PERSPECTIVAS

Balance 2017 para la Economía de Misiones

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El año 2017 representó un año en el que volvió el crecimiento económico a nuestro país (seguramente el incremento del PBi de este año estará en torno al 3,2%), superando la caída registrada el año anterior, y en el que continuó la disminución de la inflación (que a fines del 2016 superaba el 40% y actualmente está en 23%). En este punto cabe mencionarse que la región NEA es la que registró la menor tasa de inflación, con valores anuales de 19.7%.

Según el monitor provincial de actividad económica de Ieral, durante los tres primeros trimestres de este año el crecimiento anual de la actividad económica de la región NEA sólo ha sido superado levemente a nivel nacional por el NOA. De esta manera, observamos como la economía de Misiones mostró un crecimiento del 8,5%.

Este crecimiento económico global estuvo acompañado de un crecimiento de la cantidad de empleos privados registrados en la provincia de Misiones (+3%). Este hecho, sumado a que los incrementos de los salarios efectivos promedios crecieron más que la inflación en toda región (marcando un crecimiento real del +4% para Misiones), dio origen a una recuperación del poder adquisitivo y una recuperación en las ventas minoristas.

El crecimiento del sector comercial, claramente se vio influenciado por la ubicación geográfica, por lo cual las localidades fronterizas han visto como continuó el comercio de frontera principalmente en el rubro textiles y calzado. No obstante, si observamos las ventas minoristas de aquellos productos “no transables” (aquellos productos que no se pueden comprar en el exterior), queda clara la recuperación económica y el auge del comercio minorista mencionado. De hecho, la venta de automóviles 0 km en la provincia de Misiones creció un 12%.

El sector de la construcción ha tenido una dinámica caracterizada por un fuerte crecimiento de obras de infraestructura (principalmente vial) en detrimento de las obras de arquitectura (principalmente construcción de viviendas públicas). Esto se ve claramente al analizar las ventas de cemento (que en Misiones tiene una tasa de crecimiento anual menor al 5%), mientras que las ventas  de asfalto registran variaciones mucho más importantes (+56% en Misiones).

El sector turístico, claramente ha tenido un muy buen año ya que se superó el récord de turistas en Misiones (fenómeno aún muy concentrado en Iguazú pero que también ha tenido muy buenos registros en los demás atractivos turísticos regionales).

Finalmente, es importante mencionar la evolución del sector externo ya que en un marco de caída del 5% de las exportaciones argentinas, las ventas al exterior de la provincia de Misiones crecieron durante la primer mitad del 2017 un 32%.

Con respecto al sistema financiero bancario, en el último año prácticamente no hubo  variación en el porcentaje de préstamos otorgados en situación no normal, manteniéndose en aproximadamente el 2% en nuestra provincia (con valores cercanos al 3% a nivel nacional).

Dentro de este marco, y hecho el balance del año que estamos cerrando, es interesante reflexionar acerca de qué podemos esperar para el año que se inicia.

Las perspectivas económicas nacionales muestran que seguramente en 2018 continuaremos viendo un proceso de crecimiento económico, con valores cercanos al 3 o 3,5%.

En cuanto a la inflación esperada para el año entrante, seguramente veremos niveles de incremento de precios de entre el 15 al 19 % por lo cual entendemos que el proceso de desaceleración de la inflación continuará, con lo cual la recuperación del poder de compra de los salarios también continuará.

Esto implica que la demanda interna (tanto a nivel nacional como regional) continuará creciendo y favoreciendo a aquellos sectores orientados a abastecerla.

En cuanto a las perspectivas del tipo de cambio, no se esperan grandes novedades más que la actualización en base a la dinámica de la inflación, por lo cual no se esperan grandes sorpresas en este sentido y la competitividad de los sectores deberá generarse con otras bases, ya sea vía mayor productividad (a través de la innovación, del incremento del capital humano local y de la inversión en mayor tecnología y maquinaria) o menores costos (principalmente costos de transporte/logísticos. En este sentido la reforma tributaria nacional y las modificaciones anunciada al impuesto a los ingresos brutos en la provincia de Misiones, claramente son una buena señal.

