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Natura es reconocida como una de las mejores empresas del mundo por su impacto positivo en el medio ambiente

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Natura fue reconocida como Best for the World B Corp 2022 por su impacto positivo en el Medio Ambiente. El resultado refleja el desempeño de la empresa en las áreas ambiental, social y económica, además del desempeño en la certificación B, lograda en 2020 por tercera vez consecutiva. Natura es una de las pocas empresas en el mundo que logra puntuar en siete modelos de negocios de impacto (IBM) que reflejan el ADN de las empresas, entre los que se incluyen: desarrollo de colaboradores, conservación del suelo y la vida silvestre, procesos de fabricación ecológicos e innovadores, y alivio de la pobreza.

Best for the World es un reconocimiento otorgado por B Lab a las empresas B Certificadas (B Corps) cuyos puntajes en la evaluación de impacto B verificados en las cinco áreas incluidas en el B Impact (comunidad, clientes, medio ambiente, gobierno y trabajadores) se encuentran entre el 5% superior entre las Empresas B de su grupo y tamaño correspondiente.

Natura recibió esta distinción por su trabajo en la integración de la sustentabilidad y la visión de impacto positivo en los negocios. Una de las herramientas más recientes es el lanzamiento de la metodología de gestión de Pérdidas y Ganancias Integradas (IP&L), que integra impactos positivos y negativos para medir y reportar los efectos socioambientales de la operación. Con él, es posible calcular, en términos equivalentes a los resultados financieros, el impacto de las actividades empresariales en las dimensiones ambiental, social y humana. Los resultados de IP&L consideran varios frentes de la empresa, como emisiones y compensaciones de carbono, circularidad de residuos, regeneración y conservación de biomas, generación de ingresos para la red y sus impactos en la salud y el bienestar. El estudio muestra que, en 2021, toda la operación de la marca Natura generó R$ 1,5 en beneficios para la sociedad por cada R$ 1 en ingresos.

“A lo largo del tiempo, numerosas innovaciones y acciones han hecho que Natura sea reconocida por promover nuevas formas de negocios, a través de una gestión que equilibra el propósito y la búsqueda constante del equilibrio entre el valor generado y el valor compartido. Best For The World y la certificación como B Corp son para nosotros un reconocimiento a este camino. Muestra que podemos – y debemos – redefinir la forma de operar de las empresas, incorporando el impacto socioambiental en nuestras actividades como factor determinante en todas nuestras elecciones”, comenta Denise Hills, directora de sustentabilidad de Natura &Co América Latina.

Cada año, Best for the World reconoce a las Empresas B con mejor desempeño en la creación de impacto positivo a través de sus negocios. Más que el honor del reconocimiento, Best for the World brinda una oportunidad para que las empresas reconocidas compartan conocimientos, aprendizajes y mejores prácticas con la comunidad B Corp y empresas fuera de la comunidad para impulsar la innovación y la transformación en todo el sector empresarial.

Best for the World es administrado por B Lab, la red global sin fines de lucro que certifica y moviliza a B Corps, que son empresas que cumplen con altos estándares de desempeño social y ambiental positivo, responsabilidad y transparencia. Hoy en día, hay más de 5000 Empresas B en 80 países y 155 industrias, unidas por un objetivo común: construir un sistema económico inclusivo, equitativo y regenerativo.

“Cada edición de Best For The World es una oportunidad para elevar el nivel de cómo las empresas pueden y deben operar para crear un impacto positivo real y duradero para sus trabajadores, clientes, comunidades y el medio ambiente”, afirmó Dan Osusky, Head de Estándares de Información de B Lab Global. “Si bien ninguna empresa es perfecta, e incluso las mejores empresas pueden y deben seguir esforzándose por mejorar, B Corps, reconocidas como las mejores del mundo, puede brindarnos a todos nosotros (establecedores de estándares, B Corps, otras empresas y defensores de la sustentabilidad) la inspiración de cómo se ve el verdadero liderazgo empresarial para avanzar en el abordaje de nuestros desafíos globales actuales”.

La Certificación B Corp no solo evalúa un producto o servicio, sino que también evalúa el impacto social y ambiental general de la empresa que lo respalda. Para obtener la certificación B Corp, una empresa debe tener una puntuación de al menos 80 puntos en la Evaluación de impacto B, una evaluación de impacto positiva de la empresa, una revisión de riesgos, una evaluación de impacto negativa; cambios en la estructura de gobierno corporativo para rendir cuentas a todas las partes interesadas, no solo a los accionistas; y tener transparencia, permitiendo que la información sobre el desempeño de su certificación de Empresa B sea pública y esté disponible en su perfil de Empresa B en el sitio web de B Lab.

