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Misiones inició el 2026 con una nueva baja en el empleo privado formal

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En enero el empleo registrado en el sector privado a nivel nacional no mostró variación relativa en la comparación mensual (0,0% respecto a diciembre), aunque en términos absolutos hubo una pérdida de 2.667 asalariados, concretando el octavo mes al hilo con descensos.  

En ese marco, Misiones volvió a exhibir un resultado negativo, de acuerdo  con datos de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. En el primer mes del año, Misiones registró 98.669 trabajadores en el sector privado formal, con un descenso del 0,1% contra el mes anterior, lo que equivale a la pérdida de unos 104 empleos durante el mes de análisis.  

De este modo, se profundiza el deterioro del mercado de trabajo privado formal misionero ya que exhibe bajas mensuales por octavo mes consecutivo, período en el cual Misiones sufrió la pérdida de 4.080 empleos privados. A su vez, también la comparación interanual muestra resultados negativos: contra enero de 2025, Misiones exhibe un retroceso del 4,8%(-4.732 empleos), el quinto más fuerte del país.

Por otra parte, desde que asumió Javier Milei, Misiones acumula una pérdida de 10.209 empleos (-9,4% vs. noviembre de 2023). En este caso, la provincia presenta la sexta caída más fuerte del país. 

Agravando la situación: el volumen actual de empleo privado formal de Misiones es el más  bajo desde diciembre de 2020; es decir, la cantidad de trabajadores privados formales de  la actualidad están en mínimos de los últimos 61 meses en la provincia

Como se indicó previamente, a nivel nacional el empleo privado formal no mostró variación en términos relativos en enero (0,0% vs. diciembre 2025) aunque en términos absolutos se perdieron 2.667 empleos asalariados privados en todo el país. 

Por sectores, los mejores  desempeños estuvieron en la Construcción (+1,1% mensual) y Otros servicios n.c.p (+1,0%); por el contrario, los peores desempeños relativos se vieron en la Industria (-0,3%)  y Hoteles y Restaurantes (-0,7%). 

En la era Milei (enero 2026 vs. noviembre de 2023, desestacionalizado) son 206.262 los empleos perdidos en el sector privado formal (-3,2%)

Entre los desempeños provinciales de enero, solo ocho distritos presentaron subas  mensuales del empleo privado formal, liderados por La Rioja (1,3%), Neuquén (1,2%) y Santa Cruz (0,9%). 

Otras dos provincias no mostraron variación (0,0%); y, por el contrario, las otras catorce registraron caídas, con Corrientes (-0,9%) y Tierra del  Fuego (-3,2%) presentando las más fuertes. 

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Diez meses sin bajar: la inflación de marzo fue de 3,4% y el NEA volvió a ser la región más castigada

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La inflación de marzo volvió a mostrar que el proceso de desaceleración perdió solidez. El IPC nacional fue de 3,4%, por encima del 2,9% de enero y febrero, y con eso quebró la meseta en la que parecía haberse estabilizado el arranque del año. Ya no se trata solo de un dato mensual más alto: lo que aparece detrás es una estructura de aumentos mucho más pesada, en la que conviven alimentos, regulados, transporte, educación y servicios. En términos interanuales, la inflación nacional fue de 32,6%, pero el Noreste llegó a 33,4% y Cuyo a 33,5%. Dentro de los rubros, sobresalen las subas acumuladas de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (45,5%), Restaurantes y hoteles (41,0%), Educación (38,9%), Comunicación (36,6%) y Transporte (36,2%).

El 3,4%, por sí mismo, ya es una señal de alerta; pero cuando se abre la composición del índice, el cuadro es todavía más exigente. El INDEC marca que en marzo los regulados subieron 5,1%, muy por encima del nivel general, mientras que los servicios avanzaron 4,2% y los bienes 3,0%. Es decir, el mes no estuvo empujado por un solo factor transitorio, sino por una combinación de precios administrados, correcciones tarifarias y una inercia de servicios que sigue muy viva. Los datos contradicen el anticipo del ministro de Economía, Luis Caputo, quien el lunes había dicho que la inflación iba a estar en torno al 3 por ciento impulsada por la suba de combustibles, por la guerra y los precios estacionales de la educación.

El informe del Indec revela además que la región NEA tuvo la suba de precios más relevante, con 4,1 por ciento, empujada por un 22,7 de aumentos en la educación, 9,7 en viviendas, agua y electricidad y 4,5 por ciento de alimentos y bebidas no alcohólicas.

Al NEA le siguió el Noroeste con 4,0%. Por detrás quedaron el GBA con 3,4%, la Pampeana con 3,3%, Cuyo con 3,2% y bastante más abajo la Patagonia con 2,5%. Esa dispersión territorial marca que el problema inflacionario no pega igual en todas las regiones y que, en marzo, el norte volvió a ser la zona más castigada. Además, en el acumulado del año también se ve esa presión diferencial: el Noreste ya suma 11,5% y el Noroeste 10,7%, contra 9,4% nacional y apenas 8,6% en Patagonia.

