Tania Elizabet Ruff

Tania Elizabet Ruff, nació en Oberá en 1990. Es Licenciada en Economía (Universidad Nacional de Misiones 2015). Fue consultora externa del Banco Mundial (2016-2017) y participó de numerosos proyectos de investigación dentro del ámbito académico. Actualmente se desempeña como consultora independiente, es profesora de la Universidad Cuenca del Plata de la materia Economía I de la carrera de Contador Público y Adscripta a las Cátedras de Políticas Económicas y el Rol del Estado (Lic. En Trabajo Social, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales -UNAM-)

Territorio Aduanero Especial Misiones: un proyecto clave para convertir debilidades en fortalezas

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Hace varios años que la provincia de Misiones viene trabajando  para que Nación le conceda tener un régimen aduanero especial ¿los motivos? Son muchos, entre ellos:

  • El Ámbito geográfico: las características geográficas de la provincia de Misiones son únicas, ya que se encuentra posicionada en forma de apéndice entre Brasil y Paraguay, con más de 1000 km de fronteras internacionales;
  • Además, es importante resaltar que Brasil y Paraguay tienen sus industrias y economías más pujantes a pocos kilómetros de las fronteras misioneras, a  lo que se le suma el hecho de que Paraguay cuenta con dos zonas francas, un régimen de maquila y un régimen de promoción de inversiones y Brasil creó una zona franca para 28 ciudades fronterizas.
  • Respecto al territorio nacional, la provincia se encuentra alejada del centro del país, donde se concentra el 66% de la población argentina y además, las industrias más prósperas.

¿En qué consiste? 

El proyecto de ley (que ya fue aprobado en Cámara de Diputados), propone la creación de un territorio aduanero especial en la provincia de Misiones con el fin de crear un ámbito de promoción económica e industrial que no sólo ayudará a convertir las debilidades mencionadas anteriormente en fortalezas y reconvertir la matriz productiva de la provincia, sino que también puede beneficiar la economía nacional. 

El ya mencionado plan busca que se exima de impuestos nacionales a todas las actividades que se desarrollen en la provincia y a todos los bienes existentes en ella. Esto incluye el impuesto a las ganancias, el IVA, impuesto a los bienes personales, entre otros. Así como también, que los bienes producidos en el territorio provincial estén exentos de aranceles de importación y exportación.

¿Cuál será el costo para Nación?

Ante dicha propuesta, entre uno de los primeros interrogantes que podría surgir estaría: ¿es factible de aprobación este proyecto? ¿Cuánto dejará de percibir Nación, en concepto de impuestos, si la ley se aprueba? Es aquí donde es importante resaltar que Misiones tiene muy poca incidencia en el sistema de recaudación nacional, se estima en $13 mil  millones anuales a valores de recaudación de 2018, por lo que no sería un perjuicio ni para Nación ni para las demás provincias argentinas, pero además se verá compensado por la mayor actividad económica y el ingreso de divisas que generara.

Por otra parte, la economía argentina también se beneficiaría de dichas medidas, con:

  • Mayor competitividad en términos económicos, que alentaría la radicación de nuevas empresas;
  • Se incrementaría el comercio regional;
  • Contribuiría a equilibrar la balanza comercial
  • Desalentaría el contrabando;
  • Ayudaría a disminuir la fuga de divisas (dólares).

Las nuevas fortalezas:

Con estas medidas, el territorio de la provincia de Misiones se convertiría en una posición estratégica con la posibilidad de alcanzar un mercado de 30 millones de personas (los estados vecinos y más prósperos de Brasil y Paraguay). 

Además, se estaría potenciando y utilizando la capacidad de infraestructura y logística construida en la Provincia, como ser los parques industriales y los puertos con salida a la hidrovia del Alto Paraná.

Las expectativas en términos económicos son grandes, ya que cambiaría la realidad de las empresas misioneras, volviéndolas más competitivas, fomentando el aumento de la producción y la generación de empleo.

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Y… ¿hay plan económico?

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A más de un mes del cambio de Gobierno, crece la incertidumbre respecto al plan económico que se implementará en Argentina para intentar sortear la crisis económica. Si bien se sancionó la Ley de Solidaridad Social, donde se anunciaron numerosas medidas económicas, como el impuesto del 30% al dólar, suba en las retenciones y congelamiento de tarifas, entre otras; la verdad es que aún no hay mucha claridad respecto a la hoja de ruta para la economía en los próximos cuatro años. 

