INTERNACIONALES

Israel alista la “siguiente fase” de su ofensiva mientras sigue la evacuación en la Franja de Gaza

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El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, afirmó hoy que “está en camino la siguiente fase” de la ofensiva contra el movimiento palestino Hamas, tras vencerse el ultimátum dado a los civiles del norte de la Franja de Gaza, que continúan su evacuación hacia el sur ante una posible incursión militar terrestre, en medio de la preocupación de la comunidad internacional por la situación humanitaria en el enclave.

El premier visitó hoy los kibutz de Beeri y Kfar Azza por vez primera desde la matanza cometida hace una semana contra sus residentes y que desencadenó la nueva escalada de violencia en la región, que incluye constantes bombardeos sobre Gaza e intercambio de artillería entre las Fuerzas Armadas de Israel y el movimiento chiita Hezbollah en el Líbano.

En su encuentro con los militares instalados ahí, Netanyahu comunicó a los soldados que “la siguiente fase está en camino”, ante las perspectivas de una posible incursión por tierra a gran escala en la Franja de Gaza, la primera desde 2008.

El Ejército israelí dijo hoy en un comunicado que se estaba preparando para “ampliar la ofensiva” sobre Gaza y aseguró que eso incluye un “ataque conjunto y coordinado desde el aire, el mar y la tierra”.

“Los batallones y soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están desplegados por todo el país y están preparados para aumentar la preparación para las próximas fases de la guerra, especialmente para una operación terrestre significativa”, añadió el texto, según el diario Times of Israel.

Israel designó hoy dos rutas seguras y prorrogó hasta la tarde el ultimátum para que los habitantes de la parte norte del enclave, poco más de un millón de personas, se dirijan hacia el sur, en una orden que fue rechazada por la ONU, ONG humanitarias y la Unión Europea (UE).

“Sabemos que tomará tiempo, pero aconsejamos a la gente no demorarse”, declaró a la prensa un portavoz militar, Richard Hecht, horas después de cumplirse el plazo inicial de 24 horas para abandonar la zona.

La Franja de Gaza, de 362 km2 y cerca de 2,4 millones de habitantes, está situada entre Israel, Egipto y el mar Mediterráneo y sometida a un bloqueo de Israel desde 2007. La salida por Egipto, el paso de Rafah, se halla cerrado.

Desde el inicio de los enfrentamientos, el sábado pasado, tras un sangriento ataque de Hamas, alrededor de 1.300 personas murieron en Israel, 258 de ellos soldados, según el Ejército, y otras 2.215 fallecieron del lado de Gaza, entre ellas 724 niños, de acuerdo con las autoridades palestinas.

Los tres grandes hospitales de la Franja de Gaza, uno de ellos de asistencia infantil, anunciaron hoy que no acatarán la orden de evacuación, ante la imposibilidad de un traslado y para poder seguir atendiendo a los pacientes, en medio de la continuidad de los bombardeos israelíes en la zona.

Más de 1.300 edificios del enclave fueron completamente destruidos, informó hoy la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Unas 5.540 viviendas “fueron destruidas” en estos edificios y otras 3.750 sufrieron daños tan graves que no puede ser habitadas, precisó la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en inglés).

Además, la agencia de la ONU especializada en los refugiados palestinos alertó hoy que hay más de dos millones de personas en la Franja de Gaza se están quedando sin agua potable ante el bloqueo de la entrada de ayuda humanitaria al enclave.

En sintonía, Unicef alertó de que cientos de miles de niños y niñas de Gaza se encuentran en una situación “catastrófica” tras una semana de contraataques israelíes e instó a la necesidad de que todas las partes declaren un alto el fuego.

Mientras tanto, miles de gazatíes ya huyeron del norte hacia el sur del enclave en autos, micros, motos, en burro y a pie.

La ONU, Estados Unidos y la Unión Europea pidieron a Israel que retrase cualquier eventual ofensiva, para dar tiempo a los civiles a refugiarse.

El jefe diplomático europeo, Josep Borrell, calificó hoy como “totalmente imposible de ejecutar” el plan israelí de evacuar a más de un millón de personas del norte de Gaza en un día.

“Imaginar que puedes mover a un millón de personas en 24 horas, en una situación como la de Gaza, sólo puede ser una crisis humanitaria”, declaró a periodistas en Beijing al final de una visita de tres días a China.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, afirmó hoy que su país trabaja con gobiernos de la región para “paliar las consecuencias humanitarias” de la nueva escalada de violencia.

