SALUD

La sífilis creció un 71% en Argentina y alertan por el abandono del preservativo

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Los casos de sífilis en Argentina registraron un incremento del 71% durante 2025, según los últimos datos del Boletín Epidemiológico Nacional, y encendieron la alarma entre las autoridades sanitarias y los especialistas en enfermedades infecciosas.

Lejos de ser una patología del pasado, la sífilis volvió a posicionarse como un problema de salud pública asociado a un cambio de comportamiento: la disminución del uso del preservativo y la subestimación del riesgo de contagio.

La “falsa sensación de seguridad” y el aumento del riesgo

Infectólogos coinciden en que el crecimiento de los casos no es casual. La disponibilidad de tratamientos eficaces y la expansión de la PrEP (Profilaxis Preexposición) —altamente efectiva para prevenir el VIH— generaron un exceso de confianza.

En ese sentido, el Dr. Gerardo Laube, médico infectólogo del Hospital Muñiz y profesor titular de la Facultad de Medicina de la Fundación Barceló, es contundente: “Hoy en día las relaciones sexuales sin ningún tipo de protección influyen negativamente en el control, no solamente de la sífilis, sino también en la prevención de otras enfermedades de transmisión sexual. El uso del preservativo es la medida más eficaz y fácil de implementar”, explicó el especialista.

Por qué la sífilis sigue propagándose sin ser detectada

La sífilis es causada por la bacteria Treponema pallidum y es conocida históricamente como “la gran simuladora”, ya que generar síntomas leves o incluso no presentar manifestaciones visibles. Suele comenzar con una úlcera indolora que desaparece sola, lo que lleva a muchas personas a creer erróneamente que la infección se curó y continúan transmitiendo la bacteria sin saberlo

“Un individuo no diagnosticado es un individuo que contagia”, remarca Laube, y señala que la falta de síntomas favorece la circulación sostenida de la infección, especialmente cuando no se utilizan métodos de barrera.

Claves frenar el aumento de casos

✔ Preservativo siempre: debe usarse de principio a fin en todas las prácticas sexuales (oral, vaginal y anal).

✔ Testeo al menos una vez al año: toda persona sexualmente activa debería realizarse análisis de sangre o test rápidos de infecciones de transmisión sexual. En el caso de embarazadas, el es clave para prevenir la transmisión al recién nacido.

✔ Tratamiento simultáneo de la pareja: ante un diagnóstico positivo, ambos deben recibir tratamiento con penicilina para evitar reinfecciones, lo que los especialistas llaman “efecto ping-pong”.

Si bien la sífilis es curable y su tratamiento es sencillo, el diagnóstico tardío puede provocar complicaciones neurológicas y cardíacas graves.

“No hay que subestimarla”, concluye Laube. “La prevención sigue siendo la mejor medicina”.

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Misiones consolida un modelo oncológico integral, gratuito y con ciencia de vanguardia

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En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer, Misiones reafirma un modelo sanitario que articula atención integral, acompañamiento humano y ciencia aplicada, con eje en el trabajo conjunto del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga y el Instituto Misionero del Cáncer, dentro del Parque de la Salud Dr. Ramón Madariaga.

Actualmente, el sistema oncológico provincial evalúa anualmente a más de 8.300 pacientes, realiza más de 55.000 prestaciones médicas y registra alrededor de 13.600 consultas oncológicas, en un esquema de atención gratuita para el paciente misionero, independientemente de su cobertura social.

Cáncer de mama: el principal desafío sanitario

El cáncer de mama es el diagnóstico más frecuente en la provincia y representa más del 59 % de los casos atendidos, con un alto porcentaje de pacientes sin cobertura social. Cada año se detectan cerca de 200 nuevos casos de cáncer de mama y más de 700 nuevos diagnósticos oncológicos en total, lo que refuerza la importancia de las estrategias de detección temprana, seguimiento continuo y acompañamiento activo.

Un modelo basado en atención integral y continuidad de cuidados

El Parque de la Salud fue concebido como un ecosistema sanitario que garantiza atención integral desde la prevención hasta la rehabilitación, evitando derivaciones fuera de la provincia. El modelo incluye diagnóstico por imágenes, oncología clínica, radioterapia, quimioterapia, cirugías de alta complejidad y rehabilitación, articulados dentro de una misma red.

La continuidad del cuidado es uno de sus pilares: el seguimiento longitudinal permite evaluaciones periódicas, ajustes terapéuticos y mejores resultados clínicos, con un enfoque personalizado y centrado en el paciente.

