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Milei en Nueva York: “Si nuestro gobierno es reelecto, 2028 será el mejor año económico de la historia”

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El presidente Javier Milei utilizó su exposición ante The Economic Club of New York para presentar a inversores y referentes financieros una hoja de ruta que combina superávit fiscal, apertura comercial, grandes inversiones y desregulación. Su principal apuesta fue hacia adelante: sostuvo que, si su gobierno es reelegido en 2027, 2028 será “el mejor año económico de la historia de la Argentina”. El discurso funcionó así como balance de gestión, presentación de oportunidades de inversión y mensaje político de cara al próximo ciclo electoral.

Crecimiento, inflación y la disputa por los resultados

Milei sostuvo ante la audiencia neoyorquina que Argentina acumula 27 meses de crecimiento y que 13 de los 15 sectores relevados por el Estimador Mensual de Actividad Económica se encuentran en expansión. También afirmó que el país crece a un ritmo muy superior a su promedio histórico y que el PBI per cápita ya superó el máximo registrado antes del período 2011-2023.

Los datos oficiales muestran una recuperación de la actividad, aunque con una dinámica menos lineal que la presentada en el discurso. El INDEC informó que el PBI creció 2% interanual durante el segundo trimestre de 2026, mientras que en la comparación desestacionalizada contra el primer trimestre registró una caída de 0,6%. La tendencia-ciclo, en cambio, mostró una variación positiva de 0,8%. En junio, el EMAE avanzó 0,8% interanual.

La diferencia entre ambas lecturas resulta relevante para entender el mensaje económico. El Gobierno pone el foco en la continuidad de la expansión interanual y en la comparación con los niveles previos a su gestión, mientras que los indicadores de corto plazo muestran una economía que todavía atraviesa una transición sectorial desigual. El propio INDEC registra, por ejemplo, una caída interanual de 5% en la producción industrial manufacturera de julio y bajas en las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas durante el mismo período.

En materia nominal, el Presidente destacó la reducción de la inflación y del riesgo país como parte de una secuencia que, según su explicación, comienza con el equilibrio fiscal, continúa con una menor necesidad de financiamiento del Estado y termina reduciendo el costo del crédito para el sector privado. El argumento constituye uno de los ejes centrales de su programa: primero estabilizar las cuentas públicas, después reducir impuestos y regulaciones y, finalmente, ampliar el espacio para la inversión privada.

RIGI, energía y minería como plataforma exportadora

El segundo gran eje de la presentación fue la inversión. Milei afirmó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, RIGI, ya tiene más de US$45.000 millones aprobados y otros proyectos por montos muy superiores en evaluación. El Gobierno viene utilizando el régimen como una herramienta para atraer capital hacia minería, energía, infraestructura, tecnología y siderurgia.

La existencia de una cartera relevante de proyectos está respaldada por información oficial. En marzo, la Secretaría de Minería había informado seis proyectos mineros aprobados bajo el RIGI y otros 12 en evaluación, por un monto conjunto estimado en US$47.000 millones. Además, durante 2026 continuaron incorporándose proyectos vinculados con litio, cobre, gasoductos y procesamiento de hidrocarburos.

El impacto potencial excede al monto de capital comprometido. El Gobierno busca que esos proyectos generen demanda sobre proveedores locales y cadenas de servicios. De hecho, Economía informó en septiembre que el 86% de lo invertido en los proyectos RIGI correspondía a empresas nacionales y que más de 1.200 proveedores ya estaban vinculados con iniciativas aprobadas.

Vaca Muerta aparece como la pieza energética de esa estrategia. Milei planteó que la Argentina puede pasar de un escenario de restricciones de gas a convertirse en un proveedor relevante de energía para otros mercados. En paralelo, el régimen de inversiones comenzó a canalizar proyectos de transporte y procesamiento: entre ellos, un gasoducto de aproximadamente 480 kilómetros destinado a conectar la producción neuquina con infraestructura para exportación de gas natural licuado.

