El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que está dispuesto a encontrarse con el líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, según lo afirmó en una entrevista en el podcast del New York Post.
“Me gustaría reunirme. Nos estamos llevando bastante bien. Probablemente me reúna con él en algún momento”, dijo Trump. La declaración se da en medio de las negociaciones entre su Gobierno y el iraní para ponerle fin a la guerra.
El mandatario estadounidense, según pudo conocer la Agencia Noticias Argentinas, también aseguró que su Gobierno ya ha acordado con Irán “que no van a tener armas nucleares”, lo que facilitaría llegar a un acuerdo de paz duradero.
El presidente sostuvo además que Khamenei, pese a problemas de salud que sufre desde un reciente ataque aéreo que lo dejo herido, participa en las conversaciones de paz para poner fin a la guerra.
“Le tienen mucho respeto, dicen que está dando aprobación porque así ha sido durante mucho, mucho tiempo”, agregó Trump en referencia al dirigente iraní que sucedió en el cargo a su padre, muerto durante los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de marzo.
Sin embargo, Trump no dio precisiones sobre la existencia de una agenda concreta para llegar a un entendimiento de paz con Irán, y dijo que “podría ser, pero es poco probable” que el estratégico estrecho de Ormuz permanezca cerrado hasta el Día del Trabajo en Estados Unidos, que se recuerda cada 7 de septiembre.
“No lo sé. Creo que podría ser, pero creo que es poco probable. Creo que esto se resolverá bastante rápido”, dijo.
Entredicho con Netanyahu
En la misma entrevista con New York Post, Trump confirmó una información que trascendió a los medios internacionales, según el cual llamó “loco” al primer ministro israeli, Benjamín Netanyahu, durante una conversación telefónica.
Trump admitió que se molestó con Netanyahu debido a que los bombardeos de Israel contra Hezbollah en el Líbano dificultan las negociaciones de paz de Washington con Irán.
Sin embargo, minimizó el entredicho con el líder israelí y hasta lo llamó por su apodo. “Hemos trabajado muy bien juntos. Me gusta mucho Bibi. Y trabajo muy bien con él”, afirmó Trump.
El precio del petróleo vuelve a acerca a los US$100 ante la falta de resolución de la guerra en Medio Oriente y en medio de nuevas declaraciones cruzadas.
El barril de Brent sube está miércoles cerca de 2% y oscila en torno a los US$98, manteniendo una firme escalada en lo que va de la semana.
Esta situación vuelve a presionar sobre los precios de los combustibles y mantiene el foco en las decisiones que puedan tomar las petroleras locales.
Si bien existe un acuerdo de sostener los precios, al no ceder el conflicto la decisión final puede ser un nuevo traslado de los nuevos valores a los surtidores.
El Instituto Neone publicó una guía de idiomas orientada a viajeros que asistirán al Mundial 2026. El material, de distribución gratuita, no está pensado para enseñar inglés desde cero, sino para resolver situaciones concretas: migraciones, transporte, estadios, emergencias y trato cotidiano en los tres países anfitriones.
Entre los consejos más llamativos que incluye la guía se destacan algunos que van mucho más allá del vocabulario básico:
La forma correcta de preguntar por el baño: en Estados Unidos, la palabra adecuada es restroom. No bathroom, no toilet, no WC. La guía lo señala como uno de los términos más útiles dentro del estadio y en espacios públicos, y advierte que cada cultura anglófona tiene su preferencia. Usar la palabra correcta evita confusiones y transmite mayor naturalidad.
El humor argentino debe ir en “modo avión”: la guía advierte explícitamente que no se hagan chistes en migraciones ni en controles de seguridad. Lo que en Argentina puede parecer un comentario simpático, en un aeropuerto estadounidense puede generar una demora innecesaria o algo peor.
Empezar con un “Bonjour” puede cambiarlo todo: Toronto y Vancouver son ciudades de habla inglesa, pero la guía sugiere abrir cualquier intercambio con ese saludo en francés antes de continuar en inglés. El consejo concreto es: “Bonjour, do you speak English?” Según el instituto, ese gesto mínimo de reconocimiento cultural suele modificar de manera positiva la actitud del interlocutor. No hace falta hablar francés: hace falta mostrarse respetuoso.
Saber explicar el itinerario puede acelerar el ingreso al país: no es necesario sonar como hablante nativo frente al agente migratorio: alcanza con sonar claro. Respuestas cortas y preparadas de antemano (motivo del viaje, días de estadía, dirección del alojamiento) hacen la diferencia en un momento de alta presión. La frase recomendada es directa: “I am visiting for tourism and the World Cup.”
Una sola frase base puede multiplicarse: la guía propone aprender estructuras intercambiables en lugar de listas de vocabulario. Si alguien sabe decir “I need help with my ticket”, con cambiar una palabra ya puede pedir asistencia con la reserva, el equipaje, el asiento o el pago. El método apunta a reducir el bloqueo mental en situaciones de estrés.
