Norberto Ovando

Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

El cambio climático afecta las áreas protegidas

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El 57% de los parques y reservas nacionales sufren al menos una amenaza climática de alto riesgo

La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC), en su artículo 1°, define al cambio climático como el “cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera global y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparables”.

Según informes producidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por su sigla en inglés), el cambio climático global es una de las mayores amenazas para los parques nacionales.

El cambio climático puede provocar importantes efectos negativos en la biodiversidad e inducir cambios en los ecosistemas, lo que provocará una disminución de la oferta de los bienes y servicios ecosistémicos esenciales que proporcionan a la sociedad, según afirman las Lic. Débora Mariel Etchegaray y Ailén Sol Flores (CONICET-INEDES Universidad Nacional de Luján), en su artículo “Las áreas protegidas ¿Estrategia clave para la mitigación y la adaptación al cambio climático?”.

En los últimos años la temperatura media de la superficie terrestre ha aumentado. Este aumento está vinculado a las actividades humanas, como el proceso de industrialización, la desforestación de selvas, bosques y montes, algunos malos métodos de explotación agrícola-ganadera y en particular al uso de combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón (que representan más del 75 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero –GEI- y casi el 90% de todas las emisiones de dióxido de carbono).

Según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés), “Las áreas protegidas son vitales para ayudar a las comunidades y a la naturaleza a adaptarse al cambio climático. Éstas pueden amortiguar los impactos de los eventos climáticos extremos y garantizar la prestación de servicios ecosistémicos fundamentales para el bienestar humano, como agua potable y alimentos.”

Para los representantes de las Áreas Protegidas de Latinoamérica y el Caribe, el Consejo Directivo de la Red Latinoamericana de Cooperación Técnica en Parques Nacionales, Otras Áreas Protegidas, Flora y Fauna silvestre, REDPARQUES, y tomadores de decisión relacionados con asuntos de cambio climático es clave posicionar a las áreas naturales protegidas como soluciones naturales frente al cambio climático, según lo aprobado en el Documento emanado de la Declaración sobre Áreas Protegidas y Cambio Climático.

Las áreas protegidas, cualquiera sea su categoría, cada vez se posicionan más como territorios clave para la mitigación del cambio climático, la protección de saberes ancestrales, y como espacios de reconexión, salud y bienestar humano.

El documento preparado por Eduardo Uribe Botero con la colaboración de Lina P. Ávila Rodríguez, ambos Consultores de la Unidad de Cambio Climático de la División de Desarrollo Sostenible y Asentamientos Humanos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), destaca que:

“Para llevar a cabo un análisis más detallado de las políticas (que incluyen regulaciones e instrumentos económicos), éstas se clasificaron en ocho categorías: fortalecimiento y extensión de las Áreas Naturales Protegidas (ANP), pago por servicios ambientales, mitigación al cambio climático, adaptación al cambio climático, monitoreo y observación de las acciones para enfrentar el cambio climático, conservación de bosques, reducción de la erosión, y gestión y conservación de recursos hídricos”.

El cambio climático afectará probablemente de muchas formas a las áreas protegidas consagradas a la salvaguarda de la biodiversidad y a los procesos ecológicos. Se pronostica que, de resultas del cambio climático, las especies emigrarán hacia zonas de temperatura y precipitaciones que les serán más favorables, asegura la FAO.

Estas son algunas de las estrategias frente al cambio climático y la conservación de la biodiversidad en América Latina.

2024 súper caluroso

Noviembre de 2024 fue 1,62ºC superior a los niveles de la revolución industrial, que comenzó a finales del siglo XVIII, según afirma Samantha Burgess, subdirectora del Copernicus Climate Change Service (C3S) – (Servicio de Cambio Climático de Copérnico) que se basa en la investigación sobre el clima realizada en el marco del Programa Mundial de Investigaciones Climáticas (PMIC).

