Un camión con 30.000 bolsitas de yerba -paquetes de 100 gramos- ya dejó la provincia y se encuentra desandando la ruta nacional 14 rumbo a Buenos Aires, donde el jueves productores yerbateros y tareferos se manifestarán en protesta por los bajos precios que reciben.
El camión salió de Misiones y tuvo dificultades en el puesto de Rentas en el límite entre Corrientes y Misiones. Los agentes del organismo recaudador provincial no querían dejar ir al camión por la mercadería que llevaba. Finalmente se zanjó la discusión y el camión pudo partir.
“Mañana salimos de acá un grupo de productores que nos sumamos a los que ya van junto al camión, también vamos a repartir bolsitas de té, junto a la yerba, para pasar un mensaje en reclamo por los precios del te”, explicó a Economis, Cristian Klingbeil.
El yerbatazo ya es un hecho, aunque aún no está claro en qué lugar de la Capital Federal va a ser. Siempre se habló de realizarlo en Plaza de Mayo, pero también se bajaran otros puntos estratégicos de la ciudad, como el Obelisco. La idea es concitar la atención de los medios nacionales y visibilizar el problema en todo el país.
Lluvia acumulada en mm, Riesgo de sequías, Periodos lluviosos superior a los 150 mm en 5 dias, Tormentas fuertes con chances de granizo (Fenómenos que puedan causar daños) y Riesgos de heladas (Temperaturas inferiores a los 0°c contra el suelo) y un informe trimestral sobre precipitaciones y temperaturas.
Lluvia acumulada últimos dias: Las precipitaciones de los últimos 7 dias fueron escasos en zonas norte y sur y mas importantes nuevamente en zona centro este que sumaron entre 45 y 60 mm mientras que sobre el resto de la provincia alcanzaron los 10 a 20 mm y en algunos sectores aun no ha precipitado provocando un ligero atraso en el crecimiento de los cultivos.
Riesgos de sequias: No se han emitido avisos especiales para los proximos 60 dias
Periodos lluviosos prox 7 dias: No se esperan periodos lluviosos durante este tiempo, lluvia estimada 70 A 90 mm en forma de chaparrones y tormentas que podran ser de variada intensidad.
Avisos por tiempo severo: Sin avisos especiales. (Periodo 72hs).
Chances de granizo: Probables pequeños eventos de granizo, mezclado con la lluvia fuerte durante la tardes. (Periodo 72hs).
Riesgo de heladas: No se esperan heladas para este periodo.
Trimestre FMA: Durante este periodo se esperan lluvias dentro de los valores normales para la época, mientras que las temperaturas se mantendrán dentro de los valores climatológicos para este periodo.
Este informe se actualizara el proximo viernes 03-3 a las 1600hs.
Fuente: Dirección General de Alerta Temprana dependiente del ministerio de Ecología y RNR de la provincia de Misiones
Un importante número de pequeños productores y trabajadores de la yerba mate mantuvieron hoy los cortes de ruta y protestas en distintos puntos de Misiones en demanda de mejoras en el precio de la hoja verde y salarios.
Los participantes del reclamo anunciaron que el jueves y viernes próximos sigue en pie la idea de realizar una protesta en la ciudad de Buenos Aires, donde regalarán yerba mate en los alrededores de la Plaza de Mayo, para visibilizar el conflicto a nivel nacional.
Julio Petersen, presidente de la Asociación de Productores de Zona Norte, y productor yerbatero de Misiones, confirmó a la agencia Télam la protesta.
“Entre jueves y viernes nos vamos a instalar en Plaza de Mayo para explicar la situación y visibilizar los problemas que tenemos, queremos una respuesta del gobierno nacional”, destacó.
Los productores yerbateros denuncian que los molinos no cumplen con el pago de 5,1 pesos por kilo de hoja verde que laudó el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y que pagan con cheques a plazos que van de 30 hasta 300 días.
“Queremos visibilizar el conflicto, no buscamos hacer política, necesitamos una respuesta”, señaló Petersen.