En cuanto a los sectores concretos de nuestra economía, claramente el que mejores perspectivas tiene para el año entrante es el sector turístico que, gracias la llegada de nuevas rutas aéreas a los aeropuertos de la región, seguramente verá incrementar fuertemente la cantidad de turistas recibidos.

Otro sector con buenas perspectivas seguramente será el sector de la construcción, de la mano de la continuación de las obras de infraestructura mencionadas antes a lo que habrá de sumarse la llegada de los créditos hipotecarios UVA que ya han mostrado un gran crecimiento en otras regiones del país pero aquí no están tan difundidos aún (en este caso dichas obras se caracterizan por ser obras privadas y no administradas desde el gobierno nacional o provincial).

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Balance 2017 y Perspectivas 2018 para la Economía Argentina

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Con otro diciembre agitado, se cerró el telón del segundo año de la gestión de Cambiemos, y es importante repasar lo que nos dejó el 2017 a fin de poder vislumbrar que nos puede deparar el año que viene, un año en el que no tendremos el peso de elecciones, pero como antesala a los comicios presidenciales de 2019 será clave en cuanto a los cambios que Macri y su equipo tienen pensando dentro del gradualismo ya escogido.

Lo que nos deja 2017

El gobierno dejó bien claro que subordinará lo que sea en su lucha contra la inflación e inclusive en 2017 el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, aprendió la lección cuando sobre final de 2016 había relajado la tasa de interés y sufrió las consecuencias en el primer cuatrimestre de 2017, lo cual fue el inicio y parte del fracaso en pos de cumplir la meta del año (17%) con más de 6 puntos por arriba de la misma.

No obstante, el gradualismo fiscal que mantuvo el ministro Nicolás Dujovne luego de reemplazar a Alfonso Prat Gay, fue sin dudas el mayor responsable de que el BCRA salga a pelear una guerra antiinflacionaria con balas de salva. Y es que el esfuerzo que le pone a la economía una tasa tan alta, se diluye con un gasto que no cede y que obliga no solo al endeudamiento externo sino también a seguir emitiendo generando el efecto contrario al buscado, esto sin mencionar el déficit cuasi fiscal de 1,7% del PBI que generan los intereses de las LEBACs. Si bien el kirchnerismo dejó el Gobierno emitiendo a un tasa anual del 45%, el 2017 igualmente cerrará en un elevado 25%, que sumado a los ajustes de tarifas, combustibles prepagas y colegios, le ponen un piso muy alto a la inflación. Inclusive si analizáramos la inflación núcleo, aquella que no tiene en cuenta los precios regulados y estacionales, se ha mantenido en niveles de 1,5% mensual promedio. Y así, este año a pesar de las elecciones de medio término, se mantuvo una fuerte contracción a través de la tasa de interés que cierra en 28,75%. Pero sin embargo, este nivel de tasas es consecuencia de los bajísimos niveles de ahorro de nuestro país que es uno de los más bajos de la región.

El año también marcó que por el gradualismo, nos endeudemos en USD 35.000 millones de dólares, lo cual lleva la emisión de deuda pública bruta de la gestión Macri a USD 342.000 millones, un 56% del PBI (10 puntos más que al inicio de su gestión), que si bien aún no representa un monto preocupante en términos de PBI, la velocidad del endeudamiento y su impacto en el pago de intereses, ya encendieron luces amarillas sobre todo porque la reserva federal de los Estados Unidos comenzó un proceso de suba de tasas que puede complicar las futuras emisiones. El país puede encontrarse en una encrucijada, ya que no genera dólares comerciales ni por el lado de bienes ni de servicios, a la vez que tiene una salida importante a través de importaciones y turismo con un déficit de cuenta corriente que cerrará cercano al 4,2% del PBI.

