El subsecretario de Políticas universitarias Alejandro Álvarez, “la universidad da pocos graduados” y añadió además que “se designa por rosca política, no hay un procedimiento fijo”. En la antesala de una nueva Marcha Federal Universitaria, el Gobierno nacional endureció su discurso sobre el sistema de educación superior y oficializó una reducción de $78.768 millones en distintos programas de la Secretaría de Educación, incluida la suspensión de transferencias para obras universitarias.
La decisión quedó formalizada mediante la Decisión Administrativa 20/2026 y coincidió con una ofensiva pública del subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, quien cuestionó el modelo de financiamiento actual, habló de un sistema “arbitrario” y aseguró que las universidades “dan pocos graduados” pese al nivel de gasto estatal.
El conflicto no se limita a una discusión presupuestaria. El trasfondo combina ajuste fiscal, disputa por el control político de las universidades y redefinición de los criterios de distribución de fondos en uno de los sectores históricamente más sensibles del Estado argentino.
El recorte llega antes de la marcha universitaria
La reducción presupuestaria impacta sobre programas educativos nacionales, infraestructura escolar, becas y universidades. El mayor ajuste recayó sobre el Plan Nacional de Alfabetización, que perdió más de $35.288 millones destinados a transferencias a provincias.
También fue eliminado el Fondo de Compensación Salarial Docente, utilizado para equiparar salarios mínimos provinciales, con una quita cercana a $8.930 millones.
La poda incluyó además recortes en infraestructura escolar y equipamiento por más de $21.686 millones, una baja de $6.649 millones en programas socioeducativos y una reducción superior a $559 millones en becas estudiantiles.
La empresa estatal EDUC.AR S.A. sufrió una retracción de transferencias por $48.000 millones.
En paralelo, el Gobierno dejó sin efecto transferencias de capital destinadas a infraestructura universitaria por $5.303 millones. Según el anexo de la medida, las obras quedaron suspendidas en trece universidades nacionales.
La Universidad Nacional de La Plata fue la más afectada, con una reducción de $1.043 millones. También registraron recortes las universidades de General San Martín, Avellaneda, Río Cuarto y Entre Ríos.
La estrategia oficial: cambiar cómo se reparte el presupuesto
Mientras crece la tensión con rectores, sindicatos y centros estudiantiles, el Gobierno intenta instalar otra discusión: no sólo cuánto se gasta, sino cómo se asignan los recursos.
Álvarez sostuvo que el presupuesto universitario “se designa por rosca política” y planteó que la intención oficial es reemplazar ese esquema por un mecanismo basado en “indicadores objetivos”.
Según explicó, la Subsecretaría trabaja en el cruce de información vinculada a cantidad de docentes y estudiantes para diseñar nuevos parámetros de distribución presupuestaria.
La señal política es relevante porque apunta directamente al corazón del sistema universitario: el criterio histórico de negociación entre universidades, Estado nacional y actores políticos con peso parlamentario y territorial.
El funcionario también afirmó que las universidades reciben actualmente los fondos de funcionamiento “en tiempo y forma” y defendió la política salarial del Ejecutivo frente a los reclamos gremiales.
La pelea por los hospitales universitarios
Otro de los focos de conflicto quedó expuesto en la discusión sobre los hospitales universitarios.
Álvarez rechazó las críticas de la Universidad de Buenos Aires y sostuvo que el Gobierno transfirió regularmente los recursos correspondientes. Según dijo, la disputa real gira en torno a un fondo de refuerzo de $80.000 millones destinado a hospitales universitarios de todo el país.
“El reclamo de la UBA es otra cosa”, planteó el funcionario, al señalar que la universidad pretende acceder al 95% de ese fondo extraordinario.
La discusión adquiere peso político porque el Hospital de Clínicas se transformó nuevamente en uno de los símbolos visibles de la protesta universitaria y sanitaria.
La narrativa oficial frente a la marcha
El Gobierno endureció además su caracterización política de la movilización convocada en todo el país.
Álvarez definió la protesta como “un acto opositor” y afirmó que las universidades están dominadas por “dos corporaciones”, una política y otra sindical.
Aunque el Ejecutivo intenta separar la discusión presupuestaria de la protesta callejera, la simultaneidad entre los recortes oficializados y la movilización nacional terminó potenciando el conflicto.
La administración de Javier Milei busca sostener el ajuste fiscal sin ceder ante sectores que considera parte del entramado político tradicional. Del otro lado, rectores, gremios y estudiantes intentan reinstalar el financiamiento universitario como un eje de desgaste para el Gobierno.
Qué muestran los números del presupuesto universitario
Según datos citados del CEPA, el Programa 26 de Desarrollo de la Educación Superior acumula una caída real del 32,5% entre 2023 y 2025.
El informe proyecta que, a valores constantes de diciembre de 2026, el crédito vigente alcanzaría los $4,87 billones, lo que ampliaría la retracción acumulada al 41,6% respecto de 2023.
El análisis también compara ese escenario con la Ley de Financiamiento Universitario vetada por el Poder Ejecutivo y luego reimpulsada en el Congreso. De haberse aplicado esa norma, el presupuesto universitario habría ascendido a $8,49 billones a valores de 2026.
En contraste, la propuesta oficial elevaría el crédito a $5,51 billones, aunque eso implicaría —según el CEPA— una caída real del 33,9% frente a 2023.
