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Por qué el 2024 no fue un buen año para las monedas de Latinoamérica

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Bloomberg – Las principales monedas de Latinoamérica experimentaron dos fases en lo corrido del año que marcaron su desempeño para el final de 2024.

Después de un 2023 en el que monedas como el peso mexicano (MXN) y el peso colombiano (COP) se posicionaron entre las más apreciadas frente al dólar entre los mercados emergentes, el año que termina no ha sido positivo para la principal cesta de divisas de la región y factores como la constante incertidumbre sobre el futuro de las tasas de interés terminaron influyendo en su depreciación en este 2024.

El 2024 fue un año retador para las monedas de la región en medio de un panorama de incertidumbre sobre la flexibilización monetaria a nivel global, dijo a Bloomberg Línea la jefe de Estrategia de Itaú Comisionista de Bolsa en Colombia, Valeria Álvarez.

“El dólar global (DXY) acumula en lo corrido del año (hasta el 18 de diciembre) una valorización del 5,80%, que se acentuó principalmente en la última parte del 2024, en medio de unas cifras de mercado laboral en EE.UU. que todavía muestran un escenario saludable y con ello vemos una Reserva Federal que no tiene todavía suficientes argumentos para continuar con su proceso de recorte de tasas de manera acelerada”, dijo la analista de Itaú.

La economista principal de Scotiabank Colpatria, Jackeline Piraján, cree que en 2024 “el comportamiento de las monedas estuvo determinado principalmente por las expectativas sobre la política monetaria y las diferencias entre los ciclos de recortes de tasas de interés en distintos países”.

A propósito de este escenario, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) explica en un reciente informe que “el dinamismo de la economía de los Estados Unidos, que ha permitido evitar caer en una fase recesiva y aumentar el crecimiento, aunado al alza de las tasas de interés de largo plazo, así como a crecientes tensiones geopolíticas en Medio Oriente y a la guerra en Ucrania, ha empujado al alza la cotización internacional del dólar”.

El secretario Ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, dijo durante la presentación del Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2024 en Santiago de Chileque la fortaleza del dólar puede generar presiones inflacionarias para la región y por consiguiente dificulta la flexibilidad de la política monetaria. Además, según el documento, “mientras subsisten además los riesgos vinculados al fortalecimiento del dólar, la región podría seguir enfrentándose a costos de financiamiento elevados”.

Las principales monedas de Latinoamérica experimentaron dos fases en lo corrido del año que marcaron su desempeño para el final de 2024.

Al inicio del año, las monedas de países con tasas de interés elevadas y con bancos centrales con mayor margen para reducirlas se fortalecieron gracias a las operaciones de carry trade.

En este tramo del año, el mercado buscaba financiamiento en monedas de países con tasas bajas para invertir en economías con tasas altas, con el objetivo de aprovechar lo que se percibía como las últimas ganancias antes de la fase más intensa de recortes.

Ya la segunda fase del año estuvo marcada por mensajes de los bancos centrales promoviendo recortes cautelosos y señalando que las tasas se estabilizarían en niveles elevados, revirtiendo dicha estrategia de inversión.

“A nivel global, especialmente en Estados Unidos, se logró acercar la inflación a la meta sin un impacto significativo en el crecimiento económico, lo que restó protagonismo a las operaciones basadas en diferenciales de tasas. En su lugar, el dólar estadounidense comenzó a fortalecerse de manera global”, explicó la economista principal de Scotiabank Colpatria.

A lo anterior, según Valeria Álvarez, se sumó el triunfo del líder republicano Donald Trump en las elecciones en EE.UU., que en su opinión también generó ruido a los mercados, principalmente por las políticas proteccionistas y de mayor gasto que se esperan a partir de 2025, lo que ha generado temores sobre los efectos que esto pueda traer sobre la inflación.

En noviembre, la tasa de inflación en EE.UU. volvió a subir por segundo mes consecutivo y se ubicó en el 2,7%. A pesar de esto, la Reserva Federal (Fed) recortó el miércoles 18 de diciembre las tasas interés en Estados Unidos un cuarto de punto hasta un rango del 4,25% al 4,5%.

“El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, en inglés) busca alcanzar el máximo empleo y una inflación a una tasa del 2% en el largo plazo. El Comité considera que los riesgos para lograr sus objetivos de empleo e inflación están aproximadamente equilibrados. Las perspectivas económicas son inciertas”, dijo la Fed en un comunicado.

Las monedas de Latinoamérica siguieron la tendencia global en lo corrido del año

En un entorno de altas tasas de interés, la política fiscal también ganó relevancia en las discusiones en los mercados y, por tanto, las monedas de la región sintieron esta influencia durante buena parte del año.

Según Piraján, “estas tasas exigen mayor disciplina fiscal por parte de los países, y esta percepción de disciplina en las finanzas públicas parece estar influyendo cada vez más en el comportamiento del dólar”.

