LA REGION

Interbarge propone bajar hasta US$1.000 por contenedor el costo logístico del NEA con una red de puertos

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La competitividad de la forestoindustria del NEA puede jugarse tanto dentro de un aserradero como sobre el río. Para Diego Azqueta, CEO de Interbarge, la región ya tiene producción, mercados y capacidad industrial para crecer, pero necesita resolver el eslabón que conecta las chacras y las plantas con los puertos de salida. Su propuesta apunta a desarrollar una red fluvial que permita consolidar cargas cerca de los centros productivos y llevarlas directamente hacia destinos internacionales, reduciendo el costo logístico y evitando pasos administrativos innecesarios por Buenos Aires.

Azqueta presentó esta visión durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La empresa que conduce opera desde hace dos décadas en la hidrovía y cuenta, según explicó, con 240 barcazas y 14 remolcadores, principalmente afectados al movimiento de cargas paraguayas, brasileñas y bolivianas. Ahora busca ampliar esa experiencia hacia las cargas de Misiones y Corrientes.

El punto de partida de su planteo es modificar la lógica actual del transporte. Para el empresario, cada productor debería poder consolidar un contenedor en su propia planta o en un centro cercano y trasladarlo hasta un puerto de la región, donde pueda iniciar el circuito hacia su destino final. Posadas, Ituzaingó, Corrientes y otros puertos próximos a las zonas productivas formarían parte de ese esquema.

La diferencia no es solamente geográfica. También es económica. Azqueta estimó que, para productores de Eldorado, el ahorro potencial derivado del tramo fluvial podría alcanzar los US$1.000 por contenedor. En Corrientes, donde el costo terrestre hasta los puertos es menor, el beneficio sería más acotado. El dato permite dimensionar cuánto pesa la distancia en la estructura de costos de las empresas del NEA.

El problema aparece cuando esa carga debe pasar por Buenos Aires. Cada desvío incorpora transporte, manipulación y procesos administrativos y aduaneros que, según el empresario, podrían evitarse si existiera una operatoria fluvial integrada desde los puertos regionales. “No tienen por qué seguir pagando el costo logístico que significa llegar a Buenos Aires con la carga consolidada”, planteó.

El cabotaje como cuello de botella

Para Interbarge, la principal restricción actual no es la disponibilidad de producción sino el marco regulatorio. Azqueta definió a la actual ley de cabotaje como un “corset” que limita las alternativas disponibles para operar con embarcaciones, tripulaciones y condiciones que permitan construir una oferta competitiva.

La consecuencia es directa: con las reglas actuales, el transporte fluvial pierde parte de la ventaja que debería tener frente al camión. Según sus estimaciones, operar bajo el esquema vigente puede llevar el costo del transporte fluvial al doble, erosionando buena parte del ahorro potencial que ofrece el río.

“Hay que cambiar la forma de pensar esto”, sostuvo. La compañía propone comenzar gradualmente, pero con una planificación que contemple el desarrollo conjunto de los distintos puertos. La lógica es que una mayor cantidad de cargas permita aumentar la frecuencia, mejorar la utilización de las embarcaciones y reducir progresivamente los costos.

Azqueta puso como referencia una escala de 600 contenedores semanales para que el sistema alcance una dimensión capaz de sostener una operación eficiente. En una primera etapa, los volúmenes podrían ser menores, pero el objetivo es construir una red que permita combinar cargas y destinos.

La estrategia también requiere embarcaciones adaptadas a las características del río. Interbarge trabaja en el diseño de unidades que puedan operar eficientemente en el Alto Paraná, desde la zona de Ciudad del Este e Iguazú hasta la confluencia con el río Paraguay, y continuar luego por el Paraná medio y el Río de la Plata.

El objetivo final es ampliar las alternativas. Buenos Aires, La Plata o Montevideo podrían convertirse en puntos de conexión con los mercados internacionales, pero sin que toda la carga deba concentrarse necesariamente en Buenos Aires antes de comenzar su recorrido marítimo.

Posadas, dentro de una red regional

Azqueta fue enfático respecto del papel del puerto de Posadas. Frente a una consulta sobre las limitaciones actuales de la terminal, aclaró que Interbarge considera al puerto misionero como una pieza relevante de la futura red logística.