“Estados Unidos está trabajando con los gobiernos de Israel, Egipto y Jordania -y con la ONU- para aumentar el apoyo, a fin de paliar las consecuencias humanitarias del ataque de Hamas, crear las condiciones necesarias para reanudar el flujo de ayuda y defender el cumplimiento de las leyes de la guerra”, indicó el mandatario en su cuenta de la red social X, antes Twitter.

Pero más allá de estas críticas, Israel insiste con llevar a cabo la evacuación: “Si se preocupa por usted y sus seres queridos, diríjase hacia el sur según las instrucciones”, escribió el portavoz en árabe del Ejército israelí, Avichay Adraee, a través de la red social X.

Netanyahu prometió destruir a Hamas, tras reunirse el jueves en Tel Aviv con el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, que está en la región para encabezar gestiones diplomáticas.

El asesor de seguridad del Gobierno de Israel admitió hoy que los servicios de inteligencia cometieron “errores” ante el sangriento ataque de Hamas del sábado pasado, que permitió que el movimiento palestino se infiltrara en territorio israelí, destruyera puestos militares, asesinara a cientos de civiles y capturara al menos 120 rehenes.

“Fue mi error y esto refleja los errores de todos los que hacen las evaluaciones (de inteligencia)”, declaró Tzachi Hanegbi, asesor de seguridad nacional, en una conferencia de prensa en Tel Aviv.

En paralelo, Hanegbi rechazó cualquier posibilidad de negociación para un canje de prisioneros con Hamas. “No hay manera de negociar con un enemigo al que hemos jurado exterminar”, afirmó el funcionario israelí.

El Ejército indicó hoy que durante sus operaciones de esta semana en la Franja encontró los cadáveres de algunos de los secuestrados.

Una protesta en Tel Aviv en solidaridad con los rehenes, en la que participaron familiares de los capturados, derivó este sábado en un pedido de renuncia para Netanyahu, a quien acusaron de no estar interesado en las vidas de los israelíes que fueron llevados por Hamas a Gaza.

Mientras tanto, en los últimos bombardeos sobre la Franja de Gaza murió uno de los jefes de Hamas que lideró el ataque masivo contra el territorio israelí el sábado pasado.

La fuerza aérea israelí “mató a Ali Qadi, un comandante de la unidad ‘Nukhba’ (“élite” en árabe) de Hamas, que dirigió el ataque contra localidades cercanas a la Franja de Gaza”, indicó un vocero militar israelí en un comunicado, sin especificar la localización exacta del bombardeo.

En estas últimas horas, Israel también anunció la muerte en un ataque en la Franja de Gaza del jefe de las operaciones aéreas de Hamas, Murad Abu Murad, considerado también como uno de los organizadores de la incursión que desencadenó la nueva escalada de violencia en la región.

En tanto, las Fuerzas Armadas israelíes y Hezbollah protagonizaron un nuevo intercambio de disparos a través de la frontera entre Líbano e Israel.

“Cualquier agresión israelí contra el Líbano tendrá una respuesta dura y rápida, sin dudarlo”, advirtió el jeque Nabil Kauk, miembro del Comité Central de Hezbollah, aliado de Hamas, en declaraciones a la agencia de noticias oficial NNA.

Por su parte, el Gobierno libanés anunció hoy que presentará una denuncia contra Israel ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas por el “asesinato deliberado” del camarógrafo Issam Abdallah, que murió ayer por un bombardeo en el sur del país, mientras que el Ejército israelí afirmó que “no está claro quién disparó” y que investiga lo ocurrido.

El periodista de la agencia de noticias Reuters falleció y otros seis reporteros, de la misma agencia, de AFP y del canal televisivo qatarí Al Jazeera, resultaron heridos en el bombardeo.

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India se presentará para organizar los Juegos Olímpicos de 2036

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India confirmó hoy que se presentará como candidato para ser organizador de los Juegos Olímpicos de 2036, según anunció el primer ministro de ese país, Narendra Modi.

“India está muy entusiasmada con la idea de organizar unos Juegos Olímpicos”, y “no escatimará esfuerzos para organizarlos”, declaró en una sesión del Comité Olímpico Internacional (COI) en Bombay.