El C3S tiene la certeza de que 2024 será el año más cálido jamás registrado. En la cumbre COP29 de Bakú, un informe de científicos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advertían que el mundo se estaba sobrecalentando peligrosamente.

Tenemos que reconocer que los científicos llevan muchos años señalándolo -de hecho, más de 30 años- y lo que es una sorpresa, “es la lentitud de muchos gobiernos en reaccionar”, declaró la Secretaria General de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Celeste Saulo.

Áreas Marinas y el cambio climático

Un equipo de biólogos conformados por Lucía Bergagna, Luciana Riccialdelli, Gustavo Lovrich, del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET) de Ushuaia y Ricardo Sahade del Instituto de Diversidad y Ecología Animal (IDEA, UNC-CONICET) de Córdoba, llevan adelante desde hace años un trabajo que estudia la captura y transformación del carbono en los fondos oceánicos de la región austral de Argentina.

Este grupo de investigadores destacan la importancia de las áreas marinas protegidas (AMPs) subantárticas Namuncurá-Burdwood Bank I y II, situadas en el Atlántico Sudoccidental a 150 km al este de la Isla de los Estados y a 200 km al sur de las Islas Malvinas, que contribuyen a combatir el cambio climático. El trabajo se publicó en Scientifc reports, en septiembre de 2024.

“Aunque las áreas marinas están protegidas de los impactos humanos directos, como la pesca y la extracción de minerales, siguen siendo muy susceptibles a amenazas antropogénicas indirectas, incluido el cambio climático y la acidificación de los océanos”, opinan los investigadores.

Deforestación y desafíos

“Desde el cambio climático hasta los conflictos: el mundo enfrenta graves desafíos que ponen en peligro la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, asevera Samantha Stratton-Short, Jefa de Iniciativas Estratégicas  de UNOPS.

“La deforestación y la desertificación causadas por las actividades humanas y el cambio climático son grandes retos para el desarrollo sostenible y afectan las vidas y los medios de vida de millones de personas en la lucha contra la pobreza”.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, fue aprobada en 2015.

Dos puntos ambientales incluidos en la agenda son: adoptar medidas contra el cambio climático y fomentar el uso sostenible de los sistemas naturales.

Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) son espacios geográficamente definidos cuya finalidad es la conservación no sólo de la biodiversidad y de sus servicios ecosistémicos per se, sino también de sus valores culturales asociados.

Las ANP preservan servicios ecosistémicos claves para el desarrollo de la vida. Poseen un rol fundamental en la adaptación y mitigación del cambio climático.

De Global Forest Watch (GFW), afirma que “debido a su importancia económica, además de ser una parte clave de la solución al cambio climático, buscan proteger la integridad de los ecosistemas boscosos/selváticos y la biodiversidad a través de las Áreas Naturales Protegidas (ANP)”.

La pérdida de cobertura forestal “consiste en la eliminación permanente o temporal de la cubierta arbórea por cualquier motivo, incluyendo causas humanas y eventos naturales, como incendios. Es un fenómeno que puede derivar en deforestación, entendida como la eliminación permanente de la cubierta forestal, e induce modificaciones que afectan negativamente la estructura y funcionamiento de los ecosistemas”.

Perder los bosques y selvas del mundo significa atentar contra nuestra capacidad de enfrentar crisis globales, como la crisis climática.

Ver video: Cambio climático, calentamiento global y responsabilidades

Conclusión

La biodiversidad se verá impactada por el calentamiento global como consecuencia del cambio climático, con un alto riesgo de extinción de especies.

En un mundo de clima cambiante, es aún mayor la importancia de las áreas protegidas para combatir el cambio climático, la conservación de la biodiversidad y los medios de vida humanos.

Las áreas naturales protegidas cobrarán una importancia aún mayor como zonas seguras que ofrecen a la biodiversidad unos hábitats de buena calidad y menos vulnerables a las condiciones climáticas extremas.

* Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y,

   Educación y Comunicación (CEC)

   Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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El planeta está muy lejos de cumplir sus objetivos climáticos

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Los esfuerzos mundiales para combatir el hambre, la pobreza y la mala salud, mejorar el acceso al agua potable, la energía y muchos otros aspectos del desarrollo sostenible, se ven socavados sin un nuevo modelo de gobernanza.

La ciencia es clara: estamos muy lejos de alcanzar los objetivos climáticos vitales. Los efectos del cambio climático y las condiciones meteorológicas adversas están revirtiendo los avances logrados en materia de desarrollo y amenazando el bienestar de las personas y del planeta, según un nuevo informe elaborado por varios organismos y coordinado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM).

El informe ilustra cómo las ciencias meteorológicas, climáticas y relacionadas con el agua pueden impulsar objetivos como la seguridad alimentaria y del agua, la energía limpia, una mejor salud, océanos sostenibles y ciudades resilientes.

“Necesitamos ahora una acción urgente y ambiciosa para apoyar el desarrollo sostenible, la acción climática y la reducción del riesgo de desastres. Las decisiones que tomemos hoy podrían marcar la diferencia entre un colapso futuro o un avance hacia un mundo mejor”, afirmó la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo.

“Sin embargo, la ciencia y la tecnología por sí solas no son suficientes para abordar desafíos globales como el cambio climático y el desarrollo sostenible. En un mundo cada vez más complejo, debemos adoptar diversos conocimientos, experiencias y perspectivas para crear soluciones de manera conjunta”, afirmó.

Las ciudades que albergan a miles de millones de personas y son responsables de hasta el 70% de las emisiones de origen humano se enfrentarán a un aumento de los impactos socioeconómicos. Las poblaciones más vulnerables serán las que más sufrirán, afirma el informe, que ofrece ejemplos de fenómenos meteorológicos extremos en distintas partes del mundo este año.

Una acción climática urgente

El cambio climático provocado por el hombre ha provocado cambios generalizados y rápidos en la atmósfera, el océano, la criosfera y la biosfera. El año 2023 fue el más cálido registrado y con fenómenos meteorológicos extremos generalizados. Esta tendencia continuó hasta el presente de 2024.

“Las inundaciones, las sequías, las olas de calor, las tormentas extremas y los incendios forestales van de mal en peor, batiendo récords con una frecuencia alarmante; son el precio de la adicción de la humanidad a los combustibles fósiles”, dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.

Las emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI) aumentaron un 1,2% entre 2021 y 2022, alcanzando los 57.400 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) equivalente. Las concentraciones medias mundiales de CO2, metano (CH4) y óxido nitroso (N2O) en la superficie también alcanzaron nuevos máximos.

Cuando se adoptó el Acuerdo de París, se proyectó que las emisiones de gases de efecto invernadero aumentarían un 16% para 2030 en relación con 2015. Ahora, ese aumento proyectado es del 3%, lo que indica que se han logrado avances. Sin embargo, la brecha de emisiones para 2030 sigue siendo alta. Para limitar el calentamiento global a menos de 2 °C y 1,5 °C (por encima de la era preindustrial), las emisiones globales de GEI en 2030 deben reducirse en un 28% y un 42%, respectivamente, con respecto a los niveles proyectados a partir de las políticas actuales.

Existe un 80% de probabilidades de que la temperatura media mundial cercana a la superficie en al menos uno de los próximos cinco años calendario supere en 1,5 °C los niveles preindustriales, y un 47% de probabilidades de que la media quinquenal de 2024-2028 supere ese umbral.

United in Science ofrece una visión general de los últimos avances científicos relacionados con el cambio climático, sus efectos y las respuestas que se pueden dar.

Conclusión

Con las políticas existentes y las contribuciones determinadas a nivel nacional (que presentan los esfuerzos nacionales para limitar el calentamiento global a muy por debajo de los 2 °C), se estima que el calentamiento global se mantendrá en un máximo de 3 °C durante todo el siglo, solo en el escenario más optimista.