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¿América Latina está liderando una “revolución silenciosa” en los litigios climáticos?

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Por Isabella Kaminski, Diálogo Chino. En 2019, un grupo de niños llevó al gobierno peruano a los tribunales, buscando que desarrolle un plan nacional para frenar la deforestación.

Los niños y niñas, todos ellos menores de ocho años y representados por sus padres, argumentaron que el hecho de que el Estado no lo hiciera violaba su derecho a disfrutar de un medioambiente sano, así como sus derechos fundamentales a la vida, el agua y la salud. Dijeron que la deforestación en la Amazonía peruana genera una pérdida de servicios ecosistémicos y contribuye a la generación de emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático.

Su caso aún está pendiente, pero llega en medio de una oleada de litigios sobre el clima en todo el mundo, con casos que promueven la acción climática que ganan cada vez más. Y aunque la mayoría suceden en Estados Unidos, Australia y Europa, también hay un movimiento en constante crecimiento en América Latina, que tiene sus propias características.

La Plataforma de Litigio Climático de América Latina y el Caribe fue lanzada en febrero por la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) junto con organizaciones y abogados que están detrás de algunos casos en la región. En ella se muestra que hasta ahora se han iniciado unos 49 casos legales, la mayoría en los últimos cinco años. Algunos de ellos tienen que ver con el cambio climático, mientras que otros se refieren a cuestiones ambientales asociadas, como la minería, el fracking y la contaminación, entre otros.

La base de datos se mantiene en asociación con el Centro Sabin para la Ley del Cambio Climático en la facultad de derecho de Columbia. La becaria de litigio climático global de la facultad, María Antonia Tigre, también directora para América Latina de la Red Global para el Estudio de los Derechos Humanos y el Medio Ambiente (GNHRE), dice que los litigios sobre el clima en general han surgido de la frustración por la falta de ambición mostrada por los responsables políticos internacionales y nacionales. 

Tigre señala que, mientras que los juicios climáticos en el Norte Global han tendido a centrarse en la extracción y combustión de combustibles fósiles, muchos casos latinoamericanos se centran en la eliminación de los sumideros de carbono de los bosques de la región. El caso de Perú es un ejemplo pertinente.

Y, a diferencia de sus homólogos occidentales, suelen enmarcar el cambio climático como una violación de los derechos fundamentales. El gobierno de Guyana ha sido llevado a los tribunales por dos ciudadanos que afirman que la aprobación de licencias de exploración petrolera en alta mar viola su derecho y el de las generaciones futuras a un medioambiente sano.

Los litigios despegan en América Latina

Tigre también es la autora principal de un artículo que se publicará próximamente en el Journal of Human Rights and the Environment, en el que se analiza si la región está “liderando silenciosamente” una revolución en los litigios sobre el clima. 

Su análisis muestra el papel crucial del “constitucionalismo ambiental” -la invocación del derecho constitucional para proteger el medioambiente- en América Latina. Se dice que los casos recientes y emergentes “a menudo se basan en el derecho a un medioambiente sano como base jurídica principal” para cuestionar la falta de políticas climáticas. Otros casos reconocen que los acuerdos internacionales son vinculantes desde el punto de vista jurídico.

“Los litigios sobre el clima [en América Latina] están todavía en una fase inicial, y los casos tardan mucho en llegar a un punto de decisión, pero algunas de las teorías legales que se están presentando son realmente innovadoras”, dice Tigre a Diálogo Chino.

Se espera que una de las próximas decisiones legales importantes en la región se produzca en Brasil, donde el Tribunal Supremo Federal está considerando dos demandas climáticas que cuestionan las políticas de deforestación del país.

No está claro el camino que tomará la Corte, pero la ministra Cármen Lúcia, ponente del caso, citó una opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que reconoce el derecho a un medioambiente sano y la decisión del mismo tribunal en el caso Lhaka Honhat, que condenó a Argentina por violar los derechos de los pueblos indígenas.

Tigre confía en que el Acuerdo de Escazú, que entró en vigor el año pasado, contribuya también a apoyar los litigios sobre el clima aumentando el acceso a la justicia, brindando oportunidades de acceso a la información y mejorando la participación pública en la toma de decisiones.

