Misiones 2025 ¿Qué claves se pueden leer en el Presupuesto?

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Como es ya casi una costumbre, Misiones es la primera provincia en tener su presupuesto aprobado para el año 2025. La Provincia destinará $3,1 billones para el total de las erogaciones y se estiman recursos por $2,9 billones. Este presupuesto determina una necesidad de financiamiento por el 8% de los ingresos, un aspecto que no es para nada determinante ni en términos de ejecución presupuestaria ni de análisis político. Los presupuestos, en todos sus niveles, pueden tener cierta subestimación de ingresos (sobre todo si se contrasta con escenarios de inflaciones inciertas) que con el devenir de la ejecución puede corregir esa necesidad de financiamiento (por mayor recaudación, por ejemplo), como también la gestión puede reestructurar el gasto para no tener que “ejecutar” esa necesidad de financiamiento. 

Particularmente esto último se observa en Misiones en muchos de los últimos años, “corrigiendo” proyecciones previas a fin de conservar los equilibrios en las cuentas públicas. Así, la ley de presupuesto es, por excelencia, la hoja de ruta e instrumento para la ejecución del presupuesto. 

Tener el presupuesto aprobado es una fuerte señal política de estabilidad, algo que no gozan todas las provincias y que es muy bien visto por actores económicos que piensan en Misiones como destino de inversiones. Además, el contenido propio del texto aprobado ratifica un camino en consolidación constante de atender políticas de contención y de desarrollo, a la par que ratifica un proceso de desendeudamiento que es clave para afrontar los desafíos que trae el mediano plazo en el plano subnacional. Esto trae certidumbre, un valor tan escaso en la Argentina cuando se trata de programas de gobierno. 

El presupuesto también sostiene equilibrio en términos fiscales, por la razón anteriormente mencionada. Si el escenario económico global mejora, los recursos pueden ser aún mayores a los proyectados produciendo una virtual desaparición de esa necesidad de financiamiento. Si el escenario no mejora, da margen a la reorganización del gasto público sin que eso implique ajuste en el sentido peyorativo de la palabra. Este equilibrio fiscal es un aspecto fundamental de la política económica misionera que se sostiene desde hace muchos años.

Los datos del cierre del primer semestre 2024 ratifican el rumbo en el plano presupuestario: tras un primer trimestre muy complicado que requirió de un cuidado muy fuerte de los recursos, el recorte del gasto desaceleró hacia el segundo trimestre del año por una mejor situación de los ingresos. Si vemos la comparación interanual, el primer trimestre cerró con una baja del gasto público del 23% real interanual y desaceleró a -19% hacia el segundo trimestre acumulado. En esa misma línea, la situación de los ingresos mostró cierta recomposición: pasó de caer 20% en el primer trimestre a acumular una caída del 15,2% hacia el segundo trimestre. Esa leve desaceleración en la caída de los ingresos le permitió a la Provincia expandir, también levemente, el gasto”, tal como lo contamos en esta nota de Economis.

Pero quizás más relevante que la comparación interanual acumulada, es comparar estrictamente el período abril-junio (segundo trimestre) contra enero-marzo (primer trimestre) no a nivel acumulado, sino cada trimestre en particular. En este tipo de análisis vamos a encontrar algunos aspectos interesantes. En primer lugar, hay una mejora en los ingresos corrientes, que crecieron 23% real contra los primeros tres meses del año empujados por los recursos nacionales de mayo, por ingresos no tributarios y por contribuciones a la seguridad social. Esta mejora permitió expandir el gasto en aspectos claves que arrastran un retraso por la difícil situación del primer trimestre. El gasto corriente se expandió entre abril y junio un 41% contra enero-marzo, pero no fue un gasto indiscriminado. El gasto en personal también creció en esos tres meses 41%, aunque algún crítico diría que hay impacto de aguinaldo. Es cierto, pero si descontamos el medio aguinaldo de la cuenta, el gasto en personal creció 23%. Esto es consecuencia de las mejoras salariales aplicadas durante el segundo trimestre. A la par, el gasto en seguridad social creció 37% y las transferencias al sector privado un 25%. 

En resumen, la mejora de los ingresos fue a financiar directamente tres aspectos centrales de la gestión presupuestaria: salarios, seguridad social y apoyo al sector privado. A esto nos referimos cuando hablamos de presupuestos de equilibrio y de constante corrección-reorganización del gasto. Se cuidan las cuentas públicas, pero se cuidan también, en paralelo, las áreas fundamentales del gasto público para evitar su derrumbe en contextos difíciles. 

En línea con eso, Misiones ratifica año a año el proceso de desendeudamiento. El stock de deuda en pesos constantes se redujo 93% entre 2004 y 2024. Si lo medimos en dólares convertido al tipo de cambio de cada período, la reducción de la deuda es del 98% en los últimos 20 años. En 2004 la deuda era equivalente a USD 7.702 millones, en 2024, equivale a USD 82 millones. A su vez, en 2004 Misiones destinaba el 3,4% de sus gastos totales al pago de servicios de la deuda pública; en 2024 destina solo el 0,2% de su gasto total. En 2025, estaría más cerca del 0,1%. 

Mirar la deuda en una foto amplia no es casual: desendeudar también equivale a disponer de fondos para volcar en el desarrollo local y en la mejora de las condiciones de vida. Así como Misiones redujo 93% su deuda pública en los últimos veinte años, también en veinte años logró que miles de hogares dejen de tener necesidades básicas insatisfechas. Gracias a los nuevos datos del Censo que brindó INDEC esta semana, los hogares con NBI alcanzan el 23,5% en el año 2001 y se redujo al 8,7% en 2022, el mejor nivel de la historia de la provincia. Para graficar esto solo a modo de ejemplo, se destaca que los hogares que sufren hacinamiento bajaron del 6,2% en 2001 a 2,5% en 2022; o que los hogares sin condiciones sanitarias pasaron del 10% al 1,3%, entre otras cosas. 

Esos datos, aunque parecieran aislados, son fruto de políticas públicas sostenidas en equilibrio fiscal, desendeudamiento e inversión social. Premisas claves del presupuesto misionero para el año que viene.

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