Con el objetivo de interiorizar a jóvenes empresarios sobre las bases y condiciones para acceder a los créditos del Fondo de Crédito de Misiones (FCM) se realizó en la sede de la Confederación Económica de Misiones (CEM).
La charla estuvo a cargo de Horacio Simes, gerente del FCM, quien destacó los alcances de esta herramienta que dispuso el estado provincial para brindar financiamiento a emprendedores y pymes que además brindará acompañamiento y capacitaciones.
El objetivo de la convocatoria por parte de la Comisión de Jóvenes de la Confederación Económica de Misiones (JECEM) fue dar a conocer nuevas alternativas de acceso al crédito, una de las mayores dificultades que se presentan en la proyección de un emprendimiento.
Financiación
Los montos a solicitar varían entre 30 mil y un millón de pesos. Se podrán presentar proyectos industriales, productivos, de provisión de servicios y de comercio de bienes.
“Se otorgarán a tasas que van del 10 al 15 por ciento, que son similares a las de las líneas de CFI y están muy por debajo de las que maneja el mercado” detalló Simes.
Se podrá solicitar financiamiento para proyectos productivos, industriales, para actividades agropecuarias, provisión de servicios y comercio de bienes.
Requisitos
El primer paso para solicitar el crédito es la elaboración de un proyecto, que incluye un estudio de factibilidad y un plan de negocios, dicho plan deberá ser sometido a una instancia de calificación y en caso de que demuestre capacidad de generar beneficios y puestos de trabajo, será aprobado.
Actuaron como anfitriones, el vicepresidente de la CEM, Alejandro Haene y Bruno Sanguinetti titular de la Comisión de Jóvenes de la Confederación Económica de Misiones (JECEM)
En medio de la expectativa que genera la anunciada llegada de las aerolíneas low-cost al mercado de cabotaje en la Argentina, Michael Cawley, miembro de Fly Bondi, concedió la primera entrevista a un medio argentino donde ofreció precisiones sobre la operatoria que planean en nuestro país.
En una entrevista con el diario La Nación, Michael Cawley, ex Gerente de Operaciones de Ryanair y actual miembro del directorio de Flybondi, se refirió al desembarco de este emprendimiento en la Argentina y afirmó que en octubre comenzarán a operar aquí.
“Con la llegada de Flybondi, el resto de las aerolíneas bajará sus tarifas”, aseguró Cawley. En rigor, de las cinco aerolíneas que empezarán a operar en el país (las otras cuatro son Avian, Alas del Sur, American Jet y Andes, que ya operaba) la única veradera low-cost es Fly Bondi.
La inversión de Flybondi en el país será de entre 50 y 75 millones de dólares, que desembolsará durante tres años, dijo el ejecutivo. A continuación se reproduce parte de ese diálogo con LN.
-¿Cómo ve el negocio de las low cost en la Argentina?
-Hay varias variables para medir cómo está este negocio. La primera es la tarifa que están cobrando hoy las aerolíneas. Mi pensamiento es que las tarifas que se cobran hoy en la Argentina son bastante altas respecto de las del resto del mundo. En segundo lugar, la cantidad de vuelos que una persona hace acá, la propensión a volar, es muy baja. Esos dos indicadores son los que nos muestran que hay un potencial muy grande para nuestro negocio en la Argentina.
-¿Cómo va a hacer Flybondi para competir en este mercado?
-¿Por qué cree que recién ahora se abre el mercado para las low cost aquí?
-Creo que existe hoy un mercado mucho más abierto y un apoyo mucho más grande. Además, la gente tiene ganas de volar. En Brasil pasó hace 10 años y ahora está pasando también en Perú y en Colombia.
-¿Quiénes son los inversores que están detrás de Flybondi?
-Yo soy uno de los inversores. También está Mike Powell, CFO de Wizz Air, la aerolínea low cost número cuatro de Europa, y Julian Cook, presidente de Flybondi. Además hay un número de inversores privados que provienen de adentro y de afuera del sector de la aviación.
-¿Cuándo van a empezar a operar en el país?
-Esperamos empezar a hacerlo en octubre de este año.
-Van a volar desde El Palomar, pero eso no va a estar disponible hasta mediados de 2018. ¿Cómo harán para operar antes?
-Precisamente, como no va a estar listo, vamos a empezar desde aeropuertos fuera de Buenos Aires hacia Buenos Aires. Todavía no decidimos cuáles serán esos aeropuertos, pero le puedo decir que esa va a ser la dinámica de nuestra operatoria.
-¿Cómo van a lidiar con los sindicatos aeronáuticos, que ya dijeron que las low cost vienen a precarizar el trabajo?