Señala que Escazú ha sido mencionado en las audiencias del Tribunal Supremo de Brasil, aunque este país aún no ha ratificado el acuerdo. “Estas cosas llevan un poco de tiempo, pero creo que marcarán la diferencia”.

Siguen existiendo obstáculos

A pesar de los constantes avances recientes, los expertos subrayan que litigar en América Latina tiene sus propios retos particulares.

En un reciente artículo del que es coautora, Tigre afirma que la corrupción sigue siendo “generalizada y profundamente arraigada”, especialmente en industrias multimillonarias como la de los combustibles fósiles y las extractivas, con el riesgo de que los académicos sean cooptados por las empresas o los gobiernos. Probar y combatir este problema es “extremadamente difícil y peligroso”, escriben.

También existen importantes riesgos personales a la hora de litigar en América Latina, una región que según Global Witness es la más peligrosa para los defensores del medioambiente y de los derechos humanos. Tigre añade que la falta de recursos también puede dejar a los demandantes desprotegidos, no sólo de la violencia, sino del estrés emocional o del estigma social. 

Aunque la mayoría de los juicios concluidos han apoyado la acción climática, algunos casos fracasan. En Ecuador, un grupo de indígenas amazónicos perdió su litigio contra una rama local de una de las mayores empresas petroleras de China. 

E incluso si se gana un juicio, no hay garantía de que se aplique. 

Este es el caso de uno de los éxitos más notables en materia de litigios regionales: una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de 2018 que establece que el gobierno colombiano debe proteger su parte de la Amazonia de la deforestación. Según la organización sin ánimo de lucro Dejusticia, con sede en Bogotá, la sentencia no se ha aplicado adecuadamente, y la deforestación continúa a buen ritmomientras que en los lugares donde se está abordando, el gobierno la utiliza como excusa para expulsar violentamente a los campesinos y, por tanto, para cometer abusos contra los derechos humanos.

Juan Auz es investigador en derechos humanos y derecho del cambio climático en América Latina en la Escuela Hertie, una institución de investigación en Berlín. En el acto de presentación de la Plataforma de litigio climático, el investigador advirtió que no se debe tener “fe ciega” en los litigios para resolver todos los problemas climáticos.

“No es una fórmula mágica en la que en un día o una semana se tenga un resultado. Puede llevar años. Y muchas veces te quedas sin recursos. Tenemos que ser abiertos con las comunidades con las que litigamos sobre este tipo de asuntos.”

James McKeigue, redactor de LatAm Investor, afirma que hacer frente a las demandas climáticas no parece ser una de las prioridades de las empresas extractivas de la región, que están más preocupadas por las protestas locales contra el medioambiente y las comunidades. Sin embargo, señala que América Latina “va a llevarse la peor parte de los daños medioambientales locales causados por la transición energética”, ya que es la fuente de muchas materias primas esenciales, como el litio para las baterías.

No obstante, los expertos esperan que los litigios sobre el clima se amplíen considerablemente en América Latina en los próximos años. En un reciente artículo publicado en el Journal of Human Rights and the EnvironmentAuz concluye que, “dada la enorme importancia de los ecosistemas latinoamericanos para la protección de los derechos de miles de comunidades, es probable que las demandas sigan enmarcando el cambio climático como uno de los muchos argumentos de derechos humanos. “

En el acto de presentación de la Plataforma, Gladys Martínez, directora ejecutiva de AIDA, dijo que espera que la plataforma regional sirva de inspiración para nuevos casos y ayude a conseguir resultados que impulsen la acción climática. “Tener una plataforma en español en la que se puedan consultar los principales casos activos de la región es una oportunidad única y una forma de aunar esfuerzos”.

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Tiburones: uno de los grupos más amenazados del mundo

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A pesar de que los tiburones desempeñan un papel muy importante para mantener la salud de los ecosistemas marinos, son uno de los grupos de vertebrados más amenazados del planeta. Su rol es de tal importancia que colaboran manteniendo el equilibrio entre especies carnívoras depredadoras y especies herbívoras, lo que evita también el sobre pastoreo de los pastos marinos. Los pastos marinos pueden capturar carbono de la atmósfera 35 veces más rápido que los bosques tropicales, por lo que son importantes aliados para mitigar el cambio climático. Los tiburones tienen además una situación particular, como destaca Verónica García, Especialista en Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre Argentina: “en el caso de los tiburones, y a diferencia con otros grupos amenazados en los que factores como el cambio climático, la contaminación o la pérdida de hábitats son amenazas importantes, la acción directa de las personas y la pesca sin regulación complica su supervivencia”.

