 52 por ciento de los votos. Lo mismo sucede en otras provincias gobernadas por Cambiemos, que respaldaron a los candidatos locales, pero le dieron la espalda al Presidente. Corrientes y Jujuy, casos emblemáticos. En Mendoza, donde gobierna el radical Alfredo Cornejo, se pone en duda la supervivencia del gobierno local. El presidente de la UCR atinó a despegarse: “Yo no soy parte del Gobierno”, disparó. 

En el radicalismo son varias las voces que se levantaron en contra de sus socios. Hay que ser respetuosos del voto, y esperemos que el Presidente cambie su entorno lleno de soberbia”, dijo Martín Arjol y ex candidato a intendente de Posadas. El diputado nacional Luis Pastori, férreo defensor del Gobierno, admitió elípticamente la derrota en octubre al adelantar que el Presupuesto nacional debe tratarse recién después de las elecciones presidenciales. El ex candidato a vice de Misiones aseguró que la UCR es solo un socio electoral y no de Gobierno con el PRO, aunque reclamó que ese anhelo se haga realidad si hay una segunda vuelta de Cambiemos.

Si en algún momento hubo neutralidad, en Misiones eso se terminó. “Horrible”, definió el gobernador Hugo Passalacqua a la situación de la Argentina tras las elecciones primarias del domingo. El mandatario misionero ratificó que la Renovación trabajará para que Alberto Fernández sea el próximo presidente. Casi al mismo momento, el electo Oscar Herrera Ahuad se reunía con Fernández y Felipe Solá en Buenos Aires para coordinar el trabajo político de cara a octubre

“Hay que obedecer a la gente”, destacó Passalacqua sobre el apoyo al candidato del Frente de Todos, que en Misiones sacó el 55,7 por ciento de los votos. En realidad, nunca hubo dudas de que las preferencias políticas de la Renovación estaban marcadas. 

Fernández fue recibido por el Gobernador, su sucesor y el presidente de la Legislatura y conductor político, Carlos Rovira. Hubo fotos, almuerzo y larga sobremesa. Miguel Ángel Pichetto no pudo mostrar lo mismo en su fugaz paso por Misiones. De todos modos, se mantendrá la “cordialidad” con el resto de los candidatos. 

Fernández entendió el juego de la boleta corta y ratificó que, más allá de sus propios candidatos a diputados nacionales, la relación política con la Renovación está intacta.

El resultado obtenido en Misiones se parece mucho al de 2015, con una escasa adhesión a Cambiemos y un fuerte respaldo al peronismo, encarnado entonces en Daniel Scioli y ahora en Fernández. No hubo aquí disquicisiones sobre el fantasma Cristina. De todos modos, en la Renovación aseguran que no se trata de una vuelta al kirchnerismo, sino de una evolución de esa última etapa de la ex presidenta.

Las elecciones en Misiones no se diferenciaron de la tendencia nacional, con la única excepción de haber entronizado al ex combatiente de Malvinas, Ricardo Gómez Centurión como tercer presidencial más votado. La fuerte campaña por “las dos vidas”, tuvo fuerte aceptación, lo mismo que la de Pedro Puerta, que estuvo a punto de destronar al macrista Alfredo Schiavoni en la interna de Cambiemos. A la postre la única interna de las primarias locales, terminó judicializada por una denuncia del hijo del embajador por manipulación de las boletas en el cuarto oscuro. En el macrismo están que trinan con el socio que entró por la ventana, con avales prestados y ahora enturbia la sociedad con acusaciones. El radicalismo, invitado de piedra y cada vez con menos respaldo social, mira de afuera: el joven Ricardo Andersen quedó tercero, pese a la “estructura” partidaria que prometía dar el batacazo y cobrarse vendetta por haber sido arrastrada a una aplastante derrota en junio.

Los números del domingo también generaron preocupación en la Renovación. El mensaje de la boleta corta quedó a medio camino y obligará a ajustar las clavijas de cara a octubre. Queda latente la esperanza de conquistar los 92 mil votos sumados entre nulos y blancos en la categoría diputado nacional, que, se estima, hubo por la confusión al poner boleta presidencial -larga- junto a la corta misionerista. Pero en la cúpula del oficialismo también advierten que quedó a la luz que muchos funcionarios e intendentes no trabajaron con la misma intensidad que en junio, pasividad que traerá consecuencias.

