CON SELLO PROPIO

Santa Catarina, Brasil y Misiones firman convenio de acción conjunta para la industria cinematográfica

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En el último encuentro entre referentes de ambas geografías se habían asentado las firmas de los representantes brasileros. En el marco de la 14ta Edición de Oberá en Cortos, fue el turno de la Red de Realizadores de Misiones, a través del realizador Gastón Gularte, y del Instituto de Artes Audiovisuales (IAAviM) a través de su coordinador, Axel Monsú.

El convenio es un marco legal e institucional que permitirá profundizar los lazos audiovisuales ya existentes entre la provincia argentina y el Estado del Sur de Brasil. Cabe recordar que hace cuatro años comenzó el intercambio entre el Florianópolis Audiovisual Mercosur (FAM) y Oberá en Cortos, a partir del cual la obra ganadora en el certamen regional participa automáticamente en el brasilero y viceversa, y que también articula la ida y vuelta de jurados entre certámenes.

“En unos años, sus frutos se verán en piezas audiovisuales”

“Es un convenio de cooperación donde todos los actores involucrados de ambos países están dispuestos a hacer esfuerzos para tener más acciones en conjunto, desde coproducciones hasta talleres de formación y exhibiciones”, directora de programación del FAM y presidenta del Foro de los Festivales de Cine del Brasil, Marilha Naccari,

La propuesta es que más asociaciones e instituciones se vayan sumando a este marco legal, respecto del que Marilha considera “se verán sus frutos en piezas audiovisuales en dos o tres años” ya que gran parte de las películas son largometrajes en coproducción entre ambos países. Sobre ello, Axel Monsú, coordinador del IAAviM, explicó que este tipo de convenios también permiten formalizar la incorporación equitativa de integrantes de ambas nacionalidades a los equipos de producción, pudiendo acceder a beneficios o fomentos de cada país a partir de la figura de los productores locales.

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Se viene el Fashion Show Misiones 2017

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El próximo jueves 20 de julio, a las 19, quince diseñadores locales y dos de Paraguay presentarán en Posadas Plaza Shopping sus mejores propuestas y tendencias en uno de los desfiles más importantes de esta temporada.

Fashion Show Misiones es impulsado y organizado íntegramente por profesionales locales y consagrados referentes del mundo de la moda, el diseño y la estética, que marcan tendencia a través de nuevas propuestas en la región.

Se trata de una plataforma para recibir, exponer y palpitar el diseño local de quienes promueven la economía creativa en la tierra colorada.

Serán más de 30 las modelos misioneras e invitadas especiales de Paraguay y de Brasil que darán vida, color y creatividad a la jornada, donde también se hará una presentación especial de VETA; lentes de madera, que son fabricados por jóvenes de Oberá y que ya son comercializados en diferentes países.

Además, se compartirá un homenaje especial a Gustavo Cerati en una colección inspirada en este gran músico del rock nacional.

“Nuestra provincia ha ganado un importante lugar en esta actividad”, destacó durante la presentación la coordinadora de Spacio Mujer y organizadora del evento, Karyna González. En este sentido, se refirió al trabajo conjunto que realiza con el Estado Provincial, a través del Ministerio de Turismo, por consolidar una vidriera para que diseñadores puedan lanzar su marca.

El desfile, organizado también por el productor y DJ Guillermo Atencio, es el resultado de la apuesta y el esfuerzo que viene desarrollando Misiones para posicionarse como generadora de tendencias en diseño.

Con la acción se busca promover e impulsar la actividad considerada de importancia económica y cultural para la provincia.

La puesta en escena del evento será el jueves 20 de julio, a las 19, en “Posadas Plaza Shopping”, ubicado en la intersección de las calles Bolívar y San Lorenzo de la ciudad capital y contará con el apoyo de numerosos auspiciantes que estimulan el permanente crecimiento del sector.

Diseñadores en pasarela

MEDINA CINTIA: Facebook Cintia Carolina Medina –

NADA QUE PERDER : Facebook nada que perder accesorios

ACID BLUE : Facebook Acid Blue

MUMUNA : Facebook MUMUNA

PIEL NEGRA: Facebook Piel Negra Indumentaria

YAAKUM DISEÑOS PARA EL ALMA: Facebook Yaakun diseños para el alma

CARLA B DISEÑOS: Facebook: Carla B diseños

LA GRACIA DISEÑO DE AUTOR: Facebook: La Gracia Diseño de Autor

PAULA ALCANTARA TEJIDOS: Facebook: Paula Alcantara

DA LUZ ROPA INFORMAL: Facebook: daluzropainformal

WINNEM: Facebook: winnem Natalia misiones misiones

LIA GONZALEZ ALTA COSTURA: Facebook :Lía Gonzalez – Alta Costura

VETA ANTEOJOS DE MADERA: Facebook: Veta lentes de madera

MARIAN LILA: Facebook: Marian Lila

SANDRA GUZ: Facebook: Sandra Guz

MAHYLEN INDUMENTARIA : Facebook: Lidia Ferreira

ROBERTO RAGA DESIGN : Facebook: Roberto Raga Design

TEKOFIBRA: Facebook: Miryan Millan – Facebook: Gisele Seró

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Flavio Bogado: El caballero de la noche

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Aunque a diferencia de Bruce Waine (y la mayoría de sus colegas DJs), Flavio nunca uso pseudónimos rutilantes, el título de esta entrevista no es tan descabellado. Su Baticueva es un castillo negro en una zona apartada del centro y, a juzgar por el clima de las últimas semanas, Posadas (amén de uno que otro Guasón) no está lejos de parecerse a Ciudad Gótica. Además, pocas personas pueden opinar de la noche local como este personaje que a los quince años, en 1980, se compró el disco The Game (de Queen) y decidió que la música sería su motor y medio de vida. Lo de Caballero suena más coherente aún. Siempre añejado de todo tipo de polémicas y con la brújula firme apuntando a brindar horas de diversión bajo un techo de luces, Flavio transita su cuarta década produciendo eventos bailables con responsabilidad para el regocijo de varias generaciones que, cada fin de semana, se dejan llevar por la música y los destellos de una disco ball.

