ENTREVISTAS

“Al arte hay que desafiarlo”, enseña Yodi Godoy, el cerebro musical de La Biblia de Vox Dei

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Juan Carlos “Yodi” Godoy “el 4to Vox Dei”, que participó de la creación cumbre del rock argentino “La Biblia” llega por primera vez a la tierra colorada con su banda actual para cerrar el Viernes Santo con una interpretación del disco que lo puso en la historia del rock. Antes en Economis habló del rock y de cómo los artistas deben animarse a desafiar al arte para hacerlo crecer.

Vox Dei esa mítica banda que en el lejano y oscuro final de los 60s fue parte del movimiento fundacional del rock en Argentina dejo una huella imborrable con el disco conceptual “La Biblia”. En este trabajo los guitarristas Ricardo Soulé y Juan Carlos “Yodi” Godoy, el bajista Wilfrido “Willie” Quiroga y el baterista Rubén Basoalto tomaron todos los riesgos y desafiando muchos tabúes lograron marcar un hito.

Ahora 48 años después, los misioneros podrán disfrutar de una versión de este disco interpretado por Yodi Godoy Trío, la nueva propuesta de Yodi, que en aquellos años fue parte fundamental en los vertiginosos ocho meses que duró el proceso de composición. Luego por cuestiones nunca bien aclaradas Yodi dio un portazo y se alejó de Vox Dei.

Al llegar a Economis, Yodi, acompañado del baterista Luis Otero, se mostró distendido, feliz de estar en Misiones, por el clima, la calidez de las personas y la gastronomía que pudo disfrutar, “Hay mucho ozono, que no se puede comer, pero te llena de energía” dijo feliz.

Desde siempre rondaron las historias del mítico integrante de Vox Dei, Yodi Godoy, como el músico que un día desapareció y se alejó del rock para siempre. Que junto a sus compañeros y en complicidad absoluta con Ricardo Soulé, lograron grandes canciones como “Presente”, “Azúcar amargo” y sin ir más lejos la poderosa obra conceptual “La Biblia”. Hoy, Godoy apuesta a volver a los escenarios con una fuerza increíble en un formato de trío que promete sorprender al público con una paleta cromática acotada a tres instrumentos, pero con un gran despliegue creativo.

“Yodi” manifestó sentir una “gran alegría” por el concierto libre y gratuito que brindará mañana viernes en el Parque del Conocimiento en el marco de Tecnópolis Federal. “Primerísima vez en Misiones y con mucha intensidad y muchas vivencias ya” afirmó el artista que al hablar muestra que tiene tanta energía como en los años que rockeaba con Vox Dei.

Anticipó que el show de mañana sorprenderá al público. “Me siento con mucha energía en estos años y ser parte de este trío me re-energiza la capacidad de sorpresa, es como Misiones, tiene gustos nuevos para mí. Porque aquí también me re-encontré con sensaciones nuevas y esto conforma mi arte”.

Destacó que en su etapa actual se encuentra con gran armonía y tranquilidad, sin la ansiedad de la juventud, lo que le permite enfocarse a la creatividad musical de forma plena. “Siento que me merezco esto, ser parte de este grupo que con perfil bajo y con tanto respeto y cuidado el uno para el otro” comentó feliz.

Godoy luego de alejarse de Vox Dei se dedicó a la pintura y la escultura en su Quilmes natal, se tomó su tiempo para volver a la música y a principios de los ´80 volvió a los escenarios con la banda Ave Fénix. Después siguió abocado a sus otras profesiones artísticas y dedicandole todo el tiempo posible a su familia.

El encuentro con Luis Otero fue casual, gracias a la intervención de un amigo humorista Iván Ruso, que le pidió un favor a Godoy para que musicalice una obra suya. Como devolución del favor lo llevó al estudio de Otero donde nació “un amor artístico inmediato”. Que derivo en zapadas y la grabación de un disco de 9 canciones y ahora prevén el lanzamiento de un nuevo disco.

Luis Otero afirmó que “este (por Yodi) es un hermano perdido”, agradeció a Iván Ruso por generar el encuentro que derivo en este nuevo viaje para ambos.

El trío se conforma con un baterista recién incorporado, que amplió el abanico sonoro del grupo, llevándolo a posibilidades impensadas. “Lo bueno es que no sabemos dónde vamos a terminar” dice plenamente feliz Yodi.

Yodi Godoy Trío bucea entre el rock clásico y el rock sinfónico, aunque reconocen que el formato plantea una paleta de colores acotados, “somos tres colores primarios musicalmente y ahí formamos un cosmos de sonidos” grafica Godoy asociando la música a la plástica.

“Nos regimos mucho por lo que va sucediendo en los ensayos, en los matices y sonidos que nos emocionan a los tres o a alguno es lo que se aprueba” explicó Yodi. Todo nace de una idea básica, pero se dejan llevar por las emociones que pueden generarle la música.

Tanto Yodi como Luis son músicos con mucha experiencia, y buscan plasmar en la música esa experiencia de la “primera vez sonora”. Afirmaron que “vamos a seguir haciendo música que es lo que nos apasiona”.

Si bien la primera grabación generó gran aceptación ahora con el nuevo integrante “se revolucionó todo con su arte y se generó todo un cambio que nos permite un nuevo recorrido” dijo Yodi.

“No tenemos un margen de decir hasta acá llegamos, vimos con este bajista una variante muy técnica y estratosférica y nos sorprendimos los tres” comentó Yodi. Que aclaró que aún “estamos buceando para ver adonde nos lleva”-

La Biblia, esa inmensa obra conceptual del rock

Con este formato tan especial Yodi Godoy Trío va “a versionar la Biblia, sin mover el eje temático” explicaron. “Es más difícil interpretar que crear” aclara Yodi.

Explicó que es común crear, es una parte integral de los artistas. Pero proponer una interpretación de una obra “es mucho más importante y más seria”.

Graficó que ayer al llegar a Misiones, lo primero que hicieron fue ir a ver el escenario y aprovecharon para hacer una prueba de sonido cuando se cerraba el parque. Se mostraron sorprendidos al ver tantos jóvenes qué al escuchar los sonidos de La Biblia, se acercaban cantando al escenario.

“Fue emocionante ver eso” dijeron, contando que los organizadores les pedían que corten para que el parque pueda ser cerrado.

