Norberto Ovando

Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

Cambio climático, el calor mata, aunque lo hace en silencio

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La agencia meteorológica de la ONU señala que hay, muchas posibilidades de que el fenómeno refrescante de las aguas del Pacífico regrese entre ahora y noviembre, pese a lo cual se espera que las temperaturas en ciertas regiones sigan siendo superiores a lo normal.

El fenómeno climático de enfriamiento conocido como La Niña podría volver entre ahora y noviembre, pero no detendrá la tendencia al calentamiento global causado por la actividad humana, según afirmaron el martes expertos meteorológicos de la ONU.

Los últimos datos compartidos por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) indican que hay un 55% de probabilidades de que las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial se enfríen hasta alcanzar los niveles de La Niña entre septiembre y noviembre.

Alrededor del 90 % del exceso de calor del calentamiento global se almacena en el océano, lo que convierte el contenido calorífico del océano en un indicador crítico del cambio climático.

«Para el periodo comprendido entre octubre y diciembre de 2025, la probabilidad de que se den condiciones de La Niña aumenta ligeramente hasta alrededor del 60 %. Hay pocas posibilidades de que se desarrolle El Niño entre septiembre y diciembre», afirmó la OMM en una actualización.

Según la agencia de la ONU, hay menos probabilidades (45 %) de que las temperaturas del Pacífico se mantengan como en los últimos seis meses, cuando ni el enfriamiento de La Niña ni su contraparte, el calentamiento de El Niño, causaron picos o descensos inusuales en las temperaturas de la superficie del mar.

Información que salva vidas

La previsión de la agencia de la ONU sobre el fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur es una importante herramienta de inteligencia climática que podría “salvar miles de vidas si se utiliza para orientar las medidas de preparación y respuesta”, indicó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

“La información también podría traducirse en un ahorro de millones de dólares en agricultura, energía, salud y transporte”, afirmó.

Por importante que sea La Niña y El Niño en la configuración de nuestro clima al alterar las temperaturas de la superficie del océano y afectar a los cambios en los vientos, la presión y los patrones de precipitaciones, el cambio climático inducido por el ser humano sigue «aumentando las temperaturas globales, exacerbando los fenómenos meteorológicos extremos y afectando a los patrones estacionales de precipitaciones y temperaturas», señaló la OMM.

Cada año de la última década ha sido uno de los diez más cálidos registrados, advirtió la agencia de la ONU a principios de este año, siendo 2024 el más caluroso hasta la fecha, con “temperaturas excepcionales en la superficie terrestre y marina y en el calor del océano”.

Citando seis conjuntos de datos internacionales, la OMM afirmó que la temperatura media global de la superficie era 1,55 °C superior a la media de 1850-1900.

“Las temperaturas abrasadoras de 2024 requieren medidas climáticas pioneras en 2025”, afirmó en ese momento el Secretario General de la ONU, António Guterres. “Aún hay tiempo para evitar lo peor de la catástrofe climática. Pero los líderes deben actuar, ahora”, insistió.

Otros fenómenos climáticos clave que influyen en la temperatura global son la Oscilación del Atlántico Norte, la Oscilación Ártica y el Dipolo del Océano Índico. Su impacto en las temperaturas superficiales y las precipitaciones es monitoreado por la OMM y publicado en las Global Seasonal Climate Updates (GSCU), (Actualizaciones Climáticas Estacionales Globales) periódicas.

La última actualización indica que, de septiembre a noviembre, se espera que las temperaturas sean superiores a lo normal en gran parte del hemisferio norte y en gran parte del hemisferio sur.

Las predicciones de precipitaciones serán similares a las que se observan normalmente durante un episodio moderado de La Niña, según la evaluación de la OMM.

Pobreza infantil y juvenil de América Latina

Al menos 5,9 millones de niños y jóvenes de América Latina vivirán en la pobreza para 2030 debido al impacto del cambio climático global, alertan la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en un nuevo informe.

En el escenario más optimista, en el que los gobiernos implementan acciones rápidas para limitar las emisiones, al menos 5,9 millones de personas menores de 25 años adicionales podrían estar en situación de pobreza para 2030.

Pero si los gobiernos implementan muy pocas o demasiado tarde las acciones acordadas en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional, la cifra podría triplicarse a 17,9 millones.

