EN FOCO

Según CAME, en el último año la participación de la mujer en las pymes creció 7,4 puntos

Compartí esta noticia !

De acuerdo con el Indicador de Participación de la Mujer en las Pymes (IPAMUP), elaborado por el sector de Mujeres Empresarias de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el 50,3% de las pymes del país están lideradas por una mujer. Eso supone un aumento porcentual de la participación de la mujer en las empresas de 7,4 puntos con respecto al año anterior.

La mujer en la industria pyme

De acuerdo con el informe, el 9% de las empresas industriales del país son dirigidas únicamente por mujeres, frente al 58% que son conducidas por hombres y al 33% que tiene al frente miembros de ambos sexos. A su vez, en el 42% de las industrias encuestadas las decisiones son tomadas por una mujer o una mujer y un hombre.

Los rubros en los que mayor representación femenina hubo fueron Textil e indumentaria (46,9%) y Alimentos y bebidas (48,7%). En cambio, en los que menos participó la mujer fueron Madera y Muebles (38,2%) y Papel e Impresiones (34%). Por otra parte, el 45% de las encuestadas en el sector industrial indicó haber sufrido alguna discriminación por cuestión de género.

Además, en la encuesta se preguntó a las empresarias por el porcentaje de trabajadoras en relación de dependencia en la industria. El resultado arrojó que éstas son minoría, ya que el 25% de los empleados son mujeres contra el 75% que son hombres.

Los rubros con mayor cantidad de trabajadoras son Textil e indumentaria (45,8%) y Alimentos y bebidas (32,9%). Los que menos mujeres emplean son Madera y muebles (13,3%) y Metal, maquinaria y equipo (16,7%).

Porcentaje de mujeres en la planta de empleados en la industria

La mujer en el comercio

En relación al comercio, el 28% de los locales comerciales son propiedad de mujeres, frente al 49% que pertenecen a hombres, y al 23% que dirigen personas de ambos géneros. En cuanto a la participación, el 51% de los comercios encuestados indicaron que las decisiones son tomadas por una mujer o una mujer y un hombre. Los rubros donde más representación femenina se registró son Textil e indumentaria (61,5%) y Farmacia y perfumería (57,9%). En cambio, en los que menos existe la participación femenina son Ferretería, materiales eléctricos y materiales de la construcción (24,6%) y Alimentos y bebidas (46,7%). Además, el 35% de las empresarias encuestadas en el sector comercial indicó haber sufrido alguna discriminación por cuestión de género.
 

Porcentaje de participación femenina empresaria en el comercio

En cuanto al porcentaje de empleadas en los comercios de las encuestadas, el 35% son mujeres y el 65% hombres. Los rubros con más representación femenina son Textil e indumentaria (64,8%) y Farmacia y perfumería (60,5%). En cambio, los que menos mujeres trabajan son Ferretería, materiales eléctricos y materiales de la construcción (19,7%) y Alimentos y bebidas (41%).
 

Porcentaje de mujeres en la planta de empleados en el comercio

Metodología

El Indicador de Participación de las Mujeres en las Pymes (IPAMUP) mide de forma anual la evolución de las mujeres en la actividad pyme de la República Argentina.
Este estudio se realiza sobre la base de comercios e industrias pymes que mensualmente participan del Índice de Ventas Minoristas (IVM) y el Índice de producción Industrial Pyme (IPIP).
En los cuestionarios de ambos relevamientos se incorporan dos preguntas con el objetivo de conocer la propiedad del comercio / industria y, por otro lado, la toma de decisiones en dicha organización.

  • La propiedad del comercio / industria pertenece a:
    • Hombre
    • Mujer
    • Ambos
  • ¿Quién toma las decisiones en el comercio / industria?
    • Hombre
    • Mujer
    • Ambos

A partir de la pregunta por la toma de decisiones se promedian los valores de comercio e industria en las variables “Mujer” y “Ambos” y, a partir de allí, se construye el IPAMUP.
IPAMUP = Promedio (Industria (Mujer + Ambos); Comercio (Mujer + Ambos))
Para este IPAMUP se relevaron 1.123 comercios pyme y 372 industrias pyme.
Se utilizaron 37 encuestadores en 21 provincias de la República Argentina.

Compartí esta noticia !

Un 27% de los trabajadores de todo el mundo dejaría su trabajo en los próximos 12 meses

Compartí esta noticia !

Ver a los compañeros renunciar provoca que el 70% de las personas se planteen que ellas también pueden hacerlo. En Argentina hay industrias que están teniendo hasta un 20% de rotación en los últimos meses.