Sobre el desafío al interpretar una obra Yodi explicó que “el arte siempre tiene la bendita costumbre o la puta costumbre de ser desafiado. Una cosa es desafiar al arte para tumbarlo y otra desafiarlo para darle vida. El arte tiene que ser desafiado o discutido para no morir”.

El músico afirmó que “al arte hay que desafiarlo, pero hay que bancarse después”. Porque todos buscan en el arte el reconocimiento, el éxito, el aplauso, pero hay que ver cómo crece y que frutos da la obra que uno hace o interpreta.

Aclaró que hay artistas que no aceptan que se hagan interpretaciones de canciones saliendo de la pieza original. Pero defendió su postura de que se pueden hacer versiones manteniendo la idea original, pero con una impronta propia del artista que toma la obra.

Graficó esto en la versión de hace Joe Cocker de un clásico de The Beatles o de las 40 versiones que Los Antiguos hicieron de algunas canciones, recordando que a ellos les gustaba fanfarronear de sus habilidades artísticas.

Afirmaron que están arriba del ring para mostrar una propuesta original de La Biblia, pero manteniendo el eje del disco.

Anticiparon que podrán tomarle por sorpresa algunas introducciones, pero luego derivan en las canciones. Por lo que esperan sorprender a los fans.

Yodi recordó que una vez una banda le pidió que los acompañe a hacer una versión de Presente en tiempo de Punk y al pedirle lo hicieron con mucho tacto temiendo ofenderlo, pero él les paso una grabación de “una versión que ya tenía de Presente en Punk algo que molestaba mucho a Soule”.

“Tengo pilas de grabaciones de gente que hace versiones de Vox Dei a su manera, me encanta porque siempre seguirá siendo Vox Dei pero en diferentes formas. En mi caso está todo bárbaro, pero hay otros autores que se molestan”.

Tanto Yodi Godoy como Luis Otero agradecieron a los Misioneros por la forma en que lo recibieron y valoraron la “hermosa provincia que tienen”.

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Jimmy Ledezma: “Estoy tan enamorado de Posadas que hasta los baches me gustan”

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El artista misionero, volvió a su tierra a recargar energías en su ciudad. Mañana cerrará su visita con un gran show en Posadeña Linda, en la Bajada Vieja de Posadas. Antes charló con Economis sobre los universos musicales, la política, su amada tierra y por qué la educación es lo “único que hará grande al país”.

El artista radicado hace más de tres décadas en Estados Unidos cada año retorna a la tierra colorada, a reunirse con sus amigos y hacer un poco de música en su “ciudad amada, Posadas”. Llegó el jueves al país y el viernes ya participó como invitado en un show en The Rox junto a Fabio Gasser y el sábado estuvo compartiendo escenario con El Rito en Sr Bandeja.

Jimmy es uno de los sesionistas misioneros más conocidos por moverse del Jazz, la música Latina, el Bossa Nova y la música afrolatina. En sus años en Los Angeles ha participados en innumerables bandas como baterista o percusionista. Sus bandas más estables son Huayucatlia, Arco Iris y Los Pinguos, aunque es habitualmente invitado a participar de otros proyectos.

Es un baterista que no conoce límites para seguir aprendiendo, actualmente toma clases de ritmos cubano/africanos, los cuales son la tendencia en Estados Unidos. Su universo musical comenzó en el conservatorio Fracassi, luego evolucionó en Rosario con el rock y cuando aterrizó en Estados Unidos su fuerte eran los ritmos andinos.

“Uno puede especializarse en un solo ritmo, pero si uno conoce todos los ritmos siempre lo van a llamar. Puedo tocar salsa una noche y la otra estar tocando en un grupo de flamenco” dijo el artista. Quién sabe el valor de “que el conocimiento equivale a más ofertas laborales”.

“Hubo un tiempo en que era el baterista de música andina, porque era el baterista de Huayucatlia y Arco Iris que son los referentes de esa música y muchas bandas me llamaban para que toque la bata, una percusión o algún instrumento” recordó.

“En los Angeles el que solamente toca rock, o jazz o latinos, el que está encajonado en un estilo tiene pocas propuestas para tocar” explicó, aunque reconoció que la oferta cultural en una ciudad de 22 millones de habitantes nunca nula.

“Yo no estoy encajonado en un ritmo, aunque especializarse hace que te posiciones en un círculo. Actualmente volví a mis fuentes que son el rock y el blues” indicó.

Sobre la escena misionera reconoció que hay una nueva camada de músicos que “tienen mucha polenta y mucho empuje”. Recordó a la vieja guardia como Pomelo Mottola y luego vino una segunda camada donde están El Abuelo Pérez, Richard Cantero, a los cuales ahora se suman nuevos artistas como los músicos de El Rito, José Palacio, y además ahora una nueva generación de músicos formados en academia.

“La educación es esencial”

Para Jimmy Ledesma “la educación es esencial para cualquier profesión”, recordó que los bateristas de su generación estudiaron con “Pili Bernal con el que estudiamos todos”. Además, él se formó en guitarra con don Julio Martínez Riera y en piano con “Monito” Martínez Riera, luego se recibió del Conservatorio Fracassi de profesor de piano.

“En los Angeles sigo estudiando, porque esta es una disciplina que nunca termina como la medicina. Siempre hay una nueva forma de tocar, una nueva técnica, un nuevo ritmo” explicó. Recordó que primero llegaron los ritmos africanos, luego los brasileños y ahora “la moda es la música cubana y todo lo afrocubano, lo afrobrasilian por eso tenés que estudiar mucho y actualizarse”.

Valoró que su formación en las comparsas y en la estudiantina en su adolescencia le permitieron tener un amplio abanico de técnicas a la hora de tocar la batería. Llegando a independizar cada miembro y poder marcar una clave diferente gracias a lo aprendido en la scola do samba.

“Uno nunca puede decir ya aprendí, por eso siempre me dediqué a estudiar, siempre hay algo nuevo para aprender” afirma el músico. Recordó que los Beatles fueron los primeros en hacer pública las fusiones de sonidos, fusionando el rock ingles con el americano y luego con la música hindú.

Explicó que actualmente en Los Angeles la tendencia sigue teniendo salsa jazz, salsa rock o pura salsa. La música mucho más para bailar y algo para escuchar. Comentó que actualmente llegan muchos músicos cubanos jóvenes formados en el conservatorio de La Habana.