Los analistas también evidenciaron una importante influencia de los factores idiosincráticos, que en 2025 seguirían marcando una tendencia en las monedas regionales.

Piraján dijo que en México “las elecciones dominadas por el partido Morena y la reforma judicial afectaron la percepción sobre el país, llevando a su moneda a una depreciación del -15,76% en el año”, la tercera más pronunciada de la región (sin tener en cuenta al bolívar venezolano).

Y en Brasil, la pérdida de expectativas sobre un ajuste en las finanzas públicas llevó a su moneda a niveles históricos de debilidad.

Desde Itaú Comisionista de Bolsa señalaron que Brasil presenta un escenario retador en términos fiscales y “un gobierno que propone una reforma que decepciona al mercado, así como una inflación que no logra moverse del 4%, y vuelve de nuevo a ubicarse en niveles de 4,87% para cierre de noviembre”.

“Este contexto ha dejado un Banco Central mucho más contractivo y con una expectativa de 200 pbs adicionales en subida de tasas, pero que parece no ser suficiente para frenar la volatilidad de la moneda”, consideró Álvarez.

En el caso de Colombia, aunque gran parte de la depreciación del peso fue impulsada por la tendencia global, “una porción de la volatilidad puede atribuirse a mensajes erráticos relacionados con el riesgo fiscal”, opinó Piraján.

A esto se suma un mercado con incertidumbre por la posible rebaja de calificación de S&P500, que podría implicar algunos flujos de venta en los títulos de tesorería del gobierno (TES), sumando a la volatilidad del peso colombiano.

¿Qué esperar del precio del dólar en Latinoamérica el próximo año?

De cara a 2025, Scotiabank Colpatria proyecta que el movimiento de las tasas de cambio estará marcado por la sostenibilidad fiscal como un factor clave en las decisiones de inversión. Además, los precios de los commodities podrían reforzar esta tendencia.

En el caso de los países con alta dependencia a las materias primas, especialmente el petróleo, un menor precio podría apoyar la permanencia de un dólar fuerte.

“Los niveles actuales de la tasa de cambio podrían convertirse en nuevos puntos de referencia, ya que reflejan factores como el escenario de la Presidencia de Donald Trump y la expectativa de que la Reserva Federal detenga los recortes de tasas en torno al 3%”, dijo Piraján.

Para Itaú Comisionista de Bolsa, en 2025 la pregunta en general del mercado será qué tanta capacidad de recorte de tasas tendrá la Reserva Federal. “El mercado descuenta tres recortes para el próximo año, pero de no materializarse, la fortaleza del DXY se mantendría aún latente, limitando la valorización de las monedas de la región”.

Aun así, “consideramos que un panorama de ruidos en inflación podría ser natural después de un proceso de desaceleración importante desde el 9% en 2022 en EE.UU. Si bien lograr el nivel objetivo del 2% es difícil, no consideramos que niveles del 3% deberían generar un cambio de tendencia en el escenario de política monetaria”, remató Álvarez.

Según recientes proyecciones de Citi Research, si se materializa un escenario en el que el presidente electo de EE.UU., Donald Trump, pone en marcha sus propuestas más radicales, algunas de estas consideradas inflacionarias, podría generar volatilidad en los mercados emergentes y quitarle margen a la Fed para recortar tasas de interés, lo que podría conducir a un fortalecimiento del dólar.

En Brasil, el precio del dólar se situaría en 2024 en R$6 y en 2025 llegaría a R$,5,65, de acuerdo a las proyecciones de Citi.

La entidad financiera prevé que el precio del dólar en México en 2024 cierre en MXN$20,8 y el próximo año llegue MXN$21,9.

De acuerdo a Citi, el tipo de cambio en Argentina cerraría en ARS$1.030 este año y en el 2025 llegaría a ARS$1.411.

En Chile, el precio del dólar sería de CL$1.001 en 2024 y en 2025 se moderaría a CL$950,1. En Colombia, el precio del dólar pasaría de COP$4.424 en 2024 a COP$4.189 en el 2025. En el caso de Perú, la previsión es que el dólar se mantenga estable en los S/3,70.

En Costa Rica el precio del dólar llegaría a CRC$510 en el cierre de este año y el próximo en CRC$535. Y en República Dominicana, el dólar cerraría en RD$60,5 para luego dar el salto a los RD$62,5.

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Canasta de alimentos: Argentina es 26% más cara que Brasil

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La medición se realizó en base a una canasta de 11 productos que se relevó a principios de noviembre. Los precios, medidos en dólares, van de u$s29 a u$s45.

Una canasta de 11 productos alimentarios en Argentina resulta un 26% más caras que en Brasil, pero casi un 20% más barata que en Chile y Uruguay. Así surge de la 4° edición del Monitor Productivo realizado por Tobías Lucero del IERAL.