Más de una cuarta parte (27%) de los trabajadores de todo el mundo dejarán sus puestos de trabajo en los próximos 12 meses, y el 45% de ellos están atentos al mercado laboral y solicitan nuevos puestos y posibilidades. Además, 2 de cada 10 encuestados afirman haber sido captados por reclutadores de otras empresas, lo que sugiere que los reclutadores y las organizaciones se están aprovechando de La Gran Renuncia y de una fuerza de trabajo global en constante cambio para atraer el mejor talento. Además, hay un 60% de los encuestados que están abiertos de forma pasiva a nuevas posibilidades que puedan surgir. Los datos surgen de un nuevo trabajo realizado por el Grupo Adecco a nivel global, del cual participó Argentina. Fueron encuestadas más de 30.000 personas en todo el mundo, de las cuales 15.000 son trabajadores de oficina y la otra mitad no.

Otros datos que dejó el estudio:

  • Un 42% está al tanto de las oportunidades laborales, pero no se presenta a ellas.
  • Un 29% está solicitando activamente otros trabajos.
  • Un 17% busca alternativas dentro de la misma compañía.
  • Un 17% fue contactado por reclutadores de consultoras u otras empresas.

Estos porcentajes de abandono son los que originaron el debate en torno a La Gran Renuncia que ha tenido lugar en los últimos dos años, y la investigación sugiere que esta tendencia no está disminuyendo. Sin embargo, las tasas de abandono son sólo una pieza del rompecabezas. 

Definiendo al éxito y satisfacción en el trabajo

Primero, debemos considerar la definición de “éxito” y “satisfacción” en el trabajo. ¿Qué es lo que quieren los trabajadores? Antes de considerar los resultados de la encuesta, reconocemos que el éxito y la satisfacción son aspiraciones. Las empresas suelen cometer el error de correlacionar la satisfacción de sus trabajadores con los resultados empresariales, pero los profesionales de una empresa son más que números en una hoja de cálculo y sus aspiraciones deben tenerse en cuenta a la hora de diseñar las estrategias para fidelizar talento y crear equipos de trabajo resilientes y motivados. 

Satisfacción

La encuesta descubrió que, a nivel mundial, la satisfacción laboral es alta, estando el 69% satisfecho con su trabajo en general. Los empleados más satisfechos están en China, Brasil y Turquía, mientras que los trabajadores de Japón, Francia, Grecia e Italia son los que menos lo están. La carga de trabajo, poder mantener una buena salud mental, salario y progresión de la carrera son los factores que más valoran los trabajadores que están menos satisfechos. Los profesionales que no trabajan en oficina están significativamente menos satisfechos con su capacidad de mantener su salud mental y bienestar (52% frente al 65%). El 74% de los trabajadores están satisfechos con sus relaciones con los compañeros de trabajo, que es la calificación más alta de todos los factores estudiados.

Éxito

Se considera éxito el tener una vida laboral satisfactoria, un buen equilibrio entre el trabajo y la vida privada, seguridad laboral, entre otras. El trabajo significa para los trabajadores algo más que una simple transacción de producción a cambio de un salario. Ellos entienden el impacto del trabajo en su vida en general, por lo que lograr un buen equilibrio entre ambas partes es fundamental y prioritario.

En Argentina, además de la escasez y búsqueda constante de talento, la rotación es un problema latente en muchas compañías, con dos extremos que podemos señalar. Por un lado, las empresas con menor rotación que están en un 5% y por el otro, las que más tienen que se sitúan en un 15%. Además, se observó una tendencia ascendente en agosto y septiembre con promedios de rotación que, en algunos casos, llegan al 20%”, explicó Alexandra Manera, Directora de Recursos Humanos de Adecco Argentina y Uruguay. 

El auge del #Quitfluencer

El contagio del abandono del trabajo sigue creciendo impulsado por el aumento de los llamados quitfluencers. Ver a los compañeros renunciar provoca que el 70% de las personas se planteen abandonar sus empleos, y el 50% de los trabajadores que han visto a otros renunciar han actuado y han decidido abandonarlos en los siguientes 12 meses. 

Este contagio del abandono del trabajo es mayor entre las generaciones más jóvenes. La generación Z es 2,5 veces más propensa a renunciar que los Baby Boomers. Lo respaldamos con otras investigaciones, como la del Índice de Confianza de la Fuerza de Trabajo de LinkedIn publicado a principios de año, en el que se afirma que la Generación Z está cambiando de trabajo a un ritmo 134% mayor que en 2019, mientras que los Baby Boomers están cambiando un 4% menos.

