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Prototipo de cipayos asumidos

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Vergonzoso y totalmente apátrida el accionar del gobierno libertario, el cual prácticamente sin solución de continuidad persiste y profundiza la entrega total de soberanía, ubicándonos como cipayos subordinados totales al Bloque Atlantista, en particular a EEUU, Reino Unido e Israel.

Resulta muy claro, y a esta altura indudable, que Milei odia a Argentina y desprecia en grado visceral, a los argentinos.

Abundan declaraciones y acciones que permiten sostener, holgadamente, esa afirmación, como aquella expresión de “soy el topo que busca destruir el Estado desde adentro”. Es necesario recordar que SIN ESTADO NO HAY NACIÓN, Y SIN NACIÓN NO HAY PATRIA. O sea que el presidente y sus secuaces, operan para hacer desaparecer a la República Argentina.

Si es por acciones brutalmente anti argentinas que muestran el genocidio económico, abundan, pudiendo citarse -sin agotar el frondoso listado-, el empobrecimiento masivo, el aumento de marginados que son expulsados a vivir en la calle, los salarios y jubilaciones con poderes adquisitivos degradados mes a mes, los hospitales públicos de importantes aportes a la salud pública y las prestigiosas Universidades Nacionales, soportando fuertes recortes presupuestarios, las imprescindibles obras públicas totalmente paralizadas, la apertura aduanera total que nos inunda con productos importados y derrocha divisas, y el alevoso e impagable endeudamiento externo; además de resignar soberanía en ríos interiores, en el Mar Argentino, entre otros hechos deleznables.

Claro está que, de mínima, libertarios y secuaces tienen el también muy apátrida objetivo, de hacernos involucionar, a la fuerza y como sea, al antes absurdo y hoy inviable, pseudo país de economía forzosamente primarizada, con población casi toda analfabeta y muy pobre, sin coberturas sociales y escasos sistemas sanitarios al alcance de esas mayorías, que éramos alrededor del 1900; y en lo geopolítico, en esos años fungíamos como dócil marioneta subordinada al por entonces muy poderoso Imperio Británico.

La oligarquía mega terrateniente, muy conforme con ese rol de subordinación total, demostrando y jactándose de practicar una anglofilia total, apenas salpimentada con huecas expresiones de patrioterismo declamativo.

Con una ferocidad solo asimilable a procesos de exterminio perpetrados por poderes imperiales brutales cegados por el odio, sin pizca de respeto al ser humano; libertarios y secuaces practican un genocidio económico, un desguace estatal total e irracional, y un alevoso industricidio y tecnicidio (desguace de entes técnicos y científicos); enmarcado todo en una vergonzosa genuflexión respecto a las potencias referentes del Bloque Atlantista.

A todo eso se agrega en casi ininterrumpida cadena, el accionar gubernativo, marcado por sucesivas medidas que crearon desde el comienzo de su gestión, el cuadro socio económico general desastroso, empobreciendo a las grandes mayorías de nuestro pueblo, en un siniestro proceso que puede definirse como de genocidio socio económico en plena perpetración.

Fueron causantes de muertes, por varias causas (interrupciones de tratamientos de enfermos oncológicos y de otras patologías severas); accidentes carreteros, provocados por el deterioro de nuestras rutas, carentes de todo mantenimiento; jubilados y pensionados, que por sus bajas retribuciones carecen de capacidad monetaria para adquirir sus medicamentos, e incluso problemas por la deficiente alimentación, por iguales causas; severos deterioros de salud y seguramente varias muertes, sufridas por el creciente número de argentinos que viven en las calles, los cuales además de la miserable situación, suelen soportar malos tratos, alentadas esas aberraciones por algunos intendentes libertarios y por el nulo accionar al respecto de los organismos nacionales.

La destrucción masiva intencional, se puede constatar en medidas sociales y laborales en contra de los asalariados, que nos retrotraen más de un siglo a las miserable condiciones sociales de aquel contexto semifeudal, “añorado” por oligarcas y sectores ultra conservadores y ultra liberales en lo económico; mientras que el R.I.G.I. y el R.I.G.I. acentuado, nos reducen a un rol de enclave económico apto para ser saqueado y destruido impunemente, en un contexto incluso peor a alevosas maniobras de apoderamiento de nuestras riquezas, perpetradas en el muy negativo período noventista (menemato y delarruato); y también superando las aberraciones en contra de los Intereses Nacionales, cometidas en la nefasta década infame (1930-1943).