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Segunda cita

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La cita es hoy. Las urnas comenzarán a definir el rumbo de la Argentina después de una campaña que no logró eludir la grieta y careció de ideas constructivas. La culpa del otro, la vuelta del pasado, el contraste permanente en medio de una profunda crisis que tiene a buena parte de la población sin respuestas. Los problemas de Misiones, como de la mayoría de las economías fuera de la Pampa Húmeda, estuvieron fuera de la agenda política. El argumento misionerista interpela esa centralidad, pero debe superar el desafío de la boleta corta, que debuta en estas elecciones, pero quizás puede ser una constante del Frente Renovador, como sugirió el gobernador Hugo Passalacqua.

La boleta corta no es apenas una expresión partidaria, sino un símbolo de la necesidad de poner sobre la mesa las discusiones del territorio propio por encima de una agenda nacional que casi siempre es lejana. 

La economía misionera no escapa a la agonía de la crisis, pero la presencia de un Estado fuerte marca la diferencia en cuanto a su profundidad. Sin ese respaldo, sería mucho más vulnerable, con indicadores peores que los que se vienen registrando. Provincias vecinas, con mucho más recursos federales y menor población, tienen pobreza más alta, desempleo y cierre de empresas bastante por encima de los números locales. 

El Ahora Misiones y sus variantes, generaron ventas que superan los mil millones de pesos, potenciando el consumo en momentos en que todo se contrae. El incentivo al consumo sigue más allá de las elecciones y proyecta alivio en la incertidumbre. 

El ajuste nacional implica, como contraste, que Misiones haya asumido ingentes cantidades de recursos para cubrir los huecos. En Educación, por ejemplo, el pago de 600 millones de pesos que llegaban a través del artículo 9 de compensación salarial docente. A partir de 2020, la Nación dejará de hacerse cargo totalmente de ese fondo. Misiones es la única provincia que definió aumento al básico, en blanco, en enero y febrero, con un 23% que no fue superado en porcentaje y en forma de pago en cuotas durante el año en otras jurisdicciones, en algunas en cifra fija, y que aún restan cuotas a completar en el segundo semestre, sin acercarse al porcentaje logrado en la provincia.

La educación y la salud son los sectores más vulnerables a los recortes. El Fondo Nacional de Educación Técnica, por caso, apenas se ejecutó en 11,7 por ciento en 2016, el 66,2 en 2017 y 26,4 en 2018, poco para un país que debe apostar al futuro. 

El debate por los recursos y la necesidad de una compensación económica que iguale a Misiones con lo que recibe, por ejemplo El Chaco, no debería ser alentado únicamente por el Frente Renovador, pero es hoy el único que levanta la bandera en soledad. Los representantes de Cambiemos entienden el planteo como un ataque a la Nación y en el Frente de Todos, sostienen que primero debe torcerse el rumbo para después discutir reclamos individuales. Para Misiones es prioridad.

El argumento fue expuesto a los candidatos presidenciales. Alberto Fernández lo escuchó de boca del Gobernador en la reunión que mantuvo con Carlos Rovira y el electo Oscar Herrera Ahuad. 

Mauricio Macri eludió pisar la tierra colorada y mandó en su lugar al candidato a vice, el senador oficialista Miguel Ángel Pichetto, aunque eludió algún compromiso con el mismo argumento utilizado por los candidatos locales de Cambiemos. “Misiones ya recibe más” por la generosidad de la Nación, lo que no justifica la demanda. Los números recientes de la coparticipación contradicen el énfasis del Gobierno y la inflación ya se comió casi el equivalente a un giro mensual completo. 

La boleta corta desafía los mandatos centrales y expuso las exigencias de Misiones a los principales candidatos presidenciales. Las respuestas evasivas justifican no atarse a ninguna opción, aunque individualmente, cada dirigente renovador tenga sus preferencias, más o menos públicas. 

No hubo un respaldo colectivo de la Renovación a ningún candidato, aunque el más formal fue el llevado por el diputado nacional Ricardo Wellbach al encuentro de Fernández con gobernadores que adhieren a su propuesta. El candidato presidencial firmó un compromiso a ejecutar en caso de que llegue a la Rosada. El acuerdo es general, pero contiene capítulos provinciales. En el caso de Misiones, incluye

  • Reparación histórica en materia de recursos financieros para Misiones.
  • Conclusión de la autovía de la ruta 14 desde Paso de Los Libres hasta San José.
  • Continuidad de la autovía de la ruta 12, más rutas seguras hasta Puerto Iguazú.
  • Retomar la concreción del gasoducto de la Mesopotamia y
  • Un sistema impositivo diferenciado para provincias de frontera “que nos haga competitivos con Paraguay y Brasil”

Ir sin fórmula presidencial obliga también a salir de la zona de confort: hay que militar los candidatos propios y explicar por qué se promueve el “misionerismo” por encima de los candidatos presidenciales. Las elecciones del 2 de junio quedaron atrás y recién con las urnas abiertas se podrá apreciar el esfuerzo territorial que realicen los líderes locales, incluso aquellos que arrasaron en la cita provincial. Passalacqua y el Herrera Ahuad se volvieron a poner la campaña al hombro, junto a Diego Sartori, Ivonne Aquino, el debutante Néstor Pitana y Chela Leyes. 