El auge de la Renuncia Silenciosa

La Gran Renuncia ha sacado a la luz el “quiet quitting” o “renuncia silenciosa”, una reciente tendencia viral adoptada por aquellos que rechazan la idea de que el trabajo debe ser la principal prioridad en sus vidas, como un intento de evitar el agotamiento. La renuncia silenciosa no se contempla en las cifras de abandonos que comunican los departamentos de RRHH, pero si no se detecta, tiene el potencial de promover una cultura tóxica en la que los trabajadores sienten que no pueden hablar, y en su lugar deciden desvincularse de las empresas. Las empresas deben estar atentas a este fenómeno, que puede verse estimulado cuando los trabajadores ven a otros renunciando. Una de las principales recomendaciones de fidelización para las empresas que se enfrentan a esto es proporcionar espacio, formación y procesos para mantener conversaciones abiertas y sinceras. Los directivos que no actúen pueden ser culpables de la “renuncia silenciosa”. 

Confianza en la carrera

6 de cada 10 trabajadores (61%) confían en poder encontrar un nuevo empleo en menos de seis meses, incluso en estos tiempos de incertidumbre económica. Aunque la recesión puede sembrar la duda, el 54% de los trabajadores todavía cree que tiene el poder sobre los empleos que puede elegir. Esto se observa especialmente entre los millennials (60%) y la generación Z (58%), los cuales están de acuerdo en que, como aspirantes, tienen más poder y opciones para elegir dónde trabajar. Lo achacan a la dificultad de las empresas para encontrar y fidelizar talento. Se ha demostrado que las estrategias de comunicación del empresario actúan como imanes de talento para atraer y retener a las generaciones más jóvenes. A nivel mundial, la mayoría de los trabajadores (72%) se siente segura y no le preocupa perder su empleo.

El antídoto contra la inflación salarial 

Los empresarios podrían verse tentados a hacer frente a la rigidez de los mercados laborales y el contagio de abandono con salarios más altos. El salario es la principal razón por la que los trabajadores cambian de trabajo, y casi la mitad de los que quieren hacer un cambio durante el próximo año, afirman que el salario es su principal motivo. El equilibrio entre el trabajo y la vida privada, el deseo de probar algo nuevo, la infelicidad en el trabajo actual y la falta de progreso en la carrera profesional también ocupan un lugar destacado.

Sin embargo, el salario es menos importante entre los trabajadores que están comprometidos. Todos los trabajadores que dicen que permanecerán en su empresa actual durante los próximos 12 meses lo harán porque (1) están contentos; (2) el trabajo les proporciona estabilidad; (3) tienen un buen equilibrio entre la vida laboral y la personal; (4) disfrutan trabajando con sus compañeros; y (5) la flexibilidad. El salario ocupa el sexto lugar en la clasificación. Esto significa que los empresarios no pueden confiar únicamente en el aumento de los salarios para mantener a los trabajadores comprometidos.

Los empresarios no pueden dar por sentado que los trabajadores no vayan a renunciar. El 61% de los trabajadores de todo el mundo afirma que quiere permanecer en su actual empresa en los próximos 12 meses. Sin embargo, casi la mitad de esas personas (44%) lo harán con la condición de que se les ofrezca formación y vean progresión en su trabajo.

Compartí esta noticia !

El déficit de la balanza comercial energética fue de casi u$s 7.000 millones, pero hubo récord de exportaciones

Compartí esta noticia !

El Instituto de Energía de la Universidad Austral dio a conocer el último reporte energético de 2022. Con datos actualizados a octubre, el déficit alcanzó un total de 6.825 millones de dólares. Si bien el año cierra con un leve superávit -gracias a la reducción de las importaciones de gas por la llegada de la primavera-, si los valores se contrastan con 2021, en el total del año pasado hubo un déficit de 4.898 millones de dólares.

Roberto Carnicer, su director, considera que este resultado es consecuencia “de la importación de gas a precios internacionales nunca vistos y de gasoil, impactados por altos precios mundiales” además de la “toma tardía de medidas en ampliación de la infraestructura gasífera”.

A pesar de ese resultado negativo, durante 2022, las exportaciones fueron de 6 MMm3/ en promedio, las mayores desde 2007 y con un comportamiento sostenido.

El nuevo Reporte Energético de la Universidad Austral, que elabora el Instituto de Energía, remarca el fuerte impacto negativo que tuvo para el país en 2022 la importación de gas natural, principalmente hasta el mes de julio, debido al incremento del precio del GNL a raíz de la invasión rusa a Ucrania y el corte de abastecimiento de gas a Europa por parte de Rusia.

Acorde al reporte, los datos del corriente año arrojan un incremento en el total de pagos en importaciones, lo cual es en gran parte producto del fuerte aumento en el precio de los combustibles. “Haciendo énfasis en el primer trimestre, observamos el impacto del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, que instaló un alto nivel de incertidumbre que se trasladó rápidamente a los precios”, indican.

El reporte registra los datos provistos por la SE y el INDEC, y remarca que el panorama es claramente negativo con un déficit de 1.385 millones de dólares en junio y de 1.792 millones de dólares en julio.