El próximo sábado 10 se producirá la apertura oficial de los Sábados de UMMA. Con el recuerdo de Power siempre en la memoria y hoy con la Metro como único exponente de ese fenómeno que históricamente caracterizó a Posadas como una ciudad netamente bolichera (en detrimento de la cultura de bares que poseen otras capitales), incluso un tipo como Flavio se pregunta qué es lo que sucedió.

 

“No sé si fue la situación económica o si el hecho de que varios bares mutaron en discoteca (como Nature, que de bar con mesas de pin pong y pool se convirtió en Mentecato y mutó en discoteca), pero la noche se atomizó en varias pistas de baile más pequeñas, una movida que se resume casi en su totalidad al circuito de la Costanera”, explica quien creció como DJ profesional en la época en que salir a bailar en Posadas implicaba un crudo análisis de a qué lugar ir.  A saber: Power, Temis, Alliage (I y II), Small World, El Ángel, Zoser, NewFace, PicaPau, Octavio, Barcelona y varios más, fueron los points para elegir en los dorados 80s y 90s. Definitivamente, con el correr de los años Posadas perdió el brillo nocturno, y eso es lo que ahora se trata de iluminar.

¿Qué hace que un empresario con experiencia apueste a un emprendimiento que apunta a algo que la sociedad parecería haber dado la espalda? Para Flavio, el año que lleva de vida este espacio en cuestión y por el que han desfilado artistas tan variados como Las Pelotas, La Beriso, No Te Va Gustar, DJs internacionales, Armandinho, Vilma Palma, la selección del Made for Music de Budweiser, fiestas de fin de año y varios eventos más, es una garantía de que todo fluirá de la manera mejor. “Todo lo que hicimos en UMMA ha funcionado”, explica sentado tomando mate en uno de los tantos livings del lugar. “Tenemos capacidad para un gran escenario y dos mil personas. Es un gran lugar para todo tipo de espectáculos. Un micro estadio que se puede convertir en sala de teatro y también hay espacios para ubicar público menor de edad o sectores VIP. El lugar tiene toda la versatilidad para dar una nueva impronta a la noche de Posadas y convertirse en la Gran discoteca del día sábado”, explica mientras afuera la pertinaz llovizna recuerda a cuando Bruce Waine sacaba de la galera un nuevo gadgtet para que Gotham City fuese un sitio mejor.

Claro, con la mirada aguzada por tantos años, se tomó su tiempo antes de dar este paso. “El lugar está abierto desde hace un año. La idea fue ir madurando de a poco y hacer una lectura de la viabilidad. Hoy tenemos una estructura consolidad, trabajando bien y con un equipo humano capacitado. Eso, sumado a toda la tecnología que se le va a poner y un refresh de la decoración para que la gente esté cómoda y los sponsors se puedan lucir, harán que UMMA se convierta en el lugar diferente para que todos se encuentren en las noches del sábado”.

Y sí… a la noche de Posadas le hace falta una gran discoteca, y llenar ese espacio vacío es una cuenta pendiente. “No hay que ser ingeniero para darse cuenta de esto. Hoy el que quiere salir a bailar debe pensarlo muy bien antes de decidirse, y no justamente porque le sobren opciones. UMMA viene a ocupar un espacio que quedó vacante y apunta a convertirse en ese lugar de encuentro para todos aquellos que se quedaron sin su lugar para ir a bailar y divertirse con amigos con todo el confort, tecnología y seguridad un sábado a la noche”.

Al margen de la estructura y tecnología, lo que define a un boliche es la música y el “ambiente”, esa cosa abstracta e indefinible pero que puede elevar un lugar a las estrellas o sumirlo en la intrascendencia. Allí es donde entra ese sexto sentido que tienen los DJs con muchas noches encima, esa llama que los ilumina para ver los rostros en la oscuridad y saber qué es lo que la noche pide para verse completa…Lo que la gente busca es diversión, y yo quiero que la gente venga a divertirse, algo tan simple como eso. Si podemos lograr que lo hagan con la mejor calidad de música, sería lo ideal, para eso tenemos Juanca Horodeski y Carlitos Silva, los DJs residentes, que son los que van a marcar el rumbo de la música”.

NOS PONEMOS SERIOS…

Misiones es una plaza compleja.

Yo creo que hoy las bandas que saben que por sí solas convocan, como Las Pelotas, La Renga o La Beriso, tienen una manera de trabajar bien definida: un productor local que sólo se debe encargar de que salga bien el evento y casi sin correr riesgos, porque es seguro que van a convocar a la gente. Hay otro sector de bandas en que sí hay que ponerse el overol y pelearla. Si quiero traer a Divididos sin que estén de tour, sería imposible porque no dan los costos. En esto tiene que ver tanto la realidad económica como la cantidad de eventos masivos y gratuitos que se realizan y que no suman más que a unos pocos. Los músicos locales pueden dar cuenta de ello. Hace unos años traje a Vilma Palma, y aún teniendo toda la técnica (el sonido y las luces) tenía que vender mil entradas (por ese entonces salían $50) para salir empatado. Al mes vinieron al Casino con entradas a $20. Con una realidad como esa se hace difícil para los productores realmente independientes, los que no dependemos del gobierno.