3,4%
Inflación de marzo 2026
El IPC nacional volvió a acelerarse y cortó la meseta de enero y febrero
Región IPC marzo
Noreste4,1%
Noroeste4,0%
GBA3,4%
Nacional3,4%
Pampeana3,3%
Cuyo3,2%
Patagonia2,5%
Clave del mes: el Noreste fue la región con mayor suba de precios, por encima del promedio nacional. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Cuando se observan los rubros, aparece con claridad qué fue lo que tensó el índice. La división de mayor aumento a nivel nacional fue Educación, con 12,1%, en línea con el inicio del ciclo lectivo. No es un fenómeno nuevo para marzo, pero sí confirma que la educación formal sigue siendo un componente muy sensible del IPC cuando arrancan las clases.

Detrás se ubicó Transporte, con 4,1%, por el impacto de combustibles, transporte público y pasajes aéreos. Luego aparecieron Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con 3,7%; Recreación y cultura, con 3,6%; y un pelotón integrado por Alimentos y bebidas no alcohólicas, Restaurantes y hoteles, ambos con 3,4%. Más abajo quedaron Prendas de vestir y calzado, con 3,1%; Comunicación, con 2,9%; Salud, con 2,6%; Bebidas alcohólicas y tabaco, con 2,1%; Bienes y servicios varios, con 1,7%; y Equipamiento y mantenimiento del hogar, con 1,3%, que fue el rubro de menor aumento.

El INDEC señala que la mayor incidencia regional la tuvo Alimentos y bebidas no alcohólicas, empujada sobre todo por la suba de Carnes y derivados, que en GBA llegó a 6,9%. En otras palabras, aunque Educación haya sido el rubro que más subió en porcentaje, el golpe más extendido y socialmente más sensible volvió a venir de los alimentos. Eso es clave porque una inflación motorizada por alimentos, y en especial por carnes, pega de lleno en la canasta cotidiana y erosiona con más rapidez el ingreso real.

El desagregado por regiones vuelve todavía más nítido ese patrón. En el Noreste, que tuvo la inflación mensual más alta del país, los mayores aumentos estuvieron en Educación (22,7%), Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (9,7%), Restaurantes y hoteles (4,9%) y Alimentos y bebidas no alcohólicas (4,5%). Es una combinación particularmente pesada: a la presión estacional del inicio de clases se sumaron aumentos fuertes en gastos del hogar y en alimentos.

Qué empujó la inflación de marzo
Educación lideró el mes, pero alimentos tuvo fuerte incidencia en el índice
Rubro Variación marzo
Educación12,1%
Transporte4,1%
Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles3,7%
Recreación y cultura3,6%
Alimentos y bebidas no alcohólicas3,4%
Restaurantes y hoteles3,4%
Prendas de vestir y calzado3,1%
Equipamiento y mantenimiento del hogar1,3%
El informe oficial remarca que Alimentos y bebidas no alcohólicas fue la división de mayor incidencia regional, impulsada sobre todo por carnes y derivados. Fuente: INDEC, IPC marzo 2026.

Otro dato central para interpretar marzo es la división entre bienes y servicios. A nivel nacional, los servicios subieron 4,2%, contra 3,0% de los bienes. En el norte esa brecha fue aún más marcada: en el Noreste, los bienes avanzaron 3,5% pero los servicios saltaron 6,1%; en el Noroeste, 3,4% y 5,4%, respectivamente. Esto refuerza la idea de que la inflación actual no es solo una inflación de góndola o de productos masivos: hay un componente muy fuerte de servicios, tarifas y prestaciones que corre por encima del promedio y dificulta que el índice general siga bajando. En el acumulado del año también se ve ese fenómeno: a nivel nacional, los servicios suben 11,7% contra 8,4% de los bienes.

La clasificación por categorías confirma esa lectura. En marzo, los regulados fueron lo que más avanzó, con 5,1% a nivel nacional. En el Noreste ese salto fue de 7,4%, y en el Noroeste de 6,0%. El IPC núcleo, que permite observar la inercia más persistente de los precios, subió 3,2% nacional, pero llegó a 3,5% en el Noreste y a 3,7% en el Noroeste. En cambio, los estacionales crecieron solo 1,0% a nivel nacional. La conclusión es bastante clara: marzo no fue un mal dato por culpa exclusiva de fenómenos puntuales o de temporada. Hubo estacionales, sí, pero el verdadero peso vino por el lado de los regulados y de un núcleo que sigue demasiado alto para hablar de una desinflación firme.

La lectura final es que marzo no mostró una inflación compleja y más difícil de desarmar de lo que el Gobierno promete. El corazón del problema sigue latiendo en los rubros más sensibles para la vida cotidiana. Los alimentos volvieron a tener una gravitación decisiva; los servicios corrieron arriba de los bienes; los regulados metieron presión; y el norte argentino quedó, otra vez, como la zona más castigada.