Del otro lado no hubo el mismo entusiasmo que en junio, pese a que es Cambiemos el único que juega su propia PASO, con Alfredo Schiavoni, Pedro Puerta y el radical Ricardo Andersen. El macrismo apuesta todo a que el hermano del senador sea quien encabece la boleta, pero el radicalismo le quiere arrebatar el puesto con su despliegue territorial. El hijo del embajador se entusiasma con crecer y convertirse en actor de peso dentro del espacio amarillo. 

El peronismo ata su resurgimiento a la figura de Cristina, la ajena, no la local. La visita de Alberto Fernández volvió a movilizar al aparato y la sociedad con el partido Agrario de Héctor “Cacho” Bárbaro aporta un despliegue en el interior olvidado por el partido en Misiones. Sin embargo, la sociedad con Cristina Britez, actual diputada kirchnerista, genera escozor en la vieja guardia, más acostumbrada al verticalismo que a las lealtades modernas. 

El resto de los espacios locales casi no ha tenido protagonismo en los últimos dos meses. El Consenso de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey tiene su pata local con el socialismo, pero el salteño, aunque vino en un par de oportunidades, prácticamente no tuvo contacto y el ex ministro de Economía, ni siquiera anduvo cerca. 

Este domingo será el primer examen a fondo de Mauricio Macri, un presidente que pidió ser juzgado por cómo lograba reducir la pobreza. En estos tres años, la pobreza creció y ya alcanza al 35 por ciento de la población. En paralelo, aumentó el desempleo y la inflación en los últimos cuatro años es superior a la registrada en los últimos de Cristina Fernández. Las caídas constantes de sectores fundamentales de la economía, sólo encuentran paralelismo en los albores de la crisis de 2001. 

La impericia económica generó apenas un crecimiento: el de la deuda externa, que ya equivale a un PBI entero, con la mayoría de las decisiones de política económicas, presentes y futuras, atadas al buen humor del Fondo Monetario Internacional, que, de todos modos, se convirtió en un actor clave de la campaña al respaldar la continuidad del Gobierno. 

Pese a todos los indicadores negativos, el Gobierno de Mauricio Macri tiene intactas las oportunidades de sobrevivir, por el espanto que genera en una parte de la sociedad, la posibilidad del regreso al poder de la ex presidenta Cristina Fernández, a la sazón, quien tiene los votos de la oposición y al mismo tiempo es su principal contrapeso.

No es ella la que encabeza la fórmula, pero está en el imaginario popular, alimentado por su guerra con los medios, que será la senadora la que esté en el poder detrás de Alberto Fernández.

El ex jefe de Gabinete lleva sobre sus espaldas la pesada mochila de defender un espacio del que se fue de un portazo y que carga numerosas denuncias a sus principales espadas, muchas de ellas todavía en trámite en en despachos judiciales, incluso con Cristina como protagonista. No hubo una explicación clara ni autocrítica profunda que haga frente a las acusaciones. El modelo económico anterior también tiene muchos grises que generan interrogantes sobre el futuro: exceso de gasto, déficit alto e inflación fueron parte de los últimos años de Gobierno cristinista.

“Si fuera un voto económico, ni Macri ni Cristina, podrían ser candidatos, porque la imagen de desastre es idéntica”, sostuvo el consultor político Enrique Zuleta Puceiro en su visita a Posadas, convocado por la Confederación Económica de Misiones. El veterano analista proyectó ante unos 300 empresarios un triunfo opositor en las primarias, primera y segunda vuelta, pero advirtió que el Gobierno, agónicamente, tiene la posibilidad de recuperar terreno perdido por “la capacidad para proyectar”. 

“No tiene propuestas, ha chocado el país, la economía no funciona, hay un escenario negativo, pero sabe a dónde va y el Presidente promete ir más rápido. Por supuesto, un 70 por ciento está en contra de esto y el 40 vota en contra. Pero del otro lado, es una bolsa de gatos”, explicó Zuleta Puceiro en una conferencia de prensa.