Dentro de esta hoja de ruta, es clave lo que pueda llegar a pasar con la renegociación de la deuda, ya que Argentina no cuenta con la liquidez suficiente como para cumplir con el actual programa de vencimientos. Seguramente, lo que el Gobierno buscará con la reestructuración de la deuda es extender los plazos de vencimientos y alguna quita (al menos en los intereses). Sin embargo, ¿qué podrá ofrecer Argentina para que los bonistas acepten estas nuevas condiciones?

Si bien, cabe aclarar que, al tratarse de deuda soberana, los bonistas tienen mucho que perder si no renegocian la deuda (ya que es muy difícil exigir a un país que pague); también es cierto que van a exigir ciertas condiciones, que brinden seguridad respecto al cobro; y este punto se vuelve clave, tal vez sea el mayor desafío del equipo económico:

  • Si los acreedores de Argentina aceptan la reestructuración de la deuda, brindando un mayor plazo para el cobro y una reducción de los intereses (cosa que les resulta sumamente desfavorable); como mínimo exigirán un reordenamiento de las cuentas fiscales, que le permita al Estado ahorrar para devolver lo que debe.

Ahora bien… la gran desafío es ¿cómo puede ahorrar el Estado argentino en un periodo de crisis (heredado del gobierno anterior), con tasas de desempleo, inflación y pobreza en crecimiento?

¿Qué dice Keynes al respecto?

Ante la Gran Depresión de 1929 de la economía norteamericana, Keynes fue uno de los primeros economistas en recomendar la intervención del Estado en la economía, incrementando el Gasto Público, de modo que se recupere el consumo y la inversión y, de ese modo, que la economía vuelva a crecer.

Parecería ser lo que necesita Argentina. Sin embargo, tenemos otros problemas…

¿Cómo incrementar el gasto público si el Estado ya gasta más de lo que recauda?

Según los datos del Ministerio Economía de la Nación, el déficit fiscal (con intereses de deuda) acumulado entre enero y octubre de 2019, incluyendo los intereses de deuda, era de $520.338 millones de pesos.

A dicho problema se suma la deuda argentina y los problemas para cumplir con los cronogramas de pago vigentes, por lo que no nos seguirán prestando dinero para financiar el gasto públicos. Es más, lo que le exigen los acreedores a Argentina es que reduzca el Gasto Público. Lo cual es sumamente lógico si se observa el nivel de endeudamiento del país. Cómo se puede observar en el siguiente gráfico, dicha deuda asciende a U$S311.251 millones de dólares, equivalente al 91,6% del PIB.

Fuente: Ministerio de Economía

Y, por si fuera poco, la presión impositiva en Argentina es muy elevada. Si se siguen incrementando impuestos, las actividades económicas se volverán cada vez menos productivas, se cerrarán más fábricas y se agudizarán los problemas.

El dilema del Ministerio de Economía

¿Cómo se lograrán cumplir con todos los objetivos contrapuestos? ¿Cuáles son las prioridades? ¿Es posible rezagar alguno de estos objetivos? ¿Quiénes se verán afectados? Son algunas de los interrogantes a responder. Mientras tanto a Martín Guzmán se le agota el tiempo, esperar a marzo para conocer un plan económico parece demasiado tiempo. Los agentes económicos se comienzan a ponerse impacientes: tanta incertidumbre nunca es bueno para la economía.

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¿Qué pasará si no se consigue renegociar la deuda?

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Con el año nuevo abundan las notas y artículos periodísticos que hablan de las proyecciones económicas para el 2020. El denominador común en el análisis de las perspectivas para la economía argentina es una condición: la gran mayoría de los analistas subraya como hecho clave que el Gobierno sea capaz de renegociar los vencimientos de la deuda pública. En general, se esbozan frases como “si Argentina logra renegociar los vencimientos de la deuda, entonces…” “crecerá la economía”, “bajará la inflación”, etc.

¿Por qué es tan importante que el nuevo gobierno pueda renegociar la deuda? 

El gobierno de  Mauricio Macri deja un stock de deuda pública mucho mayor del que recibió al asumir la presidencia en 2015. En ese año la deuda pública era del 52% del PIB, mientras que en el segundo trimestre de 2019 el ratio alcanza al 81%, es decir que se incrementó en casi 30 puntos porcentuales. Además de ello, también empeoró su composición, ya que se incrementó la deuda contraída en moneda extranjera y cayó la deuda contraída en pesos. La deuda contraída en moneda extranjera pasó de 160 mil millones de dólares en 2015 a 247 mil millones de dólares en 2019 (54% más). Mientras que la deuda en pesos cayó un 18%. 