La ambición de las promesas de reducción de emisiones para 2030 debe ser siete veces mayor para estar en línea con el objetivo de 1,5 °C del Acuerdo de París.

Se necesitan medidas urgentes de mitigación y adaptación al cambio climático.

Fuente UN/OMM/AAPN

* Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y,

   Educación y Comunicación (CEC)

   Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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Un denso humo sale de las selvas tropicales producto de los incendios

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Ya sean provocados por rayos, tala intencional o accidentes provocados por el hombre, los incendios forestales están ardiendo durante más tiempo y con mayor frecuencia en algunas latitudes de Sudamérica a medida que el mundo se calienta.

La Situación Actual representa el número de focos detectados por el satélite de referencia en el periodo comprendido entre el 01/01/2024 y el 09/09/2024. – Referencia satélite – AQUA

Brasil               164543

Bolivia               58895

Venezuela          38926

Argentina           21170

Paraguay            17739

Chile                    2335

Uruguay                 213

Brasil – el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil  detecto vía satélite casi el doble de incendios activos en la Amazonia brasileña en comparación con el mismo período de enero a agosto de 2023.

Si bien la sequía se intensificó entre los meses de mayo y agosto de 2024, el seguimiento del Centro de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales del  Ministerio de Ciencia de Brasil (CEMADEN/MCTI) indica que, el fenómeno comenzó a manifestarse en el segundo semestre de 2023, especialmente en el rango que va desde Acre y Amazonas hasta São Paulo y el Triángulo Minero.

Como resultado, muchos municipios ya han enfrentado condiciones de sequía durante 12 meses consecutivos, lo que ha reducido significativamente los niveles de los ríos y aumentado el riesgo de propagación de incendios. Cabe destacar que, además de su intensidad, esta sequía es ya una de las más largas de las últimas décadas.

La actual temporada seca comenzó temprano, en el mes de abril, con lo que el suelo y la vegetación comenzaron a perder humedad de manera prematura y sistemática, y los niveles de los ríos disminuyeron paulatinamente, alcanzando niveles inferiores a los observados en el mismo período de 2023.

La actual temporada seca fue más seca de lo normal, incluidas vastas regiones que no han recibido precipitaciones desde mayo. Esta situación dejó el suelo y la vegetación extremadamente secos, creando un ambiente favorable para la propagación de grandes incendios.

La influencia de dos fenómenos que actúan a largo plazo: 1-El cambio climático, que está generando un calentamiento progresivo de la atmósfera y que tiende a producir secuencias más largas de días sin lluvia, y 2-Cambios en el uso del suelo que, al sustituir áreas forestales por áreas dedicadas a la agricultura y/o pastos, degrada una importante fuente de humedad, tanto en el aire como en el suelo, lo que conlleva una reducción de la humedad ambiental y, en consecuencia, de las precipitaciones.

Deforestación

Deliberadamente, los acaparadores de tierras y los agricultores queman la vegetación selvática durante años para poder reutilizar áreas principalmente para la ganadería. “Con más árboles muertos, el suelo se vuelve cada vez más seco e inflamable”, dijo Liana Anderson, del CEMADEN de Brasil.

Los incendios récord alimentan los temores de que se avecina una crisis climática peor, a medida que los incendios matan la vegetación que es clave para absorber el dióxido de carbono que contribuye al calentamiento del planeta.

Tanto los conocimientos tradicionales como los científicos apuntan a que se avecinan tiempos nefastos. Los incendios abren el camino para que crezcan pasturan altamente inflamables, lo que a su vez “generarán incendios aún más catastróficos en los próximos años”, dijo Leonardo Maracahipes-Santos del Instituto Amazónico de Investigaciones Ambientales (IPAM).