El pálpito exhibido por el consultor en Misiones, es compartido por otros encuestadores que apuntan a la crisis económica como principal problema para la reelección. 

La economía que parecía haber dejado de jugarle en contra, con el dato de crecimiento de mayo, sustentado en los números del campo, volvió a mostrar que los brotes verdes son escasos, con una caída de la industria del 6,9 por ciento en junio -9,6 por ciento en el primer semestre-, con una disminución también mensual de 1,8. No hay ningún sector que haya cerrado la primera mitad del año con variaciones positivas y el 80% de las empresas no cree que suban las ventas (el 36% cree que caerán). En resumen, la industria cae de forma ininterrumpida desde hace 14 meses y opera a volúmenes de producción inferiores a 2015, con una pérdida de 140.000 empleos. La construcción también mostró datos negativos, idénticos a los de los últimos meses. 

Los empresarios misioneros también recibieron a Pichetto en un encuentro en el que el candidato a vice prometió varias cosas que no hizo Cambiemos en estos cuatro años. Reconoció que el nivel de las tasas atenta contra las empresas y prometió, que si ganan, se pondrá en marcha una moratoria de Afip con planes de pagos extensos, algo que reclama desde hace varios meses el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene.

Pichetto endulzó los oídos empresariales, con una promesa de reforma laboral, pero no dio ningún indicio de medidas que mejoren la actividad económica o alimente el consumo. Hubo una variopinta representación empresaria, aunque algunas ausencias notorias y otras caras largas. El sector yerbatero dijo presente, pero los faltazos también fueron significativos: en la industria no ocultan su fastidio por el poco entusiasmo con el que el senador Humberto Schiavoni se plantó contra el Fondo Especial Yerbatero que se discute en el Congreso a instancias de productores y el kirchnerismo misionero.

No fue una campaña con hitos que queden marcados en la memoria. 

Hubo momentos en que se discutió más de una imagen o una frase que de alguna propuesta concreta. 

El Presidente volvió a alimentar la grieta: “Ellos son los máximos enemigos del cambio”, tuiteó.  “Si les fallo salgan a la calle a recordármelo”, pidió Fernández en Rosario. Pero la cuenta regresiva se inicia este domingo. Ya no hay más lugar para frases ni promesas. Sin embargo, un dato es ineludible: gane quien gane, la contracción económica tiene larga vida y el FMI seguirá incidiendo en las decisiones económicas hasta que se le pague las cuentas. La proyección de la crisis es incluso más profunda en las zonas más alejadas del centro del país, donde Cambiemos se hizo fuerte y apostó millonarias inversiones. El “no se inunda más, carajo”, es una apelación al votante de ese núcleo. Analistas más agudos observan que haber convertido a la Capital Federal y Buenos Aires en el epicentro de sus políticas, tendrá consecuencias sociales y hasta de seguridad en el interior del país. La militarización de las fuerzas de seguridad, las cámaras y la tecnología de identificación facial que estrenan las fuerzas en esas ciudades, comienzan a provocar la exportación de la inseguridad hacia las provincias con menores recursos de protección. El desempleo también presiona en esa línea. No es, de todos modos, un fenómeno nuevo en las crisis. Después vienen las cámaras de televisión a filmar pobreza y cuestionar los liderazgos locales.

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Tiempo de descuento

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En un año, hay 3.600.000 nuevos pobres. Aumentó la pobreza y ya roza el 35 por ciento de las personas según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos. Son cerca de quince millones de personas. Los salarios, según las últimas mediciones oficiales, volvieron a perder contra la inflación y la derrota acumulada ya es apabullante. Con esos datos se entra a la última semana de cara a la primera cita con las urnas en las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. 

Las encuestas, sin embargo, siguen sosteniendo que hay una polarización casi extrema entre el presidente Mauricio Macri y su contrincante directo, Alberto Fernández. 

El candidato opositor mantiene una intensa campaña con escasa suerte para no tropezar. Empeñado en responder a todos y todas, se expone a los contragolpes del oficialismo que desgastan una campaña en la que corre de atrás para imponer ideas. Será al final, con el recuento de votos, cuando se sepa que si tiene razón. Pero en las últimas logró asestar un golpe argumental que dio en el clavo: todas sus palabras son sometidas a un exhaustivo chequeo y una reflexión sobre las pymes no fue la excepción. Pero esta vez, los chequeadores dejaron flancos y Fernández contraatacó. 

