Lucas Doronuk

Docente, divulgador e investigador en proceso

La Guerra Santa silenciosa

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Pasaron siglos desde que las cruzadas con su Guerra Santa ocupaban las agendas de los grandes líderes mundiales. De hecho, con el correr de los años, ya entrada en la Edad Moderna y con el avance de la ilustración como movimiento filosófico y cultural, poco a poco intentó desplazar a la religión y la teología del centro del debate y las decisiones políticas, poniendo a la razón como eje rector.

Uno pensaría que con el diario del lunes de la historia, las aguas se apaciguaron en cuanto a pujas por poder religioso, haciendo este enorme salto temporal desde la ilustración hasta pleno siglo XXI. Sin embargo, como el ser humano es complejo y la historia no es lineal, el 2025 nos encuentra despidiéndonos con un conflicto en puerta que tiene a un pueblo – religión preso de otro, con mecanismos terroristas de por medio.

La masacre en Nigeria

Los datos son contundentes para poder graficar una auténtica persecución religiosa e ideológica contra los cristianos en esta parte de África. Organizaciones como Open Door, Intersociety y ACLED coinciden en datos que son escalofriantes.

Si uno toma como parámetro a los datos expuestos desde 2009, encuentra un total cercano a 125 mil cristianos que fueron asesinados o ejecutados en Nigeria. Un dato aún más fuerte se da en este año, en donde la radicalización de grupos armados yihadistas han redoblado esfuerzos por acabar con la presencia cristiana, dando como referencia que en los primero 220 días del corriente año, fueron asesinados 7 mil cristianos, dejando un resumen de 32 a 35 a quienes le quitaron la vida por día en Nigeria. Un dato escandaloso, sin lugar a dudas.

La muerte es el objetivo último contra las poblaciones de fé cristiana en esta parte del mundo, pero también hay números reveladores en cuanto a secuestros. Se estima que en los primeros 220 días del 2025 (misma porción temporal que se tomó previamente) fueron secuestrados cerca de 7800 cristianos en Nigeria, según datos expuestos por Intersociety.

Los templos no son ajenos a esta matanza “silenciosa”. Según datos de la expuesta previamente, Intersociety, más de 19 mil iglesias fueron destruidas, atacadas o quemadas desde 2009 y más de 1100 comunidades desplazadas por la presión terrorista zonal.

La gran pregunta es, ¿quién está detrás de semejante persecución? Son varios los grupos de filiación yihadista, completamente radicalízalos y que, lastimosamente, toman como rehén a un credo para cometer crímenes execrables. Tres son las principales organizaciones que tomaron al cristianismo como su punto principal para erradicar de Nigeria. Boko Haram, ISWAP (alineado oficialmente a ISIS) y los Fulani radicalizados. Estos últimos ponen el foco en las disputas territoriales pero han tomado sendas connotaciones religiosas, envalentonadas por el contexto anti cristiano.

En el caso de Boko Haram, opera desde 2002 pero se radicaliza desde 2009, año en el que se da un claro giro en el mando de la organización. Consideran al cristianismo como un enemigo directo por asociarlo a una hegemonía mundial y la representación de Occidente, muchas veces explicitado en la figura de los colonizadores que acabaron con los califatos islámicos en Nigeria. Esgrimen constantemente una confusión en asociar guerras o conflictos a gran escala geopolítica como Palestina o Cachemira con el cristianismo, alimentando aún más el odio, sobre todo en las poblaciones rurales.

Cuando uno habla de ISWAP, encuentra ataques indiscriminados contra poblaciones musulmanas también, aunque el foco principal está en el asedio a cristianos por considerarlos “infieles” que no siguen o no buscan apegarse a la ley de la sharia, incluyendo asesinatos, secuestros y conversiones forzadas al islam. Sin lugar a dudas se habla de un contexto mixto que posibilita este flagelo. Factores económicos, territoriales, étnicos y religiosos con la operatividad de organizaciones terroristas sumado a la negación oficial del Estado nigeriano en reconocer la persecución y hasta hablar de genocidio, son un combi letal que explica este conflicto.

