El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inició este lunes un tratamiento de radioterapia preventiva luego de haberse sometido, semanas atrás, a la extracción de una lesión de carcinoma basocelular en el cuero cabelludo, un tipo frecuente y generalmente poco agresivo de cáncer de piel.
El procedimiento médico se realizó el pasado 24 de abril en el Hospital Sirio-Libanés, uno de los centros médicos más prestigiosos de América Latina. Allí, el equipo médico decidió avanzar con un tratamiento complementario de radioterapia superficial preventiva para reducir el riesgo de aparición de nuevas lesiones cutáneas.
Según informaron desde la Presidencia brasileña y el equipo médico que sigue la evolución del mandatario, Lula podrá continuar con sus actividades oficiales sin restricciones durante las próximas semanas. El tratamiento contempla unas 15 sesiones de radioterapia.
“La lesión era pequeña y fue detectada en etapa inicial”, explicaron fuentes oficiales citadas por Reuters, mientras que la dermatóloga Cristina Abdalla sostuvo que se trata de una afección “común”, generalmente asociada a la exposición prolongada al sol.
En los últimos días, Lula comenzó a mostrarse públicamente utilizando sombrero durante actividades al aire libre, como parte de las recomendaciones médicas posteriores a la intervención.
La salud del líder brasileño vuelve así a ubicarse en el centro de la escena política regional. En los últimos años, el mandatario atravesó distintos episodios médicos relevantes, entre ellos intervenciones de urgencia en 2024 vinculadas a una hemorragia cerebral y antecedentes de cáncer de garganta, enfermedad de la que logró recuperarse en 2011.
A sus 80 años, Luiz Inácio Lula da Silva es el presidente en ejercicio de mayor edad en la historia de Brasil y se prepara para competir por un cuarto mandato presidencial no consecutivo en las elecciones previstas para octubre.
La evolución médica del mandatario es seguida de cerca por el escenario político y económico brasileño, en un contexto de alta polarización y de fuerte expectativa sobre el rumbo electoral del principal socio comercial de la Argentina en América del Sur.
Entre octubre de 2025 y enero de 2026, partes de Ciudad de México se hundieron más de dos centímetros por mes. Un satélite de la NASA acaba de mostrarlo con precisión quirúrgica. Lo que no muestra el mapa es por qué nadie lo detuvo.
Hay una fotografía que resume todo.
El Ángel de la Independencia, el monumento más icónico de Ciudad de México, inaugurado en 1910 para celebrar el centenario de la independencia fue construido originalmente con su base al nivel de la calle. Hoy, para llegar a él, hay que subir 23 escalones. No porque el monumento haya crecido. Sino porque la ciudad se hundió a su alrededor.
Esa imagen condensa un siglo de subsidencia lenta, constante, inevitable. Lo que cambió en los últimos meses es la velocidad.
Francisco Kovalski es misionero, geólogo egresado en la Universidad Nacional de La Plata, docente universitario, investigador y consultor. Su expertise nos ayudará a comprender mejor todo este fenómeno: “La subsidencia es el descenso progresivo del terreno. En CDMX ocurre principalmente porque se extrae agua subterránea de antiguos sedimentos lacustres: arcillas y limos blandos pierden presión poral, se compactan y el suelo baja. No es un “pozo” repentino, sino una deformación regional, acumulativa y muchas veces diferencial.”
30 cm
El hundimiento máximo registrado en zonas de CDMX entre 2025 y 2026, según datos del satélite NISAR de la NASA e ISRO.
Para ponerlo en perspectiva: 30 centímetros en un año es más de lo que crece el cabello humano. Es más de lo que sube el nivel del mar en décadas en los peores escenarios climáticos. Y está ocurriendo debajo de una ciudad de 22 millones de personas.
“En términos geológicos, 30 cm por año es extremadamente rápido. La geología normalmente trabaja en escalas de milímetros por año o centímetros por siglo. Acá hablamos de decenas de centímetros anuales en una gran ciudad.” afirma el geólogo Kovalski.