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Misiones amplía su liderazgo: concentra 8 de las 10 mayores exportadoras de yerba mate

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Misiones domina claramente el negocio exportador de la yerba mate, con ocho de las diez primeras firmas del ranking en volumen exportado entre enero y marzo. El liderazgo provincial no aparece solo en la cantidad de empresas en la cúpula del negocio, sino sobre todo en el peso decisivo de sus principales jugadores, con La Cachuera como actor dominante y con un segundo escalón también fuertemente misionero integrado por Productores de Yerba Mate de Santo Pipó, Grupo Kabour, Grupo Kassab, Establecimiento Santa Ana, Cordeiro y Cía, Hreñuk y CALO.

El mercado exportador argentino de yerba mate movió en el primer trimestre 12.334,15 toneladas por un valor FOB de US$ 23.302.834,14, con un precio promedio de US$ 1.889,29 por tonelada

Dentro de ese total, La Cachuera explicó 5.658,42 toneladas, es decir 45,88% del volumen nacional, y además concentró US$ 9,55 millones, equivalentes al 40,96% del valor total exportado. Detrás quedaron Establecimiento Las Marías con 1.978,81 toneladas y US$ 3,82 millones, y Productores de Yerba Mate de Santo Pipó con 1.530,48 toneladas y US$ 3,10 millones. Luego aparecen Grupo Kabour con 565,70 toneladas y US$ 961.690, y Grupo Kassab con 467,69 toneladas y US$ 429.099.

Ahí está una de las claves del análisis: Misiones no solo tiene más empresas en el top ten; también controla el grueso del volumen. Si se toman las firmas misioneras del top ten y se dejan afuera únicamente a las dos correntinas, el mapa queda fuertemente inclinado hacia Misiones. La hegemonía se apoya, primero, en un líder muy por encima del resto -La Cachuera- y, segundo, en una red de exportadores medianos y grandes que le da profundidad a la provincia dentro del negocio. Es una dominación industrial, comercial y territorial.

Ranking exportador de yerba mate

Enero-marzo 2026 | Top 10 por toneladas exportadas

Puesto Empresa Toneladas FOB US$ Participación
1La Cachuera (Misiones)5.658,429.545.201,4845,88%
2Estab. Las Marías (Corrientes)1.978,813.818.488,3816,04%
3Prod. de Yerba Mate de Santo Pipó (Misiones)1.530,483.097.060,0112,41%
4Grupo Kabour (Misiones)565,70961.690,004,59%
5Grupo Kassab (Misiones)467,69429.099,003,79%
6Coop. Agrícola de Colonia Liebig (Corrientes)262,87894.019,702,13%
7Establecimiento Santa Ana (Misiones)241,28648.087,481,96%
8Cordeiro y Cía (Misiones)240,01468.097,401,95%
9HRE-UK (Misiones)227,33609.676,461,84%
10CALO (Misiones)132,00222.288,001,07%
Dato clave: 8 de las 10 principales exportadoras son misioneras. Fuente: documento “Yerba-2026EneMar”.

También hay una diferencia importante cuando se mira el negocio por toneladas y por dólares. En toneladas, La Cachuera aplasta: exportó casi tres veces lo de Las Marías y más de tres veces y media lo de Santo Pipó. Pero cuando se observa el valor FOB, aparecen matices: algunas firmas venden menos volumen pero con precios unitarios más altos. El caso más visible es de la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, que con apenas 262,87 toneladas facturó US$ 894.019,70, con un valor unitario de US$ 3.401,04 por tonelada, muy por encima del promedio general. También sobresalen Hreñuk, de Rosamonte, con US$ 2.681,92 por tonelada, Establecimiento Santa Ana con US$ 2.686,07, y Guayakí Latin America con un unitario extraordinario de US$ 4.930,42, aunque sobre volúmenes mucho menores. En cambio, Grupo Kassab aparece con un precio unitario bajo, de US$ 917,50 por tonelada, señal de una estrategia comercial más asociada al volumen o a un mix de producto de menor valorización.

Ese contraste permite otra lectura de fondo: Misiones domina por escala y capilaridad, mientras que el negocio no siempre se ordena igual cuando se lo mide en facturación por tonelada. La provincia gana por músculo exportador, por cantidad de empresas bien posicionadas y por la capacidad de colocar mercadería en grandes mercados, especialmente en Medio Oriente. Pero además, dentro del propio ecosistema misionero conviven perfiles distintos: firmas masivas, empresas concentradas en un solo destino, exportadores más diversificados y jugadores que logran precios unitarios altos en nichos específicos.