El Presidente también vinculó la expansión energética con una segunda etapa de industrialización. El ejemplo elegido fue la producción de urea, un fertilizante cuya fabricación utiliza gas natural como insumo. El Gobierno aprobó en septiembre un proyecto RIGI de Fertil Pampa para construir dos plantas de urea y una de amoníaco en Bahía Blanca, utilizando gas de Vaca Muerta.

El razonamiento económico detrás de esta estrategia es directo: convertir recursos naturales competitivos en una plataforma para industrias que demanden energía, infraestructura y acceso a mercados externos. Allí confluyen energía, agroindustria, minería, petroquímica y logística, con la expectativa de aumentar las exportaciones y generar nuevas cadenas de proveedores.

Apertura comercial y reducción de costos

La apertura comercial fue presentada como otra condición necesaria para que esas inversiones encuentren escala. Milei sostuvo que Argentina pasó de una economía con una cobertura muy limitada de acuerdos comerciales a ampliar progresivamente su acceso a mercados internacionales, con la meta de llegar al 80% del producto mundial.

El Presidente vinculó esa política con la necesidad de reducir los costos internos que afectan la competitividad. En particular, destacó la infraestructura vial y ferroviaria. El proceso de concesiones de rutas nacionales ya contempla más de 9.000 kilómetros bajo esquemas de operación y mantenimiento privados. La Etapa III, adjudicada en agosto, incorporó más de 3.900 kilómetros y llevó el proceso hacia una cobertura superior a los 9.000 kilómetros de rutas estratégicas.

La cuestión logística adquiere especial importancia para una economía que busca exportar más recursos y productos industriales. La distancia entre el yacimiento o establecimiento productivo y el puerto puede convertirse en un costo determinante para la competitividad. Por eso, la estrategia de Vaca Muerta, minería y agroindustria depende no solamente del capital disponible sino también de rutas, ferrocarriles, gasoductos, oleoductos, puertos y energía confiable.

Inteligencia artificial: energía, minerales y talento

La otra apuesta de largo plazo presentada en Nueva York fue la inteligencia artificial. Milei sostuvo que Argentina no debería establecer una regulación preventiva específica sobre una tecnología que todavía se encuentra en desarrollo y propuso construir un marco jurídico orientado a atraer empresas, capital y talento.

Su argumento económico parte de una ventaja particular: la IA necesita grandes cantidades de energía para centros de datos y requiere infraestructura, minerales críticos y profesionales especializados. En su lectura, Argentina puede combinar Vaca Muerta, litio, cobre, disponibilidad territorial y capital humano para integrarse en distintos eslabones de esa cadena.

El planteo también incluye cambios en las reglas societarias y un esquema de responsabilidad limitada para empresas que operen con agentes de inteligencia artificial. La intención declarada es reducir la incertidumbre jurídica y aumentar los incentivos para inversiones de largo plazo. En términos económicos, la discusión pasa entonces de regular una tecnología emergente a definir qué condiciones institucionales permitirían que una parte de la inversión vinculada con ella se radique en el país.

Milei también afirmó que la proporción de jóvenes argentinos que quería emigrar cayó del 70% en 2023 al 27% en 2025. Esa cifra fue utilizada para reforzar otro argumento: que la estabilización económica puede modificar la relación entre talento y territorio. El Gobierno busca que profesionales que históricamente buscaron oportunidades en el exterior encuentren incentivos para permanecer o regresar al país.

El punto social: crecimiento, empleo y pobreza

El discurso también buscó trasladar los resultados macroeconómicos a la vida cotidiana. Milei atribuyó a su gestión una reducción de 28 puntos porcentuales de la pobreza, una caída de la indigencia y una disminución de la pobreza infantil, además de afirmar que 14 millones de personas dejaron de ser pobres.

Las últimas cifras oficiales disponibles de INDEC permiten verificar una parte de esa trayectoria, aunque no sostienen por sí solas todas las cifras expuestas en Nueva York. Para el segundo semestre de 2025, el organismo registró una pobreza de 28,2% de las personas y una indigencia de 6,3% en los 31 aglomerados urbanos relevados por la EPH. En el primer semestre de 2025, esos valores habían sido de 31,6% y 6,9%, respectivamente.