India, a diferencia de los otros gigantes demográficos en el mundo como China, Estados Unidos, México y Rusia, nunca organizó los Juegos Olímpicos.

Sin embargo, Modi no brindó detalles de la ciudad que albergaría la ceremonia olímpica aunque trascendió, según los medios locales, que la idea es llevarlos a Ahmedabad (noroeste), en Guyarat, estado natal del primer ministro.

Hasta el momento, en Asia se dieron los recientes Juegos Olímpicos de Tokio 2020, postergados hasta el siguiente año por el coronavirus.

El COI también deberá aprobar el lunes que viene la inclusión del críquet en los Juegos-2028 de Los Angeles, principal innovación de un programa olímpico que contará con 35 deportes, un récord en la historia del olimpismo.

Justamente, el criquet es popular en todo India y la potencial ciudad candidata cuenta con estadios para 130 mil espectadores.

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China alerta a Estados Unidos que el conflicto en Gaza “corre riesgo de salirse de control”

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China alertó hoy a Estados Unidos que el conflicto entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamas “corre riego de salirse de control” e indicó que la “prioridad” tiene que ser promover un alto el fuego.

El canciller chino, Wang Yi, dialogó con su par estadounidense, Antony Blnken, a quien le comentó que “el conflicto en Gaza está aumentando y corre el riesgo de acabar fuera de control”, según el diario estatal Global Times.

Además, el diplomático afirmó que “China se opone a cualquier acción que dañe a los civiles y condena cualquier práctica que se oponga al derecho internacional”, en referencia a una posible incursión armada a gran escala en la Franja de Gaza.

“China considera que salvaguardar la seguridad de uno mismo no debería venir a costa del daño a los civiles inocentes”, agregó el ministro, según recogió Europa Press.

Asimismo, Wang indicó que “la solución militar no es una respuesta” porque “contestar a la violencia con violencia solo conduce a un círculo vicioso”.

Por ello, consideró que la declaración de un alto el fuego y la reducción de la crisis lo antes posible son las “prioridades inmediatas” para evitar un agravamiento de la crisis humanitaria.

Y, trasladó que su Gobierno entiende que “la solución fundamental a la cuestión palestina radica en implementar la solución de dos Estados, para establecer un Estado de Palestina independiente y lograr la coexistencia pacífica entre Palestina e Israel”.

Los nuevos enfrentamientos se desencadenaron tras una sangrienta incursión de Hamas en territorio israelí el sábado pasado, con constantes bombardeos sobre Gaza y el bloqueo total del enclave ordenados por Israel como respuesta.

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América Latina puede fortalecer la resiliencia a los shocks con política fiscal

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El crecimiento en América Latina y el Caribe se desacelerará del 4,1 por ciento en 2022 al 2,3 por ciento este año y se mantendrá en torno a esta tasa en 2024, dijo Rodrigo Valdés, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, en el lanzamiento de las últimas Perspectivas Económicas Regionales del departamento.

La desaceleración refleja políticas más estrictas para contener la inflación y un entorno global debilitado, condiciones de financiamiento externo más estrictas y precios más bajos de las materias primas.

Es probable que la inflación converja gradualmente hacia los objetivos del banco central, pero Valdés dijo en una rueda de prensa que la balanza de riesgos sigue inclinada a la baja. Los riesgos incluyen un crecimiento más lento en los principales socios comerciales de la región, volatilidad de los precios de las materias primas, nuevos shocks inflacionarios, renovadas turbulencias en los mercados financieros globales y una intensificación de las tensiones geopolíticas.

Valdés dijo que la política fiscal debería centrarse en reconstruir el espacio político para garantizar la sostenibilidad fiscal y aumentar la resiliencia frente a shocks futuros.

Para fortalecer las finanzas públicas pero al mismo tiempo proteger el gasto social se requeriría una movilización adicional de ingresos en la región, afirmó. “Los esfuerzos fiscales requerirán una disciplina significativa en el futuro”.