Sigue Flavio.” ¿Qué es el apoyo oficial? ¿Qué no me suspendan un evento? Desde la parte oficial uno no recibe ningún tipo de colaboración. Para hacer cada espectáculo me encargo de tener absolutamente todo en regla. En el último año he traído artistas de jerarquía, incluyendo a siete DJs internacionales, pero nadie ofreció nunca una mano para que la noche siga creciendo. Estas cosas le dan brillo a una ciudad que se pretende convertir en turística, pero nunca hubo un acercamiento del tipo “Flavio, ¿cómo podemos colaborar para que esto crezca?”.

La noche electrónica ATW / DTM (Antes de Time Warp / Después de Time Warp)

Eso sucedió porque tenía a pasar, nadie sabía cuándo, pero sucedió y va a volver a suceder. En las fiestas electrónicas el problema no son los organizadores, ni los controles ni, mucho menos, la música electrónica, es la gente, la sociedad. Hasta que no se adopte un planteo real contra la droga estamos en el horno. Si se sigue escondiendo esta realidad no hay manera de acabar con el problema. Y eso sucede en los boliches de electrónica, de cumbia, de reggaetón y en todos los niveles sociales. ¿Cómo uno puede controlar si un pibe se toma unas pastillas (de dudosa procedencia) afuera y después tome alcohol y se te muera adentro? Nosotros tenemos todos los controles, los cacheos son exigentes, pero contra eso no se puede hacer nada. ¿Qué culpa tiene el dueño del lugar, o que la música haya sido Don Omar, Maluma o Cattáneo? El problema es mucho más profundo y nos muestra una realidad social. Nadie obliga a esos chicos a consumir algo, uno ni se entera de lo que hace cada persona.

Sobre las exigencias de seguridad, hay cuestiones que aunque a uno le parezcan odiosas, tienen una razón de ser; y como muestra, basta un suceso que le aconteció hace ya varios años, tantos que Diego Torres todavía tenía agitaba su melena al viento. Cuando sacó su disco debut lo traje al Club Mitre, y desde la producción nos pidieron poner un cordón de seguridad a la salida del Aeroparque. “Para qué, me dije, si nadie lo va a lastimar, el público será de chicas y jovencitas”. Después entendí por qué… las niñitas se le abalanzaron y le estiraban del pelo de una manera que nunca antes había visto.

La llovizna gris despierta la inquietud de este redactor. Volverá a salir el sol? Todos los caminos conducen a Ciudad Gótica. El mate se está lavando y la entrevista finaliza con una última inquietud…

 

¿Qué te falta para sentirte realizado como productor?

Si UMMA sigue funcionando como lo está haciendo y se activa un poco más la parte de eventos, en los que mucho tiene que ver la cuestión económica en general del país, me siento totalmente realizado. Hoy esto es como una computadora con el salva–pantallas puesto, movés el mouse y se activa todo.

NdelaR…  De jackpot, la pregunta que más de uno se estará haciendo si su DNI acusa menos de 25 millones… VOLVERÁN LOS LENTOS?

… y en FB ya circula un meme con Phil Collins peinándose.

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Iván Ortega: “Salté a la fama con un sándwich”

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Deleitó con sus platos en varias ciudades de Europa y cocinó en algunos de los mejores restaurantes de Buenos Aires. Pero la tierra tira. Por eso decidió volver y convertir su nombre en una marca registrada vinculada a la gastronomía misionera y regional.

Iván Ortega confiesa que se convirtió en chef después de un paso frustrado por la actuación, que había sido su primera pasión que lo llevó a perfeccionarse en París después de haber estudiado en una de las compañías de teatro más prestigiosas de Argentina. Pero esa frustración se transformó en una nueva pasión. “Soy un hombre con suerte”, asegura ahora, con un largo camino recorrido. Y una anécdota lo confirma: se hizo famoso por un sándwich que llegó hasta la mesa de Mirtha Legrand.

La transformación es permanente. El chef se convirtió en marca registrada, en consultor gastronómico y ahora está en proceso de ser empresario.

“Ser consultor es como en cualquier profesión, la utilización de tus antecedentes profesionales puestos al servicio de alguien. Lo que vendés es tu  Know How, es la venta de lo que sabés hacer”, explica.

Pese a su pasión por la cocina gourmet, entró a las grandes ligas casi de casualidad, de la mano de Pablo Campos, un CEO de McDonalds que comenzaba a abrirse paso para apostar a un nuevo concepto asociado a la cadena de pastelería Martín De Ridder.

“Estuviste por París -me dice- ¿Conocés el croque madame?” Sí, el sándwich que tiene huevo arriba”, le contesté. Charlamos largo… “Me gustaría entrevistarte, yo creo en la sangre joven”, me respondió. El diálogo se dio en la sala de espera de un aeropuerto.

Campos tenía la idea. Vender sándwiches, ensaladas, crocs. Pero no tenía el menú. “Me contratan junto a Nicolás García Díaz, otro cocinero y nos reunimos los dos jovencitos a diseñar el menú que hoy tienen en cinco locales, por no decirte seis porque están por abrir uno”, recuerda.