Álvarez cuestionó además la viabilidad financiera de esa ley y sostuvo que implicaba un aumento salarial del 50% “que el Estado no está en condiciones económicas de afrontar”.
Impacto regional y tensión sobre las provincias
Aunque los mayores recortes informados corresponden a universidades de otras regiones del país, la discusión impacta también sobre el NEA y Misiones por múltiples vías.
La reducción de programas nacionales de alfabetización y compensación salarial docente afecta transferencias que alcanzan a las provincias. Además, cualquier modificación en los criterios de distribución presupuestaria universitaria podría alterar el esquema de financiamiento futuro para instituciones nacionales del interior.
En regiones con menor densidad económica relativa, las universidades públicas funcionan además como motores de movilidad social, empleo profesional y circulación de recursos estatales.
La combinación entre ajuste fiscal y revisión de criterios de asignación abre un escenario de incertidumbre para las casas de estudio que dependen en gran medida de fondos nacionales.
Un conflicto que excede la cuestión educativa
La discusión universitaria ya dejó de ser únicamente presupuestaria. El Gobierno intenta avanzar sobre mecanismos de financiamiento, control de gastos y lógica de funcionamiento institucional, mientras las universidades buscan preservar autonomía y capacidad de negociación política.
La magnitud de la movilización federal, la reacción del Congreso y la evolución del conflicto salarial serán variables centrales para medir hasta dónde el Ejecutivo puede sostener su estrategia sin ampliar el costo político.
Tras publicar el dato de inflación porteña de abril pasado, un 2,5% que llevó a la inflación interanual en la Ciudad de Buenos Aires al 32,4%, el Instituto de Estadísticas y Censos de CABA (Idecba) dio a conocer su informe de “Líneas de pobreza y Canastas de consumo para la Ciudad de Buenos Aires”, que permite conocer detalles de la estratificación social en el distrito. El dato, mostró que una familia tipo necesitó más de $2.300.000 al mes para alcanzar un nivel de ingreso compatible con la clase media.
Así, para una pareja de 35 años, ambos activos laboralmente y dueños de su vivienda, con dos hijos varones de 9 y 6 años, el ingreso familiar mínimo para pertenecer a la clase media en la Ciudad de Buenos Aires es de $2.384.515 por mes. Ese es el piso que fijó para abril de 2026 el Idecba, dependiente de la Jefatura de Gabinete de Ministros del Gobierno de la Ciudad, en su informe mensual sobre líneas de pobreza y canastas de consumo.
El dato surge de multiplicar por 1,25 la Canasta Total (CT), que en abril alcanzó $1.907.612 para ese grupo familiar. Esa operación, establecida en la metodología que el IDECBA diseñó en 2008, define el umbral inferior del estrato denominado “sector medio – clase media”. El techo del mismo estrato equivale a cuatro veces la CT, es decir, $7.630.448. Por encima de ese valor, el hogar pasa a clasificarse dentro de los sectores acomodados.
Entre ambos extremos se extiende una escala de seis estratos que va desde la indigencia hasta los sectores de mayores ingresos. Un hogar de esas características cae en situación de indigencia si sus ingresos no superan los $821.208 mensuales —el valor de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define la línea de indigencia—. Si supera ese piso pero no llega a $1.513.033, se ubica en situación de pobreza no indigente, ya que ese segundo umbral corresponde a la Canasta Básica Total (CBT), o línea de pobreza. Entre $1.513.033 y $1.907.612 se sitúan los llamados no pobres vulnerables, y entre $1.907.612 y $2.384.515 se encuentra el sector medio frágil.
La variación interanual del piso de clase media para ese grupo familiar fue de 29,6%: en abril de 2025, el umbral mínimo era de $1.840.530. Esa suba queda por debajo de la inflación que registró la Ciudad de Buenos Aires en los últimos doce meses, que acumula 32,4%. La diferencia implica que, en términos reales, ese umbral se abarató: para ser de clase media en la Ciudad se requiere hoy relativamente menos poder adquisitivo que hace un año.
El informe del IDECBA también permite comparar ese piso entre distintas composiciones de hogar. La metodología no habla de situaciones genéricas sino que construye perfiles concretos para hacer los cálculos. Para una pareja de adultos mayores, ambos económicamente inactivos y propietarios de su vivienda, el ingreso mínimo para alcanzar la clase media es de $1.241.518. Para un adulto varón solo de 25 años, propietario y activo laboralmente, el piso baja a $860.770.
Una pareja joven de 25 años, ambos activos y propietarios, necesita al menos $1.398.976 para ubicarse en ese estrato. Ese mismo perfil de pareja, pero sin vivienda propia —es decir, con el costo del alquiler incorporado a la canasta—, requiere $1.765.950 para acceder a la clase media. La diferencia entre ambos casos, de $366.974, refleja el peso que tiene el alquiler sobre el presupuesto familiar en la Ciudad.
La CT, que es la base del cálculo del umbral de clase media, incluye tanto los bienes alimentarios como el resto de los bienes y servicios que el IDECBA considera compatibles con el estándar de vida de la población porteña. Desde marzo de 2022, esa canasta —al igual que las líneas de indigencia y pobreza— se valoriza con el índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires (IPCBA), con base en el año 2021. El informe correspondiente a abril de 2026 tuvo fecha de publicación el 11 de mayo de 2026.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) encadenó 84 días consecutivos con resultados positivos en sus intervenciones en el mercado cambiario, gracias a acuerdos y operaciones tanto con actores privados como con entes públicos. Este lunes, la autoridad monetaria incorporó USD 136 millones, la cifra más alta de mayo, y llevó el total de compras a más de USD 7.600 millones en 2026.