Bolivia- El gobierno de Evo Morales en 2019 firmó un decreto autorizando la deforestación y las quemas para actividades agrícolas-ganaderas en el Amazonas, según el Ministerio de Medio Ambiente y Agua.

Cambio y variabilidad climática

El cambio climático resulta del aumento en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, principalmente del dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4), originados en las emisiones de la industria, el transporte y otras actividades humanas.

La variabilidad nos afectará más que el cambio climático. Se trata de un fenómeno que está presente desde siempre, es natural y propio del sistema y resulta de los miles de procesos simultáneos que ocurren en la atmósfera, algunos muy conocidos y otros ni siquiera develados hasta hoy.

Los científicos dicen que el cambio climático global aumenta la probabilidad de que se produzcan fenómenos drásticos, desde sequías hasta inundaciones extraordinarias, por eso temen que esta combinación pueda empujar a las selvas a un punto de inflexión sin retorno.

En lugar de absorber el carbono que calienta el planeta, la selva amazónica se extinguiría, convirtiéndose en un emisor neto de carbono, acelerando el calentamiento global, un cambio ya detectado en algunas zonas.

“El cuadrilátero formado entre el centro-sur de Brasil y la cuenca del Río de la Plata sería un desierto si no fuera por la Amazonía”, opinó el climatólogo Antonio Donato Nobre del INPE.

“Cuando veo que se quema la selva, sé que lo que veo en realidad es la Amazonía muriendo”, afirmó Erika Berenguer de la Universidad de Oxford.

Impactos

Un mayor número de incendios forestales empeora la calidad del aire, dañando la salud humana y los ecosistemas, anticipó la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Una peor calidad del aire, provoca un fenómeno conocido como “penalización climática”.

La OMM definió la penalización climática como el efecto de amplificación del cambio climático en la producción de ozono troposférico, que impacta negativamente en el aire que respiran las personas.

Según la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) de los EE.UU., “El humo está hecho de una compleja mezcla de gases y partículas finas que se producen cuando se queman la madera y otros materiales orgánicos. La mayor amenaza para la salud por parte del humo proviene de las partículas finas. Estas partículas microscópicas pueden penetrar profundo en los pulmones. Pueden provocar una serie de problemas de salud, desde irritación en los ojos y goteo nasal, hasta enfermedades cardíacas y pulmonares crónicas”.

Conclusión

Los ecosistemas de la Amazonía no solo son invaluables, y estarían cerca de un punto de inflexión ya que podrían colapsar irreversiblemente o se degradarían de manera persistente.

La selva Amazónica no se quema, es quemada.

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26 de agosto Día Internacional contra el Dengue

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El dengue, una infección vírica transmitida por mosquitos, se ha convertido en una alarmante epidemia mundial que afecta a millones de personas en todos los continentes, con excepción de la Antártida.

El dengue está aumentando en América Latina – imagen Statista

El mosquito es considerado uno de los animales más letales que existen debido a las enfermedades que transmiten y que pueden ser muy graves.

Los mosquitos Aedes son los principales portadores de muchos Flavivirus y son los principales portadores de brotes virales, como la chikungunya, la filariasis linfática, la encefalitis japonesa, la malaria, la fiebre del Valle del Rift, la fiebre amarilla, el virus del zika y el dengue.

Dengue

El dengue (DENV, acrónimo oficial) es la enfermedad viral transmitida por mosquitos que se propaga con mayor rapidez en todo el mundo. Los brotes son cada vez más frecuentes, más letales y más extendidos en diversas regiones del mundo.

Según la Organización Mundial de la Salud, el dengue es endémico en más de 100 países.

Se cree que el nombre dengue tiene su origen en la frase suajili o swahili, (lengua hablada en países del este de África) “ka-dinga pepo”, que describe una convulsión repentina, parecida a un calambre, causada por un espíritu maligno. También se le han dado otros apodos, como “fiebre rompehuesos”, debido al intenso dolor articular que provoca. En algunos textos médicos chinos antiguos se la denomina “veneno de agua” y se la relaciona con insectos voladores. 