El primer local abrió en plena Recoleta porteña, donde funcionaba el antiguo Bar “Pitas”, de donde eran las famosas “niñas petiteras”.

“Era interesante ver como un bar gallego, venido a menos, se iba transformando. Ahí aprendí mucho sobre la gestión de un restaurante. Poco a poco fui opinando y si no opinaba, veía. Después vino el momento de crear el menú e hicimos una lista grande, de eso seleccionaron los platos y como quién no quiere la cosa estuve en la apertura en un café gourmet. Y fue exitoso desde el día uno, con filas en espera que se mantienen hasta hoy. Ese fue el primer local y el segundo fue en el Palacio de Errazuritz, frente al Automovil Club Argentino. Ahí abrimos un “croque madame” en el Museo Nacional y ya había tomado más brío”.

Sin embargo, la muerte de su padre, el reconocido periodista “Neneco” Ortega marcó un quiebre, que a la postre, definiría su futuro.

Se emociona cuando lo piensa. “El murió muy tranquilo de mi profesión. Me había dado un título, yo estaba pisando fuerte. Llegó a ver la nota que me hicieron en la revista Ticket de la Nación”, recuerda orgulloso.

Los últimos meses los habían pasado juntos, ya que por el tratamiento médico, el veterano cronista se atendía en Buenos Aires.

Al momento de la muerte de su padre, Iván había ganado una beca de especialización en el País Vasco. Europa volvía a ser un refugio, pese a la zona de confort que significaban los Croque Madame que estaban en pleno auge.

El País Vasco fue un lugar para mitigar la tristeza. El bolso volvía a armarse. Pero sus jefes no aceptaron la renuncia, sino una licencia sin goce de haberes. Era lógico. El Croque Madame creado por Ortega había marcado la fama del local. “Era un pan lactal con queso, con jamón y un huevo arriba. Lo que hice, con un sacabocados, fue un agujero al sándwich y lo puse a la plancha, con el huevo al estilo del ojo griego. Cuando das vuelta el sándwich, queda parejito como si no tuviera nada. A la hora de la prueba, me dicen “Iván, le falta el huevo”. “Les digo no, córtalo al sándwich y ahí chorreó todo el huevo semi coagulado. Realmente sorprendí con una pavada en un sándwich y así conseguimos la atención de toda la prensa. Los primeros interesados fueron los de la revista La Nación. Le agregamos una ensalada de salmón ahumado, que había visto en foto en un edificio de un reloj Art Decó, y unos crocantes de queso que eran las agujas. Con eso saltamos a la fama, hasta que llegamos a la mesa de Mirtha Legrand que nos invitó a su programa, porque a Marcela Tinayre le gustaba mucho el Croque Madame”.

 

¿Cómo pasás de estudiar actuación a la cocina?

De una profunda frustración, siempre digo lo mismo, no tengo miedo de las palabras. Tengo que reconocer que me sentí frustrado como actor, pero no por mis condiciones, por burocracia. Cuando fui a Buenos Aires, decido estudiar Comunicación Social, como mis padres, empiezo a hacer el CBC. Pero un poco por cobardía, yo tengo muy buena gramática y escritura, pero no muy buena ortografía, supe retirarme a tiempo, porque siempre supe retirarme a tiempo de los lugares. Lo veo como una cuestión de grandeza y no de cobardía el retirarme a tiempo.  En paralelo empecé teatro con Ana María Campoy y Cristina Banegas, porque mi hermana era actriz –Liliana Ortega fue la protagonista misionera de Yago, Pasión Morena, con Facundo Arana-. Gano una beca para ir a estudiar teatro Francia con un misionero, Oscar Sixto. Para ese entonces ya había dejado Psicología, porque en realidad la carrera que dejé fue Psicología”, enumera.

La beca fue un aprendizaje doble. Trabajó en un restaurante como muchos otros argentinos que van a probar suerte: lavando copas.

“¿Por qué mi frustración? Porque me va muy bien en París, con el idioma incluso y me contratan para ser asistente de producción en una obra que se iba a llamar “La guerra Prometida”, de Miguel Delibes, el español y se iba a realizar en la Rue de Avignon. Tuve que volver para gestionar mi estatus de trabajador. Dejé la mitad de mis cosas en París. Pero había un error en el contrato. Había que legalizarlo en París. Burocracia, querían frenar la inmigración y el tiempo pasó. Prácticamente a bajarse los calzones a la embajada, era un horror presentar certificados de sueldos y era trabajoso conseguir un contrato legalizado, y fue rechazado. Me hicieron otro y rebotó por el monto. Y ya no hubo tercer contrato. Tenía 22, 23 años y me dije “hasta acá llegamos”.

“Yo había trabajado en Paris, para poder mantenerme en un pequeño barcito de París y ahí yo había dicho si esto no va, me dedico a la cocina…. Y fui consecuente con eso. Me frustré mucho. Ya tenía un lugar en Francia, otra vez tener que luchar, tener que hacer. Pero no me arrepentí de haberme retirado… Estudié cocina y fue muy lindo. Conocer al Gato Dumas de entrada, ser su ayudante de entrada. Yo soy un hombre de suerte”.

¿En qué te inspiras para diferenciarte en medio de este auge de la cocina?

