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La Argentina de los relatos instantáneos

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Mientras Javier Milei aprovechaba el Día de la Bandera para presentar a Manuel Belgrano como una suerte de precursor libertario, una parte importante de los argentinos seguía haciendo malabares para pagar la tarjeta, comprar alimentos o sostener un pequeño comercio que vende cada vez menos.

No se trata solamente de una discusión histórica.

Porque cuando el gobierno intenta convertir a Belgrano en un profeta del libre mercado no está hablando del pasado: está intentando apropiarse del presente.

La batalla es por el sentido.

Belgrano ya no es Belgrano.

San Martín ya no es San Martín.

La historia deja de ser un campo de estudio para convertirse en un arsenal de citas útiles para justificar un proyecto político.

Y sin embargo, el problema más profundo no es la reinterpretación histórica.

Es que vivimos en una época donde los hechos tienen cada vez menos importancia.

La reciente operación sobre la supuesta muerte de Jorge Messi volvió a demostrarlo.

Un rumor surgido de las usinas digitales de la derecha se expandió por redes sociales, atravesó medios de comunicación, llegó a programas de televisión y terminó siendo repetido por figuras públicas que no verificaron absolutamente nada. Entre ellas, Florencia Peña.

La noticia era falsa.

Pero para cuando la verdad apareció, la mentira ya había recorrido el país.

No fue un accidente.

Fue una radiografía de época.

La información ya no circula para explicar la realidad.

Circula para producir efectos.

Lo importante no es que algo sea cierto.

Lo importante es que sea viral.

Y cuanto más indignación, miedo o enojo produzca, mejor.

La misma lógica atraviesa la política argentina desde hace años.

La condena y proscripción de Cristina Fernández de Kirchner fueron presentadas como el triunfo definitivo de la República. Sin embargo, lejos de terminar allí, comenzó una nueva etapa.

Ahora aparecen filtraciones permanentes, amenazas de endurecimiento de condiciones, especulaciones sobre cárceles comunes, restricciones y castigos ejemplificadores.

No alcanza con condenar.

Hay que humillar.

No alcanza con excluir.

Hay que disciplinar.

La figura de Cristina sigue ocupando un lugar central en el sistema político argentino precisamente porque continúa representando algo que una parte importante del poder económico, mediático y judicial necesita derrotar simbólicamente.

Lo que está en juego no es una persona.

Es la posibilidad de transmitir una advertencia.

Que nadie vuelva a intentar cuestionar determinados privilegios.

Que nadie vuelva a discutir determinadas relaciones de poder.

Que nadie vuelva a construir una mayoría política capaz de disputar la distribución de la riqueza.

El mensaje es claro.

Y está dirigido a toda la dirigencia política.

Mientras tanto, la economía sigue siendo presentada como el gran éxito del gobierno.

Los números macroeconómicos mejoran.

La inflación desciende.

El equilibrio fiscal se transforma en una bandera.

Los mercados sonríen.

Pero basta caminar algunas cuadras para encontrar otra realidad.

Comercios vacíos.

PyMEs en dificultades y que cierran con la consiguiente desocupación.

Trabajadores que llegan al día veinte sin dinero.

Jubilados que eligen qué medicamento dejar de comprar.

Profesionales con dos o tres empleos para sostener ingresos que hace pocos años alcanzaban con uno.

La macro festeja.

La micro sobrevive.

Y esa contradicción debería generar un enorme desgaste político.

Sin embargo, ocurre a medias.

O al menos no ocurre con la velocidad que muchos quisieran.

Entonces aparece la pregunta incómoda.

¿Por qué la ultraderecha sigue ganando elecciones incluso cuando buena parte de la sociedad vive peor?

Porque las elecciones ya no se definen únicamente por la economía.

Se definen por el sentido común.

Durante décadas el campo nacional y popular asumió que las personas votaban principalmente según sus intereses materiales.

La realidad mostró algo diferente.

Las personas también votan identidades.

Votan emociones.

Votan pertenencias.

Votan miedos.

Votan frustraciones.

Votan broncas.

Y sobre todo votan relatos que les permitan darle una explicación sencilla a problemas complejos.

La derecha contemporánea comprendió esto mucho antes que sus adversarios.

Por eso construye enemigos.

Los movimientos sociales.