La música la consumen masivamente “lo bailan los americanos blancos, americanos negros americanos marrones, americanos amarillos; el consumo es masivo. Con internet tenés la posibilidad de escuchar todo gratis. Por esto si querés trabajar en Los Angeles tenés que ser polirítmico”.

El músico recorre el spectrum músical con sus habilidades y continuamente gira por Estados Unidos, Europa y las islas del Pacifico como el Caribe en diferentes bandas o formaciones.

Trump no puede hacer nada por fuera de la Ley

Al ser consultado sobre si cambió en algo la vida de los artistas latinos que están radicados en Estados Unidos, Ledezma afirmó que “no ha cambiado nada”, explicando que el Presidente no puede ir contra lo establecido constitucionalmente y además debe considerarse el control entre los tres poderes del Estado.

“Él no tiene nada que hacer con las leyes internas de los Estados como California, además California tiene su propia economía y no depende del Estado Federal. Las Cortes frenarán cualquier intento por avasallar los derechos de los ciudadanos” indicó.

Comentó que el sistema de gobierno estadounidense establece reglas claras para que el Presidente pueda hacer todo lo que quiera dentro de un marco constitucional. Donde los Poderes se autocontrolan de forma independiente.

“Es mi presidente, pero es un bruto, pero nosotros no podemos decir mucho porque a cada bruto elegimos” comentó. “Cualquier cosa que Mr. Trump van a ser controladas y van a ser anuladas por el Poder Judicial que es inamovible e inapelable” grafico.

Dijo que para que las propuestas de Trump sobre la reindustrialización de Estados Unidos son inaplicables, sin re-educar a toda una generación, porque “la industria automotriz que se fue de Detroit hace treinta años no es la misma que la actual, el obrero que antes armaba un auto en Detroit hoy deberá manejar un robot que arma los automóviles y para manejarlo debe saber informática y ser un master en robótica. Las Uniones son las mismas y los empleados que se quedaron sin trabajo no se capacitó, hay que re-educarlos para poder traer la nueva tecnología”.

Aquí volvió a poner en valor la educación resaltando que se hacen grandes campañas para que los jóvenes se eduquen para ser científicos y profesionales antes que artistas o deportistas. Dijo que “es triste ver como cientos de chicos son condenados a ir a la pensión del club y solo dos o tres horas de la primaria o la secundaria, de cien cuantos Messi salen de las inferiores. Vamos a sacrificar 50 mil chicos para encontrar otro Maradona” planteó.

A la Argentina no la va a salvar ni Macri ni Cristina, será la Educación

Afirmó que esos chicos pierden la opción de ser profesionales o científicos que son los que hacen grande al país. Tanto en Estados Unidos como en Argentina.

Aclaró que el error es de los padres, no de los chicos. Y planteó que es necesario cambiar esa forma de pensar. Reconoció que es habitual el error de querer “vivir lo que no pudimos ser a través de nuestros hijos, incluso a mí me paso. Yo siempre quise hacer gimnasia y mis dos hijas hicieron gimnasia, pero cuando cada una de ellas dijo no le gustaba y querían hacer otra cosa, nos dimos cuenta y las apoyamos en sus estudios”.

“El deporte es indispensable, porque te enseña a ser parte de un equipo, a jugar según reglas. Pero es importante comprender que lo más valioso es el estudio. Eso hará grande al chico y ayudará a crecer al país” explicó.

El músico destacó que el mayor tesoro que les dejará a sus hijas “fue el estudio”. Afirmando que “a la Argentina no la va a salvar ni Macri ni Cristina, será la educación”.

Internet mató al negocio de las discográficas

Jimmy viene haciendo música hace más de 40 años, por ello vio como evolucionó la industria musical desde adentro. Al analizar la actualidad de la música explicó que “las superbandas dejaron de existir en el momento en que internet desarmó el negocio de las descograficas”.

Explicó que detrás de toda superbanda siempre hubo una industria discográfica, que se hacía millonaria con el trabajo del artista. Ejemplificó diciendo que “fue casualidad que el día después de la disolución de The Beatles apareciera Led Zeppelin. No, no fue casualidad, a Led Zeppelin la tenían ahí guardadita porque sabían que The Beatles se separaba y las discográficas necesitaban otra superbanda para remplazarlos”.

Esta modalidad de negocios les funcionó a las discográficas hasta la llegada de internet, porque ellas manejaban la venta de discos, el merchandaising, las giras y las bandas aceptaban el negocio porque les era rentable. Internet rompió el esquema y hasta ahora nadie pudo hacer que el negocio en internet sea rentable y manejable.

Valoró que en la actualidad el artista pueda producir su música y ofrecerla a través de canales como Spotify y iTunes que les ofrecen una rentabilidad a partir de contratos sin pasar por las discográficas.

Según Ledezma esta falta de monopolio del negocio hace que hayan desaparecido los megasellos y solamente queden discográficas independientes.

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Padre Gerva, el sacerdote 3.0

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Con un look descontracturado, camisa remangada y atento al whatsapp, Gervacio Silva es la viva imagen de un “millennial” que se mezcla con la juventud, interactúa, se disfraza, juega con sus seguidores o hasta da una clase sobre como pelar una mandioca por video.  Su imagen, no es la de un acartonado sacerdote. El Padre Gerva, como se lo conoce a través de sus cuentas de Facebook, Twitter o Instagram, es de la nueva escuela en una Iglesia Católica que está en pleno aggiornamiento desde la llegada del Papa Francisco a Roma.

Con 35 años y siete como sacerdote, se sale del molde pero mantiene en alta la fe y trata de transmitirla de un modo que llegue a todos. Y para eso, la tecnología es una aliada.

En una entrevista con Economis, Gervacio habla de todo. Opinó del cambio en la Iglesia tras la llegada del Papa Francisco, de las nuevas tecnologías como lenguaje para llegar con el mensaje a los más jóvenes, de pobreza y de política, un tema por el que a veces es criticado al exponer públicamente sus ideas.

No sé si este fue el mejor cambio, pero el país necesitaba un cambio. Como lo va a necesitar dentro de tres años. La pobreza es innegable”, define.

