Buscando optimizar el abordaje de las enfermedades crónicas no transmisibles y reforzar las barreras de prevención en el primer nivel de atención, agentes sanitarios de San Vicente y El Soberbio asistieron esta mañana al curso de actualización sobre control de enfermedades crónicas y estrategias de prevención.
La jornada reunió a los agentes sanitarios para abordar las patologías de alta prevalencia en la zona. Uno de los puntos centrales fue la evaluación de ECNT y la detección temprana de riesgos, donde se actualizaron los protocolos de tamizaje y estratificación del riesgo cardiovascular y metabólico. Los capacitadores destacaron que la identificación precoz de factores de riesgo resulta fundamental para garantizar un control clínico eficaz y un tratamiento oportuno, reduciendo de manera significativa las complicaciones a largo plazo.
Asimismo, se abordó el tamizaje tumoral, haciendo hincapié en la captación activa de la población objetivo para los programas de prevención de cáncer de mama, cuello uterino y colon. En este sentido, se remarcó la importancia de asegurar el acceso programado a los estudios correspondientes, en consonancia con las metas sanitarias vigentes.
Otro eje relevante fue el de las enfermedades inmunoprevenibles, donde se revisaron las coberturas de vacunación y se reforzó el mensaje sobre la necesidad de completar los esquemas en todas las etapas de la vida. La vacunación fue señalada como una herramienta indispensable para sostener la inmunidad colectiva y prevenir brotes evitables.
Finalmente, y atendiendo a la realidad regional, se profundizó en la prevención de enfermedades vectoriales, especialmente en las estrategias de control del Aedes aegypti. Se destacó el rol clave del agente sanitario en el trabajo territorial y en la educación puerta a puerta, fundamental para la prevención de enfermedades como el dengue.
El Ministerio de Salud Pública continúa acercando servicios esenciales a la comunidad a través de distintas jornadas sanitarias que se desarrollarán en la localidad de Candelaria y San Ignacio con el objetivo de fortalecer la atención primaria y la prevención en el territorio.
En ese sentido, en el marco de las acciones coordinadas por la jefatura VI del Área Candelaria, durante el mes de febrero se llevarán a cabo jornadas de ecografías en distintos CAPS.
Hoy inicia en el CAPS Profundidad a partir de las 14 horas, el jueves 5 la jornada tendrá lugar en el CAPS San Cayetano desde las 13 horas, el lunes 9 será el turno del CAPS Anselmo desde las 14 horas y finalmente el jueves 12 se hará en el CAPS Cerro Corá a partir de las 13 horas.
Estas acciones buscan facilitar el acceso a estudios de diagnóstico por imágenes, fortaleciendo la detección temprana y seguimiento de distintas patologías.
Por otro lado, en San Ignacio, desde hoy y hasta el 6 de febrero se va a realizar el operativo “Salud en Acción” en el barrio el Progreso I, con puesto fijo en la cancha del barrio, a partir de las 7 horas.
Durante estas jornadas los vecinos podrán acceder a múltiples prestaciones, entre ellas se encuentran: actualización e inscripción del CEB, control de glucosa, diabetes, tensión arterial, control de esquemas de vacunación y avisos y solicitud de turnos protegidos.
En esta oportunidad el operativo es organizado y llevado a cabo por los agentes sanitarios del Área Programática VII de la Zona Centro Paraná.
El Ministerio de Salud Pública recuerda que el artículo 4 de la Ley Provincial XVII N.º 63, modificación Decreto Provincial 269/19 indica:
El certificado de apto físico (médico y odontológico), se debe presentar en el mes del cumpleaños del alumno, tanto en nivel inicial, primaria y secundaria. La NO presentación del certificado al inicio escolar no debe condicionar al estudiante el cursado del nivel educativo que corresponde. El certificado tiene un (1) año de validez. Los exámenes complementarios (como electrocardiogramas, rayos X u otros) serán adjuntados, a dicha documentación, únicamente en aquellos casos en que el médico actuante ha considerado necesario realizarlo.
El objetivo es evitar la concurrencia masiva a los centros de salud y hospitales, provocando agotamiento de turnos y largas esperas, además de impedir que se vuelva un trámite administrativo y no garantice el chequeo del chico debidamente.
