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En dos años cerraron 23.000 empresas en el país y casi 900 en Misiones

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo mostró una caída sostenida en la cantidad de trabajadores cubiertos y empleadores con personal declarado. A nivel nacional se perdieron 334.457 puestos cubiertos y 23.149 empleadores; en Misiones, la baja fue de 11.688 trabajadores y 895 empresas. En el NEA, la retracción alcanzó a 29.607 empleos y 2.837 empleadores.

A contramano de los números que dio el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien dijo que se crearon 400 mil empleos en los últimos dos años, la foto del empleo formal argentino, medida a través de la cobertura del sistema de riesgos del trabajo en unidades productivas, dejó en dos años una señal nítida de retroceso: menos empresas con personal declarado y menos trabajadores cubiertos. La poda fue nacional, pero en Misiones se sintió con más fuerza relativa. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la Argentina perdió 334.457 trabajadores cubiertos en unidades productivas y 23.149 empleadores con personal declarado. En el mismo período, Misiones resignó 11.688 trabajadores y 895 empleadores.

Los datos surgen de los boletines estadísticos mensuales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para diciembre de 2023, 2024 y 2025. El de 2025 se conoció este lunes y allí se observa que el total nacional de trabajadores cubiertos en unidades productivas pasó de 9.893.914 en diciembre de 2023 a 9.647.751 en diciembre de 2024 y a 9.559.457 en diciembre de 2025. En paralelo, la cantidad de empleadores de unidades productivas con trabajadores declarados cayó de 512.898 a 499.682 y luego a 489.749. Es decir: el primer año explicó la mayor parte del deterioro, pero 2025 volvió a cerrar en baja.

En términos porcentuales, la contracción nacional fue de 2,49% en trabajadores entre 2023 y 2024, y de otro 0,92% entre 2024 y 2025. En el acumulado de dos años, la baja fue de 3,38%. Del lado empresario, el recorte fue de 2,58% en 2024 y de 1,99% en 2025, para una caída acumulada de 4,51%. Traducido a números duros, el país terminó 2025 con 334.457 trabajadores cubiertos menos y 23.149 empleadores menos que al cierre de 2023.

Misiones mostró una trayectoria más contractiva que la media nacional. La provincia pasó de 139.960 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 133.078 en 2024 y 128.272 en 2025. Eso implica una pérdida de 6.882 trabajadores en el primer tramo y de otros 4.806 en el segundo. El saldo acumulado fue de 11.688 trabajadores menos, equivalente a una caída de 8,35%, más del doble de la retracción nacional.

La caída también fue visible en la cantidad de empleadores con trabajadores declarados. Misiones pasó de 9.638 empleadores en diciembre de 2023 a 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025. Son 498 menos en el primer año y otros 397 menos en el segundo. En total, desaparecieron 895 empleadores del registro, una baja acumulada de 9,29%. Otra vez, el deterioro provincial superó al promedio argentino, que en ese mismo lapso cayó 4,51%.

La comparación con el NEA también deja una lectura relevante. Si se suman Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, la región pasó de 453.755 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 435.016 en 2024 y 424.148 en 2025. Eso significa una pérdida de 29.607 trabajadores en dos años, equivalente a 6,52%. En empleadores, el NEA bajó de 29.930 a 28.217 y luego a 27.093, una reducción de 2.837 empleadores, o 9,48%. Aquí aparece un dato central: Misiones explicó 39,5% de la caída regional del empleo cubierto, porque de los 29.607 puestos perdidos en el NEA, 11.688 correspondieron a la provincia.

En cantidad de empleadores, Misiones conservó el liderazgo regional en los tres años analizados: 9.638 en 2023, 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025, siempre por encima de Corrientes y Chaco. Dicho de otro modo: Misiones tiene más empleadores formales que sus vecinos del NEA, pero con una escala media menor en cantidad de trabajadores por empleador.