En el plano de los destinos totales, la estructura exportadora argentina sigue extremadamente concentrada. Siria absorbió 8.121,97 toneladas, el 65,85% del volumen total, y generó US$ 13.491.875, el 57,90% del valor exportado. Muy detrás quedaron Chile con 1.366,27 toneladas y US$ 2,71 millones, Brasil con 885,22 toneladas y US$ 1,34 millones, España con 565,12 toneladas y US$ 1,52 millones, Estados Unidos con 254,25 toneladas y US$ 963.761, y China con 215,70 toneladas y US$ 792.527. Esa foto muestra dos cosas al mismo tiempo: por un lado, la persistencia de Siria como gran ancla del negocio; por otro, una red de destinos secundarios que empieza a darle más densidad al mapa exportador.

Pero la dependencia siria sigue siendo determinante. No se trata solo del principal mercado: es directamente el mercado que organiza el tablero. Un cambio en Siria impacta de lleno sobre el volumen agregado, sobre los ingresos y sobre la dinámica de las empresas líderes. Y eso se ve de manera especialmente fuerte en las compañías misioneras de mayor escala, que son justamente las que más abastecen ese destino.

Si se analiza ahora a las cinco principales empresas del ranking general, aparecen perfiles bien definidos.

La Cachuera es, sin discusión, la locomotora del sector. Exportó 5.658,42 toneladas por US$ 9.545.201,48. Su negocio está altamente concentrado en Siria, que explicó 4.510 toneladas, equivalentes al 79,70% de su volumen, y US$ 7,37 millones, o 77,25% de su facturación exportadora. Después vienen Brasil con 765,14 toneladas, España con 260,92, y un segundo pelotón muy chico integrado por Chile, Ecuador, Alemania, República Checa, Estados Unidos y China. Las Marías aparece como el segundo exportador nacional y sirve como referencia comparativa para medir la potencia del entramado misionero. Colocó 1.978,81 toneladas y facturó US$ 3.818.488,38. También depende de Siria, que representó 71,38% del volumen, pero exhibe una diversificación mayor que La Cachuera: tiene presencia en Chile, China, España, Francia, Holanda, Estados Unidos, México, Paraguay, Japón y Australia. Eso le da una matriz exportadora más distribuida, aunque con un volumen total todavía muy lejos del líder.

Piporé confirma el peso de Misiones en el podio. Exportó 1.530,48 toneladas por US$ 3.097.060,01. Su principal destino fue Siria, con 1.150 toneladas y 70,19% de su facturación, seguido por Chile con 224,71 toneladas, y luego por Canadá, Emiratos Árabes Unidos, Alemania, Bulgaria, México y República Checa

Grupo Kabour, cuarto del ranking, es un caso de concentración absoluta. Exportó 565,70 toneladas por US$ 961.690 y el 100% fue a Siria. Grupo Kassab, quinto, repite casi la misma lógica. Vendió 467,69 toneladas por US$ 429.099, con 464,01 toneladas dirigidas a Siria, equivalentes al 99,21% del volumen, y apenas 3,68 toneladas a República Checa. Su precio unitario general, además, es muy inferior al promedio del sector, lo que sugiere una estrategia más agresiva en precio o una composición distinta del producto exportado.

Ese repaso de las cinco primeras empresas deja una conclusión fuerte: la supremacía misionera se apoya en empresas grandes, pero también en un patrón comercial muy ligado a Siria. La dependencia del mercado sirio no es un rasgo marginal: estructura el negocio de La Cachuera, Santo Pipó, Grupo Kabour y Grupo Kassab. La diferencia entre unas y otras está en el grado de diversificación complementaria. Mientras Kabour y Kassab aparecen casi mono-mercado, La Cachuera y Santo Pipó muestran apertura, aunque sin alterar el dato principal: Siria sigue siendo el corazón del negocio.

También es revelador mirar el segundo escalón exportador, donde Misiones vuelve a sobresalir. Establecimiento Santa Ana exportó 241,28 toneladas por US$ 648.087,48, con fuerte foco en Chile pero también presencia en España, República Checa, Estados Unidos, Bélgica y Zona Franca Punta Arenas. Cordeiro y Cía colocó 240,01 toneladas por US$ 468.097,40, con una concentración casi total en Chile. Rosamonte exportó 227,33 toneladas por US$ 609.676,46, y es una de las firmas más diversificadas, con ventas a España, Chile, México, Alemania, República Checa, Estados Unidos, Portugal, Guatemala y Colombia

CALO, por su parte, vendió 132 toneladas, todas a Chile. Ese lote vuelve a ratificar que la fortaleza misionera no descansa en una sola empresa: tiene densidad competitiva en varias escalas.

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Transferencias en caída: por el ajuste nacional Misiones perdió 164 millones de dólares de Coparticipación

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El recorte de transferencias del Gobierno nacional a provincias acumuló una caída equivalente a US$18.000 millones en los últimos 26 meses, según un informe que analiza el período entre enero de 2024 y febrero de 2026. El dato no es solo fiscal: revela una redefinición del vínculo entre Nación y jurisdicciones subnacionales en un contexto de ajuste sostenido. La pregunta que sobrevuela es si este movimiento consolida un nuevo equilibrio de poder o si abre un frente de tensión política con impacto en el Congreso y las finanzas provinciales.