“Draw” no significa dibujar, y “row” no es hacer fila: dos falsos amigos que pueden generar confusión en el estadio. Draw significa empate, dato clave para seguir una conversación futbolera, y row es la numeración de fila en el asiento, no la cola de personas esperando, que en inglés es line. Confundirlos puede llevar al lugar equivocado en el peor momento.
La propina no es opcional: es parte del precio: en Estados Unidos y Canadá, el tip es una práctica cultural arraigada, no un gesto discrecional. La guía lo incluye en el vocabulario de restaurantes junto con otro dato que sorprende a muchos viajeros: los impuestos no siempre están incluidos en el precio de la carta. La frase recomendada antes de pagar es: “Does this include taxes and tip?”
El inglés también sirve para festejar: más allá de resolver problemas, la guía dedica una sección completa a socializar con hinchas de otros países. Preguntar “Which team are you supporting?” o cerrar una conversación con “Enjoy the match!” son gestos pequeños que, según el material, pueden convertir un partido en una experiencia mucho más rica. En un Mundial donde conviven 48 selecciones, el inglés funciona como lengua franca entre hinchas que no comparten idioma materno.
“El idioma no debería ser un obstáculo para vivir una experiencia así. No hablamos de perfección gramatical sino de autonomía real: poder entender lo que te preguntan, responder con seguridad y pedir ayuda cuando lo necesitás. El Mundial es una oportunidad única, y prepararse lingüísticamente es tan importante como tener el pasaporte en orden” aseguró Natalia Druziuk, Fundadora y CEO de Instituto Neone.
La guía está disponible de forma gratuita a través del siguiente link, e incluye checklists de viaje, tablas de frases por escenario, vocabulario futbolero y una sección de francés básico para las sedes canadienses.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, criticó duramente este martes a Flávio Bolsonaro, su principal rival en las elecciones de octubre, y lo responsabilizó por la nueva amenaza arancelaria de EE.UU.
Lula tachó al senador derechista de «cobarde», «traidor» y «vendepatrias» y lo asoció a la propuesta del Gobierno estadounidense de imponer un arancel del 25 %, presentada pocos días después de que Bolsonaro visitara la Casa Blanca.
«Por menos de eso, Joaquim Silvério dos Reis, que traicionó a Tiradentes, fue ahorcado. Es lo que merecen los traidores de la patria que van a pedir una intervención de un país extranjero», declaró Lula al citar un caso histórico.
Pese a que Bolsonaro afirmó esta mañana que durante su visita a EE.UU. pidió que no se castigara a las empresas brasileñas Lula lo acusó de mentir.
Lula califica a Bolsonaro de «cobarde»
«Todos los cobardes son así; no tienen el coraje de asumir lo que dijeron e intentan mentir», denunció el mandatario, quien también se reunió con Trump en la Casa Blanca hace un mes.
Así mismo, Lula acusó a su rival político de pedir el arancel para perjudicarlo electoralmente, ante la proximidad de los comicios de octubre, pero señaló que la medida no lo afecta a él, sino a los empresarios.
«Imbécil, él no sabe que va a perjudicar a Brasil, a los empresarios, al sector agropecuario», criticó.
Brasil dice que actuará con reciprocidad
El Gobierno brasileño afirmó que actuará con reciprocidad en caso de que Estados Unidos cumpla la amenaza de imponer un arancel adicional del 25 % a gran parte de las importaciones procedentes de Brasil como sanción por supuestas prácticas comerciales desleales del país suramericano.
«Brasil se reserva el derecho de recurrir a los instrumentos previstos en la Ley de Reciprocidad, aprobada por unanimidad por el Congreso, para responder a situaciones de injusticia contra el Estado brasileño, sin amparo en las reglas del comercio internacional», según un comunicado divulgado por la Presidencia.
Hace un año, el Gobierno de EE.UU. impuso aranceles del 50 % sobre las importaciones brasileñas, después de que la familia Bolsonaro pidiera durante meses medidas para intentar frenar el juicio por golpismo contra el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022).
Al final, tras varios meses de negociaciones con las autoridades brasileñas, el Gobierno de Trump retiró esos aranceles.
Sin embargo, siguió su curso una investigación de la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. sobre supuestas prácticas de competencia desleal en Brasil, en sectores como el etanol, el sistema financiero y la propiedad intelectual.
En su informe preliminar publicado este martes, las autoridades estadounidenses confirman la existencia de esas prácticas, pero abren un periodo hasta el 15 de julio para tratar de llegar a un acuerdo con Brasil.
La discusión sobre el costo del Mundial 2026 ya no se limita al precio de las entradas. A menos de un año del inicio de la mayor Copa del Mundo de la historia, una nueva controversia comenzó a ocupar el centro de la escena: el elevado costo del transporte para llegar a los estadios en algunas de las principales sedes de Estados Unidos.
La situación resulta especialmente sensible porque el torneo organizado por Estados Unidos, Canadá y México aspira a convertirse en el evento deportivo más grande jamás realizado por la FIFA, con 48 selecciones, 104 partidos y millones de espectadores movilizándose entre ciudades y estadios. Sin embargo, para muchos aficionados, asistir a un partido implica afrontar gastos adicionales que en algunos casos alcanzan niveles comparables al valor de una entrada.