El piquete más significativo se realizaba sobre la ruta nacional 12, en su intersección con la provincial 7, próxima a la localidad de Jardín América, donde medio centenar de personas con carteles del sindicato local de tareferos (productores artesanales y cosechadores) cortaban el tránsito para exigir que se cumplan los precios pactados por la materia prima como así también los plazos de pago.
“La situación de los tareferos ya es de extrema pobreza, de manera que no vamos a salir de la ruta hasta obtener respuestas positivas por parte del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM)”, declaró Antenor Alvez, vocero de esta protesta, a Télam
Los tareferos denuncian que, por la situación de los yerbateros, perciben salarios muy bajos que dificultan su subsistencia.
Alvez adelantó que los cortes “seguirán mañana con la misma modalidad y así sucesivamente hasta lograr nuestro objetivo que es el de mejores precios para los productores y mejores salarios para los tareferos”.
También otras asociaciones de tareferos continuaban con los cortes en rutas provinciales en las localidades de San Pedro y Comandante Andrés Cuacurarí, Andresito, a unos 300 kilómetros al norte de Posadas.
El vicegobernador de Misiones, Oscar Herrera Ahuad, señaló a Télam que “la llave para solucionar los conflictos la tiene el INYM, pero desde la administración provincial estamos haciendo los esfuerzos necesarios no solo para liberar las rutas sino también para lograr la solución definitiva para los trabajadores de la yerba mate”.
“El diálogo con los manifestantes sigue abierto y confiamos en lograr una tregua hasta que el Instituto anuncie las medidas que reclaman los productores y tareferos, que son legítimas pero que requiere trabajo en conjunto entre técnicos del INYM, AFIP y Ministerio de Trabajo para lograr el reconocimiento al trabajo de nuestros productores rurales”, apuntó el vicegobernador misionero.
Los pueblos guaraníes conocen las propiedades de la mandioca desde siempre. La cocinan de mil maneras: hervidas, al rescoldo, fritas, al horno, fermentadas. Las chipas que se comen todos los días en Misiones se hacen con almidón de mandioca. Con los gránulos húmedos de almidón los pueblos originarios hacían mbejú, unas tortillas finitas que al secarse se conservaban por bastante tiempo. Y fermentándolas hacían una bebida alcohólica llamada cauim, que consideraban sagrada. Todas esas preparaciones a base de mandioca fueron durante siglos la alimentación básica de los pueblos del Litoral, de Paraguay y Brasil. A mí me interesa poner en valor este producto y difundir sus beneficios”, cuenta Saúl Lencina, cocinero bonaerense radicado en Posadas desde hace varios años, donde tiene dos restaurantes (Hoy Cocino Yo, en Tucumán 1564, y De La Tierra, en Catamarca 1008, 4to tramo de la Costanera de Posadas, Misiones). Sus platos se diferencian porque utiliza únicamente productos de la provincia: “Llegué primero de vacaciones; me enamoré de inmediato. Es una despensa natural increíble, uno va caminando por la calle o se mete en el monte y hay árboles de palta, mangos, cítricos, frutos que para mí eran desconocidos, hay pescados de río, hay de todo. Nunca había comido mandioca, al principio no me llamaba la atención, no sabía qué hacer. Pero pronto, los misioneros me mostraron sus enormes posibilidades. Yo jamás podré hacer sus platos típicos, pero entendí su esencia; los interpreto. Aquí descubrí la mandioca, aprendí a respetarla como un alimento muy importante”, dice Lencina en un reportaje concedido al diario La Nación.
La infancia de Saúl transcurrió en una huerta. Su madre debía alimentar a sus once hijos, era necesario producir alimento. Con ella aprendió cuáles eran los ciclos de la naturaleza y a disfrutar de lo que ofrece cada estación. En Misiones se contactó con productores, organiza ciclos gastronómicos temáticos y ahora trabaja en un libro sobre cocina misionera junto con Ana Fiaccadori, una estudiosa del patrimonio culinario de la provincia y autora del libro La cocina del nordeste argentino.