En consecuencia, y a pesar de no reformar el Estado, el Gobierno lanzó algunas reformas luego de su victoria en las elecciones legislativas a fin de  mostrar un giro respecto a los dos años previos de gestión en los cuales se dedicó más a buscar gobernabilidad, normalizando algunos frentes complicados que heredó.

Al mismo tiempo, el tipo de cambio se despertó este último mes tanto por cuestiones estacionales como por decisión política de dejar correr un poco al dólar al no renovar el 21% de las LEBACs en la última licitación, lo que llevará a cerrar el año en niveles cercanos a $19, pero habiéndose movido sólo 17% en el año, siete puntos por debajo de la inflación. Si bien es cierto que rige un sistema de cambio flotante donde el precio lo establece la oferta y la demanda, el fuerte ingreso de divisas que producen las emisiones de deuda fortaleció al peso, lo que, sumado a la tasa del BCRA, permitió obtener retornos mayores al 9% en dólares, aun con el cimbronazo previo a las PASO, cuando el tipo de cambio se movió muy fuerte para luego caer considerablemente.

Por otro lado, ya con la victoria que marcaron las Primarias, se aceleraron algunas promesas de inversión que seguían de cerca la posibilidad de que el kirchnerismo vuelva a tomar protagonismo, lo que finalmente no ocurrió. Si bien los niveles de 10% del PBI con el que cerrarían el año siguen siendo bajos respecto de los promedios de la región, las reformas tributarias y laborales apuntan hacia esa dirección. Sin embargo el Gobierno allí se encuentra en otra encerrona. Es que el alto endeudamiento deprime el tipo de cambio, lo que desalienta a exportar, obligando a buscar rentabilidad solo en el mercado interno y la alta tasa de financiamiento pone una vara muy alta tornando inviable cualquier proyecto. Hoy el capital se ve más tentado a entrar y salir rápidamente de una rendidora opción financiera gracias al “carry trade” (mientras el USD estaba quieto), en lugar de montar una fábrica, tomar empleados, pagar impuestos y asumir riesgos.

Perspectivas 2018

  • El Gobierno seguirá trabajando con metas, y el frente fiscal será muy monitoreado. Es probable que se sobrecumpla la meta del 4,2% del PBI de déficit fiscal en 2017 para buscar un 3,2% en 2018. Para lograrlo se congelará el gasto en términos reales, esperando que la mejora en la recaudación sea consecuencia de un mayor crecimiento económico. El único ajuste que el Gobierno plantea es una nueva baja en subsidios económicos del orden del 16%, lo que implica que podemos esperar nuevos incrementos en tarifas de servicios públicos. Las metas fiscales, sin embargo, son engañosas pues el Gobierno insiste en observar el déficit fiscal primario sin mirar al consolidado. Al tener en cuenta el déficit de las provincias y los intereses que se van sumando con la nueva deuda, el déficit fiscal resulta elevado (cercano al 9% del PBI), al punto de poner dudas sobre la sustentabilidad del modelo económico. No sólo eso, además asume que el contexto macroeconómico seguirá ofreciendo crédito externo a tasas bajas que permitan financiar ese hueco, lo que implica asumir riesgos innecesarios.
  • Luego de reconocer que el BCRA no podrá cumplir la meta inflacionaria en 2017, ya se prevé un nivel de inflación de 17% para 2018, cuando la meta es 12%. Si bien se está corrigiendo el problema, el esfuerzo es sublime debido al gradualismo. La inflación cae, pero no por la vía del ajuste del sector público que sigue sobredimensionado, sino por reemplazar su monetización por endeudamiento. Es decir que la tasa de inflación no baja como se pretende porque el BCRA emite por encima del crecimiento de la oferta de bienes y servicios y de la de la demanda de moneda.
  • El principal fundamento del gobierno consiste en mantener un PBI del 3,5% en 2018 que es probable pueda cumplirla. Y para lograr este crecimiento el gobierno propone incrementar gradualmente la inversión, que alcanzaría en 2018 un 17% del PIB, aún lejos de nuestros vecinos. Sin embargo, la apuesta por mantener el crecimiento vía mayor inversión es demasiado optimista dado el nivel de déficit fiscal, inflación, presión tributaria y deuda que sostiene Argentina, y la poca o más bien gradual voluntad del Gobierno de corregirlos en el corto plazo.
  • Teniendo en cuenta, la suba del tipo de cambio sobre el final del año, el promedio de $19.3 que prevé el presupuesto supone un precio por arriba de $20 para fin de 2018. Este incremento en la cotización del dólar estaría por debajo de la inflación esperada. Así, se puede afirmar que se acelerará el atraso cambiario, que responde desde luego a la mayor oferta de dólares que produce el endeudamiento que en 2018 se prevé ronde los USD 30.000 millones. Esto deberá ser atendido de inmediato puesto que las exportaciones necesitan ser dinamizadas a fin de ayudar al crecimiento de la inversión que no puede sostenerse únicamente apostando al consumo interno sino que debe mirar el mercado externo para crecer en serio y generar empleo.