Perspectivas económicas regionales del hemisferio occidental: Asegurar una inflación baja y fomentar el crecimiento potencial

  • Tras un fuerte repunte de la pandemia y una continua resiliencia a principios de 2023, se prevé que el crecimiento económico en América Latina y el Caribe se modere del 4,1 % en 2022 al 2,3 % en 2023. La inflación general en la región (excluyendo Argentina y Venezuela) ha ido disminuyendo y se prevé que alcance el 5 % en 2023, frente al 7,8 % de 2022.
  • Gracias a una mejor gestión macroeconómica, la región puede centrarse en cómo impulsar el crecimiento abordando desafíos de larga duración, como la baja productividad, la baja inversión y las rigideces del mercado laboral.
  • El cambiante entorno global también presenta nuevos desafíos y oportunidades, como el cambio climático y la irrupción de nuevas tecnologías digitales. La preservación de la cohesión social debe ser un elemento central de cualquier plan político, en particular mediante el fortalecimiento de los mecanismos de protección social y la lucha contra la inseguridad.

Tras un fuerte repunte tras la pandemia y una continua resiliencia a principios de 2023, se prevé que el crecimiento en América Latina y el Caribe se modere del 4,1% en 2022 al 2,3% este año y se mantenga en torno a esta tasa en 2024. Se espera que la inflación converja gradualmente hacia las metas de los bancos centrales, según el último informe de Perspectivas Económicas Regionales del FMI para el Hemisferio Occidental publicado hoy.

“América Latina ha resistido con éxito los recientes shocks globales y ha mostrado un sólido desempeño en 2022 y principios de 2023, aunque el crecimiento se está suavizando. La desaceleración refleja el endurecimiento de las políticas para contener la inflación y el debilitamiento del entorno externo, incluido un crecimiento más lento de los socios comerciales, condiciones de financiamiento externo más estrictas y menores precios de las materias primas”, dijo Rodrigo Valdés, director del Departamento de Hemisferio Occidental del FMI.

Tras alcanzar el 7,8% en 2022, se espera que la inflación general en la región (excluyendo Argentina y Venezuela) disminuya al 5% en 2023 y al 3,6% el próximo año, impulsada por el debilitamiento de la demanda externa e interna, la relajación de las restricciones de la oferta mundial y los efectos retardados de la apreciación de la moneda en algunos países.

Los riesgos para las perspectivas parecen más equilibrados en comparación con abril de 2023, aunque siguen siendo a la baja. Los riesgos externos incluyen un menor crecimiento de los principales socios comerciales, volatilidad de los precios de las materias primas, nuevos shocks inflacionarios, nuevas turbulencias en los mercados financieros mundiales y una intensificación de las tensiones geopolíticas.

A nivel regional, los riesgos a la baja se relacionan con la posibilidad de que resurjan las presiones inflacionarias y aumenten las tensiones sociales. Las perturbaciones relacionadas con el clima también plantean importantes desafíos a corto y mediano plazo, especialmente para América Central, Panamá, la subregión de la República Dominicana y el Caribe, incluso a través de su impacto en la migración hacia el exterior.

La región también debe prepararse para el impacto de El Niño, ya que este fenómeno climático podría afectar negativamente la actividad económica a través de inundaciones en Ecuador y el norte de Perú, y a través de sequías en Colombia, América Central y el sur de Perú. Afortunadamente, otros países como Argentina, Paraguay y Uruguay pueden beneficiarse de un aumento muy necesario de las precipitaciones.

A medida que la inflación baje y el crecimiento se desacelere, las autoridades tendrán que calibrar las políticas cuidadosamente. La rápida respuesta de los bancos centrales de la región desempeñó un papel clave en el control de la inflación y la mayoría está bien posicionada para avanzar en la flexibilización gradual de sus posturas restrictivas de política monetaria, aunque deben permanecer atentos a los riesgos.

“Una flexibilización prudente seguirá requiriendo un cuidadoso equilibrio entre situar la inflación en una senda descendente duradera y minimizar el riesgo de un período prolongado de bajo crecimiento. La clave para lograr el equilibrio adecuado es el ritmo de la flexibilización monetaria y una evaluación adecuada del impacto del endurecimiento anterior en la inflación, ya que la política monetaria opera con retrasos. La comunicación del banco central sigue siendo fundamental para el éxito del esfuerzo de desinflación”, agregó Valdés.