La visión de la empresa es que el Alto Paraná debería contar con una cantidad mucho mayor de puertos operativos. Como referencia, señaló que del lado paraguayo existen varios puntos de carga en una zona donde del lado argentino todavía hay una infraestructura portuaria mucho más limitada.

“Creemos que el Puerto de Posadas va a ser muy importante para el sistema”, sostuvo. En su planteo, la terminal misionera no aparece como una alternativa aislada, sino como uno de los nodos de un esquema que debería incorporar también a Ituzaingó, Corrientes y otros futuros puntos de embarque.

Esa integración es clave porque la eficiencia no depende exclusivamente de un puerto. Un sistema con múltiples puntos de carga permitiría acercar el contenedor al productor, combinar volúmenes y ofrecer diferentes alternativas de salida según el destino y las condiciones de cada momento.

El desafío es bajar costos, no solo mover cargas

La discusión sobre la hidrovía suele concentrarse en la disponibilidad de embarcaciones o en la infraestructura portuaria. Azqueta amplió el análisis hacia toda la estructura de costos. Financiamiento, combustible, impuestos, tripulaciones y regulaciones terminan determinando cuánto paga finalmente el productor.

El empresario sostuvo que una operación competitiva requiere inversiones, pero también condiciones financieras razonables. A eso se suman los costos laborales y la necesidad de contar con suficientes tripulaciones para garantizar la continuidad del servicio. “Es un problema completo de todo el sistema”, explicó.

La estructura tributaria también incide. Ingresos Brutos, impuestos vinculados al transporte, combustibles y otros costos se trasladan finalmente al precio del flete. Por eso, para Interbarge, cualquier reforma del cabotaje debería analizarse junto con el resto de las variables que determinan la competitividad.

El planteo tiene una consecuencia política concreta: no alcanza con habilitar un puerto si luego operar desde allí resulta más caro que transportar la mercadería cientos de kilómetros por camión. El objetivo debería ser construir una alternativa logística que sea efectivamente competitiva para las empresas.

Una oportunidad para la forestoindustria del NEA

La propuesta aparece en un momento en que las inversiones forestales de Misiones y Corrientes buscan ampliar su escala y aumentar sus exportaciones. Grandes proyectos industriales ya están modificando la estructura productiva regional, pero el costo para llegar a los mercados externos continúa siendo uno de los principales obstáculos.

Para Azqueta, el río puede convertirse en una herramienta para destrabar ese límite. El transporte fluvial tiene menores costos de mantenimiento y una capacidad de carga significativamente mayor que el transporte terrestre, pero necesita escala y reglas que permitan aprovechar esas ventajas.

La propuesta de Interbarge no plantea que el camión desaparezca. Por el contrario, el objetivo es que cada modalidad cumpla el tramo donde resulta más eficiente: el transporte terrestre para conectar la producción con el puerto y el fluvial para trasladar grandes volúmenes hacia los nodos de exportación.

En esa arquitectura, el puerto deja de ser simplemente una infraestructura y pasa a funcionar como una extensión logística de la industria. Para una empresa forestal ubicada en Misiones o Corrientes, poder consolidar allí la carga y emitir desde ese punto la documentación correspondiente al destino final significaría reducir movimientos, tiempos y costos.

Azqueta resumió el desafío en una premisa empresarial antes que discursiva: Interbarge quiere ganar dinero con el negocio, pero necesita que también gane la región. La ecuación, en su visión, consiste en alcanzar grandes volúmenes, operar con una estructura eficiente y segura y trasladar parte de esa eficiencia al productor.

El mensaje para Misiones y Corrientes es claro. El potencial productivo ya existe y los mercados también. El próximo salto puede depender de que el río deje de ser una frontera logística y pase a convertirse en una vía de salida competitiva hacia Europa, China, Estados Unidos y otros destinos.

La condición, según Interbarge, es modificar las reglas que hoy encarecen esa alternativa. Si el cabotaje logra adaptarse a las necesidades de la producción regional y los puertos comienzan a funcionar como una red, Posadas podría dejar de ser solamente un punto de infraestructura para convertirse en uno de los nodos de una nueva matriz logística del NEA.