Ese rasgo también se ve en la relación entre trabajadores y empleadores. En 2025, Misiones tuvo alrededor de 14,7 trabajadores cubiertos por empleador, por debajo del promedio nacional, que se ubicó en 19,5, y también debajo de Corrientes, que superó los 20 trabajadores por empleador. Es un dato que sugiere una estructura más atomizada, con mayor peso de firmas pequeñas y medianas, algo consistente con la matriz económica provincial.

En participación relativa, Misiones también cedió terreno. En 2023 representaba el 1,41% de los trabajadores cubiertos del país; en 2025 bajó al 1,34%. Entre los empleadores, pasó de explicar el 1,88% del total nacional al 1,79%. Dentro del NEA, en cambio, su peso siguió siendo decisivo: concentró el 30,8% de los trabajadores cubiertos de la región en 2023 y el 30,2% en 2025; y mantuvo en torno de un tercio de los empleadores regionales, con una participación de 32,2% en 2023 y 32,3% en 2025. Es decir, aun en retroceso, Misiones siguió siendo la provincia con mayor densidad empresaria formal del Nordeste.

La lectura de fondo es inquietante. No se trata solo de una baja en la nómina de trabajadores cubiertos, sino de una retracción simultánea del entramado empresario que sostiene ese empleo. Cuando cae la cantidad de empleadores, el problema deja de ser únicamente laboral y pasa a ser también productivo: hay menos unidades económicas activas con personal declarado, menos masa crítica para sostener inversión y menos capilaridad formal en el territorio. En el caso de Misiones, esa doble caída fue más intensa que en el promedio nacional y también más severa que la contracción del empleo regional.

Menos trabajo en casas particulares

A ese panorama de caída del empleo formal en empresas se suma otra tendencia silenciosa en el mercado laboral argentino: la reducción del trabajo registrado en casas particulares, uno de los sectores con mayor presencia de empleo femenino y con fuerte peso en la economía doméstica de las familias. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo registró una baja sostenida en la cantidad de trabajadoras cubiertas. A nivel nacional, el total de personas trabajadoras en casas particulares pasó de 627.636 en 2023 a 612.830 en 2024 y a 602.685 en 2025, lo que implica una pérdida acumulada de 24.951 puestos registrados en dos años, equivalente a una caída de 3,97%.

La reducción también se observa del lado de las familias empleadoras registradas. En diciembre de 2023 había 523.692 empleadores con personal de casas particulares declarado dentro del sistema; en 2024 el número bajó a 510.755, y en 2025 descendió a 501.864. En términos nominales, esto significa que 21.828 hogares dejaron de registrar personal doméstico en dos años, una caída de 4,17%. La dinámica reproduce, aunque con menor intensidad, la misma tendencia que se observa en las unidades productivas: menos empleadores y menos personas cubiertas por el sistema formal.

En el caso de Misiones, la evolución del empleo registrado en casas particulares también mostró una tendencia contractiva entre 2023 y 2025. Según los boletines estadísticos del sistema de riesgos del trabajo, la provincia pasó de 7.402 trabajadoras registradas en diciembre de 2023 a 7.158 en diciembre de 2024 y a 6.982 en diciembre de 2025. En términos nominales, esto implica que 420 puestos de trabajo doméstico formal se perdieron en dos años, lo que representa una caída aproximada de 5,7% en el empleo registrado del sector en la provincia.El retroceso también se observa en la cantidad de hogares empleadores registrados. En Misiones había 6.197 empleadores de casas particulares declarados en diciembre de 2023, cifra que descendió a 5.985 en 2024 y a 5.842 en 2025. Es decir, 355 familias dejaron de registrar personal doméstico en el sistema formal, una reducción cercana al 5,7% en dos años. La dinámica provincial reproduce así la tendencia nacional: menos trabajadores domésticos registrados y menos hogares empleadores dentro del sistema formal, en un contexto de deterioro del ingreso familiar y creciente informalización de este segmento laboral.

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Viajar en tiempos de guerra: entrevista a Carolina Mazza

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La guerra en Medio Oriente está generando efectos en la economía global que van más allá del precio del petróleo. El deterioro de la percepción de la seguridad encendió las alarmas en el turismo. 