Acompañamiento psicosocial como eje del tratamiento

El abordaje del cáncer en Misiones trasciende lo estrictamente biológico. Equipos interdisciplinarios integrados por psicólogos, trabajadores sociales y personal de apoyo brindan contención emocional y acompañamiento psicosocial, un componente clave para mejorar la adherencia a los tratamientos y la calidad de vida durante y después del proceso terapéutico.

Articulación entre el Hospital Madariaga y el Instituto Misionero del Cáncer

El Hospital Madariaga y el Instituto Misionero del Cáncer trabajan de manera coordinada para garantizar cobertura completa en todas las etapas de la enfermedad.
El Madariaga y sus unidades asociadas despliegan programas de screening y detección temprana, como mamografías y controles ginecológicos, extendidos a toda la provincia mediante redes con hospitales SAMIC y centros de atención primaria.

Por su parte, el IMC concentra los tratamientos de alta complejidad, incluyendo oncología clínica, quimioterapia, radioterapia, terapias dirigidas, inmunoterapia y anticuerpos monoclonales, además de la reciente incorporación de tecnología PET, que reduce significativamente la necesidad de derivaciones a otras provincias.

Ambas instituciones sostienen, además, una agenda permanente de formación y capacitación del personal de salud, fortaleciendo un enfoque interdisciplinario que integra prevención, cuidados paliativos y atención primaria.

Ciencia aplicada: el aporte de Gabriel Rabinovich

La vinculación con la investigación científica de punta es otro diferencial del modelo misionero. El trabajo del científico argentino Gabriel Adrián Rabinovich, reconocido internacionalmente por sus aportes a la inmunología del cáncer, aporta una dimensión estratégica al sistema de salud provincial.

Desde la década de 1990, Rabinovich identificó y caracterizó la Galectina-1, una proteína clave en los mecanismos de evasión tumoral del sistema inmunológico. A partir de este hallazgo, su equipo desarrolla anticuerpos neutralizantes con potencial terapéutico para potenciar la respuesta inmunitaria contra el cáncer.

El científico ha destacado la infraestructura del Parque de la Salud y su integración entre diagnóstico, tratamiento, educación e investigación, señalando el potencial de Misiones para convertirse en un polo de investigación científica aplicada, con posibilidades de ensayos clínicos, transferencia tecnológica y formación local de recursos humanos.

Un modelo sanitario con proyección regional

La sinergia entre el Hospital Madariaga, el Instituto Misionero del Cáncer, la red de centros asociados y la vinculación con la ciencia de vanguardia posiciona a Misiones como referente en atención oncológica integral. Un modelo que cubre todo el ciclo de la enfermedad —desde la prevención hasta el seguimiento— y combina equidad en el acceso, calidad asistencial y conocimiento científico al servicio de la población.

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Organizaciones de todo el país impulsan un Plan Nacional de Control del Cáncer

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En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, la red Unidos por el Cáncer, integrada por ciento sesenta organizaciones oncológicas de la sociedad civil de todo el país, lanzó una petición nacional para impulsar la creación y adopción de un Plan Nacional de Control del Cáncer en la Argentina.

La iniciativa surge a partir del trabajo territorial sostenido de organizaciones que acompañan a personas con cáncer y a sus familias, y del consenso alcanzado en los Congresos Nacionales realizados por la red, donde especialistas, autoridades sanitarias y referentes del sistema coincidieron en la necesidad de contar con un plan rector, federal y sostenido en el tiempo.

Actualmente, el acceso al diagnóstico oportuno, al tratamiento y al acompañamiento integral continúa siendo desigual entre provincias y sistemas de salud, con demoras, barreras administrativas y brechas que impactan directamente en la calidad de vida de los pacientes.

“El cáncer no se vive igual en todas las provincias. Un Plan Nacional permitiría ordenar el sistema, reducir inequidades y garantizar continuidad en las políticas públicas más allá de los cambios de gestión”, señalaron desde la coordinación de Unidos por el Cáncer.

La petición solicita a las autoridades nacionales, provinciales y legislativas:

• La elaboración y actualización participativa de un Plan Nacional de Control del Cáncer, con enfoque federal y basado en evidencia científica.

• Su adopción como política de Estado, con un marco normativo que garantice continuidad y presupuesto más allá de los cambios de gobierno.