“Si se compara los valores con los del 2021, en el total del año hubo un déficit de 4.898 millones de dólares, mientras que, en los 10 meses en consideración del 2022, el déficit alcanzó un total de 6.825 millones de dólares. Si bien la llegada de la primavera, reduce la necesidad de importaciones y detiene el crecimiento del déficit, la situación no deja de ser alarmante. El mes de octubre presenta un leve superávit, lo cual no ocurría hace varios meses”, detallan.

Un dato no menor que destaca el informe es que la falta de gas llevó a Argentina a tener que importar gas oil para abastecer a las centrales eléctricas, lo que afectó “fuertemente” el monto de las importaciones. En resumen, al alza en los precios se suma la necesidad de suministro de gas oil a centrales por falta de gas.“La toma tardía de medidas en infraestructura y las importaciones de gas a precios internacionales nunca vistos y de gasoil, también impactados por altos precios mundiales nos llevó a un déficit de balanza comercial energética de casi 7.000 millones de dólares en 2022”, analiza al respecto Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral.

A pesar de la crisis, la producción continúa creciendo

El reporte analiza, entre otros aspectos, la producción total país de gas que en octubre 2022 fue de 132,66 MMm3/día, presentando un 4% más respecto del mismo mes del 2021.Al mismo tiempo, señala que el pico de producción total fue de 144,4 MMm3/d (2019/7). “A partir de esa fecha comienza a declinar, debido a la caída sostenida de la producción convencional, hasta un mínimo de 113,8 (2020/12).

En los últimos meses se recuperó el ritmo, promediando los 130-140 desde junio del 2021”, explican los especialistas.Se observa la recuperación del Gas No Convencional producto del Plan Gas.AR., que ha podido casi recuperar el nivel de producción máximo de julio 2019, a pesar de la caída de la producción convencional.

Sobre ello, Carnicer agrega: “Una solución que se repercute con éxito -gracias a su extensión en diciembre 2022- fue el Plan Gas (promulgado en diciembre de 2020). Fue la punta del iceberg de reconocer la necesidad de: dar un precio en dólares al productor, regularizar contratos con subastas libres con un horizonte de mediano plazo (situación inédita desde el 2002, y viabilizar la exportación al menos en concepto de interrumpible”.

El camino es exportar

Por otro lado, el reporte resalta que, durante el 2022, las exportaciones fueron de 6 MMm3/ en promedio, las mayores desde 2007 y con un comportamiento sostenido. “De sostenerse en el tiempo podría significar un ingreso de divisas confiable y de gran magnitud. Se debe planificar el futuro en energético, en pos del aumento de las mismas buscando un superávit en la balanza comercial energética nacional”, consideran desde el Instituto de Energía.

“Argentina debe recuperar su liderazgo energético en la región para generar un extraordinario impacto en nuestra economía. Es decir, ser exportadores de energía en la inminente transición energética”, refuerza Carnicer.

Compartí esta noticia !

La Unión Europea restringirá el ingreso de productos provenientes de zonas deforestadas

Compartí esta noticia !

Escribe Florencia Tuchin* – La Unión Europea aprobó una ley que busca frenar la deforestación mundial. Esta norma tendrá gran impacto para la producción de materias primas y alimentos, porque condiciona el ingreso a uno de los mayores mercados mundiales.

El incremento del consumo y la demanda de alimentos a nivel mundial fomenta la expansión y la intensificación de la agricultura. Aceite de palma, ganado, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados (como carne de res, muebles o chocolate) son los principales impulsores de la deforestación.

De acuerdo a datos de WWF, la Unión Europea es responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones y es el segundo mayor destructor de bosques tropicales. Existe una clara relación entre el consumo de los países europeos -especialmente de soja y carne vacuna- y varios de los principales Frentes de Deforestación (el Cerrado y el Amazonas en Brasil y el Gran Chaco en Argentina y Paraguay). Por esta razón, la Unión Europea aprobó el 6 de diciembre una nueva Ley que busca garantizar que los productos importados a la región no hayan sido producidos en tierras deforestadas. Esta nueva regulación es la primera en el mundo que aborda la deforestación global y reducirá significativamente la huella de la UE en la naturaleza. Además, establecerá estrictas normas obligatorias de diligencia debida para las empresas que desean colocar productos relevantes en el mercado de la UE o exportarlos. Luego de este primer acuerdo, el Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que adoptar formalmente el nuevo Reglamento y, una vez que entre en vigor, los operadores y comerciantes tendrán 18 meses para implementar las nuevas reglas. Las micro y pequeñas empresas gozarán de un mayor período de adaptación, así como de otras disposiciones específicas.