Son tantas las acciones y conductas aberrantes, en continua y renovada ejecución, por parte del gobierno libertario y sus secuaces, que se podría escribir una enciclopedia; además del hecho evidente, que Argentina parece ser y padecer el experimento a nivel mundial, fogoneado por el Consenso de Washington y sus derivados, para evaluar y ejecutar cómo destrozar y desguazar totalmente a un Estado Nacional.

En mérito a la brevedad, se exponen solo algunas de esas acciones de cipayismo reconcentrado, que nos meten en el lodo de la ignominia y en la vergüenza, burlándose de los argentinos con sentido de Patria, dolidos y escandalizados por tales niveles de infamia y de pisoteo de soberanía con total desparpajo.

– Groseros insultos al presidente de Brasil, demostrando no solo el ya conocido nivel de ordinariez de Milei, sino también acentuando las profundas dudas acerca del estado mental del presidente libertario. El respaldo de su gabinete y colaboradores cercanos del verborrágico presidente, los hace cómplices de ese deplorable accionar de política exterior. Los insultos a Lula son la contracara de la genuflexión demostrada respecto a EEUU, el Reino Unido, e Israel.
– Banderas extranjeras enarboladas en nuestro Monumento a la Bandera, configurando eso una clara burla a Nuestra Enseña Patria, y una acción atrevida en el contexto de degradaciones intencionales a Nuestro Patriotismo.
– Cipayismo reconcentrado cabe calificar al accionar gubernativo en el muy sensible tema de Malvinas. La Ministra de Seguridad Nacional se refirió en tono despectivo, a “los mapitas de Malvinas”, avalando las presiones de la FIFA (ente que demuestra ser herramienta del accionar imperial del Bloque Atlantista), para evitar que el tema tomara estado público en esa vitrina gigantesca que es un mundial de fútbol. Cuando la conjunción de la hinchada argentina (o sea del pueblo), y el decidido accionar de nuestros jugadores, mostraron al mundo el cartel, el tema pasó a tener repercusión mundial. En vez de posicionarse en defensa de nuestros derechos nacionales, el presidente montó en cólera e insultó a jugadores e hinchas que tuvieron el coraje y patriotismo de exhibir esa improvisada bandera. Pero el cipayismo acentuado de libertarios y secuaces no parece tener límites, pues ordenaron sacar de los medios de transporte todo cartel o adhesivo vinculado a Malvinas, mientras que según trascendió, Cancillería se disculpó por el ya famoso “trapo de Malvinas” del Mundial (“disculparse” por defender nuestros derechos, contra la potencia imperial agresora, es de nulo criterio patriótico). También circula en las redes un video del año 2024, que muestra a una patriótica diputada exhibiendo en la cara de la embajadora británica, su remera con “la frase que incomoda a cipayos”, mientras que otros diputados alineados con la antipatria, intentaban disuadir a la valiente diputada Propato de mostrar la inscripción patriota.
– Se permite la apertura del consulado israelí en Ushuaia, mientras que la petrolera de ese país opera con anuencia británica en aguas de Malvinas, para extraer petróleo. Mutis por el foro, por parte del gobierno libertario, mientras también un buque de la Royal Navy surcó aguas argentinas, camino a Punta Arenas.
– Además de involucrarnos neciamente en los conflictos de Medio Oriente (dejando de lado la neutralidad que caracterizó con dignidad a la postura argentina), ahora Milei pretende enviar tropas a Panamá, para operar bajo mando de EEUU, sin haber pedido la debida autorización al Congreso.

Párrafo aparte para el cobarde accionar ferozmente represivo, de las fuerzas de seguridad, para golpear y agredir a jubilados, discapacitados, y otros sectores del pueblo, que acorde a sus derechos de exteriorizar sus fundadas protestas, se manifiestan por medio de pacíficas marchas.

Esos represores evidencian proceder igual que el Regimiento Cipayo, formado por tropas de India, que en épocas en que India era colonia británica, procedían con saña feroz agrediendo a su propio pueblo.

Tomando ese dato histórico, nuestro patriota Arturo Jauretche, creó el concepto de “cipayo” para definir a quienes obedecen órdenes foráneas, en contra de los Intereses Nacionales. Pero como los cipayos locales evidencian ser de escasas o nulas lecturas, igual que sus pobres razonamientos, dudo que tomen conciencia de su vergonzoso accionar.