En el caso de Misiones el informe muestra que en 26 meses la provincia dejó de percibir 164 millones de dólares de Transferencias Automáticas (Coparticipación). Además, el IARAF estima que si sumamos las transferencias no automáticas la perdida crece a 500 millones de dólares.

Un ajuste con doble vía: discrecional y automático

El informe distingue dos canales clave: las transferencias no automáticas —definidas por decisión del Gobierno— y las automáticas, atadas a la recaudación de impuestos coparticipables.

En el primer caso, la caída acumulada para el conjunto de las 23 provincias alcanzó $20,5 billones a valores constantes de febrero de 2026, mientras que en el segundo se sumaron $15,6 billones adicionales de pérdida. La combinación arroja un recorte total de $36 billones, donde el 57% responde a decisiones discrecionales y el 43% a la dinámica de ingresos tributarios.

Ese desdoblamiento no es menor. Mientras el ajuste en transferencias no automáticas refleja una estrategia directa del Ejecutivo para reducir gasto, la contracción en las automáticas responde a cambios en la recaudación, atravesados por modificaciones tributarias y decisiones de administración fiscal, como la restitución de certificados de exclusión del IVA en 2025 o reducciones impositivas en Ganancias y Bienes Personales.

En paralelo, aparece una excepción que altera el mapa: CABA registró un incremento acumulado de $550.000 millones, impulsado por una medida cautelar de la Corte Suprema que elevó su coeficiente de coparticipación del 1,4% al 2,95%. Esa asimetría introduce un componente institucional que reconfigura la distribución.

Pérdidas generalizadas y brechas por habitante

El ajuste no fue homogéneo. En términos absolutos, Buenos Aires encabezó la pérdida con $14.117.000 millones, seguida por Santa Fe ($2.531.000 millones) y Córdoba ($2.115.000 millones). En el extremo opuesto, Chubut, Tierra del Fuego y La Pampa registraron caídas menores en volumen total.

Pero la foto cambia cuando se mide por habitante. Allí, el impacto se vuelve más profundo en provincias de menor escala: La Rioja lidera con una caída de $3.086.000 por habitante, seguida por Tierra del Fuego ($1.980.000) y Formosa ($1.776.000). En contraste, Córdoba ($533.000), Mendoza ($485.000) y Chubut ($463.000) muestran menores descensos relativos.

El dato per cápita revela una tensión estructural: el ajuste golpea con más fuerza a economías provinciales más chicas, donde el peso de las transferencias nacionales es mayor en la estructura de ingresos.

Menos discrecionalidad, más presión

El recorte en transferencias no automáticas reduce uno de los principales instrumentos históricos de negociación política entre Nación y provincias. Menos recursos discrecionales implican menor margen para acuerdos puntuales, pero también mayor presión sobre los gobernadores para sostener sus cuentas.

Al mismo tiempo, la caída en las transferencias automáticas —ligadas a la recaudación— limita la posibilidad de compensar ese ajuste por la vía institucional tradicional de la coparticipación. El resultado es un doble condicionamiento: menor asistencia directa y menor flujo estructural.

En ese esquema, la situación diferencial de CABA introduce un factor adicional. El cumplimiento de la cautelar de la Corte no solo mejora su posición relativa, sino que también puede convertirse en un antecedente de disputa para otras jurisdicciones que busquen revisar su participación.

Un nuevo equilibrio en construcción

El movimiento no parece aislado. La reducción sostenida del gasto nacional en transferencias redefine el federalismo fiscal en los hechos, aun sin cambios formales en la ley de coparticipación.

Queda por ver cómo se procesa este reordenamiento en el plano político. ¿Se traducirá en mayores demandas de las provincias en el Congreso? ¿Acelerará reclamos judiciales o negociaciones por nuevos esquemas de financiamiento? ¿O consolidará un modelo con menor dependencia de la Nación?

Por ahora, los números muestran una tendencia clara. Pero el impacto político todavía está en desarrollo.

Caída de Transferencias Nacionales en Las 23 Provincias by CristianMilciades

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Distintas versiones de la realidad

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Durante la guerra de Malvinas, la dictadura construyó un relato épico triunfalista que permitió exacerbar el nacionalismo y convencer a los argentinos de que todo iba bien. “Estamos ganando” se repetía en los medios de la época hasta días antes de la rendición en las islas y el recuento de víctimas que dejó 649 soldados argentinos caídos contra 255 británicos. 

El presidente Javier Milei está usando la misma lógica: “Estamos ganando”, cuando la evidencia demuestra lo contrario. 

