Biofábrica Misiones formó parte de las tres jornadas de la expoferia en la Fiesta Nacional de la Yerba Mate, en Apóstoles, donde presentó su línea completa de productos, integrada por una amplia variedad de plantas, bioinsumos y las biorquídeas.
En el espacio de exposición, la empresa mostró especies forestales, forestales nativas, medicinales y aromáticas, ornamentales, agroindustriales y frutales.
Durante las jornadas, se registró un marcado interés del público por las especies frutales y aromáticas, así como por las plantas nativas de la región, que despiertan creciente atención por su valor ambiental y productivo.
El stand tuvo la visita del gobernador Hugo Passalcqua quien destacó el trabajo del equipo y el desarrollo de los productos biotecnológicos.
La participación de Biofábrica en este evento tuvo como objetivo fortalecer el reconocimiento institucional tanto entre productores como entre el público general, resaltando que todos los productos exhibidos son desarrollados y producidos íntegramente por la empresa, a través de procesos biotecnológicos innovadores que impulsan el crecimiento del sector productivo misionero.
Biofábrica Misiones S.A. superó exitosamente un nuevo proceso de auditoría externa a cargo del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM) con el fin de consolidar la certificación internacional ISO 9001-2015 de Gestión de la Calidad.
El objetivo principal de esta evaluación fue verificar la implementación eficaz del sistema de gestión y el cumplimiento de los requisitos de la norma, permitiendo así la continuidad de la certificación por un año más.
El proceso de auditoría, estuvo a cargo de los ingenieros Marcos Mattivi y Gastón Medina, quienes analizaron la conformidad de la empresa con la normativa internacional.
Resultados y Destacados de la Auditoría
Los auditores destacaron la predisposición y la claridad con la que las distintas profesionales presentaron las áreas clave de investigación, desarrollo y producción. Además, resaltaron la pasión que manifiestan al detallar sus tareas dentro de la empresa.
Se reconoció que las distintas áreas analizaron y adoptaron las oportunidades de mejora identificadas en auditorías anteriores. Asimismo, se puso en valor la aplicación desarrollada para la gestión de la norma y la mejora de procesos internos.
En equipo, para la mejora contínua
Griselda Ozuna, responsable del Sistema de Gestión de la Calidad de Biofábrica, expresó: “Es muy satisfactorio este resultado de re-certificar el Sistema de Gestión de la Calidad ISO 9001. Es un verdadero placer trabajar con áreas que colaboran, se comprometen y ponen siempre la mejor energía para seguir mejorando cada uno de sus procesos. Quiero agradecer a todo el equipo de Biofábrica, y especialmente a la gerencia, por el apoyo y la motivación constante”.
Además señaló: “Estamos preparados para recibir las observaciones y oportunidades de mejora como nuevos desafíos, que nos impulsan a seguir transitando este camino de mejora continua”.
Por su parte, Leonardo Morzán, presidente de Biofábrica, señaló la importancia del trabajo continuo: “Un gran equipo de profesionales lleva adelante su tarea con rigurosidad; se trabaja todo el año para lograr esta certificación. La empresa mantiene este certificado tras 15 años de implementación del sistema”.
La Gerenta General, Ing. Luciana Imbrogno, subrayó el valor de la norma: “Transitar cada auditoría es el orgullo de todas. La implementación de la norma ISO 9001:2015 trajo mejoras significativas que siguen transformando nuestro funcionamiento diario, como la mayor resiliencia frente a los cambios y desafíos del entorno, la optimización del rendimiento y la eficiencia, y la implementación de indicadores de gestión que nos permiten medir, analizar, monitorear y mejorar continuamente”.
Doble Certificación
Cabe destacar que Biofábrica cuenta con un sistema integrado de gestión donde conviven y se potencian dos reconocidos estándares internacionales: la ISO 9001:2015 y la Norma Internacional GACP (Buenas Prácticas Agrícolas y de Recolección de Especies Medicinales).
Esta doble certificación es crucial, ya que la GACP es un requisito excluyente para la exportación de cannabis medicinal a Europa, garantizando su inocuidad. Ambas certificaciones no solo agregan valor, sino que también facilitan la inserción en mercados altamente exigentes.
En Constante Crecimiento
Desde su certificación inicial en el año 2011, Biofábrica amplió su alcance en tres oportunidades. Actualmente, abarca el diseño, desarrollo, producción, transferencia tecnológica y comercialización de productos y servicios biotecnológicos agrícolas, incluyendo la producción de cannabis medicinal.
Durante el plan de auditoría se repasaron los objetivos institucionales con la alta dirección y se incluyeron procesos clave como vivero, administración y compras, producción de plantas in vitro, diseño y desarrollo, producción y comercialización de bioinsumos y la gestión de calidad.