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La República del Exabrupto: 12 trillones de nada

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Brasil enojado. Georgieva de visita. El FMI marcando el compás. Las encuestas dejando de sonreír. La vicepresidenta hablando de “insensateces e inventos”. Y, como postal de una semana difícil para el Gobierno, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional recorriendo Vaca Muerta enfundada en un mameluco de YPF, una imagen tan cargada de simbolismo político como inevitable. Como respuesta, una cadena nacional en la que Javier Milei convirtió una reforma del Banco Central en un festival de agravios, enemigos de siempre y una cifra tan descomunal como inútil: doce trillones de nada.

Fue una semana políticamente complicada para el Gobierno.

El presidente Javier Milei cruzó la frontera para participar de una actividad del bolsonarismo y terminó protagonizando un conflicto diplomático con el principal socio comercial de la Argentina. En Brasil hubo malestar por sus agravios a Luiz Inácio Lula da Silva y  al juez Alexandre de Moraes, una actitud que muchos, incluso dentro del bolsonarismo, dicen que terminó favoreciendo a Lula. Así una gira que, en un gobierno normal, debería fortalecer vínculos terminó profundizando tensiones.

Pero la cosa no terminó ahí, durante su visita a la Exposición Rural, Milei también se dedicó a insultar al exministro de Industria José Ignacio de Mendiguren, a la sazón productor rural, que amenazó con llevar a la justicia al presidente “porque alguien tiene que ponerle límites”, dijo.

El lunes, después del fin de semana “de fuego”, Kristalina Georgieva aterrizó en Buenos Aires, para supervisar en persona cómo marchan las cosas en el país que es el mayor deudor del organismo que preside. Su agenda incluyó reuniones oficiales, entre ellas una reunión de gabinete que la tuvo como protagonista principal y una recorrida por Vaca Muerta con casco y uniforme de YPF. La fotografía recorrió el país. Más allá de las interpretaciones que se puedan hacer, la escena tuvo un enorme peso simbólico: la máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional caminando uno de los activos estratégicos de la Argentina, mientras el Gobierno insiste en minimizar la influencia del organismo sobre las decisiones económicas nacionales.

A ese escenario se sumaban otros datos poco alentadores. Las acciones argentinas retrocedieron, el riesgo país volvió a subir y aunque hacia el fin de esta semana la cosa se recompuso un poco, queda en evidencia la volatilidad del supuesto “milagro mileista”. Por otra parte, los indicadores de confianza (de la Universidad de San Andrés y de la Di Tella) mostraron un franco deterioro del gobierno y comenzaron a aparecer encuestas que reflejan desgaste en la imagen presidencial y una creciente preocupación social por la economía.

Como si fuera poco, horas antes de la cadena nacional ocurrió un hecho inédito.

La vicepresidenta Victoria Villarruel publicó un mensaje en el que manifestó su “genuina preocupación” por el estado del Presidente, cuestionó que reprodujera “insensateces e inventos” y habló de “persecuciones imaginarias”. Que semejante definición provenga de la segunda autoridad institucional del país no es una anécdota. Es la expresión pública de una crisis política dentro del propio oficialismo. Crisis que más tarde se agravó cuando el Jefe de Gabinete Diego Santilli le pidió la renuncia y Villarruel, ni corta ni perezosa, le recordó que ella fue electa por el voto popular y él formó parte “la casta” que vinieron a combatir.

En ese contexto, el Gobierno eligió convocar una cadena nacional para anunciar una reforma institucional de enorme alcance: la modificación del Banco Central.

Era la oportunidad para explicar una iniciativa trascendente. Para debatir el rol de la autoridad monetaria, sus objetivos y sus implicancias.

Pero, una vez más, el anuncio quedó opacado por el espectáculo.

La cadena terminó convertida en un  alegato contra Cristina Fernández de Kirchner, señalada una vez más como responsable de todos los males argentinos. También hubo descalificaciones hacia Mercedes Marcó del Pont, expresidenta del Banco Central y una de las economistas más reconocidas del país, cuya trayectoria académica y profesional merecería una discusión mucho más seria que el agravio presidencial.

Y cuando los insultos parecieron insuficientes, llegaron los números.

