Economis Redacción

Récord: la Economía del Conocimiento superó por primera vez los USD 10.000 millones en exportaciones

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Argencon, la entidad que nuclea a las principales empresas de la Economía del Conocimiento en Argentina, informa que las exportaciones del sector alcanzaron el valor más alto de su historia. Según los datos correspondientes a los doce meses finalizados en marzo de este año, los Servicios Basados en el Conocimiento -es decir, la venta al mundo de talento, innovación y trabajo intelectual sin necesidad de exportar bienes físicos- totalizaron los USD 10.085 millones anualizados.

La cifra representa un crecimiento interanual del 11,7% y consolida a la Economía del Conocimiento como el tercer complejo exportador del país, detrás del agro y la energía, además de posicionarla entre las principales fuentes de generación de divisas de Argentina.

El desempeño estuvo impulsado por todos los segmentos que integran la actividad. Los Servicios Profesionales -que incluyen áreas como contabilidad, ingeniería, diseño, marketing y servicios legales prestados desde Argentina a clientes internacionales- alcanzaron casi USD 6.500 millones y representaron el 63,7% del total exportado.

Por su parte, los Servicios Informáticos -que abarcan desarrollo de software, programación, videojuegos y soporte tecnológico- se encuentran muy cerca de superar la marca de los USD 3.000 millones en exportaciones y continúan consolidándose como uno de los principales verticales de crecimiento del sector.

“Que la Economía del Conocimiento haya superado por primera vez los USD 10.000 millones en exportaciones confirma la capacidad de Argentina para competir globalmente a partir del talento, la innovación y la calidad de sus recursos humanos. Un mundo cada vez competitivo, acelerado por la difusión de la IA generativa, es un escenario que puede implicar desafíos, pero también múltiples oportunidades, las cuales Argentina muestra capacidad para capitalizar” señaló Sebastian Mocorrea, Presidente de Argencon. 

“El sector ha demostrado una notable resiliencia y una trayectoria de crecimiento sostenido durante más de dos décadas, más allá de los distintos ciclos económicos. Este logro debe ser entendido como un punto de partida para seguir ampliando nuestra presencia internacional, generar más empleo de calidad y consolidar a la Argentina como un proveedor global de servicios basados en el conocimiento”, destacó Leandro Mora Alfonsín, Director Ejecutivo de Argencon.

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La economía crece mientras cae la calidad del empleo

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El comienzo de 2026 acentuó la tendencia del 2025: el mercado de trabajo ajusta por calidad. La tasa de informalidad alcanzó al 44,2% de los ocupados, dos puntos porcentuales por encima de un año atrás y el valor más alto de la serie reciente. Lo llamativo es que el deterioro ocurre con una economía que crece, por caso +2,3% interanual en el trimestre.

El empleo total subió en 212.800 personas en la comparación interanual (+1,6%) y la tasa de desocupación se mantuvo estable, en 7,8% de la población económicamente activa, 0,1 p.p. por debajo de un año atrás.

La descomposición del empleo evidencia que mirar sola la tasa de desempleo puede ser engañoso: el empleo formal cayó en 166.800 puestos y el informal creció en 379.600, consumando una suba neta del empleo de baja calidad.

Esta dinámica explica, a su vez, por qué la desocupación no se modificó pese al crecimiento de la oferta laboral: la tasa de actividad subió de 48,2% a 48,6% de la población. La expansión del empleo informal absorbió ese incremento: la tasa de empleo pasó de 44,4% a 44,8% y la desocupación permaneció prácticamente inalterada. La informalidad funcionó, en este trimestre, como el principal mecanismo de absorción entre el leve aumento de la oferta laboral y una demanda de empleo formal en retroceso.

En los trimestres previos observamos que la informalidad aumentaba de la mano de la expansión del empleo independiente (cuentapropistas y patrones), entre los cuales la tasa de informalidad llegó a 59,7% en el primer trimestre, 3,0 p.p. por encima de un año atrás. Sin embargo, el deterioro se dio también en los asalariados, pasando a una tasa de informalidad del 37,9%, 1,7 p.p. más que en igual trimestre de 2025. El nivel de informalidad asalariada del primer trimestre es el más alto desde fines de 2007, solo comparable a los registros del cuarto trimestre de 2008 (37,7%) y el segundo trimestre de 2022 (37,8%)[1]. Aunque el cuentapropismo no registrado sigue concentrando la mayor incidencia relativa, el aumento de la informalidad entre los asalariados evidencia un empeoramiento de las condiciones generales del mercado de trabajo.