-Mi experiencia en Europa es que las low cost aumentan los salarios de los trabajadores. En Ryanair reclutamos 3500 pilotos y no es posible que vengan a trabajar a la empresa si no les pagamos más que el resto. Estoy seguro de que en la Argentina vamos a crear muchas fuentes de trabajo, en el principio cientos y después miles. No va a haber problema con los sindicatos.
-¿Negocian con el Gobierno la quita de la tarifa mínima?
-No vamos a pedirle al Gobierno que la saque, vamos a tener tarifas bajas y vamos a trabajar con ese mínimo, manteniendo las tarifas más bajas que podamos manejar.
-¿Puede desarrollarse el negocio de las low cost con una inflación alta como hay aquí?
-No es la primera vez que nos encontramos con alta inflación en un mercado, hay muchos países de Europa que la tienen y allí la hemos sorteado. Creo que la inflación en la Argentina está todavía alta, pero está bajando. Mi experiencia me dice que las low cost pueden funcionar igual con alta inflación.
-¿Cree que la llegada de las low cost hará que las aerolíneas principales bajen sus tarifas?
-Sí, eso es en general lo que pasa. Una vez que llega una low cost con tarifas tan bajas como va a ser el caso de Flybondi acá, el resto de las aerolíneas baja sus tarifas. Con la llegada de Flybondi, el resto de las aerolíneas bajará sus tarifas.
“Mañana martes 11 abonaremos el primer retorno de tabaco burley a 2383 colonos, que entregaron su producto hasta el 23 de marzo”, anunció esta mañana el gobernador Hugo Passalacqua, a través de su cuenta de Twitter.
El mandatario precisó además que “se pagarán $37.187.191, por un total de 5.136.278 kilos. Valor promedio de 7,24$”.
Gran parte de la masiva exteriorización de activos ocultos se volcó a títulos públicos aprovechando que están exentos de impuestos. Esto promueve mayor endeudamiento y retrasa la recuperación vía atraso cambiario por la entrada de dólares “blanqueados”. Para capitalizar el éxito del blanqueo sería recomendable comenzar a eliminar las exenciones impositivas a los títulos públicos, reducir impuestos sobre la producción y aumentar energías en reducir el gasto público. En las reuniones del Foro Económico Mundial que se llevó a cabo en Buenos Aires prevaleció el optimismo respecto a las posibilidades de recuperación de la Argentina. Pero también se señaló entre las razones que estarían retrasando las inversiones, además de la incertidumbre política, la alta inflación, las elevadas tasas de interés y cierto atraso cambiario. Más allá de los matices, estos tres factores tienen un común denominador que es el desequilibrio de las cuentas públicas.
Según datos del Ministerio de Hacienda para el año 2016, los ingresos totales del sector público nacional alcanzaron al 20% del PBI, mientras que los gastos totales ascendieron al 26% del PBI. Esto implica un desequilibrio fiscal del 6% del PBI. Dentro de los ingresos, se computan recursos por 1,2% del PBI que corresponden al blanqueo. Sin este recurso extraordinario, el desequilibrio habría sido de 7,2% del PBI.
La información oficial también permite identificar los principales componente del gasto público. En este sentido, los datos del Ministerio de Hacienda señalan que:
Las prestaciones sociales equivalen al 12,1% del PBI de los cuales 8,4puntos porcentuales corresponden a jubilaciones y pensiones.
Los gastos de funcionamiento representan el 4,3% del PBI.
Los subsidios económicos a la energía, el transporte y otras empresas absorben otros 3,6% del PBI.