En el Mar Argentino existen unas 55 especies de tiburones, presentes tanto en las costas, como en el mar abierto y en las profundidades. Así como se encuentran en una variedad de ambientes, también son múltiples y diversas las actividades humanas que los ponen en peligro. Esto es tan así que comparten, junto con aves, tortugas y mamíferos marinos, planes nacionales de acción para reducir los impactos y brindar un marco de protección ante la actividad pesquera. A su vez, y porque muchas especies de tiburones que viven en el Mar Argentino también habitan desde Brasil hasta el sur de nuestro país, los esfuerzos de conservación en ocasiones son transfronterizos: existe además un plan regional compartido con Uruguay, lo que sienta las bases para crear acciones necesarias para su manejo y protección. Los tiburones son tan sensibles a la mortalidad producida por la pesca, que en Argentina existen casos específicos con regulaciones puntuales, que buscan evitar la utilización de la pesca de arrastre para cualquier especie en aquellas zonas del mar delimitadas como importantes para el ciclo de vida de los tiburones, además de prohibir la pesca dirigida hacia ellos, y definir y recomendar medidas y buenas prácticas para los casos de pesca deportiva.

En este sentido, Verónica García agrega que “estas medidas y planes de acción son necesarias para proteger a un grupo de especies que comparten una alta vulnerabilidad: en general su tasa reproductiva es baja, por lo que, si aumenta su mortalidad, las poblaciones rápidamente caen”.

En el caso de los tiburones que son capturados para su comercialización, como el gatuzo o pez ángel, se cuenta con recomendaciones científicas sobre cuánto se puede pescar: si la población de estas especies cae debajo del punto límite establecido, la especie debe contar con un plan de recuperación para asegurar que las poblaciones puedan restablecerse. Para las situaciones en las que especies grandes son capturadas accidentalmente en las redes de pesca, la devolución con vida es obligatoria, y existen recomendaciones específicas para liberarlos de forma tal que su supervivencia sea exitosa.

De todos los tiburones que habitan en nuestras aguas, es el Escalandrún quien se encuentra en una situación más comprometida, siendo uno de los representantes por excelencia de las costas argentinas.  Su situación es crítica y preocupante en la región: la población se redujo un 90% en las últimas 4 décadas, como consecuencia principalmente de la pesca deportiva sin devolución en nuestro país y de la pesca que ocurre en aguas uruguayas, como también debido a la excesiva presión pesquera comercial en aguas de Brasil, hoy prohibida, pero que ocurrió durante décadas. Esta especie es muy vulnerable a la explotación porque tiene pocas crías (dos cada 2 años) y se reproduce a edades tardías.

La conservación de los tiburones requiere del trabajo articulado entre sectores, y de la protección que aquellos que interactúan con estas especies pueden brindarles. Retornarlos al mar con vida, implementar la pesca recreativa con devolución, o simplemente evitar su consumo, son acciones efectivas y directas que contribuyen a la supervivencia de este grupo tan amenazado. Se debe continuar trabajando para abordar la conservación a nivel regional, armonizar las legislaciones provinciales para que cuenten con igual nivel de protección, y concientizar sobre la importancia de preservar este grupo de especies clave para los ecosistemas marinos”, concluyó Verónica García, especialista en Ecosistemas Marinos y Pesca Sustentable de Fundación Vida Silvestre.

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La selva de luto en Misiones: atropellan y matan a un puma en el Parque Nacional Iguazú

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La selva misionera está de luto. Un puma macho adulto, de entre 45 y 50 kg, fue atropellado sobre la Ruta Nacional 101, en cercanía del cruce con la RN12, dentro del Parque Nacional Iguazú. El hecho ocurrió durante la tarde del 13 de julio, a 50 metros de uno de los sitios señalizados, donde la velocidad máxima está establecida en 40 km/h.

Desde Vida Silvestre lamentamos la pérdida de este individuo que debe ser un punto de inflexión, y nos demuestra la urgencia necesaria para implementar acciones concretas – multas, pasafaunas, ecoductos, señalización vertical y horizontal – y medidas para reducir al máximo el atropellamiento de fauna silvestre”, señaló Lucía Lazzari, coordinadora de paisajes terrestres de la Fundación Vida Silvestre Argentina. “Lo que ocurrió representa un daño importante al ambiente, un animal silvestre más que se suma a yaguaretés, tapires, venados, osos meleros, y muchísimos más que son víctimas de una problemática que depende del respeto de las personas a las normas de tránsito. La responsabilidad es compartida y todos tenemos que ponerle un freno a esto”, agregó.