El costo de una canasta de alimentos integrada por 11 productos rondaba los u$s36,40 en Argentina, medido al tipo de cambio oficial, mientras que en Brasil los mismos productos cuestan u$s29,10 y en Chile y Uruguay u$s45 y u$s44,60, respectivamente, según el relevamiento realizado a principios de noviembre en tiendas online de supermercados.

Este costo refleja que frente a Brasil, los productos alimenticios argentinos resultan un 26% más caros, aunque frente a Chile y Uruguay son 19% y 18% más baratos, respectivamente.

Este informe busca determinar si los precios que pagan los argentinos por los alimentos se diferencian de los que se pagan en los países vecinos, medidos en una misma moneda.

Para esta canasta el IERAL relevó el valor de 11 alimentos básicos en Argentina, Brasil, Uruguay y Chile: carne vacuna, cerdo, pollo, arroz, fideos, café, harina, azúcar, aceite de girasol, leche y huevos. Los valores de los alimentos se midieron por kilo en los supermercados de cada país en la primera semana de noviembre 2024 y luego se expresaron todos los precios en dólares utilizando el tipo de cambio oficial de cada país.

Como principal resultado, se encuentra que la canasta más barata es la de Brasil, le sigue Argentina, luego Uruguay y finalmente Chile. Aunque, hacia adentro de la canasta algunos precios varían. Si bien Brasil es un 26% más económico que Argentina, hay productos como el aceite de girasol que salen un 30% más caro o la harina que es un 13% más cara. En el otro extremo se encuentra el arroz, que por kilo cuesta un 116% más caro en Argentina que en Brasil o los fideos que muestran una diferencia de 70%.

Algo similar pasa con los valores de los productos hacia adentro de la canasta en comparación con Chile y Uruguay, si bien estos países son casi un 20% más caros, el arroz en Uruguay se presenta un 38% más económico que en Argentina, mientras que en la comparación con Chile lo es un 4%. La leche en Chile y en Uruguay son un 6% y un 1% más barata.

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Quién fija los precios de los productos

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Escribe Frank Shostak / Mises Institute – A menudo se presenta a los individuos como si una escala de valores estuviera programada en sus cabezas. Supuestamente, esta escala de valores permanece igual todo el tiempo. Como resultado, esta escala de valores supuestamente instruye a los individuos en la selección de bienes. Si ese fuera el caso, entonces tiene sentido intentar extraer esta escala de valores ya sea por medio de cuestionarios o diversas pruebas psicológicas. Una vez extraída la escala de valor, los científicos sociales podrían establecer cómo asignar los recursos escasos de la manera más eficiente.

Según Murray Rothbard, no puede haber valoración sin cosas que hay que valorar. El valor se establece una vez que la mente de un individuo ha interactuado con una entidad en particular. A continuación, el proceso de evaluación establece para qué fin, o finalidad, podría ser útil una entidad en particular. Sobre esto, Carl Menger escribió que:

El valor no es, pues, nada inherente a los bienes, ninguna propiedad de ellos, ni una cosa independiente que exista por sí misma. Es un juicio que economiza los hombres sobre la importancia de los bienes a su disposición para el mantenimiento de sus vidas y su bienestar. Por lo tanto, el valor no existe fuera de la conciencia de los hombres.

La visión de que la escala de valor está programada en la cabeza de las personas proporciona la base para el marco simplista de la curva de oferta y demanda. Por lo tanto, según el pensamiento popular, a un precio dado, va a haber una cantidad particular de bienes ofrecidos y demandados.

Siguiendo la ley de una utilidad marginal decreciente y una escala de valoración fija, se podría inferir que, a medida que el precio de un bien disminuye, su cantidad demandada aumenta mientras que la cantidad ofrecida disminuye. La culminación de todo el proceso es la intersección de las curvas de oferta y demanda, que establece el precio de equilibrio. A este precio, la cantidad ofrecida es igual a la cantidad demandada.

En el marco de la curva de oferta-demanda no hay empresarios. En cambio, el cambio de curvas se produce en respuesta a varios factores. De nuevo, en el marco de la curva de oferta y demanda, se supone que el precio está dado. Esto plantea la pregunta de quién ha dado el precio. ¿De dónde salió?

Según Ludwig von Mises, los precios de los bienes no están dados. Los precios son establecidos en una transacción particular, en un lugar particular y en un momento dado por los seres humanos. Sobre esto Mises escribió que,

Un precio de mercado es un fenómeno histórico real, la relación cuantitativa en la que en un lugar determinado y en una fecha determinada dos individuos intercambiaron cantidades determinadas de dos bienes determinados. Se refiere a las condiciones especiales del acto concreto de intercambio. En última instancia, está determinado por los juicios de valor de las personas involucradas. No se deriva de la estructura general de precios ni de la estructura de los precios de una clase especial de productos o servicios. Lo que se llama la estructura de precios es una noción abstracta derivada de una multiplicidad de precios concretos individuales. El mercado no genera los precios de la tierra o de los automóviles en general, ni los salarios en general, sino los precios de un determinado terreno y de un determinado coche, y los salarios de una actuación de un determinado tipo.

