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Se requieren mayores esfuerzos en la acumulación de reservas

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Por Guillermo Bermúdez / FIEL – A fines de mayo pasado, el directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la segunda revisión del Acuerdo de Servicio Ampliado (SAF) que mantiene con nuestro país. En ese marco, el Organismo fijó nuevas metas de acumulación de reservas internacionales netas para el presente año y hasta mediados de 2027, luego de verificar el incumplimiento de los objetivos establecidos en la revisión anterior para el cierre de 2025. Asimismo, el Staff Report presentó el escenario de proyecciones 2026–2031 para un conjunto de indicadores económicos y financieros seleccionados, incluyendo la evolución esperada del stock de reservas brutas y netas, junto con su relación con los niveles adecuados de acuerdo a la métrica del Organismo[1]. En la presente columna se revisan dichas figuras, a la luz de los vencimientos de deuda por venir y las expectativas de mejora de la cuenta corriente a partir del aporte de las divisas de la energía, minería y agro.

Como se mencionó, Argentina no logró la meta de acumulación de reservas netas fijada al fin de 2025. El FMI señaló que el objetivo no había sido alcanzado por amplio margen, colocándose –a los tipos de cambio del programa- cerca de USD 10 mil millones por debajo del piso establecido en la primera revisión. Al respecto, el Organismo indicó que el incumplimiento fue resultado de una demora previa en la adquisición de divisas, que se combinó con la caída de la demanda por pesos y la dolarización pre electoral que produjo la pérdida de reservas por parte del BCRA y ventas del Tesoro.

En efecto, luego de acumular compras por encima de los USD 19 mil millones en 2024, hacia abril de 2025 el BCRA dejó de adquirir dólares –se propuso sólo hacerlo en el piso de las bandas de flotación establecidas-, cerrando el año con una adquisición neta de apenas USD 197 millones. La búsqueda de contener la emisión para profundizar el proceso de desinflación fue determinante para aquella decisión de la autoridad monetaria.

Junto con lo anterior, el fenómeno de caída de la demanda por pesos que significó desde abril -a partir del levantamiento de las restricciones a la operatoria cambiaria de personas físicas-, una demanda bruta de divisas sin fines específicos por parte de personas físicas, cercana a los USD 41.6 mil millones, que en términos netos superó los USD 32.8 mil millones. El proceso de dolarización se dio en un contexto de creciente incertidumbre electoral que se disipó en octubre, aunque ello no fue suficiente para frenar la compra de dólares por parte del público.

Con la segunda revisión del acuerdo, para junio de este año se fijó un objetivo también en valores negativos del orden de USD 8.6 mil millones. De este modo, la meta de mitad de año fijada en la segunda revisión significó un recorte cercano a los USD 11 mil millones en el objetivo de acumulación.

En la previa a la revisión, desde comienzos de año el Banco Central tomó el compromiso y desplegó una agresiva política de adquisición de divisas. Hacia los primeros días de junio, el BCRA ya había superado la meta de compras fijada a comienzos de año y hacia inicios de la cuarta semana[2] ya había adquirido más de USD 10.9 mil millones. Esas compras, han permitido incorporar al stock de reservas brutas más de USD 6.3 mil millones –operaciones de sector público han restado cerca de USD 4.2 mil millones en el periodo-, y una suma cercana a USD 7.1 mil millones a las reservas netas, contando la cancelación de deudas del BCRA con Organismos Internacionales. De lo anterior, la meta de acumulación de junio –unos 3.5 mil millones a precios del acuerdo- ya se habrá cumplido, aun tomando en consideración potenciales efectos negativos de valuación –por caso, de las reservas constituidas en oro-.

Para diciembre de 2026 el objetivo para las reservas netas es que estas se coloquen aun en terreno negativo por un monto de USD 4.1 mil millones, a partir del aumento del stock por un mínimo de USD 8 mil millones en el año.

La política de compra de divisas, aún sin remonetización de economía, derivó de una holgada oferta de dólares en los primeros meses del año a causa de una campaña agrícola récord, junto con colocaciones de deuda corporativa y de algunas jurisdicciones subnacionales –Ciudad de Buenos Aires y provincias como Córdoba y Entre Ríos-, y el aumento del crédito en dólares en el mercado local. Entre esas fuentes de divisas, la liquidación del agro ha comenzado a mermar, al tiempo que se espera un recorte en el ritmo de colocación de deuda corporativa, ciñendo la oferta en los meses por venir, excepto por los recursos que puedan aportar las exportaciones de combustibles, y que en el futuro se espera rompan la estacionalidad derivada de la actividad agrícola. Al respecto, hacia junio con el pago del salario complementario, el desarme de posiciones en pesos y una menor oferta de divisas, explicarían el repunte del dólar y el recorte en el ritmo de compras por parte del BCRA en las jornadas recientes. La recomposición del stock de reservas podría resentirse en el segundo semestre del año tras la cancelación de deuda con tenedores privados a fin de julio.

Con lo anterior, una potencial fuente adicional de divisas resultará del retorno a los mercados globales de deuda, inicialmente a partir del uso de garantías de Organismos Multilaterales, y más tarde a partir de nuevas colocaciones como resultado de las recientes mejoras en la clasificación crediticia de nuestro país. El FMI no estima que el proceso de remonetización de la economía haga un mayor aporte a la acumulación de reservas contando con que las proyecciones para la evolución de la relación de Base Monetaria con el PBI establecen que esta pasará de 5.2% en 2026 a 7.3% en 2031.

Al respecto de las garantías de los Organismos Multilaterales, el Directorio del Banco Mundial aprobó otorgar avales por USD 2 mil millones, por seis años de plazo, a través de una Policy-Based Guarantee (PBG) del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y de la Agencia Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA), con el objetivo de allanar el retorno de Argentina a los mercados globales de deuda a un costo inferior, reduciendo el riesgo de refinanciamiento. Junto al Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo aprobó la primera garantía a Argentina por USD 500 millones -permite apalancar hasta USD 1.2 mil millones de financiamiento privado-, y se espera que se sume la Corporación Andina de Fomento con un aval de monto similar.