El padre Gerva prefiere mantenerse lejos de la solemnidad y opta por usar las redes sociales para comunicarse con sus fieles. Admite que muchos le piden abiertamente que no opine de la realidad del país. Recordó sus años como estudiante de Bromatología y cuenta que la primera en enterarse de su decisión de servir a Dios fue su ex novia.

¿Qué cambios notó en estos siete años como sacerdote, en la Iglesia, en el comportamiento de los jóvenes?

La gente siente con la llegada del Papa Francisco, una Iglesia más cercana. Más madre que institución. La gente capta la imagen que quiere mostrar Francisco, al menos acá en la Argentina se escucha una persona que habla nuestro lenguaje, más identificado con Latinoamérica y uno lo siente más cercano, no es tan catedrático como era Benedicto VI, a quien respeto, porque para mí es un hombre santo. De hecho creo que su decisión de renunciar representó una revolución para la historia de la Iglesia.

Yo no puedo hablar con los jóvenes si no conozco la música que escuchan, si no conozco los términos que usan para comunicarse entre ellos

¿Y en los jóvenes, qué cambios observa en su relación con la Iglesia más en un mundo tan inmerso en la tecnología?

La tecnología es una manera de acercar la Iglesia a los jóvenes, aprovechar esas herramientas, las redes sociales, los medios de comunicación, pero también la posibilidad de hablar el mismo lenguaje, mostrarles la imagen de un Dios que no los condena, que no castiga. A mí me toca acompañar la Pastoral de la juventud y la universitaria, entonces tengo mucho contacto con ellos. Yo no puedo hablar con los jóvenes si no conozco la música que escuchan, si no conozco los términos que usan para comunicarse entre ellos, si no tengo una mirada comprensiva y sin juzgarlos. Hay que embarrarse, hay que ir al lugar donde se encuentra el otro y conocerlo.

¿Nota un mayor entusiasmo de los fieles hacia la Iglesia Católica?

Sí, se nota. El ser humano de por sí es un ser religioso que busca un contacto con un ser supremo porque está en la esencia del hombre. Ahora bien, a veces al buscarlo en algunas instituciones siente que esas instituciones no lo comprenden, los deja de lado y a veces en la Iglesia caímos en eso también. Pero en esta etapa se entiende que la Iglesia es la casa de todos. El otro día estaba dando misa en la Iglesia Cura Brochero de Itaembé Guazú y había como cinco perros adentro y una señora me pregunta, “¿Padre, corro a los perros? Y le dije, no, si no están haciendo nada. Y después en la misa le digo a la gente que a veces en la Iglesia tratamos al otro como a los perros. Si una persona logra entrar, estamos atentos a que no moleste, si se mueve demasiado ya queremos que se vaya, y mi deseo es que tengamos una Iglesia en la que ni a los perros se los corra.

 

Yo no soy ni kirchnerista ni macrista ni nada, entiendo que políticamente nos hacía falta un cambio para cambiar de aire. Cuando el poder queda fijo en una sola persona, se complica.

El Padre Gerva observa que la sociedad muchas veces quiere “un cura que no sea  humano”, que solo hable de religión, que no hable de política, que no se involucre, que no salga a compartir con amigos. “Yo ocupo mucho las redes sociales, y a veces hago publicaciones del Evangelio y todo el mundo me dice “qué lindo Padre”. Pero cuando hago algún comentario político, porque también soy un hombre político, soy un ciudadano,  ahí aparecen los que me dicen, “callate, vos sos cura, no tenés que hablar de esas cosas, dedíquese al Evangelio, Padre”.

 

¿Y la realidad lo incomoda, lo que ocurre en el país?

Hay una pobreza que es innegable, hay gente que la está pasando muy mal, y eso está presente. A mí lo que me saca es la gente que hace bandera del pobre, que nunca se preocupó por el pobre y hoy lo usa. El oportunista. Con respecto a la realidad política, yo no soy de ningún partido, pero creo que hacía falta un cambio de gobierno como seguramente dentro de tres años hará falta otro cambio. La gente que se eterniza en el poder termina ejerciendo el despotismo. No digo que este sea el mejor cambio, pero es un cambio que necesitábamos como lo vamos a necesitar en un par de años.  Yo no soy ni kirchnerista ni macrista ni nada, entiendo que políticamente nos hacía falta un cambio para cambiar de aire. Cuando el poder queda fijo en una sola persona, se complica.

En redes sociales se lo puede ver en fiestas con amigos o su familia, en peñas porque disfruta del folklore. “Al boliche no voy pero no iba desde antes de ser sacerdote, sí a las peñas, me gusta mucho la música y tengo amigos que son folkloristas”, aclara.

¿Qué interrogantes le plantean los jóvenes?

Depende mucho de la edad. Los adolescentes no se plantean muchas cosas. Son como una juventud líquida que les cuesta proyectar, les cuesta preguntarse, casi no proyectan. Ahora, los que están en la facultad sí, ellos se preocupan mucho por el trabajo. Buscan estudiar algo que les posibilite tener un buen trabajo para asegurarse el futuro. Puede ser por la idea del consumo que hay, entonces buscan trabajar en algo que les posibilite responder a esa necesidad de consumo en lugar de algo que los haga feliz.

 

 

Yo tenía novia, toda mi vida proyectada, y un día empecé a sentir ganas de ser cura, un sentimiento con el que racionalmente no estaba de acuerdo y se lo decía a Jesús en mi oración: Aguántame, porque yo no quiero ser cura

 

¿Cómo elige ser sacerdote, cómo llega a esa decisión?

Creo que no elegí yo, y no es teórico lo que digo. Estaba estudiando una licenciatura en bromatología en Gualeguaychú y siempre que pasaba para ir a la facultad a medio camino estaba la Catedral y entraba. Todos los días. Yo tenía novia, toda mi vida proyectada, y un día empecé a sentir ganas de ser cura, un sentimiento con el que racionalmente no estaba de acuerdo y se lo decía a Jesús en mi oración: “Aguántame, porque yo no quiero ser cura”… y así estuve seis meses luchando con mi pensamiento. Hasta que un día no aguanté más y con la primera persona que hablé fue con la chica que era mi novia. “Me parece que esto no va, porque quiero ser cura le dije”. Y ella la pasó mal. Hoy somos grandes amigos. Después de eso me voy a hablar con un cura de Gauleguaychú y me daba vergüenza y le dije padre yo quiero… y me dice en principio no hagas nada, no tomes ninguna decisión. ¡Uhh, ya tomé una decisión le dije, ya dejé a mi novia!. Y me retó porque podía ser una confusión. Así es que vine a estudiar acá. Y entré convencido de que no sería feliz de otra manera, y no haría feliz a otro. Siempre bromeo con que yo siendo cura hice feliz a una mujer. A la que dejé.