El silencio de las masas

Trump tomó la audaz decisión de ejecutar un ataque estratégico sobre Nigeria en los últimos días, con el fin de asestar un golpe directo contra ISWAP (filial de ISIS en esta parte del mundo). Esta situación puso el foco de la prensa internacional en el conflicto, lo cual destapa una serie de investigaciones que dan cuenta de la situación en la que los cristianos nigerianos se encuentran desde hace años. Esto desnuda un contexto y es el aparente silencio al cual se encuentra sometido esta población bajo ataque.

Es cierto que la causa Palestina es algo que lleva años y una trama muchos más compleja donde el poder internacional dice presente, al igual que el conflicto en Cachemira. Pero pareciera ser que ese silencio es más intencional que otra cosa. ¿No tiene prensa la muerte de cristianos? ¿Otras religiones dejan titulares más estruendosos? Hay un poco de todo. Inclusive uno podría hablar de que si dicha persecución fuese en Europa o Medio Oriente tendría mayor cobertura mediática pero al tratarse de África, queda en segundo plano.

En términos diplomáticos, la omisión de una persecución contra una etnia o pueblo en particular tuvo resultados desastrosos que se sienten hasta el día de hoy. Por poner un ejemplo, cuando fue obviado el genocidio bosnio, la situación de la ex Yugoslavia era insostenible y la culpa de las organizaciones internacionales y países pasaba de mano en mano. Con el genocidio de Ruanda pasó algo parecido. Parece ser que para las autoridades mundiales, un conflicto regional debe escalar hasta genocidio para que actúen.

Si bien, el accionar de Trump lejos está de ser “inocente” sirvió para poner este conflicto en la mesa de debate. El ideario ideológico de Estados Unidos es demostrar la defensa de la cristiandad como valor propio del occidentalismo y para marcar una clara agenda anti yihadista, bastante en consonancia con lo que ya venían realizando desde gestiones anteriores, fuertemente impulsado desde el 11 – S.

En la era de la hípercomunicación es imposible invisibilizar dicho conflicto, al contrario, las redes sociales aún magnifican más la comunicación de los hechos y exponen, entre otras cosas, la hipocresía de la indignación, donde aparentemente hay varas distintas para medir la muerte, según el origen de las mismas. Pasaba en la antigüedad, en el medioevo y sigue pasando en el siglo XXI.

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Europa, entre el libre mercado y el proteccionismo

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¿Cómo se le llama a algo o alguien que pregona una cosa pero hace otra? En términos diplomáticos se le diría que es hipócrita y en el barrio se le diría “careta”. Hoy, Europa está en esa encrucijada. Una región que durante décadas ha pregonado la vida de la democracia liberal y el irrestricto respeto al libre mercado, ve en el proteccionismo la única herramienta para aún seguir en pie, mientras su luz se apaga lentamente, cual vela consumida por el calor.

Tractorazo europeo

Cuando las papas queman, la agenda de lucha se da en la calle, o al menos los europeos lo entienden de esa manera, mientras sacaban a relucir sus tractores y  maquinarias en una marcha de protesta sobre el edificio de la sede oficial de la Unión Europea en Bruselas.

El contexto o la crítica principal de los productores de los países que integran la Unión Europea es por un posible acuerdo de libre comercio entre el bloque europeo y el Mercosur. De congratularse en algún futuro, la fragilidad económica a la que están sometidos, principalmente Italia y Francia provocarían un impacto económico negativo en los sectores productivos.

La ecuación es simple. Si entran productos agropecuarios de países del Mercosur a los países de la Unión Europea, su precio en góndola será menor al de los europeos, por ende, es mucho más probable que los consumidores se vuelquen hacia los precios más accesibles. Esto decantaría en una menor demanda de los productos del viejo continente, conllevando a menor generación de excedentes, lo que se traduciría en decisiones empresariales para mantener el rango de producción y las ganancias, cómo por ejemplo la reducción de la planta laboral o la reconversión a otros modelos de producción, con el fin de abaratar costos y poder competir en las góndolas.