Biofábrica Misiones S.A. es una organización que ofrece productos y servicios de base biotecnológica a productores y productoras. Su política de calidad establece su compromiso para liderar el mercado regional y nacional, implementar buenas prácticas de procesos, mejorar continuamente el sistema de gestión de calidad, evaluar su desempeño y medir su eficacia, y asegurar los compromisos comerciales mientras se cuida el ambiente, la salud laboral y la seguridad de su personal y la comunidad
En el corazón agrícola del estado de Paraná, a pocos kilómetros de la frontera con Misiones, la científica Mariangela Hungria lleva más de cuatro décadas desafiando los paradigmas de la agricultura moderna. Ingeniera agrónoma e investigadora de Embrapa Soja, logró algo que parecía imposible: reducir drásticamente el uso de fertilizantes químicos sin afectar la productividad, una búsqueda idéntica ala que inició Misiones con el objetivo de eliminar el uso de agrotóxicos en las chacras.
El trabajo de Hungría, con bacterias fijadoras de nitrógeno cambió la forma de producir soja en Brasil y se convirtió en un modelo para toda Sudamérica. Este año, esa trayectoria fue reconocida con el World Food Prize, el máximo galardón mundial en materia de seguridad alimentaria, otorgado en Estados Unidos.
La vocación de Hungria nació temprano. A los ocho años, su abuela le regaló el libro Cazadores de microbios. “Desde entonces supe que quería ser microbióloga”, recuerda. Más tarde se inspiró en la biografía de Marie Curie, la doble Nobel que rompió moldes en un mundo dominado por hombres.
Pero el camino no fue fácil. Escuchó muchos “no”: por ser mujer, por cuestionar los métodos tradicionales, por apostar a los biológicos cuando el mundo confiaba ciegamente en los químicos. “También me decían que no podría hacer carrera siendo madre y con una hija con discapacidad. Pero eso nunca me detuvo”, contó alguna vez.
Desde su base en Londrina, norte del estado de Paraná, a unos 800 kilómetros de Misiones -una región que comparte ecosistema con el Alto Paraná misionero-, Hungria desarrolló una política agraria de base científica que apunta a reemplazar fertilizantes nitrogenados por bioinsumos de origen natural.
Su apuesta fue pragmática: demostrar en el campo que los resultados podían ser iguales o mejores que los logrados con fertilizantes industriales. Lo consiguió. La reinoculación anual y la coinoculación con bacterias específicas se extendieron a más del 85% de la superficie sojera de Brasil, unas 40 millones de hectáreas, y hoy forman parte del manejo habitual de los productores del sur brasileño.
El impacto económico y ambiental es enorme: ahorros anuales de hasta 25.000 millones de dólares y una reducción de 230 millones de toneladas de CO₂ equivalente. Un cambio estructural en la matriz agrícola que el propio gobierno de Paraná adoptó como línea estratégica para una agricultura de bajo carbono.
Hungria se unió a Embrapa Soja en 1991 y, desde entonces, convirtió la interacción entre ciencia y campo en su sello distintivo. “Solo recomendaba un inoculante cuando igualaba o superaba los rendimientos de las alternativas químicas”, cuenta. Esa exigencia le permitió ganarse la confianza de los productores medianos y grandes, y consolidar un puente entre laboratorio y chacra.
Su trabajo es una demostración de que la sustentabilidad no está reñida con la productividad. Y su modelo, basado en datos y resultados concretos, se estudia hoy en toda la región del Mercosur, donde Argentina, Paraguay y Uruguay comienzan a replicar experiencias similares.
Mentoras, legado y nuevas generaciones
Hungria reconoce como su gran mentora a la también pionera Joana Doberainer, quien descubrió especies de bacterias esenciales para la fijación del nitrógeno. De ella heredó la convicción de que la ciencia debe servir al desarrollo rural, no solo al laboratorio.
Datos clave del reconocimiento
Indicador
Dato
Premio
World Food Prize 2025
País del reconocimiento
Estados Unidos (Des Moines, Iowa)
Dotación económica
500.000 dólares
Adopción tecnológica
40 millones de hectáreas en Brasil
Ahorro anual estimado
25.000 millones de dólares
Emisiones evitadas
230 millones de toneladas de CO₂ equivalente
Hoy, con más de 500 publicaciones científicas y decenas de discípulos formados, Hungria impulsa la creación del Instituto H3, una fundación que llevará su apellido y el de sus dos hijas, con el objetivo de apoyar a mujeres investigadoras, comunicadoras y madres de niños con discapacidad. “Me dijeron muchas veces que no llegaría lejos. Hoy sé que la mejor respuesta fue seguir creyendo en la ciencia y en el poder transformador de la biología”, afirma.
El caso de Mariangela Hungria demuestra que las fronteras no detienen la innovación. Su trabajo en el sur de Brasil, tan próximo a Misiones, marca el rumbo de una nueva generación de políticas agrarias que priorizan los bioinsumos, la eficiencia y la reducción de emisiones.
