Cinco megatendencias que impulsan el auge de las finanzas no bancarias

La mitad de todos los activos financieros del mundo están hoy en manos de empresas que no están clasificadas ni reguladas como bancos.

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Por Jay Surti. La crisis financiera global de 2008 paralizó el sistema. Los bancos redujeron el crédito, las familias ajustaron sus gastos y las empresas despidieron trabajadores. Fue un momento temible para todos, y extremadamente difícil para la industria de servicios financieros.

Hoy, el panorama es muy diferente. Diversos tipos de inversores y firmas brindan a empresas, consumidores y gobiernos crédito y liquidez. Más de mil millones de personas adicionales accedieron a crédito, en gran medida gracias a prestamistas tecnológicos. Las familias tienen más opciones para financiar compras y diversificar carteras de jubilación. Los mercados de acciones, renta fija y derivados crecieron con fuerza.

Pero no fueron los bancos los que lideraron este cambio. Las instituciones financieras no bancarias aumentaron su participación en el crédito global: del 43% en 2008 a casi el 50% en 2023. Hoy, la mitad de los servicios financieros del mundo provienen de entidades que no son bancos.

Estas instituciones incluyen compañías que otorgan crédito, realizan inversiones o transacciones, pero no captan depósitos del público ni tienen cuentas en bancos centrales. Es decir, no acceden a seguros de depósitos ni asistencia de liquidez, a cambio de regulaciones prudenciales estrictas como sí ocurre con los bancos.

Las megatendencias

1. Nuevos prestamistas para los gobiernos

Los compradores no bancarios de bonos —como los del Tesoro estadounidense— aportan liquidez y ayudan a mantener bajas las tasas. Empresas como Citadel Securities y Jane Street Capital han desarrollado modelos de negocio basados en el trading algorítmico y de alta frecuencia que alimentan esta tendencia.

2. Más financiamiento para empresas medianas

Fondos de crédito privado financian compañías demasiado grandes o riesgosas para los bancos, pero demasiado pequeñas para emitir bonos. Estos fondos suelen ser gestionados por firmas de capital privado y reciben recursos de aseguradoras, fondos de pensiones o soberanos. Como estos actores suelen tener menor apalancamiento y financiamiento más estable, no retiran su apoyo tan rápido en épocas de crisis, reforzando la resiliencia del sistema.

3. Opciones de crédito para consumidores y pymes

Desde préstamos de autos a largo plazo hasta esquemas de “compre ahora, pague después” o microcréditos móviles en países como Kenia, los consumidores acceden a más variedad de financiamiento. Los prestamistas fintech impulsan esta expansión gracias a nuevos métodos de análisis de datos y a la automatización. En economías emergentes, además, facilitaron los pagos móviles y otros servicios financieros.

4. Más alternativas de inversión

Fondos de inversión, en especial los fondos pasivos, abrieron los mercados de capitales a más personas. En Estados Unidos, los fondos indexados pasaron del 19% de los activos bajo gestión en 2010 al 48% en 2023. Además, los no bancos acercaron nuevas clases de activos —como bienes raíces comerciales y metales preciosos— a más inversores.

Un rasgo particular de los fondos pasivos es que, para mantener sus índices, compran acciones cuando bajan y venden cuando suben, introduciendo un factor estabilizador en los mercados.

Qué podría salir mal

Corridas en “no bancos”

Fondos abiertos y de mercado monetario invierten a largo plazo pero permiten retiros inmediatos. Durante la crisis de liquidez del inicio de la pandemia en 2020, muchos necesitaron ayuda de bancos centrales como la Reserva Federal.

El escenario de “llamadas de margen y contagio”

Algunos fondos de cobertura y oficinas familiares piden dinero prestado con poco respaldo para apostar en mercados. En momentos de tensión, los prestamistas exigen más garantías, amplificando riesgos. El colapso de Archegos Capital en 2021 mostró cómo esto puede contagiar a bancos globales.


Cómo proteger al público

  • Más y mejores datos: los no bancos tienen exigencias livianas de transparencia. Con más información, reguladores y contribuyentes pueden conocer riesgos. El Financial Stability Board trabaja en ello.
  • Mejor análisis de riesgos: aprovechar tecnologías y modelos para mapear conexiones entre bancos y no bancos. Ejemplos son el ejercicio del Banco de Inglaterra en 2023 y los estudios recientes del FMI en Europa.
  • Supervisión más fuerte: con mejor información, reguladores nacionales e internacionales pueden actuar más rápido y evitar vulnerabilidades.

Conclusión

Los no bancos son un grupo diverso y dinámico. Es necesario comprender mejor sus actividades y regular adecuadamente las más riesgosas, de modo de limitar posibles amenazas a la estabilidad financiera y a la economía, sin frenar la innovación ni la expansión de servicios financieros.

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