Leñosa, piel color habano, blanco marfil por dentro; la mandioca se apila en las verdulerías porteñas detrás del cajón de las papas, los zapallos y las batatas. Pocos saben que era la base de los platos que se servían en casas y fondas de Buenos Aires, allá por los tiempos de la Revolución de Mayo. Y menos se conocen en estas latitudes los infinitos beneficios nutricionales que aportan su consumo. Misiones es la provincia argentina con mayor superficie de cultivo, seguida por Corrientes, Chaco y Formosa, donde las raíces de mandioca constituyen una fuente básica de la alimentación diaria. Originaria de América, su nombre científico es manihot esculenta (aunque bien podría ser suculenta) y se la conoce también como yuca, aipim, mandioca, tapioca, guacamota, casabe o casava en distintos países del latinoamérica. La evidencia más antigua de su consumo se registra en Perú, donde hay indicios de su cultivo hace 4000 años.
Según informa el INTA, se trata de un producto cuyas raíces ricas en almidón son una de las principales fuentes de hidratos de carbono que aportan un importante complemento de la mesa familiar de la población misionera, tanto rural como de buena parte de la urbana. Junto con sus hojas y ramas, provee un forraje económico y muy valioso para el ganado y además es utilizada como materia prima de la industria para la extracción del almidón y sus derivados, por lo que representa una regular fuente de ingresos en la explotación agraria. En los últimos años, su consumo aumenta gracias a que varios chefs la proponen como parte de sus menús.
“Hablar de mandioca es hablar de respeto por nuestras raíces. En la cocina es muy versátil y su uso va más allá de las chipas. Se utiliza la harina para hacer panes, ñoquis, panqueques; se prepara mbejú, tapioca (unas esferas que la cocina de vanguardia utiliza mucho para saborizar y dar textura a distintos platos), se fríen en láminas y se sirve como snack; se puede hornear como la papa o usar para espesar sopas. Resiste todas las cocciones y es apta para celíacos. ¡Y es deliciosa!”, enumera Lencina mientras prepara su plato con distintas texturas de esta raíz: surubí con harina de mandioca, salsa tucupí, mango y brotes. “Me gusta mucho esta receta porque muestra la diversidad de este producto. Utilizo técnicas guaraníes muy antiguas, todo con una raíz, un rallador y agua y esa es la base para preparar harina, almidón y agua de mandioca. Eran verdaderamente muy creativos.”
¿Cómo se cocina la mandioca?
La mandioca necesita cocción, tiene muchísimo almidón, no se pasa como la papa. Para elegirla en la verdulería lo importante es que la carne debe ser blanca impecable, si está manchada, es vieja. Si la acercás a la nariz y sentís olor a humedad, no sirve, quiere decir que se está pudriendo. Las puntas en general se descartan, porque se ponen feas. Con respecto del tiempo de hervor, cada mandioca es única. Pueden ser unos minutos o dos horas. Tiene que ver con el tiempo de cosecha, si son frescas o están apiladas hace meses. Pero siempre es rica.
¿Cómo definirías la cocina misionera hoy?
Misiones ofrece una despensa natural enorme. Pero también recibió muchos inmigrantes, hay colectividades del centro de Europa, alemanes, polacos. También, mucha gente de Brasil y Paraguay, cada uno trae sus recetas, hay una fusión interesante. Y por supuesto, hay cocineros muy importantes que también hacen mucho esfuerzo para que esto se conozca en todo el país. Ese trabajo es increíble, yo sigo aprendiendo todos los días.
Este fin de semana, el diario La Nación publicó en el suplemento económico del domingo dos notas escritas por un periodista de la redacción de Economis sobre el conflicto yerbatero, a continuación reproducimos las mismas.
Sobran las reuniones y falta decisión política (nota 1)
A medida que las protestas y los cortes de ruta de productores y tareferos crecen, las autoridades provinciales y nacionales redoblan los encuentros al más alto nivel en busca de soluciones. Sobran las reuniones, pero lo que parece faltar es decisión política para tomar una decisión contundente.
¿Qué pasa si se hacen cumplir los precios a rajatabla y al contado como establece la ley? Una parte de lo que podría denominarse “la renta yerbatera” pasaría de un sector (la industria), al bolsillo de los pequeños productores. O mejor aún, los industriales pasarían esos mayores costos a los precios en góndola, lo terminaría sintiendo el consumidor. ¿Alguien quiere el kilo de yerba cerca de los 100 pesos?