Por regla general, es un proveedor el que “fija” u ofrece el precio. Al fin y al cabo, es el proveedor quien ofrece la mercancía a los compradores. Es el proveedor quien debe estimar el precio de venta de un bien antes de presentarlo a los compradores. Para asegurar este precio, el precio que pide el proveedor debe cubrir sus costos directos e indirectos y proporcionar un margen de ganancia. Al determinar el precio de venta, el proveedor debe hacer una estimación lo más adecuada posible sobre si podrá vender todo su suministro al precio establecido.

Si bien los costos de producción parecen ser el principal factor en la determinación de los precios, no es así. En última instancia, es la evaluación subjetiva del comprador la que dictamina si el precio solicitado por el proveedor se va a realizar. Cada comprador decide, en su propio contexto, si el bien ofrecido por el proveedor, al precio fijado por el proveedor, va a mejorar la vida y el bienestar del comprador.

Si los costos de producción fueran el factor determinante para fijar los precios de mercado, ¿cómo explicaríamos los precios de los bienes que no tienen costo porque no se producen? Por ejemplo, ¿qué pasa con los bienes que simplemente están ahí, como la tierra no desarrollada? Del mismo modo, la teoría del costo de producción no puede explicar la razón de los altos precios de cosas como las pinturas famosas. Según Rothbard,

Del mismo modo, los servicios inmateriales para el consumidor, como los precios de los espectáculos, los conciertos, los médicos, los empleados domésticos, etc., apenas pueden explicarse por los costos incorporados en un producto.

Ahora bien, digamos que, por las razones que sean, la oferta de un bien ha aumentado. En igualdad de condiciones, si el proveedor quiere vender toda su oferta ampliada, tendrá que bajar el precio. El precio más bajo permitirá la entrada de varios individuos que, antes del aumento de la oferta del bien, no podían permitirse el bien. Antes del aumento de la oferta, los ingresos de esas personas estaban completamente absorbidos por la acomodación de bienes y servicios de mayor prioridad. Al bajar el precio, el proveedor expande efectivamente los medios en posesión de estos individuos, lo que les permite alcanzar otro fin: sus niveles de vida ahora han aumentado.

Ahora bien, el cálculo del proveedor le indica que su beneficio por unidad de un bien ha disminuido a causa de una disminución en el precio, sin embargo, la ganancia total, debido al aumento en las existencias vendidas, ha aumentado. Por lo tanto, el conjunto de medios del proveedor ahora se ha ampliado y ahora también puede apuntar a nuevos objetivos. Lo que tenemos aquí es una expansión de los medios que han elevado el nivel de vida del vendedor y de los compradores.

¿Cuál es entonces el significado de que el “precio de equilibrio” que los economistas ortodoxos sostienen que se establece en la intersección de las curvas de oferta y demanda? El precio de equilibrio se establece una vez que un proveedor fija un precio a un nivel que atrae a suficientes compradores para su oferta de un bien. En consecuencia, una vez que el vendedor vende sus bienes a cambio de dinero u otros bienes, ha alcanzado su objetivo en lo que respecta a mejorar su vida. Él, por lo tanto, ha alcanzado el llamado “equilibrio”. Del mismo modo, el comprador que utiliza sus recursos para asegurar el bien ofrecido por el vendedor ha mejorado su vida y, por lo tanto, ha alcanzado su equilibrio.

Contrariamente a la forma popular de pensar, los precios de los bienes no son fijados por la dudosa escala de valores mentales que no cambia, sino por los individuos que buscan objetivos. Es la importancia de varios fines para los individuos lo que determina la selección de bienes por parte de ellos, por lo tanto, en última instancia, fijan el precio. La importancia de los fines se establece con respecto a las preferencias subjetivas de los individuos.

Frank Shostak es un erudito asociado del Instituto Mises. Su empresa de consultoría, Applied Austrian School Economics, proporciona evaluaciones e informes en profundidad de los mercados financieros y las economías globales

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Cómo sigue el juicio de Burford contra Argentina por YPF

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Bloomberg – En el Capítulo 706 de La Estrategia del Día se habló sobre Argentina. Allí Sebastián Maril habló sobre el juicio de Burford contra el Estado argentino por las acciones de YPF. Además, se habló sobre la fiebre de ONs en 2024, un respaldo clave desde Israel y el fallo adverso por el cupón PBI en Londres

En el capítulo 706 de La Estrategia del Día Argentina, @franaldaya te cuenta sobre la colocación de deuda por empresas argentinas, qué dijo un economista que estuvo en el plan de estabilización de Israel y una mala noticia para el Gobierno desde Londres. Además, @SebastianMaril con lo último del juicio de Burford Capital por la expropiación de YPF en el #EspressoFinanciero.

