Fue durante un encuentro entre representantes de la Confederación Económica de Misiones (CEM) y el titular de la Dirección General de Rentas (DGR), Rodrigo Vivar. Por parte de la entidad foresto industrial participó Guillermo Fachinello, quien pidió resolver con más agilidad los pedidos de exclusión régimen de pago a cuenta, ya que las empresas están con mucho saldo; que las compensaciones de los saldos de las Declaraciones Juradas de agentes de percepción y retención se efectúen con mayor celeridad; y la exclusión del pago de la tasa forestal a las Pymes misioneras.
En cuanto a este último punto, el presidente de APICOFOM explicó que “la Tasa Forestal representa una cifra poco significativa para las arcas del Estado, pero su eliminación sería un gran alivio para la delicada situación de las pequeñas y medianas empresas de la provincia”.
Luego, a través de su cuenta de Twitter, el contador Rodrigo Vivar indicó que “desde la DGR tenemos las puertas abiertas y entendemos que la administración pública y el sector privado son eslabones de una misma cadena. Por tal motivo buscamos políticas fiscales que beneficien a los diferentes sectores económicos de la provincia”.
En los últimos 50 años, los seres humanos transformaron los ecosistemas para abastecer la demanda creciente de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible. Hoy, la presión ejercida por el hombre sobre las funciones naturales de la Tierra se vuelve insostenible. Así, surge la necesidad de un cambio sustancial de paradigma a fin de equilibrar el desarrollo económico con la naturaleza y demostrar que –a pesar de los prejuicios– ser productivo y sustentable, es posible.
En la región Chaqueña, el desafío ya está planteado: lograr una producción ganadera y forestal ambientalmente sostenible en los bosques nativos del Gran Chaco Americano. Para ello, los especialistas del INTA diseñaron un prototipo de rolo autopropulsado que permite mejorar la oferta de forraje y la accesibilidad, mientras se conserva el ecosistema natural.
De acuerdo con Marcelo Navall –investigador del INTA Santiago del Estero–, “Tatú MBGI combina robustez, maniobrabilidad y seguridad para las tareas de rolado en montes nativos” y agregó que “se trata un equipo destacado que permite mejorar la oferta de forraje y la accesibilidad, mientras se conservan los bosques nativos del Gran Chaco Americano”.
En los últimos años, la ganadería tuvo una significativa expansión hacia la región chaqueña, adonde se encuentra el 80 % de los bosques nativos del país. “Las maquinarias disponibles y difundidas para aplicar desarbustados son, en general, muy anchas (más de 4 metros) y/o largas (con más de 10 metros), con poca maniobrabilidad”, especificó Navall.
“Si bien esta característica permite aplicar el tratamiento con un rendimiento satisfactorio, desde el punto de vista ganadero, genera importantes efectos sobre la vegetación natural, incompatibles con el manejo sustentable de bosques nativos”, reconoció Navall. A su vez, el investigador indicó que, por otro lado, “los equipos más chicos que hay disponibles, como tractores agrícolas adaptados, tienen frecuentes problemas y roturas, por su menor robustez”.
“Tatú MBGI intenta resolver esta problemática”, aseguró el investigador quien detalló que el equipo tiene un ancho de trabajo de 2,6 metros y un largo total (incluyendo pala frontal) de 7 metros, lo que lo convierte en el más corto y maniobrable del mercado.
Montado sobre un tractor Zanello articulado de 160HP, Tatú MBGI tiene un peso total de 10.500 kilogramos, distribuidos en un 60 % en el tramo frontal y en un 40 % en el trasero. Además, cuenta con protecciones integrales de cabina, motor y cubiertas.
“Todo esto fue posible gracias al financiamiento de la Dirección General de Bosques y Fauna de Santiago del Estero, la Ley Nacional de Bosques y a la empresa CMZ Zanello de Las Varillas, Córdoba, con quien firmamos un convenio de vinculación tecnológica”, indicó Navall.
En este punto, agregó que “con la empresa acordaron que se destine al INTA el 5 % de cada unidad vendida en los próximos 5 años, monto que se destinará a potenciar el trabajo de los equipos técnicos del INTA”.