Como los ánimos no se calmaron, un día después el directorio del INYM se volvió a reunir junto a una decena de intendentes de las localidades productoras como Oberá, Campo Grande, Aristóbulo del Valle o Campo Viera. Emitieron un comunicado pidiendo a la AFIP y a Rentas de Misiones que realicen las inspecciones para verificar el cumplimiento del precio establecido ($ 5,10 el kilo de hoja verde y $ 19,20 el kilo de yerba canchada). El INYM reconoció así que sus inspecciones son burladas y carecen de efectividad.
Ese día productores y tareferos empezaron a planear el posible corte del puente internacional Tancredo Neves, que une a Puerto Iguazú con Foz de Iguazú, justo antes del feriado largo de Carnaval.
El jueves y viernes las reuniones llegaron a Buenos Aires, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, dialogó con el ministro del Agro de Misiones, José Luis Garay. Pero Buryaile dejó en claro que la responsabilidad de resolver el conflicto está en el seno del INYM. El funcionario aclaró que la Nación tiene sólo un director en la mesa del organismo.
“Hay que ponerse a pensar cuánto pueden hacer las provincias”, dijo. Se reflotaron viejas ideas, como la de un Centro de Transacciones, proyectos que nunca avanzaron por falta de decisión política.
POSADAS.- ¿Se viene un “yerbatazo” en plena Plaza de Mayo? Los pequeños productores de yerba mate de Misiones, que en los últimos días cortaron rutas en la provincia, preparan una protesta para llevar sus reclamos frente a la Casa de Gobierno donde repartirán 20.000 bolsitas con la infusión, que ya están listas en la localidad de Andresito. Quieren emular así a los productores de peras y manzanas del Alto Valle.
En Misiones hay una crisis de la cadena yerbatera que se agudiza día a día y le pega con todo al eslabón más débil, los casi 17.000 chacareros (aquí se los llama “colonos”) que tienen entre 20 y 25 hectáreas y sufren por el no cumplimiento del precio de $ 5,10 el kilo de hoja verde y por el pago con cheques a plazos de hasta 180 días, cuando las transacciones deberían cancelarse al contado por ley. Los chacareros tienen que ir después a alguna “cueva” de las que proliferan por el interior y cambiar esos cheques a tasas exorbitantes.
“Hoy se está pagando $ 3 el kilo de hoja verde, el secadero recibe la yerba y en los papeles se hace figurar que la venta se hizo por $ 5,10”, dijo a LA NACION Cristian Klingbeil, plantador de yerba de la localidad de Guaraní -distante a 100 kilómetros de Posadas- y vicepresidente de APAM, la más combativa de las ocho asociaciones de productores yerbateros.
Acuciados por la suba de los costos, los productores más chicos se están reuniendo desde hace tiempo para cortar rutas, realizar asambleas y marchar hacia Posadas para protestar frente al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el organismo que fue creado hace 15 años y en cuyo directorio están representados todos los miembros de la cadena: molinos, cooperativas, secaderos, productores, tareferos (quienes realizan la cosecha de manera artesanal) y los gobiernos de Misiones y Corrientes, las dos provincias productoras.
Precios, eje del conflicto
Para el presidente de la Federación Agraria de Misiones, Jorge Batiuk, hay “complicidad del gobierno nacional con los grandes molinos” para que no paguen los precios acordados a los productores de yerba.
La crisis amenaza con llevarse puesto al INYM, que tiene a su cargo la tarea de pactar el precio, llegando a un consenso entre todos los actores de la cadena. Eso en teoría, porque la realidad indica que en 15 años casi nunca se logró ese acuerdo. Cuando esto sucede, el reglamento del instituto determina que la Secretaría de Agricultura debe fijar el precio en un laudo. Durante el gobierno anterior, el que controlaba el precio de la materia primera era Guillermo Moreno, desde su cargo en la Secretaría de Comercio, quien ejercía también un férreo control sobre el precio de la yerba mate en las góndolas.
Pero ahora que se fue Moreno y llegó un gobierno con intención de “sincerar” los precios en una amplia gama de bienes y servicios, desde el gas o la energía hasta el valor del dólar. Por eso todos se preguntan por qué la yerba sigue siendo uno de los productos que menos subieron en los supermercados o almacenes.