En qué instancia está el litigio de Burford Capital contra la Argentina por la expropiación de YPF: ¿qué pasó desde la sentencia y cómo sigue?

Sebastián Maril: Hoy el litigio por la expropiación de YPF tiene cuatro avenidas paralelas. Primero, está el un periodo de ejecución de una sentencia en Londres, otro en Dublín, Irlanda, un tercero, el más conocido y el más jugoso, en Nueva York, y la cuarta avenida no está relacionada con la ejecución de sentencia, sino con la apelación. La apelación está en periodo de evaluación de los documentos presentados. El próximo paso es que los tres jueces tienen que designar en qué fecha van a ser los argumentos orales, para después sentarse, empezar a deliberar y publicar el fallo en el futuro.

¿Qué porcentaje de probabilidad le asignás a que Argentina tenga que entregar parte o el total de su participación en YPF?

La probabilidad que la jueza Loretta Preska ordene a Argentina entregar las acciones de YPF como parte de pagos son altas, pero la probabilidad que Argentina lo haga son nulas. Esto es en simple sentido común. También recordemos que el Gobierno de Estados Unidos probablemente presente un escrito el 6 de noviembre a favor de la Argentina, y en contra de la entrega de las acciones. Recordemos que estamos hablando de la entrega de las acciones como forma de pago, que es parte de la ejecución de la sentencia, no estamos hablando de la apelación. Estados Unidos, si hace eso, también debería decir que está defendiendo a Argentina, pero al mismo tiempo admitir que Argentina es un país que violó las leyes de los mercados de capitales locales, y que tiene la sentencia en su contra.

¿En qué plazo se terminaría de resolver la cuestión, y cuál es el resultado más probable?

El resultado final es muy difícil de predecir cuándo va a ocurrir. Depende mucho de los jugadores. Primero, la apelación [de Argentina contra el fallo en Nueva York, que ordena al soberano a pagar US$16.000 millones a Burford] no creo que salga antes de la mitad del año que viene, tal vez un poquito antes, tal vez un poco después. Todo depende de cuándo sea la audiencia en la Corte de Apelaciones, y no sabemos esa fecha. Y después depende si la parte perdedora va a buscar una opinión de la Corte Suprema de los Estados Unidos. Recordá que este caso ya fue la Corte de Apelaciones y Argentina perdió, ya fue la Corte Suprema y Argentina perdió, pero ahora están volviendo a la Corte de Apelaciones y seguramente tal vez se vuelva a la Corte Suprema por motivos diferentes, pero todos los motivos dentro del fallo.

El resultado más probable, según las estadísticas de la Corte de Apelaciones, es que Argentina tiene un 90% de chances de perder. ¿Por qué digo esto? Porque cada tres o cuatro meses, la Corte presenta sus estadísticas correspondientes al periodo anterior, y ahí muestra que la corte donde se encuentra radicada esta causa tiene un 10% de chance de revertir el fallo de la corte inferior, si Argentina tiene un 90% de chances de perder esto. Si lo mirás por los argumentos, el caso en sí, las pruebas, Argentina tiene aún menos chances de ganarlo porque realmente es un fallo muy sólido, con argumentos muy sólidos, y lo que hizo Argentina fue un error colosal al expropiar a YPF y no cumplir con su estatuto. Después podemos entrar en detalles sobre lo que es el derecho soberano, las leyes argentinas, etcétera, pero todo eso fue ya tratado, enjuiciado, litigado, y la verdad es que Argentina, con sus argumentos, perdió cada una de las instancias que intentó defenderse.

¿Qué es La Estrategia del Día Argentina?

La Estrategia del Día” es el exitoso podcast original de Spotify y Bloomberg Línea dirigido por Francisco Aldaya, editor jefe panregional, y se puede escuchar a primera hora, de lunes a viernes, en BloombergLinea.com y YoutubeX, e Instagram.

La Estrategia del Día Argentina está hace más de un año entre los 100 podcasts más escuchados del país, de acuerdo al ranking oficial de Spotify.

Cada mañana escucharás las noticias, el análisis y los personajes que mueven los mercados en pocos minutos. Lo que necesitás para que arranques tu día al tanto de lo que pasa en Argentina, América Latina y el mundo.

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Sangre indígena, tomatillos y ayahuasca: la biopiratería patenta ilegalmente recursos genéticos

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Escribe Ricardo Borja / Inter Press Service – A las puertas de la COP16 sobre diversidad biológica, los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales se enmarcan en la agenda de los países que luchan contra la biopiratería. Desde adquisiciones realizadas por Harvard hasta patentes obtenidas por laboratorios internacionales, Ecuador ha sufrido los efectos de esta problemática, aún sin un plan efectivo para combatirla.

La relación entre Ecuador y la biopiratería ha sido intensa y duradera. Esta se ha forjado bajo tres características básicas que se consolidaron durante varias décadas: megadiversidad, múltiples etnias y un control deficiente de los recursos genéticos.