El dato difundido este jueves por el INDEC del primer semestre del 2026 muestra que la pobreza volvió a crecer, ya alcanza al 32,3% de los argentinos. Unas 1,2 millones de personas se incorporaron al universo de la pobreza en apenas seis meses.

En el mercado laboral, el dato más reciente del INDEC disponible al momento del discurso ubicó la tasa de desocupación en 7,9% durante el segundo trimestre de 2026. El Presidente, en cambio, habló de la creación de unos 500.000 puestos de trabajo y sostuvo que el desempleo se mantuvo estable. La diferencia entre ambos enfoques vuelve a marcar uno de los principales desafíos del programa: determinar cuánto del crecimiento se traduce en empleo formal, salarios reales y mejoras sostenibles en las condiciones de vida.

El riesgo político como parte de la ecuación económica

Hacia el final de su exposición, Milei abandonó el terreno estrictamente económico y vinculó la estabilidad futura con el escenario político argentino. Sostuvo que el principal riesgo para la continuidad del programa será la posibilidad de maniobras desestabilizadoras por parte de la oposición y presentó una posición de reservas, acuerdos financieros y flujo de divisas como respaldo frente a ese escenario.

Ese tramo del discurso tiene una función específica ante los inversores: asociar la continuidad del programa económico con la capacidad política de sostener las reformas. El Presidente presentó la elección de 2027 como un punto de inflexión y afirmó que una eventual reelección permitiría consolidar el cambio de modelo durante 2028.

La dimensión electoral no fue secundaria. La promesa de un 2028 excepcional estuvo desde el comienzo de la exposición y funcionó como horizonte para explicar por qué, según Milei, los inversores deberían anticiparse al ciclo de expansión que proyecta. La afirmación es una proyección política y económica del Presidente, no un resultado que pueda considerarse establecido.

La apuesta que quedó planteada en Nueva York es, en definitiva, una transformación de la matriz de crecimiento: menos dependencia del mercado interno protegido, mayor integración comercial, inversiones de gran escala y especialización en energía, alimentos, minerales e industrias asociadas a la nueva economía tecnológica. El desafío consiste en que ese cambio de composición se traduzca en productividad, empleo, salarios, proveedores locales y una mayor capacidad exportadora.

La Argentina ya muestra señales objetivas de recuperación en actividad, inversión y estabilización respecto de los niveles críticos de 2023, pero los datos también muestran una economía con sectores que todavía presentan retrocesos y un mercado laboral cuya mejora no puede medirse únicamente por el crecimiento agregado. El resultado social de la estrategia dependerá, en última instancia, de la capacidad de transformar los grandes proyectos de capital intensivo en una expansión más amplia de oportunidades productivas.

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La tokenización de inmuebles ya no es una promesa

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Durante años, la tokenización inmobiliaria sonó como una idea reservada para conferencias tecnológicas y documentos llenos de promesas. Sin embargo, el panorama ha cambiado con bastante rapidez. Hoy existen edificios comerciales, hoteles y viviendas cuyos derechos económicos ya se representan mediante tokens digitales, mientras varios países han adaptado marcos regulatorios para permitir este tipo de operaciones bajo determinadas condiciones.

La lógica resulta más interesante de lo que parece a simple vista. En lugar de vender una propiedad completa a un único comprador, un activo puede dividirse en miles de fracciones digitales que representan una participación económica. Esa estructura reduce barreras de entrada y amplía el número de potenciales inversores, especialmente en mercados donde adquirir un inmueble completo exige un capital muy elevado.

Cuando el mercado deja de esperar al futuro

La diferencia entre la primera ola de entusiasmo y la situación actual es que ya existen ejemplos funcionando fuera de las presentaciones comerciales. Diversas plataformas especializadas permiten negociar participaciones tokenizadas de inmuebles con procesos digitales mucho más ágiles que algunas operaciones tradicionales, aunque siempre bajo las reglas legales de cada jurisdicción.