“Hoy, el equipo está trabajando en nuestro campo experimental, donde además de buscar ajustes y mejoras, pretendemos dar un impulso a la producción ganadera de nuestro campo, en el cual tenemos más de 4000 hectáreas de bosques nativos casi sin intervención”, detalló el técnico del INTA Santiago del Estero.
“Esperamos que en el transcurso de 2020 se realicen ajustes de diseño y que a fines del año se pueda comenzar con su etapa comercial”, indicó Navall.
El rolado consiste en un tractor o topadora que arrastra un rolo –cilindro metálico con cuchillas– que aplasta y corta la vegetación leñosa disponible a su paso.
Con rolado, es posible ser productivos y sustentables
La intensificación de la producción ganadera en bosques nativos en el Chaco semiárido es una actividad en plena expansión que necesita sortear dos problemas principales: la falta de accesibilidad del ganado y el personal, causada por una alta densidad de arbustos, y la falta de forraje.
Para atender esta problemática, el tratamiento más difundido en la región es el del rolado que consiste un tractor o topadora que arrastra un rolo –cilindro metálico con cuchillas– que aplasta y corta la vegetación leñosa disponible a su paso. Simultáneamente, se siembran pasturas para mejorar la oferta forrajera.
El acuerdo de “Manejo de Bosques con Ganadería Integrada” – MBGI es un espacio de articulación de políticas públicas para buscar la compatibilización entre una producción ganadera y forestal eficiente y rentable, y la conservación de los servicios ecosistémicos que brindan los bosques.
En este marco, el desarrollo de este prototipo busca generar una alternativa tecnológica para la aplicación de tratamientos de intensificación ganadera en el bosque, al tiempo que se sostiene la calidad del ecosistema natural; integrando desde su diseño, objetivos productivos y de conservación.
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) participó de las mesas sectoriales de Foresto Industria y de Muebles convocadas desde la Subsecretaría de Industria, que se realizaron el lunes 8 y martes 9 de junio.
Las mesas sectoriales son una herramienta de articulación público-privada que resultan clave para definir estrategias de política industrial y validar o corregir cursos de acción actuales. En particular la agenda estuvo signada por la coyuntura y el impacto del COVID-19.
Mesa de Foresto Industria
Desde FAIMA se planteó la necesidad de continuar con el programa de ATP y la importancia de la inclusión del aguinaldo en el mismo. El tiempo estimado de recuperación del sector se encuentra entre los más altos y resulta fundamental continuar apoyando a las empresas en este contexto de fuerte crisis. Para eso también se postula la evaluación de una moratoria para las posiciones impagas impositivas durante el tiempo de la cuarentena que permita incrementar el capital de trabajo de las empresas.
Se trabajó y discutió sobre la importancia de la administración del comercio que permita el desarrollo de la industria nacional. En ese marco, se destaca que la producción nacional incluye y prioriza el trabajo argentino por lo que se vuelve fundamental su defensa.
“La búsqueda conjunta de medidas debe apuntar a políticas que garanticen y promuevan que las empresas del sector continúen operando, invirtiendo e impulsen el empleo. En este sentido la construcción con madera y la administración del comercio son condición necesaria para el desarrollo sectorial”, apuntó Román Queiroz, Presidente de FAIMA.
Al mismo tiempo se postuló desde FAIMA seguir apuntalando y poniendo como eje clave de desarrollo la construcción con madera. La cadena de valor foresto industrial tiene la capacidad de ofrecer soluciones competitivamente económicas, eficientes, sustentables y de calidad a los desafíos que Argentina enfrenta en materia de déficits habitacionales y de infraestructura. El uso de madera en la construcción es un vector clave para favorecer el desarrollo de economías regionales postergadas, creando empleo y valor agregado en las regiones y para las regiones.
