EL MUNDO

Trump busca influir en la sucesión del poder en Irán tras la muerte de Jameneí

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que quiere participar en el proceso que definirá al próximo líder supremo de Irán, tras la muerte de Alí Jameneí durante los bombardeos estadounidenses e israelíes que marcaron el inicio de la guerra el pasado sábado. En declaraciones al medio digital Axios, el mandatario consideró “inaceptable” que el cargo recaiga en Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder, a quien hoy se señala como el sucesor más probable.

La afirmación introduce un nuevo elemento de presión externa sobre un proceso institucional interno que, según la Constitución iraní, debe resolverse mediante la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por 88 clérigos elegidos cada cuatro años y encargado de designar al líder supremo por mayoría simple.

La intervención discursiva de Trump abre una tensión inmediata: ¿se trata de una señal de estrategia geopolítica para condicionar la transición iraní o de una declaración que busca influir políticamente en un proceso que formalmente está blindado por el sistema institucional de Teherán?

El proceso institucional iraní y el nombre que concentra expectativas

El liderazgo supremo en Irán representa la autoridad política y religiosa más alta del país. La Constitución establece que la Asamblea de Expertos debe designar al sucesor cuando el cargo queda vacante, un procedimiento que combina legitimidad electoral indirecta con el peso del establishment clerical.

En ese contexto, Mojtaba Jameneí, de 56 años, aparece como el nombre con mayor proyección en los últimos días. Distintas referencias políticas lo ubican como una figura con influencia dentro del sistema político iraní y con vínculos con la Guardia Revolucionaria, un actor central en el entramado de poder del país.

Trump cuestionó abiertamente esa posibilidad. En su conversación con Axios sostuvo que la eventual llegada del hijo de Jameneí implicaría continuidad en la línea política del líder fallecido, un escenario que —según su lectura— podría reactivar el conflicto militar con Washington en el futuro.

El presidente estadounidense planteó además que el nuevo liderazgo iraní debería orientarse a “armonía y paz”, una definición que deja entrever la expectativa de que la sucesión produzca un cambio en la relación entre Teherán y Estados Unidos.

La referencia a Venezuela y la proyección de influencia externa

Trump comparó su intención de intervenir políticamente en la transición iraní con lo ocurrido en Venezuela, donde —según explicó— impulsó la designación de Delcy Rodríguez como figura central del Gobierno interino tras la captura del expresidente Nicolás Maduro durante una operación militar realizada en enero.

Ese antecedente forma parte del marco discursivo con el que la Casa Blanca intenta mostrar capacidad de influencia en escenarios de crisis política internacional. Al trasladar esa lógica a Irán, el mensaje adquiere una dimensión estratégica: sugiere que Washington no pretende limitarse al plano militar o diplomático, sino también condicionar la arquitectura política que emerja tras la guerra.

Sin embargo, el sistema político iraní presenta una estructura institucional y religiosa mucho más cerrada, donde los procesos de designación del liderazgo responden principalmente al equilibrio interno entre clérigos y estructuras de poder vinculadas al Estado.

Un proceso de sucesión bajo presión internacional

La sucesión en Irán se desarrolla ahora en un contexto extraordinario: la muerte del líder supremo en medio de una guerra que involucra a Estados Unidos e Israel. Esa situación agrega presión política sobre el órgano encargado de definir el reemplazo.

La Asamblea de Expertos deberá resolver la transición mientras el país atraviesa un escenario de conflicto externo y de reorganización interna del poder. En ese marco, el nombre de Mojtaba Jameneí concentra atención tanto dentro como fuera del país.

Las declaraciones de Trump introducen una variable adicional: la posibilidad de que Washington intente influir en el resultado político de esa transición, aun cuando el mecanismo constitucional iraní no contemple participación externa.

La incógnita sobre el rumbo político de Irán

El proceso de sucesión del liderazgo supremo definirá mucho más que un nombre. De esa decisión dependerá la orientación política del país en un momento en el que el conflicto militar y la presión internacional condicionan el escenario interno.