En ese contexto, la infraestructura también evoluciona alrededor del activo. Un proyecto inmobiliario tokenizado puede necesitar auditorías digitales, custodia especializada e incluso listar un token en un exchange cuando su estructura legal y técnica lo permite, algo que muestra cómo el sector inmobiliario empieza a adoptar mecanismos habituales en los mercados digitales.

Lo llamativo es que la conversación ya no gira únicamente alrededor del blockchain, sino alrededor de cómo cambia la experiencia de inversión.

  • Mayor accesibilidad para inversores con presupuestos reducidos.
  • Fraccionamiento de activos que antes solo podían adquirirse completos.
  • Procesos digitales más rápidos para registrar participaciones.
  • Posibilidad de diversificar entre distintos tipos de propiedades.
  • Registro transparente de transacciones en redes blockchain.
  • Automatización de ciertos pagos mediante contratos inteligentes cuando la estructura del proyecto lo contempla.
  • Expansión de mercados especializados con supervisión regulatoria creciente.
  • Nuevos modelos de financiación para desarrolladores inmobiliarios.
  • Mayor interés institucional por infraestructuras compatibles con activos digitales.
  • Necesidad de combinar innovación tecnológica con cumplimiento legal y protección del inversor.

Eso no significa que todo sea sencillo. La liquidez todavía depende del mercado disponible para cada activo, la regulación continúa evolucionando y la valoración de un inmueble sigue estando ligada a factores tradicionales como ubicación, demanda y gestión del proyecto.

La revolución ocurre cuando deja de parecer revolución

Quizá el aspecto más curioso sea que las mayores transformaciones suelen pasar desapercibidas cuando empiezan a integrarse en procesos cotidianos. Lo mismo ocurrió con la banca móvil: primero parecía una novedad, después se convirtió en una costumbre difícil de imaginar de otra manera.

La tokenización inmobiliaria parece recorrer un camino similar. Ya no pretende sustituir el mercado tradicional de un día para otro, sino añadir nuevas capas de eficiencia, flexibilidad y acceso donde antes existían procesos mucho más rígidos. Cuando la innovación deja de venderse como una promesa futurista y empieza a resolver problemas concretos, es probable que el verdadero cambio ya esté en marcha, incluso para quienes todavía siguen pensando que el ladrillo solo puede comprarse con llaves, escrituras y una carpeta llena de papeles.

Descargo de responsabilidad: Este artículo tiene únicamente fines informativos y no constituye asesoramiento financiero, de inversión ni de trading. No debe interpretarse como una recomendación para comprar, vender o mantener ninguna criptomoneda o activo digital. Los mercados de criptomonedas son altamente volátiles, y la inversión en activos digitales conlleva el riesgo de perder parcial o totalmente los fondos invertidos. Antes de tomar cualquier decisión de inversión, es fundamental realizar una investigación propia y evaluar cuidadosamente la tolerancia al riesgo.

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Milei: “Nuestro problema es que nos salen dólares por las orejas”

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El presidente Javier Milei defendió este miércoles su programa económico tras su participación en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas y sostuvo que la Argentina enfrenta un escenario de abundancia de divisas provenientes del sector real. “Nuestro problema es que los dólares nos salen por las orejas”, afirmó en declaraciones posteriores a su exposición en Nueva York, al anticipar que la balanza comercial alcanzará, según su proyección, un superávit de US$25.000 millones durante este año.

La definición coloca en el centro de la discusión un problema distinto al de la escasez de dólares que caracterizó a buena parte de los ciclos económicos argentinos: cómo administrar una eventual mayor disponibilidad de divisas sin generar presiones adicionales sobre los precios o sobre las tasas de interés. Milei planteó esa tensión al señalar que, si el Banco Central compra dólares y expande pesos, puede aumentar la presión inflacionaria, mientras que si esteriliza esos pesos, puede elevar el costo financiero.

“Los dólares que no tenés en el mercado financiero los tenemos en abundancia desde el lado real desde la balanza comercial”, sostuvo el Presidente. También atribuyó parte de la dinámica reciente a un “shock petrolero negativo” asociado a un aumento de precios.