Estos datos señalan que entre los tres principales componentes del gasto público se explica el 75% de las erogaciones totales. El resto son otras transferencias (como a las universidades y a provincias), inversión pública y pago de intereses de deuda. Si bien la revisión de la gestión del Estado debería ser integral, la concentración del gasto en estas tres finalidades señala la importancia estratégica de abordar la reforma previsional, revisar la burocracia estatal y reducir los subsidios económicos. El éxito del blanqueo es una muy buena noticia. Pero en las actuales condiciones aumenta la tentación de seguir dilatando la reducción del gasto público. Un factor clave que potencia los riesgos de postergar el ajuste fiscal es que los bonos del Estado están exentos del pago de impuestos. Este trato privilegiado facilita la emisión de deuda pública induciendo una masiva entrada de dólares “blanqueados” que generan mayor atraso cambiario desalentando o postergando la recuperación de la actividad económica. Haber logrado una masiva adhesión al blanqueo aumenta la urgencia de extremar esfuerzos para reducir el déficit fiscal. Uno de los ejes es seguir avanzando con la reducción de los subsidios económicos. Pero no menos importante es dejar de ejecutar programas naciones que se superponen con funciones de las provincias y desmantelar las estructuras burocráticas que los administran. De todas formas, el tema más importante es el menos debatido: la reforma previsional. El impacto fiscal más importante de la reparación histórica no es el reconocimiento de deudas acumuladas sino el aumento de las erogaciones a futuro al comenzar a pagar correctamente los haberes. Existe una visible contradicción entre el hecho de que el blanqueo generó un stock de recursos, mientras que la reparación histórica generó un aumento del flujo en el pago de jubilaciones y pensiones. Si a esto se agrega el impacto del envejecimiento poblacional, el sistema previsional es el principal factor de desestabilización de las finanzas públicas. Para capitalizar el éxito del blanqueo sería recomendable comenzar a eliminar las exenciones de impuestos que gozan los títulos públicos. De esta forma, se desalentará el uso del blanqueo para seguir aumentando el endeudamiento público dilatando las reformas para una mejor organización del Estado. Pero, fundamentalmente, servirá para crear espacios fiscales que permitan reducir otros impuestos nacionales y provinciales que gravan la actividad productiva y promover así la llegada de las tan ansiadas inversiones.
Salto en la desocupación. La publicación de la tasa de desocupación correspondiente al cuarto trimestre de 2016 fue anunciada por el oficialismo como un dato positivo, que mostraba la reducción del indicador. Sin embargo, si efectuamos la comparación con el mismo trimestre, un año antes, el salto implica un incremento de 2,2 puntos porcentuales en un año (de 5,4% a 7,6%). Es decir, un aumento de 270.000 personas sin trabajo en relación a la PEA de la EPH y unos 430.000 casos considerando el conjunto de la población.
Proyección poblacional. La modificación de la proyección poblacional realizada desde la primera medición del INDEC bajo la administración de Todesca implica concretamente que se quitan niños y se agregan adultos, lo que genera que crezca la Población Económicamente Activa. Si la fórmula de la tasa de desocupación consiste en la división entre el total de desocupados y la Población Económicamente Activa, al agrandarse el denominador, la tasa de desocupación resulta en un número más bajo. A modo ilustrativo, si la encuesta releva 10 desocupados sobre un total de 100 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es del 10%; pero si releva esos mismos 10 desocupados sobre un total de 125 que conforman la PEA, la tasa de desocupación es de 8%. Este efecto resulta de proyectar los resultados de la encuesta realizada a un universo que aumentó por la incorporación de adultos.
Efecto desaliento. El efecto desaliento en este periodo podría encontrar razones en el recurrente resultado negativo de sucesivas entrevistas – o inexistencia de oportunidades laborales-, lo que termina por generar escepticismo en la búsqueda de empleo. Esto, en definitiva, no sólo expresa la ausencia de generación de empleo en un periodo donde los dirigentes de Cambiemos insisten en que se modificó la dinámica del empleo, sino que además resulta tan dificultoso o desalentador el contexto económico que disuade a los desocupados de las búsquedas laborales. Sin embargo, este efecto resulta llamativo ya que en momentos de recesión económica, donde los hogares tienen menos ingresos, suele ocurrir que más miembros del hogar intentan buscar trabajo – incrementando consiguientemente la PEA, como detalla el “efecto trabajador adicional” (ver Lundberg, 1985)-.
Estimaciones. Al estimar la tasa de desocupación sin la modificación de la proyección poblacional, el valor asciende a 7,78% para el cuarto trimestre de 2016, mientras que si adicionalmente se omite el efecto desaliento, la tasa podría alcanzar 8,78%, es decir, entre 2,38 y 3,38% por encima de lo estimado para el cuarto trimestre de 2016. Si se considera que la variación entre el cuarto trimestre de 2015 y 2016 alcanzaba la cantidad de 270.000 casos de desocupados nuevos -tomando la proyección de la muestra alcanzada por la EPH- y 430.000 sobre la población total, la diferencia de estimación podría ser cercana a 15.000 y 40.000 casos adicionales al contabilizar el impacto de la modificación de la proyección poblacional. Si además se omite el efecto desaliento –es decir, se computan a esos trabajadores desalentados como desocupados y no como inactivos- se agregan entre 140.000 (para la proyección muestral alcanzada por la EPH) y 240.000 (considerando población total) casos adicionales respectivamente.
En síntesis, tanto la modificación de la proyección poblacional como el efecto desaliento, efecto improbable en el corto plazo, constituyen variables que impactan en un menor guarismo de desocupación, que se reduce en dos trimestres sucesivos sin que ello signifique generación de puestos de trabajo.