Junto con lo anterior, el respaldo derivado de la mejora en la clasificación crediticia de la deuda pública. En efecto, Standard & Poor’s elevó a comienzos de junio la calificación para la deuda pública local desde CCC+ hasta B- con perspectiva estable, otorgando la mejor calificación para nuestro país desde 2020. La agencia afirmó que la combinación de superávits fiscales sostenidos, la acumulación de reservas y la reducción de desequilibrios macroeconómicos, entre ellos la menor inflación, ha fortalecido el perfil de liquidez del gobierno. Para la calificadora, aunque el país sigue siendo vulnerable a shocks adversos, es probable que el gobierno atienda el servicio de su deuda en moneda extranjera en los próximos 18 meses, a partir de una combinación de compras de divisas con nuevo endeudamiento. La mejora en la calificación, que siguió a la realizada semanas atrás por Fitch, contribuyó a la compresión de la medida de riesgo país hasta niveles algo por encima de los 400 puntos, los más bajos desde abril de 2018, elevando la expectativa de retorno de Argentina a los mercados globales de deuda.

Es en este marco que el Gobierno habilitó a la Secretaría de Hacienda junto con la de Finanzas a coordinar operaciones de nueva deuda por hasta USD 5 mil millones -usando los avales otorgados por los Organismos Internacionales-, con prórroga de jurisdicción a favor de tribunales de Nueva York. Ello justo coincide con el cambio en la conducción de la Reserva Federal de los Estados Unidos, que ha generado expectativas de una más ceñida política monetaria junto con una mayor opacidad en la comunicación anticipada de las acciones, afectando con ello no sólo al nivel esperado de tasas sino también la volatilidad en la operatoria financiera.

El primer efecto, ha sido un fortalecimiento del dólar, mientras que se espera que en la reunión de julio el Comité Federal de Mercado Abierto mantenga la tasa de referencia, y la eleve en septiembre y una vez más antes de fin de año. El impacto sobre el costo de colocación de nueva deuda para nuestro país –más allá de los avales mencionados- hace prever que precisamente ésta deba darse en el próximo bimestre –de julio a agosto-, antes de un potencial mayor deterioro del escenario del financiamiento de países emergentes, aunque al completarse el cupo de USD 2 mil millones del Bonar 2028, el Tesoro se ha asegurado los fondos para la cancelación de deuda de fin de julio.

El FMI recién hacia junio de 2027 fija una meta para las reservas netas en terreno positivo de unos 400 millones de dólares, lo que refleja una expectativa de que el BCRA acumule en el primer semestre de 2027 al menos USD 4.5 mil millones, en un escenario de importantes vencimientos de deuda en dólares. A lo largo del año, los vencimientos en moneda dura se estiman alcanzarán los USD 22 mil millones, de los cuales USD 9.3 mil millones corresponden a obligaciones con tenedores privados, USD 7.5 mil millones con el FMI, y el resto a otros Organismos Multilaterales, sin contar vencimientos del BCRA por BOPREAL y Repo con bancos internacionales.

Por lo anterior, el FMI instó a las autoridades locales a sostener la política de recomposición del stock de reservas internacionales, en lo posible superando las metas propuestas. Y ello teniendo en cuenta un potencial aumento de la incertidumbre pre electoral el año próximo que derive en un fenómeno de dolarización como el observado en las elecciones locales de medio término del año pasado, y considerando que el uso de las líneas de swap oficiales –con EE.UU. y China- debería solo darse en situaciones de riesgo extremo.

Al respecto, si bien en el escenario actual se considera poco probable hacia 2027 un proceso de huida del peso similar al observado en 2025, la autoridad monetaria debería extremar el esfuerzo para poder enfrentar con holgura -y con sus propios medios un evento de esas características-, considerando que asistencias de carácter extraordinario como la brindada el año pasado por el Tesoro americano, podría no encontrarse disponible en los meses por venir, en parte dependiendo del resultado de las elecciones de medio término hacia fin de 2026 en aquel país.

En el mediano y largo plazo, es de esperar una recomposición de la demanda por pesos y con ello una mayor holgura para la adquisición de divisas tanto por parte del Tesoro como del BCRA. Pero en el corto plazo, una más acelerada acumulación de reservas internacionales dependerá más del reacceso a los mercados de capitales globales para la renovación de vencimientos, que a la remonetización de la economía.

En efecto, en el corto plazo, la renovación de deuda en los mercados globales, permitiría elevar la acumulación genuina de reservas por medio del superávit fiscal, en lugar de aplicar este en la adquisición de divisas para la cancelación de deudas, al tiempo que evitaría la necesidad de esterilización de la emisión causada por las compras que realice el BCRA. En última instancia, una más acelerada acumulación de divisas permitiría acercar el nivel de reservas al de cobertura adecuada según la métrica ARA.

En retrospectiva, a fines de 2025 el stock de reservas brutas -excluyendo el swap del Tesoro americano y la parte no activada de la línea de swap del Banco Popular de China- se estimó en USD 27.6 mil millones, mientras que el nivel adecuado de reservas debería haber alcanzado los USD 86.9 mil millones. Ese nivel adecuado de reservas sumaba unos USD 10 mil millones para enfrentar caída en los ingresos por exportaciones, USD 11 mil millones como cobertura de la caída de la demanda de dinero, USD 20 mil millones como cobertura frente a la deuda de corto plazo, y el resto para atender otros pasivos en moneda extranjera. En 2025, el stock de reservas brutas sólo alcanzó a cubrir el 34% del nivel adecuado.

Un poco más atrás en el tiempo, el Gráfico 1 muestra que sólo en 2009, 2010 y 2018, el stock de reservas brutas superó la medida de reservas adecuadas –estuvo ligeramente por debajo en los años 2016 y 2017-, al tiempo que entre 2019 y 2023 con la pérdida de divisas por parte del BCRA, la relación con los niveles adecuados se recortó hasta el mínimo, cuando las tenencias de la autoridad monetaria sólo cubrían un 16% de los niveles adecuados. Desde 2024 comenzó la recuperación del stock de reservas brutas.