Finalmente, asegura que en esta Semana Santa además del consumo, y el turismo hay un momento para la reflexión.

“Esta semana es especial para contemplar el amor que Dios nos tiene, independientemente de si creemos o no en él, o si rezamos o no rezamos, Dios te ama. Tenemos una posibilidad especial para contemplar ese amor infinito que no tiene límites, que es incondicional y que lo llevó a Jesús a dar la vida por vos”.

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Chango Spasiuk: “Soy la suma de todas esas cosas que me rodeaban de chico”

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Se llama Horacio Spasiuk, pero su nombre quedó casi olvidado, sepultado por el “Chango”, el sobrenombre con el que lo presentaban en los bailes populares cuando era un adolescente. Hoy el mundo lo conoce simplemente por El Chango, el músico más relevante de Misiones.

Unos días antes de su presentación en el cierre de Tecnópolis Federal en Posadas, el acordeonista y compositor vino a Misiones para visitar amigos y ponerse a tono.

En una visita a Economis, donde compartió unos mates y habló por más de una hora, expresó su visión sobre el universo del arte y dio detalles de su próxima presentación en Tecnópolis en lo que promete ser un cierre a toda orquesta. Literalmente. El próximo domingo entre las 22 y la medianoche, el Chango presentará un espectáculo con sus mejores temas acompañado por una selección de músicos de primera línea.

De negro, como acostumbra a vestir, con jeans ajustados y borceguíes al tono, el rubio desgreñado bien puede pasar por un rockero para un adolescente desprevenido. Pero cuando comienza a hablar de lo que lo nutre, se revela la fascinación por sus raíces culturales, que se extienden desde su Apóstoles natal hasta los rincones sobre el río Paraná, el Uruguay, el norte misionero o la planicie correntina. Hasta se permite bromear sobre el chamamé misionero, con el que chicanea a algunos correntinos defensores de la música de origen. A cada momento, queda claro, sin embargo, que no quiere saber nada con encasillarse en un estilo o una región musical. “No se puede hablar de música misionera y pensar que es el chamamé o el chotis o el balerao, porque el gringo del Alto Uruguay no escucha lo mismo que el del sur”, reflexiona.

“Cuando me invitaron a tocar en Tecnópolis dije: “Qué bueno!; hace dos años que no vengo al Festival del Litoral, pero no porque no me hayan invitado a tocar, sino porque hace dos años llovió esa noche y no pude tocar, después el año pasado justo me agarraron viajando por afuera y no pude venir. Entonces ahora, poder venir me da la posibilidad de desquitarme, de dar un concierto grande, distendido y tocar toda la música que pueda”.

Anticipó un show donde habrá un recorrido por toda su música, incluyendo canciones de su último disco, “Otras músicas”.

El disco lanzado el año pasado, es una recopilación de todas las canciones que fueron compuestas por el Chango en los últimos quince años para producciones cinematográficas.

“En este concierto del 15 no haré una presentación oficial del disco, pero no voy a perder la oportunidad de pasar también por ese repertorio”, anticipó el artista.

El repertorio estará conformado por temas clásicos y también por las canciones de su último disco titulado, en un ensamble de violín, chelo, percusión, guitarras y piano. Algunas de las canciones del concierto serán: Tarefero de mis pagos, Tierra colorada, entre otros.

Afirmó que esta presentación es “una forma de devolver todo el apoyo de los misioneros a mi trabajo”.

“Va a ser un concierto muy amplio, mostrando no solo la música tradicional a la que se me asocia, sino que podré mostrar otras texturas y otros tipos de músicas, diferentes al chamamé, que aún sigue siendo mi centro”, expresa. 

“Trato de correrme del cliché donde quedó atrapado el chamamé”

El artista explicó que Otras Músicas es un recorrido por piezas que creó para filmes, obras teatrales y proyectos documentales. En el CD editado por Sony se pueden encontrar desde un foxtrot (“Nazareno”) compuesto para el filme “Los Marziano” de Ana Katz, hasta una canción de cuna cantada por Lorena Astudillo (“Sueños de niñez”), pasando por versiones muy personales de clásicos como “Gloomy Sunday” o “Seguir viviendo sin tu amor” (inédita, grabada para un proyecto homenaje al Flaco Spinetta).

“Es como que me corro un poco del sonido por el que soy más conocido. Porque esos filmes necesitaban otro tipo de música y yo desde donde estoy parado traté de ponerme al servicio de esos otros proyectos. Entonces por momentos suenan canciones con otras construcciones sintéticas, donde hay otros instrumentos. Hay mucho piano por ejemplo”, explicó.

Este disco fue “un desafío creativo muy grande”, admite.

Él Chango es un músico de riesgo que bebe de sus tradiciones sin dejar que lo arrinconen: “No quería perder la oportunidad de compartir con la gente estos proyectos que fui desarrollando a lo largo de mi carrera. El abanico de mi mundo sonoro es cada vez más amplio. A la ‘Suite del Nordeste’, a mis proyectos sinfónicos de cámara, o a Tradición Chamamé, que es un espectáculo que vengo haciendo hace tiempo, se suman ahora estas ‘otras músicas’, que son para mí un espectro superador”.

Entre anécdotas sobre sus conciertos y viajes, el Chango explica que “con esto pude mostrar otra faceta alejada del chamamé”.

“Y fue un gusto compartirlas porque me gusta como suenan. Ahora disfruto mucho de tocar parte de ese repertorio en mis conciertos”.

El apostoleño explicó que “el desafío siempre es algo que a mí me mantiene despierto y activo. Y me reconforta de alguna manera que un director empiece a probar mi música en la edición de una película y que después me llame y me pregunte si me animo a componer para él. El desafío ha sido muy bello para mí, porque me ha hecho trabajar con otros instrumentos como el piano, que es poco habitual en mi música en vivo”.

