PRODUCCION

Transformación digital en el campo: cómo el software a medida optimiza la cadena de suministro agroindustrial

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El sector agroindustrial enfrenta hoy día una serie de retos debido a diversos factores, como la volatilidad de los mercados globales, las competencias tecnológicas, entre otros. Entonces, tomar decisiones inteligentes en el campo ayuda a optimizar la producción para volverla más eficiente. Aquí la digitalización agrícola resulta una obligación.

Frente a esto, es menester aprovechar las soluciones tecnológicas personalizadas para maximizar la operatividad industrial. No es para menos, ya que la transformación digital en el campo avanza con fuerza gracias al desarrollo de software a medida. Por eso, resulta una alternativa que optimiza los recursos.

El impacto del software agroindustrial a medida en la cadena de producción

El software tradicional no captura del todo la dinámica de los ciclos de cosecha. Por eso, con un modelo personalizado es posible obtener mayor precisión en las necesidades corporativas. Por ejemplo, como ventaja principal, se puede mejorar la trazabilidad y el control de calidad, la eficiencia de recursos, la integración administrativa, la toma de decisiones basada en datos, etc.

Por otro lado, la visibilidad en tiempo real reduce las pérdidas postcosecha mediante alertas automáticas sobre la maduración. Asimismo, estas herramientas facilitan una asignación de transporte eficiente, minimizando esperas en las plantas. Al unificar la recolección de datos, la toma de decisiones estratégicas se vuelve inmediata y transparente.

Top 5 de empresas desarrolladoras de software para el sector agro

El ecosistema tecnológico enfocado en el agro experimenta una maduración acelerada en todo el territorio latinoamericano. Diversas compañías destacan por crear herramientas robustas que resuelven cuellos de botella críticos. A continuación, se detallan las principales firmas dedicadas a impulsar la competitividad de la agroindustria:

1. Genexus consulting

Destaca por estructurar una sólida transformación digital en el campo a través de sistemas personalizados de alta complejidad. Su experiencia abarca el desarrollo de guías digitales de propiedad, trazabilidad integral de productos e integración de asistentes avanzados.

Asimismo, esta firma acompaña a las organizaciones a lo largo de su evolución digital. De esa forma, logra impulsar la eficiencia para lograr un crecimiento sostenible con impacto real.

2. Kilimo

Especializada en la gestión eficiente del agua mediante análisis satelital y datos climáticos locales. Su software personalizado permite a los productores optimizar el riego, reduciendo costos operativos y mejorando los indicadores de sostenibilidad. Además, combina la ciencia aplicada con la implementación para la obtención de resultados medibles.

3. Acronex

Desarrolla tecnología enfocada en el monitoreo en tiempo real de las labores agrícolas de pulverización y siembra. Su software minimiza las fallas operativas y asegura una trazabilidad completa de las aplicaciones de fitosanitarios. Incluso, permite administrar las operaciones en tiempo real, corregir desvíos y más.

4. Auravant

Ofrece una plataforma avanzada de agricultura de precisión orientada al monitoreo integral de los cultivos mediante mapas digitales. Su sistema facilita la dosificación variable de insumos, logrando un control de costos exacto.

5. Albor

Son especialistas en software de gestión integral para empresas agropecuarias. Su plataforma unifica la administración financiera, contable y productiva del campo en una sola base de datos, facilitando un control estricto de los costos por campaña.

Trazabilidad y control total de la producción alimentaria

La exigencia internacional respecto a la inocuidad alimentaria ha transformado los requisitos de exportación. Entonces, un software diseñado exclusivamente para la agroindustria colabora con el registro de los eventos en el campo. Desde el origen de las semillas hasta la temperatura del contenedor, todo queda documentado.

Cabe destacar que el uso de sistemas a medida garantiza el estricto cumplimiento de normativas globales como las certificaciones Global GAP. De esa forma, la trazabilidad automatizada logra reducir el riesgo de eventualidades en las aduanas.