Desde el inicio del nuevo esquema monetario en enero, el BCRA sumó 7.621 millones de dólares. Abril fue el mes con mayor volumen de compras, alcanzando 2.769 millones de dólares. En las últimas dos jornadas hábiles, la entidad aceleró las compras, ya que en las primera semana de mayo había adquirido divisas a un ritmo más lento y menor a los USD 100 millones diarios.
Fuentes del Ministerio de Economía subrayaron que aún no se registró el ingreso masivo de divisas del sector agrícola por la cosecha gruesa, lo que incrementaría la oferta en el Mercado Libre de Cambios (MLC) en el corto plazo y ampliaría el margen de absorción para el BCRA.
El avance hacia el objetivo anual de compras se ubica en 76,21 por ciento. No obstante, los pagos de deuda del Tesoro efectuados con dólares adquiridos al propio Central moderaron el crecimiento neto de las reservas en el primer trimestre.
Para sostener el ritmo de adquisiciones, el BCRA emitió pesos, pero optó por no esterilizar, mientras que el Tesoro recurrió a licitaciones de deuda en moneda local para absorber liquidez y evitar presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.
Las proyecciones oficiales para 2026 sitúan el saldo neto de compras entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, dependiendo del flujo de divisas y la demanda interna de moneda nacional. El titular del BCRA, Santiago Bausili, señaló que estos factores serán determinantes para el balance final del año.
La liquidación de la cosecha gruesa promete aportar una cantidad significativa de dólares, lo que fortalecerá la acumulación de reservas. Además, la colocación de deuda corporativa en el exterior podría inyectar más de USD 3.200 millones en los próximos meses, reforzando la capacidad de intervención y la estabilidad cambiaria.
Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales alcanzaron USD 46.143 millones, con un aumento diario de USD 87 millones atribuido a la compra de divisas, que superó a los egresos brutos de las arcas de la entidad monetaria.
El punto más alto de reservas en la gestión actual se registró en febrero, con USD 46.905 millones, nivel que no se alcanzaba desde 2018. La disminución posterior respondió a pagos de deuda externa y a la inestabilidad en los mercados, factores que impactaron en el valor de activos como el oro y los bonos públicos.
El dólar consolida la baja
Durante una sesión mayorista con un volumen moderado de USD 357,8 millones en operaciones al contado, la presión de la oferta provocó una disminución en el valor del dólar, que cayó 6,50 pesos, equivalente a 0,5%, y se ubicó en 1.391,50 pesos.
En lo que va de mayo, el tipo de cambio oficial muestra una variación casi nula, con una suba de apenas 50 centavos, y mantiene una baja de 4,4% en el acumulado de 2026.
En ese contexto, el Banco Central fijó un techo para la banda cambiaria en 1.723,55 pesos, dejando al dólar mayorista a 322,05 pesos, o 23,9% por debajo de ese límite. Esta diferencia representa la brecha más amplia desde el 26 de mayo de 2025, cuando alcanzaba el 24,7%.
El dólar minorista acompañó el movimiento del segmento mayorista y retrocedió cinco pesos, o 0,4%, para quedar en 1.415 pesos para la venta en el Banco Nación. Por su parte, el dólar blue avanzó cinco pesos y se situó en 1.405 pesos.
El gobernador Hugo Passalacqua comunicó, en sus redes sociales, que “en conjunto con el Banco Macro prorrogamos hasta el 31 de mayo el programa de refinanciación de deudas con tarjetas de crédito y/o préstamos personales con tasa bonificada de aquellos trabajadores públicos provinciales y municipales, jubilados pensionados y retirados provinciales que tengan deuda con más de 31 días de mora al 30 de abril”.
El semáforo analiza tres componentes: negocio, productivo y mercado. El primero evalúa la evolución del precio y el costo, tanto mensual como interanual. El segundo mide el área o stock, según corresponda, y la producción. Y el último, la evolución de las exportaciones y las importaciones de las producciones, así como el consumo interno. Entre las actividades en rojo permanecen yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón, maní, leche y mandioca. En la mayoría de estos casos, el problema principal está en el componente de negocio: los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación y del aumento de los costos operativos. Esto termina deteriorando la rentabilidad y dificulta la recuperación de estas actividades.
Las actividades en verde incluyen bovinos, ovinos, granos y miel. En todos estos sectores se observó un buen componente de negocio, con precios que crecieron por encima de la inflación, aunque con alerta en el caso de granos por la disparada de precios de los fertilizantes nitrogenados y el gasoil. Este resultado se complementó con un buen desempeño en los mercados y con indicadores productivos que acompañaron.
Las actividades que permanecieron en amarillo fueron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves y porcinos. Estos sectores presentaron señales mixtas: los precios no lograron acompañar la inflación, la demanda se mantuvo estable o con poca dinámica y los costos continuaron elevados. Esta combinación derivó en períodos de recuperación prolongados y en dificultades para consolidar mejoras sostenidas.