El atropellamiento representa una seria amenaza para la fauna de nuestro país, y los animales más perjudicados son los grandes depredadores como el yaguareté, ya que no solo los impacta directamente, sino que también se ven afectadas sus presas. Por esa razón, Fundación Vida Silvestre Argentina, recuerda a quienes tengan la posibilidad de salir de viaje durante el actual receso invernal, que la velocidad máxima al transitar dentro áreas protegidas es de 60 Km/h y debe ser respetada para resguardar el ambiente y por la seguridad de quienes viajan en los vehículos.

El receso invernal ya está dando muestras de un importante movimiento turístico en el país, lo que se traduce en mucho tránsito en las rutas, y en donde los atropellamientos de fauna se incrementan. Por ello es importante recordar la necesidad de respetar los límites de velocidad”, asegura Lucía Lazzari.

Sólo en Misiones, se estima que más de 5.000 animales mueren al año por esta problemática en rutas que atraviesan áreas protegidas*, según un análisis realizado recientemente por Vida Silvestre en la provincia. Si bien indican que las especies afectadas varían según la época del año, se pueden mencionar desde reptiles, aves y pequeños mamíferos, hasta animales de gran tamaño como ocelotes, pumas, tapires o yaguaretés.

En los últimos años, los atropellamientos de animales silvestres toman notoriedad como una amenaza importante para la fauna de nuestro país”, aseguró Lazzari. Además, indicó que “a pesar de las señalizaciones, el número del análisis que realizamos podría estar subestimado, ya que hay pocos registros de algunos grupos como anfibios, que son muy impactados, pero no son reportados”.

Las rutas son un elemento importante en el desarrollo socioeconómico del país, ya que contribuyen a la economía local y regional, facilitan el turismo, fomentan el comercio y mejoran la calidad de vida de los habitantes. Pero, si no se hace un correcto uso de la infraestructura vial se generan impactos negativos en los ecosistemas naturales que los rodean, además de poner en riesgo la vida de personas.

A pesar de que las rutas conectan a las personas, de manera completamente opuesta pueden dividir la selva y la fauna que la habita. A ello se lo llama fragmentación de hábitat, y sucede cuando un ambiente natural es transformado de manera tal que queda dividido en fragmentos o “parches” aislados entre sí. Es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad y puede conducir a algunas especies a la extinción”, señaló Lucía Lazzari.   

¿Qué está haciendo Fundación Vida Silvestre Argentina sobre esta problemática?

Además de la instalación de cartelería en rutas de Misiones, realizar acciones de concientización en redes sociales y a través de los medios de comunicación, desde la Fundación Vida Silvestre Argentina destacaron estudios que, junto con otras organizaciones e instituciones, realizan en pasafaunas que existen en Misiones. Estas estructuras permiten que los animales crucen de forma segura por debajo de la ruta –túneles- o por encima, en el caso del “ecoducto” o puente para animales que existe en Misiones, el primero de América Latina. A su vez, existen otros pasafaunas aéreos que permiten el cruce de monos y otras especies arborícolas, como ardillas, coatíes, entre otras.

Los pasos de fauna, además de permitir mitigar el impacto de los atropellamientos, permiten aumentar el flujo de fauna entre distintos sectores de ambientes naturales que fueron fragmentados por la ruta”, agregó Lucía Lazzari. “Una vez que los animales se acostumbran e identifican los pasos de fauna, los pueden utilizar constantemente”, indicó.

El monitoreo de pasos de fauna en el norte de Misiones es un trabajo conjunto entre la Fundación Vida Silvestre Argentina, la Dirección Regional NEA de la Administración de Parques Nacionales, el distrito Misiones de la Dirección Nacional de Vialidad y el Observatorio de Biodiversidad (IBS-CONICET). Además, esta iniciativa de monitoreo incluyó la evaluación del rol que cumple el alcantarillado existente para el drenaje del agua en momentos de lluvia que, son una alternativa para los animales silvestres.

“Se está haciendo un seguimiento del alcantarillado existente en rutas, ya que mediante cámaras trampa se pudo constatar el uso frecuente de la fauna. Por ello, se evalúa realizar mínimas adecuaciones en algunos sitios para favorecer su uso por parte de la fauna silvestre como paso seguro”, destacó Lazzari. “Utilizando las alcantarillas, el equipo logró registrar especies como ocelotes, osos hormigueros, coatíes, aguará popé y al mismo yaguareté, entre muchas otras”, especificó.