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Forestación: Central Puerto proyecta un aserradero de US$ 200 millones y reclama cambios para competir

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En ese escenario, Adrián Salvatore, de Central Puerto, planteó una integración vertical desde las plantaciones hasta la industria y advirtió que logística, regulación y escala condicionan nuevas inversiones forestales. Fue en el marco de la presentación en Posadas de los lineamientos del proyecto para instalar un aserradero en la zona de Santa Rosa, Corrientes. La iniciativa contempla procesar alrededor de 450.000 metros cúbicos de madera por año y abastecerse de unas 30.000 hectáreas de plantaciones.

La propuesta se inscribe en la expansión de Central Puerto hacia nuevos negocios. La compañía, tradicionalmente vinculada al sector energético, incorporó en los últimos años inversiones forestales y mineras y, más recientemente, petroleras. En el caso forestal, Salvatore explicó que la decisión apunta a ir más allá de la tenencia de activos y avanzar en la captura de valor dentro de la cadena productiva.

La empresa incorporó hace aproximadamente tres años unas 180.000 hectáreas forestadas, de las cuales unas 90.000 corresponden a plantaciones de eucalipto y pino. Sobre esa base, la estrategia consiste en desarrollar una industria capaz de procesar parte de esa producción y generar una cadena integrada en la región mesopotámica.

“El diseño nuestro es un aserradero que estaría procesando unas 450.000 metros cúbicos por año”, explicó Salvatore durante el encuentro organizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA). La localización responde, entre otros factores, a la distribución geográfica de las forestaciones y a la necesidad de garantizar el abastecimiento de largo plazo de la planta.

La escala del proyecto también expone una de las discusiones centrales del sector: cómo generar condiciones para que las inversiones forestales puedan alcanzar dimensiones competitivas internacionalmente. Salvatore señaló que el proyecto enfrenta desafíos vinculados con el marco regulatorio y con la posibilidad de acceder a beneficios destinados a grandes inversiones.

En particular, marcó una brecha para los proyectos que quedan en una zona intermedia: inversiones demasiado grandes para encuadrar en determinados esquemas orientados a pequeñas empresas, pero que tampoco alcanzan los umbrales establecidos para los proyectos de mayor escala. Según planteó, una inversión forestal de entre US$100 millones y US$200 millones puede resultar significativa para la economía regional, aunque no necesariamente alcance los parámetros de programas diseñados para megaproyectos de otros sectores.

La cuestión no es menor para la forestoindustria. La competencia internacional obliga a comparar no solamente la productividad de las plantas, sino también el costo de llevar la madera hasta los mercados. Para Salvatore, la logística constituye actualmente uno de los principales condicionantes para el desarrollo de nuevas inversiones.

“Si para poner el material arriba de un barco nos cuesta tres, cuatro, cinco o seis veces más que a un competidor nuestro, cualquier proyecto va a tener un límite”, sostuvo. La distancia a los puertos, los costos de transporte y las restricciones vinculadas con la infraestructura terminan trasladándose al precio final y reducen la capacidad de competir en mercados internacionales.

En esa discusión aparece también el cabotaje como una herramienta potencial para reducir costos. El empresario consideró que una mayor oferta logística y una regulación que permita aprovechar las vías navegables podrían modificar sustancialmente la ecuación de los proyectos forestales de la región.

El planteo coincide con una preocupación que atraviesa a las principales empresas del sector: la industria puede alcanzar niveles de eficiencia dentro de las plantas, pero pierde competitividad cuando la producción sale de la tranquera. La distancia entre los centros forestales de Corrientes y Misiones y los puertos de exportación convierte a la logística en una variable estratégica para definir nuevas inversiones.

Pero Salvatore agregó otro componente: la necesidad de que el sector forestal construya una agenda común. A su criterio, muchas de las dificultades que enfrenta la actividad son abordadas actualmente mediante gestiones individuales de empresas o cámaras, cuando podrían requerir una estrategia colectiva.

El empresario tomó como referencia al sector petrolero, al que definió como altamente competitivo pero capaz de coordinar posiciones entre empresas y con el Estado en cuestiones consideradas estratégicas. Para la forestoindustria, planteó avanzar en una dinámica similar, tanto para resolver problemas regulatorios y logísticos como para aprovechar oportunidades comerciales.