SEMÁFORO EN PERSPECTIVA HISTÓRICA
El semáforo de economías regionales se publica mensualmente desde hace más de ocho años, lo que permite evaluar el desempeño de las distintas actividades en una perspectiva de largo plazo. En ese período, 8 de las 19 economías relevadas permanecieron en situación crítica (rojo) durante más de la mitad del tiempo. Entre los casos más comprometidos se destaca la vitivinicultura, que registró indicadores en rojo en más del 70% de los meses analizados. Le siguen la actividad arrocera y citrícola, con el 65%, y la lechería, con el 63%. En contraste, algunas actividades mostraron trayectorias más favorables y relativamente estables. Las carnes porcina, aviar y bovina se ubicaron en verde en una proporción significativa de los meses relevados (48% en bovinos y porcinos, y 42% en aves). A este grupo también se suman la producción manisera (39%) y el complejo granario (46%), evidenciando un mejor desempeño relativo en el período analizado.
COMERCIO EXTERIOR DE LAS ECONOMÍAS REGIONALES
En el primer trimestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron por USD 14.695 millones, lo que representa un incremento del 40% respecto del promedio histórico de la última década para el mismo período (USD 10.471 millones). Dentro del ranking exportador, el principal protagonista volvió a ser el complejo granario (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo), que concentró USD 11.509 millones, equivalentes al 78% del total. La soja explicó el 42% del monto (USD 4.928 millones), seguida por el trigo con el 20% (USD 2.259 millones) y el maíz con USD 1.846 millones (16%), mientras que la cebada y el girasol aportaron cerca del 10% cada uno. En segundo lugar, se ubicó el sector bovino, con exportaciones por USD 1.365 millones (9% del total). Más atrás se posicionaron la lechería, con USD 453 millones, y la actividad manicera, con USD 321 millones.
Por el lado de las importaciones, se registraron compras externas por USD 953 millones en los primeros tres meses del año, muy por debajo del nivel exportado. Para dimensionar esta relación, en el primer trimestre se exportó aproximadamente 15 veces lo que se importó (USD 14.695 millones vs. USD 953 millones). Al igual que en exportaciones, el complejo granario lideró las importaciones con USD 775 millones (81% del total), seguido por la actividad forestal con USD 45 millones. En tercer lugar, se ubicó el sector porcino, con USD 38 millones, seguido del bovino con USD 30 millones y el algodón con USD 15 millones.
Los gráficos a continuación muestran la composición del comercio exterior diferenciando exportaciones e importaciones, excluyendo al complejo granario para facilitar la visualización del peso relativo del resto de las actividades. En el caso de las exportaciones, del total de USD 14.695 millones, USD 3.186 millones corresponden a las economías regionales sin el complejo granario. Para las importaciones, de los USD 953 millones totales se exhiben USD 178 millones bajo el mismo criterio de excluir a granos. En este caso el ratio exportaciones / importaciones es de 18 a 1, por cada 18 dólares exportados, se importó 1 dólar.
Cuando se comparan los datos con el promedio del mismo período de los últimos diez años algunos sectores muestran crecimientos significativos y otros retroceden. Entre los sectores con mayor crecimiento exportador en el primer trimestre del año se destacó el arroz, con ventas externas por USD 137 millones, un 144% por encima de su promedio histórico (USD 56 millones), aunque en niveles similares a los del año pasado para esta altura (USD 148 millones). En segundo lugar, se ubicó la actividad apícola, con exportaciones por USD 81 millones, lo que representa un incremento del 77% respecto al promedio histórico (USD 46 millones). Por su parte, la actividad bovina acumuló ventas en el primer trimestre por USD 1.365 millones, un 66% por encima de su promedio histórico (USD 822 millones).
En sentido contrario, la actividad avícola evidenció la mayor contracción, con exportaciones por USD 27 millones, un 69% por debajo de su promedio histórico para el período (USD 89 millones).
En materia de importaciones, el mayor dinamismo se observó en el sector bovino, cuyas compras externas alcanzaron USD 30 millones, un 131% por encima de su promedio histórico (USD 13 millones). No obstante, este incremento resulta poco significativo en términos estructurales, dado que el sector genera exportaciones anuales superiores a los USD 4.000 millones. Algo similar ocurre con el complejo de los principales granos, que registró importaciones por USD 775 millones (44% por encima del promedio de USD 536 millones), aunque genera ingresos por exportaciones del orden de los USD 48.000 millones anuales. La actividad porcina, en tanto, acumuló compras por USD 38 millones en el primer trimestre, un 43% por encima de su promedio histórico (USD 27 millones).
Por el contrario, algunas actividades registraron fuertes caídas en sus importaciones. El sector hortícola redujo sus compras externas de un promedio de USD 4,7 millones a USD 1,2 millones en el primer trimestre (-74%), mientras que el arroz pasó de USD 1 millón a USD 0,4 millones (-63%) y el maní mostró una caída del 53%. A pesar de la magnitud de estas variaciones en términos porcentuales, en valores absolutos se trata de montos reducidos: en conjunto, las importaciones de estos sectores representan menos del 1% del total importado en el primer trimestre.
En la mayoría de las economías regionales, las importaciones representan una fracción mínima en relación con las exportaciones, lo que refuerza el perfil estructuralmente superavitario de estos sectores. No obstante, existen casos puntuales donde la balanza comercial resulta deficitaria o donde la competencia con productos importados adquiere relevancia.