Yo comencé con esto hace 15 años. El primer medio que me publicó un plato fue El Territorio, allá en el 2003 en la revista NEA, estaba cursando el primer año de gastronomía. Mi papá era el secretario de redacción así que me publicaron un plato. ¿En qué me inspiró? En las grandes ideas. No me importa la bandera, en los grandes cocineros internacionales, en las grandes ideas más que en los cocineros, e intento convertirlas y utilizo algo que tiene que ver con mi origen. La gran herramienta de la cocina de los Jesuitas fue el de la sustitución, ellos venían con un recetario europeo, pero debieron sustituirlo con los ingredientes del nuevo mundo. Me inspiro en las grandes ideas del mundo a nivel gastronómico y utilizo casi de manera ancestral la sustitución con productos locales. Y me inspiro mucho en mi infancia. Los más grandes platos que me enorgullecen de lo regional-fusión, uno es el M´beyú relleno, que lo hice en 2006. Recibí tantas críticas, tantas críticas… ¿Qué hace este pelado que hace un M´beyú cheto? Cheto porque le ponía tres quesos y lo miraban como a un taco mejicano. Pasaron 10 años y me paro frente a los negocios de la Costanera y tengo ganas de decirles: “No sabés la primera vez que hice esto como me criticaron”.

¿En qué lugares cocinaste? ¿Volviste a Francia?

Volví a Francia para tomar cursos, hice formación más que nada. Después cociné en el Restaurant Casa Cámara del País Vasco –muy famoso-. Fue mi cable a tierra cuando falleció Neneco. Me tocó un jefe muy bueno… Alberto, me acuerdo que llegué con una tristeza tan grande. Era otoño, hacía frío y las calles estaban mojadas, porque el restaurante está construido casi sobre el mar. Se levantaba el vaho de la calle, una película. Lo único que quería es que sea una buena persona el jefe de cocina y fue una persona increíble. Estuve seis meses en el País Vasco. Después tuve que regresar porque las mujeres de la casa me necesitaban. Y acá me di cuenta que me necesitaban mucho, mi familia y la sociedad. No había ni siquiera mandioca frita en los restaurantes. La Ruedita siempre tuvo, pero en un restaurante común no había, en una pizzería de barrio tampoco. Era más fácil encontrar papas fritas McCain que mandiocas fritas”.

“Entonces regreso para ver cómo estaban mi mamá y mi hermana, las encuentro tristes, como estaba yo. Abro el diario y leo que buscaban profesionales cocineros para las clases de cocina del Instituto Superior de Estudios Terciarios. Hice la entrevista y vieron mi curriculum y me quedé.

Tu tierra también te llama…

Mi tierra me llamó. Si bien pensaba quedarme dos o tres meses, un año, hasta que la familia esté bien y retornar a Buenos Aires, enseñaba a chicos que venían de El Soberbio, Colonia Alicia, chicos que venían de Campo Ramón y otras colonias. Muchas veces, por no decir la gran mayoría, ni siquiera habían sido comensales en grandes restaurantes y yo contaba de Europa, del arte decorativo, del Croque Madame, de la mesa de Mirtha Legrand. A ellos les brillaban los ojos. Ahí me dije: “Yo dije soy muy útil acá”.

La tierra te sirvió para abrir tu propio camino…

En ese ser útil acá encontré mi lugar. Tampoco había, más allá de Benjamín Heras, que era español y nunca quiso hacer otra cosa. Él fue muy noble con su origen. Cuando yo llegué él ya estaba enfermo. Entonces fue como un traspaso generacional y a la vez conceptual, de matriz. Yo tenía experiencia en San Sebastian, en cocina española y formación en París, en Europa. Podía ponerme a diseñar platos franceses, pero tengo un señalador que dice: “Ser original es retornar al origen”. Entonces decido dedicarme a la cocina que me enseñó mi abuela, mi madre. En ese momento era la cocina paraguaya y luego entendimos todos que el patrimonio cultural es de una región. Comencé con la cocina regional, en ese comenzar a instruir a los jóvenes que querían ser cocineros y necesitaban a un chef con experiencia, un coterráneo suyo. Ahí encontré mi lugar de singularidad.

 

Hoy hay en la televisión muchos programas de cocineros, ¿Creés que se valora la cocina o es solo un show?

La televisión es el gran reflejo de la sociedad. Desde lo antropológico la comida ha sido la que articuló la sociedad, a partir de que se cocinan los alimentos el  hombre dejó de ser recolector y se reúne en torno al fuego, espera la comida y comienza el lenguaje. A partir de la comida están los grandes festejos, con la comida está la identidad. Estos programas de televisión deben estar. ¿Qué es lo importante en ese programa? Lo importante es el genio y figura del cocinero, no tanto del alimento. Muchas veces el alimento es tratado de manera secundaria e incluso hoy en día yo miro algunos platos, que me parecen bellísimos y no estoy hablando de los programas de cocina, de revistas, en general. Digo platos y digo qué bellezas, me gustaría hacer una copia y con ellos unos cuadros y ponerlos en mi cocina. Después lo miro y veo que son manchas de una emulsión o un puré, con dos delgadísimas rayas de dos rabanitos, con manchas de un aceite con un punto de otro aceite adentro de otro color, con dos brotecitos de soja, una línea de una reducción y tres pétalos de flores, y, me pregunto si eso se come. Sí me parece que hay mucho de show en esos programas y me parece que hay un abuso de las condiciones del trabajador gastronómico. Los cocineros, los jefes de cocina, somos muy cabrones, yo tengo un genio horrible, eso tiene que ver con la gran presión que siento… pero maltratar a alguien en un estudio de televisión, sin que haya comensales esperando, sin que ese plato sea de un restaurante, sin que alguien vaya a pagarlo, es como la simulación de enojarte. Simular bajarle la autoestima a alguien no me gusta. Pero los programas deben estar, son necesarios y positivos.