Además de esto, también se incrementó el stock de deuda protegido por legislación extranjera, en detrimento de la deuda bajo legislación nacional, lo que implica que ante un conflicto entre los deudores y el Gobierno argentino, será la justicia de algún otro país quien decida, así como sucedió en su momento con los Fondos Buitres, lo que puede generar graves perjuicios para las cuentas del tesoro.

Además de todo lo anterior hay tres puntos clave por lo que es necesario renegociar la deuda:

  1. Vencimiento a corto plazo:

Según estimaciones realizadas por el Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda, entre el 2020 y el 2023, Argentina deberá afrontar pagos de deuda por un monto cercano a los U$S200.000 millones, de los cuales, de los cuales U$S150.000 millones (el 75%) se trata de vencimientos pactados en moneda extranjera.

Fuente: UNDAV

  1. El bajo nivel de Reservas del Banco Central:

La fuga de capitales durante el gobierno de Mauricio Macri hizo que los niveles de reservas del Banco Central (que son los activos en moneda extranjera que tiene el Gobierno para hacer frente a los pagos de deuda) cayeran considerablemente.  Al 27 de diciembre de 2019, las reservas del BCRA eran de U$S45.190 millones, mientras que los vencimientos de deuda para el 2020 alcanzarían los U$S63.000 millones (U$S30.000 en moneda extranjera).

  1. Caída del PIB

La economía Argentina no está mostrando capacidad de recuperación de la crisis, si se comparan los datos del PIB real del tercer trimestre del 2019 con el mismo periodo del año anterior, dicha variable ha decrecido en un 1,7%. Se observa para el mismo periodo una caída en la formación bruta de capital del 10,2%, del consumo privado en 4,9% y del consumo público en un 0,9%. Mientras que la economía no vuelva a retomar la senda de crecimiento, el gobierno será incapaz de ahorrar para afrontar los compromisos de deuda, eso sin considerar la grave crisis social con tasas de desempleo y pobreza crecientes.

El temido default

Si no se logra renegociar los vencimientos de deuda, extendiendo los plazos, Argentina podría enfrentar un nuevo default (suspensión del pago a acreedores), como sucedió en 2001. La consecuencia más importante (y casi única, pero no por eso poco grave), es que el Gobierno pierde acceso a los mercados de deuda. Esto le obliga a tener un déficit cero o a emitir moneda para cubrir su déficit fiscal (lo cual puede acelerar la inflación). Tampoco las empresas y familias podrán acceder a los mercados externos de crédito, por los que en una situación de default la economía se cierra y depende casi exclusivamente de sí misma, lo que podría ser un problema aún más grave si los bancos del país dependen mucho de la financiación exterior, ya que podrían quedarse rápidamente sin dinero. Todo ello hace que la moneda del país se deprecie y que la prima de riesgo se dispare, por lo que los activos del país (como las acciones de las empresas) pasan a valer mucho menos.

Bajo esta situación, es mucho más difícil que la economía pueda crecer.  Es más, probablemente la economía se estanque y aumente los niveles de pobreza de la población.

Conclusión

Los analistas no exageran al decir que el factor determinante para que la economía argentina vuelva a crecer es “Renegociar la Deuda”. Eso también explica por qué las nuevas autoridades económicas le dan tanta importancia a este problema. Puede parecer una variable que no afecta la vida de los argentinos cotidianamente, pero de la renegociación del pago de la deuda depende el crecimiento de la economía, la caída de la inflación y, por ende, la creación de empleos, la recuperación del salario real y la caída de la pobreza, entre tantas otras variables económicas.

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Si el objetivo es crecer ¿Vamos por el camino correcto?