La política fiscal debe centrarse en la reconstrucción del espacio de políticas para garantizar la sostenibilidad fiscal y aumentar la resiliencia frente a futuras perturbaciones, protegiendo al mismo tiempo las necesidades clave del gasto social. A pesar de la retirada generalmente oportuna del apoyo fiscal pandémico, la deuda pública sigue siendo elevada y se prevé que se mantenga por encima de la de sus pares en 2028. La mayoría de los países de la región tienen planes para fortalecer las finanzas públicas y reducir aún más la deuda en el mediano plazo, pero esto requerirá esfuerzos y disciplina significativos. El ritmo de la consolidación fiscal debe ponderar la fortaleza de la actividad económica y la evolución de los costos del servicio de la deuda.

A mediano plazo, las perspectivas de un fuerte crecimiento en América Latina siguen siendo moderadas. Si bien a nivel mundial se proyecta que las economías de mercados emergentes y en desarrollo tendrán un crecimiento promedio del 4,4 por ciento, se espera que el PIB de la región se expanda anualmente a alrededor del 21/2 por ciento, similar a su promedio histórico anterior a la pandemia. Para impulsar el crecimiento sostenible e inclusivo es necesario abordar los desafíos estructurales de larga data, adaptarse a los nuevos y mejorar la cohesión social. El Sr. Valdés señaló las siguientes prioridades:

“Abordar los desafíos a largo plazo incluye abordar la productividad mediocre, la baja inversión y las rigideces del mercado laboral. La mejora del comercio, incluso dentro de la región, también puede brindar importantes oportunidades de crecimiento.

“Para impulsar el crecimiento sostenible también será necesario adaptarse al cambiante panorama mundial. La transición energética ofrece una oportunidad para los países ricos en minerales de la región, pero necesitarán marcos de inversión adecuados para atraer el capital necesario. Mientras tanto, la adopción de nuevas tecnologías digitales exige mayores esfuerzos para mejorar la calidad de la educación.

“A pesar de los avances logrados en las últimas décadas, la pobreza y la desigualdad siguen siendo elevadas en la región. El fortalecimiento de la cohesión social debe ser una pieza central de cualquier plan político y agenda de reformas, y esto requerirá fortalecer los mecanismos de protección social y abordar la inseguridad”.

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Para obtener más detalles, consulte la página de inicio y el informe de Perspectivas Económicas Regionales del Hemisferio Occidental, titulados: Asegurar una inflación baja y fomentar el crecimiento potencial, y los capítulos analíticos que lo acompañan:

  • Volatilidad de los ingresos y seguridad social en América Latina: Históricamente, América Latina ha sido una región volátil, con una volatilidad del ingreso agregado mayor que en otras economías emergentes y dos veces más alta que en las economías avanzadas. Las grandes oscilaciones de los ingresos pueden perturbar el consumo de los hogares y las decisiones de inversión, empujar a las personas a la pobreza y provocar disturbios sociales. Este capítulo analítico documenta el nivel y la evolución de la volatilidad del ingreso en América Latina y el papel del seguro social en la mitigación de esta volatilidad.
  • Integración comercial e implicaciones de la fragmentación global para América Latina y el Caribe: Los países de la región comercian sustancialmente menos que otros mercados emergentes. La infraestructura deficiente es un obstáculo importante para el comercio, y cerrar la brecha de infraestructura puede generar aumentos considerables en el comercio y la producción. En este capítulo analítico también se concluye que América Latina y el Caribe está relativamente bien posicionada para resistir un escenario moderado de tensiones comerciales mundiales (fragmentación), en el que las barreras comerciales se erigen solo entre las grandes economías, aunque las pérdidas de producción podrían ser considerables en escenarios más extremos. Fomentar el comercio, especialmente dentro de la región, mediante la reducción de las barreras comerciales, la mejora de la infraestructura y la puesta en marcha de políticas que atraigan la inversión podría generar un doble dividendo: impulsar el crecimiento y mitigar los riesgos de la fragmentación mundial.
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Balance Mundial: ¿por qué es decisivo para la acción climática?

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Por Tais Gadea Lara – En el camino a la conferencia climática COP28, comenzamos con una serie de cuatro ediciones de análisis de los principales temas que se discutirán. El protagonista de hoy es ese que indirectamente ayudará al cumplimiento del Acuerdo de París: el Balance Mundial.