La mesa sectorial contó con la participación de 38 personas representativas de distintas entidades que incluyen al INTA, INTI, Secretaría de Agricultura (Dirección Nacional de Desarrollo Foresto-industrial); Secretaría de Desarrollo Territorial y Hábitat; Secretaría de Industria y representantes provinciales. Por el sector privado estuvieron FAIMA, AFOA, AFCP y ASORA. La coordinación estuvo a cargo de Leandro Mora Alfonsín, Director Nacional de Desarrollo Regional y sectorial.
Entre los representantes de FAIMA se encontraban Román Queiroz (Presidente), Pedro Reyna (Vicepresidente), Daniel Loutaif (Tesorero), Guillermo Fachinello (vivienda de madera) y Gonzalo Rondinone (Director Ejecutivo).
Mesa Muebles
La posición de FAIMA tuvo un doble eje: apuntalar y fomentar el consumo y sostener a las empresas del sector mueblero y de colchonerías. La conjunción de ambos ejes de trabajo resultan necesarios para el sector en el marco de la crisis del coronavirus y la cuarentena.
Respecto a los aspectos de demanda por un lado se postuló la necesidad de sostener y mejorar el programa Ahora 12 mediante la reducción de su tasa para fomentar el consumo y permitir el acceso a bienes durables por parte de los consumidores. El sector se ve afectado por una doble vía: el deterioro de las expectativas de los consumidores y el menor ingreso disponible para consumo. El fortalecimiento del Ahora 12 mediante una reducción de tasa se vuelve un eje central.
Por otro lado, resulta fundamental la inclusión del sector mueblero dentro de los programas de financiamiento para la de construcción de viviendas con fondos estatales. En ese marco, se destaca también el plan Argentina Construye y su rol movilizador de la construcción como demandante. (resulta importante incorporar en este tipo de créditos a largo plazo al mueble, entendiéndolo como un bien durable que forma parte misma en la construcción de la vivienda, que debería pensarse en “equipada”)
Respecto a los aspectos de oferta se planteo la necesidad de extender el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP) a lo largo del tiempo y pensando en la pospandemia un retiro gradual y escalonado del mismo. Finalmente se pidió por una administración inteligente y eficiente del comercio exterior que permita el desarrollo de la industria nacional mientras se garantiza la provisión de insumos.
“El sector mueblero viene atravesando ya un largo período de crisis que se agrava con la pandemia. Resulta fundamental este tipo de mesas de trabajo donde el sector productivo forme parte de las medidas de salida de esta crisis”, dijo Soledad Milajer, Secretaria General de FAIMA.
La mesa conto la participación de más de 20 representantes del sector coordinada por Leandro Mora Alfonsín, Director Nacional de Desarrollo Regional y sectorial. Entre los representantes de FAIMA se encontraban Soledad Milajer (Secretaria General), Pedro Reyna (Vicepresidente), Cesar Federici (Vocal) y Gonzalo Rondinone (Director Ejecutivo).
El trabajo continuará a lo largo de los meses para plantear una agenda sectorial que incluya los distintos entramados de la industria manufacturera con las particularidades específicas de cada sector. En las próximas semanas desde FAIMA se enviará un documento a la coordinación de las mesas para continuar calibrando las necesidades del sector.
“Las mesas sectoriales son un ámbito fundamental y dinámico que permiten la interacción y articulación público privada. Permite plantear una agenda de dos velocidades para resolver lo urgente en primera medida al mismo tiempo que se discute la nueva normalidad y lo estructural”, destacó Gonzalo Rondinone, Director Ejecutivo FAIMA.
El Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat (MDTyH) pone en marcha este plan en articulación con PyMEs, cooperativas, gremios, empresas de servicios públicos, gobiernos locales, mutuales, trabajadores independientes y autoconstrucción.
Argentina Construye es un programa federal de inversión pública que llevará adelante el Estado Nacional, para generar 750.000 puestos nuevos de trabajo, con una inversión de 28.900 millones de pesos.
Las obras serán articuladas con los gobiernos provinciales, municipales y organizaciones de la comunidad.
El programa está diseñado para responder ante la emergencia, atendiendo los déficits de vivienda, de infraestructura sanitaria y de equipamiento urbano.