Según las últimas estimaciones del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC por sus siglas en inglés), el conflicto está provocando pérdidas que alcanzan los USD 600 millones diarios en concepto de gastos de turistas internacionales. 

Ante este escenario, las agencias de viajes deben barajar alternativas para responder la demanda y se dividen estos días entre reprogramaciones y rutas alternativas. 

En una entrevista con Economis, la empresaria del sector, Carolina Mazza, gerente de Mazza Turismo, analizó que se vive una situación similar a la de la Pandemia por el Coronavirus aunque aclaró que no se habla de cancelaciones sino de reprogramaciones. “La gente no quiere dejar de viajar. Por ahí posterga, pero no suspende”. 

¿Estamos ante un nuevo escenario también para el turismo? 

Sí. Por supuesto. Medio Oriente pasó a ser muy importante con los aeropuertos que tiene, son aeropuertos de conexiones a todo el mundo, entonces sí. Por suerte las aerolíneas flexibilizan, hay opciones de reprogramar los vuelos, hay otros destinos por recorrer, el pasajero aunque no vaya a Abu Dhabi, a Dubai o a Israel, sí toma esas aerolíneas porque son conexiones al resto del mundo. 

Se vive una situación similar a la de la Pandemia

¿La gente lo va a pensar dos veces antes de viajar? 

Va a depender de que todo llegue a una solución y la gente vuelva a estar tranquila, pero si el destino queda con conflictos, eso sí va a cambiar la forma de viajar. La gente está expectante, está viendo qué pasa, y nosotros con un trabajo adicional de reprogramación de vuelos, de reprogramación de destinos. De todas maneras me parece importante destacar que la gente no quiere dejar de viajar. Sí quiere reprogramar su viaje. Acá remarco la importancia de contratar una agencia de viajes que te acompañe en todo momento, buscando alternativas. De hecho nosotros no tenemos ningún pasajero varado y vendemos un montón a todos estos destinos. 

Interesante lo que marcás de la importancia de contratar una agencia porque más allá de que mañana termine la guerra, da la sensación de que son conflictos que se van a repetir… 

Yo creo que en este contexto, lo más importante es ir seguros con una empresa que te dé tranquilidad, que sepa que alguien te va a atender el teléfono y que nosotros tenemos toda la estructura para poder solucionar algún contratiempo. 

¿Observás que la gente tiene miedo de viajar? 

No. La gente quiere viajar. Obviamente hay que buscar otra vía por donde llegar porque estos aeropuertos que hoy estén en la mira del conflicto son aeropuertos muy grandes que conectan a todo el mundo, entonces hay que buscar alternativas. 

La región, una zona estratégica de conexión y distribución de flujo aéreo, que representa el 5% de las llegadas internacionales y el 14% del tráfico de tránsito en todo el mundo, se enfrenta a una parálisis que afecta a todo el ecosistema, desde hoteles y cruceros hasta empresas de alquiler de autos.

Crisis interna y colapso externo 

Las agencias de turismo de la Argentina deben sortear además de los frentes externos, la crisis económica del país con, en muchos casos, un menor poder adquisitivo para viajar. La empresaria aseguró que si bien se siente una merma en la cantidad de clientes que contratan paquetes, a la hora de priorizar lo ven como una inversión en bienestar y salud y no como un gasto.  

De todas maneras, todavía hay muchos ajustes que hacer. Por ejemplo para los pagos en pesos de los viajes al exterior tenemos todavía el recargo del 30 por ciento

¿El turismo siente el contexto económico de la Argentina?

Quizás un poco. Antes viajaba mucha más gente pero de todas maneras los niveles de ventas están muy bien. 

De todas maneras, todavía hay muchos ajustes que hacer. Por ejemplo para los pagos en pesos de los viajes al exterior tenemos todavía el recargo del 30 por ciento. Ya se sacó para hacer el cambio de divisas y eso lo seguimos teniendo. 

Mazza consideró que ante las nuevas realidades globales, las agencias de la provincia y del país deben trabajar junto con los Estados nacional y provincial para fortalecer la actividad. 