Las universidades.

Los sindicatos y los sindicalistas.

Los organismos de derechos humanos.

Los periodistas críticos.

Los artistas.

Los científicos.

El feminismo.

Siempre existe alguien a quien responsabilizar.

Y cuando la realidad contradice el relato, simplemente se produce otro relato.

Más rápido.

Más agresivo.

Más emocional.

En ese esquema, Manuel Adorni ya ni siquiera necesita ocupar diariamente el atril de la vocería presidencial. Su paso por ese lugar cumplió una función fundamental para el proyecto libertario: naturalizar una forma de comunicación basada en la provocación permanente, la simplificación extrema y la deslegitimación sistemática del adversario.

Hoy, desde la Jefatura de Gabinete, continúa formando parte de una maquinaria comunicacional que ya no depende de una sola persona.

El método quedó instalado.

Las redes amplifican.

Los influencers reproducen.

Los medios aliados legitiman.

Los algoritmos premian.

Y la realidad queda muchas veces atrapada detrás de esa enorme fábrica de percepciones.

Las denuncias, contradicciones y polémicas que periódicamente rodean a Adorni y a otros funcionarios tampoco son un dato menor. Muchas veces apenas alcanzan a ocupar algunos titulares antes de ser reemplazadas por una nueva controversia.

Todo dura horas.

Nada permanece.

Y ahí aparece otro fenómeno central para comprender esta época.

La saturación.

La política convertida en una cinta transportadora de polémicas.

Cada día surge una nueva discusión, una nueva provocación, una nueva denuncia, una nueva cortina de humo.

La velocidad es tan grande que resulta imposible procesarlo todo.

Y mientras la opinión pública corre detrás de cada episodio, las decisiones estratégicas avanzan.

Nos pasan elefantes por delante de los ojos.

La discusión sobre el futuro del Río Paraná y la Hidrovía es uno de los ejemplos más evidentes. Estamos hablando de la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, una herramienta clave para la soberanía económica y el desarrollo nacional.

Sin embargo, decisiones de enorme trascendencia quedan relegadas a espacios especializados mientras la conversación pública es absorbida por la polémica del día, el tuit de la hora o la provocación de turno.

No es casual.

La política espectáculo tiene una ventaja extraordinaria para quienes gobiernan.

Convierte lo urgente en permanente y vuelve invisible lo importante.

Cuando la sociedad está mirando fuegos artificiales, las transformaciones profundas avanzan sin demasiada resistencia.

Y cuando finalmente se advierten sus consecuencias, muchas veces ya es tarde para impedirlas.

Por eso la discusión central de la Argentina actual no es solamente económica.

Es cultural.

Es una disputa por la verdad.

Por la memoria.

Por la historia.

Por el sentido común.

Por la capacidad de distinguir entre información y propaganda.

Entre debate y operación.

Entre política y espectáculo.

Porque mientras una parte del país sigue discutiendo datos, otra parte está construyendo emociones.

Y hasta ahora, las emociones vienen ganando.

Tal vez allí se encuentre una de las claves de nuestro tiempo.

No nos gobiernan solamente con ajuste.

No nos gobiernan solamente con decretos.

No nos gobiernan solamente con relatos.

También nos gobiernan administrando nuestra atención.

Decidiendo qué vemos.

Qué discutimos.

Qué nos indigna.

Y, sobre todo, qué dejamos de mirar.

Porque mientras el país debate la polémica del día, los elefantes siguen pasando.

Y casi nadie parece dispuesto a hablar de ellos.

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“La Argentina cambia de modelo y los sectores que pierden beneficios hacen ruido”, afirmó Etchebarne

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El economista Agustín Etchebarne aseguró que la Argentina atraviesa una “transformación muy grande” del modelo económico y sostuvo que el ruido político actual responde a los sectores que pierden beneficios con el cambio de esquema impulsado por el Gobierno de Javier Milei. “Estamos viviendo un sistema económico distinto del que tuvimos los últimos 80 años y eso genera ganadores y perdedores. Los perdedores no se quedan mudos y callados”, afirmó.

El director general de la Fundación Libertad y Progreso destacó que, pese a las tensiones políticas, los principales indicadores económicos continúan mostrando señales positivas. En ese sentido, señaló que la confianza no se deterioró y puso como ejemplo la evolución del riesgo país, la acumulación de reservas y la baja de las tasas de interés.