Por un lado, se destacan las economías de generadoras netas de divisas, en las que las importaciones son marginales frente a las exportaciones. Dentro de este grupo, las actividades manicera, arrocera, apícola, ovina y de peras y manzanas presentan los mayores superávits, con una incidencia de importaciones inferior al 1%. Un caso emblemático es el sector apícola, que en 2025 prácticamente no registró importaciones y acumuló exportaciones por USD 240 millones. En arroz, las importaciones representaron apenas el 0,8% del valor exportado (USD 3,6 millones frente a USD 427 millones), mientras que en la actividad ovina las compras externas alcanzaron solo el 0,7% de las exportaciones (USD 1,8 millones frente a USD 257 millones). En un segundo escalón dentro de este grupo se ubican actividades como la bovina, lechera y papera, donde la participación de las importaciones oscila entre el 1% y el 3%. En el caso de la carne bovina, si bien las importaciones crecieron un 282% interanual, su incidencia continúa siendo baja, representando apenas el 2,1% de los USD 5.061 millones exportados. Finalmente, dentro de las economías superavitarias también se encuentran aquellas donde las importaciones tienen un peso algo mayor (entre el 3% y el 10%) como es el caso de los granos, principal complejo exportador, cuyas importaciones alcanzaron USD 2.391 millones en 2025, equivalentes al 5,1% de sus exportaciones. Aquí pesan mucho las importaciones temporarias de soja provenientes de Paraguay. Un segundo grupo corresponde a los sectores con presión importadora, donde las importaciones presentan una participación significativa respecto a las exportaciones, aunque en general son actividades que exportan una porción menor de su producción, por lo que la incidencia de las importaciones en el mercado interno tampoco es tan significativa. En este segmento se destaca la yerba mate, que acumuló importaciones por USD 23 millones en 2025, equivalentes al 18% de sus exportaciones (USD 127 millones). Asimismo, las hortalizas registran un ratio importación / exportación del 36%, mientras que la actividad avícola presenta un peso de las importaciones del 44%. Por su parte, el algodón evidencia una de las mayores presiones externas, con importaciones por USD 110 millones frente a exportaciones por USD 142 millones, lo que representa un ratio del 77%. Por último, se identifican las economías deficitarias, en las que el ingreso de divisas resulta insuficiente para cubrir el gasto en importaciones, reflejando una mayor dependencia del exterior o una limitada inserción exportadora. La mandioca presenta una situación extrema, con exportaciones prácticamente nulas frente a importaciones por USD 3,8 millones. En porcinos, las compras externas equivalen al 549,6% de las exportaciones (USD 164,9 millones frente a USD 30 millones), mientras que en el sector forestal las importaciones representan el 112,3% de las ventas externas.
PARTICIPACIÓN DEL PRODUCTOR
En esta sección se analiza qué proporción del precio final que paga el consumidor corresponde al productor para once productos: carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas. El indicador permite comparar la porción del precio de “góndola” que recibe el productor en el mes analizado con el promedio registrado para ese mismo mes en años anteriores. De esta manera, se identifica si la participación actual se ubica por encima o por debajo de su comportamiento histórico. En marzo, la mayoría de las economías registraron caídas en la participación del productor, con excepción de las actividades porcina y ovina. Dentro de los productos pecuarios, el caso ovino fue el único donde la participación del productor es mayor de su nivel histórico: en marzo de 2026 alcanzó el 26%, superando en 8 puntos porcentuales el promedio de los últimos cinco años para ese mes (18%). En porcinos, en tanto, se observó estabilidad respecto al promedio histórico, con una participación del 38%. Por el contrario, en el resto de las actividades (bovina, aviar y lechera) la participación del productor es menor a sus valores históricos. En el pollo, la participación fue del 40%, frente a un promedio cercano al 49% (-9 p.p.). En las cadenas bovina y lechera, los valores alcanzaron el 58% y el 26%, respectivamente, lo que representa una pérdida de participación de 4 y 2 puntos porcentuales respecto de sus promedios históricos. En los productos regionales también se observó, en general, una menor participación del productor respecto de los valores históricos, especialmente en papa, yerba mate y vino, con diferencias cercanas a los 10 puntos porcentuales. En papa, la participación actual se ubicó en torno al 25%, frente a un promedio histórico del 36%; en yerba mate, en 13% versus 23%; y en vino, en 17% frente al 25%. Asimismo, las hortalizas evidenciaron una leve reducción de 1 punto porcentual respecto de su promedio histórico. Por su parte, el trigo (medido en este informe en relación al pan) una participación 3 puntos porcentuales menor en comparación con los valores históricos para el mes de marzo, mientras que el arroz se ubicó en 15%, 5 puntos por debajo de su promedio (20%).
Las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final. En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como algunas hortalizas o la papa, la proporción que queda en manos del productor suele ser mayor. También inciden los costos de cada una de las etapas, esto se verifica principalmente en las participaciones relativamente altas del productor en las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.