“Este segmento es el que más debería importarles o, al menos espero, el que más los debería interpelar porque todo lo que se dijo ayer, todo lo que se está diciendo ahora, lo que se diga mañana, lo que incluso ustedes están conversando ahí afuera, en reuniones, networking, en el pasillo sobre la necesidad de inversiones, de hacer frente a las crisis locales y a las presiones internacionales… todo eso no se puede concebir, incluso todo eso no va a ser exitoso si no se lo piensa en un contexto que no es menor: el de la crisis climática”. Estas fueron mis palabras al iniciar la moderación de un segmento sobre cambio climático el jueves pasado en el Coloquio IDEA, un evento anual que reúne al empresariado argentino y a representantes políticos.

Fueron mis palabras ante un salón lleno de empresarios -en su mayoría de los sectores que más emisiones generan- y de representantes políticos que ayer, hoy o mañana son responsables de tomar medidas en pos de la acción climática, o de no hacerlo. Fueron palabras que podrían aplicar a muchos espacios y a muchos temas, por no decir a todos.

“Los impactos crecientes del cambio climático, junto con otros desafíos globales interrelacionados -como los conflictos-, están retrasando los avances en materia de desarrollo y amenazando el pleno logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 20230”, subraya como principal conclusión el Informe de los ODS publicado en julio de este año por Naciones Unidas. Cabe recordar que cuando hablamos de los ODS nos referimos, en pocas palabras, a los principales problemas del mundo agrupados en 17 objetivos: desde alcanzar hambre cero e igualdad de género hasta lograr la paz y la reducción de las desigualdades (solo por citar algunos).

Tomemos, por ejemplo, el objetivo de poner fin a la pobreza, ese problema del cual se suelen tomar quienes niegan la causalidad humana del cambio climático como excusa para no actuar ante la crisis climática. El reporte United in Science (Unidos en la Ciencia) publicado hace un mes por la Organización Meteorológica Mundial explica que “el cambio climático intensifica la pobreza al alterar los medios de vida, amplificar la escasez de alimentos y agua, y fomentar la inestabilidad económica”, lo que presenta un desafío para poner fin a la pobreza. Por lo que, actuar ante el cambio climático contribuirá también a ese otro propósito, tal como ejemplifica el reporte: los sistemas de alerta temprana ayudan a reducir los impactos de eventos climáticos extremos -intensificados por el cambio climático- en los medios de vida de las personas, evitando daños y pérdidas económicas, y contribuyendo a garantizar su bienestar.

Todo depende de la acción -o inacción- al cambio climático. Todo.

Entonces, la acción climática es fundamental, necesaria e imperante. ¿Qué es lo que tenemos al respecto como marco organizador? El Acuerdo de París, ese documento que los gobiernos consensuaron en la capital francesa en 2015 y que, desde entonces, deben implementar y cumplir.

En los festivos de aquel entonces no todo fue color de rosa. Se sabía que el acuerdo era imperfecto, pero que resultó en el mejor acuerdo posible en un momentum político global único. Piensen solo en Estados Unidos -país más emisor históricamente- y quién ganaría las elecciones presidenciales un año después.

Entre las críticas al documento consensuado, una era obvia: no hay un órgano que controle su efectivo cumplimiento ni un juez sancionador en caso de incumplimiento. De haberlo, ¿cuántos países creen que hubieran aceptado el acuerdo?

Es verdad, no hay tal órgano ni tal juez sancionador, pero lo que sí hay son mecanismos internos al propio proceso de las negociaciones que terminan ejerciendo tal rol, o lo más parecido a él. El protagonista de ello es el Global Stocktake o, en español, el Balance Mundial. Sobre él centraremos el análisis en esta primera edición -de cuatro- dedicada a los cuatro temas destacados a debatirse en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP28. ¿Empezamos?

“El Balance mundial es importante porque es EL mecanismo que tiene el propio Acuerdo de París para hacerse una evaluación de si los países están dentro de los objetivos que se pautaron. Es importante porque, si no estuviera como parte del Acuerdo, es muy probable que tampoco se considere. Lo que no está no es legalmente vinculante. Entonces, es importante que un instrumento legal como el Acuerdo de París tenga dentro de sus previsiones la revisión”, nos comparte Enrique Maurtua Konstantinidis, asesor senior en diplomacia climática, mientras participa en el workshop preparatorio del Balance Mundial en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos. Sus más recientes presencias en las COP las ha dedicado a seguir de cerca este tema que parece demasiado técnico para los titulares de los medios masivos de comunicación, pero que debiera tener la atención de todos nosotros.