“Lo más interesante que ha pasado estas últimas semanas es que, a pesar del ruido político, no generó desconfianza”, explicó por Radio Rivadavia. “Si uno mira el riesgo país, que es el mejor reflejo de si está mejorando o empeorando la confianza, ha mejorado notablemente. Estamos en la zona de los 400 puntos, después de haber bajado más de 2600 puntos”.

Etchebarne remarcó además que el contexto internacional tampoco modificó la tendencia del programa económico. “En el medio hubo una guerra internacional, hubo un aumento muy fuerte del precio del petróleo y volatilidad en los mercados, y frente a toda esa volatilidad en Argentina no pasó nada. El tipo de cambio está tranquilo”, sostuvo.

Según el economista, el Banco Central logró recomponer reservas y el escenario financiero comenzó a normalizarse. “El Banco Central compró 10.700 millones de dólares de reservas, no está vendiendo sino comprando. Las tasas de interés se cayeron muy fuerte, están cerca del 20% anual con una expectativa de inflación para los próximos 12 meses que ronda esa cifra”, explicó.

Consultado sobre la designación de Adrián Ravier dentro del Gobierno, Etchebarne consideró que representa una incorporación positiva por su formación económica y su capacidad de comunicación. “Es un hombre que tiene una profundidad de conocimiento enorme y una tranquilidad para exponer porque conoce lo que está diciendo”, afirmó.

En cuanto al debate económico de fondo, sostuvo que comparte una visión vinculada a la escuela austríaca de economía, corriente que también identificó con el presidente Javier Milei. “Muchos de nosotros estudiamos en la UBA con mucho keynesianismo y en algún punto nos dimos cuenta de que eso iba mal. Creo que la escuela austríaca es la que tiene la profundidad filosófica que defiende las ideas de la libertad”, señaló.

La mora en las familias volvió a subir y se ubica en niveles récord: es la más alta en más de 20 años

Respecto a las dificultades que todavía atraviesan muchas familias, como la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la mora bancaria, Etchebarne consideró que existe una transición entre dos modelos económicos. “Hay algunos datos que no son tal cual. Los salarios que están más retrasados son los públicos. Cuando abrís el marcador aparece la economía informal, que es el 45% de la economía, y son los ingresos que más crecieron”, explicó.

El economista reconoció, sin embargo, que la mora fue uno de los problemas derivados del proceso de ajuste y de la suba de tasas registrada meses atrás. “La mora empezó el año pasado por la fuerte suba de la tasa de interés. Hubo un proceso donde las tasas volaron y mucha gente que tenía consumos en cuotas no pudo sostenerlos”, detalló.

Para Etchebarne, ese proceso comienza a revertirse con la caída de las tasas y el regreso del crédito. “Ahora las tasas cayeron del 100% al 20%. La refinanciación empieza a hacerse con tasas mucho más bajas y está apareciendo el crédito en dólares”, afirmó.

En esa línea, anticipó una recuperación del consumo durante la segunda mitad del año. “El consumo no pasa por el tipo de cambio, pasa por el crédito, por las tasas bajas y porque la actividad económica empieza a volver a estar en crecimiento por la inversión”, sostuvo.

Sobre las críticas que apuntan a un supuesto atraso cambiario y a que el crecimiento depende exclusivamente de Vaca Muerta, Etchebarne cuestionó esa interpretación y defendió el cambio de orientación productiva. “El programa que tiene este gobierno, a diferencia de los anteriores, le saca el pie encima al sector productivo y corta los subsidios al sector improductivo”, afirmó.

Según el economista, la clave será la expansión de las exportaciones y la apertura hacia nuevos mercados. “Una vez que empezás a sacar impuestos al sector productivo, el sector productivo vuela. Y el sector productivo es exportador: el mercado deja de ser solamente los 47 millones de argentinos y pasa a ser el mundo”, señaló.

Finalmente, Etchebarne proyectó una segunda mitad del año con inflación más baja, recuperación del crédito y mayor dinamismo de la inversión. “La inflación viene para abajo. Pronosticamos 2,1 y salió 2,1. Ahora estamos viendo que puede perforar el 2 en junio”, indicó.