Según el Instituto Nacional de Biodiversidad (Inabio), Ecuador es uno de los 20 países megadiversos del mundo; es decir, aquí se concentra una alta cantidad de especies vegetales, animales y ecosistemas. De la misma forma, el Consejo de Nacionalidades y Pueblos del Ecuador (Codenpe) determinó que en el país existen 14 nacionalidades y 18 pueblos indígenas.

Esta diversidad ha generado un profundo interés por parte de científicos de varias nacionalidades. Con un atractivo académico —y, quizás, una posterior intención comercial—, investigadores se han llevado recursos genéticos sin autorización del Estado ecuatoriano.

“Los pueblos aislados a veces tienen cierta composición genética que no tienen otros pueblos”, menciona Elizabeth Bravo, miembro de la organización Acción Ecológica, sobre el caso de uso ilegal del ADN waorani.

En 2012, la Defensoría del Pueblo inició una investigación sobre este hecho que se relacionó con el instituto estadounidense Coriell, la Escuela Médica Harvard y la compañía petrolera Maxus.En este caso de biopiratería, la Defensoría del Pueblo declaró, a través de una resolución defensorial,  que  “se han vulnerado los derechos a la identidad cultural, al consentimiento previo, libre e informado para la extracción y uso de recursos genéticos».

Además, en el documento se menciona que las muestras de sangre fueron recolectadas por brigadistas norteamericanos —uno de los miembros era médico de la compañía Maxus, con el fin de realizar chequeos médicos a los habitantes de las comunidades. Sin embargo, nunca se conocieron los resultados de dichas revisiones médicas.

Desde 1991, el Instituto Coriell posee muestras de sangre waorani, las cuales han sido vendidas, a partir de 1994, a instituciones de ocho países como Estados Unidos, Alemania, Japón y Brasil. En 2010, las muestras fueron retiradas para investigación.

A pesar de que esta problemática se desarrolla en toda la región y representa una pérdida económica para los Estados, Bravo considera que, actualmente, temas como la seguridad y la crisis energética son el foco de atención para el país. “¿Tú crees que la biopiratería está dentro de esas prioridades o solo es una manera de apantallar para hacer una especie de greenwashing(lavado verde)? Yo no creo que sea una prioridad del Estado”, dijo.

El rastro de la biopiratería

El aprovechamiento ilegal de recursos genéticos no es un problema reciente; a la par de la ciencia, este fenómeno ha evolucionado desde hace varias décadas. A pesar de ello, en 1992, con la creación del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB), el paradigma sobre estos recursos cambió.

Gracias al CDB, la biodiversidad y los recursos genéticos pasaron a ser patrimonio de los Estados. No obstante, antes de 1992, al ser considerados patrimonio natural de la humanidad, pertenecían a quien los aprovechaba.

Por esta razón, “cualquiera podía tener acceso a ellos, incluidas las empresas que son las que tienen más poder, más posibilidad de acceder. Eso les posibilitó apropiarse e inclusive aplicar derechos de propiedad intelectual”, señala Bravo.

En Ecuador, el Servicio Nacional de Derechos Intelectuales (Senadi) determina que la biopiratería es “el acceso, uso y/o aprovechamiento ilegal, irregular y/o inequitativo de recursos biológicos y sus derivados».

Aquí también se incluye a los conocimientos tradicionales provenientes de pueblos indígenas, cuando estos son utilizados con una intención de atribuirse derechos exclusivos, a través de la propiedad intelectual.

En 2016, el Senadi -antes llamado Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual-, junto con la Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), presentaron el Primer informe sobre biopiratería en el Ecuador.

Este documento es el único estudio formal realizado por el Estado ecuatoriano respecto al aprovechamiento ilegal de recursos genéticos.

En el informe, se pudo evidenciar la existencia de 128 patentes o solicitudes, a partir de 16 especies endémicas, que no fueron autorizadas por el Estado. Además, en el informe se indica que 100 de las 128 patentes han generado invenciones.

Bosque húmedo tropical del Yasuní, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Australia y Corea del Sur son los países que concentran más patentes o solicitudes, según el estudio.

Asimismo, algunas de las especies de las cuales se han desarrollado invenciones son las algas de Galápagos (Eisenia galapagensis), la calabaza ecuatoriana (Cucurbita ecuadorensis), la guayusa (Ilex guayusa) y el tomatillo de Galápagos (Solanum cheesmaniae) que presentó más patentes o solicitudes: 21 en total.

Este vegetal endémico de Galápagos es resistente a las plagas y es capaz de crecer en condiciones adversas, como su hábitat cerca del mar y con corrientes de lava costera. El tomatillo es pequeño y agridulce; además, posee la peculiaridad de autopolinizarse. Esta especie única del archipiélago ya se ha patentado de manera ilegal, a pesar de los esfuerzos de las autoridades.