En este contexto, ¿Cuáles son las proyecciones en materia de reservas que realizó el FMI para los próximos cinco años? Para 2026 se proyecta se coloquen algo por encima de los USD 36 mil millones creciendo hasta alcanzar los USD 101.4 mil millones en 2031. Esos niveles de reservas brutas del BCRA, hasta el año 2029 aún se colocarían por debajo de los requeridos para enfrentar adecuadamente presiones cambiarias. Estas estimaciones asumen que Argentina logre mejores registros de acumulación que los fijados en las metas de corto plazo.

Más precisamente, la relación de adecuación de reservas se estima dependiendo del arreglo cambiario adoptado por la economía bajo análisis. Para las economías adoptantes de un arreglo cambiario fijo –hard o soft peg-, el FMI sobre pondera los requerimientos de divisas para atender caídas de ingresos por exportaciones y las necesidades para atender pasivos en moneda extranjera, en comparación con el caso de economías con régimen cambiario flexible.

Así para el caso de Argentina, dando continuidad al actual régimen cambiario[3], recién hacia 2030 se habría alcanzado a recomponer el stock de reservas brutas hasta niveles adecuados, en el primer año posterior a la finalización del acuerdo de facilidades extendidas. En cambio, de optar por un régimen de cambio más flexible, las estimaciones establecen que en 2029 se alcance aquella meta. La métrica supone un mayor ajuste por “precio” en los tipos de cambio flexible y por ello menores requerimientos de divisas en el nivel adecuado.

Gráfico 1

Fuente: Elaboración propia en base a FMI y BCRA.

Como se mencionó, para economías con regímenes no flexibles, el FMI sobre pondera los requerimientos de divisas para afrontar presiones en el balance de pagos a causa de la caída de exportaciones. En el caso de Argentina, dado el régimen cambiario actual, y el cambio del patrón productivo y exportador, que permiten anticipar una marcada alza de las exportaciones mineras y de energía, junto con las tradicionales del sector agroindustrial –amplificadas por la celebración de acuerdos de comercio como el alcanzado con EE.EE. y la Unión Europea-, suponen un desafío adicional en cuanto a la administración del exceso de oferta de divisas que puede tenerse en el corto plazo y frente a un eventual shock en el futuro que merme el flujo de entrada de dólares a través del balance de mercancías –por ejemplo, por a causa de un retroceso en el precio de las commodities-. Las autoridades deberían buscar instrumentar en el mediano plazo un Fondo Soberano en el que pueda ahorrarse el exceso de oferta de divisas, contribuyendo al mismo tiempo a moderar las presiones a la apreciación del Peso.

En el horizonte de proyección, las estimaciones del FMI también muestran un continuo cierre de la brecha entre las reservas internacionales brutas y las netas. En efecto, hacia 2031 se espera que las reservas brutas alcancen USD 101.4 mil millones, mientras que la netas se coloquen en USD 98 mil millones. Es interesante notar que el ritmo de acumulación de reservas netas muestra una dinámica muy superior a la que muestran las brutas, al respecto de lo cual se precisa que las estimaciones para 2026 asumen un sobrecumplimiento de las metas, pero no se dan mayores precisiones respecto a los años siguientes. La magnitud de diferencial de acumulación de reservas brutas y netas, es superior al impacto de la cancelación del swap de monedas que se mantiene con el Banco Popular de China.

Gráfico 2

Fuente: Elaboración propia en base a FMI.

Ahora bien, asumiendo que Argentina logre alcanzar en 2030 un nivel adecuado de reservas ¿Cómo queda posicionada en relación a otras economías?

A los fines de la comparación, las 78 economías emergentes incluidas en el informe de abril 2026 sobre reservas adecuadas del FMI fueron clasificadas de acuerdo a su régimen cambiario[4] vigente, conformando una muestra de 49 países, excluyendo Argentina. De ese conjunto, 18 países tienen un arreglo de tipo de cambio fijo -6 hard peg y 12 soft peg-, 27 poseen arreglos de tipo de cambio flexible -de los cuales sólo 5 poseen una completa libre flotación-, mientras que el resto tiene en la práctica otros arreglos cambiarios.

Como se observa en el Gráfico 3, en 2025 Argentina rezagaba en la cobertura del nivel adecuado de reservas respecto al promedio de países, tanto para aquellos con tipo de cambio flexible como fijo en cualquiera de sus dos versiones. El gráfico también muestra, un resultado contra intuitivo:  los países con regímenes flexibles, muestran una relación de reservas adecuadas muy superior a las que tienen las economías con esquemas más rígidos. Ello a causa del “miedo a flotar” que en la práctica se manifiesta en que las economías no tienen regímenes completamente flexibles, sino más bien flotaciones administradas que buscan amortiguar los ajustes del tipo de cambio –por ejemplo, para reducir la volatilidad y la contaminación de precios domésticos-, y de ello la necesidad de mayores requerimientos de divisas para amortiguar shocks.

Gráfico 3

Fuente: Elaboración propia en base a FMI y BCRA.

Hacia el fin del horizonte de proyecciones, se estima como se mencionó, que nuestro país logre unos niveles de cobertura superiores al 100% de los niveles adecuados, algo por encima de la que mostraban hacia 2025 el promedio de economías con regímenes de cambio fijo, y muy por encima en el caso de que Argentina cambie hacia un arreglo plenamente flexible. Estos resultados dependen de los fuertes supuestos de acumulación propuestos, pero sugieren que Argentina deberá extremar su política de acumulación de reservas para alcanzar una condición que le permita hacer frente a shocks de balance de pagos en una situación de holgura de recursos propios.