El Parque de la Salud es un ecosistema funcional que articula complejidad, cercanía y especialización para mejorar la calidad de vida de los misioneros. Lo componen cinco hospitales que cumplen funciones específicas dentro de un mismo cuerpo operativo. Cada uno resuelve demandas diferentes, pero lo hacen coordinadamente, con criterios unificados, tecnología compartida y profesionales que circulan entre estructuras. Todo ese entramado es gestionado a través de la Fundación Parque de la Salud cuya estructura administrativa moderna garantiza eficiencia operativa, continuidad institucional y capacidad de respuesta.
El Madariaga, centro de alta complejidad
El Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” es el nodo de mayor complejidad del sistema. Cuenta con 260 camas, de las cuales 49 son de cuidados críticos. Solo en 2025 realizó más de 15 trasplantes de riñón y 15 de médula ósea en el primer semestre, más de 1.200 cirugías por mes y mantiene una agenda quirúrgica que incluye cirugía robótica, cardiovascular, neurocirugía y trasplantes. Es el centro de referencia de la provincia, pero también distribuye cirugías de menor complejidad a hospitales periféricos para evitar saturación.
El Materno Neonatal, referencia regional en nacimientos
Con más de 4.900 nacimientos anuales, el Hospital Materno Neonatal es el centro perinatal más complejo del NEA. Tiene 15 unidades de terapia intensiva neonatal, residencia para madres y servicios especializados en embarazos de alto riesgo. En 2025 se realizaron 3.672 procedimientos obstétricos y aumentó un 39% la cantidad de tamizajes prenatales tempranos. El hospital articula con toda la red perinatal de Misiones para derivar solo los casos que requieren cuidados críticos.
El IMC, diagnóstico y tratamiento oncológico integral
El Instituto Misionero del Cáncer atendió más de 8.300 pacientes en sus primeros siete años y realizó más de 55.000 prestaciones. En 2025 incorporó un PET/CT para diagnóstico molecular, único en el sistema público del NEA. Casi el 60% de los pacientes son mujeres con cáncer ginecológico o de mama. El instituto garantiza tratamientos complejos como inmunoterapia, anticuerpos monoclonales y radioterapia con aceleradores lineales, todo bajo cobertura estatal.
Favaloro y Fátima, nodos periféricos pero vitales del ecosistema
Aunque no están físicamente dentro del predio del Parque, los hospitales René Favaloro y Nuestra Señora de Fátima forman parte de su órbita directa y funcionan como órganos indispensables del sistema sanitario que lo compone. Operan como centros descentralizados que permiten acercar la atención, descomprimir la alta complejidad y resolver gran parte de la demanda quirúrgica y ambulatoria.
El Favaloro, articulación quirúrgica y cercanía
Ubicado en la zona oeste de Posadas, el Hospital Favaloro resolvió más de 1.000 cirugías de mediana complejidad en 2025, con quirófanos nuevos y guardia 24h. Atiende clínica, pediatría, traumatología y otras especialidades, y es parte activa de la red: recibe pacientes posquirúrgicos del Madariaga, comparte turnos, estudios y protocolos. La coordinación evita traslados innecesarios y mejora los tiempos de respuesta.
El Fátima, cobertura en el sur del aglomerado
El Hospital de Fátima atendió más de 100.000 consultas médicas en 2025, realizó 1.500 cirugías y 700.000 análisis de laboratorio. Su quirófano opera en contra turno y concentra cirugías como hernias, vesículas, vasectomías y proctología. Es referencia para Garupá y zonas aledañas, y trabaja con el Madariaga para derivaciones programadas y seguimiento de pacientes. Su ubicación estratégica le facilita el acceso a la salud a los vecinos de Garupá y la zona sur de Posadas.
El ecosistema del Parque de la Salud cobra sentido en su conjunto: estructuras distintas que trabajan con un mismo objetivo, sostenidas por tecnología que conecta, infraestructura que acompaña y profesionales que hacen posible el cuidado todos los días. La coordinación entre niveles de atención, la apuesta constante por la innovación y el compromiso de cada equipo conforman un entramado que funciona con precisión y entrega. En ese equilibrio entre lo técnico y lo humano, Misiones consolida una forma de hacer salud pública donde cada pieza importa y todo el sistema respira como uno solo, aún en un país atravesado por desafíos profundos que ponen a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
Por primera vez en más de dos décadas, la Argentina registró un incremento de 0,5 puntos en la tasa de mortalidad infantil, que pasó de 8 a 8,5 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.