La paradoja que señaló resulta especialmente relevante: mientras dentro del mercado argentino persiste la discusión sobre exceso o falta de madera y una demanda interna debilitada, existen oportunidades concretas en mercados internacionales que podrían ampliar la salida para la producción. El desafío consiste en articular información, inversiones, logística y capacidad industrial para convertir esa demanda potencial en operaciones concretas.

La integración vertical que impulsa Central Puerto se ubica precisamente en ese cruce. La disponibilidad de materia prima constituye una ventaja inicial, pero el paso siguiente requiere transformar ese recurso en productos con mayor valor agregado y colocarlos competitivamente en el mundo.

Para Salvatore, la oportunidad existe, pero exige modificar las condiciones que rodean a la producción. La inversión en capacidad industrial debe estar acompañada por infraestructura, energía, transporte, regulación y mecanismos que permitan sostener proyectos de distintas escalas.

En ese sentido, el proyecto de Santa Rosa funciona como un caso testigo de una discusión más amplia. La Argentina dispone de una base forestal capaz de sostener industrias de mayor escala, pero convertir ese potencial en exportaciones y empleo industrial requiere que la competitividad no termine en la puerta del aserradero.

La conclusión del empresario apuntó justamente hacia allí: el próximo salto del sector no dependerá únicamente de plantar más árboles o instalar más capacidad industrial, sino de construir una cadena capaz de operar con costos competitivos y una agenda común. Para una región que busca ampliar su inserción internacional, la discusión dejó de ser solamente cuánto puede producir la forestoindustria y pasó a ser cuánto valor puede retener antes de que esa madera llegue al mercado global.

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Ituzaingó: Emilio Nicolás pidió la renuncia de todo su gabinete y abrió una revisión de la gestión

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El intendente de Ituzaingó, Emilio Nicolás, pidió este viernes la renuncia de todos los funcionarios que integran la primera línea del Ejecutivo municipal, en una decisión que abrió un escenario de incertidumbre política dentro de la Municipalidad y puso bajo revisión el funcionamiento del gabinete.

La solicitud fue formalizada mediante una nota enviada a los titulares de las ocho secretarías ejecutivas y de la Asesoría Legal. El documento establece que las renuncias serán puestas a consideración exclusiva del jefe comunal, quien comunicará posteriormente si las acepta o las rechaza y, en ese último caso, dispone la continuidad de los funcionarios en sus cargos.

La medida no implica, al menos por ahora, la salida automática de los integrantes del gabinete. En diálogo con El Litoral, Nicolás explicó que el pedido constituye una herramienta de conducción destinada a evaluar el funcionamiento del equipo y ordenar eventualmente la estructura de gobierno.

El pedido de renuncia a los secretarios debe entenderse exclusivamente como una herramienta de gestión”, sostuvo el intendente en dialogo con el medio correntino El Litoral. En esa línea, aclaró que la decisión “no implica necesariamente una decisión de apartar a nadie”, sino que habilita un mecanismo para que quienes no estén de acuerdo con el rumbo de la administración puedan dejar sus funciones de manera ordenada.

El jefe comunal también dejó abierta la posibilidad de modificaciones. Según explicó, la intención inicial es dar continuidad a la mayoría de los funcionarios, aunque no descartó recambios dentro de la estructura municipal. La evaluación, por lo tanto, no se limitaría a una cuestión formal: también puede derivar en una reorganización de áreas y responsabilidades.

La nota remitida a los funcionarios contiene, además, una definición política más contundente. “El que no está conforme con el transitar y logros de esta gestión tiene la libertad absoluta de irse de la Municipalidad sin más dilaciones”, señala el documento firmado por Nicolás.

El planteo coloca el desempeño de cada área en el centro de la discusión y funciona como una señal hacia el interior del Ejecutivo. El intendente busca preservar la unidad de su equipo y, al mismo tiempo, establecer una instancia de evaluación sobre el rumbo de la gestión municipal.

“Se trata de una facultad propia de la conducción, orientada a preservar la unidad, el funcionamiento y la responsabilidad institucional del equipo de gobierno”, explicó Nicolás al fundamentar la decisión.