SEMÁFORO DESAGREGADO POR ACTIVIDAD PRODUCTIVA
● ALGODÓN: o Componente de negocio: En marzo de 2026, el productor recibió en promedio $1.585 por kilogramo, lo que representa una variación interanual del 23%, muy por debajo de la inflación del 32,6% registrada en el mismo período. o Componente productivo: Para la campaña 2025/26 una caída en la superficie sembrada del 35%, cubriendo las 450.000 hectáreas. La campaña 2024/25, en tanto, cerró con una producción de 1,1 millones de toneladas, lo que implica una caída del 15% en comparación con la campaña anterior. o Componente de mercado: En los últimos doce meses, el complejo algodonero exportó por 158 millones de dólares, un -15% menos que en el período previo. En contrapartida, las importaciones se incrementaron un 39%, pasando de 99 a 71 millones de dólares. ● ARROZ: o Componente de negocio: En marzo, el productor recibió $250.000 por tonelada de arroz, una caída del 7% respecto al mes anterior ($270.000). y manteniendo el mismo valor respecto al registrado un año atrás ($250.000). o Componente productivo: Las primeras proyecciones para la campaña 2025/26 estiman una superficie sembrada de 200.000 hectáreas, lo que implica una baja del 15% frente a la estimación del mes anterior y un 13% menos que la campaña pasada (230.000 ha). La campaña 2024/25 cerró con una producción de 1,6 millones de toneladas, unas 300.000 toneladas más que en 2023/24, marcando un crecimiento interanual del 23%. o Componente de mercado: En los últimos doce meses, las exportaciones de arroz alcanzaron los USD 416 millones, lo que representa un salto del 10% frente al período previo. Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 2,5 millones de dólares, mostrando una caída 51%. ● AVES: o Componente de negocio: En marzo, el productor percibió $2.737 por kilo de pollo eviscerado, lo que representó una caída mensual del 6%. y la docena de huevos se pagó $1.833, registrando una caída del 6% respecto del mes previo. En la comparación interanual, el precio de la carne aviar mostró un incremento del 15%, mientras que el de los huevos acumuló una suba del 7%. o Componente productivo: El stock de reproductoras pesadas alcanzó las 9.481 cabezas, un aumento interanual del 2%. La producción de los últimos doce meses permaneció estable, con 2,3 millones de toneladas de carne de pollo y 1,1 millones de huevos (+5%). o Componente de mercado: El consumo per cápita de carne aviar llegó en octubre a 47,2 kilos anuales, es decir, 1,6kg más que el año pasado. En el plano externo, las exportaciones del complejo aviar totalizaron USD 105 millones en los últimos doce meses versus USD 207 millones de los doce meses anteriores, marcando una caída del 49%. En contraste, las importaciones crecieron 12%, alcanzando los USD 42 millones. ● BOVINOS: o Componente de negocio: En marzo, el precio al productor alcanzó los $4.768 por kilo de novillito y $6.808 por kilo de ternero, mostrando una suba mensual del 5%. En la comparación interanual, estos valores acumulan en promedio un aumento del 80%. o Componente productivo: Según el último recuento al 31 de diciembre de 2025, el stock bovino se ubicó en 50,9 millones de cabezas, lo que implicó una leve caída del 1% respecto del relevamiento de 2024. En paralelo, la producción alcanzó 3,1 millones de toneladas de res con hueso, un -2% respecto los doce meses anteriores.
o Componente de mercado: El consumo per cápita de carne bovina llegó a 48,5 kg/hab/año en marzo, una caída de 1,3kg respecto hace un año (49,9 kg/hab/año). En comercio exterior, las exportaciones del complejo bovino sumaron USD 5.475 millones en los últimos doce meses, lo que implica un crecimiento del 35%. Las importaciones, por su parte, alcanzaron USD 118 millones, mostrando un salto del 111%. ● CÍTRICOS DULCES: o Componente de negocio: En marzo de 2026, los principales cítricos dulces registraron una caída mensual del 26% mensual, mientras que en la comparación interanual promediaron un incremento del 66%, ubicándose por encima de la inflación del período (32,6%). o Componente productivo: El área implantada se mantuvo estable, pero la producción de 2024 alcanzó 1,7 millones de toneladas, lo que implica un crecimiento del 11% respecto de la campaña previa y un 15% por encima del promedio de las últimas cinco años. o Componente de mercado: El consumo per cápita de cítricos se estima en 17 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses alcanzaron los 107 millones de dólares, lo que representa una caída del 14% interanual. Las importaciones, por su parte, sumaron 6,4 millones de dólares, registrando una disminución del 17%. ● FORESTAL: o Componente de negocio: En promedio, en marzo se registró un aumento interanual del7%, por debajo de la inflación (32,6%). o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones acumularon 178 millones de dólares, con una caída del 9% respecto al período anterior, mientras que las importaciones de los últimos doce meses alcanzaron 189 millones de dólares, mostrando una suba del 7%. ● GRANOS: o Componente de negocio: En