Logística inteligente para reducir mermas y costos

Estos sistemas personalizados mejoran la logística de las empresas agroindustriales. Ello ocurre gracias a la implementación de algoritmos que optimizan las rutas de recolección según cada lote. De esa manera, es posible evitar los retrasos en las carreteras, los cuales destruyen el valor del producto.

Asimismo, estas soluciones digitales coordinan la llegada de los camiones con la capacidad real de las plantas operativas. Al evitar la acumulación innecesaria de materia prima, se mantiene la frescura original. Como resultado, los costos operativos descienden notablemente y el desperdicio se reduce al mínimo.

El retorno de inversión en tecnologías para el agro

En general, los directivos suelen evaluar con precisión y cuidado el costo inicial del diseño de una infraestructura informática para la empresa. No obstante, el retorno de inversión se consolida con rapidez al eliminar ineficiencias del modelo tradicional: empezando por la reducción de los errores humanos y la automatización de registros de cosecha, materia prima, elementos en venta, etc.

La automatización libera al personal técnico de tareas rutinarias para enfocarlos en la supervisión de la calidad del cultivo. Así, se pueden obtener resultados más fiables, garantizados, con mayor rapidez organizativa, al igual que datos para planificar las próximas campañas comerciales con un margen de error bajo.

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El anuncio de baja de retenciones trae alivio a los márgenes

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El anuncio de menores DEX para trigo y cebada ofrece alivio a los márgenes agrícolas, apuntalando decisiones de siembra e inversión de cara a la nueva campaña. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario el impacto fiscal de la medida para el ciclo en curso se estima en US$ 29 M.

En un contexto internacional de fuerte encarecimiento de los insumos para la siembra de granos, el anuncio de la baja de la baja de derechos de exportación para trigo y cebada del actual 7,5% al 5,5% a partir de junio colabora en dar aire a los márgenes esperados del productor, en el tramo final de decisiones de cara a la campaña 2026/27. 

En efecto, según reportó SAGyP, al 21 de mayo la siembra de trigo y cebada avanzó sobre el 3% y 6%, respectivamente, del área de intención. En cebada, casi el 92% de la producción se concentra en Provincia de Buenos Aires, en tanto en trigo, más disperso geográficamente, el Norte argentino y la provincia de Entre Ríos destacan en los avances de labores, con una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar.

Mientras tanto, la fuerte suba que registraron los combustibles y fertilizantes a partir del conflicto armado en Medio Oriente y que llevó la relación urea/trigo al valor más alto de la historia -nunca hubo que entregar tantos kilos de trigo para recibir uno de urea- habían puesto en jaque la intención de siembra y las previsiones de inversión en paquetes tecnológicos. 

Como referencia, a los precios actuales, fertilizantes y fletes (impactado por la suba del gasoil), explicaban en conjunto el 54% de los costos de producción del trigo, incluso para un campo modelo que se encuentra a 150 km del puerto de Rosario. El costo del flete, por supuesto, aumenta proporcionalmente a medida que la producción se aleja de los núcleos de consumo. De este modo, el margen neto en campo propio quedaba en 94 US$/ha según estimaciones de GEA-BCR, hundiéndose a US$ 103 de pérdida en caso del campo alquilado. 

Respecto al impacto preliminar de la baja de retenciones sobre el mercado, y habida cuenta que la medida aún no ha sido oficializada en el Boletín Oficial y recién comenzaría a regir a partir de junio, en el presente análisis se estima el efecto sobre el FAS teórico tomando como referencia las cotizaciones actuales. 