El movimiento también tiene un antecedente reciente en la política municipal de Ituzaingó. En noviembre de 2023, el entonces intendente Juan Pablo Valdés había solicitado la renuncia de aproximadamente la mitad de sus funcionarios, en el marco de una reconfiguración de su gabinete orientada a revisar estrategias y establecer un nuevo rumbo para la administración.

La diferencia en esta oportunidad está dada por el alcance de la medida: Nicolás puso a disposición los cargos de la totalidad de la primera línea del Ejecutivo, lo que abre la posibilidad de una revisión integral del equipo, aun cuando el propio intendente anticipó que no necesariamente todos los funcionarios serán reemplazados.

La decisión se produce además en un contexto en el que la gestión municipal deberá definir si la herramienta queda circunscripta a una evaluación interna o si se traduce en cambios concretos de estructura, prioridades y conducción. Las próximas horas serán determinantes para conocer qué renuncias son aceptadas y qué funcionarios continuarán al frente de las distintas áreas.

Más allá de los nombres que eventualmente puedan cambiar, el movimiento plantea una cuestión central de gestión: la capacidad de un gobierno municipal para revisar su funcionamiento, corregir desvíos y reorganizar recursos sin interrumpir la prestación de servicios. En ese sentido, la evaluación del gabinete puede convertirse en una herramienta para ajustar la administración a las demandas de la ciudad, siempre que derive en decisiones concretas y verificables.

Por ahora, el intendente conserva la decisión sobre cada uno de los cargos. La presentación de las renuncias no implica por sí misma una crisis institucional, pero sí inaugura una etapa de revisión política y administrativa en la Municipalidad de Ituzaingó.

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Corrientes apuesta a la forestoindustria y pone la logística en el centro de su estrategia exportadora

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La ministra de Industria de Corrientes, Mariel Gabur, planteó que la integración regional y la reducción de los costos logísticos son condiciones centrales para que la forestoindustria del NEA pueda ampliar su inserción internacional. En diálogo con Economis, durante el encuentro realizado en Posadas por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), destacó las inversiones que avanzan en Corrientes y reclamó una agenda común para Misiones, Corrientes y el resto de la región.

Gabur sostuvo que la forestoindustria debe pensarse como una cadena regional y no desde los límites administrativos de cada provincia. La funcionaria coincidió con el planteo realizado durante el encuentro sobre la necesidad de integrar capacidades, inversiones e infraestructura para construir soluciones comunes para un sector que puede generar mayor valor agregado, empleo y exportaciones.

“Si no lo hacemos juntos, si no lo hacemos en equipo, pensando como región”, resumió la ministra al explicar la mirada de Corrientes. En su análisis, la escala es uno de los factores que puede permitir que las inversiones que ya se instalaron en la provincia produzcan un efecto que exceda sus establecimientos y alcance a proveedores, pequeños aserraderos y trabajadores de toda la cadena.

La provincia atraviesa una etapa de industrialización forestal que Gabur definió como un proceso que Corrientes comenzó a profundizar tomando experiencias previas de Misiones. Según explicó, actualmente cuatro de las inversiones más relevantes del sector están radicadas en territorio correntino y constituyen proyectos concretos que ya están generando actividad.

La ministra destacó particularmente el caso de la industria Acon Timber, cuya planta en Virasoro se encuentra operativa y amplió sus inversiones por encima de las previsiones iniciales. Para Corrientes, ese tipo de proyecto representa una oportunidad para transformar una producción primaria de gran escala en una estructura industrial capaz de abastecer mercados externos.

El desafío, sin embargo, comienza una vez que las industrias están instaladas. Gabur planteó que el siguiente paso consiste en generar un ecosistema capaz de integrar a los distintos eslabones de la cadena forestoindustrial y permitir que los beneficios de las grandes inversiones alcancen también a empresas de menor escala.

“Tenemos que mirar al mundo, tenemos que insertarnos en el mundo”, afirmó la ministra, al considerar que el mercado interno tiene un límite y puede resultar insuficiente para sostener el crecimiento de la actividad. La estrategia correntina apunta, por eso, a desarrollar productos que puedan cumplir con los requisitos ambientales, técnicos y de certificación exigidos por los principales mercados internacionales.