“Los niños, niñas y adolescentes sostienen el mayor peso del cambio climático. No sólo porque sus cuerpos en desarrollo son más vulnerables a fenómenos meteorológicos extremos como olas de calor que resecan el terreno y agravan incendios a inundaciones o sequías, entre otros, sino también porque estos eventos interrumpen los medios de vida de su familia y su educación”, afirmó el Director Regional de UNICEF.

Roberto Benes advirtió que, “si los niños y jóvenes no cuentan con los recursos para satisfacer sus necesidades básicas para desarrollar su potencial, y con sistemas adecuados de protección social, se perpetuarán las inequidades en la región”.

Conclusión

La mitad de la población mundial sufre consecuencias adversas por las altas temperaturas.

El calor extremo no es solo una incomodidad: es una amenaza directa a la salud humana y a la estabilidad económica mundial para los países, especialmente aquellos en desarrollo.

Los gobiernos tienen la obligación de asistir a la población en caso de fenómenos meteorológicos extremos, ya que el derecho a la vida, la seguridad y un nivel de vida adecuado incluye la protección contra desastres causados por la naturaleza. Esta responsabilidad abarca la adopción de medidas urgentes para proteger a las personas y asegurar una transición justa en la lucha contra el cambio climático.

Se recomienda a los gobiernos de América Latina tomar acciones para impulsar políticas climáticas y de protección de la infancia y juventudes, entre ellas, aumentar la financiación climática para la infancia.

Fuente ONU/AAPN

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A una década de París, se impulsa una nueva acción climática 

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A una década de París, se impulsa una nueva acción climática El Acuerdo de París marcó una nueva era en la respuesta colectiva de los gobiernos al cambio climático concertada para involucrar a los sectores de la economía, la sociedad y todos los niveles de gobierno en la consecución de objetivos climáticos multilaterales.

En unos meses se cumplirán diez años del tratado internacional denominado “Acuerdo de París” (adoptado por 196 Partes en la COP21 en París, el 12 de diciembre de 2015 que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016) jurídicamente vinculante. El Acuerdo transformó la política del cambio climático alejando un sistema de objetivos de arriba hacia abajo e introduciendo un marco más flexible basado en planes nacionales, compromisos voluntarios y objetivos compartidos.

Este enfoque abrió un espacio para que ciudades, regiones, empresas, inversores y la sociedad civil contribuyeran de forma más directa. También revitalizó la cooperación internacional, contribuyó a ampliar la base de la acción climática global y limitar el calentamiento global a 1,5 grados Celsius.

Desde entonces, la acción climática se ha expandido drásticamente. Las empresas han establecido objetivos de cero emisiones netas y las ciudades han puesto en marcha programas locales de adaptación y resiliencia. Las comunidades indígenas han restaurado ecosistemas dañados y las instituciones financieras han comenzado a transferir capital. En todos los sectores y regiones, el número de iniciativas ha aumentado para apoyar la formulación de políticas nacionales.

Sin embargo, la experiencia de la última década ha demostrado que, si bien el marco ha ampliado la participación y ha generado avances significativos, no ha resuelto la necesidad de una mayor coordinación, una ejecución más clara y un apoyo más consistente para impulsar aún más la acción en todo el mundo. Muchas iniciativas siguen operando de forma aislada, con mecanismos limitados para comprender el progreso colectivo o conectar esfuerzos entre sectores.

Para abordar este problema, los Campeones de Alto Nivel sobre el Clima y la Asociación de Marrakech han lanzado un programa de trabajo que se centra en alinear la acción climática ya en marcha en todos los sistemas de los que todos dependemos.

Este programa constituye la columna vertebral operativa del recién lanzado… “Agenda de acción brasileña de la COP30”, que pone los esfuerzos existentes en un foco más nítido en torno a 30 objetivos compartidos alineados con el inventario Mundial.

Los objetivos de la Agenda de Acción de la COP30 se agrupan en seis ejes principales:
-transición energética, industrial y de transporte;
-gestión de bosques, océanos y biodiversidad;
-transformación de los sistemas agrícolas y alimentarios;
-desarrollo de la resiliencia de las ciudades, la infraestructura y el agua;
-fomento del desarrollo humano y social; y
-un enfoque transversal en facilitadores como las finanzas, la tecnología y el desarrollo de capacidades.

Los objetivos abarcan desde triplicar la capacidad de energía renovable y detener la deforestación hasta lograr el acceso universal a una cocina limpia y garantizar sistemas de agua seguros, sostenibles y equitativos.