Y agregó: “Van a venir inversiones muy grandes. Se han anotado 121.000 millones de dólares en inversiones en el RIGI. Eso va a impulsar la economía”.

Para cerrar, planteó que el nuevo escenario económico también modifica las oportunidades laborales. “Hoy depende mucho de cada uno si quiere mejorar. Ya no depende de que lo mejor que podías tener era un conchabo en el Estado. Ahora el sector privado paga mejor y en algunas provincias paga mucho más”, concluyó.

Feriados largos: advierten por el impacto en las economías regionales

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Canje de deuda: el Gobierno logró refinanciar el 58% de un bono dólar linked que vencía a fin de mes

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La Secretaría de Finanzas consiguió extender vencimientos por el equivalente a USD 3.123 millones nominales mediante una operación de conversión del bono dólar linked TZV26, que expiraba el próximo 30 de junio. La adhesión alcanzó al 58% del valor nominal en circulación, un resultado que reduce las necesidades de pago de corto plazo del Tesoro y ofrece una señal sobre la disposición del mercado a continuar financiando al Estado bajo instrumentos atados al dólar oficial.

La operación permitió canjear títulos próximos a vencer por dos alternativas: una letra dólar linked con vencimiento en julio de 2026 y un bono similar con vencimiento en diciembre de 2028. El dato central para el mercado no es únicamente el porcentaje de adhesión, sino que el Tesoro logró desplazar parte de sus compromisos sin recurrir a emisión monetaria ni a financiamiento externo.

Un resultado que alivia la caja del Tesoro

De acuerdo con los datos oficiales, se adjudicaron USD 2.561 millones en la Letra del Tesoro dólar linked con vencimiento el 31 de julio de 2026. Y USD 318 millones en el Bono dólar linked con vencimiento el 15 de diciembre de 2028.

La conversión implicó rescatar aproximadamente USD 2.805 millones del bono TZV26, cuyo precio de referencia fue fijado en USD 998,20 por cada USD 1.000 de valor nominal.

Para el Ministerio de Economía, la licitación cumple un objetivo recurrente de la estrategia financiera actual: reducir la concentración de vencimientos y administrar el perfil de deuda sin incrementar el stock en moneda extranjera.

Qué está leyendo el mercado

La elevada preferencia por la letra con vencimiento a un mes revela que los inversores mantienen una postura cautelosa respecto de los horizontes más largos. Mientras la opción de julio absorbió más del 88% de los montos adjudicados, el bono a diciembre de 2028 captó una porción significativamente menor.

Esa distribución sugiere que los tenedores continúan demandando cobertura cambiaria, pero todavía privilegian instrumentos de duración reducida para preservar flexibilidad frente a eventuales cambios en la política económica o en la dinámica cambiaria.

Para los administradores de fondos y bancos, el atractivo de los títulos dólar linked radica en que permiten cubrirse ante movimientos del tipo de cambio oficial sin necesidad de acceder directamente al mercado de divisas.

Aunque se trata de una operación financiera, sus efectos alcanzan a la economía real. La capacidad del Tesoro para refinanciar vencimientos sin generar tensiones adicionales sobre el mercado cambiario o monetario constituye una variable observada por empresas exportadoras, importadoras e industrias con alta dependencia de insumos dolarizados.

Entre los principales efectos potenciales se destacan menor presión financiera de corto plazo sobre el Estado, reduciendo riesgos de volatilidad en el mercado de deuda. Mayor previsibilidad para empresas que operan con financiamiento en pesos, al evitar episodios de estrés asociados a grandes vencimientos. Sostenimiento de instrumentos de cobertura cambiaria, una referencia importante para sectores vinculados al comercio exterior. Señal de continuidad del financiamiento doméstico, clave en un contexto donde el Gobierno busca consolidar el equilibrio fiscal sin recurrir a asistencia monetaria.

Un esquema financiero nacional con menor incertidumbre sobre los vencimientos contribuye a estabilizar variables que impactan en toda la cadena productiva, especialmente en empresas que planifican operaciones vinculadas al comercio internacional.

El dato positivo para Economía es haber refinanciado más de la mitad del bono que vencía a fin de mes. El desafío aparece ahora en el 42% que no ingresó al canje y deberá ser atendido según el cronograma original. La próxima prueba será determinar si el Tesoro puede sostener niveles similares de renovación en futuras licitaciones y, al mismo tiempo, extender plazos sin incrementar el costo financiero implícito de la deuda.