El virus del dengue se transmite a los seres humanos a través de la picadura de mosquitos, aunque no de cualquier mosquito. Deben ser hembras infectadas y pertenecer a las especies Aedes aegypti o Aedes albopictus. Ambas especies son muy prolíficas y están bien adaptadas a vivir en estrecha asociación con los humanos.

El virus del dengue pertenece a la familia de los Flavivirus. Las infecciones pueden ser causadas por cualquiera de los cuatro serotipos inmunológicos: DENV-1 (apareció hace unos 200 años y que provoca una fiebre leve), DENV-2, DENV-3 y DENV-4 causantes del dengue, estrechamente relacionados.

Latinoamérica afectada

Actualmente, en Latinoamérica están presentes los 4 serotipos. En 2023, se ha observado una prevalencia mayor de los serotipos DENV-3 y DENV-4 (marcando un cambio respecto a los años anteriores, con los serotipos DENV-1 y DENV-2 más comúnmente identificados).

Según la Organización Panamericana de Salud, el dengue en las Américas alcanzó el mayor número de casos registrados en la historia; en 2023 se reportaron unos 4.565.911, de los cuales 7.650 (0,17%) fueron casos graves y 2.340 resultaron en fallecimiento, con una tasa de letalidad del 0,051%.

En Argentina, desde agosto 2023 a marzo 2024, se registraron 180.529 casos de dengue, de los cuales el 90% son autóctonos., presentándose en las regiones del NEA, NOA Cuyo, Centro, y la provincia de La Pampa.

Están circulando en el país 3 serotipos con predominio de DENV-2 (57.86%), seguido de DENV-1 (42.01%)  y algunos pocos casos de DENV-3 (0.13%).

Calentamiento global

El cambio climático es un fenómeno emergente con una distribución no equitativa, ya que los mayores riesgos los padecen las poblaciones más pobres, que son las que menos contribuyen en la emisión de gases generadores del efecto invernadero.

El cambio climático es un problema de salud pública. El informe publicado en la revista científica The Lancet, Countdown: Health and Climate Change in Latin America (Salud y Cambio Climático en América Latina) reúne a instituciones académicas y agencias de la ONU para hacer un seguimiento de cómo el cambio climático está afectando la salud en todo el continente.

Una de las consecuencias del cambio ambiental, el calentamiento global, propicio la proliferación de distintas enfermedades infecciosas, especialmente dengue, chikungunya y malaria, antes confinadas a los trópicos, se esté extendiendo por todo el mundo.

Conclusión

Reducir el impacto no sólo del dengue, sino también de otras enfermedades emergentes y reemergentes y de muchas otras amenazas para la salud, pasa en última instancia por tomar medidas significativas para revertir el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad.

Resulta esencial continuar investigando y propagando la información sobre este tipo de virus y las nuevas opciones que se continúan desarrollando por la industria farmacéutica para combatirlo.

La vacuna contra el dengue ya aprobada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), y las nuevas que surjan añaden una herramienta crucial para hacer frente a esta enfermedad, hoy considerada un problema grave de salud.

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Turismo responsable con animales salvajes

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Has decidido hacer turismo en el Parque Nacional Iguazú en Misiones, y una de las razones por la que elegiste este destino es porque es un área protegida llena de vida, donde encontrarás una vegetación distintiva y diferentes animales silvestres.

Los Parques Nacionales son espacios que se mantienen prácticamente en estado salvaje para que la flora y la fauna se conserven sin que se alteren. No se pueden llevar a cabo tareas que perjudiquen la flora, pero que tampoco se los alimenten ni sean molestados los animales.

Debemos recordar que los animales salvajes son, y siempre serán, impredecibles. Por muy buenas que sean nuestras intenciones, ellos nos pueden percibir como una amenaza, asustarse y atacarnos incluso cuando no les queremos hacer ningún daño.