• La participación activa de pacientes, organizaciones sociales, equipos de salud, universidades y equipos provinciales en su diseño, implementación y monitoreo.

• El fortalecimiento de un registro nacional de cáncer, con financiamiento y apoyo federal, que permita generar datos confiables y evidencia real para orientar políticas públicas y evaluar su impacto.

• La creación de mecanismos de seguimiento y evaluación, con transparencia y resultados medibles.

La evidencia internacional muestra que los países que cuentan con planes nacionales bien implementados logran mejorar la detección temprana, optimizar el uso de recursos, reducir inequidades territoriales y disminuir la mortalidad evitable, especialmente en cánceres prevenibles o detectables en etapas tempranas. Estos planes permiten coordinar acciones de prevención, tamizaje, tratamiento, cuidados paliativos y sistemas de información, generando impactos positivos sostenidos en los resultados en salud.

Hoja de ruta hacia el Plan Nacional

La campaña lanzada el cuatro de febrero constituye el primer paso de un proceso más amplio que se desarrollará a lo largo del año. Unidos por el Cáncer impulsará una hoja de ruta participativa que incluye acciones de concientización pública, recolección de adhesiones ciudadanas e institucionales, encuentros con expertos nacionales e internacionales, seminarios técnicos y espacios de diálogo multisectorial.

El objetivo es construir consenso social, fortalecer alianzas con organismos públicos, instituciones sanitarias, sociedades científicas, universidades y organizaciones de pacientes, y avanzar hacia la elaboración colaborativa de un Plan Nacional de Control del Cáncer que pueda ser adoptado como política de Estado, con enfoque federal y continuidad en el tiempo.

Cómo sumarse

Todas las personas, organizaciones e instituciones interesadas pueden participar de esta iniciativa:

• Firmando la petición ciudadana en change.org/PlanControlCancer
• Expresando su adhesión institucional
• Acompañando las acciones de difusión y diálogo

Toda la información sobre la campaña, los documentos de trabajo y las instancias de participación estarán disponibles en el sitio web de Unidos por el Cáncer.

Unidos por el Cáncer es una red federal creada en dos mil veinte que articula organizaciones de la sociedad civil con el objetivo de mejorar la prevención, el acceso, el control y la calidad de la atención oncológica en la Argentina. Actualmente cuenta con más de ciento sesenta miembros de todo el país.

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Cáncer de ovario: cuando la falta de detección temprana marca el pronóstico

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El cáncer sigue siendo uno de los principales desafíos de salud pública a nivel global, con más de 130 mil nuevos casos detectados por año en Argentina y miles de muertes que impactan profundamente en las familias y en el sistema de salud. La prevención, la detección temprana y el acceso oportuno a una atención integral constituyen pilares fundamentales para mitigar esta carga sanitaria y social.

Dentro del panorama amplio que representa el cáncer en general, en Argentina se diagnostican por día en promedio seis casos de cáncer de ovario. Aunque no es el tumor más frecuente en mujeres (se encuentra por debajo de los de mama, colon, páncreas, útero y tiroides), lamentablemente es una de las causas más letales de cáncer ginecológico, en buena medida porque cerca del setenta por ciento de las pacientes llegan a la consulta en estadios avanzados.

“El cáncer de ovario suele diagnosticarse en etapas avanzadas porque es silencioso. Sus síntomas iniciales suelen ser inespecíficos y se confunden fácilmente con molestias digestivas o ginecológicas frecuentes, como distensión abdominal persistente, sensación de saciedad precoz, dolor pélvico leve, cambios en el hábito intestinal o cansancio. Son señales que muchas mujeres normalizan o atribuyen al estrés, a la edad o a otros problemas benignos, y que también pueden pasar desapercibidas en la consulta médica inicial”, detalló la doctora Valeria Cáceres, médica oncóloga, directora del área médica y de la carrera de especialistas en oncología clínica del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo de la Universidad de Buenos Aires.

A diferencia de otros tumores, el cáncer de ovario no cuenta con un método eficaz de detección precoz en términos poblacionales, como ocurre con el Papanicolaou para el cáncer de cuello de útero o la mamografía para el cáncer de mama. “Hoy no tenemos una prueba simple, accesible y confiable que permita su detección antes de que dé síntomas claros”, señaló la especialista.

A esto se suma que los ovarios están ubicados en una zona profunda del abdomen, lo que permite que en ocasiones el tumor se desarrolle durante un tiempo considerable sin generar signos evidentes. “Cuando los síntomas se vuelven intensos o persistentes, muchas veces la enfermedad ya está avanzada”, agregó la doctora Ana Laura Mendaña, médica oncóloga clínica del Instituto Alexander Fleming.