Fernández y Macri están concentrados donde suponen que están los votos que harán la diferencia. 

Las encuestas marcan que hay casi un empate técnico y las que se publican, celebran un crecimiento en la intención del voto presidencial. De todos modos, si los sondeos se realizan en ciudades puntuales, incluso en algunas localidades donde se impuso Cambiemos en 2015 y 2017, los resultados son diametralmente opuestos, con una clara ventaja para el ex jefe de Gabinete.

El Presidente le habló este sábado a su público más fiel, que, sin embargo, no dejó pasar la oportunidad para exigir algunas definiciones. “Las retenciones se terminan en 2020”, le espetaron en la inauguración de la Sociedad Rural. Es, al campo, una de las promesas no cumplidas. 

Pero a sabiendas de la lealtad del espanto, Macri exhibió un discurso efusivo, casi triunfal: “Todos los argentinos estamos saliendo de la crisis que hemos vivido, más fuertes, más convencidos. Porque empezamos a tener bases distintas”, remarcó y puso al campo como ejemplo de su prédica: “Ustedes, sin rezongar, arrancan a trabajar antes del amanecer”, elogió. 

Como anécdota quedará un mal momento que se expuso en vivo y en directo. Greenpeace logró colarse en el mismísimo palco presidencial y exhibir banderas contra el campo y la deforestación. El mal trago quedó registrado.

Como muestra de amor, Macri volvió a elevar el rango a ministerio a Agricultura, porque “necesitamos producir alimentos en 2030 para 800 millones de personas en el mundo entero y dar un millón de puestos de trabajo”. 

El presidente de la Sociedad Rural, Daniel Pelegrina, devolvió cada uno de los elogios y utilizó una rara metáfora para defender el rumbo económico. Puso de ejemplo un bambú japonés que “después del séptimo año” da resultados con “un brote que crece rápidamente y puede llegar en las semanas siguientes hasta una altura de 30 metros”. Un brote en siete años. El segundo semestre extendido a un segundo mandato. 

Es eso lo que se pone en juego desde el próximo domingo. La hipótesis de un mejor futuro, en disputa con un presente bueno para pocos y un pasado “populista” de heladera llena y bolsillos aliviados. 

Es la idea del “cimiento” contra el atajo. Los cimientos, se explica, obligan a la penuria presente para, eventualmente, en algún momento, llegar al escalón de la prosperidad. En el ahora, ganan unos pocos. 

Esa promesa se exhibe en todos los niveles y obedece a la misma lógica. “Este es el modelo para Misiones”, dijo desafiante hace unos días Walter Kunz, delegado de Agricultura Familiar de la Nación al defender su plan para plantar 250 mil hectáreas de maíz transgénico en la tierra colorada. El mismo funcionario admitió que Brasil, que es el espejo en el que se refleja, destruyó el medioambiente y cambió biodiversidad por praderas de granos que contrastan con el verde monte de este lado de la frontera. Sin embargo, se mostró convencido que el camino es inevitable y será consolidado con la corporación Maizar si hay un segundo mandato. 

Para reforzar su postura en un debate sin contendientes organizado por periodistas agropecuarios, Kunz estuvo acompañado por el presidente de la Sociedad Rural Misiones y un productor sojero de Corrientes, que relató cómo lograron domar a “los fundamentalistas del medioambiente” al no rendirse “ante prejuicios infundados” sobre el uso de agroquímicos porque “nadie es dueño del ambiente ni del territorio”.

La Provincia va en camino opuesto. Custodia la selva, logró ser declarada capital de la Biodiversidad, prohibió el uso de glifosato en zonas periurbanas y ahora va por una ley de protección de las semillas originarias, como bien cultural y económico que debe ser preservado, de corporaciones y de agroquímicos. No se opone, sin embargo, al desarrollo productivo. De hecho, el gobernador electo Oscar Herrera Ahuad coindice en que se debe plantar más maíz. La diferencia es el cómo y quién se queda con la rentabilidad.  

Pero en la lógica imperante, quienes opinan distinto, son fundamentalistas y no merecen miramientos. Lo mismo sucede con quien cuestiona el modelo económico. Es el pasado planero que se resiste a ser derrotado. 

Dualidad que está lejos de la realidad misionera y que contrasta con el concepto de “misionerismo” que se ofrece como alternativa el Frente Renovador de la Concordia. Es un desafío que se magnifica después de la decisión de la Cámara Electoral de la Nación de impedir el uso de boletas cortas presidenciales.