“La Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023. Con cualquier método que elijan, la tendencia es la misma. Negar la evidencia empírica apelando a anécdotas es, lisa y llanamente, ir contra cuatro siglos de progreso científico”, aseguró el Presidente. 

Para el libertario, “resulta insostenible que los zócalos televisivos insistan en que “todo está mal” cuando tenemos el nivel de pobreza más bajo de los últimos siete años”. Sin embargo, los datos en los que se basa son cuestionados por tener cimientos débiles. Una de las principales críticas es que cambió la metodología de calcular los ingresos, lo que modifica artificialmente, las condiciones de las familias. En la calle, la realidad marca que la principal preocupación es cómo llegar  a fin de mes, mientras crece la morosidad en tarjetas, créditos y hasta billeteras digitales. Es mucho más que anécdotas. 

Milei pide paciencia, pero parece estar agotada. Mucho más después del escándalo de Manuel Adorni, el vocero devenido en Jefe de Gabinete y ahora viajero VIP con millonarias propiedades adquiridas en los últimos dos años, según confirmó la escribana Adriana Mónica Nechevenko, quien le ayudó a conseguir las jubiladas generosas para financiar sus hipotecas. 

No es el único escándalo, pero quizás el más tangible. Pero hay otros incluso más graves. La causa que investiga presuntas maniobras de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó un nuevo capítulo y eleva la presión judicial sobre un entramado que ya aparece como uno de los expedientes más sensibles en materia de gasto público social. El juez federal Ariel Lijo deberá resolver en los próximos días el pedido de 29 nuevas indagatorias, formulado por los fiscales Franco Picardi y Sergio Rodríguez, a partir de un reciente hallazgo en la investigación que apunta a un esquema de desvío de fondos por más de 75.000 millones de pesos.

“Sabemos que estos últimos meses fueron duros. Y no es casualidad: es el costo de las bombas que dejaron los irresponsables psicópatas kirchneristas que intentaron hacer volar la economía por los aires el año pasado. Eso no sale gratis: implicó tasas más altas, menor actividad y más inflación. Pero los resultados ya están a la vista: la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza. No nos van a psicopatear. Sabemos exactamente qué hay que hacer y lo estamos haciendo. MAGA VLLC!”, tuiteó. 

Pero sólo lo celebra el grupo duro. La última encuesta de Zuban & Córdoba revela que Javier Milei llega a este tramo de su gestión con una desaprobación del 65%, una aprobación del 33,9% y apenas 1,1% de indecisos

Es la consolidación de una tendencia. Desde octubre de 2025, cuando la desaprobación era de 62,8%, el rechazo nunca volvió a perforar el umbral alto y, tras una breve meseta en torno al 50%, volvió a escalar hasta tocar su máximo de la serie. En paralelo, la aprobación cayó desde 48,8% en diciembre de 2025 a 33,9% en abril de 2026

En apenas cuatro meses, el Gobierno perdió casi 15 puntos de respaldo y ganó más de 15 puntos de rechazo.Ese deterioro se vuelve todavía más relevante cuando se lo cruza con otra variable decisiva: la percepción sobre el rumbo del país. Allí el estudio muestra una fractura profunda. Solo el 28,3% considera que la Argentina va en la dirección correcta con el gobierno de Milei, mientras que el 63,6% cree que va en la dirección incorrecta y un 8,1% no sabe. 

La percepción de que la dirección es “incorrecta” sí se basa en datos que se pueden advertir a simple vista: a diario cierran empresas, se pierde empleo y los datos oficiales confirman el derrumbe constante de los principales indicadores. 

Industria, comercio y construcción -los tres grandes motores históricos del empleo- siguen en caída y muy por debajo de los niveles de 2023. No se trata de sectores marginales: juntos explican casi la mitad del empleo registrado. Cuando estos engranajes se frenan, lo que se resiente no es sólo la actividad, sino el tejido social y productivo en su conjunto.

Milei prefiere mirar únicamente la parte de las estadísticas que le conviene. El EMAE -ese termómetro que sintetiza el pulso de la economía- exhibe crecimiento. ¿La explicación? El impulso proviene de un puñado de sectores dinámicos: agro, minería, petróleo e intermediación financiera, actividades que en conjunto apenas concentran el 9,2% del empleo.

Ahí aparece la paradoja que define el momento actual: la economía crece, pero no necesariamente donde viven y trabajan la mayoría de los argentinos.

Para los sectores que hoy lideran la expansión, el escenario es promisorio. Hay rentabilidad, inversión y expectativas alineadas con un ciclo de mejora. Pero para quienes dependen de la industria, el comercio o la construcción -es decir, la mayoría- la percepción es otra: ingresos que no alcanzan, actividad retraída y un horizonte incierto.

La industria manufacturera tuvo en febrero uno de sus peores registros recientes. El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) mostró una contracción de 8,7% interanual, mientras que el acumulado del primer bimestre cayó 6,0% frente al mismo período de 2025. En la serie desestacionalizada, el descenso fue de 4,0% respecto de enero.