Diego Inclán, director ejecutivo del Inabio, considera que la problemática va más allá de las regulación; esto tiene que ver con el limitado conocimiento que posee Ecuador sobre su megadiversidad. “¿Cómo quieres controlar la biopiratería si no conoces lo que tienes?”, se cuestiona Inclán.

Laboratorio del Instituto Nacional de Biodiversidad, el Inabio, en Ecuador. Imagen: Ricardo Borja

Para el director del Inabio, el camino principal sigue siendo la investigación y la administración del conocimiento. Además, la agilización de procesos es esencial para impulsar una investigación transparente y fluida.

“Si bien es cierto hay que controlar, también hay que dar facilidades y quitar un poco de burocracia para que este sea un camino de emprendimiento”, afirma Inclán.

Ecuador, la COP16 y varias interrogantes

Desde 1993, Ecuador es parte del CDB, es decir, es uno de los 196 Estados firmantes. Este tratado internacional —jurídicamente vinculante— tiene entre sus objetivos principales “la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos”.

Este objetivo está directamente relacionado con la biopiratería y, además, será uno de los temas principales de la 16 Conferencia de las Partes sobre el Convenio de Diversidad Biológica (COP16), que va a realizarse en la ciudad de Cali, en Colombia, del 21 de octubre al 1 de noviembre.

Al respecto, se espera que finalicen las negociaciones sobre el mecanismo multilateral para el reparto justo de los beneficios que se derivan por el uso de la información de secuencias digitales sobre recursos genéticos.

Otra de las temáticas clave y que relaciona a todas las Partes del CDB es la actualización de las Estrategias y Planes de Acción Nacionales sobre Biodiversidad.

Esto, después de la aprobación del Marco Mundial Kunming-Montreal sobre Diversidad Biológica, en diciembre de 2022, que presenta 23 metas para 2030.

Para cumplir con los acuerdos internacionales, Ecuador desarrolló la Estrategia Nacional de Biodiversidad en 2016. A pesar de ello, este documento está alineado con las 20 Metas Aichi que no fueron cumplidas por las Partes y que fue reemplazado por el Marco Mundial Kunming-Montreal desde 2022.

Viaje en canoa por la laguna Añangu, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

Desde el Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) se indicó que en abril de este año, las mesas de trabajo para actualizar la Estrategia Nacional empezaron a desarrollarse. Aunque el documento final todavía no está listo, existe la intención de presentar un borrador en la COP16.

En relación a la administración de recursos genéticos y, pese a que el instrumento de implementación ecuatoriano no está actualizado, existen dos metas sobre el avance del país en este tema.

El primero es la ratificación del Protocolo de Nagoya, que fue realizado en 2017. Este también incluye el desarrollo de la normativa y un plan de implementación: el nivel de progreso indica “Bien encaminados para alcanzar la meta”.

El mismo nivel de progreso se muestra en la segunda meta: “Para el 2021, el Ecuador ha suscrito al menos cinco contratos marco y acceso a recursos genéticos”. Sin embargo, el año de evaluación fue en 2018, la fecha límite 2021 y el estatus de este indicador no ha sido actualizado, según el portal del Inabio.

Lenín Núñez, coordinador de asesoría jurídica del Inabio, indica que, por ahora, no existen casos de éxito en negociaciones relacionadas con solicitudes de investigación con una intención comercial o bioprospección. Para Núñez, el modelo ecuatoriano en cuanto a distribución de beneficios de los recursos genéticos es deficiente y poco competitivo.

Si bien es cierto, la biopiratería se define como el aprovechamiento ilegal de recursos biológicos y sus derivados, la facilidad de acceso a este patrimonio y su importancia en las agendas gubernamentales es parte de la problemática.

“Los recursos genéticos y la biodiversidad todavía no son vistos como ese portal para el desarrollo al futuro. Todavía creemos que la minería y el petróleo son nuestro eje económico”, señala Núñez.

Además de la Constitución del Ecuador, que en su artículo 400 declara la soberanía sobre el patrimonio genético del país, existen otros instrumentos para garantizar su cumplimiento como el Código Orgánico de la Economía Social del Conocimiento, Creatividad e Innovación (Coescci), creado en 2016. Uno de los 11 principios de este cuerpo normativo es combatir la biopiratería.

Según el artículo académico “Delitos contra el patrimonio genético nacional desde la perspectiva del Coescci publicado por la Universidad Pontificia Bolivariana”, este código “instituye los requisitos de acceso a los recursos biológicos y genéticos y se modifican las competencias de las instituciones”.

Organismos del Estado como el Senadi, Inabio y Matee tienen responsabilidad en la administración de recursos genéticos; sin embargo, la Senescyt desempeña un papel crucial.