La mirada sectorial: una posible explicación

En la literatura económica está evidenciada una relación contracíclica entre la actividad económica y la informalidad laboral: cuando la actividad se expande, las condiciones para establecer contratos de largo plazo mejoran y se dan dinámicas de formalización por aumentos de demanda en las mismas empresas. El primer trimestre de 2026 no se ajusta a ese patrón: el PIB creció 2,3% interanual y, lejos de retroceder, la informalidad se aceleró. El comportamiento sectorial ayuda a entender esta aparente anomalía, siendo que la expansión se dio en sectores con poca tracción de empleo o con alta incidencia de informalidad.

En transporte y comunicaciones, servicios financieros y de alquiler, otros servicios, enseñanza y actividades primarias, la actividad creció en el último año mientras el empleo de la rama se redujo. En conjunto, estas cinco ramas concentran alrededor de un tercio del empleo total del país. En el otro extremo, administración pública es la rama que más empleo sumó (+12,9% interanual) pese a que su actividad, medida por el valor agregado, cayó 1,4%, pero el hecho responde a una recomposición del empleo que volvió a niveles de principios de 2023. Apenas construcción, hoteles y restaurantes y servicios sociales y de salud muestran el patrón esperable de crecimiento conjunto de actividad y empleo.

La combinación de esta evidencia con la incidencia de informalidad por rama permite una lectura más completa. Dos de las actividades donde crecen la actividad y el empleo predomina la informalidad. En la Construcción y en hoteles y restaurantes llega al 74,0% y 59,7% respectivamente solo por debajo del servicio doméstico. En cambio, las ramas donde el empleo se redujo a pesar de que su actividad creció —transporte, servicios financieros, enseñanza— tienen, en promedio, niveles de informalidad estructuralmente más bajos.

La heterogeneidad por características sociodemográficas

Entre las mujeres, la desocupación bajó de 9,0% a 8,3% en el último año (-0,7 p.p.) y la tasa de empleo subió de 46,9% a 48,3% (+1,4 p.p.), sin embargo, la tasa de informalidad femenina (44,4% en el cuarto trimestre de 2025) es la más alta de la serie y supera en alrededor de 3 p.p. a la masculina (41,8%), dinámica que también podría explicar la expansión del empleo informal. Entre los varones, el patrón es el opuesto: la desocupación subió de 7,0% a 7,5% (+0,5 p.p.) y la tasa de empleo cayó de 65,3% a 64,5% (-0,8 p.p.), de modo que el ajuste masculino se dio más por cantidad de empleo que por su calidad relativa.

La edad muestra una heterogeneidad similar. La desocupación de las mujeres jóvenes (14 a 29 años) cayó con fuerza, de 19,2% a 15,5% (-3,7 p.p.) explicado por un aumento del empleo, y la de los varones jóvenes también mejoró, aunque de manera más moderada (de 15,1% a 14,6%) y debido a una caída en la participación. En cambio, entre los adultos de 30 a 64 años la desocupación aumentó en ambos sexos: +0,9 p.p. entre los varones (de 4,3% a 5,2%) y +0,3 p.p. entre las mujeres (de 5,9% a 6,2%). Esa mejora relativa de los jóvenes en el desempleo no debe confundirse con una mejora en la calidad del empleo al que acceden: la informalidad entre los trabajadores de 16 a 24 años llegó a 67,0% en el cuarto trimestre de 2025, 24 p.p. por encima del promedio general y el valor más alto de toda la serie por edad. La incidencia desciende hasta los 45-64 años (34,2%, el mínimo) y vuelve a subir entre los trabajadores de 65 años y más (55,5%). Dicho de otro modo: los jóvenes consiguen trabajo con mayor facilidad relativa que hace un año, pero ese trabajo tiene altas probabilidades de ser informal.