No hubo demasiada sorpresa en las filas del oficialismo por el fallo de la Cámara. No cambia, en definitiva, los planes. Igual habrá que lidiar con el convencimiento hasta último momento, para que en el sobre esté la boleta corta local y la del candidato a presidente que se prefiera. Algunos dirigentes ya reparten las boletas armadas.

El gobernador Hugo Passalacqua remarca en sus últimos discursos la idea de que es fundamental defender los intereses misioneros en el Congreso, que no son los que representan los candidatos de la alianza Cambiemos o el Frente de Todos, atados a esa grieta. “Los misioneros y misioneras tomamos hace algunos años una decisión histórica de ir hacia un proyecto social, político y económico, misionerista. Nuestro. Que nadie nos diga de afuera lo que tenemos que hacer o dejar de hacer”, reflexionó el mandatario en su spot de campaña. 

Quieran o no, los candidatos locales de ambos espacios están signados por la agenda que llega desde Buenos Aires, donde está concentrada la mayor de las batallas. Siquiera hubo campaña fuerte en las provincias. Solo vino Alberto Fernández, Macri recaló en Corrientes y Cristina vendría después de las PASO. Este jueves llegará Miguel Ángel Pichetto, pero de la mano de Gerardo Díaz Beltrán y no de Cambiemos, para una reunión con empresarios. 

“Todo suma”, definió un empresario sobre la reunión con Pichetto, quien también mantendrá encuentros con el Gobierno provincial. También se quejó de que Alberto ni nadie de su equipo pidió una reunión formal. De todos modos, hay empresarios que mantienen contacto permanente con dirigentes del Frente de Todos y no ocultan sus simpatías, aunque se mantienen lejos de la grieta. 

Román Queiroz, presidente de la Amayadap estuvo reunido con Alberto Fernández y quedaron en una nueva cita para después de las PASO. El candidato repite en sus discursos la información sobre la crisis maderera que se llevó de su visita a Misiones. Queiroz tuvo que salir a ratificar que los datos sobre la caída de la industria son correctos, ante las réplicas de algunos dirigentes locales de Cambiemos.

En Posadas los que comienzan a producir viviendas lo hacen de la mano del Gobierno provincial que activó la fábrica en el Parque Industrial.

La campaña local tuvo como eje al misionerismo, incluso para los aspirantes opositores, imposibilitados de soslayar esa bandera. La Renovación nuevamente fue la que recorrió cada una de las localidades, esta vez con los candidatos al Congreso, con la incorporación de Néstor Pitana a las giras. 

Es, sin dudas, la gran atracción de la campaña. Pero lejos de ser un outsider, Pitana reveló a una periodista de Iguazú que siempre estuvo interesado en la política y tuvo su paso por centros de estudiantes en la etapa de juventud. Después, la vida lo llevó por otros lugares, pero se muestra preparado para llevar las demandas del misionerismo al Congreso. 

Las demandas son muchas, pero están centradas en una reparación histórica. Los últimos datos oficiales validan la tesis misionera: Misiones pierde en comparación con las provincias de la región y también, en estos últimos meses, por inflación. Está lejos de recibir dinero “como nunca”, como ponderan los diputados de Cambiemos. Como contracara, el Gobierno inyecta recursos a la economía y al consumo para sostener la actividad y, sobre todo, el empleo. Mitiga así consecuencias que podrían ser mucho más severas de la crisis nacional. 

“Nuestra boleta es corta, pero significa poner primero a Misiones. La boleta larga, sea quien fuere el ganador, implica seguir lidiando con la crisis por un largo tiempo más”, responde como argumento un dirigente de peso en la Renovación. Ese es el mensaje que se intensificará en esta última semana. Ya no queda tiempo para más. Serán los misioneros los que marcarán el camino. Como el 2 de junio. 

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La oferta de certezas

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El Presupuesto 2020 elaborado por el gobernador Hugo Passalacqua marca la continuidad de un rumbo que prioriza la contención y el desarrollo social en tiempos de incertidumbre económica. Misiones es el contraste de la falta de certezas que domina el escenario nacional, no solo por el interrogante sobre el futuro presidente, sino por la capacidad de recuperar la actividad económica que tenga el sucesor o el mismo Mauricio Macri. 