En síntesis. Luego de no cumplir la meta de acumulación de reservas netas en 2025, la agresiva política de compra de divisas desplegada a lo largo del primer semestre de 2026 ha permitido superar la establecida para mitad de año. Recién a mediados de 2027 se espera que las reservas netas pasen a terreno positivo, al tiempo que las proyecciones realizadas por el FMI establecen que recién hacia 2029-2030 se alcance un nivel adecuado de reservas para enfrentar presiones cambiarias, bajo el supuesto de un muy dinámico proceso de acumulación. En el corto plazo, frente a un 2027 con abultados vencimientos de deuda y en un marco de contienda electoral, el retorno a los mercados globales de deuda podría acelerar la adquisición de divisas sobre la base del superávit fiscal. La ventana de oportunidad luce acotada a los próximos meses. En el mediano plazo, el cambio del patrón exportador anticipa unos mayores requerimientos de divisas para amortiguar shocks –por caso a causa de retroceso en los precios de commodities- junto con la necesidad de ahorrar el exceso de oferta de divisas.

[1] La métrica de Nivel Adecuado de Reservas (Reserves Adequacy Ratio), estima una medida de requerimiento de reservas internacionales por parte de los Bancos Centrales para acolchonar presiones cambiarias derivadas de caída en los ingresos por exportaciones –por ejemplo, por el impacto de unos menores precios internacionales-, salidas de capitales originadas en cambios de cartera o cierre abrupto de los mercados de deuda para la renovación de vencimientos.

[2] Datos al 22 de junio.

[3] El FMI presenta los resultados considerando a nuestro país como uno de flotación limitada.

[4] Siguiendo el “Annual Report on Exchange Arrangements and Exchange Restrictions” (AREAER) del FMI. La última edición corresponde al año 2023 con información para 2022 y fue editado en junio de 2024.

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Las provincias confirman su deterioro fiscal

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Por Isidro Guardarucci / FIEL – Cinco meses en positivo, pero con menos margen. A mayo, el Sector Público Nacional No Financiero acumuló un superávit primario de $8,0 billones y un superávit financiero de $2,5 billones. Son números positivos y eso sigue siendo relevante. En una economía que durante mucho tiempo convirtió el déficit en regla, sostener resultados superavitarios por tercer año consecutivo sigue siendo la principal novedad del programa económico. Sin embargo, el signo del resultado cuenta sólo una parte de la historia. Cuando se compara el acumulado enero-mayo de 2026 con el mismo período de 2025, en términos reales, el resultado primario cae 12,4% y el resultado financiero se reduce 26,5%. Los números son buenos, pero dado que la meta del programa con el FMI exige sostener el balance primario del año pasado, el segundo semestre requerirá algunos ajustes.

La explicación vuelve a estar en la dinámica relativa de ingresos y gastos. Los ingresos totales caen 4,3% real y los tributarios lo hacen 6,0%. El gasto primario también baja, pero menos: 3,1%. Es decir, el superávit no se achica porque el gasto se haya desbordado, sino porque los recursos siguen sin acompañar con la fuerza necesaria.

Cuadro 1

Ejecución acumulada enero-mayo (millones de $ de 2026)

Fuente: elaboración propia en base a Ministerio de Economía

Qué hay detrás del resultado

La baja de los ingresos tributarios no descansa en un solo impuesto. El mayor aporte negativo proviene de los Derechos de Exportación, que caen 38,0% real y explican una pérdida de alrededor de $1,5 billones respecto del acumulado a mayo de 2025. En segundo lugar, aparece el IVA, con una merma real de 8,6% y una pérdida de $1,2 billones. Los aportes y contribuciones a la seguridad social completan el grupo principal, con una caída de 3,9% y cerca de $1,0 billón menos.

En conjunto, estos tres rubros explican la mayor parte del retroceso tributario. No son señales idénticas. Los Derechos de Exportación están atravesados por cambios de alícuotas, cantidades y tipo de cambio; el IVA habla más directamente de consumo y actividad; los aportes y contribuciones reflejan la masa salarial formal. Pero para la caja pública, el resultado es el mismo: la recaudación no está empujando al superávit.

Hubo algunos atenuantes. Ganancias creció 5,0% real y el resto de tributos también aportó algo de compensación. No alcanzó para revertir la foto. En un contexto de inflación mucho más baja que la de los años previos, la recaudación depende cada vez menos de la nominalidad y cada vez más de la evolución real de las bases imponibles.

Por el lado del gasto, la contracción agregada sigue presente. El gasto primario acumulado a mayo se redujo 3,1% real contra igual período de 2025. Las transferencias corrientes a provincias caen 29,5%, los gastos de funcionamiento no salarial 18,8%, el resto de prestaciones sociales 12,8%, el gasto de capital nacional 8,2% y las remuneraciones 6,5%. Es decir, una parte importante del ajuste sigue descansando en partidas administrables.

Pero no todo cae. Las jubilaciones y pensiones contributivas crecen 2,3% real y la AUH aumenta 2,0%. Las transferencias a universidades suben 10,9%, en línea con la recomposición observada desde comienzos de año; debe tenerse presente aquí que los sueldos de junio contendrán un aumento del 21%, según lo acordado entre las instituciones educativas y el gobierno nacional. El componente que más llama la atención sigue siendo subsidios económicos, con un aumento real de 18,6% en el acumulado.

Dentro de subsidios, la señal vuelve a venir de energía. Entre enero y mayo, el gasto energético acumulado se ubica aproximadamente 65,6% por encima del mismo período de 2025, mientras que transporte cae 17,1%. Mayo fue menos exigente que abril en energía, pero el acumulado todavía deja una señal de alerta. No porque el nivel vuelva a los registros más desordenados del pasado, sino porque se trata de una partida con una historia conocida de deterioro fiscal cuando se relajan los precios relativos.

Provincias: el cierre de 2025 confirmó el deterioro

El cierre de la ejecución provincial de 2025 aporta una segunda capa al panorama fiscal. La información consolidada de la Administración Pública No Financiera provincial muestra un deterioro respecto de 2024, tal como lo vinimos adelantando desde el segundo semestre del ejercicio pasado. Para hacer comparables los datos, la comparación se realiza sobre 23 jurisdicciones, excluyendo La Pampa, dado que la información 2025 no está completa para esa provincia.

En pesos constantes de 2025, el conjunto de las provincias cerró 2025 con un déficit primario de $0,3 billones y un déficit financiero de $2,8 billones. La diferencia con 2024 es marcada: ese año, sobre el mismo universo comparable, había registrado un superávit primario de $3,6 billones y un superávit financiero de $1,4 billones. Frente a 2023, el cierre 2025 luce más parecido en el resultado financiero, aunque algo peor en el primario.