Es importante escuchar al cuerpo y realizar una consulta médica cuando algo no es habitual o llama la atención. La persistencia de síntomas abdominales o pélvicos, aunque parezcan menores, no debería minimizarse. La clave está en la consulta oportuna, en una evaluación integral y en fortalecer la concientización, tanto en la población como en los equipos de salud.

En el consultorio, en el diálogo médico-paciente, conociendo la historia clínica de la paciente, sus antecedentes familiares, los medicamentos que toma, el estilo de vida que lleva, los chequeos de salud que se realiza y otros factores, el profesional o la profesional de la salud podrá indicar los estudios que considere necesarios para controlar el estado de todo el sistema reproductor femenino y poder así detectar a tiempo cualquier aspecto que deba ser abordado.

Inequidades a lo largo del camino

En algunos países con mayor desarrollo socioeconómico está mejorando el manejo de este tipo de cáncer e incluso se observa un descenso de su incidencia, aunque en otras regiones de menor desarrollo aumenta la carga de la enfermedad. La complejidad del cáncer de ovario va más allá de las cifras epidemiológicas y se manifiesta en los desafíos que las mujeres enfrentan a lo largo del camino.

La experiencia de las pacientes con cáncer de ovario revela que, más allá del manejo clínico, existen necesidades críticas relacionadas con la información sobre la enfermedad, el acompañamiento emocional y el apoyo práctico durante y después del tratamiento.

Diferentes estudios señalaron que una proporción significativa de mujeres vive con ansiedad, depresión y pérdida de sueño durante su recorrido con la enfermedad, y que aun así un porcentaje reducido recibe, por ejemplo, apoyo psicológico formal.

María Alejandra Iglesias, presidenta de la asociación civil SOSTÉN, insistió en que, en el Día Mundial del Cáncer, este cuatro de febrero, es fundamental reflexionar sobre “la experiencia humana del cáncer de ovario: reconocer las barreras en el camino al diagnóstico, visibilizar las disparidades geográficas y socioeconómicas, y promover enfoques de atención que integren calidad de vida, apoyo psicosocial y continuidad asistencial”.

En términos de innovación, hacia fin de año llegó a la Argentina una terapia para casos avanzados de cáncer de ovario resistentes a la quimioterapia estándar, que reconoce selectivamente una proteína en la superficie de las células tumorales, ingresa en ellas y libera la quimioterapia. Esto puede resultar más eficaz sobre el tumor, con menor impacto sobre los tejidos sanos.

“Representa un gran aporte, diferente de las estrategias terapéuticas que teníamos históricamente, y llega tras cerca de una década sin novedades significativas, lo que constituye un avance en el manejo de esta enfermedad”, concluyó la doctora Mendaña.

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5 Errores comunes al usar protector solar y cómo evitarlos

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La relación entre la piel y el sol no es lineal. No responde solo a la intensidad de la radiación ni a la duración de la exposición, sino también a hábitos cotidianos que, muchas veces, pasan desapercibidos. Aplicar protector solar forma parte del discurso general sobre el cuidado cutáneo desde hace años, pero eso no garantiza que su uso sea correcto ni suficiente. 

En algunos casos, el uso inadecuado del protector o la elección de una fórmula no compatible con el tipo de piel puede asociarse a irritaciones, picazón o sarpullido por alergia, sobre todo en personas con piel sensible o con antecedentes de dermatitis.

1- Cuando la cantidad no acompaña la intención

Uno de los deslices más extendidos es aplicar menos protector del necesario. En la práctica, esto suele estar asociado a la sensación cosmética: miedo al brillo, a la textura densa o a la incomodidad durante el día. El problema es que el nivel de protección indicado en el envase solo se alcanza cuando el producto se utiliza en la cantidad adecuada.

En términos generales, la piel necesita una capa generosa y homogénea para que los filtros funcionen como fueron diseñados. Reducir la dosis implica dejar áreas con cobertura incompleta, lo que permite que la radiación atraviese la barrera cutánea de manera desigual. Este error es especialmente frecuente en el rostro, el cuello y el escote, donde se tiende a “estirar” el producto más de lo recomendado.