En un contexto de crisis climática y alza global de los fertilizantes, su legado se proyecta como una hoja de ruta para la región. La “revolución microbiana” que comenzó en Paraná ya inspira a técnicos, investigadores y productores argentinos que buscan un equilibrio entre rentabilidad y sustentabilidad.
En casi dos décadas de trayectoria, Biofábrica Misiones se consolidó como un centro de agrobiotecnología de referencia en el país y la región. Bajo la dirección de la ingeniera agrónoma y magíster Luciana Imbrogno, la institución se transformó en un verdadero puente entre la ciencia y la producción, donde el conocimiento aplicado se traduce en soluciones concretas para el sector agroindustrial.
Desde sus laboratorios, ubicados en Posadas, se desarrollan plantas, bioinsumos agrícolas y tecnologías de cultivo in vitro que convierten la biodiversidad misionera en bienes y servicios de alto valor agregado. “Biofábrica representa una innovación tecnológica significativa que ha transformado los métodos tradicionales de producción vegetal”, señalan desde la entidad, que combina investigación, desarrollo y transferencia tecnológica con una fuerte impronta social.
De Cuba a Misiones
La historia de Biofábrica comenzó con la transferencia de tecnología desde Cuba, pionera en el desarrollo de biofábricas en América Latina, a través del Instituto de Biotecnología de las Plantas. Esa colaboración permitió diseñar e instalar una de las biofábricas más modernas de la región, equipada con tecnología de última generación y concebida bajo criterios de eficiencia energética, iluminación natural y esterilización avanzada. Este modelo técnico-constructivo posibilitó un salto cualitativo: la provincia dejó de tener un laboratorio de micropropagación para contar con una planta capaz de producir material vegetal en escala y con estándares internacionales.
Biofábrica desarrolló un modelo productivo basado en competitividad tecnológica. Su estrategia combina la clonación in vitro con biorreactores de inmersión temporal y protocolos propios que aseguran uniformidad, sanidad, trazabilidad y escalabilidad. Estas capacidades le permitieron convertirse en un socio tecnológico clave para distintas cadenas agroindustriales.
La empresa pública-privada logró además la certificación ISO 9001 desde 2010, lo que garantiza procesos estandarizados y mejora continua en todas sus etapas: desde el diseño y desarrollo hasta la comercialización y transferencia de productos biotecnológicos.
Consciente de que la innovación requiere capital humano calificado, Biofábrica impulsa la formación técnica especializada mediante diplomaturas superiores en Biotecnología Vegetal y Bioinsumos Agrícolas. Estas instancias, desarrolladas en el Aula Taller Móvil, ya suman cinco cohortes y se complementan con entrenamientos a demanda para equipos de distintos puntos del país.
Además, la empresa diseñó y comercializa biofábricas móviles: unidades transportables que permiten replicar procesos de producción e investigación en otras provincias, junto con la capacitación de los equipos locales.
Entre sus principales hitos, Biofábrica produjo a escala plantas in vitro de banano, eucalipto, kiri, caña de azúcar y mandioca, todas con alta calidad genética y sanitaria. Estas iniciativas contribuyeron a la precocidad, mayor rendimiento y sanidad de las cuencas productivas locales. En ornamentales, el centro se destaca por el rescate de orquídeas nativas y la producción de spathiphyllum, dracenas, alocasias, crisantemos y gipsófilas, estas últimas destinadas a la Cooperativa Misioflor.
En el campo de los bioinsumos agrícolas, la institución logró un avance pionero: el primer biofertilizante y biofungicida misionero, elaborado a partir de cepas nativas de Trichoderma. Registrado ante Senasa y autorizado para producciones orgánicas, se distribuye mediante capacitaciones a productores locales. Actualmente, se encuentra en fase de evaluación un biosinsecticida a base de Beauveria, que pronto estará disponible para el sector.
Cannabis medicinal
Desde 2022, Biofábrica lidera el desarrollo tecnológico en cannabis medicinal, integrando sistemas in vitro, indoor y de invernadero para garantizar el abastecimiento continuo de flores ricas en CBD. Este proceso —alineado con la norma internacional GACP— permite a la provincia producir aceite medicinal local, seguro y gratuito para pacientes del sistema público de salud, reduciendo la dependencia de importaciones. Por esta innovación, la institución obtuvo el Primer Premio del Concurso Acciones Positivas de la Cámara de Comercio Suizo-Argentina en la categoría Pymes, en el eje de innovación tecnológica.
A lo largo de 19 años, Biofábrica Misiones se transformó en una herramienta estratégica para el desarrollo agroforestal, integrando ciencia, producción y territorio. Su aporte no se limita a la transferencia tecnológica: implica también una visión de sostenibilidad, inclusión y diversificación productiva que consolida a Misiones como un polo de innovación biotecnológica en América Latina.