El dato, difundido por el Ministerio de Salud en su informe de Estadísticas Vitales, da cuenta de 3.513 muertes de bebés menores de 12 meses durante 2024 y revierte una tendencia de descenso sostenido que se mantenía desde el año 2000. El cambio, de fuerte impacto social e institucional, vuelve a poner en foco las desigualdades territoriales y el desempeño de los sistemas de atención materno-infantil.
Misiones se ubica como la séptima provincia con el índice más bajo de mortalidad infantil. Sin embargo, está entre las provincias que más aumentaron su tasa de mortalidad infantil detrás de Corrientes, que pasó de 7,5 en 2023 a 14 en 2024. Le sigue Misiones, que pasó de 5,8 a 9,5; y luego Entre Ríos, que pasó de 5,2 a 8,8.
Un quiebre en una tendencia de más de 20 años
De acuerdo con la información oficial a la que accedió el medio Chequeado, la tasa de mortalidad infantil había mostrado una trayectoria descendente desde el año 2000, cuando se ubicaba en 16,6 por mil. Desde entonces, el indicador solo había exhibido incrementos puntuales en 2001-2002, 2006-2007, 2021-2022 y, ahora, en 2023-2024, configurando el primer aumento neto desde 2002.
El repunte de 0,5 puntos en un solo año constituye un dato relevante por su magnitud y por el contexto: la mortalidad infantil es uno de los indicadores más sensibles para medir condiciones sanitarias, acceso a servicios de salud y desigualdad estructural. El aumento registrado en 2024 corta una dinámica de mejora sostenida y abre interrogantes sobre los factores que incidieron en este cambio.
En 2024, primer año de gobierno de LLA, hubo 3.513 casos de mortalidad infantil. En 2023 habían sido 3.689. La reducción del número absoluto de muertes infantiles se relaciona con el dramático descenso de la tasa de natalidad y fecundidad en nuestro país en los últimos años. Pero la tasa se calcula con el número de muertes de niños menores de un año en el numerador y el número de nacidos vivos en el denominador, por 1.000.
Si se analiza la tasa cada 1.000 nacidos vivos, este año ese número alcanzó los 8,5 decesos por cada mil nacidos vivos. Se trata de un incremento de 0,5 puntos con respecto a 2023, según la información del Ministerio de Salud, con las afecciones originadas en el periodo perinatal y las malformaciones congénitas como las principales causas de aumento en la mortalidad.
“De este modo, en 2024 se da el mayor aumento de la tasa de mortalidad infantil desde 2002”, explica un informe de la Fundación Soberanía Sanitaria, una asociación civil sin fines de lucro que trabaja en temas de prevención y promoción de la salud.
Desigualdad territorial: provincias con las tasas más altas
El informe expone fuertes diferencias entre distritos. Corrientes presentó la tasa más elevada, con 14 decesos por cada 1.000 nacidos vivos, seguida por Chaco (11,8) y La Rioja (11,7). En tanto, Formosa y Santiago del Estero reportaron 10,7 muertes infantiles.
En el otro extremo, la Ciudad de Buenos Aires registró la tasa más baja del país, con 4,9 fallecimientos por cada 1.000 nacidos vivos. En términos absolutos, la provincia de Buenos Aires concentró 1.236 muertes infantiles, seguida por Santa Fe (275) y Córdoba (231), reflejando el peso demográfico de esos distritos en el total nacional.
Las brechas entre jurisdicciones vuelven a evidenciar un patrón persistente: las provincias del norte argentino exhiben tasas sensiblemente superiores al promedio nacional, mientras que los grandes centros urbanos muestran indicadores comparativamente más bajos.
Qué mide la tasa y por qué importa
La tasa de mortalidad infantil se define como la relación entre el número de niños que mueren antes de cumplir los 12 meses de vida por cada 1.000 nacimientos en un período y un área geográfica determinados. Se trata de un indicador clave para evaluar el estado de la salud pública, la calidad de la atención prenatal y neonatal, y las condiciones socioeconómicas generales.
El aumento registrado entre 2023 y 2024 no solo tiene implicancias sanitarias, sino también económicas e institucionales, ya que suele funcionar como un termómetro de la eficacia de las políticas públicas orientadas a la primera infancia. La reversión de la tendencia descendente reabre el debate sobre prioridades presupuestarias, cobertura territorial y capacidad de respuesta del sistema de salud en los distintos niveles de gobierno.