 

¿Los misioneros saben comer bien?

Los misioneros saben lo que quieren comer, es muy difícil introducirles cambios. El misionero sabe cómo quiere la sopa paraguaya, cómo quiere la mandioca, como quiere el pollo, a las brasas con vegetales y panceta. El asado le gusta bastante hecho, no le gusta la carne cruda, quiere los guisados cuando hace frío. El misionero quiere la gallina con arroz, la harina de maíz con gallina, por eso el M´baiyphy o la polenta, el Borí- Borí con gallina. Que de ahí hagamos un análisis si está balanceada su dieta o si es sibarita, es otra cosa. Identitariamente la tiene clarísima Misiones.

 

¿Y se paga bien en la cocina?

¿En Misiones? Muy mal. Se paga muy mal y te lo dice un privilegiado que gana muy bien. No puedo no dejar de ver el padecimiento de mis compañeros gastronómicos, siento a veces una profunda tristeza. Yo abrí doce unidades de negocio en la región, con un promedio de 20, 25 puestos incluido mi local Cabureí que tenía 5 empleados. Hago un cálculo de haber generado más de 200 empleos, incluido Vualá que reabrirá sus puertas pronto. Esas personas ponen muchas ganas y mucho amor a su profesión, pero este es un país que no ayuda al trabajador gastronómico. El trabajador gastronómico sirve a la sociedad en sus momentos festivos, los siete días, descansa un día a la semana, con suerte descansa medio día más. Trabaja más de ocho horas, nueve, diez, por estatuto, no por ganas. Trabaja en todas las fiestas, el cumpleaños de quince de su hija, tantas cosas, y no llega, por lo general, a su propio coche con su trabajo. En Europa el trabajador europeo viene en su coche, puede planear sus vacaciones tranquilo y me duele ver lo de acá.

¿Has hecho un montón de cosas, recorrido el mundo qué te queda como desafío?

Ahora me queda dejar mi lugar a las nuevas generaciones, en lo que es mostrar la provincia, dejar mi lugar en exposiciones, ferias, en revistas. No es retirarme, sino ayudar a un cocinero que no tiene experiencia en ferias nacionales como tiene que moverse, por qué no acompañarlo la primera vez, o hasta cuando me necesiten. Y de a poco ir retirándome. Porque ¡qué feo es decir esto! Me siento feliz, me siento realizado, como representante y como cocinero con nombre propio. El objetivo ahora es ser un buen empresario.

¿Cómo es esa mutación del cocinero al empresario?

Con Cabureí fue mi primera experiencia, y todo el mundo me decía cómo vas a ir a abrir en 115 y Quaranta –a las afueras de Posadas- no va a ir ni el loro. Cuando lo vendí tenía tres compradores, la gente del centro siempre me pedía a ese lugar. Pienso que voy a ser un buen empresario, un empresario justo, quiero formarme más en administración, más en recursos humanos. Quiero empezar de abajo como hice siempre, porque empecé limpiando heladeras en el hotel Hilton.

Cocinaste en muchos lugares, pero ¿a qué cocinero querrías conocer y dónde comer como comensal?

Quiero ir a uno que es del cocinero Jordi Cruz en Barcelona, y de la Argentina, Tegui de German Martitegui, que es una persona muy amable conmigo.

 

¿Te sentís a la par de esos nombres?

Hace unos días me encontré hablando con Narda Lepez, con German Martintegui, se armó una ronda. Me decían estos grandes que no sabían que el maní es autóctono de Misiones. En realidad lo es de la región guaranítica, y les conté del mandubí. En Misiones a diferencia de otros lugares, toda la gastronomía está en la mesa cotidiana. Acá la sopa paraguaya la vende la chipera en la esquina, pero el aceite de maní el mandubí se elaboraba acá. Hoy en día ya no se elabora más y los cocineros si queremos incorporar eso tenemos que comprar de China. Ellos no sabían del mandubí.

Este año también estuve en la representación del Plan Cocinar, en Madrid, cuya cereza de la torta fue ese gran asado en la Plaza Mayor de Madrid, con Francis Mallman. Estuve entre esos 40 cocineros argentinos que tomaron la plaza Mayor de Madrid. Yo llegué y recordé que fue el primer punto que pise en Europa. Y me tocó pelar pollo, mirá lo que hice… Lo increíble del asado fue estar ahí, en lo gastronómico no hice mucho, pero estuve ahí, mirando los frescos y me recordé a mí cuando era joven y voy a decir una frase hecha pero pensé: “Has recorrido mucho muchacho”.

 

Iván asegura ser muy amiguero. Pero es, del grupo, el que no quiere cocinar. Admite que su fuerte no es el asado y que a la hora de cenar, bien puede comer un picadillo con galletitas y un vaso de gaseosa.  “Soy de comprar comida por kilo en el supermercado”, se ríe.