La importación de productos a la UE se prohibirá si estos proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Las empresas importadoras, responsables de su cadena de suministro, deberán probar la trazabilidad mediante datos de geolocalización de los cultivos, mediante fotos satelitales. En particular, esta ley también brindará a los consumidores europeos la certeza de que los productos se han rastreado hasta el lugar donde se produjeron, evitando posibles lagunas en las primeras etapas de la cadena de suministro.

El incremento del consumo y la demanda de alimentos a nivel mundial fomenta la expansión y la intensificación de la agricultura. Aceite de palma, ganado, soja, café, cacao, madera y caucho, así como productos derivados (como carne de res, muebles o chocolate) son los principales impulsores de la deforestación.

De acuerdo a datos de WWF, la Unión Europea es responsable del 16% de la deforestación mundial a través de sus importaciones y es el segundo mayor destructor de bosques tropicales. Existe una clara relación entre el consumo de los países europeos -especialmente de soja y carne vacuna- y varios de los principales Frentes de Deforestación (el Cerrado y el Amazonas en Brasil y el Gran Chaco en Argentina y Paraguay). Por esta razón, la Unión Europea aprobó el 6 de diciembre una nueva Ley que busca garantizar que los productos importados a la región no hayan sido producidos en tierras deforestadas. Esta nueva regulación es la primera en el mundo que aborda la deforestación global y reducirá significativamente la huella de la UE en la naturaleza. Además, establecerá estrictas normas obligatorias de diligencia debida para las empresas que desean colocar productos relevantes en el mercado de la UE o exportarlos. Luego de este primer acuerdo, el Parlamento Europeo y el Consejo tendrán que adoptar formalmente el nuevo Reglamento y, una vez que entre en vigor, los operadores y comerciantes tendrán 18 meses para implementar las nuevas reglas. Las micro y pequeñas empresas gozarán de un mayor período de adaptación, así como de otras disposiciones específicas.

La importación de productos a la UE se prohibirá si estos proceden de tierras deforestadas después de diciembre de 2020. Las empresas importadoras, responsables de su cadena de suministro, deberán probar la trazabilidad mediante datos de geolocalización de los cultivos, mediante fotos satelitales. En particular, esta ley también brindará a los consumidores europeos la certeza de que los productos se han rastreado hasta el lugar donde se produjeron, evitando posibles lagunas en las primeras etapas de la cadena de suministro.

Florencia Tuchin – periodista de Otra Economia

Compartí esta noticia !

Impulsos en la transición energética

Compartí esta noticia !

Escribe Daniel Yergin – A pesar de un creciente consenso mundial, los obstáculos para reducir las emisiones netas de carbono a cero son severos

Las interrupciones globales en los mercados energéticos y la guerra en Ucrania han agregado impulso al impulso de la energía renovable y al impulso hacia las emisiones netas de carbono cero. Sin embargo, incluso a medida que el consenso mundial sobre la transición energética se vuelve más fuerte, los desafíos para esa transición también se vuelven más claros.

Además del ritmo incierto del desarrollo y despliegue tecnológico, se destacan cuatro problemas en particular:

El retorno de la seguridad energética como requisito primordial para los países

Falta de consenso sobre qué tan rápido debe y puede tener lugar la transición, en parte debido a sus posibles perturbaciones económicas.

Una división cada vez mayor entre los países avanzados y los países en desarrollo sobre las prioridades en la transición

Obstáculos para expandir la minería y construir cadenas de suministro para los minerales necesarios para el objetivo de cero emisiones netas

La necesidad de seguridad energética era una preocupación que se había desvanecido en gran medida en los últimos años. El shock energético, las dificultades económicas que siguieron, el aumento vertiginoso de los precios de la energía que no podrían haberse imaginado hace 18 meses y los conflictos geopolíticos, todo esto se ha combinado para obligar a muchos gobiernos a reevaluar sus estrategias. Esta reevaluación reconoce que la transición energética debe basarse en la seguridad energética, es decir, suministros adecuados y a precios razonables, para garantizar el apoyo público y evitar dislocaciones económicas graves, con las peligrosas consecuencias políticas que pueden seguir.