“Dentro de mis posibilidades y mis limitaciones he intentado tratar de sincronizar la música dentro de un montón de situaciones que se dan en una película. Es un juego creativo muy interesante”.

“No solo disfruto, sino que he aprendido mucho. Es un viaje que pasa por un montón de texturas y que uno puede pasar por situaciones de celebración a introspección, de introspección a sonidos que te pueden conectar con la infancia, por momentos hay sonidos más regionales”.

“Tocar Otras Músicas, no significa dejar de tocar mi raíz”

Spasiuk explicó que este tapiz sonoro es parte de su mundo. Por ello, “tocar Otras Músicas, no significa dejar de tocar las de siempre, o tocar mi música de verdad, no significa dejar de tocar mi raíz. Sino que es un mundo sonoro que es más amplio y hay conciertos más distendidos donde puedo hacer ese repertorio”.

También habló sobre la tradición del Chamamé y plantó bandera: “Ni el chamamé tradicional ni el nuevo chamamé”.

Afirmó que “hay gente que ama el sonido tradicional y se siente pleno en ese lenguaje, pero hay otras personas que desde ese lenguaje busca ampliar los límites. Ninguno es mejor, ambos son legítimos y responden a las necesidades de las personas”.

Él se considera como un “músico de la tradición del chamamé, solamente que trato de correrme del cliché donde quedó atrapada esta música. La realidad es que es una música muy amplia, esperanzadora, potente, con infinitos rostros. De alguna manera yo trato de correrme todo lo que puedo de ese cliché y trato de crear nuevas sonoridades”.

“Particularmente lo que me lleva a generar sonidos tan diferentes como Polcas de Mi tierra a Chamamé Crudo, de Pinandy a Tierra Colorada en el Colón, es mi necesidad personal, mi propia búsqueda de la belleza, para encontrarme como compositor, para generar mi propio lenguaje y tratar de ser honesto con mis necesidades personales. Yo trato de ser fiel a esa búsqueda personal y de ser muy respetuoso a la hora de compartir esa búsqueda”.

Por eso trata de acomodar sus shows a los escenarios y espacios donde lo invitan a tocar. “En el Festival de la Música del litoral hay toda una historia que marca el sonido que debe presentarse al público”, explica.

Para el Chango siempre es mejor hablar de música popular y moverse en ella con honestidad.

Valoró que “haya espacios donde nos podamos expresar todos”, resaltando la importancia de poder tener en Misiones músicos como Moni Encina, los Hermanos Núñez, Joselo Schuap, los Hermanos Britez o Fabián Meza, porque lo importante “es que cada uno desde la música pueda expresar su punto de vista y pueda contar su historia”.

Sobre su relación con Ramón Ayala, comentó que “yo admiro mucho su poesía, pero esa idea de que él puede definir cuál es la identidad del misionero no la comparto”, explicó. “Él tiene su postura y yo la mía”.

Una anécdota lo pinta entero. “Una vez en Corrientes me preguntaron porque hacía chamamé si era misionero y mi respuesta fue porqué soy misionero es que hago chamamé y eso dejó perplejos a todos”.

Yo soy la suma de lo que me rodeaba de chico, en mi casa se escuchaba Miguel Ángel Monzón, muchos otros artistas del chamamé y de eso me nutrí siempre”, afirmó.

“La calidad de vida no se mide en cuantos teléfonos celulares o televisores hay en la casa”

El Chango Spasiuk pudo compartir con los chicos de las academias y orquestas el Iguazú en Concierto y afirmó que “es muy importante y se debe poner mucho énfasis ahí, en su relación con la música y los instrumentos. No hay que pensar en los niños van a estudiar un instrumento y el día de mañana van a ser músicos, sino que la disciplina de tocar un instrumento, mejora nuestra calidad de vida”.

Resaltó que “tocar un instrumento es mucho mejor que jugar con un I-Pad, o una computadora”.

“La disciplina de tocar un instrumento llevada a la escuela y al comportamiento social hace que podamos desarrollarnos mejor como personas”, argumenta.

En esa línea, valoró el trabajo de los CEMUS y de los Grillitos Sinfónicos porque les permite a los chicos estar en contacto con un piano, un violín u otro instrumento. Además, planteó que “toda música de transmisión oral que se aprende en las casas es muy bueno, las artes plásticas y cualquier cosa que pueda alimentar nuestro mundo emocional, nuestra sensibilidad, esto no es entretenimiento es otra cosa”.

Por eso afirmó que “hay que poner mucho esfuerzo en eso”.

También hay que apreciar a los “grandes músicos que hay en la provincia, como los Hermanos Núñez, que viven acá y los tenemos cerca. Hay que aprovecharlos y darles espacios para que puedan enseñar su experiencia a los demás. Si se puede lograr que artistas como ellos muestren lo que pasa en la música regional será muy bueno”.

Destacó que “lo que hay es muy bueno, pero aún falta mucho. Lo que hay es muy poco todavía, pero deberíamos acostumbrarnos a que haya mucho más. Como decía el pianista argentino, el Mono Villegas, “al pueblo argentino, pianos”. Deberíamos acostumbrarnos que en todos nuestros pueblos hubiera un piano de cola y alguien que haga música, Para que todos los fines de semana las familias puedan disfrutar en un centro cultural de Bach, Ramón Ayala, Luis Ángel Monzón, Blasito Martínez Riera, debemos acostumbrarnos a que eso sea lo más normal del mundo, no un acontecimiento”.

Para el Chango, “la calidad de vida pasa por ahí, por poder acceder ese tipo de impresiones. No un acontecimiento de una vez por año al recibir una super banda que llegue y que el resto del año los centros culturales estén vacíos de contenido”. Afirmó que “una vez por semana debemos ver qué pintan los artistas, qué poesías escriben. La tecnología nos permite acceder a mucha información, pero nos mantiene demasiado entretenidos y dispersos y no podemos ver que están produciendo en nuestra comunidad”.

Lo ideal sería salir un poco de la computadora y del televisor y acostumbrarnos a recibir nuevas impresiones. No solo en un festival, sino todas las semanas escuchar música en vivo. Porque uno no sabe qué puede pasar con tus hijos que al escuchar un piano puede decir que bueno eso quiero hacer yo. Es como una comida nueva que uno no probó y se incorpora a su menú, una propuesta artística nueva, algo que amplíe tu mundo, es algo fundamental”, afirmó.