Estaría bueno que los gobiernos tanto nacional como provincial busquen la forma de protegernos cuando ocurren estos conflictos como el que tenemos ahora en Medio Oriente, porque dependemos mucho de las compañías aéreas y cuando tenemos un problema, no todas tienen flexibilidad y el pasajero a veces no entiende, entonces ver cómo en conjunto podemos protegernos ante esta situación. Si yo sola voy a hablar con Emirates, probablemente no logre nada, pero si nos uniéramos entre todas las agencias del país y de la provincia tendríamos otros resultados”. 

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Exportaciones de yerba: La Cachuera pica en punta en el primer bimestre

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Las industrias de Misiones volvieron a mostrar dinamismo en el comercio exterior en el comienzo de 2026, con el complejo yerbatero encabezando nuevamente las ventas externas de la provincia. Los datos del primer bimestre del año muestran que la yerba mate exportó 7.060 toneladas por más de 13,3 millones de dólares, consolidando su lugar como uno de los pilares de la estructura exportadora misionera.

El desempeño inicial del año confirma una tendencia que ya se había visto con claridad en 2025, cuando el sector cerró su mejor registro histórico de exportaciones, con más de 60 mil toneladas y una facturación superior a los 116 millones de dólares. En ese contexto, empresas como Grupo Kabour, La Cachuera y Piporé explicaron buena parte del salto exportador que posicionó a Misiones como uno de los polos agroindustriales más dinámicos del país.

El arranque de 2026, sin embargo, muestra un reordenamiento en el liderazgo empresarial del sector.

En el acumulado de enero y febrero, La Cachuera aparece como la principal exportadora de yerba mate, con 2.883 toneladas y cerca del 41 por ciento del total despachado al exterior. En segundo lugar se ubicó Establecimiento Las Marías, con algo más de 1.280 toneladas, seguido por Piporé, con 790 toneladas.

El ranking continúa con Grupo Kabour, que durante 2025 había encabezado el boom exportador, y Grupo Kassab, que completa el pelotón de las empresas con mayor presencia en el comercio exterior.

Este reacomodamiento en el podio no implica necesariamente un cambio estructural en el sector. En realidad, refleja movimientos internos dentro de un mercado altamente concentrado, donde un reducido grupo de compañías explica la mayor parte del volumen exportado.

De hecho, las cinco primeras firmas concentran cerca del 85 por ciento de las ventas externas de yerba mate, lo que confirma la fuerte centralización del negocio.

Ranking Empresa Toneladas exportadas Participación
1 La Cachuera 2.883,52 40,84%
2 Establecimiento Las Marías 1.284,45 18,19%
3 Piporé 790,47 11,20%
4 Grupo Kabour 565,70 8,01%
5 Grupo Kassab 458,18 6,49%
6 Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig 165,00 2,34%
7 Hreñuk 117,05 1,66%
8 Guayakí Latin America 102,85 1,46%
9 Establecimiento Santa Ana 100,54 1,42%
10 Cordeiro y Cía 90,81 1,29%

Siria, el mercado que sostiene el negocio

El análisis de los destinos deja en claro que Siria continúa siendo el principal mercado internacional de la yerba mate argentina.

Durante el primer bimestre del año, ese país absorbió más del 70 por ciento del volumen exportado, lo que equivale a casi cinco mil toneladas.

La dependencia del mercado sirio es una característica histórica del comercio internacional de yerba mate. Allí se concentra una comunidad con fuerte tradición de consumo, lo que ha permitido consolidar un flujo comercial sostenido durante décadas.

Empresas como La Cachuera, Las Marías, Piporé y Kabour mantienen una presencia dominante en ese destino, que funciona como el gran mercado de volumen del sector.

Sin embargo, este esquema también expone una vulnerabilidad: la elevada concentración geográfica de las exportaciones.

Menos volumen, más valor

Mientras Siria domina el mercado de volumen, otros destinos comienzan a ganar relevancia en términos de valor agregado.

Países como Estados Unidos, Alemania, España, República Checa o China compran cantidades menores de yerba mate, pero a precios significativamente más altos por tonelada.