Alimentar artificialmente a los animales en áreas turísticas puede provocar epidemias y la transmisión de enfermedades de manera bidireccional, de animales a personas o de animales a otros animales.

Muchos turistas para ver por más tiempo a los animales salvajes acuden a la irresponsabilidad de darles comida y no se da cuenta que claramente no les están haciendo un favor; en realidad los están perjudicando y facilitando su extinción.

Esta alimentación artificial puede crear tensiones antinaturales entre los animales que “compiten” por la comida de las personas llegando incluso a pelearse, hiriéndose y depende de que especies  incluso matándose entre sí.

Esta nefasta manía de alimentar de la mano para atraer la fauna salvaje, es particularmente peligrosa, porque normalmente estos animales no saben dónde acaba la comida y empiezan los dedos de las personas pudiendo provocar graves heridas a sus “benefactores”.

Al acostumbrarse a ser alimentados por el ser humano, los animales salvajes pierden el miedo y el respeto a las personas, cosa que puede ser muy peligroso para ambos.

La comida que solemos proporcionar a los animales salvajes no es parte de su dieta natural, puede no ser apta para ellos y hasta les puede causar enfermedades, heridas en la boca, en el aparato digestivo e incluso la muerte.

La mayoría de los turistas  cuando deciden alimentar a los animales salvajes, en realidad no son conscientes del daño que les están causando, principalmente a los primates no humanos  y  coatíes creándoles el hábitat de buscar comida en sus bolsas y hasta arrebatarles carteras, mochilas, etc.  

Recordemos que la comida humana está llena de elementos nocivos como ser conservantes, azúcares, drogas medicamentosas y otros elementos tóxicos que pueden causar daño en la salud de los animales salvajes.

Muchos turistas actúan por desconocimiento, pero algunos guías lo hacen por obtener una mayor propina.

Es posible erradicar estas prácticas en los guías y turistas, pero se requiere de trabajo conjunto. “Lo más importante es la educación ambiental: debemos hacer conciencia de que los animales no necesitan alimento extra, lo tienen en su hábitat. Pero también es importante que se apliquen las normativas que prohíbe alimentar a los animales silvestres.

Zoonosis 

Alimentar y tocar a la fauna salvaje no solo es irresponsable y desaconsejable, sino que es muy perjudicial para ambos.

Cuando alimentamos y tocamos a los animales salvajes, estamos en contacto directo con ellos, algo que aumenta muchísimo las probabilidades de transmisión de enfermedades entre ambos. 

Las enfermedades zoonóticas, o zoonosis, son los muchos tipos de enfermedades que se contagian de animales a humanos, entre las cuales encontramos la salmonelosis, la tuberculosis, la gripe aviar e incluso enfermedades mortales, como la rabia o el ébola y el más que conocido por todos SARS-CoV-2, también llamado COVID-19 o coronavirus.

Entre los tipos de patógenos que pueden transmitir los animales a los humanos figuran bacterias, parásitos, hongos y virus.

Nosotros también les podemos transmitir enfermedades a ellos que los pueden matar como diabetes, gripe y tuberculosis por mencionar algunas.

Acercarse demasiado a los animales puede interrumpir sus comportamientos naturales de alimentación, apareamiento y limpieza.

Conclusión

En las áreas protegidas deben habilitarse áreas cerradas donde el turista pueda consumir sus alimentos sin tener contactos con los animales.

Es mucho más agradable y gratificante simplemente observar a los animales salvajes en su hábitat natural.

Los animales salvajes ayudan a preservar los bosques y selvas comiendo sus frutos y semillas y diseminándolas posteriormente.

“A pesar de la creciente preocupación sobre la fauna salvaje en los lugares turísticos, los científicos coinciden en que nada será del todo efectivo hasta que los animales dejen de considerarse partes interesadas de la industria del turismo.

  * Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y,

     Educación y Comunicación (CEC)

     Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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