Los números dicen mucho más de lo que muestran. El aumento del 25 por ciento en relación con el presupuesto vigente es apenas un dato. Los más salientes, en cambio, aparecen cuando se analiza dónde se pone el acento: las áreas sociales alcanzan un récord del 58,09 por ciento de los casi 103 mil millones de pesos. Pero además, el presupuesto de Salud crece 64,3 por ciento en comparación con el proyecto 2019, lo mismo que los recursos destinados a Bienestar Social. Educación se llevará el 30 por ciento del total de las partidas, con un aumento del 38,82 por ciento y el dinero destinado al Desarrollo de la Economía crece también 65,89% para llegar a los 17 mil millones. Educación, Salud y Desarrollo Económico, los ejes de la distribución de recursos en lo que será el mandato de Oscar Herrera Ahuad, que ya anticipó un fuerte impulso a las chacras, donde, entiende, hay una riqueza que puede transformar la economía provincial. 

Herrera Ahuad continuará el trazo grueso dejado por Passalacqua, quien cierra un ciclo de gestión con una imagen por el techo que consolida la confianza en el proceso electoral que tendrá su próximo capítulo en dos domingos. 

Passalacqua tuvo la virtud de haber sabido llevar el barco casi sin sobresaltos en medio de una tormenta feroz, cuyas consecuencias todavía no se perciben en su totalidad.  

La agonía de la recesión se extiende a casi todos los sectores de la economía y solo el campo trajo algo de alivio logrando torcer meses de caídas consecutivas. Pero no se debe confundir el crecimiento de la economía en mayo -2,6 por ciento- con el primer paso de la recuperación. El resto de los principales sectores sigue sin reacción, con profundas caídas interanuales. La construcción, la industria y el comercio, los más dañados. El campo, en cambio, muestra su cosecha récord.

Pero el empleo sigue en picada. En el último año se perdieron  217.100 empleos en blanco. Desde diciembre de 2017, en pleno gobierno de Macri, la caída es de 303.100 empleos. En Misiones, en los últimos doce meses, la pérdida de puestos registrados fue de 2.900 empleos y hay 108 mil puestos privados, siete mil menos que en octubre de 2015. El empleo privado está en los mismos niveles que 2013 y el salario perdió contra la inflación doce meses.  

Sin embargo, se vive una campaña casi sin datos. O sin que importen los datos. Cambiemos está consiguiendo transitar el camino electoral sin que el derrumbe económico sea un tema central de discusión. Con la ayuda de los medios porteños, el extenso debate por Pindonga y Cuchuflito pasó a ser “un ataque a las pymes” en lugar de una denuncia de la caída del poder adquisitivo de la clase media, como quiso mostrar la candidata a vicepresidenta Cristina Fernández.

Es rara esta campaña. Nadie habla de propuestas. Ni oficialismo ni oposición. El Gobierno se contenta con atajar los datos negativos por lo menos hasta después de las PASO y rogar que se anticipe un veranito. El Fondo Monetario Internacional juega a favor, pero por las dudas, también se ataja por la posibilidad de que sea el propio Macri quien deba renegociar el pacto ante la imposibilidad de cumplir con las metas de ajuste.

El último informe sobre la economía global es elocuente: “(…) Asimismo, la inflación subyacente se ha situado por debajo de los promedios históricos en muchas economías de mercados emergentes y en desarrollo, salvo en contados casos, como los de Argentina, Turquía y Venezuela”. Casi somos Venezuela

“La proyección de crecimiento para 2019 se revisó ligeramente a la baja con respecto al informe de abril, y ahora para 2020 se prevé una recuperación más moderada”, agrega. La recuperación más moderada sería del 1,1 por ciento y contradice la promesa de Nicolás Dujovne de un rebote de 3,5 por ciento para el año próximo. 

El otro dato del FMI es que ubica a la Argentina y a Turquía en la lista de economías más riesgosas del mundo.

No hay exageración. Para la consultora Bloomberg, Argentina es la economía más vulnerable del mundo, por encima de Turquía.

¿Por qué dice esto Bloomberg? Cuestiona un muy elevado ratio (40,5%) de deuda externa de corto plazo sobre el PBI, una desviación de 35,8 puntos porcentuales de inflación por encima de la meta abandonada en septiembre (10%), un muy bajo ratio de Reservas Internacionales de cobertura (solo 85,9%, frente al 159,9% de Brasil por ejemplo) , un déficit de cuenta corriente del 2% del PBI y una pobre efectividad del gobierno.

Del otro lado, Alberto Fernández perdió el ímpetu inicial y dedica demasiado tiempo a pelear con periodistas o explicar su relación tortuosa con Cristina. Cae en el juego con una pasmosa rapidez. 