Si la Asamblea de Expertos confirma a un dirigente cercano al liderazgo anterior, la continuidad institucional podría imponerse sobre cualquier expectativa de cambio. Si emerge una figura distinta, el tablero regional podría reconfigurarse.

Por ahora, la única certeza es que la transición iraní dejó de ser un asunto exclusivamente doméstico. La guerra y las declaraciones de Washington colocaron la sucesión en el centro de una disputa geopolítica que todavía está lejos de cerrarse.

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China presenta su plan 2026-2030 y apuesta por tecnología, crecimiento moderado y transición verde

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El gobierno de China presentó este jueves ante el máximo órgano legislativo del país los objetivos centrales de desarrollo para el período 2026-2030, en un movimiento que marca la hoja de ruta económica y tecnológica de la segunda mayor economía del mundo para los próximos años. El informe sobre la labor del Gobierno —sometido a deliberación legislativa— fija metas de crecimiento, innovación y reducción de emisiones, con el objetivo estratégico de duplicar el PIB per cápita de 2020 hacia 2035 y consolidar el estatus de país moderadamente desarrollado.

La señal política es clara: Beijing busca sostener el crecimiento en un contexto internacional más complejo, pero al mismo tiempo acelerar la transición hacia un modelo económico basado en innovación tecnológica y desarrollo de alto valor agregado. El interrogante que subyace detrás del anuncio es si esta nueva etapa permitirá mantener el dinamismo económico sin sacrificar estabilidad interna ni competitividad global.

Un nuevo ciclo del plan quinquenal

El esquema presentado corresponde al XV Plan Quinquenal (2026-2030), el instrumento central de planificación económica que orienta las políticas públicas chinas y coordina las estrategias de desarrollo nacional.

Según el informe, el país intentará mantener el crecimiento del Producto Interno Bruto dentro de un rango adecuado, con metas anuales que se definirán en función de las condiciones económicas del momento. Para 2026, el Gobierno proyecta un crecimiento entre 4,5% y 5%, un ritmo que busca equilibrar expansión económica con reformas estructurales y control de riesgos.

El documento plantea además una estrategia de transformación productiva. El gasto nacional en investigación y desarrollo deberá crecer al menos 7% anual durante el período del plan, mientras que las industrias clave de la economía digital deberán alcanzar el 12,5% del PIB.

En paralelo, el programa incluye metas ambientales: China prevé reducir 17% las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB entre 2026 y 2030, reforzando la transición hacia un crecimiento menos intensivo en carbono.

También aparecen objetivos sociales. Entre ellos, elevar la esperanza de vida a 80 años, indicador que el gobierno vincula al fortalecimiento del bienestar público y la modernización del sistema sanitario.

Innovación tecnológica como eje de poder económico

Uno de los puntos centrales del plan es la construcción de tres centros internacionales de innovación científico-tecnológica, concebidos como motores globales de investigación y desarrollo.

El documento plantea un despliegue estratégico en áreas consideradas críticas para la próxima etapa de competencia tecnológica global: inteligencia artificial, tecnología cuántica, biotecnología y nuevas energías.

El mensaje político detrás de esa agenda es directo. China busca consolidar su posición en sectores de alto impacto económico y geopolítico, reforzando lo que el propio informe describe como el desarrollo de “nuevas fuerzas productivas de calidad”.

Para sostener ese proceso, el plan identifica 109 proyectos estratégicos distribuidos en seis áreas clave, desde innovación industrial hasta bienestar público. La lógica es combinar inversión tecnológica con políticas sociales, un equilibrio que el liderazgo chino considera necesario para sostener estabilidad interna mientras moderniza su estructura productiva.

Crecimiento moderado en un entorno global incierto

Durante la presentación del informe, Shen Danyang, responsable del grupo encargado de redactar el documento, explicó que la meta de crecimiento proyectada busca ser “proactiva y pragmática”.

El rango de expansión económica propuesto permitiría, según el funcionario, equilibrar varios objetivos simultáneos: ajustes estructurales, prevención de riesgos financieros y continuidad de las reformas.