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Guillermo Vázquez: “Buscamos marcar una diferencia”

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Empezó casi como una banda de rock. En un garaje. Hoy es uno de los principales desarrolladores urbanos de Posadas. Se define como “no ortodoxo” y reafirma. “No buscamos ganar dinero, sino marcar una diferencia. Cuando buscás esa diferencia, estar un paso adelante, innovar, los resultados vienen solos. Nuestra mentalidad es esa, no ganar dinero, sino hacer algo distinto, que quede marcado. Esa es una premisa que hace que uno ame a su trabajo. Amo lo que hago. Es lo que elegí”. Guillermo Vázquez eligió ese camino hace seis años y hoy tiene una cartera de obras emblemáticas en la capital misionera, entre las que se destaca la torre Aymará, que, promete, será el primer edificio autosustentable de la región. La torre que emerge como un gigante a pocos minutos del centro, tendrá modernos e inusuales comodidades.

Del garaje a manejar un equipo de 70 personas. El crecimiento exponencial llegó gracias a una dedicación permanente y la búsqueda de nuevas oportunidades de inversión.  También al cuidado de su propio equipo de trabajo.

“En las cuatro obras que tenemos en marcha, tenemos a unas 70 personas en relación de dependencia, más prestadores de servicio. Gracias a dios no despedimos a nadie. Siempre priorizamos la fuente de trabajo, entendemos que cada persona es el sustento de su familia, que la crisis va a pasar, que la recesión va a pasar. Ahora se empezó a mover un poco más la cosa y gracias a eso también tenemos un equipo de trabajo, leal y fiel, porque sabían que estábamos haciendo un esfuerzo”, explica en una entrevista con Economis.

“En un momento nos plantearon qué iba a pasar con la nómina y les dijimos que íbamos a priorizar el empleo. Eso tiene sus frutos”, agrega.

¿En qué proyectos trabajan actualmente?

En la torre Aymará que está en pleno desarrollo, estamos en la preventa de Terrazas de Rivadavia, en pleno centro, en obras en Sol del Este I, sobre avenida Centenario, poniendo la tercera loza, hicimos una modificación de planos porque se reformuló el proyecto y se van a hacer departamentos. Estamos trabajando con mi socio en Complejo Ipanema, que es una obra más chica. Y estamos en el lanzamiento de otro edificio en la Costanera, entre la bahía El Brete y el centro, que se va a llamar Costa Río, de seis pisos, muy bonito. Estamos con obras de menor tiempo de ejecución, de no más de diez pisos o de 39 departamentos. Entre seis, ocho o diez pisos, que son atractivos para el inversor por el tiempo de rotación del capital. Hoy los márgenes de rentabilidad son muy buenos. Entre la inversión al pozo, se puede ganar cien por ciento, al final de obra. Si empieza después, el margen de rentabilidad es del 33 por ciento.

¿Recomendás la inversión en ladrillos?

Si, porque es segura. Es una inversión con un margen de ganancia alto en moneda dura. Aunque todas nuestras obras están cotizadas en pesos, se venden y financian en pesos, pero no dejan de valuarse en dólares. Es una forma de resguardar el capital. Antes con la burbuja inmobiliaria que había, era solo un reguardo, hoy es un negocio financiero. Si uno entra al pozo, tenés ganancias que no te da ningún bono. Y no hay imprevistos.

 

¿Cómo está el mercado?

No solo hay gente que quiere y puede comprar, sino que está resurgiendo el apalancamiento financiero, muy tímidamente. Hay que ver que tanto se puede llevar a la práctica. Porque muchas veces en el marketing es muy lindo, pero hay que ver que tan flexibles son. Creemos que sí, porque están incorporando hasta los fideicomisos. Hay una luz importante en la financiación. En la Argentina cuando dejó de tener crédito, surgen los fideicomisos, para la adquisición de la vivienda, con una entrega del 30 por ciento y el saldo en 36 meses, era lo mismo que el banco te prestaba, a diferencia que el banco te financiaba a diez años y nosotros no podemos pasarnos del plazo de obra.

¿El capital de inversión es tuyo?
Es mixto, tenemos inversores que aportan capital. Es un negocio de mucha confianza.

¿La torre Aymará ya está toda vendido?
No. No hay que vender todo. Eduardo Constantini, uno de los desarrolladores más importantes de la Argentina, siempre decía, que el peor error que cometió fue vender el edificio X en 45 días, porque tuvo que salir a comprar materiales, a congelar precios, a garantizar la mano de obra. Entonces no es prudente acelerar las ventas. Hay tres etapas fuertes. Una es la salida de pozo, que es más barato, porque es el riesgo que asumís, porque comprás un intangible, pero la ganancia es de más del cien por ciento en pesos. La segunda etapa es la finalización de estructuras, cuando se dispara el precio del metro cuadrado. La última, con los detalles, ya se vende a precio de mercado.

Fuiste uno de los primeros en ofrecer un edificio con tantas comodidades como las que tendrá Aymará…

Cuando trabajamos el desarrollo de la torre, lo primero que se nos vino a la mente fue la deserción en el pago de expensas. La gente no quiere pagar las expensas. No hay costumbre, pero es para mantener el edificio, como en una casa. Ese fue un gran problema, hacer un edificio de gran categoría, con servicios muy amplios, sin generar un costo excesivo. Pensamos en un sistema de administración rental pool -un acuerdo entre propietarios de que comparten las ganancias de la explotación, en este caso de las amenitties-. Entonces, el propietario va a tener restaurante, sauna, masaje, peluquería, un drugstore. Todo será pago, menos la piscina y el SUM. Todo ese consumo, porque la persona si tiene un producto de igual calidad y buen precio, se termina quedando en su casa, porque está a un ascensor del delivery. El consumo vuelve al edificio, porque va directamente a pagar las expensas. Cuando exista una ocupación plena, la gente no pagará expensas y el edificio se mantendrá. Es el primer edificio del nordeste autosustentable.