El problema hoy y que repercute para adelante es tanto el déficit fiscal como el déficit en cuenta corriente. Pero un buen análisis económico nos enseña que el segundo también se explica por el primero. El problema central sigue siendo el déficit fiscal, la madre de nuestra historia de crisis económicas y hasta tanto no entendamos eso, repetiremos todo nuevamente. El 2018 por suerte volverá a pasar el tren, está en nosotros subir…

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“Se necesita una convivencia ordenada para poder avanzar como Provincia y como Nación”

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En términos generales, el “orden público” hace referencia a aquella situación en donde la vida social e individual se desenvuelve dentro de los marcos normativos vigente, en un escenario equilibrado y con paz social. Implica múltiples dimensiones: salubridad, seguridad individual o ciudadana, tranquilidad y moralidad pública. Y también está ligado al respeto por las instituciones. 

Entonces, el orden público se relaciona con dar seguridad y esto en definitiva tiene que ver con la protección de las personas y sus bienes.

La paz puede ser definida como un estado de tranquilidad y quietud. También como la ausencia de violencia y conflictos.

En este escenario podemos decir que los últimos sucesos ocurridos en la ciudad de Buenos Aires -de público conocimiento- lejos están, afortunadamente, de ser una realidad en nuestra provincia. 

Entendemos que una sociedad en paz estimula la confianza y el desarrollo progresivo que busca todo pueblo. Se necesita una convivencia ordenada para poder avanzar como Provincia y como Nación. 

El país ingresa a un 2018 en el cual no habrá elecciones, aunque será intensamente político y de mucha gestión. La economía jugará un rol relevante, porque la experiencia en Argentina muestra que el riesgo de gobernabilidad nacional se pierde ante la ausencia de control. Entonces, el factor social se vuelve preocupante en el orden nacional.

En nuestra provincia, de cara al 2018, no se avizoran grandes alteraciones en relación al presente 2017. Con orgullo, podemos decir que en la Provincia de Misiones el pueblo volvió a elegir el camino trazado por la Renovación.

El desafío más importante será sostener esta política que tiene como principal objetivo el bienestar del ciudadano misionero. Las herramientas para que esto suceda estuvieron y están. Hago referencia a la responsabilidad fiscal con que nos hemos conducido en todo este tiempo, la simpleza y cercanía con la gente, la paz social, la coherencia y -principalmente- las certezas en las decisiones en beneficio del pueblo.

Es una prioridad de nuestro gobierno y del gobernador en particular, cumplir en término – brindando certidumbre y seguridad- con las obligaciones del Estado; por citar un claro ejemplo, el pago de haberes siempre fue abonado -con responsabilidad- en tiempo y forma.