El diseño del objetivo también contempla un margen de flexibilidad. Los gobiernos locales podrán adaptar sus metas regionales, mientras el Ejecutivo central conserva capacidad de respuesta frente a un entorno internacional que el propio informe describe como más complejo.

En ese contexto, el crecimiento proyectado seguiría ubicando a China entre las economías de mayor expansión entre los grandes países del mundo, según la evaluación presentada ante el órgano legislativo.

Un plan que proyecta poder económico a largo plazo

Más que un simple conjunto de metas macroeconómicas, el nuevo plan quinquenal funciona como una señal estratégica sobre el rumbo del modelo chino.

El énfasis en innovación tecnológica, economía digital y transición ecológica refleja la intención de avanzar hacia un patrón de desarrollo más sofisticado. Al mismo tiempo, el crecimiento moderado sugiere que el gobierno busca evitar desequilibrios mientras reorganiza sectores industriales y fortalece nuevas áreas productivas.

La implementación efectiva del plan dependerá ahora de la capacidad de coordinar políticas nacionales y regionales, sostener la inversión en investigación y mantener estabilidad económica en un escenario internacional cada vez más competitivo.

Por ahora, Beijing fija las coordenadas de su próximo ciclo de desarrollo. Pero la verdadera prueba comenzará cuando esas metas empiecen a traducirse en decisiones económicas concretas.

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China mandará enviado especial a Oriente Medio para trabajar en desescalada de tensiones

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China continuará trabajando con todas las partes, incluyendo aquellas involucradas en los conflictos actuales en Oriente Medio, para mantener la comunicación, intensificar los esfuerzos de mediación y aunar consensos, dijo hoy jueves una portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino en una conferencia de prensa diaria.

La portavoz Mao Ning hizo estas declaraciones en respuesta a una pregunta relacionada con el aumento de las tensiones regionales, tras los ataques militares contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel.

China enviará en un futuro próximo a la región a Zhai Jun, enviado especial del Gobierno del país para la cuestión de Oriente Medio, con el fin de trabajar por la desescalada de la tensa situación, manifestó la vocera.

China está seriamente preocupada por la tensa situación en Oriente Medio, expresó Mao, tras apuntar que el país ha llevado a cabo intensos trabajos de mediación con diversas partes durante los últimos días.

La vocera recordó que el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, ha sostenido llamadas telefónicas con sus homólogos de Rusia, Irán, Omán, Francia, Israel, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos para intercambiar puntos de vista en profundidad sobre la situación regional.

La extensión y la escalada del conflicto no benefician a nadie, puntualizó Mao, destacando que China considera que la guerra y la fuerza no pueden resolver los problemas de forma definitiva; las soluciones correctas son el diálogo y la negociación, y las controversias y diferencias deben ser neutralizadas a través de medidas políticas y diplomáticas.

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Francia habilita bases a EE.UU. en Oriente Medio y redefine su rol en la guerra contra Irán

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El gobierno de Francia autorizó este jueves que aviones de Estados Unidos utilicen bases militares francesas en Oriente Medio, en plena escalada militar vinculada a los ataques contra Irán. La decisión, confirmada por el Estado Mayor del Ejército francés, se presenta como una autorización temporal y enmarcada en la cooperación bilateral entre ambos países.

El movimiento ocurre en medio de una guerra que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel iniciaron bombardeos contra territorio iraní. Desde entonces, el conflicto ha provocado cientos de víctimas y ha extendido el riesgo de escalada en toda la región.

La autorización francesa introduce una señal política ambivalente: París mantiene críticas sobre la legalidad internacional de los ataques iniciales, pero al mismo tiempo habilita apoyo logístico a Washington. La pregunta que emerge en los círculos diplomáticos es inevitable: ¿se trata de una maniobra de contención estratégica o de un alineamiento gradual con la operación militar liderada por Estados Unidos?

Cooperación militar en medio de una guerra regional

Fuentes del Estado Mayor francés confirmaron que aeronaves estadounidenses podrán operar desde instalaciones militares francesas desplegadas en Oriente Medio. Las autoridades evitaron especificar qué bases estarán involucradas, aunque subrayaron que la medida responde a la necesidad de proteger a socios regionales.