Crecimiento, inflación y pobreza como prioridades

Milei definió como prioridades de su gestión que la economía continúe creciendo, que la inflación siga descendiendo y que disminuya la pobreza. En la entrevista posterior a su discurso ante la ONU afirmó que la economía acumula 28 meses consecutivos de crecimiento y sostuvo que, si se mantienen las proyecciones de mercado, el crecimiento acumulado durante sus cuatro años de gestión se ubicaría entre 18% y 20%. Esas cifras corresponden a las estimaciones y caracterizaciones realizadas por el propio mandatario y deben distinguirse de las mediciones oficiales y de las proyecciones de organismos y analistas.

El Presidente también realizó comparaciones con administraciones anteriores y presentó una evolución de la inflación y del crecimiento durante distintos períodos presidenciales. En ese tramo de sus declaraciones combinó datos históricos con una interpretación política sobre el desempeño de su gobierno.

En materia social, Milei afirmó que la pobreza se ubica actualmente en torno del 27% y que la indigencia pasó de niveles cercanos al 20% a aproximadamente 6%. También sostuvo que 14 millones de personas salieron de la pobreza y que la pobreza infantil descendió del 70% al 42%. Esas afirmaciones forman parte de la evaluación que el mandatario realizó sobre su gestión y requieren contrastarse con las series metodológicas correspondientes para establecer períodos y poblaciones comparables.

Malvinas, Estados Unidos y Reino Unido

La agenda internacional estuvo atravesada por el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas. Ante la Asamblea General, Milei ratificó que la cuestión constituye para la Argentina una “causa nacional” y pidió al Reino Unido retomar las negociaciones sobre la disputa de soberanía. El Gobierno argentino presentó esa posición como parte de una estrategia diplomática y pacífica.

Después del discurso, el Presidente sostuvo que el acercamiento entre Estados Unidos y el Reino Unido no modifica la estrategia argentina sobre Malvinas. La declaración se produjo después del encuentro mantenido el martes entre el presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro británico Andy Burnham, durante el cual ambos abordaron, entre otros asuntos, cuestiones vinculadas con las islas y el comercio.

Milei también destacó su reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y describió a la Argentina como uno de los principales aliados de Washington. Según explicó, la agenda bilateral incluye cuestiones geopolíticas, soberanía, recursos naturales y la configuración del escenario internacional.

La posición argentina convive así con una relación estrecha con Estados Unidos y, al mismo tiempo, con un reclamo diplomático frente al Reino Unido. El Gobierno busca sostener ambos ejes dentro de su estrategia internacional, mientras el escenario bilateral entre Washington y Londres incorpora la cuestión Malvinas entre otros asuntos de agenda.

La inteligencia artificial como parte de la estrategia económica

La inteligencia artificial fue el tercer eje que atravesó las declaraciones presidenciales. Milei rechazó tanto las visiones que presentan a la tecnología como una amenaza inevitable como aquellas que justifican una intervención estatal para limitar su desarrollo.

“La IA no es ni el infierno ni el paraíso”, afirmó, y cuestionó los argumentos que, según su interpretación, buscan generar regulaciones capaces de establecer barreras de entrada para nuevos competidores. Durante su discurso ante la ONU también planteó que la Argentina puede posicionarse como un polo de desarrollo de inteligencia artificial y defendió un marco orientado a atraer inversiones tecnológicas.

La apuesta tecnológica aparece vinculada al programa económico más amplio del Gobierno: atraer capital, aprovechar recursos energéticos y desarrollar nuevas actividades asociadas a la economía digital. En la Asamblea General, Milei vinculó además el potencial argentino con la disponibilidad de recursos y con la posibilidad de captar inversiones en sectores considerados estratégicos.

El planteo abre una discusión que excede la política tecnológica: qué infraestructura energética, conectividad, capital humano y reglas de inversión necesita el país para transformar una ventaja potencial en actividad económica efectiva. La cuestión resulta especialmente relevante para una economía que, según el propio Gobierno, busca ampliar sus fuentes de generación de divisas y reducir las restricciones externas.