Los ilusionistas conocen un secreto elemental: cuanto más grande es el truco, menos tiempo dedica el público a preguntarse cómo funciona.

En política ocurre algo parecido.

Milei aseguró que desde la creación del Banco Central la Argentina acumuló una inflación superior a 12 trillones por ciento.

Una cifra tan gigantesca que parece diseñada para provocar asombro antes que comprensión.

Y como se dijo, nadie discute que sea posible construir matemáticamente un número inmenso acumulando más de noventa años de inflación, atravesando cinco signos monetarios, hiperinflaciones, convertibilidad, reformas monetarias y gobiernos de todos los signos políticos.

Lo que sí merece discusión es el sentido de semejante ejercicio.

Porque ese número no explica la inflación actual.

No permite evaluar una política económica.

No es un indicador utilizado para analizar la economía argentina.

No ayuda a entender absolutamente nada.

Sirve, eso sí, para construir un efecto político.

Es como sumar toda la lluvia caída desde 1935 para explicar el pronóstico de mañana. El resultado puede impresionar, pero carece de utilidad para comprender el presente.

Y quizá allí resida el verdadero problema.

La reforma del Banco Central terminó ocupando menos espacio que la necesidad de volver a construir enemigos. Los extranjeros, con un nuevo decreto presidencial en contra, Cristina Kirchner. Mercedes Marcó del Pont. El Banco Central. El pasado.

Todo debía encajar en un mismo relato.

Mientras tanto, los problemas concretos siguieron esperando respuestas. El Gobierno continúa negociando con un Fondo Monetario Internacional cuya influencia resulta cada vez más visible. Los mercados reaccionan con cautela. Los indicadores económicos envían señales contradictorias. Y la confianza, uno de los principales activos políticos de cualquier administración, comienza a mostrar fisuras.

Cuando eso ocurre, la tentación suele ser reemplazar la gestión por la comunicación.

Y la comunicación por la épica.

La República del Exabrupto ya no se limita a los insultos. Ha incorporado otro recurso: las cifras imposibles, los números desmesurados, las estadísticas convertidas en herramientas de propaganda.

Porque cuando un gobierno necesita explicar el presente con enemigos del pasado y números tan extraordinarios que dejan de tener significado, deja de intentar convencer.

Empieza a pedir un acto de fe.

Y la economía —como la democracia y la política— nunca debería depender de la fe, que mueve montañas pero no da de comer, ni paga las cuentas.

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Los recursos enviados a las provincias y a CABA cayeron un 4,2% interanual

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Los recursos enviados por la Nación a las provincias y a la Ciudad de Buenos Aires cayeron un 4,2% en el último año, según un informe de la Fundación Libertad y Progreso.

Joaquin Aranguiz, economista de la entidad, explicó que “cuando la coparticipación cae en términos reales, como se ve en el gráfico, las provincias enfrentan un dilema clásico, recortar gasto (con el costo político y social que eso implica), buscar financiamiento alternativo (deuda, adelantos del Tesoro, o presión tributaria propia) o directamente acumular atrasos”.

“Esto nos lleva a pensar si el ajuste que también hicieron las provincias fue por convencimiento para acompañar al gobierno nacional o si tuvieron que acomodarse a la nueva realidad porque no les quedaba alternativa”, indicó.

Señaló que los recursos reales de provincias siguen sin recuperar los niveles previos a la crisis cambiaria de fines de 2023.

Junio de 2026 está apenas 2,2% arriba del piso de jun-2024, y todavía 21,7% debajo del pico de junio 2023.

“La desaceleración inflacionaria no se tradujo en recomposición real de la coparticipación, y el ajuste post-devaluación dejó una base más baja de la que aún no se despega”, explicó.

Y dijo que la caída de -4,2% interanual en 2026 muestra que la recuperación de 2025 se frenó o revirtió, no fue lineal.

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Advierten que casi el 50% de los jóvenes argentinos vive en condiciones de vulnerabilidad

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Un reciente informe elaborado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) advierte que el 48,9% de los argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad.

El relevamiento llevado a cabo entre diciembre de 2025 y enero de 2026, fue realizado por un equipo del Ciclo Básico Común (CBC) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA).