Los jefes y las jefas de hogar muestran un comportamiento distinto al del promedio. Mientras la tasa de empleo general subió 0,4 p.p. en el año, entre los jefes de hogar cayó 0,4 p.p. (de 66,2% a 65,8%), en simultáneo con una leve retracción de su tasa de actividad (de 69,2% a 69,0%) y un aumento de su desocupación (de 4,3% a 4,6%). El deterioro o estancamiento dentro de este grupo que es la principal fuente de ingresos del hogar, y que por ello cuenta con menor flexibilidad, tiene implicancias sociales severas en tanto puede forzar a aumentos de la participación de otros miembros del hogar (fenómeno trabajador adicional) o dejar a sus miembros en situación de pobreza o vulnerabilidad frente a ella. La pérdida de calidad del empleo no es, entonces, solo una cuestión de cobertura legal o previsional: tiene una correlación directa con las condiciones de vida de los hogares, y es especialmente sensible cuando quien la sufre es la persona que sostiene el ingreso principal del hogar.

Mirada regional y por tamaño de aglomerado

El deterioro del mercado de trabajo no fue geográficamente uniforme. Los aglomerados de 500.000 habitantes y más redujeron levemente su tasa de desocupación en el año (de 8,5% a 8,3%), mientras que los de menor tamaño la incrementaron (de 5,0% a 5,7%), un patrón distinto al observado durante buena parte de 2025, cuando el ajuste se había concentrado en los grandes centros urbanos.

En términos regionales, Gran Buenos Aires (de 9,1% a 8,7%), Cuyo y Noroeste registraron mejoras interanuales en su tasa de desocupación. En sentido inverso, la región Pampeana (de 7,4% a 8,2%) y, con mayor intensidad, el Noreste (de 6,1% a 7,2%) profundizaron su deterioro. Este giro regional convive con una recomposición de la tasa de empleo: el Noreste (+2,0 p.p.) y la región Pampeana (+1,1 p.p.) son las dos regiones donde más subió la proporción de población ocupada, por encima del promedio nacional (+0,4 p.p.). Que la tasa de empleo y la de desocupación suban juntas en esas regiones indica que más personas se incorporaron al mercado de trabajo, y que una parte logró un puesto, posiblemente informal, mientras otra parte permanece en búsqueda activa.

A nivel de aglomerado, los aumentos interanuales más pronunciados se registraron en Bahía Blanca-Cerri (+5,3 p.p., de 4,8% a 10,1%) y Formosa (+4,9 p.p., de 3,8% a 8,7%), seguidos por Mar del Plata y Río Gallegos (+3,3 p.p. cada uno). Las mejoras más significativas se observaron en Santa Rosa-Toay (-4,5 p.p., de 9,5% a 5,0%) y Neuquén-Plottier (-3,0 p.p.). La tasa de desempleo más elevada se evidenció en el aglomerado San Nicolás-Villa Constitución (10,4%), mientras la de menor incidencia fue Santiago del Estero-La Banda.

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Las variables que seguirá el mercado durante el segundo semestre, según Mills Capital

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La economía argentina ingresa en el segundo semestre de 2026 con un escenario diferente al de los últimos años. Tras una etapa marcada por la aceleración inflacionaria, los desequilibrios fiscales y la volatilidad financiera, el mercado comienza a enfocarse en nuevas variables: la consolidación de la desinflación, la recuperación de la actividad y la capacidad de sostener la estabilidad macroeconómica.

Ese es el diagnóstico de Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, quien considera que el país atraviesa una fase de estabilización avanzada, aunque todavía incompleta, y que el desafío ya no pasa por contener una crisis, sino por consolidar un proceso de crecimiento sostenible.

“La economía argentina está transitando una etapa de estabilización avanzada, aunque todavía inconclusa. El desafío ya no es frenar una dinámica inflacionaria disruptiva, sino consolidar un proceso que permita sostener la desinflación, recuperar la actividad y avanzar en una mayor normalización financiera”, sostuvo.

Una macro más ordenada

Según Botto, el mercado observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en la Argentina.