marzo, los precios promedio de los principales granos (cebada, girasol, maíz, soja, sorgo y trigo) registraron una suba del 5% respecto del mes anterior y un crecimiento interanual del 37%, ubicándose por encima de la inflación del período. o Componente productivo: Para la campaña 2025/26 se proyecta una superficie sembrada de 37,7 millones de hectáreas, un 5% superior a la campaña previa. La producción estimada alcanzaría 152,1 millones de toneladas, lo que implicaría un aumento interanual del 22%. o Componente de mercado: En el comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses totalizaron 48.830 millones de dólares, un crecimiento del 13% respecto del período previo. Las importaciones, en cambio, sumaron 2.606 millones de dólares, lo que representó una caída del 11% interanual. ● HORTALIZAS: o Componente de negocio: En marzo, el precio promedio del kilo de hortalizas calculado a partir de las principales variedades (cebolla, tomate, zanahoria y zapallo), se ubicó en $557, lo que implica una caída del 14% mensual. Y en la comparación interanual se observó una caída del 13%. o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses sumaron 43 millones de dólares, con una caída del 18% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones alcanzaron 15,5 millones de dólares, lo que implicó una caída del 58%. ● LECHE: o Componente de negocio: En marzo, el precio del litro de leche al productor en $489 registrando una suba 1,7% mensual. En la comparación interanual, el precio mostró una suba de apenas 8%, muy por debajo de la inflación (32,6%). o Componente productivo: En marzo, el stock bovino en tambo alcanzó 2.920.000 de cabezas, reflejando una estabilidad en el stock respecto hace un año. En los últimos doce meses, la producción de leche sumó 11.446 millones de litros, un incremento del 6% respecto al período previo. o Componente de mercado: El consumo interno de leche pasó de 191 a 199 litros por habitante por año, aumentando 4% el consumo per cápita. En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 1.974 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 25%, mientras que las importaciones sumaron 27 millones de dólares, un aumento del 22%. ● MANDIOCA: o Componente de negocio: En marzo, el kilo de mandioca acumulo una suba interanual del 119% en términos nominales. Sin embargo, en términos reales acumula una caída del 40%. o Componente de mercado: El consumo interno se estima en alrededor de 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, no se registraron ingresos por exportaciones en los últimos doce meses, mientras que las importaciones alcanzaron 5,1 millones de dólares, con una suba del 224% respecto al período previo. ● MANÍ: o Componente de negocio: En marzo, la tonelada de maní se pagó al productor 600 dólares, equivalentes a $845.000, mostrando estabilidad mensual en dólares los últimos 9 meses, en febrero 2025 la tonelada de maní se pagaba USD 864. En términos interanuales mostró una caída del 5% respecto del mismo mes de 2025, cuando alcanzaba los $858.000. o Componente productivo: Para la campaña 2025/2026 se proyecta una superficie sembrada de 381.000 hectáreas, lo que representa una disminución del 27% frente a la campaña anterior. La producción estimada se ubica en 1,3 millones de toneladas, con una caída del 31%. o Componente de mercado: El consumo interno de maní se estima en 2 kg por habitante por año. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron 1.359 millones de dólares, mostrando una caída del 5% respecto al período previo. Por su parte, las importaciones sumaron 1,9 millones de dólares, con una suba del 117%. ● MIEL: o Componente de negocio: En marzo, el kilo de miel en la zona pampeana para exportación se pagó $2.781 al productor, registrando un aumento del 2% mensual y del 52% interanual, por encima de la evolución de la inflación. o Componente productivo: En 2025 se registraron alrededor de 4 millones de colmenas en todo el país, reflejando un incremento del 14% en el stock. La producción se estima en 75 mil toneladas. o Componente de mercado: El consumo per cápita de miel en Argentina ronda los 300 gramos anuales. En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses acumularon 277 millones de dólares, con un crecimiento del 32%. No se registraron importaciones en el período. ● OVINOS: o Componente de negocio: El precio pagado al productor por kilo de carne de cordero rondó los $8.000, con estabilidad mensual y un incremento interanual del 25%. En cuanto a la lana, el kilo se pagó $3.030, con una suba del 125% interanual. o Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock ovino se ubicó en 11,9 millones de cabezas, lo que significó una caída del 4% frente al recuento anterior (12,4 millones). En términos productivos, en los últimos doce meses se alcanzaron 940 mil toneladas, un 10% más que en el período previo. o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 290 millones de dólares, con un incremento del 34%. Las importaciones sumaron 1,9 millones de dólares, mostrando una caída del 24%.