Cuadro 2

Ejecución provincial consolidada, 23 jurisdicciones (billones de $ de 2025)

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

El deterioro se explica por una combinación simple: los ingresos totales crecieron 3,6% real contra 2024, pero el gasto primario aumentó 6,9%. El resultado primario pasó así de un superávit relevante a un rojo moderado. Los intereses, por su parte, subieron 13,5% real y terminaron de empujar el resultado financiero a terreno negativo.

La heterogeneidad provincial también empeoró. En 2024, 20 de las 23 jurisdicciones comparables habían cerrado con superávit primario; en 2025 fueron 11. En el resultado financiero, la cantidad de provincias con saldo positivo cayó de 18 a 9. En los extremos, Santiago del Estero mostró un superávit primario equivalente al 21% de sus ingresos, mientras que Tierra del Fuego un déficit del 15%.

No se trata de una crisis subnacional generalizada, pero sí de una señal clara: las provincias se sienten más cómodas con alta inflación, licuando gastos que tardan en ajustarse, mientras los ingresos van al corriente (especialmente gravando la actividad económica). Esto es interesante, toda vez que los números reflejan que el ajuste nacional de 2024 no erosionó sus números, mientras que la merma inflacionaria de 2025 sí se asocia a un fuerte deterioro.

Este punto importa para 2026. Las provincias tienen una estructura de gasto más rígida que la Nación. El gasto salarial pesa mucho, las cajas previsionales provinciales no desaparecen y buena parte de los bienes y servicios contratados está asociada a educación, salud y seguridad. Del lado de los ingresos, la coparticipación y el Impuesto a los Ingresos Brutos dirigen el show.

Gráfico 1

Fuente: elaboración propia en base a DNAP, Ministerio de Economía. Se excluye La Pampa por falta de información completa para 2025.

Palabras finales

Mayo no cambia la conclusión central: el gobierno nacional conserva el ancla fiscal y sigue mostrando superávit. Pero la comparación real contra 2025 confirma que el margen se viene achicando. El compromiso del gobierno con el balance fiscal ha sido una marca distintiva de esta gestión que deberá revalidar en el segundo semestre. Por su parte, el cierre provincial de 2025 refuerza la idea de la fragilidad de las finanzas subnacionales. Sus esquemas rígidos de ingresos y gastos limitan fuertemente las expectativas.

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¡Defendamos al valioso y estratégico sector nuclear argentino!

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El muy destructivo contexto general. Con premeditada alevosía y con evidente sádico accionar, que muestra la crueldad con la cual expulsan de sus puestos laborales a crecientes cantidades de trabajadores argentinos, regocijándose por el daño humano y por la destrucción estratégica que provocan, ahora los libertarios y sus secuaces, están abocados a la infame tarea de desguazar y/o extranjerizar al muy valioso Sector Nuclear Argentino.

Es sobradamente claro que el objetivo de mínima del actual apátrida gobierno nacional, es hacernos involucionar forzosamente a la republiqueta de economía primarizada, subordinada a poderes extranjeros (gustosamente aceptado eso por la oligarquía), sin atisbo alguno de industrias y sin entes tecnológicos nacionales, como éramos alrededor del 1900; perpetrando dicho alevoso achicamiento económico, en un marco de acentuada exclusión social total, burlándose con desparpajo de la miseria generalizada que intencionalmente están provocando, y sin importarles nada las muertes culposas que ocasionan, esto último ante el Estado ausente que causan sus lesivas medidas económicas.

Pero de máxima, es también evidente que, pisoteando abiertamente toda noción de soberanía nacional, y con acentuado odio y desprecio a nuestra propia población, nos están llevando a pasos forzados, hacia la disolución nacional. Para quienes supongan exagerada esta afirmación, cabe señalar que la desaparición lisa y llana de los Estados Nacionales, o su degradación a Estados fallidos, es uno de los objetivos centrales del Consenso de Washington y de su herramienta destructora que es el accionar conducente a la globalización salvaje.

Vergonzoso es el genuflexo grado de subordinación a las potencias del Bloque Atlantista y sus aliados principales, que caracteriza el accionar de política exterior de libertarios, sus secuaces neoliberales y arribistas varios, lo cual abiertamente nos posiciona como dóciles subordinados a esos poderes neo imperiales; con lo que pisotean una larga y muy respetable postura pacifista y de respeto a la soberanía de las naciones, que caracterizó a nuestra Política Exterior, básicamente cuando tuvimos gobiernos de clara Orientación Nacional.

En el marco de asumida pero no declarada tiranía con casi plenos poderes asumido por el Ejecutivo Nacional y su entorno cercano, se desconocen leyes e incluso se “dictan sentencias judiciales anticipadas”, subordinando de hecho a los otros dos Poderes Nacionales, a los mandatos impuestos por el Ejecutivo.

Mientras se marginan y se retacean fondos para jubilados, discapacitados, enfermos crónicos o muy graves, se paralizan todas las obras públicas, agreden de hecho a la Salud y a la Educación Pública (con especial saña contra las prestigiosas Universidades Nacionales); se gasta con dudosa o nula coherencia, en sucesivos viajes presidenciales en acciones no oficiales, se gasta en equipamientos represivos y en “partidas reservadas” para inteligencia interna; y otros fines dudosamente necesarios. Además, se reducen impuestos para las importaciones de bienes de lujo, y se subsidia a empresas poderosas mientras se retacea todo apoyo a las muchas que cierran día a día.

Tampoco cabe omitir las deplorables acciones, varias de ellas denunciadas, de serias “irregularidades” (cuando no probados actos fuertemente sospechados de delictivos), que involucran al presidente y varios de sus colaboradores. Pero hay sectores del Poder Judicial que muestran un lento accionar y/o la doble vara según cual sea el sector político denunciado.

Breve reseña histórica del Sector Nuclear Argentino

La Comisión Nacional de Energía Atómica fue creada en 1950, en la presidencia de Perón, siendo Argentina uno de los primeros países que con rigurosidad científica se abocó al desarrollo de ese avanzado campo del conocimiento.