El esfuerzo está estrechamente vinculado a los procesos de planificación nacional en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París. Al alinear las iniciativas voluntarias con las Nationally Determined Contributions (NDCs) – Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y los National Adaptation Plans NAPs – Planes Nacionales de Adaptación (PNA), el programa de trabajo busca conectar la ambición global con la implementación local, garantizando que la acción climática no solo sea más audaz, sino también mejor coordinada entre los niveles de gobierno y sectores de la sociedad.

El programa de trabajo está diseñado, además, para apoyar la implementación donde más importa, amplificando enfoques efectivos y ayudando a los actores del ecosistema climático a comprender cómo su trabajo se conecta con los sistemas que impulsan la vida cotidiana. Cada objetivo cuenta con el apoyo de Grupos de Activación, conformados por iniciativas que ya trabajan en ese espacio. Estos grupos son responsables de identificar barreras, coordinar esfuerzos de implementación, compartir soluciones prácticas e informar sobre los avances.

Los avances se vienen compartiendo a lo largo del año y se revisarán en noviembre 2025 durante la COP30 que se realizará en la ciudad de Belém, Brasil como parte de un esfuerzo más amplio para definir un enfoque más coherente, responsable y duradero para la acción climática.

Conclusión

Combatir el hambre y promover la seguridad alimentaria, por ejemplo, es un factor clave de resiliencia y un objetivo a largo plazo según al Artículo 2.1 (b) del Acuerdo de París.

La naturaleza multifacética del desafío climático exige soluciones innovadoras que se adapten a las circunstancias regionales, nacionales y locales para beneficiar a más comunidades y países.

Se debe impulsar la acción climática global mediante la coordinación de los esfuerzos de las empresas, la sociedad civil y todos los niveles de gobierno.

Debemos todos, gobiernos, empresas, inversores, ONGs, académicos y ciudadanos intensificar nuestra respuesta global al cambio climático.

Fuente: ONU/CMNUCC/AAPN

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Los zombis no existen, pero que los hay… los hay

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Un hongo Cordyceps real zombifica a animales aún vivos: reduciendo su “nivel de azúcar en sangre”

El hongo del género Cordyceps spp tiene una distribución global con gran presencia en el sudeste asiático encontrándose también en Sudamérica. Especies como Cordyceps locustiphila son endémicas de Sudamérica, incluyendo partes de Argentina, Brasil y Perú. Además, se han descubierto nuevas especies y registros de Cordyceps cuncunae en Chile y Colombia, y Cordyceps venezuelensis en Venezuela, lo que indica que la diversidad de este género en Sudamérica es mayor de lo que se pensaba anteriormente.

En Argentina la mayoría se hallaron en ecosistemas húmedos subtropicales como los bosques de Yungas (noroeste) y los bosques o Selva Atlántica o Paranaense (noreste).

Cordyceps s.l. se estudiaron en ecorregiones seleccionadas de Argentina como: la Selva de Yungas (Parque Nacional Calilegua en la provincia de Jujuy y Parque Nacional El Rey en la provincia de Salta); en el Parque Sierra de San Javier (Depto. Yerba Buena) y en el Parque Provincial El Cochuna (Depto. Chicligasta), provincia de Tucumán; en la Selva Paranaense (Parque Nacional Iguazú y Parque Provincial Urugua-í, ambos en la provincia de Misiones, Argentina) y en el Delta del Paraná (Reserva el Destino e Isla Martín García en la provincia de Buenos Aires). Estas regiones representan biogeográficas las más ricas en especies del país.

En resumen, aunque el sudeste asiático es un centro de diversidad de Cordyceps, América del Sur también alberga varias especies de este fascinante género de hongos.

Este hongo se caracteriza por parasitar a otros seres vivos los devora y los convierte en zombis.

Todas las especies de Cordyceps son parásitas de insectos y artrópodos.

Tanto Cordyceps como Ophiocordyceps pueden manipular el comportamiento de los hospederos y emerger de su cadáver.

Los llamados hongos “zombis” parasitan insectos liberando esporas que luego se adhieren a la cutícula del insecto que hospedan, estos hongos manipulan el comportamiento del insecto.

El famoso caso de las hormigas zombi es al que primero se suele hacer referencia al hablar de hongos entomopatógenos. El primer científico en documentarlo fue el mismísimo explorador y naturalista Alfred Russel Wallace en 1859, en sus notas de viaje desde Sulawesi en Indonesia.