A partir de un total de 1.002 encuestas presenciales se encontró que la problemática se extiende en todo el territorio nacional y que un 73% de los afectados reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

La investigación, dirigida por Felipe Vega Terra, director del Ciclo Básico Común de la UBA, implementó cuestionarios estructurados en profundidad para abordar las condiciones de vida, las creencias y las expectativas de los jóvenes argentinos.

El fenómeno “Triple Ni”

Uno de los datos más alarmantes que arrojó la investigación es la aparición del segmento denominado “Triple Ni”. Este grupo comprende a un tercio de la población juvenil vulnerable que no estudia, no trabaja y, además, dejó de buscar empleo.

Se trata de un sector que se encuentra en una situación crítica de aislamiento social, según indica Juan Cruz Esquivel, director de la investigación e investigador principal del CONICET, quien señaló que “si bien se trata de un segmento minoritario dentro de los jóvenes vulnerables, estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social”.

Dentro del grupo de desempleados, que alcanza el 30,6%, la búsqueda activa de trabajo se registra en apenas 4 de cada 10 casos. 

Esta falta de búsqueda activa agrava el núcleo de exclusión que los investigadores definen como una ruptura de los vínculos tradicionales de integración.

Informalidad laboral 

El 70% de los jóvenes relevados tiene algún tipo de ocupación laboral. Sin embargo, el estudio destaca que estos empleos se caracterizan por una alta informalidad y precariedad.

Las actividades principales de este sector se concentran en el comercio, la construcción y las tareas de cuidado

Falta de obra social

Como consecuencia de la precariedad, el 78% de los encuestados carece de cobertura de salud privada o por obra social. En ese sentido, la gran mayoría debe recurrir exclusivamente al hospital público o a centros de salud barriales.

Educación

El informe indica que 6 de cada 10 jóvenes en situación de vulnerabilidad no completaron el colegio secundario. Solo el 32,8% tiene título de nivel medio y el 6,7% cursó estudios terciarios o universitarios.

En ese sentido, Esquivel advirtió que el abandono escolar temprano marca trayectorias laborales de precariedad que son difíciles de revertir.

Asimismo, el 87,5% de los jóvenes encuestados reconoce que estudiar les permitiría mejorar su calidad de vida.

Vivienda

El 46,2% de estos jóvenes reside en hogares numerosos de cinco o más integrantes, mientras que apenas el 2,9% conforma hogares monoparentales.

El 56,3% de los encuestados no tiene hijos, mientras que un 20% ya tiene dos o más a cargo, algo que influye en la organización del tiempo y en la posibilidad de proyectar una carrera académica o laboral estable.

El 57% de los jóvenes vulnerables manifestó que su dinero no le alcanza para llegar a fin de mes.

Salud mental

Más del 70% de los jóvenes encuestados manifestó sufrir problemas frecuentes de nervios o ansiedad de manera cotidiana.

El 50% expresó sentimientos de desgano o depresión. Además, manifestaron dificultades para dormir y una tristeza persistente que afecta el desarrollo personal.

El 30% acusó tener dificultades para controlar el consumo de sustancias como alcohol, cigarrillo o drogas,  una problemática que tiende a intensificarse en aquellos sectores que presentan los niveles de vulnerabilidad social más altos.

Un futuro mejor

Existe una brecha creciente entre lo que los jóvenes imaginan para sus vidas y los recursos disponibles, según explica Esquivel.

Para los próximos cinco años, conseguir un trabajo o mejorar el actual es la meta principal para el 31,9% de los jóvenes

En ese sentido, las aspiraciones de progreso persisten, aunque las oportunidades para concretarlas se debilitaron significativamente. 

Tener una casa propia aparece como el segundo objetivo más mencionado, con un 29,8% de las respuestas. Finalmente, formar una familia es una opción que solamente marcó como prioritaria el 4,8% de los encuestados.

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Cuando la realidad irrumpe en el relato

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Hay semanas que condensan un cambio de etapa. No porque ocurra un hecho extraordinario, sino porque una sucesión de acontecimientos, aparentemente inconexos, termina revelando que algo empezó a modificarse en el relato.

La última dejó varias señales en esa dirección.

Mientras el INDEC confirmó una nueva caída de la actividad económica, el consumo continúa deprimido y cerca del 70% de los sectores productivos permanecen en recesión, el Gobierno debió enfrentar otra dificultad: el incumplimiento de algunas de las metas comprometidas con el Fondo Monetario Internacional.