La referencia a Europa y Estados Unidos introduce una variable cada vez más relevante para la industria forestal: la competitividad ya no depende solamente del precio y la calidad, sino también de la capacidad de demostrar trazabilidad, cumplimiento ambiental y estándares de producción. Gabur señaló que Corrientes trabaja en certificaciones y normas ambientales como parte de una estrategia para acceder a esos mercados.

Pero la apertura exportadora enfrenta una restricción estructural: la distancia. Las industrias forestales del NEA se encuentran alejadas de los principales puertos de salida y deben absorber costos de transporte elevados para colocar su producción en los mercados internacionales. Por eso, para Gabur, la logística constituye actualmente uno de los principales desafíos de la provincia.

Corrientes avanzó en esa dirección con inversiones en infraestructura portuaria, entre ellas el puerto ubicado en el Parque Industrial de Ituzaingó. La provincia también trabaja en el mantenimiento de caminos para garantizar el traslado de la materia prima desde las zonas forestales hasta los establecimientos industriales.

La ministra señaló además que el Gobierno provincial proyecta nuevos puertos y considera que el aprovechamiento de los ríos constituye una de las alternativas más importantes para reducir los costos de transporte. La apuesta excede a Corrientes: plantea una infraestructura fluvial integrada para toda la Mesopotamia y el NEA.

En ese punto, Gabur puso el foco en la hidrovía y reclamó que su alcance no quede limitado al tramo actualmente utilizado. “La hidrovía debe llegar más allá de Confluencia”, sostuvo, al plantear que Misiones, Corrientes y Chaco deben formar parte de un mismo esquema logístico que permita conectar la producción regional con los mercados internacionales.

La discusión sobre navegación tiene un componente regulatorio además del estrictamente físico. La ministra consideró necesaria una legislación que permita desarrollar plenamente el transporte fluvial y generar las condiciones para que los ríos puedan convertirse en corredores competitivos para las exportaciones regionales.

El planteo converge con una preocupación que también aparece entre los industriales forestales misioneros: producir a escala internacional no alcanza si el costo de trasladar la mercadería hasta los mercados elimina la ventaja obtenida dentro de la planta. La competitividad, en ese sentido, se juega tanto en la industria como en la infraestructura que la conecta con el mundo.

La energía representa el otro gran cuello de botella señalado por Gabur. Corrientes genera actualmente alrededor del 30% de la energía que consume a través de biomasa, una fuente vinculada directamente con su estructura forestal. Sin embargo, la falta de acceso al gas natural continúa siendo una limitación para ampliar las posibilidades industriales en buena parte del territorio.

Actualmente existen parques industriales con acceso al gas en Paso de los Libres, Curuzú Cuatiá y Mercedes. La situación es diferente en la zona central y norte de la provincia y particularmente en la capital, donde la ausencia de esta fuente energética representa, según la ministra, una desventaja para el desarrollo de nuevas industrias.

La funcionaria señaló que el gobernador Juan Pablo Valdés gestiona ante Nación para avanzar en esta agenda. El reclamo busca que la infraestructura energética acompañe el proceso de industrialización y que las empresas correntinas puedan competir en condiciones similares a las de otras regiones del país.

La ecuación que plantea Corrientes combina entonces tres variables: inversiones industriales, logística competitiva y energía. Las primeras ya comenzaron a materializarse; las otras dos aparecen como condiciones necesarias para que esas inversiones puedan ampliar su producción y generar un mayor efecto sobre la economía regional.

El desafío adicional será lograr que el crecimiento de los grandes establecimientos se conecte con las pequeñas y medianas empresas que integran la cadena. Para Gabur, la política pública debe generar condiciones para que los pequeños aserraderos también puedan incorporarse al proceso de modernización, certificación y acceso a mercados.

La discusión planteada en Posadas por los 80 años de AFoA mostró, así, que la forestoindustria del NEA atraviesa una oportunidad de transformación, pero también enfrenta restricciones que ningún establecimiento puede resolver por sí solo. La escala industrial, la infraestructura y la coordinación entre provincias aparecen como piezas de una misma estrategia.