El hongo parasita a las hormigas, tomando control de su comportamiento y obligándolas a moverse a lugares específicos donde el hongo puede reproducirse y dispersarse. El hongo, una vez dentro de la hormiga, consume sus tejidos no vitales afectando su sistema nervioso, manipulando su comportamiento hasta que mueren.

En Virginia Occidental, por ejemplo, investigadores descubrieron en 2020 a las llamadas “cigarras zombis”, una nueva población de cigarras que estaban siendo brutalmente infectadas por Massospora, un hongo psicodélico que contiene sustancias químicas como las que se encuentran en los hongos alucinógenos, según un nuevo estudio publicado por PLOS Pathogens.

En la naturaleza un hongo crea arañas zombis y su descubrimiento sugiere que hay más casos de infección fúngica que afectan a la dinámica poblacional de estos artrópodos. Este fenómeno se conoce como “zombie spider”.

En este caso, los investigadores universitarios se dieron cuenta de que las cigarras infectadas seguían moviéndose sin darse cuenta de su enfermedad. Esto le permite al hongo parásito manipularlas además de conducirlas a un comportamiento hipersexual que las lleva a aparearse para terminar por transmitir sexualmente el hongo a las cigarras sanas.

En la naturaleza un hongo crea arañas zombis y su descubrimiento sugiere que hay más casos de infección fúngica que afectan a la dinámica poblacional de estos artrópodos. Este fenómeno se conoce como “zombie spider”.

¿Puede el “hongo zombi” Cordyceps de la serie “The Last of Us” (“El último de nosotros”) afectar al humano? .Según el argumento, este hongo ha mutado debido al calentamiento global y ha causado que los humanos infectados pierdan el control de sí mismos y se conviertan en zombis asesinos. Esto es lo que dice la ciencia al respecto.

El hongo Cordyceps de la vida real de “The Last of Us” altera el “azúcar en sangre” de sus víctimas insectos.

Ese es un descubrimiento científico reciente relacionado con el videojuego y la serie de televisión de apocalipsis zombi “The Last of Us”. La ficción narra una versión imaginaria del Cordyceps que ha pasado de los insectos a la humanidad. La amenaza se propaga mediante picaduras de bandas enloquecidas y voraces de los rezagados infectados de nuestra especie. Su voraz apetito resulta tener sus raíces, al menos en parte, en la ciencia.

La serie de ficción plantea algo aterrador que es, que debido al calentamiento global del planeta, el Cordyceps evoluciona hasta el punto de infectar a las personas apoderándose de su propio cuerpo, llevándolas a atacar y propagar el virus a aquellos que no se han infectado todavía.

Sin embargo, los hongos no pueden cambiar el comportamiento humano debido a que los mamíferos y las aves regulan su temperatura corporal por encima de los 37 ºC y los hongos no pueden crecer correctamente por encima de los 32 ºC.

Conclusión

Los hongos del género Cordyceps como parásitos de animales es incapaz de infectar vertebrados y mucho menos animales de sangre caliente. No hay posibilidad de que los humanos se infecten, ¿verdad? No que sepamos, pero eso no detendrá las historias de miedo.

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Corrupción y vandalismo comprometen la protección de los bosques

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Los países tienen la obligación de proteger todos los tipos de bosques y selvas, debiendo reconocer legalmente la importancia que tienen para las comunidades locales y el planeta

Poco después del fin de la última glaciación, hace 10.000 años, el 57% de la tierra habitable del mundo estaba cubierta de bosques, esto equivale a 6.000 millones de hectáreas, hoy solo quedan 4.000 millones de hectáreas. En los milenios transcurridos desde entonces, la creciente demanda de tierras agrícolas ha significado la pérdida de un tercio de los bosques mundiales, una superficie igual a 3.5 veces de la República Argentina. La mitad de esta pérdida se produjo tan solo en el último siglo, según la FAO. 

Los bosques son uno de los recursos más importantes del planeta. Pero el cambio climático global natural y/o acelerado debido al impacto de las actividades humanas en el balance químico y físico del planeta, plantean amenazas cada vez mayores.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés), además de proporcionar alimentos, combustible, ingresos y puestos de trabajo, los bosques favorecen la fertilidad del suelo y proporcionan hábitats para la biodiversidad, incluidas las especies polinizadoras.