Los argentinos, sobre todo quienes no militan la grieta, se preguntan qué pasará después de las elecciones. ¿Cuál es el plan? ¿Hacer lo mismo pero más rápido como prometió Macri? ¿Acelerar la pobreza, el desempleo, las reformas jubilatorias? O, por el contrario, barajar y dar de nuevo, como propone el Frente de Todos. 

En Misiones la campaña va por otro lado. La Renovación está concentrada en imponer el mensaje de la boleta corta y garantizar los votos con el argumento del misionerismo. El misionerismo necesario para plantarse a la Nación y sostener las demandas como la compensación económica por años de atraso en el reparto de recursos. 

También hay una dinámica curiosa. La oposición juega su propio partido y prácticamente da por perdido el terreno local ante la Renovación. El objetivo es sumar para la Nación, para Mauricio, para Cristina. 

Cambiemos prácticamente no hace campaña, salvo algunas caminatas del radical Ricardo Andersen y algunas reuniones de Pedro Puerta. Alfredo Schiavoni se enfoca en lo institucional y en retener los votos de junio. 

La Renovación, en cambio, no descansa en su medio millón de voto. Está militando intensamente y ahora salió a la cancha Néstor Pitana, el cuarto candidato a diputado nacional de la boleta corta. En los últimos actos se pudo apreciar el acierto de su elección. No para de recibir pedidos de autógrafos y todos quieren una foto con él. 

En Capioví se le escuchó su primer discurso de campaña. Pero antes hizo de las suyas. Sentado en al costado del escenario, no le gustaba el audio del salón, por lo que fue a hablar con el sonidista y él mismo sugirió correcciones. Antes de subir al escenario se sacó la campera y dijo que lo hacía porque sentía el calor de los misioneros.

En el trayecto no paró de saludar y fotografiarse con militantes y dirigentes. Se mostró sorprendido por el escenario tipo 360 y mostró sus conocimientos musicales: “Es más para Daddy Yankee que para un discurso político”. Rompió el hielo y se mostró como es. Prometió llevar al Congreso la voz de los misioneros y aseguró que si la oposición cuestionaba el misionerismo, es señal de que se está por el buen camino. “La única camiseta que tengo puesta es la de Misiones”, reiteró el árbitro que tendrá acción este lunes en el nuevo torneo de la SuperLiga argentina. 

En la Renovación hay sensaciones encontradas. Se sostiene el entusiasmo de junio, pero muchos se preguntan cuánto influirá la polarización que promueven Macri y Cristina. De todos modos, explican algunos dirigentes, si se retiene buena parte de los votos de junio, será la oposición la que estará en problemas para acceder a una banca. El piso para una rondaría los 130 mil votos, cifra que está más cerca de Cambiemos que del peronismo y su sociedad con los 50 mil del partido Agrario y Social. Descontando, claro, el efecto arrastre que pueda generar cada uno. 

Por eso, muchos consideran que la campaña real comenzará recién el 12 de agosto, cuando haya que poner primera rumbo a octubre. Hay encuestas que revelan que los misioneros no parecen estar metidos en la campaña nacional. Ninguno seduce demasiado, aunque es Cambiemos el que más debe esforzarse por conseguir simpatías.

Por eso mismo, la Renovación se esmera en la campaña por la boleta corta. Sabe que tiene una oportunidad inédita que se puede conquistar en medio de la disputa de una grieta que en Misiones no existe. El Gobierno mantiene aceitadas relaciones con todos los sectores y donde hay una crisis, acude rauda la mano del Estado. Pasó esta semana con los tabacaleros: mediante gestiones del mismo Herrera Ahuad y el ministro saliente del Agro, José Luis Garay, se desactivó un latente conflicto por un grupo que podría quedarse fuera de las cooperativas y sus beneficios, especialmente la obra social. ¿El motivo? Entregan poco, en algunos casos, casi nada, de tabaco a las cooperativas. A veces compran algunos fardos solo para cumplir y garantizar la cuota de la obra social. Se acordó que los productores tendrán que entregar en boca de acopio al menos 700 kilos. Los que no, serán asistidos por el Estado y el sistema de salud. 

En el otro extremo, el gobernador Hugo Passalacqua decidió sepultar una polémica resolución de la Dirección General de Rentas que obligaba a todas las empresas a convertirse en agente de retención de Ingresos Brutos, lo que aumentaba costos y, sobre todo, innecesaria burocracia a un productor pequeño que tenía que comenzar a tributar en el régimen de la mera compra. Después de escuchar los reclamos durante la campaña, el propio Herrera Ahuad se comprometió a revisar la norma y esta semana se conoció el decreto que dio por cerrada la discusión.

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