Permitirá dinamizar la obra pública, privada y de todas las industrias relacionadas a la construcción, para que miles de argentinos y argentinas puedan volver a trabajar rápidamente.
Mejorar el hábitat y generar empleo junto a las comunidades locales
El Ministerio de Desarrollo Territorial y Hábitat que encabeza María Eugenia Bielsa pone en marcha este plan en articulación con PyMEs, cooperativas, gremios, empresas de servicios públicos, gobiernos locales, mutuales, trabajadores independientes y autoconstrucción.
Argentina Construye podría comenzar a implementarse ya en “más de 10 provincias”, señaló la ministra Bielsa. En esta semana se firmaba el primer acuerdo provincial con San Juan, requisito para que se comience a trabajar en los proyectos de nuevas obras.
El trabajo en conjunto permitirá la construcción de 5.500 nuevas viviendas -que se suman a las 30.000 en las que el ministerio ya viene trabajando-, la refacción de 42.900 unidades habitacionales, la entrega de 200.000 créditos y 4.000 subsidios para la compra de materiales.
También incluye la fabricación de 1.250 núcleos sanitarios, la dotación de equipamiento comunitario para atender la emergencia y la generación de 2.000 lotes urbanos con servicios disponibles para construcción de viviendas.
De esta manera, se brinda una perspectiva federal a la problemática de acceso a la vivienda, revalorizando la tarea de las organizaciones barriales, y brindando dos beneficios inmediatos a través de la construcción de viviendas e infraestructura pública: empleo genuino para quienes construyen y un hogar digno para quienes las habitarán.
Construcción, ampliación y refacción de viviendas
Este eje incluye la construcción de 1.500 viviendas en barrios de todo el país, a construirse junto a PyMEs, cooperativas, sindicatos y gobiernos locales.
Contempla también el otorgamiento de créditos para compra de materiales, previendo una intervención en aproximadamente 30.000 viviendas.
Asimismo, se incluyen los lotes con servicios aptos para la construcción de viviendas para sectores medios y populares. Estas líneas generarán más de 310.000 puestos de trabajo para reactivar la economía mediante la construcción.
Créditos y subsidios para la compra de materiales
Se brindarán 200.000 créditos y 4.000 subsidios para la compra de materiales y equipamiento. Esta iniciativa sumará 78.000 nuevos empleos para trabajadores de la construcción e industrias relacionadas a la construcción.
Refacción y dotación de núcleos sanitarios
Este eje se compone por las líneas de infraestructura sanitaria y conexión a redes formales, créditos para ampliación de viviendas en sectores medios y populares, la línea refacción con créditos para mejorar las condiciones habitacionales en sectores medios y populares y microcréditos para instalación domiciliaria de gas de red en hogares.
Se llevarán adelante más de 115.000 obras, que agilizarán el sector de la construcción con la creación de miles de empleos genuinos.
Equipamiento público
El eje de equipamiento público atiende directamente al contexto de emergencia con la construcción de 30 equipamientos aptos para múltiples propósitos durante la emergencia y su salida. A su vez, garantiza 2.500 conexiones de electricidad, gas, agua y red cloacal asegurando condiciones dignas de higiene en los lugares a intervenir.
El misionero Román Queiróz fue electo presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines. En el mismo marco, el ingeniero Christian Lamiaux fue reelecto como vicepresidente segundo.
Queiroz preside la Asociación Maderera Aserraderos y Afines del Alto Paraná, una entidad que nuclea a 80 socios, pertenecientes a los sectores de forestación, aserraderos, fenólicos, pallets, viviendas de madera.
En un reciente análisis sobre el impacto de la cuarentena en la industria de la madera, Queiroz definió que las empresas están funcionando a medias, pero “lo más grave fue la rotura en la cadena de pagos, con un alto porcentaje de cheques rechazados y la imposibilidad de pagar impuestos y salarios”.
“Necesitamos la reactivación de obra pública y privada en los grandes centros urbanos del país. Créditos a tasa cero y moratoria impositiva”, indicó el empresario.