Ante esta situación, los productores italianos y franceses se “pararon de mano” para los políticos europeos con el fin de frenar este proyecto, cosa que lograron en cierta medida. La postergación de esto trae a colación una petición de medidas económicas para salvaguardar a los productores, sumado a multas o sanciones para los productos del Mercosur que no cumplan con los estándares “ambientales”.

Italia y Francia son los más afectados, entendiendo que son las zonas de mayor producción agrícola a gran escala y que se verían imposibilitados de competir con los productos del Mercosur. La contracara es Alemania, con una base productiva en el aparato tecnológico, ve con buenos ojos el arribo inminente en 2026 de los productos sudamericanos a un precio bajo, entendiendo la mejora que puede producir en la competitividad en los mercados más importantes del país.

Esta encrucijada en la que se encuentra Europa era un tanto impensada hace décadas. Evidentemente, estos cimbronazos son producto de la absoluta fragilidad económica y de la burbuja globalizadora que al explotar, se lleva puesto al endeble sistema en el que se encuentra el viejo continente.

Si hay un hecho histórico reciente que demostró el fácilmente corrompible modelo económico de la Unión Europea fue la guerra en Ucrania. Ante el avance de las tropas rusas (ya hace casi 4 años), los europeos tomaron la decisión de ejecutar una serie de sanciones y multas económicas de impacto internacional contra el país de Putin. Hoy, a años de comenzada la guerra, el tiro les salió por la culata. Ese cúmulo de sanciones sólo demostraron una amplia dependencia energética con Moscú, la cual en cada verano e invierno que pasa, lo sienten profundamente con cortes de energía y con una factura cada vez más cara.

Está a las claras que Europa está atravesando un momento clave, en donde su economía agraria depende exclusivamente de que no se apruebe un acuerdo de libre comercio. Ironía pura, si entendemos al viejo continente como el centro cosmopolita del mundo.

Haz lo que digo, no lo que hago

Curiosa situación la de un lugar como Europa, que, al menos desde la posguerra, pregonaron con fuerza el libre mercado. Con matices y altibajos pero siempre fiel capitalismo su Dios y el libre mercado su iglesia, hoy depende, lisa y llanamente de una decisión proteccionista.

El resguardo de un sistema completo parece estar en manos de un grupo de productores franceses e italianos. Si esto es así, ¿de qué se ocuparon los eurodiputados en décadas? Si la discusión sigue siendo libre mercado vs proteccionismo, evidentemente hubo una gran ocupación por cuestiones que no mejoraron el ritmo económico de Europa o que simplemente “no la vieron”. La descomposición social, económica y cultural a la cual está sometido el viejo continente tiene un capítulo más con los productores que piden a gritos que no entren productos del Mercosur ya que no podrían competir con los precios. 

¿Es soberbia? Posiblemente. Nunca quisieron aceptar que esa era de bonanza post caída del muro de Berlín está llegando a su fin. Esa premisa cosmopolita de que Europa es el gran ejemplo ha quedado atrás. La desglobalización se los está llevando por delante.

El rearmado geopolítico actual muestra y demanda bloques o países con tendencias nacionalistas, más no el multilateralismo que imperó hasta hace algunos años. Es justamente Europa quien tiene una crisis de identidad política actual al no tener líderes fuertes ni referencias de peso geopolítico dentro del bloque de la UE. La salida de Angela Merkel de Alemania en 2021 significó el fin de la última líder fuerte que tuvo el viejo continente. No es casualidad que Putin haya invadido Ucrania un año después. Personajes como Macron, Scholz o Meloni son simples caras de rutina para los grandes mandamases del mundo: Putin, Trump y Xi Jinping.

Puede pasar. Un movimiento agrario en Europa puede ser el empujón que necesitan sus políticos para dar un giro en el timón político y empezar a ponerse a tono con la nueva era geopolítica.