El satélite NISAR (una colaboración entre la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India, lanzado en 2025 ) usa un radar muy potente capaz de ver a través de nubes y vegetación, de día y de noche, con una precisión milimétrica. Sus primeros datos sobre Ciudad de México, publicados hace dos semanas, muestran zonas en azul oscuro (el código de color para hundimientos superiores a dos centímetros por mes ) concentradas en las alcaldías Iztapalapa, Iztacalco, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero.
Existen otros antecedentes, pero ninguno como Ciudad de México como confirma Kovalski, “Hay precedentes comparables: Jakarta, Venecia, partes de California Central Valley, Bangkok, Houston y zonas de Delhi/Dwarka han sufrido subsidencia por extracción de agua subterránea, aunque CDMX está entre los casos urbanos más severos por su combinación de lago antiguo, arcillas blandas, peso urbano y demanda hídrica.”
La subsidencia no es democrática. Las zonas de mayor hundimiento coinciden con las áreas de menor nivel socioeconómico de la ciudad, las mismas donde el acceso al agua de red es más deficiente y donde la gente depende más de perforaciones y extracción propia. El hundimiento desigual genera fracturas en el suelo que contaminan los acuíferos. Las tuberías se rompen por el movimiento del terreno, lo que reduce aún más el suministro, lo que obliga a extraer más agua subterránea, lo que acelera el hundimiento. Es un ciclo perverso que castiga primero a los que menos tienen.
Para entender por qué Ciudad de México se hunde, hay que remontarse a una decisión tomada hace cinco siglos.
Los aztecas construyeron Tenochtitlán en el centro del lago Texcoco. Una ciudad lacustre, con canales y un sistema hidráulico extraordinario diseñado para vivir sobre el agua. Los conquistadores españoles drenaron el lago. Consideraban el agua un obstáculo, no un recurso del que la ciudad dependía. Lo que quedó debajo de la ciudad moderna no es tierra firme. Es el antiguo lecho del lago Texcoco: arcillas lacustres de origen volcánico y orgánico que en condiciones naturales sostenían el ecosistema acuático sin colapsar.
Ciudad de México extrae del acuífero subterráneo aproximadamente el 60% de su agua potable, el equivalente a 35 metros cúbicos por segundo, según datos de la Universidad Nacional de México (UNAM). A esa tasa de extracción, la ciudad saca más agua de la que la naturaleza puede reponer. El resultado es un déficit hídrico permanente que se expresa, entre otras cosas, en el hundimiento del suelo. La subsidencia en CDMX fue documentada por primera vez en la década de 1920. Lleva más de un siglo acelerándose.
Lo que hace al caso mexicano particularmente crítico y particularmente difícil de resolver es la combinación de tres factores simultáneos.
Primero: la escala. No es un barrio ni un distrito. Es una metrópolis de 22 millones de personas asentada casi en su totalidad sobre el antiguo lecho del lago. No hay zona segura a la que reubicar a nadie.
Segundo: la dependencia. El 60% del agua potable viene del acuífero que está causando el hundimiento. No se puede dejar de extraer agua sin resolver primero de dónde va a venir el agua. Y resolver eso requiere infraestructura que no existe.
Tercero: la inercia institucional. Los permisos de construcción siguen otorgándose en zonas de alta vulnerabilidad geológica. El Plan General de Desarrollo 2025-2045 de la administración de Clara Brugada, según especialistas de la UNAM, no incluye una ruta concreta para reducir la sobreexplotación del acuífero. La ciudad sigue construyendo como si el suelo no se moviera. Porque parar de construir tiene un costo político que ningún gobierno está dispuesto a asumir.
La UNAM advirtió en 2025 que algunas zonas de Ciudad de México podrían volverse inhabitables en los próximos diez años si se mantiene el ritmo actual de subsidencia. Las seis alcaldías con mayor riesgo concentran millones de habitantes. No es una proyección alarmista. Es el resultado de modelos geológicos verificados por múltiples equipos de investigación independientes.