La jornada internacional de Milei dejó así un mismo hilo conductor entre tres agendas que habitualmente se analizan por separado. En economía, el Gobierno pone el foco en la generación de dólares, la inflación y el crecimiento; en política exterior, sostiene el reclamo por Malvinas mientras profundiza el vínculo con Estados Unidos; y en tecnología, busca presentar a la inteligencia artificial como una nueva fuente potencial de productividad e inversión.

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Milei en la ONU: Malvinas, crítica al multilateralismo y apuesta por la inteligencia artificial

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El presidente Javier Milei utilizó su tercera intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para plantear una revisión integral del papel del organismo multilateral, colocar el reclamo argentino por las Islas Malvinas en el centro de su discurso y presentar a la inteligencia artificial como una oportunidad estratégica para el desarrollo económico. La intervención combinó política exterior, soberanía, energía, apertura comercial y una defensa explícita de un esquema de innovación con baja intervención estatal.

Ante la 81.ª sesión de la Asamblea General, Milei sostuvo que la ONU se apartó de los objetivos que dieron origen a la organización y cuestionó su capacidad para hacer cumplir sus propias resoluciones. Su diagnóstico fue presentado alrededor de tres preguntas: qué debería haber hecho el organismo y no hizo, qué acciones emprendió pese a que, según su interpretación, no correspondían a su mandato y cómo debería posicionarse frente a la transformación tecnológica impulsada por la inteligencia artificial.

La primera parte de la exposición estuvo atravesada por una crítica severa al funcionamiento del sistema multilateral. Milei sostuvo que la organización dejó de cumplir con su propósito original de promover la cooperación entre Estados, defender la soberanía y resolver conflictos mediante mecanismos pacíficos. También cuestionó políticas vinculadas con derechos humanos, regulación económica, género, ambiente, migración y la respuesta internacional frente a la pandemia de coronavirus.

Malvinas y el límite entre las resoluciones y los hechos

El capítulo de mayor contenido geopolítico estuvo dedicado a las Islas Malvinas. Milei reiteró que para la Argentina constituyen una “causa nacional” y utilizó la disputa para cuestionar la capacidad de Naciones Unidas de transformar sus resoluciones en consecuencias concretas.

El Presidente recordó la resolución 31/49 de la Asamblea General, que insta a la Argentina y al Reino Unido a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca abierta la disputa de soberanía. Su planteo coincidió con un momento de mayor tensión bilateral alrededor de la exploración hidrocarburífera en el área disputada. Reuters informó que el discurso argentino se produjo en un contexto de crecientes diferencias con Londres por proyectos de exploración petrolera en torno a las islas.

Milei sostuvo que el proyecto Lion, orientado a la exploración de hidrocarburos en la cuenca Malvinas Norte, se desarrolla mediante licencias británicas que el Gobierno argentino considera ilegales e ilegítimas. Frente a ese escenario, enumeró las medidas adoptadas por su administración: notas de desaliento, utilización de herramientas jurídicas, sanciones a empresas involucradas y sus proveedores y el envío al Congreso de un proyecto de ley relacionado con la defensa de la soberanía nacional.

La estrategia planteada por el Gobierno fue presentada como una defensa “pacífica, práctica y efectiva”, acompañada por un nuevo llamado a Londres para retomar las negociaciones sobre la disputa de soberanía y sobre la explotación de recursos naturales. En paralelo, Milei volvió a sostener la posición argentina sobre la aplicación del principio de libre determinación a la población de las islas.

El componente energético estuvo directamente vinculado con esa definición geopolítica. Milei invitó a inversores internacionales a participar del desarrollo de Vaca Muerta, a la que presentó como una oportunidad para convertirse en uno de los grandes polos energéticos de las próximas décadas, pero marcó como límite la explotación de recursos en áreas que la Argentina considera bajo ocupación externa.

Apertura económica y alineamiento internacional

El segundo gran eje del discurso fue la orientación económica y geopolítica de la administración Milei. El Presidente sostuvo que la Argentina está abriendo su economía al comercio y la inversión, avanzando sobre sus recursos estratégicos y reconstruyendo sus capacidades militares después de décadas de deterioro, según su propia caracterización.