La decisión se inscribe dentro de la histórica relación militar entre París y Washington. Sin embargo, llega en un contexto delicado: Francia ha cuestionado públicamente que los ataques contra Irán se hayan iniciado al margen de los procedimientos previstos por el derecho internacional.

La respuesta oficial busca sostener un equilibrio complejo. Mientras critica el marco jurídico del conflicto, París argumenta que la responsabilidad última de la escalada radica en Irán por sus programas de armamento nuclear y balístico y por el apoyo a organizaciones armadas en la región.

En paralelo, el gobierno francés desplegó refuerzos militares. La ministra de Defensa, Catherine Vautrin, informó que seis cazas Rafale adicionales fueron enviados a bases francesas en Emiratos Árabes Unidos desde el inicio de la guerra el fin de semana pasado.

Esas instalaciones fueron alcanzadas a comienzos de semana por ataques iraníes. Aunque no hubo víctimas ni heridos y las bases continúan operativas, el episodio elevó el nivel de alerta para las fuerzas francesas desplegadas en la zona.

El despliegue naval y la coordinación europea

La respuesta militar francesa no se limita a la aviación. El portaaviones Charles de Gaulle, que se encontraba en el mar Báltico, se dirige ahora al Mar Mediterráneo. Según el Ministerio de Defensa, llegará a la región entre finales de esta semana y comienzos de la próxima.

El grupo naval estará acompañado por las fragatas Provence, Forbin y Languedoc, con la misión declarada de reforzar la seguridad marítima en un escenario donde varias rutas comerciales comenzaron a sufrir interrupciones.

En paralelo, el presidente Emmanuel Macron inició contactos con líderes europeos para coordinar la respuesta regional. Tras conversaciones con Giorgia Meloni y Kyriakos Mitsotakis, los tres gobiernos acordaron coordinar el despliegue militar en Chipre y el Mediterráneo oriental y colaborar para garantizar la libertad de navegación en el Mar Rojo.

La iniciativa apunta a reforzar la defensa de Chipre y proteger las rutas comerciales en un contexto donde drones y misiles ya han alcanzado instalaciones civiles y energéticas en distintos países de la región.

Legalidad internacional bajo debate

La dimensión militar del conflicto convive con un debate jurídico cada vez más intenso. El secretario general de la Naciones Unidas, António Guterres, pidió públicamente que todas las partes respeten el derecho internacional.

Expertos en derecho internacional consultados por distintos medios sostienen que las condiciones jurídicas para el ataque inicial de Estados Unidos e Israel podrían no haberse cumplido, ya que la legítima defensa exige pruebas claras de una amenaza inminente.

El debate gira en torno a dos disposiciones centrales de la Carta de la ONU: la prohibición general del uso de la fuerza contra otros Estados y la excepción que permite responder a un ataque armado o a una amenaza inmediata.

En ese marco, el argumento de la “defensa preventiva” es objeto de controversia. Algunos especialistas sostienen que no se presentaron pruebas concluyentes de que Irán estuviera a punto de lanzar un ataque.

La respuesta iraní también enfrenta cuestionamientos. Analistas jurídicos advierten que los bombardeos y ataques con misiles contra varios países del Golfo podrían considerarse ataques indiscriminados, lo que también vulneraría el derecho internacional.

Un tablero geopolítico en movimiento

En el terreno político, la decisión francesa de permitir el uso de sus bases por parte de Estados Unidos introduce un nuevo matiz en la correlación de fuerzas dentro de la alianza occidental.

Por un lado, París intenta sostener su tradicional posición de autonomía estratégica dentro de la OTAN y de la política exterior europea. Por otro, la cooperación militar con Washington muestra que, en un escenario de guerra abierta, la coordinación con Estados Unidos sigue siendo un eje central de seguridad.

El despliegue naval, la coordinación con Italia y Grecia y la presencia militar en Emiratos Árabes Unidos reflejan un objetivo concreto: proteger rutas comerciales, garantizar la seguridad de aliados regionales y resguardar a los aproximadamente 400.000 ciudadanos franceses que viven en Oriente Medio.