Misiones mantiene uno de los remanentes continuos de selva mejor conservados del Bosque Atlántico del Alto Paraná, y la mayor cantidad de biodiversidad de nuestro país. Este bloque de bosque está atravesado por caminos y rutas que ponen en riesgo constante a la fauna local que, en búsqueda de alimento, refugio, pareja o por la necesidad de desplazarse, las atraviesa. El atropellamiento de animales silvestres es un problema para la conservación de la biodiversidad de Misiones y el país. Por eso es importante continuar trabajando en conjunto para proteger nuestra naturaleza.

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Una firma con proyecto forestal en Misiones, se ubicó entre las mejores empresas B del mundo por su impacto ambiental

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GMF Latinoamericana, empresa líder en la región en el desarrollo de proyectos forestales para la mitigación del cambio climático, ha sido reconocida como una de las mejores Empresas B del mundo o Best for the World 2022 por su alto nivel de impacto positivo en la categoría “Medio Ambiente”.  Best for the World es una distinción concedida por B Lab a las Empresas B certificadas cuyas evaluaciones de impacto – en las cinco áreas: Comunidad, Clientes, Medio Ambiente, Gobernanza y Trabajadores – las ubiquen en el 5% superior de todas las organizaciones de similar tamaño en el mundo.

Luego de completar su segundo proceso de recertificación como Empresa B, GMF Latinoamericana logró posicionarse dentro de las 5000 organizaciones mejor rankeadas por su impacto ambiental. Este puntaje se debe a que su modelo de negocio se basa en preservar y restaurar ambientes naturales y proteger ecosistemas. Actualmente, la compañía cuenta con 5 proyectos forestales de fijación de Carbono (CO2) en vigencia que ayudarán a mitigar la emisión de más de 1 millón de toneladas de CO2e en Latinoamérica, y cinco proyectos en instancia inicial con el potencial de capturar 2 millones de toneladas de C02e durante todo su desarrollo. Además del impacto propio de los servicios que la compañía brinda, en la evaluación se ponderaron positivamente otros factores de su gestión ambiental, como el manejo del agua y la gestión de los residuos en los proyectos, y la medición y compensación de las emisiones directas e indirectas de gases de efecto invernadero que la organización genera.

Hace más de 15 años desarrollamos proyectos forestales diferenciales, de triple impacto, que contribuyen a la mitigación del cambio climático mediante la captura de carbono. Este reconocimiento nos demuestra que es posible generar impacto positivo desde el corazón del modelo del negocio. Y nos inspira a seguir diseñando estrategias ambientales a medida para impulsar a compañías de toda la región a mejorar su impacto ambiental, y a incorporar una mirada de triple impacto en sus estrategias de negocios” Fátima Corbi, CEO de GMF Latinoamericana.

GMF tiene un proyecto en Misiones con el fin de generar carne bovina neutra en carbono.

El modelo de producción silvopastoril consiste en integrar en un mismo espacio tres componentes de la producción: ganado+pastura+árboles.

El objetivo es neutralizar la emisión de gases de efecto invernadero generados durante el proceso de producción, por la presencia de árboles en sistemas de integración del tipo silvopastoril o agrosilvopastoril, por medio de procesos parametrizados y auditados.

El proyecto en Misiones se desarrolla en 86 hectáreas, con una plantación de Eucaliptus + Ganadería. El modelo de producción foresto-ganadero o sistemas silvopastoriles (SSP) consiste en integrar en un mismo espacio la producción de dos productos de necesidad primaria: carne y madera. “Plantamos árboles en las parcelas destinadas al pastoreo, sin desplazar a la ganadería. Así, el carbono que secuestra el componente arbóreo durante su crecimiento compensa las emisiones de metano del ganado”, señalaron desde la empresa.

Este modelo de producción puede extenderse a otras regiones ganaderas del país. La oportunidad a futuro es certificar la producción como “Carne Carbono Neutral”.

El reconocimiento forma parte del segundo proceso de recertificación como Empresa B en el que se encamina GMF Latinoamericana. En esta evaluación logró obtener 105.1 puntos validados sobre 200, superando ampliamente los 80 puntos que se requieren para obtener el sello que certifica que GMF se conduce con los más altos estándares de transparencia y orienta su negocio a colaborar a resolver los problemas sociales y ambientales más urgentes.

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