Enfocándonos en el caso del trigo, de implementarse la medida, ésta se traduce en una mejora directa en la capacidad de pago compradora tanto para las posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. Tal como se puede ver en el cuadro adjunto, en base a los precios actuales, la capacidad teórica de pago mejoraría en torno a 2,2 y 2,3% en el conjunto de posiciones. En términos absolutos, el FAS teórico mejora entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada con el nuevo esquema de DEX para el producto. Por el lado de los tramos de la nueva cosecha, se remarca que aún no hay ofertas abiertas de mercado para el trigo, por lo que se utiliza únicamente la referencia del FOB oficial para el cálculo en su conjunto. 

En tanto, con relación al impacto fiscal de la baja de alícuotas de derechos de exportación de 2 p.p. para trigo y cebada en la campaña actual, éste es relativamente acotado. Una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la campaña en ambos cultivos ya ha sido vendida al exterior. En el caso del trigo, resta vender 5,3 Mt de las 19 Mt de exportaciones estimadas para todo el ciclo, mientras que, en cebada, el remanente asciende a 500.000 t para la cervecera y 200.000 t para la forrajera. 

Si se tiene en consideración ese saldo remanente a los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal para el trigo asciende a US$ 26,2 millones, mientras que para cebada totaliza US$ 3,3 millones. Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas, y lleva a las exportaciones totales para el ciclo triguero 2025/26 a 20 Mt. En ese caso, el costo fiscal sería de apenas US$ 12,7 millones para el cereal de invierno.

Para la próxima campaña 2026/27, en tanto, las proyecciones de producción y exportaciones son aún muy preliminares, y el cambio en la política comercial aún está a tiempo de apuntalar las siembras y la inversión. Sin embargo, tomando como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal total de la medida asciende a apenas US$ 78 millones entre trigo y cebada, que podría ser compensado por el aumento en la producción y el comercio externo de cara a la campaña fina. Como referencia, si las exportaciones trigueras 2026/27 suben a 13,5 Mt, el costo fiscal de la medida se reduce a US$ 47 M para ese cereal; en tanto que, si suben a 14,5 Mt, el costo ajusta a US$ 34 M.

Para cerrar el capítulo de siembras 2026/27, y en relación con las proyecciones climáticas, la evolución del Pacífico ecuatorial vuelve a ubicar a El Niño en el centro del monitoreo climático para el agro argentino. Según la actualización del IRI del 19 de mayo de 2026, el sistema climático no solo estaría dejando atrás la neutralidad y avanzando rápidamente hacia condiciones El Niño, sino que la probabilidad de ocurrencia del fenómeno se mantiene cercana al 100% hasta el verano austral inclusive. En términos de impacto sobre la producción agropecuaria argentina, el calentamiento del Pacífico suele incidir sobre el patrón de lluvias a través de los vientos alisios, que favorecen el transporte de humedad hacia nuestra región principalmente entre octubre/noviembre y marzo. Si bien en Argentina este escenario suele asociarse con lluvias por encima de lo normal y, como sintetiza el refrán, rain makes grain —la lluvia hace al grano—, su impacto tiende a ser relativamente mayor sobre la cosecha gruesa que sobre la fina, y será positivo en tanto no ocurran excesos hídricos que pongan en jaque la producción o la logística. De todos modos, debe tenerse presente que, más allá de estos fenómenos de escala global, existen otros factores regionales que pueden neutralizar o, por el contrario, profundizar sus efectos.

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La soja gana terreno en la región núcleo y desplaza al maíz por el aumento de costos y la presión financiera

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La región núcleo agrícola comenzó a mostrar una redefinición silenciosa de su mapa productivo. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la soja volverá a expandirse durante la próxima campaña ante el deterioro de rentabilidad en trigo y maíz provocado por el aumento de costos operativos.

El dato más relevante del relevamiento es que, de las 300.000 hectáreas que dejarían de sembrarse con trigo, cerca del 80% pasarían a soja.

La decisión ocurre incluso bajo un escenario climático considerado favorable para el maíz, lo que revela que el problema central dejó de ser agronómico y pasó a ser financiero.

El informe sintetiza el criterio dominante entre productores: “bajar la inversión por hectárea”.