Entre ellos mencionó una macroeconomía más ordenada, una menor incidencia del déficit fiscal sobre la política monetaria, expectativas de inflación en descenso, el regreso del crédito y la presencia de sectores con capacidad de impulsar el crecimiento estructural durante la próxima década.

“Hoy se observa una combinación de factores que hace tiempo no coincidían en Argentina: una macroeconomía más ordenada, menor dominancia fiscal sobre la política monetaria, una expectativa de inflación descendente, el regreso del crédito y motores de crecimiento estructural vinculados con energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento”, explicó.

A pesar de esas mejoras, el ejecutivo considera que los activos argentinos todavía no reflejan plenamente el nuevo escenario.

“Uno de los elementos más llamativos es que las valuaciones de los activos argentinos continúan relativamente bajas y la participación de inversores extranjeros sigue siendo reducida”, indicó.

A su juicio, esto se explica porque históricamente los procesos de revalorización de activos en la Argentina no se desarrollaron de manera gradual, sino mediante fuertes compresiones del riesgo país y rápidas correcciones de precios.

Los sectores con mayor potencial

En materia de oportunidades de inversión, Botto identificó a la energía como uno de los sectores más atractivos de largo plazo.

“El desarrollo de Vaca Muerta y la creciente demanda global de recursos estratégicos posicionan al sector como uno de los grandes generadores de divisas de la próxima década”, afirmó.

La minería también ocupa un lugar destacado dentro de las perspectivas positivas, especialmente los proyectos vinculados al litio y al cobre, dos minerales considerados estratégicos para la transición energética global.

“La minería, especialmente vinculada al litio y al cobre, también presenta un potencial estructural importante”, señaló.

A esos sectores suma la agroindustria y la economía del conocimiento, actividades que, según su análisis, continúan mejorando sus niveles de productividad y capacidad exportadora.

En el mercado bursátil, Botto considera que todavía existen oportunidades selectivas debido a que las acciones argentinas mantienen valuaciones inferiores a las de otros mercados de la región.

“Las valuaciones todavía lucen rezagadas respecto de otros países de la región y el Merval aún se encuentra por debajo de sus máximos medido en dólares, lo que abre oportunidades selectivas para inversores con horizonte de largo plazo”, indicó.

Las tres variables que seguirá el mercado

Para el segundo semestre, el jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital identifica tres indicadores centrales que marcarán la evolución de los mercados.

El primero es la actividad económica.

“La recuperación del nivel de actividad será determinante no sólo para el humor social, sino también para fortalecer la recaudación y sostener el superávit fiscal”, explicó.

La segunda variable es la inflación. Aunque considera que la tendencia sigue siendo favorable, advierte que el proceso todavía puede presentar episodios de volatilidad.

“La consolidación de la baja de la inflación será una de las variables centrales. La tendencia de fondo sigue siendo descendente, aunque el proceso puede presentar cierta volatilidad en el corto plazo”, sostuvo.

El tercer elemento es la normalización financiera y cambiaria.

“El avance hacia una mayor normalización del mercado cambiario y financiero será clave para facilitar una mayor participación de capitales internacionales en los activos argentinos”, afirmó.

Una nueva etapa para los inversores

Botto entiende que, si el proceso de estabilización continúa, también cambiará la lógica de inversión que predominó durante años en la Argentina.

“Si el escenario macroeconómico continúa normalizándose, la generación de valor dependerá cada vez menos de encontrar un activo puntual y más de la capacidad de construir estrategias diversificadas, detectar oportunidades específicas y administrar el riesgo con una mirada integral”, señaló.

En ese contexto, considera que los inversores deberán priorizar la gestión activa y la diversificación por encima de las apuestas concentradas.

“Con rendimientos más bajos, la gestión activa, la diversificación y una visión de largo plazo volverán a ganar protagonismo”, indicó.

Bajo esa lógica, proyecta un crecimiento sostenido de herramientas como los Fondos Comunes de Inversión y las carteras balanceadas, instrumentos que podrían ganar relevancia a medida que la economía avance hacia un escenario de menor inflación y mayor previsibilidad financiera.