La actual crisis energética mundial no comenzó con la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Más bien, comenzó a fines del verano de 2021. El repunte económico que se produjo con el final de los bloqueos globales de COVID-19 disparó el consumo de energía global. Los mercados del petróleo, el gas natural y el carbón se endurecieron en la última parte de 2021, lo que hizo subir los precios a medida que la demanda empujaba contra lo que se hizo evidente: una oferta insuficiente. Fue en noviembre de 2021, tres meses antes de la invasión, que el gobierno estadounidense anunció la primera liberación de su reserva estratégica de petróleo. Lo que ha quedado claro es que la “infrainversión preventiva” ha limitado el desarrollo de nuevos recursos de petróleo y gas adecuados. Hay una serie de razones para esta inversión insuficiente: políticas y regulaciones gubernamentales; consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) por parte de los inversores; malos rendimientos causados por dos colapsos de precios en siete años; e incertidumbre sobre la demanda futura. El déficit de inversión fue “preventivo” debido a lo que se supuso erróneamente: que ya habría suficientes alternativas al petróleo y al gas a escala. Algunos han descrito lo que se está desarrollando actualmente como la “primera crisis energética de la transición energética”, un desajuste entre la oferta y la demanda. Si resulta ser solo la primera, futuras crisis de este tipo crearán incertidumbre, causarán grandes problemas económicos y socavarán el apoyo público a la transición energética.

Transiciones energéticas a lo largo de la historia

La primera transición energética fue de la madera al carbón en el siglo XVIII. Aunque el carbón se usó ya en el siglo XIII en Gran Bretaña porque el costo de la madera había subido, emergió como un combustible industrial distintivo solo en enero de 1709, cuando el metalúrgico inglés Abraham Darby demostró que el carbón era, como él dijo, “un combustible más medio eficaz para la producción de hierro” que la madera. Sin embargo, señaló que “hay muchos que dudan de mí por temeridad”.

Sin embargo, las transiciones energéticas no han sido rápidas. Aunque el siglo XIX se conoce como el “siglo del carbón”, ese siglo en realidad aún funcionaba, en palabras del estudioso de la energía Vaclav Smil, con “madera, carbón vegetal y residuos de carbón”. No fue hasta 1900 que el carbón suministró la mitad de la demanda mundial de energía.

El petróleo se descubrió en los Estados Unidos en 1859. Más de medio siglo después, en vísperas de la Primera Guerra Mundial, el entonces Primer Lord del Almirantazgo, Winston Churchill, dirigió la conversión de la Royal Navy del carbón al petróleo por razones tecnológicas: velocidad, flexibilidad, facilidad de reabastecimiento de combustible y eliminación de cuadrillas que palean carbón. Pero fue hasta la década de 1960, un siglo después de su descubrimiento, que el petróleo superó al carbón como fuente de energía número uno del mundo.

Hasta ahora, las transiciones de energía se han desarrollado durante largos períodos de tiempo (ver “Imagina esto” en este número de F&D). También han sido realmente adiciones de energía en lugar de transiciones. En las seis décadas transcurridas desde que el petróleo superó al carbón como fuente de energía número uno del mundo, el consumo mundial de carbón casi se ha triplicado.

La actual transición energética impulsada por el clima debe lograrse rápidamente, en poco más de un cuarto de siglo. Y está destinado a ser transformador. El carbón va a desaparecer, y la Unión Europea anticipa que el hidrógeno proporcionará del 20 al 25 por ciento de su energía total para 2050. Si bien es el foco de una actividad y ambición cada vez más intensas, el hidrógeno proporciona menos del 2 por ciento en la actualidad.

Velocidad de la transición

Si la seguridad energética es el primer desafío de la transición, el tiempo es el segundo. ¿Qué tan rápido debe—y puede—proceder? Hay mucha presión para acelerar una parte significativa de los objetivos de emisiones de carbono de 2050 hacia 2030. Pero a veces parece que se subestima la escala de lo que se está intentando.

En mi libro The New Map (2021), observé las transiciones de energía anteriores y está claro que esta no se parece a ninguna otra. Todas las transiciones anteriores fueron impulsadas en gran medida por las ventajas económicas y tecnológicas, no por la política, que es el principal impulsor esta vez. Cada una de las transiciones anteriores se desarrolló durante un siglo o más, y ninguna fue el tipo de transición que se prevé actualmente. El objetivo de esta transición no es solo traer nuevas fuentes de energía, sino cambiar por completo los cimientos energéticos de lo que hoy es una economía global de $100 billones, y hacerlo en poco más de un cuarto de siglo. Es una ambición muy grande, y hasta ahora nunca se ha intentado nada a esta escala.

Algunos han advertido que debido a que la escala de la transición es tan grande y de gran alcance, el impacto macroeconómico necesita un análisis más profundo. El economista Jean Pisani-Ferry, cofundador de Bruegel, el principal centro de estudios económicos de Europa, ha observado que acelerar los objetivos de reducción neta de emisiones de carbono de forma demasiado agresiva podría crear perturbaciones económicas mucho mayores de lo previsto en general, lo que denominó “un impacto adverso en la oferta, muy muy parecido a las conmociones de la década de 1970 “. Tal transición, escribió Pisani-Ferry proféticamente en 2021, justo antes de que comenzara la crisis energética actual, “es poco probable que sea benigna y los formuladores de políticas deberían prepararse para decisiones difíciles”. Posteriormente agregó, en 2022: “La acción climática se ha convertido en un tema macroeconómico importante, pero la macroeconomía de la acción climática está lejos del nivel de rigor y precisión que ahora es necesario para proporcionar una base sólida para las discusiones públicas y para orientar adecuadamente a los responsables políticos. Por razones comprensibles, la defensa ha tenido muy a menudo prioridad sobre el análisis. Pero en esta etapa de la discusión, los escenarios complacientes se han vuelto contraproducentes. La conversación sobre políticas ahora necesita evaluaciones metódicas y examinadas por pares de los costos y beneficios potenciales de los planes de acción alternativos”.