No sé porque hoy se toma como calidad de vida tener más televisores dentro de la casa o tener un auto más”, se preguntó.

Misiones de punta a punta

El artista anticipó que este año además de seguir de gira por el país, buscará grabar un nuevo disco en estudio que saldría el año próximo.

Pero más allá de las presentaciones en vivo “este es un año de reflexión”.

Anuncia que quiere volver a recorrer Misiones de punta a punta. “No lo tomo como un reencuentro, porque uno se reencuentra con alguien del que se ha separado, y por más que no viva en Misiones, no me siento separado: ni de la provincia, ni de su cultura, ni de la gente, es un hecho circunstancial solamente, porque desarrollo mi trabajo desde otro lugar”.

Hace tiempo viene planificando y estructurando “una gira por Misiones”. Consideró que “es una deuda con la gente, soy muy conocido y valorado pero muy poca gente me ha visto en vivo, hay localidades donde no voy a tocar desde hace más de diez años y otras donde no toque nunca”.

La idea es armar un ciclo que lo lleve localidad por localidad. No solo para tocar, sino interactuar de forma didáctica durante el día y cerrar la visita por la noche con un show.

Afirmó que “es algo que quiero hacer y trabajó en cerrar la idea conceptual y organizar como llevarlo adelante”.

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Guillermo Vázquez: “Buscamos marcar una diferencia”

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Empezó casi como una banda de rock. En un garaje. Hoy es uno de los principales desarrolladores urbanos de Posadas. Se define como “no ortodoxo” y reafirma. “No buscamos ganar dinero, sino marcar una diferencia. Cuando buscás esa diferencia, estar un paso adelante, innovar, los resultados vienen solos. Nuestra mentalidad es esa, no ganar dinero, sino hacer algo distinto, que quede marcado. Esa es una premisa que hace que uno ame a su trabajo. Amo lo que hago. Es lo que elegí”. Guillermo Vázquez eligió ese camino hace seis años y hoy tiene una cartera de obras emblemáticas en la capital misionera, entre las que se destaca la torre Aymará, que, promete, será el primer edificio autosustentable de la región. La torre que emerge como un gigante a pocos minutos del centro, tendrá modernos e inusuales comodidades.

Del garaje a manejar un equipo de 70 personas. El crecimiento exponencial llegó gracias a una dedicación permanente y la búsqueda de nuevas oportunidades de inversión.  También al cuidado de su propio equipo de trabajo.

“En las cuatro obras que tenemos en marcha, tenemos a unas 70 personas en relación de dependencia, más prestadores de servicio. Gracias a dios no despedimos a nadie. Siempre priorizamos la fuente de trabajo, entendemos que cada persona es el sustento de su familia, que la crisis va a pasar, que la recesión va a pasar. Ahora se empezó a mover un poco más la cosa y gracias a eso también tenemos un equipo de trabajo, leal y fiel, porque sabían que estábamos haciendo un esfuerzo”, explica en una entrevista con Economis.

“En un momento nos plantearon qué iba a pasar con la nómina y les dijimos que íbamos a priorizar el empleo. Eso tiene sus frutos”, agrega.

¿En qué proyectos trabajan actualmente?

En la torre Aymará que está en pleno desarrollo, estamos en la preventa de Terrazas de Rivadavia, en pleno centro, en obras en Sol del Este I, sobre avenida Centenario, poniendo la tercera loza, hicimos una modificación de planos porque se reformuló el proyecto y se van a hacer departamentos. Estamos trabajando con mi socio en Complejo Ipanema, que es una obra más chica. Y estamos en el lanzamiento de otro edificio en la Costanera, entre la bahía El Brete y el centro, que se va a llamar Costa Río, de seis pisos, muy bonito. Estamos con obras de menor tiempo de ejecución, de no más de diez pisos o de 39 departamentos. Entre seis, ocho o diez pisos, que son atractivos para el inversor por el tiempo de rotación del capital. Hoy los márgenes de rentabilidad son muy buenos. Entre la inversión al pozo, se puede ganar cien por ciento, al final de obra. Si empieza después, el margen de rentabilidad es del 33 por ciento.

¿Recomendás la inversión en ladrillos?

Si, porque es segura. Es una inversión con un margen de ganancia alto en moneda dura. Aunque todas nuestras obras están cotizadas en pesos, se venden y financian en pesos, pero no dejan de valuarse en dólares. Es una forma de resguardar el capital. Antes con la burbuja inmobiliaria que había, era solo un reguardo, hoy es un negocio financiero. Si uno entra al pozo, tenés ganancias que no te da ningún bono. Y no hay imprevistos.

 

¿Cómo está el mercado?

No solo hay gente que quiere y puede comprar, sino que está resurgiendo el apalancamiento financiero, muy tímidamente. Hay que ver que tanto se puede llevar a la práctica. Porque muchas veces en el marketing es muy lindo, pero hay que ver que tan flexibles son. Creemos que sí, porque están incorporando hasta los fideicomisos. Hay una luz importante en la financiación. En la Argentina cuando dejó de tener crédito, surgen los fideicomisos, para la adquisición de la vivienda, con una entrega del 30 por ciento y el saldo en 36 meses, era lo mismo que el banco te prestaba, a diferencia que el banco te financiaba a diez años y nosotros no podemos pasarnos del plazo de obra.

¿El capital de inversión es tuyo?
Es mixto, tenemos inversores que aportan capital. Es un negocio de mucha confianza.

¿La torre Aymará ya está toda vendido?
No. No hay que vender todo. Eduardo Constantini, uno de los desarrolladores más importantes de la Argentina, siempre decía, que el peor error que cometió fue vender el edificio X en 45 días, porque tuvo que salir a comprar materiales, a congelar precios, a garantizar la mano de obra. Entonces no es prudente acelerar las ventas. Hay tres etapas fuertes. Una es la salida de pozo, que es más barato, porque es el riesgo que asumís, porque comprás un intangible, pero la ganancia es de más del cien por ciento en pesos. La segunda etapa es la finalización de estructuras, cuando se dispara el precio del metro cuadrado. La última, con los detalles, ya se vende a precio de mercado.