Un hallazgo histórico en la Patagonia: un científico del CONICET encontró un huevo de dinosaurio de 70 millones de años
El paleontólogo Nicolás Chimento lideró el descubrimiento en Río Negro junto a un equipo interdisciplinario del CONICET. El hallazgo, excepcional por su estado de conservación, podría revelar información inédita sobre el desarrollo embrionario de los dinosaurios del Cretácico tardío.
Un huevo que sobrevivió al tiempo
En medio del árido paisaje del sur rionegrino, un equipo de investigadores del CONICET logró un hallazgo excepcional: un huevo de dinosaurio fosilizado que permaneció enterrado durante 70 millones de años. La pieza fue encontrada durante una nueva campaña paleontológica encabezada por el paleontólogo Nicolás Chimento, doctor en Ciencias Naturales e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
“Fue un hallazgo impresionante. No todos los días aparece un huevo. Normalmente encontramos huesos, pero el huevo representa otra etapa, la del desarrollo, y eso aporta una información totalmente distinta”, explicó Chimento en diálogo con TN.
El descubrimiento tuvo lugar en un yacimiento que el equipo explora desde hace más de una década, en una zona de alto valor geológico y paleontológico. El terreno, caracterizado por la erosión constante del viento patagónico, expone nuevos fósiles cada año, permitiendo a los científicos continuar una línea de investigación iniciada hace más de veinte años.
“Cada temporada el suelo revela algo nuevo. La erosión es dura, pero para nosotros significa una oportunidad. Nos permite acceder a capas geológicas profundas sin necesidad de grandes excavaciones”, señaló el investigador.
Una campaña de largo aliento y trabajo colectivo
El hallazgo del huevo se enmarca en un programa de investigación sostenido por el CONICET desde hace más de trece años, que involucra a más de 20 profesionales, entre paleontólogos, biólogos y técnicos especializados.
“Este trabajo requiere paciencia y mucha precisión. Cada fósil extraído pasa por un protocolo estricto de documentación y análisis. Nada se improvisa, todo está planificado”, detalló Chimento.
El investigador, nacido en Dolores, recordó la emoción del momento en que el equipo descubrió la estructura ovalada entre las rocas: “Al principio parecía una piedra más, pero su textura y color eran distintos. Cuando confirmamos que era un huevo fosilizado, fue un momento indescriptible. Estás sosteniendo entre tus manos un fragmento de vida prehistórica”.
El equipo también halló en el sitio restos de pteranodontes, abelisaurios carnívoros y fósiles de peces e invertebrados, que aportan contexto sobre la diversidad biológica de la región durante el Cretácico. Estos materiales se conservan y estudian actualmente en el Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV), dependiente del CONICET.
Un fósil que puede cambiar la comprensión del desarrollo embrionario
El huevo, perteneciente a un dinosaurio carnívoro, será sometido a estudios no invasivos para determinar si conserva en su interior restos embrionarios. “Vamos a realizar una tomografía médica de alta resolución. Esto nos permitirá observar el interior del fósil sin dañarlo”, explicó Chimento.
El análisis podría aportar datos inéditos sobre el desarrollo embrionario de los dinosaurios y las condiciones ambientales de la Patagonia hace millones de años. Según el investigador, las capas microscópicas del fósil pueden revelar si el embrión llegó a formarse, si sufrió descomposición o si las condiciones del entorno favorecieron su preservación.
“En cada detalle microscópico hay información sobre la vida del pasado: la temperatura, la humedad, la composición del suelo. Este hallazgo es una radiografía del ecosistema cretácico”, aseguró.
El hallazgo refuerza la hipótesis de que la región patagónica fue uno de los principales polos de nidificación de dinosaurios en Sudamérica, similar a los yacimientos de Auca Mahuevo, en Neuquén, donde en los años noventa se encontraron cientos de huevos fosilizados.
Ciencia argentina con proyección internacional
El proyecto es un ejemplo del trabajo sostenido del sistema científico argentino. “Sin el apoyo institucional del CONICET sería imposible mantener una búsqueda tan prolongada. Este tipo de resultados se logra con constancia, planificación y trabajo en equipo”, destacó Chimento.
El investigador subrayó el valor simbólico del hallazgo: “Cada fósil que encontramos nos conecta con algo profundo: la historia de la Tierra y de nuestra propia especie. Esto no es solo un trabajo científico; es también una forma de comprender quiénes somos”.
El equipo continuará trabajando en la zona durante los próximos meses con el objetivo de ampliar el área de exploración y documentar nuevas evidencias. “La ilusión está intacta —dice Chimento—. Cada hallazgo nos impulsa a volver. Es como si el terreno todavía guardara secretos que no quiere revelar”.