Pese a los ataques que durante la revolución fusiladora (1955-1958), fueron implementados contra varias de las muchas instituciones creadas en la década peronista, de algún modo eso no sucedió en el Sector Nuclear, el cual incluso fue puesto bajo la conducción de la Marina, siendo oficiales de altos rangos de esa Fuerza -con capacidades científicas específicas- los que presidieron la CNEA, en sucesivos gobiernos militares. Inclusive, cabe destacar que en el período de gobierno cívico – militar autodenominado “la Revolución Argentina” (1966-1973), el Sector Nuclear recibió un fuerte impulso, comenzándose la construcción de la primera central nuclear (que inauguró Perón en su breve tercer período presidencial).

Es posible que las fuertes influencias positivas a favor de Los Intereses Nacionales, que tuvieron en ese período el economista Aldo Ferrer y el General Guglialmelli, hayan neutralizado el accionar antinacional de los personeros al servicio del liberalismo.

Después de Atucha 1, se planificó construir sucesivamente otras cinco centrales nucleares más. lo cual fue cancelado, seguramente por las acciones de zapa de los “barones de la termoelectricidad” (vinculado eso con el petróleo, el gas, y las importaciones de usinas térmicas); sin olvidar, claro está, de los voceros del subdesarrollo crónico, expertos en tildar de faraónicas a todas las grandes obras imprescindibles para concretar nuestro desarrollo.

Pese a todas las trabas que imponen los liberales y otros promotores del subdesarrollo, sin estridencias, el Sector Nuclear siguió avanzando, creando e incorporando tecnología, construyéndose -entre otros silenciosos logros- centrales nucleares de baja potencia, imprescindibles para investigación y para producir valiosos insumos, como los utilizados para medicina oncológica, para preservar alimentos, combatir plagas de la agricultura, y otros fines positivos.

El muy apátrida “proceso” (1976-1983), nos impuso a punta de bayonetas la subordinación al muy perverso neoliberalismo, inicialmente bajo la batuta de Martínez De Hoz, personaje del riñón de la muy oligárquica y anti industrial Sociedad Rural, de quien el presidente de facto Videla operó cuan dócil marioneta.

Opositor feroz a todo lo Estatal, José A. Martínez De Hoz (Joe, para sus amigotes) operó con toda saña para destruir las empresas y entes estatales, sobre todo los que operaban y producían en sectores estratégicos o de alta rentabilidad.

Interesado “Joe” en desguazar para privatizar SEGBA, el dirigente sindical Oscar Smith fue “desaparecido” (asesinado), por oponerse a ese vil negociado.

Mediante la operatoria de hacer tomar deuda externa a YPF y otras empresas estatales, para luego transferir esos fondos al Ministerio de Economía, “Joe” y secuaces cometieron la infamia de dejarles los pasivos a esas empresas estatales, y sin los activos financieros (que eran usados por Economía para enjugar los crecientes déficits de la pésima administración de “Joe”). Como resultado de esa intencional maniobra, los lenguaraces del periodismo y economistas del establishment, pudieron alardear acerca de la supuesta ineficiencia del Estado, pues YPF y otras empresas estatales tuvieron pérdidas, pero se ocultaba que eso era consecuencia intencional de la operatoria de endeudamiento descripta. Lo que buscaban, era desacreditar todo lo Estatal.

Entre otras muchas medidas antinacionales, de un plumazo “Joe” hizo cerrar IME, empresa estatal que producía la camioneta Rastrojero, y tenía por producir una versión tipo sedan cuatro puertas, para competir en la renovación del parque de taxis. Era una competencia que molestaba a otras empresas automotrices.

Como era de prever, para un personero de la antipatria (y por ende anti Estado), “Joe” quiso destruir al Sector Nuclear Argentino, pero no pudo hacerlo por la férrea defensa del mismo, hecha por el Contraalmirante e Ingeniero Nuclear Carlos Castro Madero (en adelante CCM), quien había sido designado Presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica.

Conozco que citar a CCM provoca enfrentadas posturas en el ámbito de la CNEA, pues mientras se lo culpa de algunas “desapariciones” de personal nuclear, otros afirman que no pudo impedir esos asesinatos, pero que evitó que la lista de “desaparecidos” de la CNEA, fuera mucho mayor.

Son dos posturas contrapuestas y es complejo dilucidar cual es la real acaecida. Pero eso no puede excluir el técnica y estratégicamente productivo accionar de CCM que hizo avanzar al Sector Nuclear Argentino, concretándose la exportación de una Central Nuclear de Baja Potencia a Perú, entre otros logros.

A contrapelo de otras destructivas medidas socio económicas en el “proceso”, el firme accionar de CCM hizo seguir avanzando el desarrollo tecnológico nuclear argentino.

Pese al contexto general neoliberal, muy negativo para iniciativas de desarrollo, en 1976 se creó INVAP (Investigaciones Aplicadas), mediante un convenio entre la provincia de Río Negro y la CNEA. INVAP alcanzó merecido prestigio, operando en áreas de altas tecnologías, no solo la nuclear, con logros muy destacados.

Al colapsar el infame “proceso”, CCM inicialmente siguió en sus funciones en la CNEA. Como correspondía, informó al nuevo presidente -Alfonsín-, que la CNEA había logrado dominar el ciclo total de producción de combustibles nucleares, lo cual tiene una enorme importancia estratégica, y libró a las Centrales Nucleares Argentinas, de la dependencia de insumos extranjeros en ese crucial rubro.

Actuando con claro sentido de Lo Nacional, lo lógico y esperable de un presidente y un gobierno nacional patriótico, hubiera sido una calurosa felicitación y una masiva difusión del notable logro alcanzado por el Sector Nuclear Argentino.