Fertilizantes y fletes alteran la ecuación agrícola

La Bolsa rosarina señaló que los costos de implantación están condicionando la toma de decisiones productivas.

Según el relevamiento técnico, implantar maíz requiere una inversión cercana a 1.300 dólares por hectárea, mientras que soja demanda alrededor de 700 dólares por hectárea.

La diferencia aparece en un contexto donde fertilizantes y transporte explican más de la mitad de los costos agrícolas de los cereales. El informe detalla que: en trigo, fertilización y flete representan el 54% de la estructura de costos; en maíz, esos componentes concentran el 52%.

El encarecimiento de la urea y del gasoil aparece como uno de los factores más mencionados por técnicos y productores de distintas subzonas relevadas.

La soja se consolida como “alternativa defensiva”

La Bolsa plantea que, aun cuando el maíz pueda ofrecer mejores márgenes brutos potenciales, la soja vuelve a posicionarse como una estrategia de menor riesgo financiero.

El informe sostiene que el cereal mantiene rentabilidad positiva, aunque con inversiones significativamente más elevadas y márgenes más ajustados en campos alquilados.

Incluso el doble cultivo trigo/soja sigue apareciendo como el esquema más rentable dentro de la rotación agrícola, aunque requiere una inversión cercana a 1.400 dólares por hectárea.

La consecuencia práctica es un repliegue de cultivos intensivos en capital y fertilización.

Productores ajustan superficie y reducen uso de urea

El relevamiento territorial de la región núcleo muestra una misma lógica repetida en distintas zonas agrícolas.

En localidades como Aldao, Bigand, Marcos Juárez y General Pinto, técnicos reportaron: menor intención de siembra de trigo, reducción en aplicaciones de urea, y mayor inclinación hacia soja de primera.

En Marcos Juárez, por ejemplo, se estima una caída de entre 30% y 40% en el área triguera respecto de la campaña pasada.

El informe también revela que muchos productores están comprando sólo insumos de corto plazo y mantienen cautela frente a la evolución de la relación insumo-producto.

Uno de los elementos más llamativos del informe es que el repliegue de maíz y trigo no responde a un problema climático.

La Bolsa describe reservas de humedad “óptimas” para el inicio de las siembras y un escenario meteorológico relativamente favorable.

Sin embargo, el factor financiero pesa más que el agronómico. El documento refleja una tensión creciente entre: potencial productivo y capacidad económica para sostener paquetes tecnológicos altos.

La preocupación central ya no es únicamente cuánto puede rendir el cultivo, sino cuánto capital exige producirlo.

gea_Informe región nucleo by CristianMilciades

Menos gramíneas implica menos demanda industrial y logística

El corrimiento hacia soja no es neutro para la economía agroindustrial. Los cultivos como trigo y maíz movilizan mayores niveles de fertilización, transporte, servicios agronómicos, maquinaria, y consumo de insumos industriales.

Una reducción de superficie puede impactar sobre distintos segmentos vinculados a la cadena cerealera.

Al mismo tiempo, el fenómeno expone una señal más amplia: la producción agrícola empieza a priorizar esquemas defensivos frente a costos crecientes y márgenes más inciertos.

La campaña 2026/27 recién comienza a definirse y la evolución de variables como fertilizantes, dólar, clima y precios internacionales todavía puede modificar estrategias de siembra.

Por ahora, la Bolsa rosarina detecta un comportamiento defensivo del productor agrícola: menor exposición financiera, menor apuesta tecnológica y mayor inclinación hacia cultivos de menor inversión inicial.

La magnitud final del corrimiento hacia soja será uno de los indicadores más observados por el mercado agrícola en las próximas semanas.

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La cadena de legumbres acelera escala exportadora y abre una disputa por tecnología, trazabilidad y valor agregado

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El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de expansión productiva y redefinición estratégica.