El entendimiento que se debe lograr, tiene como punto de partida respetar la voluntad popular que avaló en las urnas de octubre a nivel país la gestión del Gobierno nacional y, de la misma manera, el contundente triunfo de la Renovación en la provincia; que sentó a sus diputados nacionales a debatir y posibilitar las medidas solicitadas por el gobierno nacional al congreso, garantizando y respetando el compromiso y la mutua gobernabilidad.

Es así que merced a la gestión del Gobierno Provincial, en el presupuesto nacional fueron incluidos desembolsos y muchas obras para Misiones, y que tienen que ver con: la concreción de un puente internacional; la continuidad de la autovía de la Ruta 12; el trazado y construcción de rotondas y de terceras trochas en la ruta 14; más de 110 mil millones de pesos para viviendas; obras de infraestructura eléctricas; pavimento de la ruta 8 que une Jardín América con Campo Grande; obras de cloacas y agua potable en varias localidades de la Provincia;  el financiamiento del Instituto de Previsión Social; el Plan Maestro de Agua Potable para Posadas y Garupá; el saneamiento del Arroyo Itá de Posadas, entre otras inversiones. 

 La seguridad como política de Estado

En materia de seguridad, la política criminal es responsabilidad del Estado nacional y/o provincial. Para que así sea debe ser diseñada y no corresponde ser delegada.  

Hoy más que nunca, la función de la fuerza consiste en mantener el orden público y garantizar la seguridad de los misioneros, de acuerdo a las órdenes de las autoridades políticas.

En lo que respecta al narco crimen, la clara política dictada por el gobernador de la Provincia Hugo Passalacqua, ha sido adecuadamente ejecutada por la fuerza policial.

Los números son elocuentes. Durante años, el promedio de incautación de estupefacientes -fundamentalmente marihuana- era de 1.000 a 1.200 kilos por año. Durante 2016 la Policía de la Provincia de Misiones secuestró 15.266 kilos. Y en este año, la escalofriante suma asciende a los 20.950 kilos de la misma sustancia. Sin dudas, un hecho histórico, contundente y sin precedentes.

Y otro dato que no es menor. Este año la Policía de Misiones ha batido su propio récord en lo que hace a incautaciones. Se trata del recordado e histórico procedimiento realizado en la ciudad de Montecarlo, donde se secuestraron más de 8 toneladas de marihuana. La dimensión de este operativo fue reflejado en los medios de comunicación de todo el país.  

Al mismo tiempo, más de 820 personas fueron detenidas y puestas a disposición de la justicia en relación al delito de tráfico de estupefacientes, lo que demuestra que no sólo se encuentra drogas, sino que la investigación avanza y se concreta sobre los operadores del crimen. 

Por otra parte, también es destacable la estadística en cuanto al delito en general, en dos años se registra una disminución del total en una cifra superior al  11 por ciento. Mientras que en la realidad de otras provincias, los números no son tan favorables.  

Se viene el 2018 y nuestro desafío y compromiso es aún mayor. En principio, redoblaremos la apuesta para fortalecer lo hecho, porque el esfuerzo y la voluntad de hacer no pueden decaer, al contrario, se debe consolidar y perpetuar en el tiempo.

La inversión en tecnología será un pilar fundamental para el próximo año. Continuar con la instalación de las cámaras de seguridad urbana, la incorporación en nuestras rutas de radares fijos y móviles para combatir el flagelo de la siniestralidad vial y más tecnología de vanguardia para seguir dando pelea al crimen organizado, son algunos de nuestros objetivos, pero solamente algunos. Hicimos mucho, pero queda mucho por hacer y recorrer.

Querido pueblo misionero, que el 2018 sea un año próspero, de crecimiento, de paz y concordia. Que nos encuentre juntos en la armonía familiar. Es mi humilde y sentido deseo.

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