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El gran debate de la semana se dio en torno al controversial proyecto de ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en la Emergencia Pública. Entre los puntos destacados, en materia económica, se encuentran los siguientes:

 Se faculta al Poder Ejecutivo para “recuperar y asegurar la sostenibilidad de la deuda pública”.
 Se establece un impuesto a la compra de dólares para atesoramiento del 30% y también para los gastos con tarjetas de crédito y débito en el extranjero, por 5 años.
 Se suspende la ley de Movilidad de 2017 (donde los ajustes de jubilaciones, pensiones y AUH se hacía a través de una fórmula compuesta por IPC (inflación) en un 70% y RIPTE (variación salarial) en un 30%. Los aumentos, ahora en adelante, serán otorgados por decretos del Poder Ejecutivo.
 Se incrementan las alícuotas de las retenciones a las exportaciones: la soja aumenta del 30% al 33%, el trigo y el maíz del 12% al 15%, para los productos agroindustriales de economías regionales, bienes industriales y servicios se establece una alícuota tope del 5%.
 Se habilitó al gobierno a congelar tarifas de electricidad y gas por un plazo de 180 días, proponiendo una reducción de la carga tarifaria real para el año 2020 y a realizar una revisión tarifaria integral.
 Aumento, de forma progresiva del impuesto a los bienes personales, con excepción de los bienes que no superen los $3.000.000.
 Faculta a la AFIP a hacer reintegros a los consumidores finales.

¿Estas medidas ayudarán a que la economía crezca?

Cuando se habla de crecimiento económico, casi intuitivamente se piensa en la generación de más riqueza. La variable macroeconómica a través de la cual se mide el crecimiento de una economía es el Producto Bruto Interno (PIB), que “mide (en términos monetarios) los bienes y servicios finales, producidos dentro de las fronteras de un país en un año dado”. Entonces, si el PBI real (es decir, quitando el efecto de la inflación) es mayor que el del año anterior, es porque la economía creció y hay más riquezas para distribuir entre sus habitantes.

Si analizamos el PIB de Argentina (cuyos datos se encuentran representados en el siguiente gráfico), vamos a descubrir que viene cayendo hace dos años. Es más, si vemos el gráfico completo, no hay un crecimiento considerable desde el año 2012, sino que los números van alternando entre crecimientos y caídas, formando una especie de sierra. Por lo tanto, no es exagerado decir, que si se quiere resolver los problemas de la economía (como la pobreza, el desempleo y el pago de la deuda), es necesario, en primer lugar, que la economía crezca.

¿Cómo se crece?

Esta pregunta no es sencilla de responder, sobre todo en Argentina, donde los problemas económicos son muchos. También existen diversas respuestas a esta pregunta, dependiendo de la ideología económica, por lo que este tema es uno de los más debatidos entre los economistas. Al respecto, hay dos miradas fundamentales: una que hace foco en la demanda y otra que hace foco en la oferta.

 Crecimiento de la demanda: esta propuesta plantea que para que el producto crezca debe crecer alguno de los componentes, por ejemplo el consumo y el gasto público. Ya que para poder aumentar la producción, primero se deben aumentar las ventas, de modo que, si los empresarios venden más, tendrán más incentivos para invertir. Las políticas económicas del actual gobierno, reflejado en el proyecto de ley mencionado, apunta a generar un crecimiento económico en este sentido, poniendo más dinero en manos de los que menos tienen para que puedan consumir más.
 Crecimiento de la oferta: Los economistas que están a favor de esta postura, coinciden en que el crecimiento del PIB a través del crecimiento de la demanda puede funcionar en el corto plazo, pero en el largo plazo no es sostenible, ya que la capacidad productiva del país no crecería. La idea subyacente es que la única manera de que una economía crezca verdaderamente es que haya mayor inversión, y para invertir primero hay que ahorrar. Cuanto más consumo y menos ahorro haya en un país, no habrá dinero para invertir en plantas, maquinarias y tecnología.

Entonces, se analizan las medidas que quiere implementar el gobierno desde esta óptica, las mismas podrían aliviar temporalmente las necesidades sociales de las personas que menos tienen, pero no ayudarían a resolver los problemas de fondo y las crisis se seguirán repitiendo.

La duda que surge es: ¿cómo esperamos que los empresarios inviertan más si la presión impositiva cada vez es mayor? Además del contexto de incertidumbre, inestabilidad, falta de financiamiento y alta inflación que ya desalienta los planes a largo plazo.

Otro factor muy importante que no se puede dejar fuera del análisis es el sector externo, sobre todo en una economía necesitada de dólares como la de Argentina. Un factor fundamental para el crecimiento del país son las exportaciones (principal fuente de crecimiento entre el año 2003 y 2007), ya que generan dólares. Entonces, ¿cómo juega el incremento de las retenciones a las exportaciones? Se debe tener en cuenta que esto puede desincentivar las exportaciones, agravando el problema macroeconómico. Recordemos que los precios de los granos no son tan elevados como los vigentes entre 2003 y 2007, por lo que se requiere un análisis más serio de rentabilidad de los exportadores.