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Uno de cada tres argentinos planea cambiar de empleo

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Randstad, la compañía de talento líder a nivel global, presentó resultados de su último estudio, del que surge que el 33% de los trabajadores argentinos tiene intención de cambiar de empleo, y el 10% ha cambiado de trabajo efectivamente en el último semestre.

El estudio de Randstad analiza anualmente el comportamiento ante el cambio de los trabajadores en todo el mundo, y los resultados muestran que este comportamiento se ha mantenido bastante estable durante los últimos años en Argentina. En este sentido, al comparar estos resultados con los del año anterior, el porcentaje de trabajadores argentinos que manifiestan la intención de un cambio laboral ha descendido apenas 1 punto porcentual respecto a 2025 (33% vs. 34%), y el de quienes han concretado un cambio laboral ha descendido 2 puntos porcentuales respecto de la medición del año pasado (10% vs. 12%), mostrando una relativa estabilidad en los niveles de movilidad laboral.

Probablemente, el contexto de incertidumbre, la inflación y otros componentes de la macroeconomía local de los últimos años explican en parte una actitud más conservadora de los trabajadores, con menor intención de cambio y toma de riesgos en momentos en que la actividad económica y la demanda laboral no muestran señales de crecimiento sostenido.

Al analizar la intención de cambio por generaciones, el estudio muestra que los trabajadores más jóvenes son quienes muestran una mayor predisposición a buscar nuevas oportunidades laborales. Así, el 39% de los integrantes de la generación Z tiene planificado cambiar de empleo en los próximos meses, seguido por el 35% de los millennials. Entre los trabajadores de mayor edad, la intención de cambio desciende al 23% entre los integrantes de la generación X y al 19% entre los baby boomers.

Sobre estos resultados, Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay, afirmó: “Aunque los niveles de movilidad laboral muestran estabilidad, una parte considerable de los trabajadores continúa evaluando nuevas alternativas de desarrollo profesional. Esto representa una oportunidad para que las organizaciones revisen y fortalezcan su propuesta de valor, atendiendo las expectativas y necesidades del talento para generar mayores niveles de compromiso y fidelización”.

Razones para el cambio

El Randstad Employer Brand Research 2026 también profundiza sobre los factores que impulsan las decisiones de cambio laboral del talento. Así, la baja remuneración se consolida como la razón principal para renunciar a un trabajo para los trabajadores argentinos (50%), un factor que toma mayor preponderancia en un contexto de aumento de los costos de vida.

Completan el listado de las principales razones que llevan a los trabajadores a dejar un trabajo: la falta de oportunidades de desarrollo profesional (36%), un balance insuficiente entre el trabajo-vida personal (27%) y un ambiente de trabajo negativo (26%), entre otras.

Al analizar los motivos que llevan a los trabajadores argentinos a dejar un trabajo por grupos etarios, las generaciones más jóvenes consideran más importante mejorar el balance trabajo vida personal (29% vs. 24% de los grupos de mayor edad) mientras que las generaciones mayores son más propensas a renunciar cuando se sienten insuficientemente remuneradas y perciben falta de equidad en los salarios e incentivos laborales (22% vs. la media de 18%).

Al analizar los motivos de renuncia por géneros, las mujeres indican el salario como motivo de renuncia con mayor frecuencia que los hombres (52% vs. 48%), mientras que los hombres son más propensos a renunciar por falta de interés en el trabajo o por un liderazgo deficiente.

Brecha entre expectativas y realidad

Más allá de las particularidades observadas según edad o género de los participantes, los resultados del estudio muestran una estrecha relación entre los factores que impulsan la intención de cambio laboral y los atributos que los trabajadores consideran más importantes al momento de definir a un empleador ideal.

En este sentido, los argentinos señalan mayoritariamente al salario y beneficios atractivos como el principal atributo del empleador ideal (70%), seguido por un ambiente laboral agradable (67%) y oportunidades de desarrollo profesional (63%).

Sin embargo, el estudio evidencia una brecha entre las expectativas de los trabajadores y la percepción sobre sus empleadores actuales. Mientras que el factor salario y beneficios se posiciona como el atributo más valorado a la hora de definir al empleador ideal, su peso relativo desciende significativamente cuando los trabajadores evalúan a sus empleadores actuales. Del mismo modo, el factor oportunidades de desarrollo profesional, que se ubica entre los atributos más valorados por el talento, no logra igual performance cuando los encuestados analizan la propuesta de valor de su empleador actual.