Hay algo que el mapa del NISAR muestra y que los reportes científicos raramente enfatizan: las zonas periféricas de la ciudad no solo no se hunden, en algunos casos se elevan ligeramente, unos dos centímetros al año, como respuesta elástica a la pérdida de masa de agua en el centro. Eso significa que la ciudad no está bajando de manera uniforme. Está inclinándose. Las diferencias de nivel entre zonas que se hunden rápido y zonas que se hunden lento generan tensión en toda la infraestructura (tuberías, cables, viaductos, edificios) como si alguien torcionara lentamente una esponja húmeda.
Ese estrés diferencial es lo que produce los socavones, las grietas en las calles, los edificios inclinados, las tuberías que revientan sin razón aparente.
“El problema es que CDMX ya acumula décadas de subsidencia, daños en infraestructura, drenajes, cañerías, edificios y obras viales. NASA remarca que cambios aparentemente pequeños se acumulan durante décadas y fracturan infraestructura urbana.” afirma el geólogo Francisco Kovalski.
La otra pregunta que aparece es si existe remedio o una posible solución a esta situación y Kovalski nos ofrece un panorama completo de otros casos y un futuro posible para CDMX “Tokio es el ejemplo clásico: tuvo fuerte subsidencia durante el siglo XX por extracción de agua subterránea. Con restricciones severas al bombeo, sustitución de fuentes de agua y regulación industrial, logró reducir drásticamente el hundimiento en décadas. Venecia también redujo la subsidencia antropogénica al limitar la extracción de agua subterránea industrial, aunque sigue expuesta a aumento del nivel del mar y otros procesos. California Central Valley ha mostrado estabilizaciones temporales cuando disminuye el bombeo, pero la subsidencia reaparece en sequías.”
¿Y qué podría hacer México para salvar a su capital?“La lección para CDMX es: no alcanza con medir mejor. Hay que reducir extracción, reparar fugas, diversificar fuentes, recargar acuíferos donde sea técnicamente viable, ordenar la expansión urbana y adaptar cimentaciones e infraestructura. NISAR aporta una ventaja clave: permite monitorear deformaciones centimétricas de forma periódica y detectar zonas críticas antes de que el daño sea visible.” concluye el geólogo misionero Francisco Kovalski.
Ciudad de México no está colapsando en el sentido dramático. Está colapsando en el sentido lento, silencioso y estadísticamente inevitable que es mucho más difícil de comunicar y políticamente mucho más difícil de priorizar.
El satélite lo ve desde el espacio, los 22 millones lo viven desde abajo, pero el problema sigue sin tener solución definitiva.
El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, afirmó que Estados Unidos está “saboteando” las conversaciones orientadas a poner fin a la guerra en Medio Oriente debido a sus “persistentes exigencias maximalistas”.
La dura acusación fue transmitida de manera directa por el funcionario persa al secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, durante una conversación telefónica en la que analizaron el complejo escenario regional.
”La mala fe de Washington, sus posiciones contradictorias, sus repetidas traiciones y sus exigencias excesivas bloquearon el proceso de diálogo”, subrayó el jefe de la diplomacia iraní, según declaraciones reproducidas por la agencia local de noticias Tasnim.
A pesar de manifestar una “profunda desconfianza” hacia la administración estadounidense, Araghchi aseguró que la República Islámica “abordó este proceso diplomático con responsabilidad y la máxima seriedad”, al tiempo que remarcó que su país continúa trabajando para lograr un resultado “razonable y justo”.
Mediación y contactos clave en la región
En paralelo al reclamo ante la ONU, el canciller iraní mantuvo anoche una reunión clave en Teherán con el jefe del Estado Mayor del Ejército pakistaní, el general Asim Munir. El eje de las deliberaciones se centró en las iniciativas diplomáticas activas para prevenir una escalada mayor en la región y destrabar el cese de las hostilidades.
El rol de Pakistán: el general Munir arribó el viernes a la capital iraní en su rol de mediador formal en las negociaciones secretas y abiertas que mantienen Teherán y Washington. Frente regional: durante la misma jornada, Araghchi se comunicó telefónicamente y por separado con sus homólogos de Qatar, Turquía e Irak.
