Pese a la noticia de que la Argentina podría ser recalificada como mercado emergente, las acciones y los bonos operan con descensos.
Las acciones líderes de la bolsa argentina cotizan a la baja este martes 20 de agosto y cortan racha alcista de ocho jornadas y los bonos y ADRs también caen en Wall Street. En ese contexto, el impuesto país está al alza y queda muy cerca de los 1.500 puntos.
Esto sucede pese a que la noticia de una posible mejora de la calificación de la Argentina, que pasaría a ser mercado emergente fue bien recibida por la city y podría generar un flujo de inversiones en acciones locales por u$s1.000 millones, según el JPMorgan.
No obstante, algunas dudas persistentes sobre la continuidad y sustentabilidad del plan económico hacen que el índice S&P Merval caiga 0,28% a 1.652.502,680 puntos. Las acciones pierden hasta 3% en el panel líder, lideradas por Telecom, Cresud (-2,40%) y Supervielle (-1,85%). En tanto, las que suben son Pampa Energía (+0,19%) y Transportadora de Gas del Sur (+0,10%).
Las acciones argentinas en Nueva York cotizan en rojo también, con caída de hasta 4,05% encabezados por Telecom, Irsa (-3,49%) y Grupo Superviellle (-3,45%). Solo sube Transportadora de Gas del Sur, apenas un 0,68%.
En el segmento de renta fija, los bonos en dólares operan con mayoría de caídas de hasta 2,5% encabezados por el Global 2041 (GD41), seguido del Global 2046 (-1,7%) y el Bonar AL29 (-0,7%). Así, el riesgo país anota un alza de 24 puntos (+1,63%) hasta los 1.495 puntos básicos.
Bonos argentinos: pese a reciente mejora, aún rinden peor que varios países de África
Los bonos argentinos, al igual que los mercados emergentes frenaron su rally alcista cuando en abril la inestabilidad en Wall Street, y la caída de los commodities le pegó a los activos de riesgo. Sin embargo, están a la expectativa de retomar un camino ascendente en lo que resta del 2024, ante la posible baja de las tasas en los EE.UU. en septiembre.
“El bono a 10 años de Argentina rinde 17,8% (al 15 de agosto), entre tres y cuatro veces más que el rendimiento de un promedio simple de países de América latina, excluyendo Bolivia y Ecuador, que están experimentado deterioros importantes en sus economías”, destacó el último informe de Quantum Finanzas, la consultora que dirige Daniel Marx.
Entre septiembre del año pasado y la actualidad el precio promedio de la deuda soberana en dólares tuvo una recuperación muy significativa ya que partió de un precio promedio –ponderado por monto- de u$s25 y alcanzó los u$s47, lo que implica una suba del 67%. Cabe resaltar que, como consecuencia, su rendimiento anual cayó de 35% a 21%.
Ahora, el informe revela que entre septiembre del 2023 y fines de abril del 2024 la recuperación del precio había sido mayor, cuando subió el 105% (alcanzó u$s51). “La tendencia se revirtió en mayo del 2024, con un precio promedio actual un 10% menor al de ese máximo relativo y un rendimiento que aumentó en ese periodo 400 pbs (a 21% anual)”, destacaron.
Al respecto es importante señalar que a fines de abril el deterioro del contexto internacional, generó una repercusión negativa en los países emergentes, con una mayor volatilidad en precios de acciones y bonos, aunque a esto se le sumaron elementos propios de Argentina.
Según Quantum, el bono a 10 años de Argentina rinde 17,8%, lo que implica entre 3 y 4 veces más que el rendimiento de un promedio simple de países de América Latina, excluyendo Bolivia y Ecuador, que están experimentado deterioros importantes en sus economías.
Inclusive, el rendimiento de la deuda de Argentina es superior al de otros países emergentes africanos, como ser Egipto (10,8%), Kenia (10,9%) o Congo (13,4%), países que se vieron afectados por tensiones políticas, situaciones climáticas extremas, eventos cambiarios y crediticios, entre otras circunstancias adversas.
Cabe señalar que los países mencionados tienen vigentes programas de facilidades extendidas con el FMI.
“La economía argentina está mucho más robusta que hace algunos meses atrás. Registra superávit fiscal, se saneó el balance del BCRA, se ajustaron los precios relativos, la inflación viene decreciendo y se observa una incipiente recuperación económica, al mismo tiempo que se están introduciendo importantes reformas al marco normativo para el desarrollo de actividades. Ello contribuyó al salto observado en los precios y la reducción de los rendimientos de la deuda soberana”, explicaron desde Quantum.
Desde el mismo informe ampliaron que, en estos días, la atención de operadores financieros con posiciones en Argentina parece muy focalizada en la forma de resolver las tensiones cambiarias, más allá de los factores estacionales asociados al ciclo agrario.
“Notamos que hay margen adicional para una mayor compresión de los rendimientos (suba de precios). Sin embargo, lograrlo a tiempo para recuperar acceso al mercado internacional requiere nuevos avances en las políticas que refuercen la confianza, aprovechando las bases dadas por los cambios recientes“, cerraron.