Aun así, el conflicto abre una incógnita mayor sobre el orden internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial. Si las grandes potencias recurren al uso de la fuerza sin consenso jurídico claro, advierten varios especialistas, el sistema legal internacional podría enfrentar una erosión difícil de revertir.

Un conflicto que todavía se está definiendo

El permiso francés para el uso de bases militares puede interpretarse como un gesto logístico acotado o como un paso más hacia una implicación mayor en la guerra.

Mucho dependerá de cómo evolucione la escalada militar entre Irán, Israel y Estados Unidos, y de si el conflicto logra contenerse dentro del actual teatro regional o se expande hacia otras rutas estratégicas del comercio global.

Por ahora, la decisión de París combina cautela diplomática y cooperación militar. En un escenario donde las fronteras entre apoyo político, defensa regional y participación indirecta en la guerra se vuelven cada vez más difusas.

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Irán eleva la presión y pone bajo amenaza a embajadas israelíes en todo el mundo

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El ejército iraní advirtió al gobierno de Benjamín Netanyahu sobre las consecuencias de una ofensiva contra su sede diplomática en Líbano, en el marco de ataques israelíes en el sur de dicho país. La milicia Hezbolá afirmó que sus combatientes se enfrentaron cuerpo a cuerpo con soldados de Israel.

Irán amenazó este miércoles con bombardear las embajadas de Israel en todo el mundo si el gobierno de Benjamín Netanyahu atacar la misión diplomática de Teherán en el Líbano, en medio de la escalada del conflicto entre ambos países. El ejercito israelí intensificó su ofensiva contra posiciones de Hezbolá en el sur libanés.

Abolfazl Shekarchi, vocero del Ejército iraní, advirtió en la televisión estatal que “si Israel comete ese crimen, nos forzará a considerar a las embajadas israelíes en todo el mundo como blancos legítimos”.

La advertencia de las fuerzas armadas iraníes se produjo horas después de que Avichay Adraee, vocero del ejército israelí, amenazara con atacar posiciones vinculadas al régimen iraní en territorio libanés.

El representante israelí instó a que “los representantes del régimen terrorista iraní que aún están en el Líbano” abandonen el país “inmediatamente antes de ser atacados”, y les dio un plazo de 24 horas.

Se intensifica la ofensiva de Israel contra Líbano

Mientras tanto, Israel continúa sus ataques contra el Líbano. En las últimas horas, envió una nueva tanda de tropas al sur del país, donde gobierna el grupo político-paramilitar, Hezbolá. Además, las Fuerzas Armadas israelíes ordenaron a los residentes de más de 80 aldeas evacuar, en medio de un escenario de enfrentamiento.

En un comunicado, el Ministerio de Salud del Líbano indicó que “el balance de la agresión israelí desde el lunes al amanecer (…) ha subido a 72 mártires y 437 heridos”. Por su parte, el Ministerio de Asuntos Sociales señaló que 83.847 personas desplazadas fueron alojadas en refugios oficiales.

Asimismo, Hezbolá afirmó este miércoles que sus combatientes se enfrentaron “directamente” con tropas israelíes en la localidad de Jiam, en el sur del Líbano, a unos seis kilómetros de la frontera con Israel.

El martes, Hezbolá, respaldado por Irán, afirmó estar listo para una guerra abierta, lo que agravaría la ya caliente situación en la región. La organización islamista lanzó cohetes y drones contra el sur israelí, luego del ataque inicial de Israel y EEUU contra la cúpula de poder iraní.

En la madrugada, informó que ejecutó dos nuevas ráfagas de cohetes dirigidas al norte israelí. Casi en paralelo, la aviación de Israel golpeó distintos objetivos durante la noche, entre ellos un edificio donde funcionan medios vinculados a la organización chiita, afectando sus señales de televisión y radio.

La tensión también se trasladó a Beirut. En los suburbios del sur de la capital libanesa se registraron múltiples bombardeos a primera hora de la tarde, sin alertas previas a la población. Más tarde, el ejército israelí señaló que los ataques estuvieron dirigidos contra dirigentes y estructuras operativas de Hezbolá .

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