En ese contexto, el próximo lunes 27 llegará al país la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, invitada por el presidente Javier Milei, en una visita que se extenderá hasta el martes 28 y que buscará ratificar el respaldo político del organismo al programa económico argentino.

Sin embargo, los mercados parecieron enviar una señal distinta. La caída de las acciones argentinas y el aumento del riesgo país reflejan que las dudas sobre la marcha de la economía ya no provienen únicamente de la oposición o de los sectores críticos, sino que también comienzan a expresarse en variables que el propio oficialismo suele presentar como un termómetro de la confianza de los inversores.

Es en ese escenario donde cobran especial significado las declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo.

“Voy a la posibilidad de estar equivocado y que las cosas no nos salgan bien. Ni aun así el kirchnerismo es una opción. ¿Está claro?”.

Y agregó: “La gente ve que el kirchnerismo es el infierno”.

La frase pasó casi desapercibida entre tantas noticias. Sin embargo, constituye probablemente una de las definiciones políticas más importantes desde que Javier Milei llegó a la Presidencia.

Hasta hace pocos meses, el Gobierno pedía acompañamiento porque aseguraba que el éxito del plan económico era inevitable. Ahora, el propio ministro admite públicamente la posibilidad de que las cosas no salgan como esperaba. Pero, incluso en ese escenario, sostiene que la sociedad debería seguir respaldando el mismo rumbo porque la alternativa sería peor.

Es un cambio de narrativa.

La legitimidad ya no se apoya exclusivamente en la promesa de un futuro mejor. Comienza a apoyarse, también, en el temor al regreso del adversario político.

En la misma semana, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el dólar podría ubicarse, “en algún momento”, entre los 1.700 y 1.800 pesos. Más allá del debate técnico, las palabras del vocero de un gobierno nunca son neutras. En una economía tan sensible como la argentina, también construyen expectativas. Y las expectativas, en nuestro país, suelen convertirse rápidamente en decisiones de consumo, de inversión y, muchas veces, en nuevos aumentos de precios.

Como si fuera poco, buena parte de la agenda pública quedó absorbida por una operación mediática montada sobre una fake news contra el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, amplificada por comunicadores cercanos al oficialismo y desmentida poco después.

No hace falta demostrar una coordinación entre todos estos hechos para advertir que confluyen en una misma lógica.

Mientras la economía ofrece señales cada vez más preocupantes, el centro de la conversación pública se desplaza hacia otros temas. La discusión deja de girar alrededor de la producción, el empleo, el salario o el consumo y pasa a concentrarse en enemigos permanentes, operaciones mediáticas y escenarios hipotéticos.

No es un fenómeno nuevo.

Arturo Jauretche llamó a ese mecanismo “colonización pedagógica”: la capacidad de construir un sentido común que lleva a una sociedad a discutir cuestiones secundarias mientras los problemas centrales quedan fuera del foco. Antonio Gramsci, desde otra tradición intelectual, explicó que la hegemonía consiste precisamente en eso: lograr que una determinada mirada del mundo sea aceptada como la forma natural de interpretar la realidad.

Quien consigue definir de qué habla una sociedad también condiciona la manera en que esa sociedad comprende lo que le ocurre.

Por eso esta semana no puede leerse como una simple sucesión de declaraciones desafortunadas.

Lo que aparece es un cambio de estrategia política.

Cuando los resultados económicos dejan de alcanzar para sostener, por sí solos, el consenso social, la comunicación oficial busca otros recursos: la polarización, la construcción permanente de un adversario, la administración de las expectativas y el miedo como herramienta de cohesión.

La visita de Kristalina Georgieva será, seguramente, una nueva oportunidad para que el Gobierno exhiba respaldo internacional. La pregunta es si ese respaldo alcanzará para disipar las dudas que hoy plantean la economía real, los mercados y, por primera vez, las propias palabras de sus principales funcionarios.

Quizá por eso la frase más reveladora de la semana no fue la proyección de un dólar a 1.800 pesos ni una operación mediática contra la AFA.

Fue aquella en la que el propio ministro de Economía pidió respaldo incluso frente a la posibilidad de que su plan no funcione.

Porque cuando un gobierno comienza a preparar a la sociedad para el eventual fracaso de su programa, ya no está discutiendo únicamente economía.

Está intentando construir, anticipadamente, el sentido político de ese posible fracaso.

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