Pero por profunda ignorancia, por cobardía cívica, o por ambas cosas; y asesorado por el Ing. Jorge Lapeña (Secretario de Energía en el alfonsinato), Alfonsín implementó medidas que fueron un brutal castigo contra la CNEA y todo el Sector Nuclear Argentino. Contra toda lógica, congeló todos los proyectos en marcha y las vacantes, con lo cual durante largos 22 años, no se pudo incorporar nuevos científicos y profesionales, además de paralizar por completo la construcción de la tercera central nuclear -Atucha 2-, de la cual ya se disponía de todos los elementos básicos. No es un tema menor, poco conocido por no expertos en Energía, que Lapeña y el instituto energético que preside, muestran en los hechos más afinidad por la generación termoeléctrica (basada en petróleo y gas), con dudosa vocación por la hidroelectricidad y la energía nuclear.

El daño hecho al Sector Nuclear, por el congelamiento total de proyectos y de incorporaciones de nuevo personal calificado, fue enorme, y ocasionó un envejecimiento y disminución del valioso personal, por el mero transcurso del tiempo, además de frenar por completo los proyectos en marcha, entre ellos la Central Nuclear Atucha 2. Pero con total responsabilidad y notable patriotismo, los valiosos equipamientos de la misma, ya adquiridos, fueron preservados de daños, manteniéndose prácticamente intactos, por lo que al final de ese nefasto período de congelamiento total, pudieron ser emplazados en sus lugares correspondientes.

En 2005 se relanzó el Plan Nuclear, dándose prioridad a la terminación de la tercera central, Atucha 2. El presupuesto de la CNEA tuvo un enorme crecimiento, del orden de 1.100 % (once veces), cobrando impulsos varios proyectos, entre ellos un nuevo reactor de experimentación de baja potencia, y el muy interesante proyecto de central modular CAREM, el cual es el más avanzado en su tipo en el mundo. Además, hubo gestiones concretas para construir tres nuevas centrales de grandes potencias, una con financiación y tecnología rusa, y dos de China.

Pero esos ambiciosos planes fueron dilatados, siendo posiblemente demorados y luego cancelados, tal como en la historia argentina sucedió con muchos grandes proyectos que hubieran apuntalado nuestro desarrollo.

Pudo completarse Atucha 2, así como la Planta Industrial de Agua Pesada, la mayor del mundo en su tipo. Esta última abastece las necesidades de Argentina e incluso permite exportar a otros países que utilizan la tecnología de uranio natural y agua pesada como moderador.

Cabe señalar que además de las tareas de zapa que suelen ocurrir para frenar o impedir proyectos que el establishment ultra conservador opera; en los últimos años el ecologismo de corte cavernario tuvo gran impulso, siendo promovido básicamente por dos ONGs creadas en el Reino Unido, las cuales operarían como apéndices del MI6, el servicio secreto de esa potencia. Eso es el ultra ecologismo, que practica terrorismo ecolátrico, como excusa para promover el subdesarrollo crónico.

Cuando el Plan Nuclear podía tomar mayor impulso, con el aval de ser reconocido mundialmente y haber ganado incluso la licitación de Australia para proveer e instalar un reactor de baja potencia, compitiendo, compitiendo exitosamente contra grandes potencias mundiales, en esos años arreciaron los ataques del ultra ecologismo, con cierto periodismo funcional a eso, e incluso posicionando algunos legisladores nacionales que fueron muy activos para tareas de entorpecimiento de los planes nucleares, los que siempre fueron de usos pacíficos de esa tecnología.

En 2015 hubo un cambio acentuado de orientación política nacional, pues el neoliberalismo volvió al poder mediante elecciones, tal como había sucedido con Menem y De La Rúa; pero en 2015 no hubo el engaño del menemato, Macri no ocultó ser neoliberal. Y como tal, antiestatista apátrida, y por añadidura se dedicó a frenar y entorpecer al Plan Nuclear, pero por entonces con saña algo más sutil que el brutal ataque anti tecnológico en perpetración por los actuales libertarios.

Frenó totalmente el proyecto de la Cuarta Central Nuclear, el cual ya se había comenzado, además de perderse el personal que había sido capacitado especialmente. Las otras dos grandes centrales planificadas, también fueron descartadas, perdiéndose una gran oportunidad de dar un gran salto cualitativo y cuantitativo, que hubiera potenciado significativamente nuestras capacidades tecnológicas y de generación de energía.

El gobierno de Macri también paralizó, contra toda lógica, el funcionamiento de la Planta Industrial de Agua Pesada.

En el gobierno de Alberto Fernández, muchas decisiones se tomaron después de largas dilaciones. Pese a eso, se volvió a comenzar la cuarta central, y siguió avanzando el proyecto CAREM. Esas demoras afectaron incluso los cambios en las titularidades de la CNEA y de la EBY (Yacyretá).

Después, el gobierno libertario, practicando un neoliberalismo acentuado, paralizó todas las obras públicas, incluyendo en esa negativa decisión la paralización total de la Cuarta Central Nuclear, y el freno del proyecto CAREM.

Recientemente, en un vergonzoso conjunto de actos de entrega vil de soberanía, se transfirió a una empresa de EEUU el conjunto de Atucha (dos centrales nucleares), y el valioso proyecto CAREM.

Eso configura una sumisión total, cuan republiqueta de cuarta, convertida a subordinada total a los designios de la mega potencia, que aplica con mayor saña, la imperial Doctrina Monroe.

Esta reseña histórica es incompleta, en mérito a la brevedad, pues un detalle más abarcativo necesitaría redactar al menos un voluminoso libro.

Industricidio y tecnicidio acelerados y alevosos.

En ese negativo contexto, mientras sigue el acelerado industricidio y el desmantelamiento de los entes tecnológicos, y el empobrecimiento generalizado -que excluye a los poderosos que lucran con la miseria masiva- la dupla de endeudadores seriales (Caputo – Sturzenegger), nos sigue endeudando y facilitando la timba financiera, mientras que con su “sobradora” sonrisita permanente, el segundo de ellos sigue aplicando la impiadosa “motosierra”; con especial saña contra los entes estatales de valiosas funciones, los que quedan acéfalos por los despidos masivos; sin importar nada que el Estado (o sea la Patria), queda inerme, sin entes de necesarios contralores y de estratégicas acciones.