La 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada el 5 de mayo en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió reunir una agenda técnica, comercial e institucional que mostró a una cadena con fuerte orientación exportadora, creciente incorporación tecnológica y nuevas exigencias de competitividad. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por hacerlo con calidad, trazabilidad, eficiencia y capacidad de diferenciación.

Según expuso Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, Argentina parte de una posición productiva favorable: el rendimiento promedio nacional en legumbres alcanza 1.484 kg/ha, frente a un promedio mundial de 1.058 kg/ha; y entre el 60% y el 73% de la producción se destina a la exportación. Esa combinación de productividad relativa y perfil exportador vuelve crítica a la cosecha nueva, tanto para sostener compromisos comerciales como para consolidar el posicionamiento del origen argentino en los mercados internacionales.

Bajo un escenario climático normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción de 1,37 millones de toneladas, un 24% por encima del ciclo previo, sobre una superficie sembrada récord de 952.100 hectáreas. Dentro de ese total, se estiman más de 835.000 toneladas de porotos, 370.000 toneladas de arvejas, 122.000 toneladas de garbanzos y 43.000 toneladas de lentejas. El poroto mantiene el liderazgo productivo, con fuerte anclaje en el NOA, mientras que la arveja muestra una expansión relevante en Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, la estabilidad de los rindes dependerá de la evolución climática. Para el trimestre mayo – julio 2026, el pronóstico presentado por María José Dickie para el sur de Santa Fe, ingeniera agrónoma y especialista en clima del INTA, muestra una fase neutral del ENSO, temperaturas medias normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Tal escenario se interpreta inicialmente favorable para arveja y lenteja, siempre que se preserve una adecuada disponibilidad de humedad útil durante las etapas críticas del cultivo. 

El salto productivo, de todos modos, no se sostiene sólo con mayor superficie. Requiere genética adaptada, reducción de brechas de rendimiento, menores pérdidas poscosecha y variedades con atributos comerciales. En este punto, Daniel Kirschbaum, referente del INTA en el área de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó el rol de la cooperación internacional para mejorar la competitividad. El convenio INTA-ICARDA vincula al país con un banco de germoplasma de escala global, orientado a introducir, multiplicar y evaluar variedades de arveja, lenteja y haba con potencial de adaptación local, a través de redes nacionales de ensayo y posterior registro en INASE. En esa línea, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja, cuenta con más de 15 materiales avanzados de arveja, 2 materiales experimentales de lenteja macrosperma en trámite de inscripción y 65 líneas avanzadas de lenteja.

La competitividad futura también dependerá del ordenamiento del sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, señaló que las legumbres todavía muestran un bajo nivel relativo de formalidad frente a otros cultivos extensivos, con alta proporción de uso propio o semilla informal, baja tasa de recambio varietal y escasa penetración de semilla fiscalizada. Para revertir este diagnóstico, INASE viene avanzando en la incorporación de cultivos al SISA, la definición de normas específicas para producción de semilla y el ordenamiento de cultivares mediante la Resolución INASE 200/2024. La incorporación de la arveja al SISA en 2019 y del garbanzo en 2023 permitió comenzar a registrar superficie sembrada y cultivar utilizado. En arveja, la campaña 2024/25 muestra unas 83.000 hectáreas declaradas, 978 productores y 38 variedades, con más del 98% de la superficie concentrada en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. A su vez, entre 2020 y 2026 se inscribieron 15 nuevas variedades de arveja.

A la agenda genética y semillera se suma la adopción de herramientas de agricultura de precisión. Eduardo Vita Larrieu, investigador de la EEA INTA Oliveros especializado en tecnología de aplicación, abordó el uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición que permiten mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y documentar procesos. En un mercado de especialidades, donde la calidad y la trazabilidad definen el acceso a mejores condiciones comerciales, la tecnología sólo agrega valor si se integra con conocimiento técnico, protocolos de aplicación y gestión profesional.