Definido por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC) como “un proceso para que los países vean dónde están avanzando colectivamente hacia el cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París y dónde no”, el Balance Mundial sería algo así como un inventario detallado y analizado de lo que los países han hecho -y no- para cumplir con sus tres principales objetivos:

  • En mitigación, mantener el límite de calentamiento por debajo de los 2°C, con esfuerzos al 1,5°C (hoy el consenso generalizado y exigido es hacia este segundo escenario).
  • En adaptación, aumentar la capacidad de adaptación a los impactos ya presentes del cambio climático.
  • En medios de implementación, que los países desarrollados movilicen y garanticen los medios de implementación (como el financiamiento, pequeño detalle) para apoyar y ayudar a los países en desarrollo con sus políticas climáticas.

Todo ello con un desafío: no ser un mero rejunte de información.

“El Balance Mundial terminará siendo un informe más, a menos que los gobiernos y aquellos a quienes representan puedan examinarlo y, en última instancia, comprender lo que significa para ellos y lo que pueden y deben hacer a continuación. Lo mismo ocurre con las empresas, las comunidades y otras partes clave interesadas”, alertó Simon Stiell, secretario ejecutivo de la CMNUCC.

Ese es el punto crítico: un inventario que sirva a una mayor, real y mejor acción.

En medio de lo innecesariamente lujoso y prohibitivamente caro de Dubái como ciudad elegida para la conferencia y de las críticas por el conflicto de intereses que representa el presidente de la COP28 y CEO de la compañía nacional de petróleo de Emiratos, el Balance Mundial será el protagonista técnico de la COP28 -o debiera serlo-. ¿Por qué?

2023 fue el año establecido en el Acuerdo de París para la realización del primer Balance Mundial. Es decir, en la COP28 en diciembre próximo. Allí culminará un primer ciclo de trabajo que incluyó colección y preparación de información (reportes de países, hallazgos científicos, estado de emisiones, datos sobre financiamiento), y evaluaciones técnicas (a través de diálogos en persona que revisaron la información colectada) que nos dará una primera radiografía detallada del cumplimiento -o no- del Acuerdo, pero también de algo más…

¿Tiene sentido hacer un análisis de cinco años si ya sabemos que las emisiones suben y que no se está haciendo lo suficiente? Incluso, ¿tiene sentido cuando el reciente reporte sobre el trabajo técnico realizado sobre el balance menciona que las emisiones globales no están en línea con el límite de calentamiento del Acuerdo de París y que la ventana de oportunidad para alinearse a él es cada vez más estrecha?

Se lo pregunté a Enrique: “Tiene sentido especialmente por las recomendaciones que puedan surgir del mismo. Está claro que tenemos los reportes del IPCC, que tenemos los inventarios, que sabemos cuáles son las trayectorias, que sabemos lo que hace falta… sí, lo sabemos. Pero nuevamente, al estar como parte legal del acuerdo, ayuda a que el Balance Mundial sea considerado y que los países tengan una rendición de cuentas. Justamente lo más destacado es que se le incorpora esa parte de qué es lo necesario hacer”.

Ahora bien, ¿todos están de acuerdo con aquello que el Balance Mundial debiera impulsar? Definitivamente no. Podríamos agrupar los temas en disputa en tres.

  • ¿Recomendaciones? ¿Guías? ¿Recomendamos a todos o a algunos? En las reuniones preparatorias de junio en Bonn alguien me dijo en el pasillo: “Algunos países no quieren que el Balance Mundial dé recomendaciones sobre los pasos a seguir, sino que sirva de guía”. Al principio pensé que una y otra opción eran lo mismo, pero luego advertí que no. Especialmente si uno lo pone en el contexto de los intereses en juego, algo que nos lleva a la histórica disputa entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. ¿Por qué?

    Los países desarrollados (o algunos, o la mayoría, como para que no se ofendan en la generalización) buscan que el Balance Mundial inspire a mirar para adelante en todo lo que hay que hacer, en todo lo que todos tienen que hacer -léase mi ironía en este párrafo por favor- como si no existieran diferencias.

    Los países en desarrollo, en cambio, quieren que las recomendaciones sobre las acciones necesarias a realizar se basen y no olviden el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, y que se refuerce la responsabilidad diferencial del mundo desarrollado. Postura que sostienen -algunos con mayor o menor defensa- los países de América Latina, o la mayoría de ellos.