Los bosques también proporcionan medicinas y medios de subsistencia a 5.000 millones de personas y contribuyen a mitigar el calentamiento global  al almacenar carbono. Sin embargo, hemos perdido el 10% de nuestros bosques en los últimos 30 años, por lo que es urgente que todos los países se comprometan a proteger lo que queda de ellos.

Protegen el agua dulce

Los bosques contribuyen reteniendo el agua, ofreciendo alimento y sombra al ganado, regulando las temperaturas y actuando como barreras naturales contra el viento para los cultivos, así como mejorando las precipitaciones para las necesidades agrícolas y contribuyen a mitigar el cambio climático antropogénico.

Las cuencas hidrográficas de los bosques suministran agua dulce a más del 85% de las principales ciudades del mundo.

Según la FAO, la gestión sostenible de los bosques tiene el potencial de mejorar la calidad del agua para más de 1.700 millones de personas en las grandes zonas urbanas, contribuyendo a su seguridad alimentaria e hídrica.

Bosques vulnerables a la corrupción

Se calcula que en 1914 existían en Argentina más de 100 millones de hectáreas de bosque nativo.

Argentina perdió casi el 20% del Bosque Atlántico o Selva Paranaense/ Misionera, eliminándose el 11 % de su vegetación nativa en los últimos 37 años, según MapBiomas Bosque Atlántico Trinacional 2.0

La deforestación en Argentina es una de las principales causas de degradación de ambientes, aumento de inundaciones y de pérdidas de biodiversidad. Según estimaciones de la FAO, la tasa de deforestación en Argentina es de un 0.8 % anual, una de las más altas de América del Sur. ​Las prácticas de estos sectores no incluyen técnicas de conservación y regeneración, por lo que su estrategia es talar y deforestar hasta agotar el recurso, publicado por Wikipedia.

A  pesar de su importancia, hemos perdido el 10% de nuestros bosques en los últimos 30 años, lo que equivale a 37 campos de fútbol de bosque cada minuto desde 1990, según indicó la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC por sus siglas en inglés).

Un informe realizado en 2004 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) estudió y publicó en detalle la devastación de los bosques naturales y el proceso de desertificación causados en el norte de la provincia de Santa Fe, principalmente por la acción de La Forestal.

La Forestal fue una compañía forestal de origen inglés con capitales franceses y alemanes agregados, iniciada en 1872 a raíz de un empréstito que la Argentina obtuvo con la empresa Murrieta, de Londres. La empresa llevó a la desastrosa explotación de 20.000 km2 de quebrachales, talando casi el 90% de los bosques. La empresa estaba instalada en el territorio comprendido entre el sur de la provincia del Chaco y el norte de la provincia de Santa Fe donde causó un proceso de desertificación y un daño ecológico calculado en 3.000 millones de dólares.

En Argentina, la deuda externa y la devaluación han actuado como variables macroeconómicas que impulsan la deforestación.

El martes 30 de abril de 2024 a las 2.40 de la mañana, de espaldas a la población, la Cámara de Diputados de Chaco impuso un nuevo Ordenamiento Territorial de Bosque, Ley 4.005-R publicada en el Boletín Oficial el 10 de Mayo de 2024, permitiendo arrasar miles de hectáreas de monte nativo. Sectores políticos y empresarios cerraron filas para avanzar con topadoras para más transgénicos y ganadería. Vulnerando leyes provinciales, nacionales y convenios internacionales, según informes de Colectivo Somos Monte Chaco.

La Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA), presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal de Chaco, revelando un sofisticado mecanismo de corrupción que facilita la destrucción ilegal de los bosques nativos.

En 2023 ya se habían deforestado en Chaco más de 58.000 hectáreas de manera completamente ilegal.

Contrastando con esta política la provincia de Misiones en noviembre de 1999, aprobó por Ley Provincial 3.631, actualmente LEY XVI – N º 60, conocida como la ley del “Corredor Verde”, con el fin de planificar un mejor uso de la selva y apoyar proyectos de conservación y desarrollo rural sustentable, turismo ecológico, gestión ambiental, la retención de agua que asegure la selva en las laderas de montañas y colinas, y la restauración del bosque nativo.

Los bosques nativos originales de Córdoba representaban alrededor del 71,4% de la superficie provincial (12 millones de ha), actualmente los bosques sólo ocupan el 2,6 %.