Mercado: afirman que pese a las turbulencias, hay que seguir apostando
Los máximos estrategas del BlackRock Investment Institute (BII), una especie de “think tank” del mayor fondo de inversiones del mundo, consideran que no es momento para salir del mercado y refuerzan su apuesta al riesgo pese a las turbulencias de semanas atrás. Según ellos, la liquidación de posiciones en niveles muy altos, los temores de una recesión en Estados Unidos y la incertidumbre política provocaron grandes oscilaciones en el mercado, exacerbadas por una escasa actividad; y la repentina disposición del Banco de Japón (BoJ) a incorporar el yen como un factor para fijar la política aceleró la liquidación de operaciones de “carry trade” que utilizan la divisa japonesa para comprar otros activos.
En su último Weekly, señalaron que habían advertido que los cambios en el sentimiento de riesgo y un posicionamiento forzado podrían generar bolsas de volatilidad en el mercado, eso sucedió cuando el yen subió y las acciones japonesas sufrieron su peor racha de tres días de la historia, obligando al BoJ a dar marcha atrás en un cambio de política agresiva. Como resultado, BII sigue sobre-ponderando las acciones japonesas. Mientras que en EE.UU., los datos macroeconómicos muestran una desaceleración, no una recesión, en opinión del BII, por lo que mantienen la sobre-ponderación en las acciones estadounidenses y los alientan los optimistas resultados tecnológicos.
Mercados: un error a la japonesa
“Los especuladores que se apresuraron a cerrar sus posiciones cortas en yenes impulsaron una de las mayores liquidaciones de operaciones de ‘carry trade’ registradas en las últimas semanas, según datos de la CFTC. Es difícil cuantificar la cantidad de operaciones de ‘carry trade’ que se han liquidado, dada la naturaleza extrabursátil de muchas posiciones financiadas en yenes”, explican. “Sin embargo”, agregan, “el brusco cierre de la brecha entre los diferenciales de divisas y tasas y el rápido recorte de las posiciones de futuros sugieren una liquidación importante. Otra liquidación de posiciones (operaciones de dispersión de acciones vinculadas a la volatilidad de índices y acciones individuales) magnificó la caída de las acciones”.
Hasta hace poco, recuerdan, el BoJ había tratado deliberadamente de normalizar su política sin poner en peligro el retorno de la inflación en el país. Luego vino su repentina suba de tasas en julio y la confusión de su marco de política, incluyendo al yen como factor. “El surgimiento de un error de política del BoJ nos impulsó a reconsiderar nuestra visión positiva sobre Japón. Sin embargo, creíamos que el BoJ se vería obligado a dar marcha atrás, y lo hizo. Creemos que el organismo procederá ahora con cautela en materia de política, por lo que mantenemos una posición sobre-ponderada en acciones japonesas sobre una base de no cobertura de tipos de cambio”. No obstante, reconocen que “un mayor desmantelamiento de las operaciones de ‘carry trade’ y un fortalecimiento del yen es un riesgo”. Aunque dicen que “sin embargo, nos gusta el círculo virtuoso de la inflación impulsando el crecimiento de los salarios, y por lo tanto el poder de fijación de precios y las ganancias de las empresas. Las reformas corporativas destinadas a añadir valor a los accionistas también son clave”.
Miedo a la recesión
Si bien Japón se llevó la peor parte de la turbulencia de semanas atrás, los temores de recesión en EE.UU. provocaron la última caída después de que los datos de nóminas estadounidenses de julio mostraran un repunte en la tasa de desempleo. “Sin embargo”, afirman desde BII, “la tasa de desempleo sigue siendo notablemente baja según los estándares históricos, y está aumentando debido a una creciente fuerza laboral vinculada a la inmigración, no a la pérdida de empleos”. Según su valoración, “las últimas solicitudes de subsidio por desempleo, los datos de servicios del ISM y la encuesta de préstamos bancarios de la Fed pintan el panorama de una economía que se está desacelerando, no acercándose a la recesión”.
Por otro lado, afirman que “las ganancias corporativas estadounidenses más fuertes de lo esperado, especialmente en tecnología, reafirman nuestra visión positiva de EE.UU.”. En este sentido, señalan que “si bien la tecnología lidera el crecimiento, los sectores no tecnológicos están listos para registrar su primer crecimiento de ganancias desde fines de 2022, una señal de que las fuertes ganancias corporativas pueden estar ampliándose”. Por ello, mantienen “una posición sobre-ponderada en las acciones estadounidenses y en el tema de la inteligencia artificial (IA)”.
Su conclusión es que “aún podríamos ver bolsas de volatilidad en las escasas operaciones del verano”. Pero “en lugar de reducir el riesgo, nos inclinamos por nuestras ideas de mayor convicción: mantenemos una posición sobre-ponderada en las acciones japonesas y estadounidenses, y favorecemos el tema de la IA en EE.UU.”.