El caso más emblemático se registra en la región de Nueva York y Nueva Jersey, donde se disputarán ocho encuentros, incluida la final del 19 de julio de 2026 en el MetLife Stadium. Allí, los aficionados que viajen desde Manhattan deberán desembolsar 98 dólares por un pasaje ferroviario de ida y vuelta, una cifra que generó cuestionamientos de dirigentes políticos, organizaciones de hinchas e incluso de la propia FIFA.
La polémica se intensificó porque el precio originalmente anunciado por NJ Transit, la empresa estatal de transporte de Nueva Jersey, alcanzaba los 150 dólares. Tras semanas de presión pública y negociaciones, la tarifa fue reducida en dos oportunidades hasta llegar al valor actual. Aun así, el monto continúa muy por encima de los aproximadamente 13 dólares que cuesta habitualmente el mismo recorrido durante los partidos de la NFL que disputan los New York Giants y los New York Jets.
El estadio MetLife de Nueva Jersey acogerá la final del 19 de julio
La controversia también alcanza a quienes planean llegar en vehículo particular. Los estacionamientos cercanos al estadio registran tarifas que en días de partido superan los 200 dólares, incrementando aún más el costo total de la experiencia mundialista.
Boston aparece como el segundo foco de conflicto. Los servicios especiales de tren hacia el Gillette Stadium costarán 80 dólares ida y vuelta, cuatro veces más que el precio habitual que pagan los espectadores durante otros eventos deportivos. Las autoridades locales justifican el valor argumentando la necesidad de desplegar servicios extraordinarios para movilizar a decenas de miles de personas hacia un estadio ubicado a unos 45 kilómetros del centro urbano.
Sin embargo, el escenario no es uniforme en todas las sedes. Algunas ciudades optaron por estrategias diametralmente opuestas. Miami anunció servicios gratuitos de autobuses hacia el Hard Rock Stadium con el objetivo de reducir la congestión vehicular y facilitar el acceso de los espectadores. En Kansas City, los servicios de traslado costarán apenas 15 dólares ida y vuelta, mientras que Filadelfia logró un acuerdo con Airbnb para financiar transporte gratuito de regreso después de los partidos. Atlanta, Houston y Seattle, por su parte, mantendrán las tarifas regulares de sus sistemas de transporte público.
Detrás de la discusión aparece una cuestión de fondo que trasciende al Mundial: quién debe asumir los costos extraordinarios de organizar un megaevento deportivo global. Cuando Estados Unidos, Canadá y México obtuvieron la sede en 2018, los contratos contemplaban transporte gratuito para los poseedores de entradas. Sin embargo, la FIFA modificó esa exigencia en 2023 al considerar que representaba una carga financiera excesiva para las ciudades anfitrionas.
Desde entonces, las sedes quedaron obligadas únicamente a garantizar la existencia de servicios de transporte, sin necesidad de subsidiarlos. Esa modificación trasladó gran parte de la discusión financiera a gobiernos locales, operadores de transporte y aficionados.
El debate adquiere una dimensión aún más sensible cuando se observan las cifras económicas del torneo. La FIFA proyecta ingresos cercanos a los 13.000 millones de dólares durante el ciclo 2023-2026, casi el doble de los 7.500 millones registrados en el período anterior. Este dato es utilizado por quienes sostienen que la organización debería asumir una parte de los costos logísticos asociados a la movilidad de los espectadores.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, calculó que transportar de forma segura a unos 40.000 aficionados por partido demandará cerca de 48 millones de dólares para NJ Transit. Desde su perspectiva, resulta difícil justificar que semejante carga recaiga sobre los contribuyentes locales mientras la FIFA obtiene ingresos récord. Una postura similar expresó el líder demócrata del Senado estadounidense, Chuck Schumer, quien cuestionó que los residentes deban afrontar tarifas que considera excesivas para asistir a los encuentros.
El tren entre Nueva York y el estadio en Nueva Jersey suele costar US$12,90
La FIFA rechaza esos argumentos. El organismo sostiene que eliminó la obligación de transporte gratuito precisamente para aliviar las finanzas de las ciudades anfitrionas y afirma haber trabajado durante años junto a las sedes para desarrollar planes de movilidad eficientes. También recuerda que en otros eventos deportivos o musicales celebrados en los mismos estadios los organizadores no suelen hacerse cargo del traslado de los asistentes.
La discusión deja al descubierto una tensión cada vez más frecuente en los grandes eventos internacionales: mientras los beneficios económicos globales se concentran en organizaciones deportivas, patrocinadores y cadenas comerciales, una parte significativa de los costos operativos termina siendo absorbida por gobiernos locales y usuarios finales.
A medida que se acerca el inicio del Mundial 2026, el debate sobre el precio del transporte amenaza con convertirse en uno de los temas más incómodos para la organización. Porque más allá del espectáculo deportivo, la verdadera pregunta es quién paga la factura de un negocio que promete ser el más rentable en la historia de la FIFA.