Para Corrientes, el próximo salto no consiste únicamente en atraer más inversiones. Consiste en conseguir que la producción pueda salir de la región a costos competitivos, cumplir las exigencias de los mercados globales y generar un entramado de proveedores y empresas locales capaz de capturar una parte mayor del valor agregado.

En ese escenario, la integración con Misiones y el resto del NEA deja de ser una consigna institucional y se convierte en una cuestión económica concreta. Si la región logra coordinar puertos, hidrovía, caminos, energía y estándares productivos, la forestoindustria puede pasar de ser una actividad de fuerte base primaria a consolidarse como uno de los motores exportadores del nordeste argentino.

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Hacia dónde va el mercado inmobiliario

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REMAX refuerza su estrategia para acompañar la transformación del mercado inmobiliario y proyectar su crecimiento en la región. En este proceso, profundiza un modelo que combina personas, tecnología, capacitación y una red de colaboración para mejorar la experiencia de clientes, agentes y oficinas.

Bajo ese formato, la tecnología ocupa un lugar central como herramienta para la automatización de tareas, agilización de procesos y potenciación del trabajo de los profesionales. Asimismo, la inteligencia artificial permitirá agilizar procesos de búsqueda, análisis de información y marketing, entre otras tareas. Todo orientado a optimización en pos de centrarse en lo que sigue siendo un diferencial: el criterio, el acompañamiento y la confianza que los caracteriza.

Los 5 cambios que van a transformar la industria del real estate:
● La tecnología potenciará a las personas.
● La ventaja será de los ecosistemas (financiamiento, tecnología, capacitación, data e inteligencia, soluciones integradas, etc.).
● La experiencia del usuario o UX será el diferencial (inmediatez, autogestión, etc.).
● Habrá más profesionalización del sector (estándares de calidad, ética y profesionalismo).
● Habrá un mercado más diverso, en el que coexistirán varios modelos.

“Estamos frente a una nueva etapa del mercado a nivel mundial, en la que los adelantos tecnológicos están transformando herramientas y procesos, pero no reemplazarán la confianza. Por eso, la mejor estrategia es la que nos permite dedicarle más valor a las personas”, señala Dotti Peñate, CEO de REMAX Argentina y Uruguay.

En línea con esta estrategia, REMAX está construyendo un ecosistema de personas, soluciones y oportunidades que integra cada vez más capacidades para resolver necesidades vinculadas al Real Estate y acompañar a las personas alrededor de sus decisiones inmobiliarias. Un ecosistema en permanente evolución, que combina la fortaleza de la marca y su red con tecnología, información, conocimiento, financiamiento y nuevas soluciones y segmentos de negocio.

En Argentina y Uruguay, esta construcción ya se refleja en distintas iniciativas orientadas a ampliar el acceso al crédito, facilitar las operaciones y desarrollar nuevas soluciones y segmentos dentro del mercado inmobiliario, como Lendar, Garantor y REMAX Collection, entre otras iniciativas que continuarán ampliando el alcance del ecosistema.

Paralelamente, se suma la integración global entre REMAX Holdings Inc. y The Real Brokerage Inc., cuya operación reúne la trayectoria, el alcance internacional y el modelo de negocios de REMAX con las capacidades tecnológicas y la cultura digital de REAL. Este hito permitirá acelerar procesos de transformación que la compañía ya viene impulsando.

En el marco de este acuerdo, no se vislumbran cambios en el funcionamiento local: REMAX Argentina y Uruguay continuará siendo una región de operación independiente, con igual conducción e identidad de marca. “La integración modifica la estructura corporativa global, pero no nuestra forma de desarrollarnos en el país. Continuaremos impulsando los más altos estándares de calidad, ética y profesionalismo”, explica Peñate.

REMAX seguirá profundizando la incorporación de innovaciones tecnológicas, la capacitación y el desarrollo de soluciones que permitan brindar una experiencia cada vez más ágil y completa, sin perder de vista que la tecnología agiliza los procesos, pero la confianza sigue siendo humana.

“El futuro no es “personas contra tecnología”, es personas y tecnología. Por eso creemos que lo humano es el lujo del futuro”, concluye Peñate.

Dotti Peñate, CEO de REMAX Argentina y Uruguay

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