“Es importante ver a estos factores como un todo, como un mix donde cada empresa, en base a sus valores, su cultura, su estructura organizacional y los estilos de liderazgo que promueve, arma la combinación que mejor la representa. Y estos factores son apenas el principio, ya que el talento tiene hoy expectativas multifacéticas y mucho más amplias y personales, por eso, cuando hablamos del trabajo, en las organizaciones empezamos a hablar de realización personal, de bienestar e incluso de felicidad”, puntualizó Andrea Avila.

Los resultados del Randstad Employer Brand Research 2026 muestran que, más allá de la estabilidad observada en los indicadores de movilidad laboral, las organizaciones enfrentan el desafío de seguir fortaleciendo aquellos atributos que los trabajadores consideran más relevantes para su desarrollo profesional y bienestar, con el objetivo de atraer, comprometer y fidelizar al talento.

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Misiones pone tope y refinancia deuda de estatales para que ninguna cuota supere el 39% del salario

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El Gobierno de Misiones anunció una serie de medidas destinadas a aliviar la carga financiera de empleados públicos y jubilados que registran descuentos sobre sus haberes a través del Centro Único de Administración de Descuentos (CUAD).

La decisión fue formalizada mediante la Resolución N.º 497, dictada el 16 de junio de 2026 por el Ministerio de Hacienda, organismo que actúa como autoridad de aplicación del sistema. La normativa introduce cambios relevantes para garantizar que los descuentos mensuales no comprometan una proporción excesiva de los ingresos de los beneficiarios.

El principal cambio establece que las cuotas correspondientes a créditos otorgados por el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (IPLyC) pasarán a integrar el tope general del 39% de los haberes netos, límite que ya regía para el resto de los descuentos administrados mediante el CUAD.

Hasta ahora, el código de descuento del IPLyC se encontraba excluido de ese cálculo, una situación que en algunos casos provocó que el total descontado superara el porcentaje máximo considerado razonable para preservar el ingreso disponible de trabajadores y jubilados.

Refinanciación para quienes superen el límite

La resolución también crea un programa de refinanciación destinado a aquellos beneficiarios cuyas cuotas actuales excedan el 39% de sus haberes netos.

A través de este mecanismo, las deudas podrán ser reestructuradas para reducir el importe de las cuotas mensuales y adecuarlas al nuevo límite establecido por la normativa.

Desde Hacienda explicaron que los interesados deberán iniciar el trámite directamente ante las entidades que otorgaron los créditos, las cuales serán responsables de implementar las adecuaciones necesarias para cumplir con la nueva disposición.

Menos del 14% de los beneficiarios

Según precisó el Ministerio, la medida alcanza a una porción reducida del universo de agentes públicos y jubilados. Los casos afectados representan menos del 14% del padrón total de beneficiarios del sistema.

La cartera económica recordó además que los créditos involucrados fueron contratados de manera voluntaria, aunque reconoció que los cambios en el contexto financiero obligaron a revisar el esquema vigente.

El impacto de las tasas y los cambios laborales

Hacienda señaló que históricamente las cuotas fijas tendían a perder peso relativo frente a los incrementos salariales registrados en períodos de alta inflación. Sin embargo, durante 2025 se produjo una fuerte suba de las tasas de interés que alteró esa dinámica y generó un incremento mayor al previsto en los saldos de deuda.

La situación también impactó en trabajadores que solicitaron créditos tomando como respaldo dos cargos laborales —como ocurre en algunos casos dentro del sector docente— y que posteriormente quedaron con un solo cargo activo. Esa modificación redujo sus ingresos disponibles y provocó que las cuotas pasaran a representar una proporción superior al límite establecido.

Con esta resolución, el Gobierno provincial busca evitar que los descuentos comprometan una parte excesiva de los ingresos de los beneficiarios y garantizar una administración más equilibrada de los haberes frente a los cambios del contexto económico.

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