También explicitó el alineamiento internacional de su Gobierno con Occidente, Estados Unidos e Israel, al que definió como una elección geopolítica basada en afinidades de valores y complementariedad estratégica. En esa línea, reiteró el rechazo argentino a los ataques de Irán contra Israel y recordó la decisión de declarar terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní, además del compromiso oficial con las investigaciones de los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel.

La formulación sintetizó una política exterior que el Gobierno presenta como una combinación de apertura económica, alianzas estratégicas y recuperación de capacidades nacionales. Milei planteó que la Argentina debe incrementar su peso político, económico y militar para ampliar su margen de decisión internacional, aunque remarcó que ese objetivo no estaría orientado a la expansión territorial sino a la autonomía nacional.

Inteligencia artificial: crecimiento antes que regulación preventiva

La tercera parte del discurso trasladó la discusión desde la geopolítica hacia la economía del conocimiento. Milei presentó a la inteligencia artificial como una transformación tecnológica comparable, por sus potenciales efectos económicos, con la imprenta, la máquina de vapor, la electricidad e internet.

Su argumento central fue que las nuevas tecnologías no deberían ser abordadas desde una lógica de temor a la destrucción del empleo. Para sostener esa posición, recurrió a la revolución industrial y a la división del trabajo desarrollada por Adam Smith como referencias para defender la hipótesis de que los saltos de productividad pueden ampliar las capacidades económicas y crear nuevos espacios de actividad.

Desde esa perspectiva, Milei cuestionó que el Estado asuma de manera anticipada el control de la inteligencia artificial. Según su planteo, una regulación preventiva podría limitar la capacidad de innovación y concentrar en funcionarios y organismos públicos decisiones sobre qué tecnologías pueden desarrollarse.

La propuesta argentina que expuso ante la ONU apunta, por el contrario, a posicionar al país como plataforma para el desarrollo de inteligencia artificial. El Presidente mencionó como ventajas los minerales críticos, la disponibilidad energética, el talento humano y la capacidad tecnológica, y propuso un marco jurídico con baja regulación preventiva, responsabilidad limitada para empresas que desarrollen agentes de IA y beneficios fiscales.

La apuesta tiene además una dimensión geopolítica. Milei sostuvo que el desarrollo de la inteligencia artificial no es políticamente neutral y defendió que Occidente mantenga el liderazgo tecnológico para orientar esa transformación hacia principios que su Gobierno identifica con la libertad, la propiedad privada, la vida y la dignidad humana.

Una estrategia que busca convertir recursos en poder económico

El cierre del discurso conectó los distintos capítulos bajo una misma idea: transformar los activos argentinos en capacidad económica y política. Energía, alimentos, minerales críticos, talento humano, el Atlántico Sur y la posición geográfica hacia la Antártida fueron presentados como componentes de una estrategia para aumentar el peso internacional del país.

La definición también mostró la relación que el Gobierno busca establecer entre política exterior y política económica. Vaca Muerta aparece como plataforma energética; los minerales y la energía, como insumos para la nueva economía tecnológica; y la apertura comercial, como mecanismo para atraer inversiones y ampliar mercados.

La intervención dejó así planteado un cambio de enfoque respecto del papel que Milei asigna a la Argentina dentro del sistema internacional: participación en los organismos multilaterales, pero con una crítica explícita a sus mecanismos; defensa de la soberanía sobre Malvinas mediante instrumentos diplomáticos, jurídicos y económicos; alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel; y una política de innovación que prioriza la inversión y la productividad por sobre la regulación anticipada.

El debate que queda abierto no es solamente diplomático. También es económico. La estrategia expuesta en Nueva York supone convertir recursos naturales, energía, capital humano y tecnología en inversión, exportaciones y mayor capacidad de negociación internacional. La cuestión central será cómo esas definiciones se traducen en políticas concretas, resultados productivos y capacidad efectiva para defender los intereses argentinos en un escenario internacional atravesado por disputas geopolíticas y una acelerada transformación tecnológica.