Días atrás visitó la capital misionera el subsecretario de Agricultura, Guillermo Urriza, quien señaló que “el precio está muy retrasado en góndola y entonces toda la cadena está muy apretada, todos están ganando muy poco, también la industria”.
Para Jerónimo Lagier, director del INYM en representación de los productores, el motivo es “una guerra de precios entre las grandes empresas yerbateras, que pelean por no perder cuota de mercado”. Es decir, antes el precio lo mantenía controlado Moreno y ahora, la competencia entre las grandes marcas.
“Es cierto que antes estaba Moreno, pero ahora la disputa por el mercado es fuerte y se compite por precio”, dijo Gustavo Redondo, gerente comercial de la empresa CBSé, que era la tercera yerbatera del mercado en 2015 y ahora quedó quinta, a pesar de haber aumentado las ventas 2,4% en 2016.
Las Marías (de Virasoro, Corrientes) sigue siendo líder. En segundo lugar está Playadito (de Colonia Liebig, Corrientes) que desplazó a Rosamonte (Apóstoles, Misiones) que dejó ese lugar y pasó a estar cuarta. La tercera ahora en el mercado es Molinos (Nobleza Gaucha). La empresa de la familia Perez Companc tiene la ventaja de no tener a la yerba como su negocio principal: con un portafolio de 400 productos, puede esperar una rentabilidad ajena a los conflictos del mercado de la yerba .
“A la salida de molino, es decir, lo que le cobra cualquiera de estas empresas al mayorista, la yerba aumentó sólo 6% en 2016, la realidad es que hay mucha yerba”, afirma Redondo.
¿La vuelta de los cupos?
Ante este panorama, el INYM está estudiando, a pedido de los productores, una medida que jamás se tomó en la década y media de existencia del organismo: cupificar la cantidad de yerba que se entrega a los secaderos. Es decir, sacar yerba mate del mercado para equilibrar la balanza entre la demanda y la sobreoferta actual.
Mientras tanto, el directorio resolvió extender el período en el cual no se podrá empezar a cosechar en la actual campaña, además de sugerir a los productores que dejen en la planta el 20% de la hoja y recomendar que no realicen nuevas plantaciones en 2018 y 2019. “Son medidas para equilibrar la oferta y la demanda”, explicó Alberto Ré, titular del organismo, quien parece resistirse a la medida más drástica de cupificar la yerba.
“Se dio una tormenta perfecta en esta crisis yerbatera, porque la guerra en Siria afectó mucho las exportaciones -Siria es el principal comprador de yerba argentina-, las ventas a Chile cayeron porque Brasil empezó a vender yerba a un dólar más barato por kilo y todo esto contribuye para que la yerba existente no drene con la velocidad que lo hacía antes”, dijo Lagier.
La “cupificación” de la yerba que piden los productores, si bien está previsto en el artículo 9 de la ley 25.564 que dio origen al INYM, es una medida que no se tomó nunca hasta ahora y nadie sabe bien de qué manera implementarla. “Hay tres formas: una es la prohibición temporaria de plantaciones, algo que impacta recién en cuatro años; otra es una prohibición parcial de cosecha, y la tercera es modificar el calendario de cosecha”, explicó Lagier.
Para Lagier, quien escribió un libro recopilando la historia de este producto para infusiones tan típico del Río de la Plata (el libro se tituló La aventura de la yerba), la cupificación es una medida dramática y el antecedente inmediato más próximo es de 1966, cuando la por entonces poderosa CRYM (Comisión Reguladora de la Yerba Mate) decidió prohibir la cosecha.
“En ese momento había dos años de stock, es decir, podías dejar de cosechar y seguir vendiendo por dos años, esta vez hay un stock de 10.5 meses, cuando el equilibrio debería ser un stock de 8 meses”, dijo Lagier.
Otras medidas que estudian en el seno del instituto son suspender la zafra de verano (llamada zafriña) o retrasar el comienzo de la cosecha. Pero el tiempo corre. La presión de los productores crece y amenaza con llegar a la Plaza de Mayo.