División norte-sur

El tercer desafío es el surgimiento de una nueva división Norte-Sur, una diferencia cada vez mayor entre los países desarrollados y los países en desarrollo sobre cómo debe proceder la transición. La división Norte-Sur original de la década de 1970 fue una colisión entre las naciones desarrolladas y en desarrollo sobre la distribución de la riqueza y, en particular, el precio de los productos básicos y las materias primas. Esa división se desvaneció con la globalización y los avances tecnológicos, como se refleja en el cambio de nomenclatura a naciones de “mercados emergentes”.

La nueva división Norte-Sur refleja el desacuerdo sobre las políticas climáticas y de transición, su impacto en el desarrollo y quién es responsable de las emisiones acumuladas y nuevas y quién paga. Las conmociones mundiales de las materias primas desencadenadas por la guerra en Ucrania y los aumentos de las tasas de interés y las devaluaciones de la moneda que se produjeron como consecuencia solo han profundizado las presiones sobre los países en desarrollo.

Para los países en desarrollo, lo que parece un énfasis singular en la reducción de emisiones debe equilibrarse con otras prioridades urgentes: salud, pobreza y crecimiento económico. Miles de millones de personas todavía cocinan con madera y desechos, lo que genera contaminación en el interior y problemas de salud. Muchos de estos países buscan un mayor uso de hidrocarburos como parte integral para elevar los niveles de vida. Como dijo el exministro de Petróleo de la India, Dharmendra Pradhan, existen múltiples caminos para las transiciones energéticas. India, además de hacer un gran compromiso con las energías renovables, también está construyendo un sistema de distribución de gas natural de $ 60 mil millones. Los países en desarrollo buscan iniciar y expandir el uso de gas natural para reducir la contaminación interior, promover el desarrollo económico y la creación de empleo y, en muchos casos, eliminar las emisiones y la contaminación que provienen de la quema de carbón y biomasa.

Puede haber una tendencia en los países con economías avanzadas a eliminar esta división, pero la realidad se captó claramente en septiembre de 2022, cuando el Parlamento Europeo votó, en una expresión inusual de extraterritorialidad, para condenar un oleoducto propuesto desde Uganda a través de Tanzania para el Océano Índico. El parlamento denunció el proyecto por lo que dijo sería el impacto perjudicial del oleoducto sobre el clima, el medio ambiente y los “derechos humanos”. El parlamento tiene su sede en Francia y Bélgica, donde el ingreso per cápita es unas 20 veces mayor que en Uganda. Como era de esperar, la condena desató una furiosa reacción en Uganda, donde el oleoducto se considera crucial para el desarrollo económico. El vicepresidente del parlamento denunció la resolución europea como “el más alto nivel de neocolonialismo e imperialismo contra la soberanía de Uganda y Tanzania”. El ministro de energía agregó: “África ha sido verde, pero la gente está talando árboles porque son pobres”. El sindicato nacional de estudiantes de Uganda salió a las calles para manifestarse contra el Parlamento Europeo, y uno de los líderes estudiantiles dijo: “Los europeos no tienen superioridad moral”. Cualesquiera que sean los problemas específicos, es difícil negar la marcada diferencia en las perspectivas.

La división es particularmente evidente cuando se trata de finanzas. Los bancos occidentales y las instituciones financieras multilaterales han cortado la financiación de oleoductos, puertos y otras infraestructuras relacionadas con el desarrollo de hidrocarburos. Un ministro de energía africano resumió el impacto de la denegación de acceso a la financiación como algo similar a “quitar la escalera y pedirnos que saltemos o vuele”. Encontrar un equilibrio entre las perspectivas del mundo en desarrollo, donde vive el 80 por ciento de la población mundial, y las de Europa occidental y América del Norte será cada vez más urgente.

