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La historia del café se remonta al siglo XIII, aunque su origen sigue sin esclarecerse. Llegó a América de la mano de los holandeses, que trajeron semillas a la Guayana Neerlandesa y de ahí a la vecina Guayana Francesa. Hoy el café es sinónimo de Colombia o de Brasil. En Argentina no se produce. ¿Pero qué ahora tendría un café de la selva misionera? La apuesta está en marcha en base a experiencias cercanas. Las plantaciones del café de clase “arábigo” fueron de las mejores que se producían en el sur de Brasil, en las localidades de Maringá y en Foz do Iguazú, en el estado de Paraná.

Con esa información en mano, un productor decidió animarse a experimentar en la selva misionera. En las proximidades de la biosfera Yaboty, a unos 36 kilómetros del casco urbano de El Soberbio, con acceso por la ruta Costera número Dos rumbo a los majestuosos Saltos del Moconá, Leonardo Rangel plantó café y hoy obtiene casi mil kilos del fruto noble.  

El lugar donde se asientan los cultivos, es conocido como Colonia Paraíso, una zona muy turística que alberga muchos emprendimientos, entre los que se destacan cabañas, lodges, restaurantes y una inmensidad de atractivos para los turistas que visitan el lugar.

El productor de café misionero, es un emprendedor agroecológico que aún lo hace de forma experimental en conjunto con su familia.

La extensión que utiliza para la producción es de dos hectáreas de tierras bajo la sombra de otros árboles, porque el café es muy sensible a las bajas temperaturas, como las heladas de la época invernal, entonces debe estar resguardado debajo de las demás plantas.

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Es un fruto que se caracteriza por ser  agroforestal, agroecológico y libre de agroquímicos, un producto totalmente natural. El microclima del lugar, es óptimo para que este cultivo crezca, explica Rangel. 

 En  la actualidad cuenta con 1.500 arbolitos plantados que producirán al momento de la cosecha unos mil kilogramos de café aproximadamente.

Cabe destacar, que la idea de producción cafetera surgió para que el colono pueda vivir de su propia producción natural y lo más importante que el producto sea libre de agrotóxicos, cómo así también logren generar ingresos extra para su familia, en un futuro no muy lejano.

El próspero productor, además de dedicarse a los cultivos, cuenta con hermosas cabañas en medio de la selva conocidas como “Yasi Yateré”, donde los huéspedes pueden disfrutar de un sabroso café de la zona. 

En Argentina se consumen unos 45.000 mil kilos de café al año, lo que implicaría un buen número de producción para poder abastecer el mercado interno. 

Aunque la Argentina todavía está lejos de países como Noruega, Finlandia o Estados Unidos, el sector muestra un crecimiento sostenido en los últimos años. Influye el enorme desarrollo técnico y la profesionalización de todos los eslabones de la cadena de producción y servicio impulsados por la explosión de lo que se conoce como la Tercera Ola o Tercera Generación del Café.

Un informe elaborado por The Brand Bean para la Cámara Argentina de Café consigna que en el país se consume un promedio de un kilo anual de café per cápita. También que el 70% de los encuestados prefiere beberlo por la mañana y que la mitad de los tomadores de café toman hasta tres tazas por día.

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En Posadas en los últimos años ha aumentado el número de cafeterías; lo que demuestra un avance en el consumo de esta bebida. Los misioneros, amantes del mate, también están incluyendo al café como hábito de consumo en su día a día.

Además de Rangel, varios productores están realizando certificación agroecológica, para sus productos,lo que implicaría un mejor aceptación del producto al momento de comercializarlo en grandes cantidades.

La zona del alto Uruguay, es un tierra muy fértil para varios cultivos, gracias a su clima. Se posiciona como la Capital Nacional de las Esencias y de la biodiversidad.

La biodiversidad es clave. Para Rangel, “cultivar la tierra y estar en contacto con ella, es un hobby para mí, lo disfruto día a día”

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