    En uno y otro caso hay partes que se aprovechan de los argumentos como excusas para no avanzar en la acción. Sorry not sorry.

  • ¿Decimos la palabrita que nunca queremos decir? Si claramente aún no estamos en la trayectoria que nos lleve a limitar el calentamiento por debajo del 1,5°C y tenemos que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, ¿por qué no recomendar reducir las emisiones de donde más vienen? En otras palabras, ¿por qué no se habla de salir de los combustibles fósiles?

    Enrique nos recuerda que no todo es tan simple como nos gustaría: “Tenemos que recordar que la naturaleza del Acuerdo de París y de estos procesos, que respeta la soberanía nacional y la autodeterminación de los países, implica hablar de emisiones a nivel colectivo y no de un sector o actividad en particular. Un acuerdo de estas características en un espacio multilateral diplomático no puede estar marcando con nombre y apellido quién, cuándo, cuánto ni dar órdenes”.

    Claro que a él le gustaría otra cosa: “Uno esperaría o quisiera que el Balance Mundial apunte a ser lo más específico posible, a hablar de tender a la eliminación de los combustibles fósiles y de la reducción de la deforestación, a referirse a todas las cosas que efectivamente muevan la aguja y que hagan que la próxima ronda de contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), en particular, nos ponga en la trayectoria para reducir las emisiones y estar alineados con 1.5°C”.

    Aquí cabe preguntarse si algunos países latinoamericanos estarían tan a gusto con que, por ejemplo, se mencione al gas “natural” que defienden como “combustible de transición”, olvidando que, más que “natural”, es fósil.

  • Aún si hacemos recomendaciones detalladas respetando todas las diferencias y hasta mencionamos el carbón, el petróleo y el gas con mayúscula, ¿qué necesitaríamos? Money, money, money. No hay discusión en las negociaciones climáticas que sea ajena a la cuestión de financiamiento y que, por lo tanto, esté pendiente a la puja entre el mundo desarrollado y el mundo en desarrollo. No voy a entrar en detalle al respecto porque habrá una edición especial sobre financiamiento y porque prefiero profundizar conforme se den las discusiones en Dubái. Sí no dejaría de decir que hay dos cuestiones importantes a observar sobre este tema.

    Por un lado, cómo los países desarrollados buscan eximirse de la responsabilidad de movilizar flujos financieros hacia los países en desarrollo, sea “porque China también…”, “porque todos tenemos que ayudar”, o vaya a saber qué otro argumento aparezca. Por otro lado, cómo la necesidad común de recibir financiamiento para sus políticas climáticas pueda ser un motivo de trabajo conjunto en una región latinoamericana que viene más peleándose entre sí que articulando en equipo.

El trabajo técnico sobre el Balance Mundial se cerró en las reuniones preparatorias de junio pasado e, indirectamente, con la presentación del reporte de síntesis de los co-facilitadores de septiembre. La COP28 será el lugar donde los países deberán discutir las implicaciones políticas de lo analizado técnicamente con vistas a que, esperemos, aceleren una acción climática más ambiciosa. ¿Cuál será el resultado político de este primer Balance Mundial? Esa respuesta solo la tendremos en diciembre cuando finalice la conferencia. Mientras, podemos saber cómo consideraría Enrique que fuera un resultado para el primer Balance Mundial.

“Un resultado que pueda dar cierta claridad sobre dónde están las posibilidades para mejorar los compromisos climáticos a 2025 y acelerar la implementación. Es decir, que la señal sea clara sobre por dónde irá el tema de financiamiento y del acceso a apoyo, porque esa es la señal que buscan los países en desarrollo para poder acelerar y mejorar los compromisos. Sectorialmente, en un caso ideal, hay que decir las cosas por su nombre: la principal reducción de emisiones que tenemos que hacer es la proveniente de los combustibles fósiles. Los combustibles fósiles son los principales responsables de este problema y es necesario atenderlo: quitar los subsidios, eliminar progresivamente el carbón, petróleo y gas, no hacer mención a falsas soluciones”.

Como lo hecho al momento no ha sido suficiente en materia de mitigación y tampoco nos hemos adaptado de la mejor manera a los crecientes impactos del cambio climático, las pérdidas y los daños ocasionados por esos impactos han elevado el protagonismo en las discusiones climáticas

*Tais Gadea Lara de Climate Tracker

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