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Los desafíos de la economía que recibe Alberto Fernández

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Luego de asumir, Alberto Fernández confirmó en el Ministerio de Economía a Martín Guzmán, quien el 11 de diciembre dio su primera conferencia de prensa como responsable de área económica. Si bien sus dichos fueron  generales y no se presentó un plan económico detallado que permita conocer cuáles son las próximas medidas económicas, es necesario reconocer que el flamante ministro dejó una buena impresión, ya que su discurso fue coherente, equilibrado y claro.

Sin dudas, la gran mayoría (y con la ansiedad que nos caracteriza a los argentinos), esperábamos el anuncio de medidas más concretas, ya que transcurrieron tres meses desde el triunfo de la fórmula Fernández – Fernández en las PASO, tiempo que muchos considerarían suficiente para planificar medidas más puntuales.

Sin embargo, también hay que reconocer que Martín Guzmán será uno de los Ministros de Economía que más problemas macroeconómicos deberá enfrentar:

  • Estanflación: se trata de la combinación de recesión económica e inflación en la economía, una cuestión muy difícil de resolver;
  • Una pobreza que ya se acerca al 40% de la población;
  • Deterioro del empleo: se perdieron puestos de trabajo así como también se incrementó la precarización laboral;
  • Una deuda al borde del default: donde no sólo se tendrá que sentar a negociar con el FMI, sino con los acreedores privados;
  • Una restricción externa y fiscal: con déficit en cuenta corriente y en las cuentas fiscales (en este último caso, si bien se redujo el gasto público primario en la presidencia de Macri, los intereses de deuda generaron un déficit aún mayor;
  • Un cepo cambiario que no será nada fácil modificar.

Ante estos problemas, y tal vez en lo más concreto de su discurso, el nuevo ministro de Economía enfatizó que en 2020 no se puede realizar una contracción fiscal (no se puede ajustar más los gastos del sector público, ya que las demandas sociales son muchas y también hay que atenderlas), ya que eso contraería aún más la economía. Tampoco es posible financiar el gasto público con emisión monetaria (en sus propias palabras: eso sería desestabilizante) y Argentina tampoco tiene acceso al crédito, por lo que no se puede seguir endeudando. Entonces, la conclusión a la que podemos arribar el que el gobierno deberá incrementar los impuestos para poder financiarse.

El dilema

La pregunta que surge a partir del análisis anterior es: ¿entonces cómo se va a reactivar la economía? Según lo anunciado, se buscará que el PIB vuelva a crecer a partir de la reactivación productiva del país: más inversiones para que se produzca más y se genere más trabajo, sobre todo en el sector transable (es decir en aquellos bienes y servicios que exportamos) para que entren dólares que nos permitan financiar el gasto público y pagar la deuda.

Pero, si la única salida, al menos en el corto plazo, para financiar el Gasto Público es incrementar los impuestos, la pregunta es: ¿podrá el sector productivo del país recuperarse, de modo que la economía comience a crecer? Sobre todo si se considera el hecho de que la presión impositiva en Argentina ya es muy elevada y el margen de rentabilidad de las PyME ha caído fuertemente en los últimos años.

Esperando el Milagro

Sin dudas, la tarea recomendada a Martín Guzmán es titánica y su responsabilidad nada envidiable. Deberá caminar como equilibrista en la cuerda floja sobre una economía muy inestable. Aunque no lo puedan decir, tal vez se puede leer entre líneas que este gobierno necesita unos años de bonanza (o viento de cola) con los precios de los commodities altos que nos vuelvan a salvar, pero probablemente esto no pase.

Según diversos estudios, existe una fuerte correlación entre el crecimiento de la economía China con el crecimiento de la Economía Mundial y con el precio de la Soja. En definitiva, cuando la economía de China crece mucho, el precio de la soja sube. Sin embargo, según el informe de perspectivas económicas del FMI, no se esperan grandes variaciones en el crecimiento económico de China para el año 2020, por lo que probablemente que no sea un año de bonanza para los commodities ni tampoco para la economía Argentina. En el siguiente gráfico podrán apreciar la relación descripta entre el crecimiento económico de China, el crecimiento de la economía mundial y el precio de la soja.

Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario.

Por lo pronto, cabe esperar que a Martín Guzmán le vaya muy bien en su tarea.

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