Fuiste uno de los primeros en ofrecer un edificio con tantas comodidades como las que tendrá Aymará…

Cuando trabajamos el desarrollo de la torre, lo primero que se nos vino a la mente fue la deserción en el pago de expensas. La gente no quiere pagar las expensas. No hay costumbre, pero es para mantener el edificio, como en una casa. Ese fue un gran problema, hacer un edificio de gran categoría, con servicios muy amplios, sin generar un costo excesivo. Pensamos en un sistema de administración rental pool -un acuerdo entre propietarios de que comparten las ganancias de la explotación, en este caso de las amenitties-. Entonces, el propietario va a tener restaurante, sauna, masaje, peluquería, un drugstore. Todo será pago, menos la piscina y el SUM. Todo ese consumo, porque la persona si tiene un producto de igual calidad y buen precio, se termina quedando en su casa, porque está a un ascensor del delivery. El consumo vuelve al edificio, porque va directamente a pagar las expensas. Cuando exista una ocupación plena, la gente no pagará expensas y el edificio se mantendrá. Es el primer edificio del nordeste autosustentable.

¿Desarrollás solo en Posadas o también en el interior?

Analizamos mucho el interior y recibimos muchas propuestas, pero se tiene que dar un acompañamiento de obras públicas, sin cloacas no podemos hacer edificios de más de seis pisos. Hay lugares muy bonitos, como Oberá, con un gran crecimiento urbano, pero que tienen ese condicionante. Son obras que no se pueden hacer. La incidencia suelo tiene que estar en relación con la obra. Está íntimamente relacionado. Si el terreno es muy caro y no se puede hacer muchos metros cuadrados, no vale la pena el negocio.

¿Qué análisis hacés del momento económico?

A nivel nacional el gradualismo no sirvió. Existe un gran descreimiento, todos salen al ruedo. A veces eso hace que tambalee la gobernabilidad. Un Presidente tiene que tener un equipo de trabajo que acompañe, pero también mantener sus decisiones. Tiene la virtud de saber reconocer cuando se equivoca, sus errores. Pero hay que medir la cantidad de errores. El país no es una fórmula de ensayo en la que podemos probar que anda y que no. No tenemos tanto tiempo. Los argentinos tenemos en cada gobierno un margen de seis meses, si no funciona, se le dan seis meses más. A veces un año es suficiente y a veces no. Uno tiene que saber cómo manejarse en esos doce meses de gestión. Considero que falta tiempo todavía, pero el argentino es muchas veces verdugo de sí mismo. Tenemos una mentalidad diferente al anglosajón o el brasileño. Ellos saben que las crisis no son eternas, que son procesos de terapia intensiva de los que uno tiene que salir. Ningún país ha quebrado. No vamos todo el tiempo hacia una situación apocalíptica. Los crecimientos vienen después de las crisis. Hay que unirse, no debe haber desunión. Es como una familia. Lo que pasa es que estamos acostumbrados a esa mentalidad de constante cataclismo. Todo el tiempo pensamos en que nos vamos a caer. El hombre grande se para arriba del problema y piensa en la solución, no vive sumergido en el problema. Más allá de convicciones políticas o sistemas económicos, tenemos que dar una chance a cada uno y más si ha sido elegido democráticamente, a que demuestre. El pueblo tiene derecho y debe manifestarse, no debe permitirse el silencio, pero también tiene que tener mentalidad positiva. Es la única forma de crecer. Podemos ser potencia, pero no lo vemos porque perdimos el sentido de nacionalidad, de república. No tenemos identidad formada.

¿Y a Misiones?

Misiones está pasando por una situación que estaba prevista si se daba un resultado en las elecciones. Pero la están manejando bastante bien. Hay comunicación, hay una intención de crecimiento, trabajan bien en la recesión. Hay falta de fondos, para la obra pública, hay un cercenamiento de fondos. Pero hay gente capacitada para la gestión, aunque hay muchas cosas por mejorar. Los equipos deben estar acorde a la situación. La veo bastante bien a Misiones, está aguantando mucho, pese a que estamos siendo castigados. Esto es una etapa. Necesaria. Le iba a pasar a cualquiera.

¿Por qué solo obras privadas y no obra pública?

No me paso a la obra pública porque es otra línea. O haces pública o privada. En la obra privada te debés a los inversores, a los clientes. En la pública, a un sistema. En la privada podés crear, innovar. Dejar libre la imaginación. Si algún día me paso, dejaré la obra privada. Trato de que la especialización sea eso. Para ser bueno, hay que especializarse y profundizar el conocimiento en ese rubro. No patear el centro y cabecear.

¿Cómo es tu relación con los empleados?

Apliqué un sistema de administración de estandarización de procesos. A lo Henry Ford. Administración, ejecución y control. No tengo mucho contacto con el personal, pero los conozco a todos. Tengo una línea de mando en la que cada uno cumple su función. Es una administración vertical. Tengo muy buena relación, pero no paso por encima de la autoridad de quienes tienen a su cargo a la gente.

¿Y cómo es la mano de obra misionera?

Es muy buena. Tenemos mucha gente de Paraguay que se viene a nacionalizar. Pero la mano de obra misionera es muy buena. El problema que tenemos es que no hay acceso a una alta tecnología por el freno a las importaciones. No está muy especializada por falta de materiales de alta tecnología. Es la única diferencia que tenemos por ejemplo con Capital Federal. Por eso digo que la importación no es mala, aunque hay que tener políticas para proteger la industria. Pero hay que saber competir. El empresario a nivel mundial sabe que su margen de rentabilidad está entre el 20 y 30 por ciento. El problema es cuando se quiere ganar más, el cien o 150 por ciento, se empieza a complicar la cosa y decimos que no podemos competir. Se puede competir. Pero hay que acomodarse a la competencia. Pensar en macro, no en micro.

¿Y tu empresa puede competir, por ejemplo con Buenos Aires?

Mi empresa puede competir y de hecho trabaja en conjunto con desarrolladores de Capital Federal.

 

Guillermo Vázquez tiene 38 años y dos hijos que “le sacan canas”. Desde hace seis años se dedica al desarrollo inmobiliario y lleva anotados seis edificios, desde el inicial Fidelia. También tiene otras pasiones. Integró la selección argentina y fue campeón argentino e iberoamericano de Jujitsu y ahora comenzó a practicar un deporte antes prohibido por su entrenador de artes marciales: el rugby en el club Lomas.

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