Las principales causas que han provocado la pérdida del ecosistema del bosque nativo en esa provincia son: las presiones del negocio inmobiliario y el agronegocio que fomentan los desmontes para la producción agropecuaria, los incendios forestales, la tala para obtención de leña o madera, el sobrepastoreo, la invasión de especies exóticas, la caza y captura de fauna silvestre, la actividad minera y las urbanizaciones descontroladas, entre otras.

La Comisión de Prevención del Delito y Justicia Penal (CCPCJ por sus siglas en inglés), órgano normativo de las Naciones Unidas señaló que los bosques son vulnerables a la corrupción debido al inmenso valor económico de la tierra en los que crecen.

Por ejemplo, productos como el chocolate y el champú requieren aceite de palma para su producción. “Somos más de 8.000 millones de personas en el mundo. ¿Se imaginan cuánta tierra para plantaciones de aceite de palma se necesita para satisfacer la demanda de estos productos?”, dijo Daniela Sota Valdivia, especialista en anti-corrupción.

“Los delitos contra la vida silvestre constituyen un problema global, en el que la corrupción se ha identificado como uno de sus factores facilitadores”, agregó.

Desde los años 70, se han talado miles de kilómetros cuadrados de bosque tropical para crear espacio para las plantaciones de la palma de aceite.

Además las plantaciones de la palma de aceite impiden las tendencias migratorias de animales, fragmentando los bosques y exponiendo varias especies a la caza furtiva.

El cultivo de la palma de aceite, por lo tanto, implica la destrucción de un hábitat natural que es el hogar del 70% de las especies de plantas y animales de la tierra y del cual también dependen más de 500 millones de personas para su supervivencia y continuidad de sus tradiciones culturales . La industria de la palma se asocia incluso con el trabajo de menores.

Perdidas de bosques en Argentina

-Entre 1998 y 2022, se perdieron cerca de 7 millones de hectáreas de  bosque nativo.

-En 2019 se deforestaron 81.000 hectáreas de bosque nativo.

-En 2021 se perdieron más de 200.000 hectáreas de bosque nativo.

-En 2022, se perdieron 212.000 hectáreas de bosque nativo, un 6% más que el año anterior.

-En 2024, se perdieron casi 150.000 hectáreas de bosque nativo en el norte de Argentina.

-El 75% de la desforestación en 2024 se concentran en estas cuatro provincias Chaco, Formosa, Salta y Santiago del Estero.

La provincia de Santa Fe, no queda exenta del problema, se deforestaron más de 41.000 hectáreas en los últimos 25 años. 

Conclusión

La deforestación produce pérdida de especies autóctonas y biodiversidad.

Las deforestaciones ilegales, contribuyen al deterioro de los suelos y al calentamiento global. Debe haber un control más estricto por parte del gobierno.

Se deben imponer planes de reforestación compensatoria por los daños ocasionados hacia el ambiente.

La motosierra y las topadoras ilegales avanzan contra los bosques nativos. 

Los que talan ilegalmente y trafican la madera son delincuentes forestales según INTERPOL.

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El humo de los incendios forestales aumenta el riesgo de padecer artritis reumatoide

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Un nuevo estudio revela un vínculo importante entre la exposición a contaminantes del aire, específicamente el humo de incendios forestales, y el riesgo de desarrollar artritis reumatoide AR y otras enfermedades.

Los incendios forestales, también denominados incendios rurales y/o incendios de matorrales, son incendios difíciles de controlar que se propagan rápidamente a través de la vegetación, cuya incidencia y gravedad han aumentado globalmente debido al calentamiento global, prácticas inadecuadas de gestión del suelo y diversas actividades antropogénicas.

El humo de los incendios forestales puede causarle daños de muchas maneras.

El humo de los incendios forestales está compuesto por una mezcla de gases y partículas pequeñas que son emanados por la vegetación, los materiales de construcción y otros materiales al quemarse. El humo de los incendios forestales puede hacer que cualquier persona se enferme.

Los investigadores liderado por la Dra. Vanessa L. Kronzer, MSCI, de la División de Reumatología de Mayo Clinic, realizaron un estudio de casos y controles utilizando datos del conjunto de datos del Departamento de Asuntos de Veteranos de EE. UU. (VA, por sus siglas en inglés), (tiene carácter de nivel gabinete dirigido por el gobierno estadounidense que se encarga de gestionar el sistema de beneficios a veteranos militares de ese país).