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Venezuela, la presea de Trump

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Cuantas obsesiones geopolíticas podrá tolerar el presidente de Estados Unidos mientras siga con su cargo. No es solo Ucrania o Medio Oriente. Tal y como si se tratase de la propia era de la Guerra Fría, América Latina como patio trasero del Tio Sam parece ser la dinámica a aplicar por parte de Donald Trump. Venezuela es el país apuntado, con una invasión inminente, al menos en el plano de las amenazas.

¿Petróleo o democracia?

Hace tiempo que Trump viene ejecutando críticas fuertes hacia el gobierno de Nicolas Maduro. Si bien, no hace falta ser un experto de nutrida experiencia en la materia de geopolítica o política exterior para darse cuenta que el actual mandato en Venezuela es una situación completamente acabada. El gobierno de Maduro demostró una absoluta ineptitud en casi todos los órdenes de manejo de un país, provocando una galopante crisis humanitaria que da como resultado desde las penas familiares de no poder abastecer las necesidades básicas hasta las corrientes migratorias que buscan asilarse en otros países para intentar tener un mejor pasar económico.

Dado este pequeño panorama que habla a las claras que quien escribe no es un adepto ni remotamente cercana a las ideas políticas y económicas de Maduro, es menester también decir que el papel de Estados Unidos con una constante presión de intromisión territorial es la gran “red flag” geopolítica que necesita la región.

Es notoria que es una maniobra de las tantas que ya realizó Estados Unidos en su historia reciente. Así como se apropió del petróleo y de las redes de producción petrolera de Medio Oriente a fuerza pura de intervenciones bélicas con operativos de bandera falsa de por medio. Es cierto que en gran parte de esas regiones, las crisis políticas internas habilitaban a una situación de fragilidad digna de aprovechar por parte del ave de rapiña que es EEUU en su política exterior. La apropiación del petróleo es una dinámica real y absolutamente comprobable, además de la dispersión de fuerzas de contrapeso para Israel como su gran aliado occidental en las cercanías de la medialuna de las tierras fértiles.

El petróleo venezolano es una gran oportunidad para el Tío Sam. De hecho, el país liderado por Maduro tiene la mayor cantidad de reservas del mundo, con un total de más de 300 mil millones de barriles, concentrados principalmente en la Faja Petrolífera del Orinoco. Esta última situación lo pone en un marco de desafíos técnicos y económicos para su extracción y procesamiento. Las reservas venezolanas superan a las de Irán y Arabia Saudita.

Ciertamente hay que ser claros: a Estados Unidos no le importa Venezuela, le importa su petróleo. Hay un aprovechamiento absoluto de la situación de una nación destruida por la pésima gestión de Maduro. No importa el narcotráfico ni tampoco llevar democracia. Las cosas como son, y para EEUU siempre fue así.

El peligro en casa

Como argentinos no debería importarnos en absoluto algún tipo de problema interno de un país si es que no tiene consecuencias que puedan afectar los intereses nacionales, y este parece ser el caso.

Más allá de la evidente cercanía ideológica y diplomática de Milei con Trump, hay una lectura más profunda en términos continentales.

El ingreso de tropas o de fuerzas de influencia de Estados Unidos en Venezuela va a romper el pacto tácito de paz entre Estados del cual goza Sudamérica. Prácticamente todas las zonas del mundo están ataviadas de conflictos armados de índole internacional, sea por cuestiones económicas o religiosas. Sudamérica si es cierto que tiene, dependiendo de la zona, complicaciones más elevadas con el narcotráfico pero no terminan en guerras entre Estados. El avance de Trump en Venezuela puede suponer el fin de esa paz.

Los intereses argentinos se ven tocados en cuanto a que además se permite el uso de la fuerza a fuego limpio en la región, lo que provocaría, lógicamente, efectos de resistencia más violentos. Si hace falta una oposición en las urnas en un contexto de paz, en un contextos de intervenciones y militarización trae la contrarespuesta de grupos armados, poniendo en jaque la paz social.

Asimismo, habilitar a la toma de decisiones internas de países sudamericanos por Estados Unidos blanquea una situación ocurrida desde la Doctrina de Seguridad Nacional, aunque supone, además, una imposición de la fuerza que pueda repercutir más allá del continente. ¿Cómo reaccionará Rusia o China ante un ataque de EEUU?

Rusia está atado de pies y manos. La guerra en Ucrania y la ayuda estadounidense puede ser efectiva para mejorar las condiciones con Moscú, por ende es difícil que entre en conflicto. En cambio, con China es más directo el tema. Si bien no es una mega potencia petrolera, el gigante asiático en esta suerte de carrera económica tecnológica con Estados Unidos, hace que ambos magnates políticos internacionales se hagan de todos los recursos posibles para mantener su maquinaria productiva en pie y competitiva.

Lo curioso es que el futuro de Venezuela es incierto. El tiempo de Maduro parece acabado y el país prácticamente en ruinas. ¿Habrá una suerte de “Plan Marshall” para Venezuela? ¿Volverán los venezolanos de las diásporas a luchar por su país? Ciertamente, para Venezuela, todo es incierto.

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La enseña que Andresito nos legó

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Cuántos años pasaron desde ese 30 de noviembre de 1778, fecha en la cual nació Andrés “Andresito” Guacurarí, uno de los caudillos federales más reconocidos de la Argentina no centralista. Reconocido en la región y hasta recordado en tierras uruguayas pero también invisibilizado por el porteñocentrismo que tantas inequidades tiene en su haber. Su legado, entre otras cosas, ha valido la fecha de la bandera de Misiones.

Roja, azul y blanca

La bandera de Misiones tiene su día en concordancia con el natalicio del gran Andres Guacurarí como ya se dijo antes. Instituido como día en el año 1992, cada 30 de noviembre, la tierra colorada respira el olor de su propia patria.

La inspiración viene, en realidad, de los suspiros y pensamientos revolucionarios de José Gervasio Artigas. Ese magno caudillo que encabezó la Liga de los Pueblos Libres en la era post Revolución de Mayo, fue quien apadrinó a Andrés Guacurarí, dotándolo, por supuesto, de amplias herramientas políticas, culturales y militares al héroe histórico guaraní.

Se afirma que los colores elegidos por Artigas responden al rojo por la sangre derramada por la libertad, el azul por la decisión de ser una República y el blanco por la distinción y la grandeza. También existe la presunción que los colores azul y blanco, fueron elegidos en conmemoración a la bandera de Belgrano, estableciendo cierta semejanza.

Teóricamente, la primera bandera instituida por Artigas era muy parecida a la de Belgrano, con la única salvedad que además de las distintivas líneas celeste y blanca, tenía una franja roja que la cubría de manera diagonal. De hecho, esta versión fue izada en los Pueblos Libres el 13 de enero de 1815.

La bandera misionera ha visto una incontable cantidad de sucesos. Desde ser partícipe de las guerras independentistas en esta zona de Argentina, hasta ser motivo de pleito fronterizo con bandeirantes del lado brasileño y con pujas de poder con los paraguayos. De acuerdo a lo último, el territorio misionero pasó por ocupación correntina, ocupación paraguaya, Guerra de la Triple Alianza, conformación del Territorio Nacional de Misiones, delimitación de las fronteras nacionales incluyendo el Laudo de Cleveland donde se pierde una porción importante del espacio geográfico de ese entonces, pasando a la provincialización ya en el siglo XX, sobreviviendo además a todas las dictaduras militares y a los duros años 90 neoliberales. La bandera siempre estuvo, hasta hoy en día en la época de la tecnología de avanzada donde Misiones dice presente. Fue un distintivo en contexto de conflicto para transformarse en una insignia única de la cual todos formamos parte.

Andrés: ayer y hoy

Guacurarí es un personaje emblemático, sin lugar a dudas, aunque también su presencia de hace más de 200 años continúan teniendo componentes del ser misionero actual.

La condición de Andresito era única. Fue un caudillo proveniente de pueblos originarios, en su caso guaraní de pura cepa. Con una formación excelsa en términos militares y una facilidad para la diplomacia, es un fiel ejemplo de lo que actualmente sigue siendo el misionero: un ciudadano de formación, valores y con clara reminiscencia a sus orígenes.

La presencia de Guacurarí en la región fue clave para mantener a tiro la soberanía de la entonces Liga de los Pueblos Libres y la pretensión de formación de un proyecto político que distaba de las pretensiones centralistas (ya en esos años) del puerto de Buenos Aires. La comprensión de la idiosincrasia y las particularidades de la región hacían de Guacurarí un líder hecho a medida.

Algunos hitos militares incluyen victorias épicas como la defensa de Candelaria y Corpus en 1811, mismo año dónde ejecutó otro triunfo estratégico en la Batalla de San José. En 1816 tuvo lugar la victoria contra los invasores portugueses en la famosa Batalla de Candelaria, y un año más tarde (1817) el triunfo en la Batalla de Apóstoles. Su último bastión medianamente victorioso fue la defensa de Posadas y Candelaria con una resistencia prolongada.

Entre triunfos y derrotas, cómo la vida misma, las últimas fueron determinante para su vida política y su vida física. La grave derrota en la Batalla de Cambay, en el año 1818 en las Misiones Orientales le sirvió de antesala para su caída definitiva. En 1820 se da su última campaña en territorio de las Misiones Orientales, en la región de Santo Angelo para ser preciso, en donde se da su máxima derrota con su posterior captura y desaparición. Hasta el día de hoy es una incógnita cómo fue la vida de Andrés Guacurarí luego de este hecho y también dónde podrían descansar sus restos.

El derrotero histórico de la participación bélica de Andrés Guacurarí en Misiones representa un ítem que se mantiene hasta el día de hoy: la internacionalización de la provincia. Andresito luchaba contra invasores portugueses y paraguayos con el afán de mantener el control de Misiones en la Liga de los Pueblos Libres. Eso desnuda lo que aún hoy pasa pero con otros atisbos. Misiones sigue siendo una tierra de profunda influencia internacional como un enclave geopolítico. Con 90% de sus fronteras compartidas con dos países, es el último bastión de la patria argentina en el norte. Los desafíos hoy en día no son bélicos, ya que la conformación del Estado Nacional se encargó de purgar esas disputas a fuerza de sangre. Hoy las complicaciones vienen por la economía. Puentes que van y vienen de un lado a otro según varíe el momento económico y según convenga. Misiones tiene la ardua tarea de subsistir entre dos gigantes cuando el país central queda a 1000km de distancia pero más aún en cuanto al desinterés que históricamente demostró Buenos Aires. En el medio nosotros, los misioneros, aquellos que en el país central nos dicen paraguayos y que piensan que vivimos en el medio de la selva. Al igual que en la época de Andresito, uno de los desafíos que aún se mantienen es el de mantenerse firme y no dejarse pisotear por quien viene de afuera.

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Trump-Epstein: poder, abuso y corrupción

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Ante los ojos de Estados Unidos (y del mundo) se desnuda una de las relaciones más retorcidas que se pudiera imaginar, no de ciencia ficción sino de absoluta realidad. El nexo entre el actual presidente estadounidense y el magnate es evidente y trae a colación un aberrante escándalo de índole sexual que puede golpear severamente a las pretensiones de poder político de Donald Trump. 

La Cámara de Representantes de Estados Unidos tomó la decisión por votación en mayoría de proceder a la desclasificación y publicación de más de 20 mil documentos en formato de herencia de Jeffrey Epstein, incluyendo correos electrónicos enviados a Ghlislaine Maxwell (socia convicta de Epstein) y el periodista Michael Wolff

En ese montón de documentos, la relación entre Trump y Epstein parece denotarse evidente, salpicando y complicando, lógicamente, al presidente estadounidense. Epstein afirmó que el político sabía a la perfección sobre las “chicas” (refiriéndose a las víctimas menores de edad) y que pasó “horas” en su mansión con Virginia Giuffre, una de las víctimas. 

Otro mail es aún más revelador y hasta asqueroso, del año 2011. Diciendo que Trump se obsesionó con mirar a mujeres jóvenes nadando en su piscina, dejando una marca de su nariz en la puerta de vidrio. 

Ya en 2018 describía a Trump como “sucio” durante el escándalo de pago por silencio y Epstein sugería tener material comprometedor de Trump junto a “chicas con bikinis”.

Es tal la presencia de Trump en los archivos que aparece más de 1000 veces. Superando, incluso, a nombres como Bill Clinton. 

Cabe recordar brevemente que Jeffrey Epstein se dedicó a ofrecer fiestas privadas en distintos sitios, incluyendo su misteriosa isla, donde eran abusados menores de edad en encuentros que involucran a la élite estadounidense

El lado político 

Trump no tuvo mejor idea que, en este embrollo mediático, aducir que esta situación tomada adelante por la Cámara de Representantes es una operación política llevada adelante por el Partido Demócrata. La palabra textual que usó el presidente fue “distracción”, procediendo a dar la orden al fiscal Pam Bondi a investigar los lazos de Epstein con demócratas como Clinton, Larry Summers y Reid Hoffman, acusándolos de hipócritas. Es decir, por un lado dice que es una operación política y por otro aduce hipocresía demócrata, casi como sacándose la pelota de encima en este problema. 

Esta situación fue escalando en términos de humor político en la Casa Blanca. Desde el mote de “sediciosos” a seis veteranos demócratas por un video donde instan al Ejército a obedecer sólo las órdenes legales. 

Justamente, la oficina presidencial denominó a esto como una retórica acalorada, pese al exabrupto que provocó, sin embargo, defendió a diestra y siniestra el insulto de Trump a una periodista de la agencia Bloomberg, a la cual le dijo “cállate, cerdita” durante una pregunta sobre sus lazos con Epstein. 

Es indudable que este escándalo afecta a la imagen y, por qué no, a la gobernabilidad de Donald Trump. 

Mientras se le acumulan conflictos en el exterior, además de soportar las críticas internas por la ayuda económica a Argentina, este Epstein gate le conlleva un número por debajo del 40% de imagen positiva, según encuestas de CNN. 

Además de esto, le puede valer una suerte de fractura interna en lo legislativo dentro del Partido Republicano y el mantenimiento del MAGA. El no poder contener la votación para esta desclasificación, sumado a un arma bipartidista cuando Trump intenta desviar en Clinton las implicaciones con Epstein puede resultar más beneficioso para demócratas que para republicanos. 

A esto se le suma que esta desclasificación continúa y aumenta en términos de futuros conflictos sociales para Trump, tales como más testimonios junto a vigilia de las víctimas en el Capitolio, con amenazas de demócratas como Al Green para tomar acciones antes de navidad. 

Pasa allá y pasa acá 

Ante un caso de semejante aberración relacionada al abuso de menores, es imposible no pensar en los casos de grooming y tenencia de MASI que se han conocido en Misiones en los últimos tiempos. 

El caso de German Kiczka fue el más emblemático y que explotó entre 2024 y 2025, ya que también involucró a lo político. Este ex legislador provincial que fue acusado, imputado y condenado por tenencia y distribución de material de abuso sexual infantil, junto a su hermano Sebastian. Un caso que no solo conmocionó a toda la sociedad misionera, sino que puso los ojos de todo el país en los hechos que giraban en torno a esta causa.

Si bien los casos son distintos en una varieté de tópicos, comparten una raíz obscena y vomitiva: menores de edad. Parece ser que vivimos en una sociedad en donde estos monstruos están inmiscuidos y metidos, usando máscaras sociales pero operando en las sombras, arruinando o colaborando con arruinar la vida de los más vulnerables. Con impunidad absoluta y a los ojos de las comunidades, una vez salido a la luz, son casos que sin lugar a dudas no tienen vuelta atrás. 

El caso Epstein es el más conocido del mundo y que devela lo peor del ser humano, del cual no se salva ni el presidente de Estados Unidos, quien es, posiblemente, el político más poderoso del mundo.

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