En relación a recursos genéticos, la Senescyt es la autoridad encargada de generar normativa para el acceso a estos. A pesar de ello, tal reglamento todavía no se ha desarrollado y se trabaja con el Decreto Ejecutivo 905 de 2011.

“Tiene los insumos principales para que se pueda armonizar el acceso a los recursos genéticos, pero no es lo óptimo, porque hoy ya tenemos una norma como lo es el Coescci”, precisa Núñez.

Esta secretaría también tiene a su cargo la formulación de políticas públicas para efectivizar el Protocolo de Nagoya. Este es uno de los temas en los que participará Ecuador en la COP16; sin embargo, al cierre de este reportaje, la SENESCYT no atendió nuestras solicitudes para realizar una entrevista.

Conocimientos tradicionales…y comerciales

La definición de biopiratería también tiene una relación directa con los conocimientos ancestrales de pueblos y nacionalidades indígenas. En muchas ocasiones, las propiedades de una planta son descubiertas por ciertas comunidades que la han utilizado, por miles de años, para propósitos comunes.

La Meta 13 del Marco Mundial Kunming-Montreal sobre “la participación en los beneficios de los recursos genéticos, la información de secuencias digitales y los conocimientos tradicionales” reconoce la importancia de los pueblos indígenas y su relación con la naturaleza.

De esta conexión milenaria se han desprendido patentes y, en varias ocasiones, las comunidades indígenas no han recibido los beneficios derivados.

Uno de los casos más relevantes para Ecuador y para la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (Coica) fue el de la ayahuasca.

En 1986, el leño de esta planta fue patentada en Estados Unidos por Loren Miller de la lnternational Plant Medicine Co. 

Después de convivir con el pueblo secoya por más de 10 años, Miller aprendió los conocimientos asociados a esta planta.

Este caso fue una clara violación al sistema de valores y al patrimonio cultural de los pueblos indígenas.

La ayahuasca en la Amazonia es utilizada con fines sociales, religiosos y medicinales. Además, los shamanes la emplean para la adivinación y con el propósito de realizar ceremonias desde un contexto sobrenatural y de conexión con su entorno.

Gregorio Díaz Mirabal, coordinador de Cambio Climático y Biodiversidad de la Coica, menciona que “la base del conocimiento de los pueblos indígenas, sea plantas o en biodiversidad pasa por el idioma, nuestra comunión, nuestro arte, nuestra música, nuestra danza, nuestras canciones, nuestra ceremonia. Todo lo que tiene que ver con nuestro calendario cultural”.

A finales de la década de los 90, la Coica inició un proceso legal ante la Oficina de Patentes y Marcas de los Estados Unidos.

En 1999, la patente de la ayahuasca fue anulada hasta 2001, cuando la Oficina de Patentes, después de una apelación de Miller, emitió un certificado para que la patente se mantuviera hasta finalizar su vigencia: junio de 2003.

La Meta 13 será un punto de discusión en la COP16. Esta, además, tiene una conexión directa con el Protocolo de Nagoya; pues remarca el fortalecimiento de las capacidades en las comunidades para beneficiarse sobre los conocimientos relacionados con recursos genéticos.

Para Díaz Mirabal, “el sentido del Protocolo de Nagoya, y el espíritu, es muy bueno, pero no se cumple. Entonces, yo creo que debe haber acuerdos de implementación y aplicación que sean reales”.

Además, Díaz Mirabal y Núñez coinciden que en el país, todavía no existe un sistema real de reparto de beneficios de recursos genéticos asociados a conocimientos tradicionales.

Pies de un miembro del pueblo waorani, en Ecuador. Imagen: Esteban Baus

El coordinador de la Coica indica que es necesaria la consulta previa, libre e informada sobre temas de conocimiento ancestral.

Díaz Mirabal menciona que el conocimiento sobre la naturaleza no le pertenece a una sola persona; esta es información que se ha desarrollado por siglos en los pueblos indígenas.

Sin embargo, lo que suele ocurrir es que personas externas negocian particularmente con una sola persona de la comunidad para acceder a cierta información.

Ecuador ha trabajado en la implementación de un marco legal sobre los conocimientos tradicionales para evitar actos de biopiratería. Un ejemplo de esto es el Coescci que en su Libro III se ocupa de la gestión de los conocimientos.

Ante ello, Díaz Mirabal afirma que los pueblos indígenas necesitan mecanismos para apropiarse, conocer y poder alinearse a los requerimientos de patentes.

A pesar de ello, el coordinador de la Coica considera que Ecuador “ha avanzado mucho más que en otros países en el tema de la propiedad intelectual indígena”.

Por ahora, el control al aprovechamiento ilegal de recursos genéticos y el acceso a conocimientos ancestrales son cuestiones que estarán presentes en la COP16. Ante este escenario, Ecuador deberá ajustar —de manera efectiva— su planes y estrategias para atender estos temas.

Este artículo se elaboró con el apoyo de Climate Tracker América Latina.

Ricardo Borja

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