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De cripto a ladrillos: el desafío de los latinoamericanos que quieren comprar propiedades en Estados Unidos

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Para un latinoamericano que ha acumulado parte de su patrimonio en bitcoin (BTC), stablecoins u otros criptoactivos, comprar una propiedad en Estados Unidos puede plantear un problema menos evidente que encontrar el inmueble: cómo convertir ese patrimonio digital en dólares y llevarlo hasta el cierre de una operación de alto valor.

Las operaciones de grandes montos pueden involucrar necesidades específicas de liquidez, verificación del origen de los fondos, cumplimiento normativo y coordinación entre las distintas partes de una compraventa inmobiliaria.

En ese punto está surgiendo una infraestructura que conecta el mercado de activos digitales con las transacciones inmobiliarias tradicionales. CryptEscrow, compañía especializada en la liquidación de operaciones inmobiliarias financiadas con criptomonedas, comenzó a utilizar el escritorio Pro OTC de Kraken para realizar conversiones de activos digitales a dólares en operaciones de alto valor.

El mecanismo permite ejecutar operaciones fuera del mercado abierto y acceder a liquidez destinada a clientes institucionales y personas de alto patrimonio. Para un comprador, esto puede resultar relevante cuando necesita convertir una cantidad considerable de criptomonedas dentro de una operación inmobiliaria.

El salto de cripto a bienes raíces

La necesidad de convertir patrimonio digital en activos tradicionales adquiere una dimensión particular en América Latina.

En países como Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Venezuela, las criptomonedas y stablecoins tienen distintos usos relacionados con el ahorro, la preservación de valor, las transferencias internacionales y la diversificación patrimonial. Para algunos usuarios, estos activos también representan una vía para mantener recursos denominados en dólares o acceder a capital fuera de sus mercados locales.

Estados Unidos concentra parte del interés de compradores latinoamericanos que buscan propiedades como vivienda, inversión o mecanismo de diversificación patrimonial. Pero pasar de una wallet de criptomonedas al cierre de una propiedad implica atravesar un proceso financiero y regulatorio distinto al de una compra convencional.

Venezuela representa un caso particularmente relevante. El uso de criptomonedas y stablecoins se ha vinculado con la preservación de valor, las remesas y la búsqueda de alternativas frente a la volatilidad de la moneda local. Para un venezolano que mantiene recursos en activos digitales y pretende comprar una propiedad en Estados Unidos, el desafío también consiste en convertirlos en dólares dentro de un proceso documentado y compatible con los requisitos de la operación.

Argentina presenta otra dinámica, marcada por la inflación y las restricciones cambiarias, mientras que en otros mercados del Cono Sur los criptoactivos forman parte de las estrategias de inversión y diversificación de determinados segmentos.

Una infraestructura entre dos mercados

Ahí entra el mercado over-the-counter (OTC), diseñado para gestionar transacciones de mayor tamaño mediante una estructura orientada a clientes institucionales y personas de alto patrimonio.

John Ioannou Jr., fundador y CEO de CryptEscrow, señaló que el acceso a esta infraestructura amplía las capacidades disponibles para la liquidación de operaciones inmobiliarias financiadas con criptomonedas.

La relevancia del mecanismo está menos en la posibilidad de “pagar una casa con bitcoin” que en resolver el paso intermedio entre ambos sistemas financieros: convertir patrimonio digital en dólares para incorporarlo a una transacción inmobiliaria tradicional.

CryptEscrow ha trabajado con desarrolladores inmobiliarios en Florida y California y busca ampliar su operación hacia otros mercados donde exista demanda por alternativas de pago vinculadas a criptomonedas.

El proceso, sin embargo, no elimina los controles de cumplimiento, la comprobación del origen de los fondos ni las obligaciones fiscales que correspondan a cada comprador.

La evolución de esta infraestructura apunta a una transformación más amplia: el patrimonio acumulado en criptomonedas comienza a buscar una salida hacia activos del mundo real, y los bienes raíces aparecen como uno de los destinos posibles para ese capital.

Para más información: www.cryptescrow.com 

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