La poscosecha constituye otro eslabón decisivo. Como planteó Ricardo Bartosik, referente de Poscosecha de Granos del INTA Balcarce e investigador de CONICET, la calidad comercial no se define únicamente en el lote, sino también en el acondicionamiento, limpieza, clasificación, almacenamiento, control de plagas, trazabilidad y segregación por origen. Los requisitos de exportación exigen que el producto llegue sano, seco, limpio, sin olores objetables y libres de materias extrañas. En el caso de China, además, se exige acopio por zonas de producción, sin mezclar mercadería de distintas áreas habilitadas. Esto vuelve clave la inversión en plantas de procesamiento, sistemas de gestión de calidad, registros operativos y manejo poscosecha de agroquímicos, especialmente para evitar rechazos por residuos y sostener la confianza en el producto argentino.

El mayor potencial de la cadena, sin embargo, está en transformar esa calidad primaria en productos de mayor valor. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas con harinas, concentrados, aislados, texturizados, snacks, panificados, sustitutos cárnicos y alimentos listos para consumir. Las legumbres se insertan en tendencias globales asociadas con proteínas vegetales, alimentos saludables, sostenibilidad y etiquetas más limpias. Para avanzar en esa dirección será necesario fortalecer la investigación aplicada, asegurar calidad homogénea, seleccionar variedades adecuadas, controlar antinutrientes y articular con mayor intensidad producción, ciencia e industria.

El contexto internacional ofrece oportunidades, aunque en un escenario más competitivo y volátil. Marlene Boersch, cofundadora y socia gerente de Mercantile Consulting Venture de Canadá, remarcó la creciente incidencia de barreras paraarancelarias y reacomodamientos comerciales en la distribución del market share global. En arvejas, Canadá proyecta exportaciones por unas 2,3 Mt en 2025/26 y 2,4 Mt en 2026/27, con India y China explicando entre el 65% y el 75% de sus ventas externas. Aun antes del arancel chino del 100% aplicado a las arvejas canadienses en marzo de 2025, Canadá ya venía perdiendo participación frente a Rusia: su cuota en China cayó del 90% en 2021/22 al 28% en 2025, mientras Rusia pasó a representar cerca del 60% del mercado. En lentejas, también se observa una mayor competencia de Australia, Rusia y Kazajistán, con India, Turquía y Emiratos Árabes concentrando alrededor del 60% de las exportaciones canadienses.

La mirada sobre China, aportada por Hu Bingchuan, investigador del Instituto de Desarrollo Rural de la Academia China de Ciencias Sociales, refuerza la importancia estratégica de ese destino. Según su presentación, China cuenta con un mercado de legumbres secas de alrededor de 3,3 Mt, con consumo total cercano a 3,28 Mt, producción doméstica de 0,98 Mt e importaciones por aproximadamente 2,3 Mt. Las arvejas secas representan el 54% del consumo total, con un volumen estimado de 1,68 Mt y una autosuficiencia menor al 3%. En la campaña comercial 2024/25, las importaciones chinas de arvejas secas alcanzaron 1,5 Mt, frente a una producción local de apenas 50.000 toneladas. Para Argentina, la oportunidad es relevante, pero exige escala, precio competitivo, cumplimiento sanitario y capacidad de procesamiento. El protocolo fitosanitario para arvejas secas fue firmado en 2015 y los primeros envíos desde establecimientos argentinos habilitados comenzaron en 2020; además, se encuentran en negociación protocolos para garbanzos, porotos y lentejas.

Más allá de China e India, el análisis de oportunidades presentado por Lanza muestra que Brasil sigue siendo el mercado de mayor atractivo y facilidad de acceso para el poroto negro, mientras que la Unión Europea ofrece mejores condiciones para productos con valor agregado, especialidades y orgánicos, aunque con altos estándares de trazabilidad y límites máximos de residuos. La matriz también identifica potencial para la exportación de harinas y subproductos hacia Bolivia.