En algunos casos, los valores superan los 3.000 o incluso 4.000 dólares por tonelada, muy por encima del promedio general de exportación.

Este fenómeno revela la existencia de dos modelos de negocio dentro del sector.

Por un lado, el circuito tradicional orientado al mercado sirio, basado en grandes volúmenes y precios más moderados. Por otro, un mercado emergente de nicho, vinculado al consumo saludable, el comercio electrónico y nuevas tendencias de bebidas energéticas naturales en Europa y América del Norte.

Empresas como Guayakí, Liebig o Molinos La Misión se posicionan precisamente en ese segmento, apostando a productos con mayor valor agregado y presencia en mercados premium.

Un motor clave para la economía misionera

Más allá de los cambios en el ranking empresarial o en los destinos, el dato estructural es que la yerba mate continúa siendo una de las principales industrias exportadoras de Misiones.

La actividad no solo genera divisas para la provincia, sino que además sostiene una extensa cadena productiva que involucra a miles de productores, cooperativas, secaderos e industrias elaboradoras.

En un escenario económico nacional marcado por tensiones cambiarias y volatilidad macroeconómica, el dinamismo exportador del sector representa una fuente estratégica de ingreso de dólares. El desafío es sostener los mercados tradicionales y, al mismo tiempo, expandir la presencia en destinos de mayor valor agregado.

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La inflación fue de 2,9% y el NEA estuvo por encima del promedio

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La inflación de febrero marcó diez meses consecutivos con precios en alza y en un promedio alto: fue de 2,9 por ciento en el país -mismo porcentaje que el mes pasado- y el NEA estuvo por encima, con 3,1 por ciento, otro dato elevado, pero por debajo de enero y del Noroeste, que fue la región con la mayor suba de precios, con 3,5 por ciento. La inflación interanual alcanzó el 33,1 por ciento, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos.

Lo que más aumentó fueron los gastos de Viviendas, agua, electricidad, gas y combustible, con 6,8 por ciento, sin que todavía hayan impactado los efectos de la suba del petróleo, por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El mayor impacto en las tarifas se dio por la quita de subsidios a la energía eléctrica, que todavía no termina de mostrarse en toda su dimensión. En el NEA, por caso, rige la tarifa reducida por zona de calor, pero en abril ese beneficio se perderá.

En contraste, en el NEA la división alimentos y bebidas no alcohólicas, marcó la suba principal, con 4,5 por ciento.

El NEA fue la región con el tercer mayor incremento de precios del  país en ese mes. Si bien desaceleró contra el mes previo, se mantuvo en altos niveles por  encima del 3%, destacó un informe elaborado por la consultora Politikon Chaco en base a  datos del INDEC. 

En el NEA, la suba mensual de febrero 2026 presentó una desaceleración de 0,7 puntos porcentuales respecto al mes previo (3,8% en enero 2026), pero ello no impidió que el  índice vuelve a colocarse por encima del 3%, llevando ya tres meses por encima de esa  marca, algo que no sucedía desde el trimestre julio-septiembre del 2024. A nivel interanual,  la suba de precios fue del 32,1%.

Otro dato altamente negativo para la región es que en el acumulado del primer bimestre, la  suba de precios en el NEA llegó al 7,1%, siendo así la más alta del país y se ubica, además,  muy por encima de igual período del 2025 cuando fue de 4,4%.

Desagregando por divisiones, durante febrero hubo solo tres divisiones con expansiones  superiores al total general regional: la más fuerte se vio en Alimentos y Bebidas no  alcohólicas con 4,5%, explicado fundamentalmente por las subas registradas en Carnes  (6,7%), Aceites, grasas y mantecas (6,0%) y Verduras, tubérculos y legumbres (5,8%). En  segundo lugar quedó Vivienda, agua, electricidad, gas con un alza del 3,4%, traccionado  principalmente por las tarifas de energía y de gas. El podio se completó con Recreación y  Cultura con 3,4% empujado por periódicos, diarios, revistas, libros y artículos de papelería que crecieron al 5,1%. 

A su vez, las divisiones que arrojaron alzas inferiores al nivel general regional fueron  Equipamiento y mantenimiento de hogar (2,7%), Transporte (2,5%), Salud (2,4%), Bienes  y servicios varios (2,4%), Restaurantes y Hoteles (2,2%), Bebidas alcohólicas y tabaco  (2,0%), Comunicación (1,7%), Educación (1,4%) y cierra Prendas de vestir y calzado  (0,3%).

En el análisis de la comparación interanual, la división de Educación mostró la mayor suba de febrero en el NEA con 47,6%, seguida por Restaurantes y Hoteles (47,3%) y Vivienda,  Agua, Electricidad, Gas y otros (43,1%); en el extremo opuesto, Equipamiento y  mantenimiento del hogar (14,6%) muestra la menor suba año/año. 

En febrero, los precios Núcleo fueron los de mayor crecimiento en el NEA visto por  categorías: fue de +3,4% cuando en enero pasado había registrado +3,0%; esta aceleración  es preocupante de cara a los próximos meses. Por el contrario, tanto los precios  Estacionales como los Regulados mostraron desaceleración en este mes: en el primer caso,  la suba fue de 1,8% (contra el 6,6% de enero) lo que ayudo a compensar parcialmente la  suba general regional; en el caso de los Regulados, la suba fue de 3,1%, un alto nivel pero  con desaceleración fuerte contra lo que había sido enero (5,4% en ese mes). 

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Alerta en el agro: ocho economías regionales en rojo y la yerba mate entre las más golpeadas

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El inicio de 2026 confirma un escenario complejo para buena parte del agro argentino. El último Semáforo de Economías Regionales, correspondiente a enero, muestra un panorama en el que predominan las actividades en crisis o con señales de alerta: apenas 4 sectores aparecen en verde, 7 en amarillo y 8 en rojo, reflejando un deterioro respecto del mes anterior.

El dato central es que las actividades en rojo superan a las que muestran desempeño favorable, lo que evidencia las dificultades estructurales que atraviesan varias cadenas productivas del interior del país. La situación más preocupante vuelve a ser la yerba mate, una de las principales economías regionales del nordeste argentino, que permanece en zona crítica desde la desregulación del mercado que impuso el presidente Javier Milei.

El semáforo evalúa tres componentes clave: negocio (relación entre precios y costos), productivo (área, stock y volumen de producción) y mercado (consumo, exportaciones e importaciones). En la mayoría de los casos que aparecen en rojo, el principal problema es el mismo: los precios que reciben los productores crecen por debajo de la inflación y de los costos operativos, lo que erosiona la rentabilidad.

Yerba mate: el corazón productivo del NEA sigue en rojo

La yerba mate continúa entre las economías regionales más comprometidas. El principal factor que explica su permanencia en rojo es el deterioro del componente de negocio.

Durante enero, la tonelada de hoja verde se pagó alrededor de $170.000, lo que representa un incremento interanual del 29%, por debajo de la inflación anual cercana al 32,4%. Este atraso relativo en los precios reduce el margen de los productores, en un contexto de costos crecientes.

En el plano productivo, el área cultivada se expandió en los últimos años hasta superar las 231.000 hectáreas, mientras que la producción de los últimos doce meses alcanzó 892.000 toneladas, un 12% menos que el período anterior, aunque todavía levemente por encima del promedio histórico.

En cuanto al mercado, el consumo interno se mantiene estable en torno a 4,5 kilos por habitante al año, mientras que las exportaciones generaron USD 128 millones en los últimos doce meses, con un incremento del 10%. Sin embargo, este crecimiento no logra compensar la presión de los costos en la cadena primaria.

A esto se suma un dato particularmente sensible para el sector: la participación del productor en el precio final cayó a apenas el 10%, cuando históricamente rondaba el 23% para el mes de enero, una pérdida de 13 puntos porcentuales en la distribución del valor dentro de la cadena.

Otras actividades en rojo: precios atrasados y costos en alza

Además de la yerba mate, el semáforo ubica en rojo a arroz, papa, vino y mosto, hortalizas, algodón, y desde este mes también a maní y leche, que descendieron desde la categoría amarilla.

En la mayoría de estos casos el problema central se repite: precios prácticamente estancados frente a costos en aumento.

En el caso del arroz, el productor recibió $250.000 por tonelada, prácticamente el mismo valor que un año atrás, lo que implica una fuerte pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.

En algodón, los precios crecieron apenas 11% interanual, muy por debajo de la inflación, mientras que la superficie sembrada para la campaña 2025/26 se proyecta con una caída del 25%.

La lechería, que pasó a rojo en enero, muestra una situación similar: el litro de leche se mantiene en torno a $478 desde hace diez meses, lo que representa apenas un 8% de aumento interanual, muy lejos de la evolución de los costos.

Sectores en amarillo: señales mixtas en forestal, tabaco y mandioca

En la zona intermedia del semáforo se ubican varias economías regionales con fuerte presencia en el nordeste argentino, como forestal, tabaco y mandioca, que muestran indicadores mixtos.

El sector forestal enfrenta un escenario de precios que crecieron 18% interanual, nuevamente por debajo de la inflación. En comercio exterior, las exportaciones alcanzaron USD 170 millones en los últimos doce meses, con una caída del 23%, mientras que las importaciones aumentaron 8%.

El tabaco, en cambio, muestra un mejor desempeño relativo. El precio pagado al productor registró un incremento interanual del 34%, levemente por encima de la inflación, y el comercio exterior también refleja dinamismo: las exportaciones del complejo tabacalero alcanzaron USD 628 millones, con un crecimiento del 31%.

La mandioca, una producción relevante en el nordeste argentino, registró un fuerte aumento en el precio al productor, con una suba interanual del 102%, alcanzando $450 por kilo. Sin embargo, el mercado continúa siendo limitado: no se registraron exportaciones en los últimos doce meses y las importaciones crecieron 168%, hasta los USD 4 millones.

Los pocos sectores en verde

En contraste con este panorama, sólo cuatro actividades lograron posicionarse en verde: bovinos, ovinos, granos y miel.

En estos casos, el componente de negocio muestra mejores resultados, con precios que crecieron por encima de la inflación, acompañados por mercados dinámicos y una evolución productiva relativamente estable.

El complejo granario, por ejemplo, proyecta una producción cercana a 148 millones de toneladas para la campaña 2025/26, con exportaciones que en los últimos doce meses superaron los USD 47.000 millones.

Durante enero, las 19 economías regionales analizadas exportaron en conjunto USD 5.032 millones, un valor 44% superior al promedio histórico de la última década para ese mes.

Sin embargo, la estructura exportadora muestra una fuerte concentración: el 80% de los ingresos provino del complejo granario, mientras que la carne bovina explicó otro 9%.

El conjunto de las demás economías regionales -incluyendo producciones emblemáticas como yerba mate, frutas, tabaco o forestación- aportó apenas el 11% de las exportaciones, unos USD 525 millones.

Participación del productor: la brecha que se amplía

Otro indicador que refleja la fragilidad de varias cadenas regionales es la participación del productor en el precio final que paga el consumidor.

En varias actividades, especialmente las de mayor nivel de industrialización, esa participación se redujo respecto de los promedios históricos. La yerba mate muestra la caída más fuerte: el productor recibe apenas el 10% del precio final, cuando históricamente rondaba el 23%.

También se registraron retrocesos en hortalizas, arroz, vino y trigo, lo que refuerza la percepción de que buena parte del valor agregado se concentra en los eslabones posteriores de la cadena.

El panorama que surge del semáforo de enero es claro: las economías regionales comienzan 2026 con más actividades en crisis que en recuperación.

Mientras algunos sectores muestran señales de dinamismo, la mayoría enfrenta precios atrasados, costos elevados y mercados con baja dinámica, una combinación que continúa presionando sobre la rentabilidad de los productores.

En ese contexto, la yerba mate, una de las principales producciones del nordeste argentino, sigue siendo uno de los casos más sensibles del mapa agroindustrial.

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