¿Desarrollás solo en Posadas o también en el interior?

Analizamos mucho el interior y recibimos muchas propuestas, pero se tiene que dar un acompañamiento de obras públicas, sin cloacas no podemos hacer edificios de más de seis pisos. Hay lugares muy bonitos, como Oberá, con un gran crecimiento urbano, pero que tienen ese condicionante. Son obras que no se pueden hacer. La incidencia suelo tiene que estar en relación con la obra. Está íntimamente relacionado. Si el terreno es muy caro y no se puede hacer muchos metros cuadrados, no vale la pena el negocio.

¿Qué análisis hacés del momento económico?

A nivel nacional el gradualismo no sirvió. Existe un gran descreimiento, todos salen al ruedo. A veces eso hace que tambalee la gobernabilidad. Un Presidente tiene que tener un equipo de trabajo que acompañe, pero también mantener sus decisiones. Tiene la virtud de saber reconocer cuando se equivoca, sus errores. Pero hay que medir la cantidad de errores. El país no es una fórmula de ensayo en la que podemos probar que anda y que no. No tenemos tanto tiempo. Los argentinos tenemos en cada gobierno un margen de seis meses, si no funciona, se le dan seis meses más. A veces un año es suficiente y a veces no. Uno tiene que saber cómo manejarse en esos doce meses de gestión. Considero que falta tiempo todavía, pero el argentino es muchas veces verdugo de sí mismo. Tenemos una mentalidad diferente al anglosajón o el brasileño. Ellos saben que las crisis no son eternas, que son procesos de terapia intensiva de los que uno tiene que salir. Ningún país ha quebrado. No vamos todo el tiempo hacia una situación apocalíptica. Los crecimientos vienen después de las crisis. Hay que unirse, no debe haber desunión. Es como una familia. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a esa mentalidad de constante cataclismo. Todo el tiempo pensamos en que nos vamos a caer. El hombre grande se para arriba del problema y piensa en la solución, no vive sumergido en el problema. Más allá de convicciones políticas o sistemas económicos, tenemos que dar una chance a cada uno y más si ha sido elegido democráticamente, a que demuestre. El pueblo tiene derecho y debe manifestarse, no debe permitirse el silencio, pero también tiene que tener mentalidad positiva. Es la única forma de crecer. Podemos ser potencia, pero no lo vemos porque perdimos el sentido de nacionalidad, de república. No tenemos identidad formada.

¿Y a Misiones?

Misiones está pasando por una situación que estaba prevista si se daba un resultado en las elecciones. Pero la están manejando bastante bien. Hay comunicación, hay una intención de crecimiento, trabajan bien en la recesión. Hay falta de fondos, para la obra pública, hay un cercenamiento de fondos. Pero hay gente capacitada para la gestión, aunque hay muchas cosas por mejorar. Los equipos deben estar acorde a la situación. La veo bastante bien a Misiones, está aguantando mucho, pese a que estamos siendo castigados. Esto es una etapa. Necesaria. Le iba a pasar a cualquiera.

¿Por qué solo obras privadas y no obra pública?

No me paso a la obra pública porque es otra línea. O haces pública o privada. En la obra privada te debés a los inversores, a los clientes. En la pública, a un sistema. En la privada podés crear, innovar. Dejar libre la imaginación. Si algún día me paso, dejaré la obra privada. Trato de que la especialización sea eso. Para ser bueno, hay que especializarse y profundizar el conocimiento en ese rubro. No patear el centro y cabecear.

¿Cómo es tu relación con los empleados?

Apliqué un sistema de administración de estandarización de procesos. A lo Henry Ford. Administración, ejecución y control. No tengo mucho contacto con el personal, pero los conozco a todos. Tengo una línea de mando en la que cada uno cumple su función. Es una administración vertical. Tengo muy buena relación, pero no paso por encima de la autoridad de quienes tienen a su cargo a la gente.

¿Y cómo es la mano de obra misionera?

Es muy buena. Tenemos mucha gente de Paraguay que se viene a nacionalizar. Pero la mano de obra misionera es muy buena. El problema que tenemos es que no hay acceso a una alta tecnología por el freno a las importaciones. No está muy especializada por falta de materiales de alta tecnología. Es la única diferencia que tenemos por ejemplo con Capital Federal. Por eso digo que la importación no es mala, aunque hay que tener políticas para proteger la industria. Pero hay que saber competir. El empresario a nivel mundial sabe que su margen de rentabilidad está entre el 20 y 30 por ciento. El problema es cuando se quiere ganar más, el cien o 150 por ciento, se empieza a complicar la cosa y decimos que no podemos competir. Se puede competir. Pero hay que acomodarse a la competencia. Pensar en macro, no en micro.

¿Y tu empresa puede competir, por ejemplo con Buenos Aires?

Mi empresa puede competir y de hecho trabaja en conjunto con desarrolladores de Capital Federal.

 

Guillermo Vázquez tiene 38 años y dos hijos que “le sacan canas”. Desde hace seis años se dedica al desarrollo inmobiliario y lleva anotados seis edificios, desde el inicial Fidelia. También tiene otras pasiones. Integró la selección argentina y fue campeón argentino e iberoamericano de Jujitsu y ahora comenzó a practicar un deporte antes prohibido por su entrenador de artes marciales: el rugby en el club Lomas.

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