En síntesis, las legumbres argentinas enfrentan una oportunidad concreta de expansión, pero el salto competitivo no será automático. El crecimiento deberá apoyarse en escala productiva, semilla trazable, tecnología, inocuidad, apertura de mercados y mayor industrialización. Santa Fe, por su peso en arvejas y lentejas y por su cercanía a nodos logísticos, técnicos e industriales, cuenta con condiciones para posicionarse mejor en una demanda global que busca proteínas vegetales, calidad y sustentabilidad

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Crece el interés por el cultivo de palta en Misiones como alternativa para diversificar la chacra

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La localidad de Apóstoles fue sede de una Jornada de Capacitación sobre Cultivo de Palta, una propuesta destinada a fortalecer los procesos de diversificación productiva en la provincia y generar nuevas oportunidades para productores y productoras de la región. La actividad se desarrolló el pasado 20 de mayo en el Salón de la Expo Yerba y reunió a alrededor de 40 asistentes, entre productores, técnicos, estudiantes y público interesado. La jornada fue organizada de manera articulada entre el Ministerio del Agro y la Producción de Misiones, INTA, SENASA y la Municipalidad de Apóstoles, consolidando un trabajo interinstitucional orientado a acompañar el desarrollo de nuevos cultivos con potencial económico y productivo para la provincia.

Durante el encuentro se abordaron aspectos vinculados a la introducción y manejo inicial del cultivo de palta, protección ambiental y fitosanitaria, vivero y traslado de plantines. Las exposiciones estuvieron a cargo de la ingeniera agrónoma Paula Sánchez, directora de Fruticultura del Ministerio del Agro y la Producción; el licenciado en Genética Erik Stolar, de la EEA INTA Cerro Azul; y el técnico Alejandro Spengler, del área de Protección Vegetal de SENASA.

En este marco, el ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que “la diversificación productiva es una estrategia central para fortalecer la economía de las chacras misioneras. El cultivo de palta representa una alternativa con gran potencial por su demanda creciente, su adaptación a las condiciones agroecológicas de la provincia y la posibilidad de generar ingresos complementarios en zonas tradicionalmente vinculadas a otros cultivos”.

Luciana Imbrogno, la subsecretaria de Desarrollo y Producción Vegetal, señaló que “el crecimiento de nuevos cultivos requiere acompañamiento técnico desde las primeras etapas. Por eso trabajamos en capacitaciones que permitan planificar correctamente la implantación, conocer los requerimientos del cultivo y prevenir problemas sanitarios que pueden comprometer el desarrollo productivo a futuro”. En esa línea, la directora de Fruticultura, Paula Sánchez, explicó que “la palta es un cultivo perenne que necesita planificación y manejo adecuado desde el inicio, especialmente en aspectos como selección del material vegetal, manejo del suelo y condiciones sanitarias. En Misiones existen condiciones favorables para su desarrollo, pero es fundamental avanzar con información técnica para lograr plantaciones sostenibles y productivas”.

Durante la capacitación también se remarcó que el cultivo de palta viene mostrando un importante crecimiento en Misiones en los últimos años, impulsado por la combinación de condiciones climáticas adecuadas y una demanda de mercado en constante expansión. La palta es un cultivo frutal perenne de alto valor comercial, que requiere planificación técnica, manejo sanitario y condiciones adecuadas de implantación, pero que puede ofrecer buenos niveles de productividad y estabilidad a largo plazo.

En este sentido, se destacó que la provincia presenta características agroecológicas favorables para variedades tropicales y subtropicales, permitiendo pensar en sistemas productivos diversificados con potencial comercial creciente. Asimismo, desde la cartera agraria resaltaron la importancia de promover este tipo de espacios de formación técnica en regiones tradicionalmente yerbateras como Apóstoles, donde comienza a observarse un mayor interés por alternativas que complementen la matriz productiva local.

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