El deterioro fue además muy extendido. En febrero, 14 de las 16 divisiones manufactureras registraron caídas interanuales. Por incidencia en el índice general, retrocedieron alimentos y bebidas (-6,9%), maquinaria y equipo (-29,4%), vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes (-24,6%), otros equipos, aparatos e instrumentos (-24,6%), prendas de vestir, cuero y calzado (-18,2%), productos de caucho y plástico (-15,7%), industrias metálicas básicas (-12,5%), productos textiles (-33,2%), muebles y otras manufactureras (-12,3%), productos minerales no metálicos (-7,2%), productos de metal (-5,7%), tabaco (-14,9%), otro equipo de transporte (-19,8%) y madera, papel, edición e impresión (-1,5%). Solo mostraron incidencias positivas refinación del petróleo, coque y combustible nuclear (19,7%) y sustancias y productos químicos (3,7%).  En textiles, donde la baja fue una de las más severas, la producción de tejidos y acabado cayó 47,0% y la de hilados de algodón 30,7%; según las empresas relevadas, pesaron la menor demanda interna y una mayor competencia de importados

La construcción también registró una caída de 1,3% respecto de enero y las expectativas empresarias no describen un escenario expansivo, sino más bien de cautela. Para el período marzo-mayo de 2026, el 69,3% de las firmas dedicadas principalmente a obras privadas cree que la actividad no cambiará.

En contraste, la inflación de marzo se mantendrá por encima del 3 por ciento. En mayo se cumplirá un año completo de aceleración de los precios. 

Caída de actividad, pérdida de empleo y precios en alza. Un combo que el Presidente prefiere obviar. 

Adrián Núñez, el representante en Misiones de la Libertad Avanza, se refleja en Milei. Ante la realidad, negarla. “No hay ninguna crisis”, enfatizó el diputado libertario sobre la yerba mate, cuando el sector productivo está en la miseria, con precios por la materia prima más bajos que hace dos años, cuando comenzó la nueva era de desregulación. 

Insistió en que la desregulación llegó para quedarse y que los productores deben “adaptarse” a la nueva realidad. Esa nueva realidad no es desconocida. En los 90, la anterior década desregulada, produjo una enorme transferencia de recursos desde la producción a la industria. Ahora se estima que por la caída de precios, la chacra perdió 400 mil millones, en detrimento de los eslabones más altos de la cadena. Por productor, los cálculos marcan una pérdida anual de 32,7 millones de pesos. 

La disputa por la renta yerbatera es la clave de la nueva demanda de inconstitucionalidad del DNU 70/2023. Con el patrocinio del abogado Federico Padolsky, se presentaron el viernes en la Justicia federal de Misiones sendas demandas contra la desregulación. El eje es que el DNU avanzó sobre el espíritu de la ley sancionada en 2001. que respondió a la necesidad de corregir las profundas asimetrías estructurales existentes dentro de la cadena de valor de la yerba mate. En efecto, mientras los sectores Industrial y Comercial presentan elevados niveles de “concentración” económica, la Producción Primaria presenta una “gran dispersión”, ya que se encuentra conformada por miles de pequeños y medianos productores que desarrollan su actividad en condiciones de marcada vulnerabilidad frente a los restantes actores del mercado.

El texto de la demanda recuerda que las herramientas regulatorias previstas por la ley (particularmente aquellas vinculadas a la fijación de precios de la materia prima y a la regulación de nuevas plantaciones) constituyeron instrumentos esenciales para evitar situaciones de abuso de posición dominante y para garantizar condiciones mínimas de sustentabilidad económica para los productores primarios.

La nueva estrategia judicial ataca en particular, los artículos 164, 165, 166, 167 y 168 del decreto presidencial, que eliminaron o modificaron diversas facultades regulatorias del organismo, suprimiendo herramientas institucionales que durante más de veinte años habían constituido pilares fundamentales del sistema legal de la actividad. Las normas aquí cuestionadas, eliminaron “lisa y llanamente” las atribuciones vinculadas con la fijación del precio de la materia prima y con la regulación de nuevas plantaciones de yerba mate, alterando de manera sustancial el esquema institucional diseñado por el “Legislador”.

La supresión de dichas facultades regulatorias importa una profunda transformación del régimen legal que rige la actividad yerbatera, cambiando de facto la naturaleza jurídica del INYM. En los hechos, tales modificaciones dejan sin herramientas institucionales al organismo creado por el Congreso para intervenir en la actividad, debilitando significativamente su capacidad para cumplir las funciones para las cuales fue concebido.

La eliminación de los mecanismos institucionales de concertación sectorial agrava las asimetrías existentes dentro de la cadena productiva, exponiendo a los Productores Primarios a condiciones de negociación significativamente más desfavorables frente a los sectores industrial y comercial.