El claro desprecio a la importancia estratégica esencial del Sector Nuclear, y al muy fuerte efecto multiplicador que sin duda tiene, se evidencia en forma tiránicamente brutal, mediante nuevos funcionarios de altas jerarquías y nulos conocimientos técnicos específicos nucleares, mientras que en forma abrupta se despide masivamente a muy valiosos trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica, el CONICET, el INTI y otros entes tecnológicos, cuyas formaciones y notables capacidades adquiridas en esos destacados ámbitos tecnológicos, se desperdician, configurándose una burla a la dedicación y a los conocimientos técnicos y científicos que se adquieren con años de trabajos e investigaciones realizados con reconocidas elevadas capacidades científicas.

Resulta notable la pasividad con visos de cómplice desinterés, de la mayoría de nuestra población que, pese a la creciente miseria, a la destrucción generalizada del tejido social y de casi toda la economía argentina, permanece sin manifestar con contundencia el rechazo a las políticas libertarias, que nos destrozan y nos empujan a la anomia total y al desguace de Argentina.

Nos empujan con alevosía, al mediocre rol de simples productores de materias primas, sin industrias, sin entes tecnológicos; y destrozando las necesarias capacidades estatales que son necesarias en toda nación con dignidad y criterio de grandeza nacional.

Nos posicionan como pseudo republiqueta indigna, subordinada al Bloque Atlantista, en particular a su principal potencia del mismo, en su remozada Doctrina Monroe, en el contexto de desembozado neoimperialismo.

¡Pueblo Argentino, pueblos hermanos de Íbero América, tomen conciencia y revaloricen el necesario sano patriotismo!

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Cómo es la reforma del Banco Central que propone Milei

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El presidente, Javier Milei, aseguró que la reforma del Banco Central apunta a eliminar la posibilidad de que la política “estafe a los argentinos” con el déficit fiscal y fustigó a los ex presidentes de la entidad, Marcó del Pont, y Miguel Ángel Pesce, por los cambios que se introdujeron durante el kirchnerismo.

 “La carta que hizo (Mercedes) Marcó del Pont está mal técnicamente”, afirmó el Presidente y enfatizó: “La carta orgánica que hizo el kirchnerismo está diseñada para que usted pase por el Banco Central, levante la mano y le tiren con un fajo de dinero”.

En una entrevista radial, el jefe de Estado remarcó que “para conseguir los objetivos necesita el Banco Central y tiene uno que se llama la política monetaria” y enseguida aclaró: “No le puede pedir a un instrumento cinco objetivos, eso es una declaración de ignorancia”.

Milei afirmó que el primer aspecto de la reforma es “quitarle la actual función al Banco Central de cinco objetivos y por la cual puede emitir por cualquier cosa”. En ese sentido precisó que “el único objetivo pasará a ser preservar el valor de la moneda”.

Como segundo punto marcó “la prohibición total y absoluta de financiar al fisco” tanto de “manera directa como indirecta”.

“La política no va a poder abusar más de esta herramienta que ha estafado a los argentinos”, enfatizó el presidente. Milei afirmó que si se viola la independencia del BCRA “debería ir preso el directorio de banco que lo avale eso, el Poder Ejecutivo y los diputados y senadores que hagan ese tipo de desastres”.

Consultado sobre si el Congreso votaría en su propia contra, contestó: “Que le expliquen a los argentinos que los quieren seguir estafando. Esto es cambiar una ley que trajo 90 años de decadencia de los argentinos”.

Como tercer aspecto subrayó un respaldo contundente a la gobernanza del Banco Central y en ese sentido indicó que la idea es que “no se puede echar de cualquier manera al presidente y al directorio”.

“Vamos a trabajar para que los políticos populistas no los puedan remover fácil”, señaló el jefe de Estado.

El cuarto punto que remarcó el presidente es limitar el reparto de utilidades, para que esto no derive en una emisión de dinero a través del reparto de dividendos fiticios.

El quinto punto es eliminar las Letras Intransferibles del Tesoro al Banco Central, proceso que se inició en las últimas semanas.

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El Banco Central logró cumplir la meta de acumulación de reservas con el FMI

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El Banco Central logró por primera vez cumplir la meta de acumulación de reservas internacionales netas acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el programa firmado en abril de 2025, uno de los compromisos centrales del plan económico. 

Este viernes compró otros USD 100 millones y las reservas avanzaron a los US$ 48.237 millones.

Según estimaciones privadas realizadas tras el cierre de junio, el Banco Central acumuló alrededor de US$ 6.300 millones bajo la metodología utilizada por el organismo multilateral, muy por encima de los US$ 3.500 millones comprometidos para la primera revisión semestral.

El resultado contrasta con lo ocurrido el año pasado. 

En la segunda revisión del programa, publicada en mayo, el staff del FMI recordó que la Argentina había incumplido la meta de acumulación de reservas de fines de 2025 por unos US$ 10.000 millones. 

El organismo atribuyó ese desvío principalmente a la dolarización de carteras en la antesala de las elecciones legislativas de octubre, que derivó en fuertes salidas de capitales privados y obligó al Banco Central y al Tesoro a vender divisas para contener la presión cambiaria. 

A raíz de ese incumplimiento, el Gobierno solicitó un waiver (dispensa) y una recalibración a la baja de las metas para 2026.

Este cumplimiento marcó un cambio respecto de 2025, cuando la acumulación de divisas aparecía como uno de los principales interrogantes del programa económico. 

Además, deja al Banco Central muy cerca de alcanzar el objetivo previsto para todo 2026, fijado en US$ 8.000 millones. 

Así, el desafío para el segundo semestre ya no pasa tanto por cumplir con el FMI como por seguir fortaleciendo las reservas de cara a un 2027 que combinará fuertes vencimientos de deuda -que el ministro Luis Caputo trata de cumplir sin sobresaltos- con el calendario electoral.

De acuerdo con cálculos de Equilibra, el BCRA acumuló US$ 6.278 millones de reservas internacionales netas a precios constantes del 30 de diciembre de 2025, casi el doble de la exigencia establecida para junio. 

En consecuencia, restarían solo US$ 1.700 millones para alcanzar el objetivo de fin de año.

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