● PAPA: o Componente de negocio: en marzo, el kilo de papa pagado al productor alcanzó $448, manteniendo igual precio que hace un año. o Componente productivo: El área nacional de producción de papa abarca unas 65.767 hectáreas, con una producción estimada en 2,3 millones de toneladas anuales. o Componente de mercado: En comercio exterior, los últimos doce meses registraron exportaciones por 378 millones de dólares, una caída del 6%. Por su parte, las importaciones alcanzaron 14 millones de dólares, con una caída del 17% respecto del período anterior. ● PERAS Y MANZANAS: o Componente de negocio: En marzo, el kilo de peras y manzanas registró una caída mensual del 19%, pero acumulo un incremento interanual del 55%, por encima de la evolución de la inflación (32,6%) o Componente productivo: El área productiva alcanza 38.084 hectáreas. En los últimos 12 meses, la producción sumó 768 mil toneladas. o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones totalizaron 444 millones de dólares en los últimos doce meses, con un crecimiento del 17% respecto al período previo. Las importaciones aumentaron un 55%, pasando de 2,8 millones a 6,5 millones de dólares. ● PORCINOS: o Componente de negocio: En marzo, el precio pagado al productor fue de $2.041 por kilo de cerdo, una suba del 5% mensual y una suba 24% respecto a igual mes de 2025, cuando se pagaban $1.645 por kilo. o Componente productivo: Al 31 de marzo de 2025, el stock porcino alcanzó los 6 millones de cabezas, lo que implicó una caída del 2% respecto al recuento anterior (6,1 millones). En cuanto a la producción, en los últimos doce meses se obtuvieron 840 mil toneladas de carne porcina, un aumento del 6% de la producción en relación con el periodo anterior. o Componente de mercado: El consumo interno de carne de cerdo en Argentina se ubica en 19,4 kilos por habitante por año, con un incremento del 9% interanual (17,9). En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron 34 millones de dólares, un aumento del 17% frente al período anterior. Las importaciones totalizaron 161 millones de dólares, con una suba del 55% en relación con los doce meses previos (104 millones). ● TABACO: o Componente de negocio: El precio que se le paga al productor obtuvo un incremento interanual del 39%, evolucionando por encima de la inflación. o Componente de mercado: En comercio exterior, las exportaciones de los últimos doce meses generaron ingresos por 709 millones de dólares, con un fuerte incremento del 66% respecto al período previo (428 millones). Por su parte, las importaciones alcanzaron 46 millones de dólares, un 23% menos que en los doce meses anteriores. ● VINO Y MOSTO: o Componente de negocio: En marzo, el precio promedio pagado al productor fue de $275 por litro, lo que significó una suba 4% mensual y una caída del 22% interanual. o Componente productivo: El área destinada a la vitivinicultura se ubica en 196 mil hectáreas, lo que representa una reducción del 2% respecto del período previo (200 mil ha). En cuanto a la vendimia 2026, se proyecta una cosecha de 17,6 millones de quintales en las zonas de San Juan y Mendoza, lo que implica una caída del 6,4% en relación con la campaña anterior (18,8 millones). o Componente de mercado: El consumo interno proyectado para 2026 se ubicó en 14,4 litros por habitante al año, lo que implicó una caída 10% respecto al año previo (16,1 litros). En cuanto al comercio exterior, las exportaciones totalizaron 954 millones de dólares, con una caída del 3% interanual. Por su parte, las importaciones sumaron 42,3 millones de dólares, lo que representó una suba del 75% respecto al período anterior (24 millones). ● YERBA MATE: o Componente de negocio: La tonelada de hoja verde se pagó al productor alrededor de $220.000, registrando una caída real del 23%. o Componente productivo: El área cultivada se mantuvo estable en 231 mil hectáreas. En los últimos doce meses, la producción alcanzó 876 mil toneladas, lo que representó una caída del 4% respecto al período anterior (915 mil toneladas). Aun así, el nivel actual se ubica levemente por encima del promedio histórico (800.000 toneladas) o Componente de mercado: El consumo interno se mantiene en torno a los 5 kg por habitante al año. En el comercio exterior, las exportaciones generaron ingresos por 128 millones de dólares, un incremento del 14%, mientras que las importaciones sumaron 21 millones de dólares, +1%.
NOTA METODOLÓGICA
El Semáforo es un índice que busca reflejar la actualidad de las economías regionales, a través de colores para una comprensión más sencilla. Se elabora y difunde mensualmente desde enero de 2018, donde se analizan 19 economías regionales, con datos de fuentes públicas o privadas, con un proceso de validación con referentes. Incorpora nuevas fuentes y mejora paulatinamente, ha ido cambiando a lo largo de los meses. El índice S se compone de 3 pilares: Negocio (N -a nivel productor), Producción y Mercado (P yM – ambos a nivel nacional). Los tres pilares tienen el mismo peso. En el caso que no haya datos, el pilar no se toma en cuenta. S= 𝟏⁄𝟐 N + 𝟏⁄𝟒 P + 𝟏⁄𝟒 M donde S es el índice que da color al semáforo para cada una de las economías regionales N=1 si p>0 y c>0; N=0 si p<0 y c>0 o si p<0 y c<0 y N=-1 si p<0 y c<0 donde p= es la Variación interanual de Precios al Productor -Variación interanual del IPC (índice de Precios al Consumidor) c = (Variación interanual de Precios al Productor)-(Variación interanual del Índice de Costos al Productor) Es decir, N refleja la situación microeconómica, una aproximación al margen bruto, los precios al productor se comparan contra la inflación, para medir poder adquisitivo y la variación de los costos se comparan con la del precio del producto, como aproximación a la rentabilidad. Estos valores se miden en pesos argentinos. P=1 si s>0 y t>0; P=0 si s<0 y t>0 o si s<0 y t<0 y P=-1 si s<0 y t<0 s= Variación interanual de la superficie o stock (dato nacional) t= es la Variación Interanual de la producción física (en volumen). Las actividades de base agrícola se miden en toneladas anuales estimadas al mes de referencia, mientras que en la ganadería se mide faena en toneladas mensuales. Es decir, P refleja la situación productiva, una aproximación al volumen físico, tanto de la base productiva (la superficie sembrada o las cabezas), como del producto en sí. M=1 si e>0 y/o c>o, con i<0 ; M=0 si e<0 y/o c>0 o si e>0 y/o c<0 y M=-1 si e<0 y/o c1 verde La tonalidad del color es por la cantidad de pilares menores a 1. Los tres pilares en rojo, aumentan el color del indicador. El detalle y la fuente de cada una de las variables que componen el índice se pueden observar en https://www.coninagro.org.ar/semaforo-mensual/