El artículo 99 inciso 3 de la Constitución establece que el Poder Ejecutivo nacional sólo puede dictar Decretos de Necesidad Y Urgencia cuando “circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos para la sanción de las leyes”, exigencia que constituye una garantía fundamental del principio republicano de división de poderes y de gobierno (art. 1 CN).

La doctrina elaborada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado reiteradamente que el dictado de esos decretos constituye una facultad de carácter excepcional, cuya utilización sólo resulta constitucionalmente válida cuando se verifica una situación de urgencia real que impide el funcionamiento normal del proceso legislativo.

En el caso yerbatero, no se advierte a diciembre de 2023, la existencia de ninguna circunstancia extraordinaria que justificara la utilización de este mecanismo excepcional para modificar el “régimen institucional” de la actividad yerbatera, el cual había sido establecido por el Congreso de la Nación luego de un amplio proceso legislativo.

No se trata de una mera formalidad retórica: la Constitución Nacional le exige expresamente al Poder Ejecutivo Nacional la explicación fundada de por qué la situación que pretende (des) regular no puede esperar el trámite ordinario de formación de las leyes.

En el DNU, todo el fundamento del Presidente se reduce a apenas dos párrafos, con los que pretende “reconfigurar” toda una economía regional que involucra a miles de productores, miles de trabajadores rurales, decenas de industrias, etc.

En esos dos párrafos Milei afirma, en esencia, que corresponde “modernizar” el Instituto Nacional de la Yerba Mate y “evitar” su intervención en un mercado que considera “competitivo”. Afirmación que realiza sin aportar “estudios técnicos”, ni “datos sectoriales”, ni “informes económicos”. Mucho menos un “análisis de mercado yerbatero argentino”, ni un solo “diagnóstico productivo”. 

La ausencia de motivación resulta todavía más evidente cuando se analizan los indicadores objetivos del sector al momento del dictado del decreto. Lejos de encontrarse en crisis, la actividad yerbatera mostraba indicadores de expansión sostenida, con: a) crecimiento del consumo total, 

b) aumento significativo de las exportaciones, 

c) estabilidad del mercado interno, 

d) expansión del valor agregado en la cadena productiva, 

e) garantía de calidad y trazabilidad del producto, entre otras mejoras que había logrado la existencia del INYM en el sector yerbatero argentino.

Esa descripción no proviene de una fuente aislada ni de un estudio privado, sino de la evaluación del Plan Estratégico para el Sector Yerbatero Argentino, elaborado con participación de organismos públicos, instituciones técnicas y universidades, del año 2022. Es decir, eran datos oficiales, que simplemente fueron desdeñados. 

La nueva estrategia judicial tiene respaldo explícito del gobernador Hugo Passalacqua. La Provincia sigue buscando herramientas para proteger a los pequeños productores y recuperar el equilibrio en la cadena. Por eso volvió a convocar a una reunión de la Mesa Yerbatera, el próximo 23 de abril, con el objetivo de acercar posiciones y mejorar el precio de la materia prima. Será una tarea titánica, ya que la industria no se mueve de los 250 pesos en promedio, aunque el costo está certificado en 391 pesos, lo que eleva el precio para garantizar una mínima rentabilidad, a 508 pesos. 

El gobernador entiende que más allá de que la situación de crisis de la producción primaria es consecuencia directa de una política nacional, no hay que desatender a los eslabones más vulnerables. No hay tiempo para la “adaptación” que marcan los libertarios, sino que las urgencias son del ahora. 

Por eso la Provincia pone en marcha sus propios anticuerpos a la crisis, con inversión y fondos propios. A diferencia de otras provincias, tiene obras viales en marcha, viviendas entregadas, aunque no en la proporción de otros años y puso en marcha una inédita obra energética que cambiará la matriz de la zona centro y sur: la línea de 132 kv entre Posadas, Alem y Oberá, con una inversión propia de 72 millones de dólares. 

En la oposición, ante la escasez de méritos propios que celebrar, la campaña está enfocada en insistir en temas que poco tienen que ver con el día a día. Una serie de fallos de la Corte Suprema pretendió ser utilizada en contra de la política fiscal misionera, como argumento para justificar la inédita caída de empresas. Pero la decisión suprema puso claridad en otras provincias, que cobraban impuestos más caros a las empresas extraterritoriales. En Misiones hay equidad tributaria y estabilidad fiscal, destacó el ministro de Hacienda, Adolfo Safrán. Y, por lejos, es la provincia con mayor cantidad de empresas de la región. Cabe hacerse la pregunta ¿si los impuestos locales no cambiaron, cómo hasta hace un par de años los comercios vendían bien y había empleo privado récord y ahora cierran diariamente por caída de ventas y costos exacerbados? Quizás la explicación no deba buscarse en Misiones, sino en el deterioro económico nacional. 

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