Cierre de finanzas

El cuarto desafío será garantizar nuevas cadenas de suministro para el cero neto. La aprobación en los Estados Unidos de la Ley de Reducción de la Inflación, con sus masivos incentivos y subsidios para las fuentes renovables de energía; el plan REPowerEU en Europa; e iniciativas similares en otros lugares acelerarán la demanda de los minerales que son los componentes básicos de la energía renovable, que requiere turbinas eólicas, vehículos eléctricos y paneles solares, entre otras cosas. Una gran cantidad de organizaciones (el FMI, el Banco Mundial, la Agencia Internacional de Energía (AIE), el gobierno de EE. UU., la Unión Europea, Japón) han publicado estudios sobre la urgencia de esas cadenas de suministro. La AIE proyecta que la economía mundial pasará de “un sistema de energía intensivo en combustible a uno intensivo en minerales” que “supercargará la demanda de minerales críticos”. En The New Map, resumo esto como el cambio de “Grandes Petróleos” a “Grandes Palas”.

S&P Global, la firma financiera y analítica de la que soy vicepresidente, ha tratado de basarse en esos estudios y cuantificar cuál podría ser esa “demanda sobrealimentada” de minerales. El estudio de S&P Global “El futuro del cobre: ¿la brecha de suministro que se avecina provocará un cortocircuito en la transición energética?” (2022) se centró en ese metal porque el impulso de la transición energética es hacia la electrificación, y el cobre es “el metal de la electrificación”. El estudio tomó los tipos de objetivos para el año 2050 propuestos por la administración de EE. UU. y la UE y evaluó lo que se requeriría para alcanzar esos objetivos para aplicaciones específicas, por ejemplo, los diferentes componentes de un sistema eólico marino o vehículos eléctricos. Un automóvil eléctrico, por ejemplo, requerirá al menos dos veces y media más cobre que un vehículo con un motor de combustión interna convencional. La conclusión de este análisis es que la demanda de cobre tendría que duplicarse a mediados de la década de 2030 para alcanzar las metas de 2050

El cuello de botella es el suministro. Al ritmo actual de crecimiento de la oferta, que abarca nuevas minas, expansión de minas y mayor eficiencia, y reciclaje, así como sustitución, la cantidad de cobre disponible será significativamente menor que los requisitos de suministro de cobre. Por ejemplo, la AIE estima que se necesitan 16 años desde el descubrimiento hasta la primera producción de una nueva mina. Algunas empresas mineras dicen más de 20 años. Los permisos y las cuestiones medioambientales son limitaciones importantes en todo el mundo. Además, la producción de cobre está más concentrada que, digamos, el petróleo. Tres países produjeron el 40 por ciento del petróleo mundial en 2021: Estados Unidos, Arabia Saudita y Rusia. Solo dos países produjeron el 38 por ciento del cobre: Chile y Perú.

El cobre es fundamental

Los precios del cobre han caído un 20 por ciento desde su punto más alto este año. Eso refleja el papel a menudo destacado del metal como “Dr. Cobre”—su precio como predictor de desaceleraciones y recesiones económicas. Y, de hecho, el FMI ve una fuerte desaceleración en el crecimiento mundial en 2022 y proyecta una mayor desaceleración en 2023 y una posible recesión, al igual que muchos otros pronosticadores. Pero, después de la recesión, la próxima avalancha de demanda de la transición energética hará que los precios del cobre vuelvan a subir. Como ha sido el patrón histórico, el aumento de la demanda y los precios probablemente creará nuevas tensiones entre los países poseedores de recursos y las empresas mineras, lo que a su vez afectará la tasa de inversión. Además, a medida que se intensifica la carrera hacia el cero neto, existe el riesgo de que la competencia por los minerales quede atrapada en lo que se conoce como la “competencia de las grandes potencias” entre China y Estados Unidos.

El estudio del cobre de S&P Global pretende contribuir a un análisis más profundo de los desafíos físicos de la transición energética. La industria eólica tiene lo que un campeón inglés de los molinos de viento del siglo XII llamó “el beneficio gratuito del viento”. Y la energía solar tiene el beneficio gratuito del sol. Pero los insumos físicos que intervienen en el aprovechamiento de la energía eólica y solar no son gratuitos. El esfuerzo por impulsar una parte significativa de los objetivos de 2050 hacia 2030 probablemente tendrá que lidiar con importantes limitaciones físicas.

Estos cuatro desafíos (seguridad energética, impactos macroeconómicos, la división Norte-Sur y minerales) tendrán efectos significativos en el desarrollo de la transición energética. Ninguno es fácil de manejar, e interactuarán entre sí, lo que agravará sus impactos. Pero reconocerlos promoverá una comprensión más profunda de los problemas y requisitos en la búsqueda de lograr la transición energética.

DANIEL YERGIN es vicepresidente de S&P Global. Su libro más reciente es The New Map: Energy, Climate, and the Clash of Nations. Recibió un premio Pulitzer por su libro The Prize: The Epic Quest for Oil, Money & Power.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin