EN FOCO

Dejar flotar el dólar

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Por Analytica Consultora. El Banco Central anunció un nuevo objetivo para la política monetaria: llevar el nivel de reservas del 9% al 15% del PIB. La excusa es acercarse al promedio que exhiben los países de la región que hoy están calificados con investment grade y de esta forma reducir el costo de fondeo soberano.  Si bien compartimos la lógica, a nuestro juicio el motivo de fondo es incrementar la volatilidad del tipo de cambio para desalentar posiciones especulativas de corto plazo. El nuevo sesgo, sin embargo, no cambia nuestra visión estructural. El atraso cambiario llegó para quedarse. Tal es así que proyectamos un tipo de cambio entre $17,20 y  $17,50 a fin de año. De hecho, luego de las subas iniciales (de entre 1 y 2%) el dólar volvió a bajar,  sin intervención del BCRA.

Veamos. Los datos de inflación de marzo generaron una fuerte corrección de las tasas de política monetaria: tanto el corredor de pases como las letras cortas subieron más de 150 puntos básicos. En la actual coyuntura, con un mercado de cambios con exceso de oferta de dólares, la suba de tasas genera aún más presión sobre un tipo de cambio ya apreciado y, consecuentemente, sobre los niveles de actividad en los sectores transables. Esto es así, en parte, por la entrada de capitales especulativos los cuales aprovechan la elevada rentabilidad en dólares que ofrecen los instrumentos en pesos. En este contexto, el BCRA decidió patear el tablero. Cansado de esperar que los bancos quieran recomponer su stock de dólares (ver analítico #409), decidió anunciar una compra masiva con fecha incierta cuyo objetivo sería recomponer el maltrecho patrimonio del BCRA.

El mercado de cambios, sin embargo, no reaccionó generando fuertes correcciones. Los volúmenes operados tanto en el mercado “spot” como de futuros respondieron al anunció, aunque en diferentes órdenes de magnitud. Mientras el dólar mayorista subió sólo 20 centavos (hasta 15,40 $/U$S, +1.3%) en los 2 días posteriores al anuncio -sin mayores alteraciones en el volumen-, las coberturas en futuros subieron marcadamente (hasta 1 millón de contratos, +60% m/m) sin registrar saltos en el nivel del tipo de cambio esperado (+22 centavos o 1,2% en la cotización de Dic-17,). En otros términos, los mercados reaccionaron cubriéndose ante la  mayor volatilidad.

En este marco, ¿por qué no cambia la visión estructural? Es simple: el elevado déficit fiscal y en la composición de financiamiento del sector público nacional generan la sobreoferta de divisas. Sin tener en cuenta a las provincias, el Tesoro debe salir a buscar fondos por U$S 52 mil millones (MM) en 2018 (U$S 14 MM en amortizaciones e intereses netos y U$S 38 MM para cubrir un déficit fiscal que estimamos en casi 6% del PBI). Si a esto restamos el rojo en cuenta corriente (del balance cambiario) de U$S 15 MM (2,5% del PBI) y una formación de activos externos de U$S 10 MM, el financiamiento del Tesoro aportaría casi la totalidad de los U$S 30 MM que se requieren para llevar las reservas del 9% al 15% del PBI -si tomamos los actuales niveles del PBI en dólares- (esta es la cifra que se estuvo manejando en los medios después del anuncio). Corrigiendo por el crecimiento esperado del PBI en dólares, 7% según nuestro escenario, las reservas deberían aumentar U$S 50 MM en lugar de U$S 30 MM. Sin embargo, parte de los U$S 20 MM restantes podrían ser aportados por los sectores público provincial y privado los cuales estuvieron muy activos en el mercado de deuda internacional desde la salida del CEPO cambiario (desde ene-16 ingresaron por estas vías US$ 19.700 millones, casi la mitad de estas colocaciones fueron realizadas por empresas del sector privado).  Otro factor que puede sumar a la oferta de divisas es la Inversión extranjera directa que estimamos puede contribuir con al menos 4 MM en 2017. En otros términos, el BCRA no tendrá que ir a buscar el stock de dólares sino que podrá concentrarse en compensar el flujo excedente.

Creemos que el BCRA actuó oportunamente para desalentar las posiciones de “carry trade” en un contexto de endurecimiento de la política monetaria y apreciación real. Por ahora, no vemos riesgos adicionales para el nivel de tipo de cambio. Tanto el mercado de cambios como de activos denominados en pesos parecen validar nuestra hipótesis (gran parte del volumen del mercado de futuros se explica por fondos comprados en pesos que buscan cobertura) ya que la combinación del gradualismo fiscal y un Banco Central reticente a la monetización de dicho déficit generan endógenamente las divisas necesarias para el cumplimiento de la nueva meta.

Finalmente, el anuncio es una declaración implícita de que el BCRA abandona su política de flotación limpia (no intervención en el mercado de cambios); algo que vemos como un acierto en un contexto de fuerte ingreso de divisas y que busca evitar una mayor apreciación. Para los próximos meses, seguimos manteniendo nuestro escenario de tipo de cambio estable alrededor de lo $16 hasta junio y entre $17,20 y  $17,50 hacia fin de año.

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La apuesta del BCRA: a todo o nada

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Escriben Mg. Guillermo Knass y C.P. Martín Leiva Varela, ECONEA. A fines de Febrero el presidente del Banco Central de la República Argentina había anunciado que se vienen tres meses delicados en materia de evolución del nivel general de precios, en los que la “corrección” de los precios regulados terminará impactando en la inflación por encima de la previsión del BCRA, afirmando que no se puede relajar en el empleo de la política monetaria.

Dicha previsión realizada claramente fue evidenciada con la publicación de la inflación del mes de febrero y marzo de  2017, con un incremento en los precios de los bienes y servicios del 2,5 por ciento y del 2,4 por ciento respectivamente. La variación de los precios regulados tuvo una influencia significativa en el mes de marzo con un injerencia del 1,2 %. La inflación propia del mes de marzo estuvo motorizada por los precios de la educación, la indumentaria, los alimentos y las tarifas de los servicios públicos.

Esta situación de la evolución del nivel general de precios, que ya lleva acumulada en el primer trimestre del 2017 un 6,3 por ciento de subas, pone en jaque las proyecciones de la inflación efectuadas por la propia entidad del BCRA que ascienden al rango de entre el 12-17 %. Para cumplir esa meta la inflación mensual para los meses venideros del corriente año no debería superar al 1,07 %, es decir, la de abril hasta diciembre.

Asimismo, las expectativas de Inflación elaboradas por la Universidad Torcuato di Tella del mes de Abril muestran un descenso al 20 % anual para el corriente año, cayendo 5 puntos porcentuales (antes + 25 % anual), alcanzando uno de los niveles más bajos desde octubre de 2016. Ese porcentaje supera en 3 puntos a las proyecciones nacionales.

El negocio de la inversión financiera

La confirmación de los mayores índices de inflación generó que el BCRA ajuste la tasa de referencia al 26,25 % (+ 150 puntos básicos) y producto de que las variaciones del tipo de cambio no sean sustanciales (dólar planchado), realiza un estímulo claro hacia una inversión financiera por parte de los ahorristas en los instrumentos financieros que ofrece la autoridad monetaria.

A modo de ejemplo, si se compara el rendimiento de los LEBACS que ascienden a un 26,25 % anual con respecto a la devaluación proyectada en el corriente año (+19,55 %), a los ahorristas le va a convenir invertir en los LEBACS, vendiendo su tenencia actual de dólares al tipo de cambio vigente ($ 15,69) haciéndose de pesos para invertir en dichos títulos a través de los agentes de bolsa, para que así, al vencimiento, una vez obtenida la rentabilidad en pesos, pueda adquirir más dólares de los que inicialmente tenia.

El perjuicio a la economía real:

Esta medida nacional claramente golpea a la producción, dado que al subir la tasa de interés de referencia termina generando un incremento del costo financiero, encareciendo los créditos tanto para las inversiones productivas como para la adquisición de bienes durables destinados al consumo (ejemplo automóviles, lavarropas), dado que ambas dependen negativamente de las variaciones de la tasa de interés.

Esto puede constatarse con el cierre del 2016, cuando los préstamos al sector privado a nivel nacional alcanzaron a los $1.060.618 millones, registrando un aumento nominal del 32% en términos interanuales (+$256.640 millones), el cual estuvo por debajo de la inflación generando así, una contracción en términos reales superior al 6 %.

Lo que se pretende desde el BCRA es enfriar la economía, generada por la caída de ambos componentes de la demanda agregada, tal como la evidenciada en el 2016 (-1,4 % el Consumo y -5,5 % formación bruta de capital fijo), estimulando así la inversión financiera no productiva.

Esto debe ser entendido de la siguiente manera: si alguien está queriendo invertir en una fábrica de zapatos, que te generaría un rendimiento anual del 25 % (inversión inicial $ 100, ganancia anual $ 25), pero dado que no cuenta con un capital inicial, deberías recurrir a un banco para financiarse, donde tal entidad financiera le cobraría una tasa de interés estimada del 40 %. Eso implica que todo el rendimiento que generaría el proyecto estaría orientado a pagar al banco ($ 40 anuales) e inclusive necesitaría ingresos adicionales para cumplir con los servicios de deuda ($ 15 de más), por lo que se evalúa si vale la pena invertir. Mismo acontecimiento sucederá con las tarjetas de créditos, a mayor tasa, es más caro comprar en cuotas y por ende, afecta al consumo.

Tal estímulo para los instrumentos financieros del BCRA, que son unas de las inversiones más seguras porque no tienen riesgo, ya que es la autoridad monetaria encargada de la emisión de billetes, genera un beneficio para los ahorristas sin producir un bien o servicio, restringiendo la generación de empleo. Considerando además que las entidades financieras generaron tan solo el 2 % del total de puestos de trabajos registrados a diciembre de 2016, en tanto que, las industrias y los comercios que sí son las que generan empleo y son las más afectadas por estas medidas nacionales, representan el 40 % del total de puestos de trabajo a nivel nacional.

Cuidar y generar empleo a nivel provincial

La sociedad Fondo de Créditos para las Pequeñas y Medianas Empresas, inaugurada en febrero de 2017 por el Gobernador de la Provincia, permitirá atemperar este encarecimiento del crédito, por la razón de que el objetivo por medio de esta entidad es la estimulación de proyectos productivos en el ámbito local en aras de una generación constante del empleo, dado que otorga un financiamiento a una tasa de interés de entre el 10 y 14 por ciento, que no solo estará por debajo de la inflación (beneficio real para el potencial inversor local) sino que también, se encuentra para la mayoría de los casos, 20 puntos porcentuales por debajo de lo que le cobrarían las entidades financieras.

A diciembre de 2016, el stock de préstamos en la Provincia de Misiones para el Comercio alcanzó un total de 267 millones de pesos, aumentando en términos interanuales en un 24 %, en tanto que el sector de la Construcción alcanzó un total de 884 millones de Pesos, siendo su aumento interanual de tan solo el 1 por ciento. Ambos tuvieron una caída en el stock real del 12 % y del 28 % respectivamente, evidenciada claramente por el aumento del costo financiero y reducción de las ventas globales (asimetrías).

De cara a las elecciones legislativas:

El probable enfriamiento de la economía por las medidas del BCRA podrá afectar las elecciones legislativas del gobierno nacional con el objeto a apostar a una desaceleración de la inflación gradual hasta el año 2019 cuando son las presidenciales. La inquietud será si podrá o no ganarle a esta enfermedad constante que incrementa el precio de los bienes y servicios, disminuye el valor real de la moneda, desalienta el ahorro y la inversión, entre otros efectos adversos.

 

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Carne podrida

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Escriben Guillermo Knass y Martín Leiva Varela, ECONEA. El panorama electoral, el atraso cambiario y los últimos informes de inflación inundan el análisis económico de estos días. Por eso, se dice que la Argentina es un país de corto plazo, porque siempre ocupan la primera plana las discusiones y las políticas, mientras que temas coyunturales y los estructurales, los que hacen que un país pegue el salto en base a un crecimiento sólido y sostenido a través de los años quedan desplazados.

La producción de alimentos fue uno de los pilares del desarrollo económico nacional de principios del siglo XX, empujada por los numerosos embarques de carne y trigo provenientes de la inagotable productividad de la pampa húmeda. Del modelo agroexportador se pasó (o se quiso pasar) al modelo de desarrollo industrial a mediados del siglo pasado, volviendo al agro exportador combinado con un hibrido de paraíso financiero en los 70, y así se sigue, sin definir una identidad productiva o cambiándola a cada rato.

Mientras tanto, el principal socio del MERCOSUR desplazó a la Argentina, incluso de ser el principal exportador de carnes del mundo.

Desde 2003 (año clave para la recuperación de los commodities de Latinoamérica), Brasil prácticamente quintuplicó sus exportaciones de carnes al mundo. Sin analizar la profundidad del tema, puede decirse que esta es una política de largo plazo ya que su resultado muestra un crecimiento sostenido desde finales de los noventa.

Argentina, en cambio, tuvo una política oscilante al menos en cuanto a ganado vacuno se refiere.

Como se observa en el gráfico, en los años noventa las exportaciones de carne superaban al gigante vecino. Luego los dos países emprendieron la gesta exportadora de alimentos de los 2000, donde a posteriori Argentina se quedó debatiendo entre el conflicto rural cuando Brasil duplicó las exportaciones del país.

Misiones, que tan solo participa con un 0,9 % sobre el total de Stock Bovino en miles de cabezas, muestra un promedio en los últimos ocho años de 415 mil cabezas.

Las exportaciones de Misiones del rubro carnes y su derivados desde el 2009 siguieron la misma tendencia nacional, donde cayó un 67,2 % si se compara lo exportado en el año 2009 (u$s 122.317.543) con lo efectuado en el año 2016 (u$s 40.082.048), participando en el último año dicho rubro en el 12 % de las exportaciones totales de la Provincia.

¿Qué paso en Brasil?

Las noticias son de público conocimiento. En resumen, empresarios inescrupulosos exportaban carne en mal estado, y adulterada con químicos no aptos para el consumo y para ello pagaban coimas a diversos funcionarios encargados de los controles sanitarios. Para entender la magnitud del escándalo, basta ver que el mundo se hizo eco del tema. Por ejemplo, la BBC de Londres (http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-39327633) decía textualmente:

“Desde que la Policía Federal de Brasil reveló la semana pasada los resultados de la Operación “Carne Débil” (Carne Fraca, en portugués) y confirmó la adulteración y “maquillaje” de carne bovina y aviar en mal estado por parte de varias empresas, no sólo los brasileños han comenzado a preocuparse por la carne que consumen.

Y no es para menos: Brasil es el principal exportador de estos productos en el mundo. Anualmente, el gigante sudamericano vende US$5.500 millones de carne de res y US$6.500 millones en pollo.

¿Por qué importa?

En cualquier país que la policía revele que la carne que se consume internamente y que se exporta está podrida es muy grave.

Sin embargo, en Brasil este escándalo tiene un alcance global: no sólo es el mayor exportador de carne de vaca y de pollo del mundo, el cuarto de carne de cerdo, sino que ese rubro comercial representa el 7,2% de las exportaciones del país, en una economía que ya lleva dos años en recesión.”

¿Y nosotros que?

Las noticias del escándalo brasilero fueron vistas con una sonrisa por varios sectores que avizoran una oportunidad para el mercado cárnico argentino.

La lógica es, China y otros países dejan de comprar carne brasilera y pasan a comprar más carne argentina, con esto exportamos más, traemos más dólares y nos salvamos de vuelta.

Falacia 1: Argentina no necesita que la carne Brasilera sea mala para vender más, tenemos un status libre de aftosa y del mal de la vaca loca que la siguen teniendo entre las de mejor calidad.

Falacia 2: Brasil no va a dejar de exportar carne al mundo por esto, de hecho fueron sus controles internos los que detectaron el problema y lo expusieron…cuando demuestren que lo superaron van a volver a vender. De hecho, ya china levanto la suspensión impuesta para el ingreso de carne brasilera.

Falacia 3: Nosotros no exportamos más porque no producimos más, o sea que por más que Brasil cierre completamente sus exportaciones las nuestras no van a pegar un salto, por el simple hecho de que no tenemos mucho más que exportar. De hecho, comparando los dos gráficos de exportaciones vemos que a principio de los 2000 ambos países crecieron de manera acelerada y conjunta.

Conclusión de corto plazo:

La lección que nos deja este panorama es que no necesitamos que a Brasil o a otro le vaya mal para que a nosotros nos vaya bien (no es la final del mundial). De hecho, hoy podríamos exportar lo mismo que Brasil sin necesidad de desplazarlo, dado que la demanda de alimentos del mundo sigue creciendo en el largo plazo.

Por otro lado, esperar que a Brasil le vaya mal para que a nosotros nos vaya bien implica que cuando corrijan sus cosas a nosotros no va a volver a ir mal y así siempre estaremos esperando por la debilidad ajena en vez de pensar en nuestra propia fortaleza.

Volvamos a exportar carne, no porque Brasil nos deja sino porque supimos y sabemos hacerlo mejor que nadie.

 

 

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¿Cuál es el impacto del blanqueo en la economía real?

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Mediante el Decreto Nº 881/16 del Poder Ejecutivo Provincial se promulgaba la Ley Nacional Nº 27.260, denominada como “Programa de Reparación Histórica para Jubilados y Pensionados”, en la que se encuentra inmerso en el Libro II el “Régimen de Sinceramiento Fiscal” denominado en la jerga como Blanqueo de Capitales, donde las personas físicas y jurídicas podían “sincerar” su tenencia en moneda nacional o extranjera, inmuebles, muebles, entre otros hasta un determinado período dependiendo del bien y que culminaba el 31 de Marzo de 2017. El resultado fue el “blanqueo” récord de 116 mil millones de dólares, cerca de la mitad de lo que los argentinos tienen en el exterior sin declarar.

 

Entre los objetivos principales de la norma era que todos los bienes que se encuentran inmersos en la economía informal, ingresen al circuito formal por el beneficio fiscal de la eximición del impuesto a las Ganancias, impuestos internos, Impuesto al Valor Agregado, Ganancia Mínima Presunta y Bienes Personales hasta determinados periodos fiscales, según el gravamen, constituyendo como contrapartida un impuesto especial que se determinó sobre el valor de los bienes en moneda nacional de acuerdo a la metodología de valuación prevista para cada caso en la ley Nº 27.260 que oscila entre el 5 % y el 15 % dependiendo del monto y la fecha de pago.

 

Las personas no tributarían el impuesto si adquirían títulos públicos que emitía el Estado nacional o invertían en fondos comunes de inversión destinados al financiamiento de proyectos de infraestructura, inversión productiva, inmobiliarios, energías renovables, entre otros en el marco de lo estipulado en el Articulo Nº 42 de la citada Ley.

                                                                                                

A su vez, Misiones mediante la Ley Nº XXII Nº 39, se adhirió a dicha norma eximiendo y condonando las multas y sanciones previstas en el Código Fiscal Provincial, como también, el impuesto a los Ingresos Brutos, de Sellos, etc.

 

Resultado del Sinceramiento en números:

 

Al culminar todos los plazos previstos para el régimen de exteriorización, Nicolás Dujovne, actual  ministro de Hacienda de la Nación considero que el  blanqueo representó un record histórico para el país con respecto a los demás regímenes de exteriorización implementados con un total de U$s 116.800 millones.

 

Asimismo, el funcionario nacional expresó que del total exteriorizado un 20% estaba en el país (correspondiente a u$s 23.500 millones) y un 80%, en el exterior, por u$s 93.300 millones.  La deuda regularizada alcanzó los $ 117.000 millones de pesos, con un total de 568.000 planes, donde los contribuyentes que se “sinceraron” alcanzaron a 475.000 personas.

 

A su vez, el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos consideró que del total, u$s 55.900 millones corresponden a inversiones, u$s 33.600 millones a cuentas, u$s 20.500 millones a inmuebles y u$s 6800 millones a otros activos, estando tan solo un 2 % de las inversiones situadas en el país.

Situación similar ocurrió con los fondos en las cuentas, donde US$ 25.900 millones sincerados estaban fuera del país que representaron el 77 % del total que ascendió a los u$s 33.600 millones, estando el 45% en Estados Unidos, el 32% en Suiza y el 9% en Uruguay. 

En términos de lo que genera toda la economía nacional, las regularizaciones tributarias no asignadas, dentro de la cual se encuentra inmersa el Blanqueo, representaron un monto equivalente al 1,41 % en términos del PBI del periodo 2016, monto que supera holgadamente a los programas de exteriorización anteriormente impuestos, representando un importe total en 2016 de 110.721 millones de pesos.

 

¿Mejoró la situación Fiscal de la Nación?

A pesar de la mejora en la recaudación nacional producto del impuesto especial por el régimen de sinceramiento y de la reducción de determinadas erogaciones, el déficit fiscal se incrementó 56,4 % en el primer bimestre del 2017 con respecto a 2016, por ende, el punto tendiente a alcanzar la convergencia fiscal en el 2019, suena de difícil cumplimiento por parte del Estado nacional.

Cabe resaltar que los recursos adicionales obtenidos por el impuesto especial del sinceramiento que ascienden a los $ 148.600 millones de pesos son destinados exclusivamente al ANSES para ser afectados a atender el Programa Nacional de Reparación Histórica de los Jubilados y Pensionados, de los cuales se ejecutaran este año $ 75.000 millones.

 

¿Qué efectos generó el Blanqueo en Misiones?

 

En términos fiscales, los recursos provenientes del Blanqueo de Capitales al no ser coparticipables y ser destinados exclusivamente para el ANSES para el pago de la reparación histórica, no se distribuyen a las Jurisdicciones, y por lo tanto, no tienen un impacto positivo en las finanzas locales. En el supuesto de que las personas hubieran exteriorizado sus bienes sin estar vigente este régimen, a las Provincias sí les hubiera correspondido recursos ya que Ganancias, IVA y Bienes Personales que se eximieron y condonaron, son coparticipables.

 

Así también, agravó la falta de competitividad local, dado que el ingreso de dólares (aumento de la oferta) en el país, combinado con el fuerte endeudamiento del Gobierno Nacional y de las Provincias (excepto Misiones) presionó claramente a la baja del tipo de cambio.

La apreciación cambiaria, dada la situación asimétrica de Misiones con Paraguay y Brasil por la diferencia en los precios relativos de los bienes y servicios que se comercializan, termina acrecentando la fuga de divisas hacia dichos países por el actual atraso cambiario.

 

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Dólar futuro: los entretelones de la causa por la que Cristina enfrenta su primer juicio

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Escriben Guillermo Knass y CMartín Leiva Varela, ECONEA.  Claudio Bonadío Juez Federal de la Nación elevo a juicio oral y público a la ex presidenta de la Nación, Cristina Fernández y a otros once funcionarios por la causa del dólar a futuro.

¿Qué tiene de interesante? A todos los presidentes les esperan causas judiciales cuando terminan su mandato; pasó antes, pasa ahora y pasará mañana. Es parte de la vida de un país democrático que los funcionarios, incluyendo a los más altos, rindan cuentas judiciales por sus actos. Que paguen si son culpables y que se declare públicamente su inocencia si correspondiere.

Lo particular de este juicio es que no puede catalogarse como un acto de “corrupción”, al menos no en el sentido tradicional que uno esperaría, como por ejemplo, si se investiga una concesión fraudulenta o sin licitación, sobreprecio de la obra pública, coimas con cualquier fin, etc.

El foco está en que se trata de juzgar algo mucho más complejo, por ser una decisión de política económica, como son las herramientas mediante las cuales el Gobierno interviene en la economía, tratándose en este caso puntal de una política cambiaria, que es una función del Banco Central de la República Argentina. La causa se sitúa a fines del 2015 en un contexto en el que la expectativa de devaluación era muy grande y esto podía repercutir en la situación económica del país, por ende, las autoridades del momento pretendían morigerar el potencial efecto inflacionario de la devaluación vendiendo dólares a futuro, con las consecuencias que el juicio determinará si serán o no responsables tales actores.   
En la causa Nº 12.152/15 dice taxativamente “Elevación a Juicio de  las  presentes  actuaciones registradas bajo el N°12.152/15 respecto de los  encausados  mencionados  al  inicio ( 14 funcionarios en total incluidos el ex ministro de economía Axel Kiciloff, el ex presidente del Banco Central de la República Argentina, Alejandro Vanoli y la ex Presidenta Cristina Fernández),  en  orden  al  delito de administración fraudulenta en perjuicio de la administración  pública    (arts.  173  inc.7°  en  función  del artículo 174, inc. 5° del C.P.N. y 351 y ccds. del C.P.P.N.).-“

Cabe destacar que el BCRA, en el marco de sus funciones delegadas por su carta orgánica, efectúa políticas cambiarias comprando y vendiendo a precios de mercado, en operaciones a contado y a término, divisas, en virtud de lograr alcanzar los objetivos deseados por la política económica, empleando determinadas herramientas como ser, interviniendo en el mercado mayorista o a través de los “Dólares Futuros”.

Para saber el delito primero veamos en que consiste la operatoria:

1-¿Que es el dólar a futuro?:

Consiste en un contrato en el que se acuerda comprar dólares en el futuro a un precio acordado en el presente. A modo de ejemplo, imaginémonos que hoy  Juan se compromete a comprar u$S 10.000 el 31 de julio de 2017 a $ 18 pesos cada uno.

Escenarios posibles:

1 – Cotización oficial del dólar al 31 de julio de 2017 a 19 pesos:

Juan gana 10.000 pesos, porque llegado el día del vencimiento del contrato le deben dar 10.000 dólares que valen $ 19 pesos y el acordó su compra a $ 18 pesos cada uno (estos contratos se emplean también con otros activos financieros como ser, el oro, petróleo, etc). No se entrega el activo, se le liquida a Juan la diferencia, representando tal compensación lo mismo en términos de valor. Entonces, Juan ganó 1 peso por cada dólar comprado a futuro (lo pagó $18 y vale $ 19). La contracara de la ganancia de Juan es la pérdida del vendedor que apostó  a que el dólar iba a salir más barato que $ 18.

2- Cotización oficial del dólar al 31 de julio de 2017 a 16 pesos:

Como es un acontecimiento futuro también puede ocurrir que el dólar baje. Siguiendo la lógica del escenario uno, en este caso Juan pierde 20.000 pesos, porque está obligado por contrato a comprar al vencimiento del mismo 10.000 u$s a  $ 18  cuando en el mercado valen $ 16.  (Lo normal de la operatoria es que Juan debería pagar diferencia: [(18$-16$)x10.000 = $ 20.000], siendo en este caso el vendedor quien gana en esta expectativa sobre la variación del tipo de cambio.

¿Por qué se hace?:

Desde el sector privado, los motivos son básicamente de cobertura o especulación:

  1. Cobertura: los importadores tienen miedo de que el dólar suba mucho, entonces para asegurarse el pago de sus compras en un valor cierto, compran dólares a futuros y ya no les afecta una futura devaluación. Lo mismo para cualquier deudor en dólares.
  2. Cobertura: los exportadores por si temen que el dólar baje para asegurarse un precio más alto de las divisas que van a recibir. Lo mismo para los acreedores en dólares.
  3. Especulación: Si tengo expectativas de que el dólar va a subir, compro a futuro y gano con la diferencia entre el valor que compre y el que estimo que estaría realmente al vencimiento. Si creo que el dólar va a bajar vendo a futuro para que llegado el vencimiento, venda más caro de lo que sale.

El Estado lo hace por motivos de regulación:

  1. En cuanto al comercio internacional lo hace para que los importadores sigan importando teniendo certeza de que no se le van a disparar las deudas en dólares y los exportadores para que no retengan las exportaciones si la tendencia es a la baja. En ambos casos es el estado que asume el riesgo del negocio del comerciante para que este siga comprando-vendiendo y no se detenga la economía. Puede verse como injusto que el estado asuma los riesgos del sector privado pero hay que analizar cada caso en particular, y ya que el estado interviene significativamente en el valor del dólar a veces es necesario para que no se detenga el comercio.
  2. En cuanto a fijar expectativas y detener corridas: las expectativas de devaluación (entendidas como la creencia generalizada de que el dólar va a subir) son muy dañinas para la economía, toda la maquinaria se para o se frena lo máximo posible hasta tener un panorama claro. Entonces puede entenderse que el estado manda una señal del tipo -si te vendo un dólar a futuro a 16 pesos entonces como responsable de la política cambiaria no voy a dejar que se dispare porque si no voy a perder plata pagando los contratos que yo mismo emití…Es mandar una señal clara contra la especulación (la que puede resultar efectiva o no).

 

A esta causa en particular hay que sumarle el condimento de que se vendió a futuro en base a la expectativa de la cotización oficial, cuando había un dólar paralelo que ya tenía un valor más alto y presumía la cotización futura.

 

¿Cómo mirar esta situación?

La perdida por parte del Estado entre la diferencia del contrato y de la cotización posterior (después del cepo) fue de aproximadamente 55.000 millones de pesos. La fiscalía intentará demostrar que la pérdida del Estado, era previsible y por ende, los funcionarios son culpables del prejuicio. La defensa dice que se trató de un manejo de política económica para calmar expectativas devaluatorias totalmente justificable y oportuna, y que el prejuicio se produjo por el cambio de política (entiéndase cambio de gobierno), que si no, no hubiera ocurrido tal prejuicio. Pero básicamente, se juzga una medida de política económica.

 

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