Las investigaciones entre octubre de 2009 a diciembre de 2018, analizaron 9701 pacientes junto con 68 851 individuos de control emparejados sin AR, para determinar la asociación entre la exposición al humo de incendios y otros contaminantes con el riesgo de desarrollar artritis reumatoide (AR) y enfermedad pulmonar intersticial asociada a AR (AR-ILD) en los años posteriores.

Los contaminantes atmosféricos evaluados incluyeron partículas finas en suspensión de 2.5 micras (PM2.5) es decir equivalente a 0.0025 mm, o aproximadamente un diezmilésimo de pulgada; el origen secundario de estas partículas se ocasiona a partir de reacciones químicas en la propia atmósfera que, generalmente, están provocadas por gases como el monóxido de carbono (CO), óxidos de nitrógeno (NOx), dióxido de azufre (SO2), ozono (O3) y partículas más grandes de diámetro aerodinámico igual o inferior a los 10 µm o 10 micrómetros (1 µm corresponde a la milésima parte de un milímetro) se las denomina PM10.

Resultados

“Se observó que la exposición al humo de incendios en los 1 a 3 años previos al diagnóstico de AR se asoció con un incremento en el riesgo del 12 %. Un hallazgo importante del estudio fue que la exposición al humo de incendios con PM2.5 casi duplicó el riesgo de AR-ILD”.

Los niveles elevados de óxido de nitrógeno se asociaron con un aumento del 16% en el riesgo de AR.

El estudio revela un vínculo importante entre la exposición a contaminantes del aire, específicamente el humo de incendios forestales, y el riesgo de desarrollar AR y AR-ILD.

En contraste, el monóxido de carbono, el PM2.5 en general y el dióxido de azufre no mostraron una relación clara con el riesgo de AR.

Aunque la relación entre la exposición al humo de incendios y AR en general no fue fuerte, los hallazgos en cuanto a AR-ILD son de gran relevancia, dada la complejidad de esta condición y su impacto significativo en la morbilidad pulmonar.

En pacientes predispuestos o vulnerables, los resultados sugieren que la exposición a PM2.5, especialmente en los años previos al diagnóstico, podría desempeñar un papel importante en el desencadenamiento o la exacerbación de la AR.

Un número creciente de estudios sugieren que las partículas finas también pueden afectar al cerebro, dando como resultado dolor de cabeza y un mayor riesgo de demencia, accidente cerebrovascular y hasta provocar disminuciones en ciertos tipos de funciones cognitivas, como la atención.

“Muchos pacientes con enfermedades reumáticas comparten comorbilidades, lo que presumiblemente también los pondría en alto riesgo de malos resultados” opina en Dr. Thomas Bush del Centro Médico del Valle de Santa Clara en California, EE.UU.

“El cambio climático provocado por el hombre juega un papel en la desecación de los bosques, la reducción de los niveles de nieve y el aumento de las temperaturas, estamos viendo un aumento en la frecuencia e intensidad de los incendios forestales y, como resultado, un aumento del humo de los incendios forestales”, dijo Stephanie Cleland, PhD, MSPH, profesora adjunta en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Simon Fraser.

“Hay cada vez más evidencia de que los sobrevivientes de cáncer representan un grupo vulnerable a los efectos adversos para la salud causados ​​por el humo de los incendios forestales”, aseveró Shehnaz Khursheed Hussain, PhD, del Centro Oncológico Integral Davis de la Universidad de California en Sacramento.

Conclusión

La exposición al humo de los incendios forestales se ha convertido en un problema de salud pública cada vez mayor, en particular a medida que la frecuencia e intensidad de los megaincendios y los incendios en la interfaz entre zonas urbanas y forestales siguen aumentando.

Estar expuesto al humo de los incendios forestales supone un riesgo significativo para la salud humana, que se extiende más allá de los sistemas respiratorio y cardiovascular e incluye profundos efectos en el sistema inmunitario. Tanto la exposición aguda como la crónica pueden provocar una desregulación inmunitaria y una mayor susceptibilidad a las infecciones, lo que podría contribuir al desarrollo de enfermedades autoinmunes como la artritis y alergias.

Comprender estos efectos multifacéticos es crucial para desarrollar estrategias eficaces de salud pública que mitiguen los efectos adversos para la salud asociados con la exposición al humo de los incendios forestales. Esto incluye la implementación de alertas oportunas sobre la calidad del aire, la sensibilización comunitaria sobre las medidas de protección y la mejora de los recursos sanitarios en las zonas afectadas.

Fuente MSP/AAPN

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