Un informe del INDEC reveló que los argentinos que viajan al exterior gastan en promedio US$ 96,70 por día, un nivel equivalente al gasto mensual que afronta una familia tipo para cubrir la canasta básica alimentaria y de servicios esenciales en Argentina, estimada en $85.000. La comparación, más allá de responder a parámetros distintos, desnuda la brecha en la distribución del ingreso y la segmentación social en un contexto de creciente presión inflacionaria y volatilidad cambiaria.
Viajeros en dólares y hogares en pesos: dos caras del consumo
De acuerdo a los datos oficiales, menos de un millón de argentinos cruzaron fronteras en lo que va del año, con un gasto promedio diario en el exterior que iguala en términos simbólicos al de los más de 15 millones de hogares que subsisten dentro del país.
La “canasta del viajero” que mide el INDEC revela que el gasto en viajes internacionales se distribuye en 26,3% alojamiento, 24,4% gastronomía, 18,5% compras, 17,9% paquetes turísticos, 8,1% transporte y 4,9% otros rubros. La heterogeneidad es amplia: mientras en destinos regionales como Bolivia el gasto promedio diario es de US$ 41,50, en Estados Unidos trepa a US$ 128,40.
En contraste, un informe del Centro de Educación, Servicios y Asesoramiento al Consumidor (CESyAC) expone que los hogares de clase media debieron destinar en julio $2.533.095,80 para cubrir consumos básicos y servicios, con un aumento mensual de 3,36%, superior al 1,9% de inflación del INDEC y al 2,5% relevado por la Ciudad de Buenos Aires.
El desglose de esos gastos muestra que $696.287,49 se destinan a consumos masivos (unos $22.460 diarios) y $1.836.808,31 a servicios básicos, equivalentes a $61.976 diarios. Alquileres, carne, telefonía, gas y medicamentos concentran la mayor presión sobre los presupuestos familiares, golpeando con mayor dureza a jubilados y asalariados con ingresos fijos.
La perspectiva inflacionaria para agosto y los meses siguientes es más compleja, ya que comenzará a trasladarse a precios la devaluación del peso de casi 14% en julio. Aunque el impacto todavía no fue pleno, se espera que aumenten con fuerza los bienes importados, combustibles y alimentos.
El tipo de cambio oficial, que había acumulado una baja de 7% en julio, registró un salto de $60 en un solo día, lo que encendió señales de alerta en el mercado. Este contexto refuerza la idea de que los consumos dolarizados —como los de los turistas en el exterior— quedan relativamente más protegidos frente a la erosión inflacionaria que afecta a los hogares que subsisten con ingresos en pesos.
Turistas y estrategias frente al “dólar tarjeta”
En paralelo, los viajeros buscan optimizar sus pagos en el exterior para evitar la percepción del 30% que aplica la ARCA (ex AFIP) sobre el dólar tarjeta. Una de las prácticas más utilizadas es cancelar consumos con tarjeta de crédito y luego abonar el resumen directamente en dólares, eludiendo así la sobrecarga impositiva.
Los analistas destacan que, dada la condición socioeconómica de quienes realizan turismo internacional, una eventual corrección cambiaria dentro de los márgenes previstos no alterará los planes de viaje. “El turismo emisivo seguirá siendo un espacio de privilegio, mientras la mayoría de los hogares ajusta en consumo interno básico”, resume el informe.
La lectura de los datos del INDEC y el CESyAC converge en un mismo diagnóstico: la economía argentina vive una “dolarización de facto del consumo”, en la que los gastos de esparcimiento de un segmento reducido se equiparan a los de subsistencia de la mayoría.
Para los próximos meses, se proyecta:
- Aceleración inflacionaria con fuerte tracción de importados y alimentos.
- Mayor desigualdad entre sectores dolarizados y hogares dependientes del peso.
- Presión social creciente por la caída de ingresos reales en jubilados y trabajadores públicos.
El desafío político y económico del Gobierno será, según especialistas, sostener el sendero fiscal sin profundizar la fractura social que ya muestran los indicadores de gasto.