Los intercambios con los cancilleres vecinos apuntaron a coordinar posiciones comunes ante la creciente disputa entre Irán y Estados Unidos, en un intento por contener los focos de conflicto que amenazan la estabilidad de todo Medio Oriente.
La tensión volvió a escalar este sábado en Bolivia cuando policías antimotines se enfrentaron con manifestantes que intentaron retomar puntos de bloqueo en El Alto y en la carretera hacia Oruro, mientras el Gobierno activaba un operativo bautizado “Corredor humanitario de las banderas blancas” para abrir rutas y permitir el ingreso de alimentos, medicamentos, combustibles y oxígeno a las ciudades de La Paz y El Alto, parcialmente cercadas por cortes desde hace casi tres semanas.
Según imágenes difundidas por medios locales y reportes de agencias, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos cuando grupos de manifestantes, algunos con hondas y petardos, intentaron reorganizarse tras el paso de la caravana, de acuerdo a lo que pudo saber la Agencia Noticias Argentinas.
En El Alto, al menos dos autopistas permanecían tomadas y en otra vía los vehículos circulaban entre escombros, mientras maquinaria y tractores avanzaban lentamente para retirar piedras y bloques de cemento acumulados desde hace 18 días.
El operativo comenzó de madrugada en El Alto—ciudad donde se ubica el aeropuerto internacional y un nodo clave de conexión hacia Chile y Perú—con un convoy estimado en alrededor de 150 vehículos entre camiones, autobuses y tractores, en una ruta de 227 kilómetros hacia Oruro. De acuerdo con la cobertura local, a medida que el convoy despejaba tramos, algunos grupos volvían a rearmar bloqueos tras su paso.
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, encabezó la caravana y aseguró que la estrategia prioriza el diálogo y el uso de medios no letales. “Diálogo ante todo”, afirmó, al señalar que el despliegue se realiza con policías y militares “sin armas letales” y con la expectativa de una salida que “pacifique el país”.
Oxígeno y hospitales: alertas por insumos críticos
La decisión de abrir un “corredor humanitario” se produce en medio de advertencias crecientes desde el sistema de salud. En Oruro, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, alertó que las reservas de oxígeno alcanzaban “para apenas un día más”, un mensaje que el Ejecutivo utilizó para justificar la urgencia del operativo.
Medios internacionales y locales han informado además sobre racionamientos y postergación de cirugías en hospitales públicos. Una crónica de Associated Press describió la situación en el Hospital del Niño de La Paz, donde—según su director—había oxígeno garantizado para 36 horas para 57 niños internados, mientras la Cruz Roja gestionaba un paso humanitario de un carro cisterna con oxígeno varado en Guaqui, en la frontera con Perú, para abastecer por unos diez días.
En paralelo, reportes sobre la crisis señalan que 12 hospitales en La Paz y cuatro en El Alto se estaban quedando sin oxígeno y que había hasta cuatro toneladas de oxígeno medicinal retenidas en rutas hacia Oruro y Desaguadero.
Suba de precios y medidas de emergencia
El desabastecimiento comenzó a sentirse con fuerza en mercados de La Paz, donde se registraron puestos cerrados—en especial de carne—y una oferta reducida de verduras. En el mercado de Villa Fátima, una compradora contó a AP que pagó 23 bolivianos (unos tres dólares) por un cuarto de kilo de carne con hueso, cuando antes le costaba alrededor de un dólar.
Ante el faltante de alimentos, el Gobierno desplegó vuelos con carne de res y pollo, utilizando dos aviones Hércules enviados por Argentina la semana anterior, mientras en puntos de venta estatales se observaron largas filas, según la misma cobertura.
Bloqueos, violencia y un intento previo fallido
El Ejecutivo ya había intentado un operativo similar el sábado anterior, pero fracasó: solo pudo avanzar “poco más de 50 kilómetros” hacia Oruro, en medio de enfrentamientos con manifestantes que utilizaron piedras y cargas de dinamita en El Alto, de acuerdo con reportes difundidos por prensa regional. [infobae.com], [noticiassin.com]
Este fin de semana, aunque el Gobierno remarcó el uso de banderas blancas para facilitar el diálogo, se registraron ataques puntuales contra la caravana: en algunos sectores se arrojaron piedras y se dañaron vidrios de maquinaria sin detener el avance del convoy.
La actual ola de protestas se alimenta de una combinación de demandas económicas y tensión política. Un resumen de antecedentes elaborado a partir de reportes de Agencia EFE indica que el conflicto comenzó a inicios de mayo con reclamos por demandas salariales, calidad de combustibles y rechazo a medidas en materia de tierras, y escaló hasta pedidos de renuncia del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el poder hace seis meses.
El Pentágono publicó un nuevo paquete de materiales desclasificados de ovnis que incluye 51 videos, varias grabaciones de audio y media docena de documentos oficiales. Entre ellos, uno de los más impactantes muestra un objeto siendo derribado a tiros. Donald Trump exigió mayor transparencia en el tema.
La mayoría de los videos del nuevo lote corresponden a imágenes granuladas capturadas por cámaras infrarrojas militares entre 2018 y 2023. El propio Pentágono advirtió que muchos carecen de “cadena de custodia comprobada”, lo que significa que podrían haber sido alterados.
Más testimonio de ovnis: “Esferas naranjas en todas direcciones”
Uno de los documentos incluye el relato en primera persona de un alto funcionario de inteligencia anónimo que describió un avistamiento desde un helicóptero militar en 2025, en un lugar catalogado como el “oeste de Estados Unidos”.
El agente se encontraba investigando “fuertes golpes que se oían en las montañas” en un campo de pruebas cuando observó lo siguiente:Esferas naranjas que subían y bajaban cerca del suelo Objetos de forma ovalada con centro blanco o amarillo que emitían luz en todas direcciones Un enjambre que se agitó intermitentemente durante varios minutos La formación de un triángulo bien definido antes de desaparecer
Según la BBC, el funcionario indicó que los objetos eran extremadamente calientes, volaban a gran velocidad y que la serie de encuentros duró más de una hora. Aclaró que no fotografió el fenómeno porque estaba concentrado en evaluar si representaba una amenaza.Avistamientos que datan de 1948:
Entre los documentos desclasificados se destaca un informe de 116 páginas del Programa de Armas Especiales de las Fuerzas Armadas, elaborado entre 1948 y 1950. En él se documentan 209 avistamientos de objetos no identificados reportados por testigos en Sandia, Nuevo México.
Los relatos describen objetos que:Maniobran, vuelan y desaparecen Explotan sin causa aparente Toman la forma de esferas verdes, discos y bolas de fuego
Uno de los videos más comentados supuestamente muestra el derribo de un objeto borroso por un avión de combate estadounidense sobre el lago Hurón, en febrero de 2023. El episodio ocurrió en simultáneo con el sobrevuelo de un globo de vigilancia chino sobre territorio norteamericano.
En aquel momento, la administración Biden ordenó destruir varios objetos no identificados, entre ellos una estructura octogonal con cuerdas atadas, derribada cerca de la frontera con Canadá. Otro video del lote muestra una esfera sobrevolando el Mar Amarillo en 2022, clasificada por el Pentágono como fenómeno aéreo no identificado (UAP, por sus siglas en inglés).¿Qué conclusiones saca el gobierno estadounidense?
Ninguna definitiva. Los archivos no confirman ni descartan la existencia de vida extraterrestre ni aportan pruebas de tecnología alienígena. Las autoridades dejaron en claro que cada ciudadano puede sacar sus propias conclusiones.
El congresista republicano Tim Burchett, uno de los mayores impulsores de la transparencia en este tema, calificó el primer lote como “una gota en el océano” y anticipó que “se avecina algo realmente impactante”. El Pentágono confirmó que habrá más publicaciones de forma gradual.