La solución no pasa únicamente por aplicar más, sino por elegir texturas que faciliten ese gesto. Las fórmulas actuales, más livianas y de rápida absorción, permiten usar la cantidad correcta sin sacrificar confort, lo que mejora la adherencia al hábito en el tiempo.

2- La falsa sensación de seguridad de una sola aplicación

Otro punto crítico es asumir que una aplicación matutina alcanza para todo el día. El protector solar no es una película inalterable: se degrada con el paso de las horas, el sudor, el roce con la ropa y la exposición al agua. Incluso en contextos urbanos, sin actividad física intensa, su eficacia disminuye de forma progresiva.

La reaplicación cada dos horas no es una recomendación arbitraria, sino una medida necesaria para sostener el nivel de protección. Ignorar este aspecto suele traducirse en enrojecimiento, sensación de ardor o bronceado no deseado, aun cuando se haya utilizado un factor elevado.

Para muchas personas, el principal obstáculo está en la practicidad. Por eso, elegir protectores solares en formatos como spray o stick, que permiten una aplicación rápida y sencilla, puede ser clave para sostener el hábito de uso diario.

3- El error de reservar el protector solo para el verano

Persisten todavía ciertas ideas que limitan el uso del protector solar a vacaciones, playa o días despejados. Sin embargo, la radiación ultravioleta atraviesa las nubes y está presente durante todo el año, incluso en jornadas grises o frías. A esto se suma la exposición diaria a través de ventanas, tanto en el hogar como en el trabajo.

La radiación UVA, en particular, actúa de manera constante y silenciosa, contribuyendo al envejecimiento prematuro de la piel y a la aparición de lesiones acumulativas. Por eso, integrar el protector solar a la rutina diaria, independientemente del clima o la estación, es una de las estrategias más efectivas de prevención.

En este punto, las fórmulas pensadas para uso cotidiano, con acabados imperceptibles y buena compatibilidad con otros productos, facilitan la continuidad del hábito sin que se perciba como una carga adicional.

4- Zonas pequeñas, consecuencias grandes

Orejas, labios, párpados, cuello, dorso de las manos y empeines suelen quedar fuera del circuito habitual de aplicación. No es una omisión menor. Se trata de áreas con piel más fina o expuesta de forma crónica, donde el daño solar se manifiesta con mayor rapidez.

Las quemaduras en estas zonas no solo generan molestias inmediatas, sino que también aumentan el riesgo de lesiones cutáneas a largo plazo. La piel del contorno ocular y de los labios, por ejemplo, es especialmente sensible y requiere productos formulados para ese uso específico.

Incluir estas áreas en la rutina diaria demanda atención, pero no necesariamente más tiempo. Muchas veces alcanza con cambiar el orden de aplicación o incorporar productos diseñados para zonas delicadas.

5- El momento de aplicación y el estado del producto 

Aplicar el protector solar justo antes de salir de casa es un error más habitual de lo que parece. Los filtros necesitan un breve período para distribuirse de manera uniforme y formar una película protectora eficaz sobre la superficie cutánea. Cuando ese margen no se respeta, la piel queda expuesta durante los primeros minutos, precisamente cuando el contacto con la radiación puede ser más directo. 

A este descuido se suma otro factor que suele pasar inadvertido: el estado del producto. El protector solar no mantiene su eficacia de forma indefinida. Con el paso del tiempo, los filtros pueden perder estabilidad, aun cuando el envase no muestre cambios visibles. Usar un producto vencido o que fue almacenado en condiciones inadecuadas puede generar una sensación de protección que no se corresponde con la realidad, dejando la piel más vulnerable de lo esperado. 

Revisar fechas de vencimiento, evitar la exposición prolongada a altas temperaturas y prestar atención a posibles alteraciones en la textura o el olor son hábitos simples que ayudan a asegurar que el protector cumpla correctamente su función.

Protección solar: un hábito que se construye

Más allá de listas y recomendaciones, el uso correcto del protector solar se consolida cuando deja de ser un gesto aislado y se integra a la vida diaria con naturalidad. La adherencia no depende solo de la información, sino de la experiencia sensorial, la practicidad y la coherencia entre lo que se sabe y lo que se hace.

Corregir estos errores comunes no requiere cambios drásticos, sino atención a detalles que, con el tiempo, marcan una diferencia real en la salud de la piel. En ese proceso, elegir productos adecuados y utilizarlos de forma consciente permite que la protección solar cumpla su verdadero propósito: acompañar a la piel en cada etapa, sin fricciones innecesarias ni falsas promesas.

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