La respuesta del mercado durante el segundo semestre será un indicador clave para medir la solidez del programa financiero y la capacidad del Gobierno para transitar un año de vencimientos relevantes sin alterar la estabilidad macroeconómica.

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El costo de construcción subió un 2,7% en mayo

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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer este miércoles el Índice del Costo de Construcción, el cual subió 2,7% en mayo respecto a abril.

Este aumento llevó al 29% acumulado interanual. También es importante decir que, tal como informó el instituto en su informe mensual, el nivel general del índice del costo de la construcción (ICC) corresponde al Gran Buenos Aires.

 En este sentido, ¿qué indica el informe del INDEC sobre el aumento del ICC?

Sobre el índice del costo de la construcción en el Gran Buenos Aires, marca que, en niveles generales, la variación interanual fue del 29%, la mensual del 2,7% y la acumulada del 12,8%.

A su vez, desglosó los detalles de cada variante según el costo de los materiales, la mano de obra y los gastos generales.

En cuanto a los materiales, el informe dice que fue del 1,6% involucrando a productos plásticos (6,5%), productos aislantes (4,2%), ladrillos y otros productos cerámicos (2,7%), hierro para la construcción (-0,1%), ascensores (-0,2%) y vidrios (-0,4%).

En segundo término, dice que la mano de obra aportó el 3,5%: mano de obra calificada (3,8%) y subcontratos de mano de obra (1,9%).

Por último, los gastos generales fueron del 4,0% que, en servicios de alquiler desmenuzado arrojó los siguientes datos: contenedor tipo volquete (11,0%), camioneta (5%), camión volcador (3,5%), pala cargadora (3%), retroexcavadora (2%) y andamios (1,9%).

¿Cuál fue la variación mensual por ítem de obra?

Movimiento de tierra 5%.

Estructura 2,8%.

Albañilería 3,3%.

Yesería 1,4%.

Instalación sanitaria y contraincendios 1,1%.

Instalación de gas 1,7%.

Instalación eléctrica 2,6%.

Carpintería metálica y herrería 1,8%.

Carpintería de madera 2,2%.

Ascensores 0,2%.

Vidrios 0,4%.

Pintura 1,7%.

Otros trabajos y gastos 3,9%.

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El BID aprobó una garantía por US$550 millones para la Argentina

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Tras la confirmación del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una garantía por US$ 550 millones para Argentina.

Se trata de un nuevo apoyo financiero para el país, el cual irá destinado a “fortalecer la seguridad y la justicia” de Argentina.

El Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó una garantía de hasta USD 550 millones para fortalecer las políticas de seguridad y justicia en la Argentina y mejorar el acceso del país a los mercados de capitales.

Esta medida representa la primera vez que el BID otorga una garantía de este tipo al país sudamericano, según informó el organismo internacional.

De acuerdo con el comunicado oficial, la garantía permitirá al país movilizar USD 1.200 millones en financiamiento privado. Este ingreso facilitará la llegada de recursos internacionales, en sintonía con los objetivos del plan de sostenibilidad fiscal pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El BID explicó que el apoyo busca “mejorar el acceso a los mercados internacionales de capital, en línea con los objetivos del plan de sostenibilidad fiscal acordado con el FMI”.

El financiamiento se destinará al programa de Políticas Proactivas de Seguridad y Justicia (PROSEJUS), un conjunto de reformas impulsadas por el Gobierno argentino para enfrentar los delitos vinculados a organizaciones criminales. El proyecto pretende “fortalecer la capacidad del sistema de seguridad y justicia del país para aumentar la efectividad de la persecución penal, la investigación criminal, y la recuperación de activos de origen ilícito”, según consta en el comunicado del BID.

En el marco de la Alianza por la Seguridad, la Justicia y el Desarrollo, el proyecto incluye un enfoque integral y un programa basado en resultados. El objetivo es potenciar las capacidades de las fuerzas federales de seguridad y mejorar la investigación e inteligencia criminal. El BID subrayó que “el costo directo del crimen y la violencia en el país se estima en 3,9% del PIB, superando el promedio regional”.

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